¿Cuándo se recomienda dar chupete?

El chupete 3

¿Cuándo se recomienda dar chupete?

Seguimos con la serie sobre el chupete. Es muy interesante ver la guía del buen uso del chupete y sobre todo, analicemos cuál es la verdadera relación entre chupete y lactancia.

¿De verdad el chupete daña la lactancia o hay una manera de combinarlos bien?

Hace unos días te conté qué tipos de chupetes hay, de qué depende su calidad y cómo elegir el mejor chupete para recién nacido.

 
También respondí a la pregunta de si es necesario o no y analizamos los argumentos a favor y en contra del chupete.

Este post será una mini-guía del «buen uso» del chupete.

Por supuesto, todo ésto serán generalidades y tendrás que ser tú misma la que veas qué necesita y quiere tu bebé y adaptarte a sus necesidades.

El chupete ya vimos que es un «artilugio» que consuela a los bebés porque calma y satisface su necesidad de succión y hay muchas mamás que no podemos o queremos estar con el bebé todo el día al pecho.

Así que usamos el chupete a veces.

¿Cuándo dar el chupete a un bebé? ¿Chupete y lactancia, cuál es su verdadera la relación?

La forma de succión del chupete es muy distinta a la forma de succión de la lactancia materna

El bebé, cuando nace, tiene que aprender a lactar. Tiene su instinto que le ayuda, pero la lactancia requiere su ligero (o a veces no tan ligero) aprendizaje y por tanto el chupete NO DEBE OFRECERSE HASTA QUE LA LACTANCIA ESTÁ BIEN ESTABLECIDA!!

Los inicios de la lactancia pueden ser complejos.

La mamá tiene que aprender la postura correcta, el bebé tiene que aprender a «enganchar» el pecho y luego mamará.

La razón para ser cuidadoso con la relación entre el chupete y la lactancia es prevenir que la introducción demasiado temprana del chupete pueda confundir al bebé y si se acostumbra al modo de succionar el chupete, puede empezar a succionar mal lactando, de manera que se acaben produciendo grietas en el pecho de la mamá o la lactancia tenga más dificultades para establecerse.

En el caso de estar con lactancia mixta, te recomiendo lo mismo, esperar unas semanas a que la lactancia de pecho esté bien establecida. Tu bebé hace mucho esfuerzo para diferenciar un tipo de toma de otro como para intentar un tercer elemento. Yo esperaría.

Si la lactancia que se está haciendo es artificial. Puedes introducirlo desde el primer día. El modo de succión de un chupete y un biberón es el mismo. Tu bebé aprenderá a distinguir cuando sale leche y cuándo no según la forma y textura de la tetina del chupete y del biberón.

¿Cuánto tarda este proceso? 
Depende. Hay bebés que se adaptan a la lactancia el primer día y al tercero ya se les puede ofrecer el chupete. Hay otros bebés que tardan más (2-3 semanas) en establecer una succión correcta y hay que esperar hasta entonces.

¿Si yo tengo que usar pezonera con mi bebé puedo darle chupete desde el principio? 
En caso de necesitar pezonera para tu lactancia, con más razón debes esperar para ofrecerle el chupete… Bastante tiene el peque con aprender a lactar con pezonera… Además, en un par de semanas desde que la lactancia vaya bien con pezonera puedes intentar retirarla. Una vez que lo consigas, puedes ofrecer el chupete a tu bebé.

¿Cómo se introduce el chupete?

Varias cosas:

  • elige el chupete adecuado para la edad de tu bebé. Talla 0m y yo te recomiendo empezar con un chupete anatómico de caucho.
  • lávalo bien o esterilízalo las primeras veces que se lo ofrezcas.
  • ponlo en la boca de tu bebé. Es probable que al principio lo escupa. Si es así, no insistas, vete ofreciendoselo poco a poco pero sin forzarle.

