Deja que tu hijo juegue lo más posible, lo ordena el pediatra

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Deja que tu hijo juegue lo más posible, lo ordena el pediatra

Los trastornos del espectro autista (TEA), se manifiestan bastante pronto en la vida de un ni帽o, probablemente antes de los 3 a帽os de vida, pero por desgracia no siempre se identifican a estas edades. Hay distintos grados de autismo, y aquellos que tienen una menor afectaci贸n cognitiva, pueden llegar hasta la edad escolar sin ser identificados.

El DSM-IV-R, Manual Diagn贸stico y Estad铆stico de los Trastornos Mentales, incluye dentro de este grupo a los siguientes trastornos: Trastorno Autista, S铆ndrome de Rett, Trastorno Desintegrativo Infantil, S铆ndrome de Asperger y Trastorno Generalizado del Desarrollo no especificado.

Existe mucha variabilidad en la expresi贸n de estos trastornos y tambi茅n en el grado de afectaci贸n del ni帽o, por lo que aunque no se den todos los s铆ntomas descritos como cl谩sicos, no se puede afirmar que no tenga un TEA.

S铆ntomas cl谩sicos de un TEA

El patr贸n prototipo de estos trastornos se caracteriza por:

a)聽聽聽聽聽 Normalidad aparente en los 8 o 9 primeros meses de desarrollo, acompa帽ado adem谩s de tranquilidad expresiva o pasividad, no bien definidas.

b)聽聽聽聽聽 Ausencia de comunicaci贸n con intencionalidad para pedir y para compartir intereses, entre los 9 y los 17 meses.

c)聽聽聽聽聽 Claro retraso en el desarrollo cualitativo del lenguaje, con un menor retraso motor.

Por lo tanto son 3 los 谩mbitos cl谩sicos de afectaci贸n de los TEA, las relaciones sociales, las habilidades de imaginaci贸ny ficci贸n y la comunicaci贸n.

Habilidades de imaginaci贸n

La alteraci贸n en las habilidades de imaginaci贸n y de ficci贸n, se manifiesta en la necesidad de tener un entorno completamente controlado y predecible, no dejando cosas al azar.

Presentan adem谩s un excesivo inter茅s por determinados tema, juegos, partes de los objetos.

Se revelan y resienten con cualquier m铆nimo cambio en las rutinas o en los planes, aunque este cambio le califiquemos como banal, y tambi茅n con cambios en las personas de referencia.

Comunicaci贸n

En los TEA est谩n claramente alteradas las habilidades de comunicaci贸n. Por lo general no miran a los ojos, no sonr铆en, o bien lo hacen de forma irregular o excesiva. El lenguaje solo lo entienden de forma literal, no entienden las bromas ni la iron铆a, as铆 como tampoco entienden los aspectos tonales y no verbales del lenguaje.

Tienen una completa dificultad para expresar sus emociones, as铆 como para captar y comprender las emociones de los dem谩s.

En el caso del S铆ndrome de Asperger, sin embargo, el nivel cognitivo y el uso de la comunicaci贸n verbal, suelen tener un nivel promedio.

Relaciones sociales

Esta alteraci贸n se manifiesta de forma muy variable dentro del espectro autista. Normalmente encontramos dificultad para empatizar, para saber qu茅 pueden esperar de los dem谩s o bien qu茅 se puede esperar de ellos.

Tienen alteraciones en aspectos como el aprendizaje de normas sociales, de roles, de normas de conducta, de la significaci贸n de los distintos entornos, etc.

Signos de alarma del autismo

Los signos que nos pueden hacer sospechar la existencia de un TEA son los siguientes:

Alteraciones de la interacci贸n social, la respuesta emocional y el juego:

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Falta de sonrisa social *

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Falta de inter茅s en juegos de interacci贸n social. *

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 No responde cuando se le llama por su nombre. *

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Escasez de expresiones emocionales acompa帽adas de contacto ocular.

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Ausencia de imitaci贸n espont谩nea. *

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Escaso inter茅s en otros ni帽os.

Alteraciones en la comunicaci贸n y el lenguaje:

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 No mira hacia donde otros se帽alan. *

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 No alterna la mirada entre un objeto y un adulto (atenci贸n conjunta). *

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Ausencia de gestos comunicativos. *

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Ausencia de juego funcional o simb贸lico.

