¿Cuánto tiempo deben dedicar los niños a los aparatos electrónicos?

Hábitos saludables para la televisión, los videojuegos e Internet

¿Cuánto tiempo deben dedicar los niños a los aparatos electrónicos?

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La televisión, los videojuegos interactivos e Internet pueden ser excelentes recursos para la educación y el entretenimiento de niños y adolescentes. Pero pasar demasiado tiempo delante de pantallas puede tener efectos secundarios nocivos para su salud.

Por eso es sensato supervisar y limitar el tiempo que su hijo se pasa jugando a videojuegos, viendo la televisión y utilizando Internet

¿Qué es lo más recomendable?

La Academia Americana de Pediatría (AAP) da las siguientes directrices sobre el tiempo que se puede pasar delante de pantallas en función de la edad:

  • Bebés y niños pequeños de hasta 18 meses de edad: no deben pasar tiempo delante de pantallas, con la única excepción de chatear por vídeo con parientes y amigos.
  • Niños pequeños de 18 a 24 meses de edad: algún tiempo delante de pantallas con un padre u otro cuidador.
  • Preescolares: no más de una hora al día de programas educativos, vistos con un padre o cuidador que les pueda ayudar a entender lo que están viendo.
  • Niños y adolescentes de 5 a 18 años: los padres deben poner límites consistentes al tiempo que pasan sus hijos ante pantallas, lo que incluye la televisión, los medios sociales y los videojuegos. Los medios no deben quitar horas de sueño ni de actividad física a ningún niño.

Los niños deben disponer de una amplia variedad de actividades que puedan realizar en su tiempo libre, como estar con sus amigos y hacer deporte, que les pueden ayudar al desarrollo saludable del cuerpo y de la mente.

Tiempo ante la pantalla

He aquí algunos consejos prácticos para hacer más productivo el tiempo que pasan los niños delante de pantallas.

  • Haga que en las habitaciones donde haya televisores, computadoras y otros dispositivos que contengan pantallas estén provistas de abundantes objetos de entretenimiento que carezcan de pantalla (libros, revistas para niños, juguetes, rompecabezas, juegos de mesa, etc.) para animar a su hijo a hacer algo no relacionado con las pantallas.
  • Tenga los televisores, los iPads y otras pantallas fuera de la habitación de su hijo.
  • Apague todas las pantallas durante las comidas.
  • No permita que su hijo vea la televisión mientras hace los deberes.
  • Trate el tiempo de televisión como un privilegio que su hijo se tiene que ganar, no como algo a lo que tiene derecho sin más. Dígales que solo está permitido pasar tiempo delante de pantallas cuando hayan acabado sus tareas domésticas y sus deberes escolares.
  • Pruebe a prohibir la televisión entre semana. Entre los deberes, las actividades deportivas y las responsabilidades laborales, resulta difícil encontrar tiempo para estar con la familia durante la semana. Grabe los programas que pongan entre semana o resérvense tiempo de videojuegos para los fines de semana, y dispondrán de más tiempo para disfrutar en familia de las comidas, los juegos y las actividades físicas durante los días laborables.
  • Sea un buen ejemplo. Limite el tiempo que usted dedica a ver la televisión.
  • Revise la programación de televisión y las reseñas sobre los programas. Busque programas que pueda ver toda la familia (como programas adecuados para la edad de su hijo, no violentos y que refuercen los valores familiares). Elija programas que estimulen el interés y el aprendizaje relacionados con las aficiones y la educación (lectura, ciencia, etc.).
  • Vea los programas antes que su hijo. Asegúrese de que los programas son apropiados antes de que los vea su hijo.
  • Básese en la clasificación por edades de los contenidos. Algunos programas de televisión utilizan la clasificación de sus contenidos por edades, lo que suele aparecer en la programación de la televisión que publican los periódicos y en la pantalla durante los primeros 15 segundos de cada programa.
  • Utilice las herramientas de selección. Muchos televisores nuevos disponen de chips antiviolencia (llamados V-chips), que permiten bloquear los programas y películas que usted no desea que vea su hijo por ser violentos.
  • Elabore un programa de televisión para toda la familia. Trate de que sea algo en lo que toda la familia esté de acuerdo. Después colóquelo en algún lugar de la casa claramente visible (como en la nevera), para que todos sepan qué programas se pueden ver y cuándo. Y asegúrese de apagar el televisor cuando se acabe el programa seleccionado, en vez de empezar a cambiar de canal buscando algo más que ver.
  • Vea la televisión y juegue a videojuegos con su hijo, para estar seguro de que los contenidos son adecuados para él.
  • Infórmese sobre las políticas que siguen otras personas sobre la televisión. Hable con otros padres, el médico y los profesores de su hijo sobre sus políticas para ver la televisión y sobre los programas adecuados para niños que ellos recomiendan.
  • Plantee alternativas sin pantallas que sean divertidas. Si usted quiere que su hijo apague el televisor, sugiérale opciones alternativas, como jugar a un juego de mesa, al escondite o al aire libre.