Tu bebé es pequeño y no tiene mucha fuerza en los músculos de la boca así que es probable que no pueda sujetar el chupete por él mismo. Si le gusta, le puedes ayudar un poquito sujetandoselo. Si ves que no quiere, no insistas por favor.

¿Cuándo y cómo usar el chupete?

El chupete, por su función calmante, es un «artilugio» ideal para ayudar a tu bebé a relajarse y poder conciliar el sueño.

El bebé o niño a quien le gusta el chupete suele establecer con él una relación de «dependencia» que le ayuda a conciliar el sueño.¿es ésta relación mala? En mi opinión, no. El chupete es un objeto simpático para los bebés. Es bonito (de colores y a veces hasta brilla), es blandito, se deja succionar todo lo que quiere el niño y además, siempre está ahí.Es normal que a los bebés les guste el chupete.

Tú tienes que decidir con tu bebé cómo lo vais a usar, aquí te cuento lo más habitual:

El primer medio año (0-6 meses)
Puedes, durante el primer año por ejemplo, dejarle al bebé que use el chupete cuando lo pida. Siempre para dormir, si le ayuda a calmarse y durante el día para pasear o echar las siestas. Es decir, siempre que él lo pida. Puedes llevarlo colgado de una cadenita y así lo tendrás a mano. A partir de los 6 meses y hasta su primer cumpleaños
Conforme va creciendo el bebé tiene más movilidad. Esto le facilita la exploración y le da acceso a un mundo tan extenso de sensaciones y de actividades que se distrae un poco el usod el chupete. 
Puesto que tu bebé accede a más objetos y usa su boca para descubrirlas, pierde cierto interés en el chupete. 
En esta época tendrá al acceso muchos objetos, juguetes y texturas interesantes y se olvidará un poco más del chupete aunque probablemente lo pida para dormir. A partir del año:
Tu bebé ha establecido ya un apego evidente con su chupete y lo demanda con fuerza para dormir, cuando está malito y si algo le duele o le preocupa. Te toca decidir si le vas a dejar el chupete durante el día cuando lo pida o sólo para dormir.
Mi consejo: no te hagas demasiado lío. Si el bebé lo necesita porque el chupete le calma, yo le dejaría usarlo con tranquilidad. No pasa nada. No es malo y no tiene porqué dificultar la retirada definitiva que este año de su vida lo use durante el día.

A partir de los dos años:
los expertos, pediatras, etc recomiendan que un niño deje el chupete a los dos años (si no antes…). 

Yo te voy a decir que no creo en las tablas generales. Que tu bebé dejará el chupete cuando esté preparado. En el capítulo 4 te cuento cómo saber que tu bebé está preparado para dejarlo y cómo hacer la retirada del chupete respetando a tu hijo y su desarrollo.

Bien es cierto que a partir de los dos años hay algunos niños que «refuerzan» su apego al chupete y aunque ya incluso sólo lo usaban por la noche, de repente empiezan a pedirlo mucho más y durante el día. 
La época de vida de los dos años está llena de cambios y maduración y a veces necesitan un «extra de tranquilidad». Valora con tu hijo los pros y contras de dejarle usar el chupete durante el día o sólo para la noche.

Pero, ¿qué hago si mi bebé no coge el chupete?

Puede haber varias razones por las que esto ocurre:

  1. No le gusta el chupete. No a todos los bebés les gustan los chupetes. A la mayoría sí, pero no a todos. Quizá tu hijo sea de éstos niños. 
  2. Tu bebé puede no necesitar el chupete le basta con la succión de la lactancia.
  3. Has elegido mal la talla. Si al introducir el chupete en la boca de tu bebé te da la sensación de que le da un arcada, el chupete es demasiado largo. Cambia de talla o modelo a uno más corto. 
  4. A tu hijo no le gusta el primer modelo que ha probado. Ya lo siento, pero te va a tocar el peregrinaje por los distintos modelos de chupetes. Mi consejo en el órden de prueba de modelos de chupetes.
    1. anatómico caucho 0m
    2. fisiológico caucho 0m
    3. anatómico silicona 0m
    4. fisiológico silicona 0m
    5. todogoma caucho 0m
    6. todogoma silicona 0m
  5. Respecto a las mejores marcas de chupete que yo te recomendaría probar: me gusta especialmente Suavinex (NO, NO ES EL MISMO CHUPETE QUE EN MERCADONA…) y NUK.