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Regresi贸n en el uso de palabras o frases y en la implicaci贸n social.

聽Intereses restringidos y movimientos repetitivos:

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Ausencia o escasa exploraci贸n visual activa del entorno.

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Tendencia a fijarse visualmente en ciertos est铆mulos u objetos (ej.: las luces)

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Movimientos repetitivos o posturas del cuerpo, brazos, manos o dedos.

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Tono muscular, postura y patrones de movimiento anormales. *

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Tendencia a sub o sobre reaccionar antes est铆mulos (ej.: sonidos)

*Signos que se pueden presentar antes de los 12 meses en el ni帽o.

Detecci贸n e Intervenci贸n

El proceso de detecci贸n puede comenzar por distintas v铆as.

En ocasiones, la mayor铆a de los casos, ser谩n los padres los que observen que 鈥渁lgo no va bien鈥�, y o bien lo llevan al pediatra o bien lo llevan a un psic贸logo.

En otras ocasiones los profesores o cuidadoras son las que dan la voz de alarma. Otras veces son los sistemas sanitarios, con las revisiones del ni帽o lo detectan a trav茅s del pediatra o de la enfermera de pediatr铆a.

A trav茅s de cualquiera de las distintas v铆as, el diagn贸stico debe realizarse bas谩ndose en la entrevista con los padres, en la observaci贸n directa del ni帽o y en pruebas psicol贸gicas como cuestionarios, inventarios y test.

Ante la m谩s m铆nima sospecha, si veis signos como los descritos m谩s arriba, llevarle a un especialista (m茅dico de familia, pediatra, psic贸logo o psiquiatra), que le eval煤e, confirme o descarte el diagn贸stico, y en caso de confirmaci贸n, planifique una intervenci贸n, en la que ser茅is una pieza clave.

Hoy en d铆a la intervenci贸n en el autismo se aborda desde diferentes frentes y distintas terapias. La integraci贸n de las mismas es la que obtiene mejores resultados, adapt谩ndolas a las caracter铆sticas de cada caso.

Existen multitud de terapias como son las sensoriomotrices (integraci贸n auditiva, integraci贸n sensorial, lentes de Irlen), terapias para mejorar la comunicaci贸n, tratamientos psicoeducativos y psicol贸gicos (intervenci贸n conductual, mejora de competencias sociales, psicoterapias expresivas, terapia psicodin谩mica鈥�)

Источник: http://www.psicoglobalia.com/como-detecto-si-mi-hijo-es-autista/

Cómo actuar cuando estamos separados en la situación actual

Deja que tu hijo juegue lo más posible, lo ordena el pediatra

El órgano de gobierno del Poder Judicial en España (el Consejo General del Poder Judicial) ha decidido hoy en una sesión extraordinaria que, en caso de discrepancia entre los progenitores, se podrá someter a decisión judicial la cuestión de modificar o no el régimen sobre custodia y visitas de los menores, de forma temporal y mientras dure esta situación.

Por lo tanto, a falta de acuerdo, podremos solicitar mediante una demanda judicial que se modifiquen – o se mantengan, depende del caso – las medidas que tenemos vigentes sobre la custodia y régimen de visitas de los menores. El procedimiento se tramitará como los demás de naturaleza urgente que están previstos para esta situación excepcional, y acabará con una resolución que determinará qué se deba hacer de forma temporal.

Para llevar a cabo este procedimiento, quienes estén interesados deberán acudir rápidamente a su abogado/a e iniciar el trámite lo antes posible, para salvaguardar la salud y el bienestar de los menores y del resto de la familia.

El COVID-19 o coronavirus nos ha colocado ante una situación nueva, que nunca antes habíamos vivido. Tenemos decretado un estado de alarma que restringe los movimientos de la población hasta el punto de impedir cualquier salida que no sea estrictamente necesaria.

Al ser tan excepcional esta situación, en muchas ocasiones no sabremos cómo actuar, pues ni las leyes ni las resoluciones judiciales que tengamos sobre la guarda y custodia de menores nos van a dar una solución concreta y exacta para solventar las medidas que el Coronavirus nos obligue a adoptar cuando estamos separados y tenemos un régimen de custodia y visitas con nuestros hijos e hijas.