Hablar es importante

Hable con su hijo sobre lo que ven en las pantallas y comparta con él sus creencias y valores. Si aparece algo en la pantalla que usted desaprueba, apague el aparato y aproveche la oportunidad para hablar con su hijo.

He aquí algunas sugerencias.

  • «¿Te parece que ha estado bien cuando esos hombres se han empezado a pelear? ¿Qué otra cosa podrían haber hecho?» ¿Qué habrías hecho tú?
  • «¿Qué opinas sobre cómo se estaba comportando esa gente en la fiesta? ¿Crees que lo que estaba haciendo estaba mal?»
  • Si se discrimina o se maltrata a algunos personajes o a un grupo de personas, hable sobre lo importante que es tratar a todo el mundo por igual, a pesar de las diferencias.
  • Puede utilizar programas y juegos para hablar sobre situaciones confusas y para expresar sus opiniones sobre temas difíciles (sexo, amor, drogas, alcohol, tabaco, trabajo, comportamiento, vida familiar). Enseñe a su hijo a hacerse preguntas y a aprender a partir de lo que ven en las pantallas.

Videojuegos y juegos interactivos

  • Fíjese en la clasificación por edades de los contenidos. Los videojuegos tienen clasificaciones que indican cuando incluyen violencia, palabrotas o lenguaje obsceno, contenido sexual para adultos y otros contenidos que pueden no ser adecuados para los niños. Las clasificaciones que establece la Junta de Clasificación de Software de Entretenimiento (un organismo de EE.UU. que califica los juegos por edades) de EE.UU. van desde «EC» (de early childhood o «primera infancia»), lo que indica que el juego es adecuado para niños pequeños a partir de los 3 años, hasta AO (adults only o «solo para adultos»), lo que indica que su contenido violento o de tipo sexual es apropiado solo para adultos. En Europa, la Información Paneuropea sobre Juegos (PEGI, por sus siglas en inglés) ha establecido una clasificación similar.
  • Vea antes los juegos. Aunque los juegos estén clasificados por edades, es importante que los vea usted, o incluso que los juegue, antes de dejar que su hijo juegue con ellos. La clasificación del juego por edades puede no coincidir con lo que usted cree que es apropiado para su hijo.
  • Ayude a su hijo a que se tome los juegos en perspectiva. Supervise cómo están afectando los juegos a su hijo. Si le parece que está más agresivo después de pasar un rato jugando a cierto juego, hable con él sobre el juego y ayúdale a entender que la violencia que refleja es distinta de la que ocurre en la vida real. Esto puede ayudarle a identificarse menos con los personajes agresivos y a reducir los efectos negativos que pueden tener los videojuegos violentos sobre él.