¿Tu hijo en qué fase está con el chupete?

Источник: https://www.cestaland.com/blog/el-chupete-3-guia-del-buen-uso-del-chupete-cuando-darlo-que-relacion-hay-entre-chupete-y-lactancia-como-usarlo-correctamente/

Uso y abuso de los chupetes

¿Cuándo se recomienda dar chupete?

Además de reducir la incidencia de muerte súbita y calmar la ansiedad y el dolor de los niños, los datos muestran que, si se deja de usar a los tres años, los perjuicios sobre la dentición son reversibles. Son muchas las ideas erróneas que siguen rodeando al uso del chupete. Poco a poco casi todas han ido perdiendo fuerza; no así la creencia de que deforma la dentadura de los pequeños.

Un estudio publicado en la revista General Dentistry aclara que siempre que se deje a tiempo, este dispositivo es, incluso, ventajoso.

(Soxman JA. Non-nutritive sucking with a pacifier: pros and cons. Gen Dent 2007; 55(1) Jan-Feb: 59-62.)

El deseo de chupar está relacionado con la necesidad esencial de sobrevivir. Muchos bebés siguen chupando después de haber terminado la toma, lo cual no se debe interpretar como una falta de alimentación. Sin embargo ese deseo de chupar no desaparece en los primeros meses de edad y es frecuente encontrar a niños con 3-4 años que succionan (sus chupetes o sus dedos pulgares) con intensidad.

Hace años, parecía que este artilugio que tanto gusta a los bebés se había convertido en el culpable de que los pequeños no quisieran tomar el pecho materno, de que cogieran una infección de oído detrás de otra, de que fueran tontorrones y malhumorados cuando no lo tenían en su boca y de que sus sonrisas fueran un auténtico desastre y “carne de ortodoncista” por lo que evitar el chupete se convirtió en una especie de máxima pediátrica. Con el tiempo, la evidencia científica ha matizado la mayoría de estas creencias hasta hacer de dicho instrumento algo muy útil; tanto para los niños como para sus padres.

Todas estas creencias han ido desterrándose o, al menos, matizándose gracias a la realización de trabajos científicos al respecto; excepto la de que el uso del chupete está unido indefectiblemente a ciertas malformaciones dentales cuyo único remedio son los brackets de ortodoncia. No obstante, un trabajo publicado en el último número de la revista «General Dentistry» ha terminado de echar por tierra esta idea afirmando que el chupete no es tan fiero como lo pintan para la dentadura de los más pequeños de la casa.

El chupete reduce la incidencia de la muerte súbita del lactante, es un analgésico muy eficaz en procesos dolorosos y, por añadidura, los efectos perjudiciales que ejerce sobre la correcta alineación de los dientes son pasajeros. Eso sí, para que las piezas dentales vuelvan a su lugar el chupete debe desaparecer antes de los tres años de edad.

Cuando un niño se introduce la tetina de un chupete en la boca y lleva a cabo lo que los expertos denomina succión no nutritiva (el propósito de este acto no es ingerir alimento alguno) los dientes centrales inferiores se desvían paulatinamente hacia dentro, mientras que los que se encuentran en el mismo plano, pero en el maxilar superior, tienden a separarse y a sobresalir hacia fuera (dientes de conejo). Con el tiempo, los caninos (colmillos) chocan entre sí y ambas filas de dientes no se cierran correctamente (mordida abierta). Además, la acción de succionar pone en funcionamiento una serie de músculos de la cara que, junto con la posición de la lengua, hacen que, finalmente las líneas superiores e inferiores pierdan su paralelismo (mordida cruzada).

