Demasiada estimulación dificulta el aprendizaje de tu bebé

La hiperestimulación aleja a los niños del éxito y la felicidad

Demasiada estimulación dificulta el aprendizaje de tu bebé

La necesidad, y muchas veces la ansiedad de los padres por que sus hijos se conviertan en adultos con una alta formación académica, está provocando que el exceso de actividades sustituya su tiempo libre y en familia.

Que el gasto familiar en educación sea el único que creció en plena crisis ilustra claramente la importancia y los esfuerzos que los progenitores vuelcan en la educación de sus hijos.

Tanto es así, que llegan a convertirla en hipereducación, sobreestimulando a los niños y alejándolos del éxito, el aprendizaje real y la felicidad.

Estas son las consecuencias de la sobreestimulación y así nos lo ha explicado Alicia Banderas, Psicóloga y autora del certero libro Niños sobreestimulados. Una obra que ayuda a los padres a comprender las necesidades vitales de sus hijos, invitándoles a respetar su ritmo de crecimiento y aprendizaje, y a compartir más momentos en familia.

De la sobreestimulación a la calma, el camino a la verdadera inteligencia

Esta intención de los padres de convertir a sus hijos (a veces sin darse cuenta) en súper-niños se suma a la necesidad, por imperativo laboral, de tenerlos permanentemente entretenidos.

El resultado son niños con verdaderas “agendas de ejecutivos que ni siquiera han cumplido los dos años”, alerta Alicia Banderas. “Se les apunta a un sinfín de actividades excesivamente guiadas y planificadas” lo que resta tiempo de juego libre.

“Ese afán porque sean más inteligentes y adquieran mayores habilidades hace que les expongan a estímulos excesivos y/o precoces como, por ejemplo, a tareas demasiado complejas antes de que su cerebro esté preparado”, algo que no respeta el ritmo de aprendizaje del niño y genera “bloqueo mental, saturación, y no aprendizaje”, afirma Banderas.

Como antídoto, la psicóloga destaca los beneficios “del tiempo de juego verdaderamente libre, imprescindible para potenciar el innato espíritu creativo de los niños.

(…) Necesitan calma, sosiego para interiorizar los estímulos que les llegan, y dedicar tiempo a explorar y profundizar en una tarea o juego”. Por no hablar de la importancia del aburrimiento, al que hoy los niños no suelen tener el gusto de conocer.

Estas variables son las que aseguran que el niño conozca sus propias preferencias, experimente el empuje de la motivación y desarrolle sus capacidades a un ritmo adecuado.

La hiperestimulación genera bloqueo, estrés y desmotivación

Por otro lado, la omnipresencia de las pantallas dificulta aún más el proceso de aprendizaje puesto que “les mantiene en un esfuerzo constante por filtrar información, generan una gran velocidad perceptiva y de procesamiento de la información que merma su capacidad de comprensión lectora”, dice Banderas; todo ello complicaría, por ejemplo, su capacidad para extraer la idea principal de un texto o incluso comprenderlo globalmente. “Por lo que la abstracción y el razonamiento se ve mermado”. Al final, hoy los niños son “hombres y mujeres orquesta del S. XXI” enfrascados en la multitarea la mayor parte del día. En realidad, lo que parece una cualidad de nuestro tiempo es un obstáculo serio también a la hora de aprender a planificar y secuenciar tareas. Incluso para terminarlas. “Están muy acostumbrados a la inmediatez y a las recompensas rápidas” explica Alicia, y con el excesivo uso de los dispositivos electrónicos fomentamos su pasividad, sedentarismo, aislamiento y vagueza intelectual”. ¿Podemos los padres ganar esta batalla? Se puede, y es más, puede ser muy enriquecedor también para nosotros.

El juego libre, la cuna del autocontrol, la planificación y la creatividad

Lo primero es saber detectar cuándo y porqué un niño está sobreestimulado. La línea que separa una actividad adecuada de otra hay que buscarla en el propio niño.

La alarma debe saltar “cuando éste deja de ser el protagonista de sus propias creaciones”.

Cuando juega, “el niño descubre, decide, cambia su forma de jugar, y cuando predominan los estímulos externos, sea a través de las pantallas o de actividades excesivamente estructuradas, no permitimos que fluya esa libertad interior”.