Seguridad en Internet

  • Aprenda a utilizar las computadoras. Aprenda cómo bloquear los contenidos que no considere adecuados.
  • Instale la computadora en una zona de uso común. Guárdela donde pueda observar y supervisar a su hijo. Y no la coloque nunca en la habitación de su hijo.
  • Comparta con su hijo pequeño una cuenta de correo electrónico. Así, podrá controlar quién le envía mensajes.
  • Enseñe a su hijo sobre la seguridad en Internet. Exponga las reglas a seguir mientras se utiliza Internet, como nunca revelar información personal, incluyendo su dirección, número de teléfono, nombre o ubicación de su escuela.
  • Incluya los sitios de Internet preferidos de su hijo en los favoritos. Así, su hijo podrá acceder a ellos con más facilidad y será menos probable que entre por error a páginas de contenido inadecuado.
  • Usen Internet los dos juntos. Enseñe a su hijo el comportamiento adecuado al usar Internet.
  • Supervise el uso que haga su hijo de las salas para chatear en línea. Asegúrese de que su hijo sabe que, cuando envíe un mensaje a una sala para chatear, estará revelando su dirección de correo electrónico a todos los demás.
  • Infórmese sobre las protecciones de Internet que se aplican en otros lugares. Averigüe de qué protecciones de Internet se dispone en la escuela, los centros de actividades extraescolares, las casas de los amigos de su hijo y cualquier otro lugar donde su hijo pueda usar una computadora sin su supervisión.

Revisado por: Expertos en medicina de KidsHealth

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/tv-habits-esp.html

Móviles, tablets, televisiones… ¿Cuánto tiempo deben pasar los niños delante de las pantallas?

¿Cuánto tiempo deben dedicar los niños a los aparatos electrónicos?

Estamos introduciendo a los niños en la tecnología a edades cada vez más tempranas. Incluso comprobamos que niños de apenas dos años se desenvuelven perfectamente con una tablet para adultos, y las marcas de juguetes ya han desarrollado sus propias tablets para niños.

Los niños están cada vez están más rodeados de pantallas que ofrecen ingentes cantidades de información y estímulos, así como un grado de interacción inédito en la historia de la humanidad.

¿Qué efectos están ejerciendo estos cambios en la dieta cerebral de los niños?

Según Dimitri Christakis, pediatra e investigador de la Universidad de Washington que ha publicado casi 200 artículos de investigación sobre cómo las experiencias tempranas afectan a los niños:

Un niño en un mundo desarrollado como Estados Unidos o en España empieza a ver la televisión normalmente con cuatro meses. Y ahora sabemos que en Estados Unidos el 75% de los niños de tres años tienen su propio dispositivo móvil.

(…) Estamos introduciendo a los niños en esta tecnología muy pronto, y pasan mucho tiempo haciendo eso. Un niño de preescolar de Estados Unidos está unas seis horas al día viendo una pantalla de cualquier tipo en un día cualquiera.

Desarrollo cerebral temprano

Como explica Christakis, nacemos con el cerebro sin desarrollarse totalmente. De hecho, el cerebro de un recién nacido aumenta el triple de tamaño solo en los dos primeros años, y lo hace como respuesta directa a la estimulación externa. La razón de que nazcamos de este modo es doble.

Por un lado, el aumento del tamaño de nuestro cerebro, así como la adopción de locomoción bípeda de nuestros ancestros, que redujo el caudal pélvico para dar a luz un bebé de cabeza demasiado grande, propició que todos naciéramos a medio hacer. Una vez abandonado el claustro materno, todavía somos criaturas indefensas y desvalidas, a diferencia de los animales, que ya nacen instintivamente para cuidar de sí mismos, porque no estamos plenamente formados.

Por otro lado, nacer con el cerebro inmaduro nos ofrece otra ventaja evolutiva: nos podemos adaptar al medio en el que debemos prosperar mejor que cualquier animal, que ya nace con un programa mucho más fijo e inmutable.

Ésa es la razón de que los niños aprendan por imitación, adopten el acento de las lenguas que se hablan a su alrededor, los rasgos culturales más sutiles y demás factores del ambiente.

Incluso su forma de llorar viene determinada por el idioma materno.

Usando una analogía, el cerebro de un recién nacido es como un dispositivo lleno de cables que aún no están conectados y que, en función de los estímulos recibidos durante las primeras semanas y meses, se irán conectando progresivamente, configurando la circuitería neuronal del bebé.

Todos los cables que resulten inútiles para el entorno, serán desechados. Y es que un bebé nace con más conexiones neuronales que un adulto, pero, en aras de obtener mayor eficiencia, elimina las que no son necesarias, en una especie de poda neuronal. Por eso los bebés suelen ser sinestésicos y poseen oído absoluto.