Cada familia tendrá que tomar las decisiones que más convengan a su situación individual y familiar, pero estas decisiones se complican cuando se trata de menores, pues puede haber dos progenitores implicados y con distintos criterios, que no se pongan de acuerdo.

¿Y qué hacemos entonces?

¿Cuál va a ser la opinión que se imponga? ¿Quién puede decidir qué hacer con los hijos e hijas? En este post me voy a centrar en los problemas que pueden surgir entre progenitores separados a la hora de aplicar las medidas cuando tenemos una situación excepcional como esta.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que, en caso de tener una SENTENCIA o CONVENIO REGULADOR que establezca un régimen de custodia y visitas respecto de los menores, habrá que acatar y cumplir el mismo, salvo que exista una causa justificada que impida su cumplimiento exacto. Pero claro, lo que para unos puede ser causa justificada, para otros no lo será. Y lo principal a la hora de valorar si está justificado en un momento dado incumplir el régimen establecido en la sentencia es el INTERÉS DEL MENOR, que está por encima incluso de la voluntad o de las creencias de sus progenitores. En la coyuntura actual, ante una enfermedad cuyos efectos a corto y largo plazo aún se desconocen, el interés de cualquier menor pasa, desde luego, por preservar su salud y evitar su exposición al virus y a las situaciones de posible contagio. Pero esto tiene muchas aristas.

Pongamos algunos ejemplos:

  1. Si ambos progenitores y los menores viven en la misma ciudad y ninguno está contagiado o con síntomas, no habría causa para incumplir el régimen previsto, siempre y cuando todos los miembros de la familia y allegados convivientes estén sanos, no se exponga a los menores a situaciones de riesgo (viajes en transporte público colectivo, entrada a locales de los que estén abiertos o supermercados con gente, etc.) y se sigan estrictamente las recomendaciones sanitarias.
  2. Cada progenitor vive en una ciudad diferente y el menor está con uno de ellos cuando se ha decretado el estado de alarma. En estos casos entiendo que sí que habría una causa justificada para impedir el desplazamiento del menor durante el tiempo que duren las medidas de contención. Incluso, aunque no sea el menor quien se tiene que desplazar, sino el progenitor que ha de visitarlo o recogerlo, cabría oponerse a esa visita por el riesgo de contagio. Sin embargo, cabría valorar el cumplimiento del régimen previsto si el desplazamiento no supone un riesgo, cosa que resulta bastante difícil de valorar.
  3. Uno de los progenitores contrae el virus o es puesto en cuarentena por motivos de seguridad. Puede ocurrir que este sea el progenitor que tenga la custodia y alegue que, pese a tener la enfermedad o estar bajo vigilancia, puede encargarse de los menores durante el tiempo que le corresponde a través de terceros (siempre que estos terceros no sean personas vulnerables – mayores), impidiendo de este modo que el otro conviva con ellos mientras dure la cuarentena. Aquí recordamos lo ya dicho antes, de que hay que cumplir estrictamente el convenio o sentencia. El progenitor que ostente la custodia en cada momento – da igual si esta es exclusiva o compartida – puede normalmente delegar el cuidado del menor o menores en terceras personas en caso de necesidad, por lo que el otro progenitor no parece que pudiera, salvo mutuo acuerdo al respecto, exigir un cambio temporal de dicho ejercicio de la custodia; aunque sí podrá pedir el cumplimiento de las visitas, preservando siempre la salud de los menores y la suya propia, lo que implica no tener contacto con el progenitor infectado o en cuarentena.
  4. El menor contrae el virus o es puesto en cuarentena. Aquí es evidente que habrá que acatar lo que indiquen los profesionales sanitarios: si el menor es ingresado en un centro hospitalario, cualquiera de los progenitores podrá visitarle, con las únicas restricciones que imponga el propio personal médico; si el menor es aislado en el domicilio donde se encuentre en el momento de ser diagnosticado, no podrá moverse de allí hasta que se lo permitan los médicos, y seguramente el progenitor que no esté en su compañía no podrá visitarle hasta que cese la situación. Y todo ello sin incurrir en incumplimiento alguno del régimen establecido, pues la situación es absolutamente justificada y excepcional.