Hay que tener siempre presente que el conocimiento se origina desde dentro hacia fuera. Solamente a través del gusto, o cuando se concentra en esa tarea, es cuando nuestro hijo va a aprender”. Por supuesto, esta regla debe aplicarse también a las actividades extraescolares.

Sin embargo, y sobre todo en sus primeros años, “los niños no necesitan tantísima estimulación, con su entorno, con los juegos ya es suficiente”. En primaria y secundaria, que ya tienen deberes y extraescolares, el juego libre debe convivir con éstas y debe darse tanto dentro como fuera de casa.

La creatividad surge entre dos estados, el estado de aburrimiento y el de ansiedad y los niños buscan naturalmente un equilibrio entre los dos

Banderas, explica que“la creatividad surge entre dos estados, el estado de aburrimiento y el de ansiedad y los niños buscan naturalmente un equilibrio entre los dos”.

Esto sólo se da cuando el niño tiene espacio y libertad para buscar “pequeños desafíos que se ajustan a sus capacidades y les proporcionan cierta ansiedad, porque no los superan con éxito”.

Cuando esto ocurre suelen tirar el juguete, incluso enfadándose, pero cogen otro o se aburren autorregulando su actividad, y sus necesidades emocionales, “y eso es maravilloso para la vida”, porque aprenden a generar alternativas, a solucionar problemas a través de la creatividad. Algo básico para la edad adulta.

La tecnología hiperpresente

Quién no le haya puesto dibujos a su hijo mientras comía en un restaurante con amigos, leía el periódico, o hablaba por teléfono que levante la mano. Somos culpables y víctimas. Pero lo importante es ser conscientes y evitar la exposición a las pantallas en los primeros años de vida del niño tratando de hacer un uso adecuado de la tecnología.

La exposición temprana “a impulsos tan frenéticos y de gran impacto visual hace que los niños terminen por perder el interés hacia estímulos más naturales y, por tanto, con un ritmo más lento. De hecho, para seguir saciando su interés y que no se aburran (que realmente sería una experiencia positiva) cada vez necesitarán más dosis y exposiciones más prolongadas.

Es importante que hagamos todos un esfuerzo por cuestionarnos está hiperpresencia de la tecnología que hemos normalizado muchísimo

Y es que somos los padres los principales responsables de reducir esta hiperpresencia de la tecnología en casa, potenciando la empatía y luchando contra el sedentarismo. Para ello, Banderas aconseja:

  • No dejar los móviles y demás dispositivos al alcance visual de los niños más pequeños
  • Hacer, como adultos y progenitores, un uso responsable de ellos
  • Pactar firmemente y dosificarel uso de la tecnología con nuestros hijos preguntándonos si es realmente necesario que lleven el móvil en algún momento concreto.
  • Condicionar su uso a tareas necesarias como, por ejemplo, hacer los deberes
  • Conversar sin pantallas presentes, mirando a los ojos a nuestro hijo
  • Combatir el sedentarismo con juegos tradicionales al aire libre
  • Sobre todo para adolescentes, visitar alguna ONG, puede ser muy beneficioso pues fomenta la empatía y el contacto humano.

Si en etapas infantiles reducimos su contacto con las pantallas casi al 100% no pasará nada porque los niños son nativos digitales y las acabarán manejando, pero la tecnología es innecesaria para su aprendizaje, de hecho, parece ser más un obstáculo.

Es en edades más avanzadas, como la última etapa de primaria, cuando la psicóloga infantil aboga por la convivencia entre tecnología y experiencias analógicas, por llamarlas así, destacando la lectura y el cine.

En ellas el niño puede descubrir, incluso crear sus propios cuentos, y ambas ofrecen un hilo conductor capaz de mantener su atención de forma continuada.

“Conseguir que ellos convivan con este tipo de entretenimiento y ser tú también un ejemplo supone fortaleza y proactividad por parte de los padres”.

Compartir en familia: la clave de la felicidad

El cine, la lectura ¿y qué más? Porque el universo lúdico de los niños es inmenso, que digo, astronómico, y para muchos padres es además un laberinto del que prefieren salir pronto a salir victorioso. A la hora de elegir un juguete Banderas les recomienda hacer el sano ejercicio de mirar el juguete a través de los ojos del niño con estás tres preguntas:

  • ¿Qué hará mi hijo con este juguete? Es decir, cuestionar su potencial.
  • ¿Qué versatilidad tiene?  Si va a permitir al niño diferentes formas de jugar con él.
  • ¿Es adecuado para su edad? Si respeta el desarrollo del niño. A veces no depende de lo que indique el fabricante, si no del carácter y las necesidades de éste.