Son esponajas ávidas de estímulos para configurarse como futuros adultos.

Habida cuenta de la importancia de los estímulos tempranos, Christakis manifiesta que tal vez un mundo con tantas pantallas interactivas podría afectar los cerebros aún inamduros de los niños:

Durante mucho tiempo, nos viene preocupando que la sobreestimación de un cerebro en desarrollo pueda acortar el período de atención de los niños.

Mundo digital versus mundo real

Lo que sostiene Christakis en sus investigaciones es que estimular al niño con dispositivos multimedia a una temprana edad propiciará el desarrollo de una mente que continuamente espera un gran caudal de información de entrada, así como una interactividad muy elevada.

Dado que la navegación de una tablet, en general, no precisa de la habilidad para escribir o leer, los niños pequeños pueden aprender rápidamente consumir películas online, desplazarse a través de fotos de la familia o jugar juegos simples, e incluso usar determinadas herramientas. Desde el principio, pues, los niños ya están interactuando masivamente con pantallas. Nacen en un mundo real, pero también en un mundo digital.

Lo que sostiene Christakis en sus investigaciones es que estimular al niño con dispositivos multimedia a una temprana edad propiciará el desarrollo de una mente que continuamente espera un gran caudal de información de entrada, así como una interactividad muy elevada. El efecto secundario de ello es que los niños preferirán, en un mundo real más lento y menos lleno de estímulos, una superficialidad jalonada de estímulos. La realidad circundante, mucho menos estimulante, les resultará aburrida o anodina en comparación.

Christakis alude ya a estudios que se realizaron antes del advenimiento de las tablets y los smartphones, cuando los niños pequeños consumían muchas horas de televisión, como éste publicado en la revista Pediatrics. El estudio sometió a análisis a 1.278 niños de un año de edad y 1.

345 de tres años de edad. Los padres rellenaron cuestionarios de hábitos de consumo de sus hijos y, cuando éstos cumplieron los siete años, se analizó si quienes tenían problemas de falta de atención.

Un 10% de los niños que más consumían televisión presentaron problemas de dificultad a la hora de concentrarse y actuaban de forma impulsiva.

Pensémoslo de estre modo: nuestro cerebro evolucionó durante millones de años para procesar las cosas que pasan en el mundo real. Todo lo que pasa en el mundo real pasa a velocidad real.

La situación es que el cerebro de un niño trata de adaptarse a un mundo que en realidad no existe. Así que si le enseñamos demasiada tecnología rápida muy pronto, esperará que el mundo funcione así y no lo hace.

Si sobreestimulas el cerebro en desarrollo haces que le sea más difícil concentrarse en las cosas que pasan a un ritmo normal.

Dopamina y tiempo

Christakis ya era conocido hace unos años por su postura en contra de que los niños pequeños consuman demasiadas horas de televisión y, sobre todo, según qué programas de televisión.

En ese sentido, Christakis considera, por ejemplo, que una tablet puede ser un aliado en la educación de un niño, pero que el abuso puede ser tan o más contraproducente que el consumo excesivo de televisión.

Con un iPad, en principio, el niño puede hacer lo mismo que hacían las generaciones anteriores con la televisión: ver una película o una serie de televisión. Sin embargo, el iPad también permite interactuar. “Tienen efectos fundamentalmente diferentes en el desarrollo y la cognición”, según Christakis.

Cuando imaginamos a un niño en su trona tirando una manzana al suelo, y luego recogiéndosela para que el niño la tire de nuevo, estamos ante un círculo vicioso de placer que en cierto momento detenemos. El niño comprueba que, al tirar la manzana, pasan cosas, y tiene el control de esos sucesos.

Con la interactividad de una tablet hay esta sensación continuamente, sin descanso.

Esta sensación de placer puede resultar adictiva, porque activa las vías dopaminérgicas del cerebro. Consumir alcohol, cocaína o tabaco incrementa por diferentes vías la cantidad de dopamina en el nucleus accumbens, el centro del placer-recompensa. Esta dopamina es la que genera la sensación de bienestar, euforia y motivación.