Se estima que, para que las malformaciones sean apreciables, es necesario ejercer una presión más o menos constante durante seis horas diarias, aproximadamente. El factor tiempo, junto al de la energía que el pequeño aplique en la succión marcarán la diferencia en este aspecto.

«Eso explica por qué muchos niños que usan chupete no desarrollan ningún tipo de maloclusión dental», matiza Jane Soxman, autora del trabajo y miembro de la Junta Americana de Odontología Pediátrica, en referencia a los críos que usan el chupete en momentos puntuales; al irse a dormir, por ejemplo, o se limitan únicamente a sostenerlo dentro de la boca sin chuparlo.

El uso continuado del chupete descoloca los dientes pero esta situación, tal y como se refleja en su trabajo, es reversible apenas unos meses después de interrumpir el uso del dispositivo.

El motivo esencial es que no llegan a producirse malformaciones de la articulación temporomandibular ni deformaciones óseas significativas que modifiquen la arcada dental definitiva.

Por estos motivos, y a pesar de que los expertos creen que es conveniente ir quitando el chupete en torno a los dos o tres años, lo cierto es que también especifican que no se trata de una regla fija, ya que hay otros condicionantes que pueden hacer que estos plazos sean flexibles, como el grado de madurez del pequeño o determinadas circunstancias médicas o psicosociales.

No hay ningún dato definitivo ni a favor ni en contra de su uso. Sí parece razonable recomendar lo siguiente:

  • Intente no utilizar el chupete en los primeros días de vida. Aunque la tentación sea grande, probablemente sea mejor resistirla, dado que favorecerá la instauración de una lactancia materna eficaz.
  • Evite usar el chupete como método para poder retrasar una comida.
  • Parece mejor que su hijo utilice un chupete para saciar sus ganas de chupar, en lugar de uno de los dedos de su mano (generalmente el pulgar).
  • Si su hijo utiliza chupete, no tenga uno solo, dado que es fácil que se pierda, lo cual, en algunos casos, supondrá llantos, pataletas, etc.
  • Muchos niños utilizan el chupete para tranquilizarse, sobre todo en la época del destete o en ausencia de los padres. En niños mayores no los reprenda por su uso, ya que ello dificultará su retirada definitiva.

Para que el chupete sea seguro debe cumplir con las normas fijadas por AENOR (Asociación Española de Normalización y Certificación): debe estar hecho de material plástico, tener bordes redondeados, poseer una anilla o tirador que permita extraerlo de la boca y la tetina no puede ser superior a 3,3 cm. Por último, la base del chupete debe ser lo suficientemente grande para evitar que el niño pueda introducirse todo el chupete en la boca, con el consiguiente riesgo de asfixia.

En cuanto a los cuidados, es aconsejable cambiarlo con cierta frecuencia, sobre todo cuando el niño ya tiene dientes, para evitar que el niño se atragante con los pequeños fragmentos que pueda arrancar al mordisquearlo.

No ponga el chupete al niño sujeto con una cuerda o collar alrededor del cuello por el riesgo de asfixia que existe.

Lo que realmente preocupa a los odontopediatras en relación a la influencia de las tetinas en la dentición, además de que la succión no nutritiva se prolongue hasta la erupción de las piezas permanentes, es la llamada caries del biberón.

Se denomina así porque, aunque también puede aparecer por un uso indebido del chupete (untarlo con excesiva frecuencia en algún líquido dulce y dárselo al bebé) es más frecuente que esta patología se presente asociada a la mala costumbre de ofrecer un biberón lleno de zumo, leche o bebidas azucaradas para que el crío vaya bebiendo a demanda o permitir que el niño se duerma chupando la tetina del biberón.