Por encima de los juguetes, para Banderas, está la imaginación y el acto de compartir, y aquí no habla solo de los niños, habla de los padres. “Sé que estamos cansados y que es muy difícil la conciliación pero hay que hacer un esfuerzo”, dice.

Un esfuerzo para desarrollar nuestra creatividad y para “tener un espacio de juego con la familia, además del espacio libre que hay que dejarles; pero hay determinadas rutinas con los padres que son muy importantes”.

Jugar en la naturaleza, montar en bici, patinar, compartir deportes, o juegos de mesa, incluso videojuegos –en últimas etapas de primaria-.

Se trata de compartir: “eliges el juego con él, los conoces y sabes cuál es adecuado y cuál no, compartes un momento que al niño le gusta, conversas sobre valores, sobre conceptos como la competición, el éxito, perder, ganar, de ahí pueden salir muchas cosas”. En definitiva se trata de detectar “oportunidades para compartir espacios y a los niños les encanta compartir esos momentos contigo, les encanta estar con sus padres.”

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

ConsejosPsicologíaAnsiedad Creatividad Deberes Nuevas tecnologías

Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/psicologia-infantil/la-hipereducacion-aleja-a-los-ninos-del-exito-y-la-felicidad/

Preguntas Frecuentes sobre Procesamiento Sensorial

Demasiada estimulación dificulta el aprendizaje de tu bebé

Algunos niños parecen tener problemas para procesar la información que captan sus sentidos, como el oído, el tacto, el gusto, la vista y el olfato.

Además de estos sentidos comunes, también hay otros dos menos conocidos que pueden verse afectados: la propiocepción, que es el sentido de conciencia corporal, y el sentido vestibular, relacionado con el movimiento, el equilibrio y la coordinación.

Los niños con problemas de procesamiento sensorial experimentan demasiada o insuficiente estimulación a través de estos sentidos. También pueden tener dificultad para integrar la información sensorial, por ejemplo cosas que ven y oyen de manera simultánea (como una persona junto a ellos que está hablando), les pueden parecer que están desincronizadas.

Estos problemas pueden ser difíciles para los niños y obstaculizar su funcionamiento, su aprendizaje y su capacidad de hacer amigos de manera efectiva.

Relacionado: Cómo afectan los problemas de procesamiento sensorial a los niños en la escuela

Nota: Estos problemas se denominan a veces trastorno del procesamiento sensorial (SPD, por sus siglas en inglés), aunque los psiquiatras no lo consideran un diagnóstico clínico en sentido estricto.

¿Cuáles son las señales?

Los problemas de procesamiento sensorial tienden a ser de dos tipos: hiposensibilidad e hipersensibilidad, aunque es frecuente que los niños experimenten ambos tipos.

Los niños hipersensibles son extremadamente reactivos a la estimulación sensorial, y pueden encontrarla abrumadora. Ellos podrían:

  • No tolerar luces brillantes y ruidos fuertes, como las sirenas de las ambulancias.
  • Negarse a usar cierta ropa porque sienten que les pica o les irrita (incluso después de quitarle todas las etiquetas), o algunos zapatos porque los sienten “demasiado apretados”.
  • Distraerse con ruidos de fondo que otros parecen no escuchar.
  • Temer que los toquen por sorpresa y evitar los abrazos, incluso de adultos familiares.
  • Tener un miedo exagerado a los columpios.
  • Con frecuencia tener problemas para entender dónde está su cuerpo en relación a otros objetos o personas.
  • Tropezar con cosas y parecer torpes.
  • Tener dificultad para medir la fuerza que aplican: por ejemplo, pueden romper el papel al borrar, pellizcar demasiado fuerte o soltar los objetos con demasiada fuerza.

Los niños hiposensibles son menos sensibles de lo normal, lo cual los hace buscar más estimulación sensorial. Ellos podrían:

  • Tener una necesidad constante de tocar a las personas o texturas, incluso cuando no es socialmente aceptable.
  • No entender qué es el espacio personal, incluso cuando los niños de su misma edad ya lo hacen.
  • Tener una tolerancia extremadamente alta al dolor.
  • No ser conscientes de su fuerza.
  • Ser muy inquietos e incapaces de quedarse sentados quietos.
  • Adorar actividades que implican saltar, chocar y estrellarse.
  • Disfrutar de presión profunda como abrazos muy apretados.
  • Querer movimientos rápidos, intensos y/o giratorios.
  • Querer que los lancen al aire y saltar sobre los muebles y trampolines.