Alteración justificada el régimen vigente

Para comunicar al otro progenitor cualquier decisión de alteración justificada del régimen vigente, deberemos emplear los medios habituales, siendo recomendable hacerlo por escrito (correo electrónico preferiblemente), y respetando el derecho del otro a dar su opinión y proponer alternativas. En caso de discrepancia, habrá que consultar al abogado/a para que nos asesore al respecto.

En este punto, debemos recordar que, por un lado, para modificar las medidas que ya tenemos adoptadas judicialmente hace falta un nuevo procedimiento judicial, que dependiendo del Juzgado que nos toque puede tardar entre cuatro meses y más de un año. Teniendo en cuenta que hablamos de una situación puntual, que al parecer puede revertirse en unos pocos meses, esta no es la vía para solucionarlo.

Pero tampoco cabe que un progenitor imponga al otro, de manera unilateral, su propio criterio; por ejemplo, decidiendo que el menor va a estar en cuarentena aunque no presente riesgo, ni mucho menos utilizar esta situación como excusa para impedir unas visitas si estas no suponen exponer al menor a un peligro real. Si esto ocurre, el otro progenitor deberá denunciar esa decisión en vía judicial de forma inmediata, para evitar la consolidación de la situación y, desde luego, su reiteración.

En definitiva…

Ante una situación de este calibre, hay que actuar con responsabilidad y con sentido común, pues en caso de controversia o problema con el otro progenitor, si judicializamos el asunto, acabará resolviéndose mucho después de pasado el momento de crisis. El virus pasará, pero nuestros hijos e hijas seguirán relacionándose con nosotros durante toda nuestra vida.

Y vosotras Malasmadres, ¿tenéis alguna duda al respecto?

Источник: https://clubdemalasmadres.com/coronavirus-progenitores-visitas-estado-alarma/

¿Puedo negarme a que mi hijo vaya al colegio por miedo al coronavirus?

Deja que tu hijo juegue lo más posible, lo ordena el pediatra

La incierta vuelta al cole, llena de preguntas y con escasas respuestas, está generando auténticos quebraderos de cabeza en los hogares españoles.

Una vez que ha quedado prácticamente descartada la opción de retrasar el inicio del curso escolar y con todas las cartas apostando por el modelo presencial, los grupos de WhatsApp de padres son ahora un auténtico polvorín donde surge una opción alternativa: ¿Puede un padre negarse a que su hijo vaya al colegio? ¿Puede solicitar la escolarización online?

La cuestión gana peso después de que, la semana pasada, un estudio publicado en The Journal of Pediatrics pusiese de nuevo a los padres en alerta al detectar que la carga viral en niños contagiados por coronavirus es el triple que en los adultos. El miedo a que el virus venga del cole aumenta, pese a que los expertos advierten de que este informe no cambia nada.

“Tenemos la seguridad de que los niños transmiten peor el virus que los adultos, aunque su carga viral sea mayor”, asegura el pediatra Quique Bassat, del Instituto de Salud Global de Barcelona y portavoz de la Asociación Española de Pediatría (AEPed).

Es la conclusión que recoge un reciente estudio del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, que apunta que los menores de 10 años transmiten el virus seis veces menos que los adultos.

A partir de esa edad, y siempre hablando en términos de coronavirus, se comportarían como adultos, de ahí que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiende el uso de mascarillas a partir de los 11 años.

La salud por delante… pero sólo en algunos casos

La decisión de que un niño vaya o no a clase no es competencia de los padres. Se trata de una cuestión mucho más compleja de lo que parece, señala la abogada experta en extranjería y familia, Sandra Herranz Terrero. “Entran en juego dos derechos fundamentales: el derecho a la vida y a la educación”, ambos recogidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos.

“Sólo los niños con problemas graves de salud podrían no iniciar el curso escolar, aunque necesitarían un informe médico y la aprobación de la Consejería de Educación”

En el caso actual se prioriza la Educación, mientras que el derecho a la Salud Pública sería la excepción.

“Por ejemplo, si mi hijo tiene una dermatitis aguda —lo que dificulta llevar a cabo las medidas preventivas necesarias para evitar el coronavirus como el uso de geles hidroalcohólicos o de mascarilla—, pondría en riesgo su salud.

En ese caso podría solicitar la formación online y que no fuese a clase. En el resto de los niños no habría esa opción”, resume.