Sin embargo, si abusamos, cada vez necesitamos más dopamina para obtener el mismo resultado placentero, lo que obliga a repetir y repetir el acto que la produce.

Así es como nacen las adicciones y compulsiones, y eso también explica que juegos como en Candy Crush sean tan adictivos a todas las edades o que los niños que juegan a videojuegos tengan centros de placer más grandes:

Creo que es un problema real y lo he visto en niños de todas las edades. Hay que tener cuidado y poner límites a la cantidad de tiempo que los niños pasan interactuando con las pantallas táctiles.

La recomendación basada en investigación con niños menores de dos años en cuanto al tiempo que deben pasar con aplicaciones de pantallas interactivas es de no más de treinta minutos al día.

Ese tiempo es el que según los estudios un niño juega con determinado juguete.

Por ello hay que saber administrar el tiempo que el niño hace uso de esa pantalla. En términos porcentuales, Christakis opina que ninguna actividad, sea cual sea, debe ocupar más del 10% de la vida de un niño pequeño. Y que actividades como cantar, leer, jugar o interactuar con adultos y con otros niños, no puede ser nunca sustituido por una tablet.

Autocontrol y superficialidad

Según sugiere la Academia Americana de Pediatría, en niños de 3 a 5 años se recomienda una hora de uso de pantallas interactivas. En niños entre 6 y 18 años, no más de dos horas al día.

La realidad, sin embargo, es muy distinta a este tipo de recomendaciones, tal y como evidencia un documento de la Academia Americana de Pediatría (AAP), que cita las siguientes estadísticas tras un estudio de la Kaiser Family Foundation: en promedio, los niños de 8 a 10 años pasan casi ocho horas diarias frente a una variedad de medios diferentes y los adolescentes pasan más de 11 horas diarias.

Los niños deben aprender a autocontrolarse y dominar sus deseos de usar la tablet, porque solo así se convertirán en adultos felices y responsables.

Tal y como explica la psicóloga clínica afiliada a Harvard Catherine Steiner-Adair, autora del libro The Big Disconnect: Protecting childhood and family relationships in the Digital Age, ofrecemos estos dispositivos a los niños para distraerles, en vez de enseñarles a autoncontrolarse y tranquilizarse.

Usamos el iPad para dejar de oírles, pero en cuanto desaparece el iPad, el problema surge de nuevo.

Los niños juegan a Plantas contra Zombies de camino en el coche, de camino al colegio, para que no molesten, pero los niños no necesitan eso: necesitan tiempo para soñar despiertos, abordar ansiedades y compartirlas con los padres.

Los niños deben aprender a autocontrolarse y dominar sus deseos de usar la tablet, porque solo así se convertirán en adultos felices y responsables, tal y como ha analizado durante décadas el psicólogo de Stanford Walter Mischel, célebre por su experimento de la golosina. Poseer un mayor autocontrol nos convierte en adultos con mejores trabajos, más amigos, y mayor grado de salud, entre otros factores. El autoncontrol incluso nos hace estar más satisfechos de nosotros mismos, como sugiere otro estudio publicado en Journal of Personality.

Finalmente, la adicción a las pantallas, desarrollada desde edades muy tempranas, nos inclina hacia la multitarea y el uso superficial de todos los elementos: un poco de mensajería instantánea, otro poco de videojuegos, otro instante para comprobar el correo, etc.

Solo el pensamiento profundo y sostenido hacia una misma tarea nos permite abordar determinados problemas, así como nos permite leer textos complejos, tal y como defiende Nicholas Carr en su libro Superficiales.

Leer hiptextos también parece que nos hace recordar menos lo leído que al leer un texto lineal.

James Evans, sociólogo de la Universidad de Chicago, en un artículo que publicó en Science incluso sugiere que los artículos científicos están perdiendo profundidad y matices a causa de internet y las posibilidades para la multitarea y el hipertexto que ofrece.

los adolescentes descansan menos por las noches porque envían decenas mensajes a través de su móvil antes de dormirse, y no es extraño que se despierten en mitad de la noche para responder a algún whatsapp recibido.