¿Por qué los niños con problemas sensoriales tienen rabietas?

Los niños con problemas sensoriales manifiestan a veces comportamientos extremos: gritan si se les moja la cara o tienen reacciones incluso violentas cuando usted intenta vestirlos, porque las sensaciones físicas involucradas les resultan abrumadoras.

Podrían tener cambios de humor sorprendentemente fuertes en respuesta a un cambio en el entorno. Por ejemplo, un niño de seis años podría estar muy bien en un entorno tranquilo con un adulto calmado.

Pero si usted lo lleva a un supermercado abarrotado de estimulación visual y auditiva puede que se desmorone, es decir, que tenga una rabieta severa que parece no poder controlar, y que además parece que no se detendrá (sin importar lo que la persona que esté a su cargo haga), sino hasta que el niño quede exhausto.

Relacionado: Por qué tienen problemas los niños con las transiciones

Además de esta pérdida del autocontrol debido a una sobrecarga sensorial, un niño podría también atacar verbalmente o ponerse agresivo. O podría salir corriendo (tener una respuesta de lucha o huida).

Si el niño sale corriendo en un parque o en un estacionamiento, sin advertir el peligro, puede ser porque está alejándose de algo molesto (lo cual puede no ser evidente para el resto de nosotros), o porque está dirigiéndose hacia un ambiente o sensación que calme su sistema.

¿Quién puede ayudar?

Los terapeutas ocupacionales (OT, por sus siglas en inglés) son los especialistas que trabajan con niños que tienen problemas sensoriales.

Su hijo puede ser remitido a un OT en su escuela, o tal vez usted quiera buscar uno que atienda de manera privada.

Los OT involucran a los niños en actividades físicas diseñadas para regular la información sensorial que reciben, para hacer que se sientan más cómodos, seguros, y capaces de concentrarse.

No existen estudios científicamente sólidos que demuestren que el trabajo que realizan los terapeutas ocupacionales con los niños que tienen desafíos de procesamiento sensorial sea efectivo. Pero muchos padres han encontrado que las terapias y ejercicios ayudan a los niños a sentirse mejor y funcionar mejor. “Funciona como un botón de reiniciar”, señaló una madre.

El Dr. Michael Rosenthal, un neurosicólogo pediátrico en el Child Mind Institute e hijo de un terapeuta ocupacional, lo explica de esta manera: “Está claro que identificar los problemas sensoriales y trabajar con un terapeuta ocupacional ayuda a muchos niños a tranquilizarse y controlarse mejor”.

Pero debido a que los niños con problemas sensoriales son todos tan diferentes, y debido a que los terapeutas ocupacionales generalmente no están conectados con instituciones de investigación, la ciencia no está ahí para respaldar la evidencia clínica. “Lo que nosotros no entendemos realmente es si este enfoque funciona con todos los niños que tienen problemas sensoriales, y cómo”.

¿Existe un proceso de evaluación?

Sí.

Los problemas sensoriales de cada niño son diferentes, así que antes de que la terapia pueda comenzar el terapeuta ocupacional necesitará evaluar a su hijo a través de pruebas y observación, así como hablando con los maestros y cuidadores. Luego, el terapeuta ocupacional creará un plan de tratamiento sensorial, algunas veces llamado “dieta sensorial”, que estará hecha a la medida para las necesidades del niño.

¿En qué consiste el tratamiento?

Los terapeutas ocupacionales utilizan algo llamado terapia de integración sensorial, la cual tiene como objetivo ayudar a los niños a alcanzar un nivel ideal de regulación sensorial. Esto se consigue mediante contacto físico y movimientos como girar, chocar y saltar, lo que proporciona información sensorial terapéutica. El OT ayuda a formular lo que será terapéutico para cada niño.

¿Qué es un gimnasio sensorial?

El tratamiento generalmente se lleva a cabo en un gimnasio sensorial, un espacio preparado con chalecos con pesas, trampolines, cojines extra grandes, piscinas de pelotas y otro equipamiento destinado a proporcionar estimulación sensorial terapéutica supervisada por un OT.

¿Qué pueden hacer los padres?