Herranz se refiere a los alumnos de enseñanza obligatoria —Primaria y E.S.O.— para los que no hay posibilidad de evitar ir a clase si definitivamente el cole vuelve de manera presencial, ni siquiera si conviven con personas de riesgo como un enfermo de cáncer o un mayor de 65 años. “Ahí sólo tendrían la opción de extremar las medidas higiénicas”, continúa.

Otro escenario distinto es en el que se mueven los alumnos de Infantil, de 0 a 6 años, o de Bachillerato que ya hayan hecho la E.S.O. “Ninguno de esos dos ciclos es obligatorio, aunque sí es verdad que en los más pequeños se recomienda la asistencia para ayudar a la integración y desarrollo”, apunta.

El médico tiene la penúltima palabra

No es el padre o la madre quien decide si un niño puede quedarse en casa porque su asistencia al colegio pudiese entrañar un riesgo para su salud física. La última palabra la tiene la Consejería de Educación, y la penúltima su pediatra de Atención Primaria.

“En un caso así hace falta un informe clínico, sellado por la Gerencia Asistencial de Atención Primaria, que acredite que el menor tiene una patología y que la asistencia a clase puede poner en riesgo su salud”, explica la abogada Sandra Herranz. En estas circunstancias, el curso se realizaría de manera telemática, ya que prevalecería el derecho a la vida frente a la educación presencial.

Tampoco el médico tiene la última palabra, sino que es una decisión de la Comunidad Autónoma, que debe estudiar el informe —remitido por vía telemática en los plazos del 1 al 20 de julio o del 1 al 20 de septiembre— y decidir en última instancia si el menor puede cursar sus estudios online mientras la pandemia no esté controlada.

Qué pasa cuando dejas a tu hijo en casa

La opción de saltarse las clases no es, en ningún caso, una buena idea. En términos legales podría llegar a vulnerarse el artículo 226 del Código Penal, ya que si el absentismo es continuado los padres podrían ser juzgados por un delito de abandono de la familia y perder la custodia de los hijos. Es una situación extrema, pero podría llegar a ocurrir.

“El centro está obligado a dar un reporte a las autoridades si hay un absentismo escolar continuado sin causa”, explica Herranz. “Asuntos Sociales tiene entonces que tomar cartas en el asunto y visitar la casa para saber por qué el niño no está asistiendo a clase”, continúa. “Se podría quedar ahí, como un abuso, o ir más allá y quitar la custodia a los padres”.

Las mismas oportunidades y una forma de detectar problemas

Sobre la importancia del presentismo insiste María Carmen Morillas, presidenta de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA), para la que las características actuales de la educación online vulneran el derecho a la educación de los menores: “Si algo ha quedado claro en el inicio de la pandemia es que la asistencia es fundamental para garantizar la igualdad de oportunidades”.

“Se nos está olvidando poner sobre la mesa el interés superior del menor”, continúa. Este texto garantiza, tanto en el ámbito público como privado, “la protección del derecho a la vida, supervivencia y desarrollo del menor y la satisfacción de sus necesidades básicas, tanto materiales, físicas y educativas como emocionales y afectivas”.

“Aunque la asistencia a clase no es obligatoria en infantil, su función educativa es indiscutible ya que a edades tempranas se detectan las dificultes en el aprendizaje”

– María Carmen Morillas, presidenta CEAPA

En este sentido Morillas asegura que, aunque no es obligatoria, la asistencia a clase es clave en infantil. “Cumple una función educativa indiscutible, ya que a edades tempranas es cuando se detectan las dificultades en el aprendizaje o incluso a nivel motor y además se establecen las bases de la educación futura”, apunta.

Desde la Asociación Española de Pediatría también insisten en la importancia de la escolarización presencial.

“El desarrollo neurológico es mucho mayor si la educación es cara a cara”, apunta Basset, que asegura que como padre entiende el miedo generalizado y manda un mensaje tranquilizador.

“Los niños son los que menos se contagian y también los que peor transmiten el virus. Si se hace de manera segura, con las medidas higiénicas pertinentes, no tendríamos por qué temer la vuelta al cole”.