Por si fuera poco, los adolescentes descansan menos por las noches porque envían decenas mensajes a través de su móvil antes de dormirse, y no es extraño que se despierten en mitad de la noche para responder a algún whatsapp recibido, según el Centro Médico JFK de New Jersey. Tampoco la luz emitida por esas pantallas es favorable para recuperarse totalmente durante la noche, y produce muchos desórdenes.

No todo son desventajas

A pesar de que aplicaciones como Baby Einstein son un mito, a juicio de Christakis, parece que la nueva dieta multimedia que reciben las nuevas generaciones sí que podría estar incrementando determinas área de la inteligencia, como pone de manifiesto el llamado efecto Flynn, que se traduce en la la subida continua, año tras año, de las puntuaciones de cociente intelectual.

En el Everything Bad Is Good for You, Steven Johnson teoriza que el efecto Flynn se debe, sobre todo, a que los medios de masas cada vez son más complejos y recibimos información más interactiva. Como él mismo escribe:

El efecto Flynn es más pronunciado en los tests que evalúan lo que los psicométricos llaman g, el índice que da la medida más aproximada de lo que se denomina “inteligencia fluida”.

Los tests que miden el índice g a menudo prescinden de palabras y números que son reemplazados por preguntas que sólo se valen de imágenes y que evalúan la habilidad del sujeto para reconocer patrones y completar secuencias de formas y objetos.

Algunos expertos también consideran que las tablets son beneficiosas incluso en los niños más pequeños, como Jill Buban, decano de la Facultad de Educación de la Universidad Publica en Waterbury Connecticut, aunque como Christakis admite que debe controlarse el tiempo y los padres deben tutelar su uso.

Sea como fuere, el debate entre los que están a favor de las nuevas tecnologías en el desarrollo de los niños y los que están en contra en ocasiones se torna demasidao dogmático, maniqueo y combativo, como si fueran dos trincheras académicas diametralment opuestas.

Necesitamos encontrar formas de optimizar el papel de los medios en nuestra sociedad, aprovechando sus atributos positivos y minimizando los negativos.

Las tablets llevan, además, muy poco años entre los niños, así que las investigaciones al respecto quizá son demasiado prematuras.

Después de todo, el mundo real pudiera ser poco estimulante para estos nuevos nativos digitales, pero ¿acaso no estamos siendo encaminados hacia un mundo más digital que real donde la atención está más distribuida y es menos individual?

Imágenes | Pixabay

Источник: https://www.xataka.com/n/moviles-tablets-televisiones-cuanto-tiempo-deben-pasar-los-ninos-delante-de-las-pantallas

Pautas de uso de equipos electrónicos para niños de todas las edades

¿Cuánto tiempo deben dedicar los niños a los aparatos electrónicos?

Los padres estaban acostumbrados a solo preocuparse acerca de si sus hijos estaban viendo demasiada televisión, o si estaban jugando demasiados videojuegos. Todavía nos preocupamos acerca de esas cosas, pero ahora la lista se ha vuelto más larga.

Teléfonos, tabletas, aplicaciones, redes sociales, mensajes de texto, todos ellos pueden cautivar a los niños (y a los adultos), comenzando desde una edad muy temprana. ¿Qué deben hacer los padres? Volver a la cama no es una opción, pero respirar profundo y abogar por moderación racional sí lo es.

Aquí le ofrecemos algunos consejos, divididas según el grupo de edad, para que pueda iniciar.

Niños muy pequeños (de 0 a 4 años)

Limite la exposición. La Academia Americana de Pedriatría recomienda evitar el televisor y otros medios electrónicos de entretenimiento para niños menores de dos años. “El cerebro de un niño se desarrolla rápidamente durante estos primeros años, y los niños pequeños aprenden mejor cuando interactúan con personas, no con pantallas”, dicen los pediatras.

Comience a enseñar con el ejemplo desde temprano. Incluso antes de que su hijo tenga un teléfono o una tableta propia, demuéstrele cómo debe usarla.

No revise sus mensajes en la mesa a la hora de la cena. Mire a las personas cuando están hablando con usted, no a su teléfono.