Estos hábitos están absolutamente desaconsejados, a no ser que lo que contenga la botella sea, simplemente, agua. El alto contenido en carbohidratos de estos productos puede causar daños en los dientes definitivos.

De esta forma, en la boca de los chavales más mayores coincidirán, durante un plazo más o menos prolongado, las piezas temporales o «de leche» con las definitivas, pudiendo resultar afectadas estas últimas por las caries de las de leche.

La edad ideal para retirar el chupete es hacia los 3-4 años. Previamente habrá que ir acostumbrando al niño a usar el chupete sólo cuando se vaya a la cama o en situación de mucha tensión emocional.

No está claro cuál es la mejor técnica, si la retirada brusca o la paulatina; en cualquier caso sí que será aconsejable que los padres permanezcan más atentos en esos días para tranquilizar al niño y que éste no reclame su chupete.

No está demostrado que el uso del chupete hasta los 3-4 años se relacione con alteraciones en los dientes. Sin embargo, el uso en niños mayores sí está relacionado con la aparición de mordida abierta, o sea, que al cerrar la boca queda una separación entre los dientes superiores y los inferiores, que debería ser valorada por un odontopediatra.

Trucos para retirar el chupete

  1. Sea la interrupción brusca o paulatina, no se debe recurrir a castigos.
  2. La estrategia de untar la tetina con sustancias de sabor desagradable (vinagre, pimienta, limón…) suele dar buen resultado.
  3. Puede inventar una historia en la que algún personaje de ficción se lleve el ‘tete’ a cambio de un regalo.
  4. A veces, el chupete puede olvidarse en el lugar de vacaciones o perderse en la calle.
  5. Cortar la tetina o pincharla para que la sensación de chuparla no sea placentera disuade a muchos pequeños.
  6. A los más mayores les puede convencer su pediatra, explicándoles por qué deben dejarlo.
  7. La decisión ha de ser firme.

    Una vez que el niño abandona el chupete se acordará de él y volverá a pedirlo, pero hay que dejar que pase el ‘síndrome de abstinencia’.

Chuparse el dedo conlleva peores consecuencias que con el chupete

Por mucho que exista la percepción de que chuparse el dedo es un acto natural y, por lo tanto saludable, lo cierto es que los especialistas coinciden en que es bastante más peligroso llevarse el pulgar a la boca.

Por un lado, las tetinas y chupetes son más fácilmente esterilizables que las manos de los niños; en contacto permanente con agentes contaminantes.

Por otro, la superficie de los dedos es más dura que las tetinas convencionales, fabricadas en látex o silicona, lo que eleva el riesgo de lesionarse la mucosa bucal (arañazos, infecciones…) o el propio dedo (callosidades, úlceras, maceración de la piel, heridas locales…).

Además, en lo referente a la dentición, si bien el chupete está asociado, fundamentalmente, al desarrollo de la mordida cruzada posterior; un problema que, en muchas ocasiones puede ser reversible al dejar de usarlo, el hecho de chuparse el dedo acarrea muchos otros problemas en la alineación dental. Aparte de favorecer la mordida abierta, la presión que ejerce el pequeño al succionar el propio dedo, repercute en una elevación excesiva de la bóveda del paladar, al tiempo que se va estrechando paulatinamente la arcada maxilar. Esta deformación, que los especialistas denominan paladar gótico dificulta no sólo las funciones de masticación y deglución de los alimentos, sino que, además, puede repercutir negativamente en el desarrollo del habla y la pronunciación del pequeño.

De hecho, estas alteraciones no revierten espontáneamente y suelen requerir la intervención del odontopediatra más pronto o más tarde. Por otro lado, los expertos señalan que, al fin y al cabo, este hábito es mucho más difícil de controlar, y erradicar llegado el momento oportuno, que tirar el chupete a la basura.

Источник: https://www.odontologiapediatrica.com/para-padres/uso-y-abuso-de-los-chupetes/

Embarazo saludable
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