Preste atención a qué es aquello a lo que su hijo está reaccionando. Por ejemplo, si es sensible a los ruidos fuertes o a las luces brillantes, trate de minimizarlos en su entorno. Si está trabajando con un terapeuta ocupacional, pregúntele qué puede hacer en casa para reforzar su dieta sensorial.

¿Cómo puedo saber si el tratamiento está funcionando?

Trabaje con  el terapeuta ocupacional o el pediatra de su hijo para encontrar maneras de medir los resultados de la terapia que le permitan valorar mejor si está funcionando o no.

Usted puede crear una escala de comportamientos para comparar cómo se está portando su hijo antes y después del tratamiento, y algunas metas concretas en las que le gustaría trabajar, tales como la capacidad de concentrarse mejor, mantenerse calmado en una habitación con mucho ruido o tener rabietas con menos frecuencia.

¿Son autistas los niños con problemas de procesamiento sensorial?

No todos los niños autistas tienen problemas de procesamiento sensorial, pero muchos de ellos los tienen, y son uno de los síntomas que los médicos buscan cuando están diagnosticando el autismo.

Sin embargo, muchos niños con problemas de procesamiento sensorial no están dentro del espectro autista. Los problemas sensoriales también pueden presentarse en niños con TDAH, TOC o retrasos del desarrollo, o también presentarse de manera aislada.

¿Son visibles en el cerebro los problemas de procesamiento sensorial?

Sí.

Los expertos han utilizado imágenes cerebrales para mostrar en tiempo real retrasos en el procesamiento sensorial en niños con autismo.

¿Por qué existe un debate?

Muchos padres no saben qué pensar cuando les dicen que su hijo tiene un diagnóstico de algo que no está considerado un trastorno por los psiquiatras y algunos otros profesionales de la salud mental.

De hecho, la mayoría de los profesionales de la salud mental admiten que las diferencias en los procesamientos sensoriales son reales. Sin embargo, no lo consideran un trastorno por sí solo.

La efectividad de una terapia de integración sensorial es también discutida porque no ha sido estudiada rigurosamente, sin embargo, muchos padres aseguran que ha ayudado a sus hijos.

Lea más:

Dificultades del procesamiento sensorial durante el verano

Источник: https://childmind.org/article/preguntas-frecuentes-procesamiento-sensorial/

La falta de estímulos en el bebé puede causar retrasos en su desarrollo

Demasiada estimulación dificulta el aprendizaje de tu bebé

No todos los niños son estimulados correctamente o con la frecuencia necesaria. La falta de estímulos en el bebé puede causar retrasos en su desarrollo. He aquí cómo identificar la falta de estímulos y cómo podemos solventar este problema a tiempo

Los bebés necesitan cuidado, amor y atención  principalmente de sus padres y hermanitos (si los tiene), ya que de lo contrario, aquellos bebés que no tienen esa fundamental interacción que los motiva y entusiasma, generalmente tienden a tener diferentes niveles y tipos de de retrasos en su desarrollo.

La falta de estimulación  puede ocasionar leves consecuencias en el aspecto psicológico, emocional y social, que pueden quedar evidenciados en diversos tipos de estancamientos durante su crecimiento, tales como: retroceso con las habilidades intelectuales, dificultad para integrarse a la sociedad, mal manejo de las emociones o deficiente auto-control.

Las reacciones agresivas de nuestro pequeño hijo en eventuales momentos  son demostraciones de algunas carencias que pudo tener en sus primeros meses de vida y generalmente son consecuencias de la frustración causada por la falta de atención, motivación y estimulación temprana.

¿Qué es la estimulación temprana y para qué sirve?

“La estimulación o atención temprana consiste en proporcionar al bebé y al niño las mejores oportunidades de desarrollo físico, intelectual y social para que sus capacidades y habilidades le permitan ser mejor de lo que hubiera sido sin ese entorno rico en estímulos intelectuales y físicos de calidad”  wikipedia 

La estimulación es una herramienta que todas las mamas debemos aprender a desarrollar durante el crecimiento de nuestro hijo, sirve para solidificar la personalidad, autoestima e integración social.

Es imperativo que los niños sean muy bien estimulados desde el vientre materno hasta los 7 años de edad debido a que en ese periodo de tiempo su cerebro es muy moldeable.

El amor es el principal estímulo positivo de un bebé, su carencia puede repercutir negativamente en su integración con la sociedad y favorecer el déficit de atención.