Recuerde que sus hijos están siempre mirando y que los niños pequeños notan todo; así es como ellos aprenden.

No subestime el valor de los juguetes tradicionales y de los espacios abiertos.

Es importante para los niños experimentar “juegos libres” no estructurados, lo cual significa que ellos decidan lo que quieren hacer, y cómo hacerlo, y estarán jugando solo por jugar; no para llegar al siguiente nivel de un juego, o aprender alguna habilidad específica. Los niños deben experimentar la diversión de hacer sus propias reglas, y romperlas, según avanzan. Este tipo de juegos permite a los niños:

  • Moverse a su propio paso, en vez de ser impulsados (o apresurados) por la rapidez de los medios electrónicos
  • Desarrollar creatividad
  • Obtener experiencia en tomar decisiones
  • Practicar el compartir y trabajar con los demás
  • Aprender a ser líderes y a abogar por ellos mismos

Aplicaciones. Aunque sean tan educacionales como dicen ser, no son un sustituto para el tipo de aprendizaje que reciben los niños naturalmente si los dejamos.

Deje la tableta en casa. A pesar de que son útiles para un viaje largo en carro o en avión, las tabletas y otros equipos no tienen lugar en un coche de bebé (carriola) ni en el carro de camino al preescolar.

Es importante para los niños tener la oportunidad de mirar alrededor y encontrar entretenimiento (y ni hablar de aprendizaje) en el mundo real, también.

Y estos aparatos no deben ser parte de las reuniones de juegos con otros niños.

Niños de escuela primaria (de 5 a 11 años)

Vean cosas juntos. Si le preocupa el que sus hijos están recibiendo mensajes malos de los medios, la mejor manera de contrarrestarlos es mirar junto a sus hijos y decirles cuando algo no está bien. Hable de un personaje femenino que solo parece preocuparse por los varones, o cómo luce.

Proporciónele contexto si ve relaciones no saludables (incluyendo amistades) o estándares de belleza irreales. Aparte de reforzar sus valores, esto les enseñará a sus niños a ver televisión y películas activamente, no pasivamente, lo cual es bueno para su autoestima.

¡Haga esto durante los comerciales también!

El tiempo frente a una pantalla no debe ser todo el tiempo. La AAP dice que los niños y adolescentes solo deben usar medios electrónicos de entretenimiento por dos horas o menos al día, y también destacan que dicho entretenimiento debe ser de “alta calidad”.

Tenga discernimiento. Determinar qué es de alta calidad y qué no lo es puede no ser obvio, pero esté pendiente por cosas que:

  • Sean apropidas según la edad
  • Involucre la imaginación de su hijo
  • Tenga los valores adecuados

Common Sense Media tiene más puntos aquí. Al contrario, si no desea que su hijo juegue un juego en particular, explíquele sus razones y sea específico no solo le diga que es “malo”.

No haga que el televisor sea un premio (o consecuencia).

La tecnología es enormemente atractiva para los niños de por sí, pero cuando hacemos del tiempo frente al televisor algo que se usa para lograr que los niños se comporten bien; o algo que pierden por mal comportamiento, estamos haciendo que sea más deseable, y por lo tanto aumentando los chances de que un niño lo sobrevalúe.

Estimule otras actividades. Hay muchas maneras de divertirse. Correr al aire libre, practicar un deporte, leer libros, hacer manualidades; la variedad es importante para una vida balanceada. Estimule que sus hijos desarrollen una amplia gama de intereses.

Moldee este tipo de comportamiento para usted también. Deje que sus hijos lo vean leyendo un libro y haciendo cosas, y teniendo un pasatiempo. Finalmente, presente estas cosas como actividades tan remuneradoras como el tiempo frente a la pantalla, no como una alternativa a la misma.

La igualdad es importante.

Prepárese para que ellos descubran la pornografía. Aun si ellos no están exactamente búscandola, los niños de hoy en día pueden encontrarse con la pornografía muy fácilmente.

La curiosidad con frecuencia es un gran motivador, así que no sea tímido para tener conversaciones francas sobre sexo, que sean apropiadas según el desarrollo.

Si ellos escuchan la información de su parte entonces tendrán menos tendencia a buscar respuestas en Internet, y es más probable que vengan a pedirle que les explique lo que ven en Internet o escuchan de sus amigos. Y si ellos llegan a ver pornografía, déjeles saber que lo que vieron no fue más realista que cualquier otra película.

Preadolescentes y adolescentes (12 años en adelante)

Continúe moldeando un buen comportamiento frente a la tecnología. Es fácil dejar pasar las cosas desapercibidas una vez que los niños son mayores y tienen sus propios equipos, pero recuerde que las reglas anteriores todavía aplican.

No use su teléfono en la mesa y asegúrese de que sus hijos no tengan que competir con la pantalla por su atención. Además de establecer un buen ejemplo, esto les muestra que ellos le importan y está interesado, lo cual hará que ellos tengan más probabilidad de abrise a usted.

A pesar de que ya están creciendo, sus hijos todavía necesitan hablar con usted, no solo con sus amigos.

Estimule la privacidad. Una vez que una persona cumple los 13 años ya se le permite que abra una cuenta en y en la mayoría de los otros sitios de redes sociales y aplicaciones (algunos niños mienten y las abren antes de eso).

Cualquiera que sea la edad que su familia decida que es apropiada para tener cuentas en las redes sociales, asegúrese de que su hijo es muy cuidadoso con la privacidad. Investigue la configuración de privacidad junto a él y asegúrese que entiende cuando algo es público o privado; o algo intermedio, y cómo eso debe afectar lo que publica.

Como regla general, no debe compartir nada en Internet con lo que no se sienta cómoda que el mundo entero lea. Incluyendo su abuela.

Sí a la amistad, no al espionaje. Si su hijo está en las redes sociales, la sicóloga de desarrollo Donna Wick de Mind to Mind Parent recomienda que lo siga o se haga su amigo, y monitoree su página.

Pero ella no aconseja el revisar los mensajes de texto a menos que haya alguna razón de preocupación: “Si usted tiene una razón para estar preocupado entonces está bien, pero tiene que ser una buena razón. Veo padres que simplemente están abiertamente espiando a sus hijos. Los padres deben comenzar por confiar en sus hijos.

El ni siquiera darle a su hijo el beneficio de la duda es increíblemente dañino para la relación. Ellos tienen que sentir que los padres piensan que son buenos niños”.

Deje claro que las fotos desnudas son una mala idea (y explique el por qué). Algunas veces los niños piensan que compartir fotos es una manera de construir la confianza, pero puede lograr lo opuesto muy fácilmente.

Su hija podría confiar a su novio con sus fotos, pero él, a cambio, puede confiar en un amigo cercano, y así sucesivamente.

O ella podría confiar que él va a borrar las fotos, pero luego enterarse de que él las guardó en su teléfono, y otras personas las encontraron cuando estaban revisando sus fotos.

Estas son algunas de las maneras inocentes en las que las fotos pueden caer en las manos equivocadas; hay muchas otras maneras mucho menos inocentes en las que también esto puede suceder. Y una vez las fotos salieron a la luz, pueden dañar futuras relaciones y prospectos de trabajo, sin mencionar que se convertirá en la comidilla de la escuela.

También, en caso de que su hija no lo sepa, si es menor de edad, el compartir fotos suyas desnuda puede hacer que ella y cualquiera a quien se las está enviando entren en problemas por propagar pornografía infantil, lo cual es algo con lo que ella realmente no quiere jugar. Haga clic aquí para más sobre cómo hablar con los niños acerca del sexting (Sexting es el intercambio de mensajes de texto con contenido sexual y/o pornográfico).

Los mensajes de texto pueden ser complicados.

Adviértale a los niños que es muy fácil que las personas malinterpreten mensajes cuando no están escuchando el tono de su voz o viendo la expresión en su cara.

Las bromas, en particular, podrían parecer malintencionadas. Para cuidarse de las malas interpretaciones y los sentimientos heridos, es siempre buena idea dejarlo claro cuando se está haciendo una broma.

Источник: https://childmind.org/article/pautas-de-uso-de-equipos-electronicos-para-ninos-de-todas-las-edades/

Embarazo saludable
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