Algunas medidas adoptadas por las comunidades para la vuelta al cole en tiempos de COVID-19

Источник: https://www.huffingtonpost.es/entry/negar-ninos-vuelta-al-colegio-coronavirus_es_5f43a0a2c5b6763e5dc5a250

10 claves para cuidar al niño cuando está malito

Deja que tu hijo juegue lo más posible, lo ordena el pediatra

Acostumbrada a tenerle corriendo por la casa o haciendo alguna trastada, no es fácil verle tumbado en la cama y sin fuerzas para levantarse.

A lo largo de su infancia, los catarros, la fiebre, los dolores de oídos o de garganta serán más habituales de lo que tú desearías y, aunque contarás con la ayuda de tu pediatra, aprender a manejar estas pequeñas molestias te será muy útil. Toma nota de nuestros consejos.

1. La temida fiebre

Igual que el dolor, no es más que un aviso de que algo no funciona bien en su organismo; la fiebre te pondrá en alerta muchas veces a lo largo de su infancia, puesto que es uno de los síntomas que acompaña a la mayoría de las enfermedades que afectan a los niños.

Tu pequeño tendrá fiebre si el termómetro marca más de 37,5 grados, tomando la temperatura en la axila, o más de 38, si lo haces en el recto.
Consejo: controla su temperatura en función del estado general del niño, o bien cada tres o cuatro horas.

Si es alta, quítale algo de ropa y mantén la casa templada, alrededor de 22 grados; aplícale compresas de agua tibia en brazos y piernas, o dale un baño a la misma temperatura que él registre, pero bajando poco a poco algún grado –nunca hasta dejarla fría–.

También puedes administrarle un antitérmico, siguiendo siempre las dosis recomendadas, hasta que acudas a la consulta del pediatra.

2. No quiere comer

La pérdida de apetito es muy común en los niños cuando están enfermos, pero es más importante que el pequeño ingiera líquido que el hecho de que coma.

No te obsesiones si tu hijo no se alimenta mucho durante estos días y asegúrate de que parte de la bebida que tome sea azucarada porque, de lo contrario, el pequeño podría estar un poco decaído por la falta de glucosa.

Consejo: los zumos, los lácteos, las sopas o los purés ligeros son una buena opción para que el pequeño tome algo de alimento cuando los catarros o la fiebre le quitan el apetito. En estos casos, también es importante que alegres su dieta para que le “entre por los ojos”, y no rechace el plato.

Pero si lo que padece es un trastorno gastrointestinal, y sobre todo si ha vomitado, empieza ofreciéndole líquidos en pequeñas cantidades, para comprobar que los tolera bien. Si es así, continúa con una dieta blanda, evitando aquellos alimentos que puedan “soltarle la tripa” –retira el zumo de naranja de la papilla de fruta– y las grasas.

3. Respeta su reposo

En su mayoría, los niños no aguantan mucho tiempo quietos en el mismo sitio. Normalmente no necesitan cumplir un reposo absoluto. Suelen ser ellos los que limitan el movimiento en función de cómo se encuentran.

Consejo: cuando tu hijo está malito, y especialmente si tiene fiebre, su cuerpo está librando una batalla contra la enfermedad. Por este motivo, necesitará más descanso del habitual.

No intentes que se anime o que juegue continuamente e intenta respetar esta mayor necesidad de sueño.

4. ¿Cómo sé dónde le duele?

Los niños muy pequeños no podrán decirte qué les pasa y tendrás que “adivinarlo.” Los bebés se quejan a través del llanto, pero también es importante pensar que le duele algo si está muy irritable o, por el contrario, muy decaído.

Si el niño es mayor, él mismo te indicará dónde se encuentra el origen de su molestia.
Consejo: los bebés lloran por muchos motivos y el dolor es sólo uno de ellos.

Pero quizá puedas diferenciar a qué se deben sus lágrimas si escuchas con atención su forma de llorar. El llanto por hambre suele ser corto y de tonos agudos que suben y bajan.

Sin embargo, cuando el bebé llora por dolor o molestias, llega de golpe y es muy alto y agudo. Normalmente, el pequeño hace una pausa y después vuelve a llorar con un gemido monótono.

5. Alivia su dolor

Los dolores de tripa, de oídos o de cabeza son molestias muy comunes en los más pequeños. Los calmantes ayudan a aliviar estos dolores, pero también puedes recurrir a otras técnicas como el masaje, el calor seco en el caso de las dolencias musculares o el frío para aliviar torceduras o golpes.


Consejo: si le duele la tripa, los masajes circulares alrededor del ombligo, le calmarán; si está incómodo por gases, levantarle las piernas hacia la tripa le ayudará a expulsarlos. En los dolores de oídos puede ser útil un paño caliente sobre las orejas.

Y si sufre molestias en la garganta, procura ofrecerle líquidos a temperatura ambiente –evita los muy calientes– y ponle un pañuelo enrollado alrededor del cuello.

6. ¡Menuda tos!

¿Sabías que los niños pueden desarrollar entre cinco y ocho trastornos respiratorios al año? Los contagios en los colegios están a la orden del día, y provocan que toses y mocos les acompañen hasta bien entrada la primavera.

Pero, aunque la tos es muy molesta para ellos, sirve para mantener despejadas las vías respiratorias del pequeño.
Consejo: si tu hijo tiene tos seca o improductiva –sin flemas– el pediatra le recetará algún antitusivo para calmarla.

Sin embargo, si la tos es productiva –sirve para expulsar el exceso de mocos en los pulmones– no es recomendable tratarla porque impedirían su expulsión. En este caso, deben beber mucha agua para ablandar las secreciones.

Es conveniente levantar un poco la cabecera de la cama y poner algo de humedad en la habitación porque el exceso de sequedad empeora la tos.

7. Siempre con mocos

En muchas ocasiones, aunque tu hijo no esté “oficialmente” malito, puedes notar su nariz taponada y mucha mucosidad.

En la mayoría de los casos no le afectará de manera importante, pero en otros, los mocos terminan “viajando” hasta los oídos, produciendo otitis, o hasta los bronquios, dando lugar a bronquitis.


Consejo: debes lavar la nariz del pequeño con suero fisiológico o una solución de agua marina a diario. Y mientras no sepa sonarse, puedes utilizar un aspirador nasal que te ayudará a sacarle los mocos.

8. ¿Le doy algún medicamento?

Por tu cuenta, no. Antes de administrarle cualquier fármaco debes consultar con el pediatra y, por supuesto, nunca darle  antibióticos si no se los ha recetado antes un especialista.

Sólo si le notas con fiebre, puedes ofrecerle algún antitérmico a la dosis que te haya pautado el pediatra anteriormente para que la temperatura baje –el paracetamol o el ibuprofeno le quitarán también el dolor– hasta que acudas a su consulta.

Consejo: ojo con los antibióticos sin receta médica. Si le das a tu hijo un antibiótico cuando no lo necesita podría terminar creando resistencias a estos fármacos.

También es muy importante que respetes la pauta que te ha recomendado el pediatra y que no retrases o adelantes las dosis varias horas para hacerlas cuadrar con tus horarios.

9. Se aburre

La fiebre deja a los niños abatidos y sin ganas de moverse, pero conforme vaya superando la enfermedad querrá distraerse. Puedes leerle un cuento mientras está tumbado en la cama o recostado en un sillón, o ponerle una película.

Cuando se encuentre un poco mejor, prepara juegos tranquilos como puzles, dibujos, juegos de palabras, o pasad un rato viendo un álbum de fotos familiar.
Consejo: si el niño necesita estar en la cama, es importante que estés a su lado.

De lo contrario, aunque se encuentre mal se levantará para estar contigo.

10. ¿Cuándo le llevo al cole?

En principio, si tu hijo tiene fiebre no debe ir al colegio puesto que necesita reposo. Además, si la enfermedad que padece se debe a un virus, podría contagiar a sus compañeros. En este sentido, el aislamiento depende del cuadro infeccioso que tenga y debe ser indicado por el pediatra.

Consejo: si no tiene fiebre y el pediatra no te ha recomendado aislamiento, puedes llevarle al colegio siempre que su estado general sea bueno.

En caso de que haya padecido algún trastorno gastrointestinal, debes advertirlo en el comedor para que le ofrezcan una dieta blanda durante los días que consideres oportuno.

Asesoramiento: María García-Onieva, miembro de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (Sepeap) y pediatra en el Centro de Salud de Entrevías, en Madrid.

Ana Vallejo

Источник: https://www.guiadelnino.com/salud/enfermedades-del-nino/10-claves-para-cuidar-al-nino-cuando-esta-malito

Embarazo saludable
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