¿Cómo identificar la falta de estímulos en el bebé?

Las madres conocemos de forma instintiva a nuestros bebés, pero a veces no nos damos cuenta de ciertos aspectos que tal vez no marchan con absoluta normalidad. Algunas formas de reconocer si nuestro hijo necesita estímulos son las que se mencionan a continuación:

  • Proceso lento de motricidad gruesa.
  • Deficiente manejo de la motricidad fina para su edad.
  • Dificultades para sobrellevar actividades básicas como: gatear.
  • Timidez extrema.
  • Problemas de lenguaje o lentitud para comenzar a hablar.
  • Baja autoestima (la utilización frecuente de  palabras tales. como: no puedo, es que yo no sé, etc.).
  • Poca relación interpersonal.

Qué hacer ante la falta de estímulos

Una vez hemos detectado alguna conducta de nuestro pequeñito que nos indique que existe una falta de estímulos y dependiendo de su nivel o complejidad, podemos realizar algunas acciones para enmendarlas  en casa y/o combinarla con herramientas que nos suministre un profesional en el área según el hallazgo.

  • En cada etapa del crecimiento de nuestro bebé es posible aplicar estímulos o actividades que puedan desarrollar según su edad, tales como: bailar, cantar canciones infantiles y jugar a las escondidas.
  • Los abrazos, besos, tocar sus manitas, masajear, sonreír y hablar son estimulantes que representan amor, paciencia y serenidad. Estas herramientas te servirán para fortalecer el vínculo que tienes con tu bebé.
  • El estado anímico de tu bebé puede cambiar tan solo sentir que no posee suficiente atención. Bajo ninguna circunstancia se educa ignorando, la ayuda la podemos brindar especificando, repitiendo y demostrando.
  • La forma más fácil de cambiar el estado anímico de nuestro hijo es abrazándolo y teniendo un acercamiento prolongado; mientras más tiempo quiera quedarse acurrucado en tus brazos los resultados serán más positivos y satisfactorios.
  • La ayuda profesional es una excelente opción para casos más complejos que podrán ayudar a nuestro hijos en áreas  psicomotora, cognitiva y emocional.
  • Las terapias de grupos permiten la socialización con otros pequeños con las mismas dificultades, integrando música, formas, colores y ejercicios específicos para el aprendizaje que pueden aplicarse posteriormente en casa.

Desde que un bebé nace tiene la necesidad de conocer y descubrir el mundo que lo rodea, apoyarlo durante esta etapa con una buena estimulación  (llena de mucho amor) tendrá un retorno positivo en muchos aspectos de su vida y del circulo de personas que lo rodea.

  • Jeta, P. M. P. A. (1998). El desarrollo emocional infantil (0-6 años): Pautas de educación. In Ponencia presentada en el congreso de Madrid. España. http://www.waece.org/biblioteca/pdfs/d069.pdf
  • Choca, F. (2007). VÍNCULO EN EL BEBÉ PREMATURO. Revista de APPIA-Octubre, (16), 56. https://www.bvspsi.org.uy/local/TextosCompletos/appia/079737212007001605.pdf
  • Villanueva Suárez, C., & Sanz Rodríguez, L. J. (2009). Ansiedad de separación: delimitación conceptual, manifestaciones clínicas y estrategias de intervención. Pediatría Atención Primaria, 11(43), 457-469. http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=s1139-76322009000400008
  • Huerta, R. (2011). El juego simbólico. PULSO. Revista de Educación, (34), 227-230. https://revistas.cardenalcisneros.es/index.php/PULSO/article/view/122/98
  • Vernengo, M. P., Zucchi, A., Silver, R., Felberg, L., Mindez, S., Mrahad, M. C., … & Raznoszczyk de Schejtman, C. (2008). Dimensiones del juego madre-bebé en el primer año de vida: Escala de Interacción Lúdica. In XV Jornadas de Investigación y Cuarto Encuentro de Investigadores en Psicología del Mercosur. Facultad de Psicología-Universidad de Buenos Aires. https://www.aacademica.org/000-032/242
  • Silberg, J., & Castillo, L. S. (1998). Juegos para desarrollar la inteligencia del bebé. Oniro.

Источник: https://eresmama.com/la-falta-estimulos-bebe-puede-causar-retrasos-desarrollo/

Embarazo saludable
Deja una respuesta

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!: