Diástasis abdominal ¿Por qué se produce y cómo se soluciona?

Contents
  1. Cómo solucionar la diástasis abdominal después del parto
  2. Tratar la diástasis con ejercicio físico
  3. Tratar la diástasis con fisioterapia
  4. Tratar la diástasis con cirugía
  5. Falsos mitos de la diástasis abdominal
  6. ¿Qué puede provocar la diástasis abdominal?
  7. ¿Afecta solo a mujeres embarazadas? FALSO
  8. ¿La diástasis causa daño permanente al abdomen? FALSO
  9. ¿La diástasis siempre requiere reparación quirúrgica? FALSO
  10. ¿La diástasis causa dolor? FALSO
  11. ¿Tengo que fortalecer el músculo recto abdominal para reducir diástasis? FALSO
  12. Bibliografía:
  13. ¿Sabes qué es la diástasis? Aprende a tratarla y prevenirla
  14. Factores de riesgo
  15. Cómo saber si se tiene diástasis
  16. Qué hacer y qué no hacer ante la diástasis
  17. Programas para la recuperación
  18. La actividad de StopDiástasis
  19. Qué es la diástasis abdominal
  20. Qué es la diástasis abdominal de rectos
  21. Qué es la diástasis abdominal : ¿Para qué sirven los rectos del abdomen?
  22. 1. Aumento de peso
  23. 2. El embarazo
  24. 3. El parto
  25. 4. Trabajo abdominal
  26. Síntomas de diástasis abdominal
  27. ¿Cómo saber si tengo diástasis abdominal?
  28. Cómo solucionar la diástasis abdominal
  29. 1. Stop a los abdominales tradicionales
  30. 2. Tonifica el músculo transverso del abdomen
  31. Diástasis abdominal: ¿Qué es y cómo luchar contra ella?
  32. ¿Por qué aparece la diástasis después del embarazo?
  33. Cinco recomendaciones para combatir la diástasis abdominal
  34. 1. Evita hacer los abdominales tradicionales
  35. 2. Tonifica los músculos del abdomen
  36. 3. Evita las valsalvas
  37. 4. Trata el estreñimiento
  38. 5. Usa una faja
  39. Diástasis abdominal ¿Por qué se produce y cómo se soluciona?
  40. La diástasis es común durante el embarazo
  41. ¿Qué hacer si tengo diástasis?
  42. Ejercicios hipopresivos para tratar la diástasis
  43. Otras alternativas

Cómo solucionar la diástasis abdominal después del parto

Diástasis abdominal ¿Por qué se produce y cómo se soluciona?

Durante el embarazo es normal tener diástasis abdominal como consecuencia de los cambios físicos que se producen ante el crecimiento del bebé en el útero. Sin embargo, son pocos los casos en los que la diástasis se soluciona de manera natural tras el parto, y por tanto son muchas las mujeres que experimentan las secuelas (tanto estéticas como físicas) de esta lesión.

Afortunadamente, se puede solucionar con ayuda especializada, y para ello hemos consultado a Rafael Vicetto, fisioterapeuta especializado con más de diez años de experiencia en el campo de la diástasis de rectos, y creador del método Stop Diástasis. ¿Cómo solucionar la diástasis abdominal tras el parto?

Cómo vimos hace unos días cuando tratamos en profundidad el tema de la diástasis abdominal y sus consecuencias, esta lesión no solo supone un problema estético (mayor volumen abdominal tras dar a luz) sino que puede acarrear desagradables secuelas físicas, como dolores lumbares y abdominales, molestias durante las relaciones sexuales, incontinencia urinaria, problemas digestivos…

Es por ello que los especialistas aconsejan tomar conciencia acerca de esta lesión, y saber cómo tratarla para mejorar la calidad del vida y reducir los problemas asociados.

Tratar la diástasis con ejercicio físico

Una vez hemos dado a luz y el médico considera que podemos volver a hacer deporte, son muchas las mujeres que enfocan el ejercicio físico a reducir la tripa postparto, con programas de fortalecimiento abdominal para recuperar cuanto antes la cintura.

Pero cuando hay diástasis abdominal, tenemos que cuidar mucho el tipo de ejercicio que realizamos, pues algunos son contraproducentes y pueden agravar la lesión. Esto ocurre con aquellos ejercicios de flexión de tronco como los abdominales clásicos, así como cualquier ejercicio que implique presión abdominal.

Ejercicios que pueden agravar la diástasis abdominal. Vía Clínica Vicetto.

Los abdominales hipopresivos son el ejercicio más indicado en caso de diástasis abdominal y problemas de suelo pélvico. Consisten en la realización de posturas y movimientos que, combinados con diversas técnicas en apnea, buscan disminuir la presión en las cavidades torácica, abdominal y pélvica.

Si quieres practicar este tipo de abdominales es importante que consultes con un fisioterapeuta o un instructor deportivo especializado, para que te enseñen cómo hacerlos correctamente previa valoración de tu estado físico, pues puede haber determinadas circunstancias por las que se contraindiquen.

Tratar la diástasis con fisioterapia

Cuando la diástasis abdominal no es muy severa, la fisioterapia es una alternativa eficaz para conseguir un abdomen funcional. Gracias al trabajo del especialista, podemos conseguirque la musculatura de la faja abdominal y del suelo pélvico vuelvan a ejercer de sostén de los órganos situados en la cavidad que envuelven.

Desde su clínica de fisioterapia, Rafael Vicetto nos explica los métodos que sigue para tratar la diástasis abdominal:

  • Tecnología de radiofrecuencia: el tratamiento puede combinarse con el uso de la tecnología Indiba, que trabaja sobre el tejido dañado y ayuda a regenerar la línea alba abdominal, produciendo colágeno y elastina.

Muchas mujeres con diástasis abdominal tras el embarazo logran un abdomen más funcional y una reducción de su tripa postparto con el tratamiento combinado de fisioterapia y adbominales hipropresivos.

Tratar la diástasis con cirugía

Pero puede haber casos en los que debido a la agudeza de los daños producidos por la diástasis, el programa de recuperación guiado por un fisioterapeuta especializado no sea suficiente y haya que recurrir a la cirugía.

Esto ocurre cuando:

  • Hay una gran separación de los rectos abdominales
  • Hay mucha piel sobrante y estriada en la zona del abdomen
  • Existe un daño importante del conectivo y una lesión grave en la pared abdominal
  • Existen hernias que no remiten en su totalidad

La cirugía para corregir estos problemas se llama abdominoplastia, y sirve tanto para solucionar la diástasis, como otros defectos del abdomen en la piel y en la musculatura, mejorando notablemente su aspecto.

Aun así, es fundamental que el fisioterapeuta esté involucrado en este proceso, tanto antes (ayudando al paciente a fortalecer la musculatura y lograr que llegue a la operación lo más competente posible) como después de la cirugía (ayudando en la desinflamación y fortaleciendo la pared abdominal).

Las consecuencias que acarrea una diástasis abdominal no tratada pueden llegar a ser muy limitantes a la hora de hacer una vida normal. Por eso, Rafael Vicetto insiste en la importancia de realizarse una revisión con un fisioterapeuta especializado una vez hayamos dado a luz.

De este modo, el especialista podrá detectar esta lesión abdominal y tratarla de forma precoz, sin olvidar otras competencias importantes en las que también puede ayudarnos, como el tratamiento de las adherencias post cesárea o la solución de los problemas relacionados con el suelo pélvico.

Fotos | iStock

Agradecimientos | Rafael Vicetto, de la Clínica Fisioterapia Vicetto y creador del método Stop Diástasis

Источник: https://www.bebesymas.com/salud-de-la-madre/como-solucionar-diastasis-abdominal-despues-parto

Falsos mitos de la diástasis abdominal

Diástasis abdominal ¿Por qué se produce y cómo se soluciona?

La diástasis abdominal consiste en la separación excesiva entre la parte derecha y la parte izquierda del músculorecto abdominal, que se ensancha y se aleja de la línea alba.

Este último está hecho de un tejido poco elástico pero muy resistente que, por un lado, hace que su rotura sea muy difícil. Por otro lado, cuando esto sucede, no permite volver fácilmente a sus condiciones iniciales.

Por lo tanto, es el resultado del estiramiento y laxitud de la línea alba que discurre desde el apéndice xifoides a la sínfisis del pubis.

¿Qué puede provocar la diástasis abdominal?

Cuando la separación de la línea alba supera los 2,5 cm, la situación puede tener no solo complicacionesestéticas, sino también en términos de salud: las alteraciones más comunes se encuentran en un debilitamiento de la fuerza abdominal y la tonicidad, que puede desencadenar tanto dolor de espalda, especialmente en la región lumbar por falta de estabilidad de la musculatura, como problema de incontinencia por debilidad de la musculatura del suelo pélvico.

¿Afecta solo a mujeres embarazadas? FALSO

La diástasis del recto no está únicamente asociada con el embarazo, como se cree comúnmente, sino que puede depender también de otros factores.

Si es verdad que la gestación es una de las principales causas de la separación de los músculos rectos del abdomen (prevalencia de entre el 30 y 70%) y se debe al estiramiento del recto abdominal, operado desde el interior, desde el útero en continuo crecimiento, pero eso no quiere decir que sea la única.

Otros factores pueden determinar la aparición de la diástasis abdominal: la obesidad, el esfuerzo excesivo (debido a la actividad física intensa) o incluso una forma de diástasis congénita. Por lo tanto, los hombres también están sujetos a esta condición.

Ademas en algunos individuos, la diástasis puede estar presente desde el nacimiento. En los niños es bastante común y tiende a resolverse espontáneamente en los primeros años de vida.

¿La diástasis causa daño permanente al abdomen? FALSO

Se considera que la diástasis abdominal de los rectos se resuelve cuando la separación entre los dos rectos es menor a dos dedos de ancho y cuando la línea Alba vuelve a ser un tejido denso y elástico. Con el trabajo idóneo y la supervisión adecuada la resolución de la diástasis abdominal de los rectos se produce alrededor de los 9 meses, dependiendo de cuál sea la separación de la que se parte.

En este punto ya no tiene que notar que tenga un agujero en el abdomen, en este momento ya no existe el riesgo de hernia u otros problemas asociados a la diástasis abdominal de los rectos.

¿La diástasis siempre requiere reparación quirúrgica? FALSO

El tratamiento para corregir este problema y volver a tener el vientre duro nuevamente, puede ser a través de ejercicios de fisioterapia de control motor lumbo-pélvico, trabajando la activación del musculo transverso abdominal profundo: con la espiración frenada lenta se puede trabajar tanto sobre la activación de la faja abdominal, como sobre la activación de los musculo de suelo pélvico. Otra técnica de fortalecimiento de la musculatura estabilizadora de la zona lumbo-pélvica es también la Gimnasia Abdominal Hipopresiva (GAH), que se puede trabajar tanto individualmente, como de forma grupal.

Estas opciones de tratamiento pueden comenzar a ser realizados inmediatamente después de un parto normal.

La cirugía es el último recurso para corregirla. Se realizará cuando la diástasis abdominal sea grave, la separación sea mayor de 5 cm (puede llegar a ser hasta de 10 cm de distancia), y los ejercicios no fueron eficaces para corregir la situación.

¿La diástasis causa dolor? FALSO

Un aumento de la distancia entre los dos rectos abdominales no provoca dolor. La principal complicación de la diástasis abdominal puede ser la aparición de dolor de espalda en la región lumbar.

Este dolor ocurre porque los músculos abdominales actúan como una cinta natural que protege la columna al caminar, sentarse y hacer ejercicios. Cuando este músculo es muy débil, la columna se sobrecarga y hay un mayor riesgo de desarrollar una hernia discal.

Por esto, es importante realizar el tratamiento, promoviendo la unión y el fortalecimiento de las fibras abdominales.

¿Tengo que fortalecer el músculo recto abdominal para reducir diástasis? FALSO

El “crunch abdominal”, el ejercicio abdominal tradicional, creando una flexión del tronco (las costillas se aproximan a la pelvis) aumenta la presión en el interior del abdomen, se distorsiona la línea alba y se reduce su tensión natural; por eso está contraindicado, especialmente si los rectos del abdomen están más separados de lo habitual, lo único que se consigue, realizando abdominales tradicionales, es aumentar esa diástasis de rectos. El principal objetivo va a ser recuperar la funcionalidad abdominal. Para ello vas a tener que trabajar a conciencia el transverso del abdomen.

En nuestro Centro médico y de rehabilitación Premium Madrid realizamos sesiones individuales de fisioterapia ginecológica así como clases con grupos reducidos donde trabajamos la pared abdominal con ejercicios hopopresivos, control postural y suelo pélvico para que puedas mantener estable y sin dolor tu zona lumbopélvica.

Bibliografía:

  • “Management Strategies for Diastasis Recti” – Maurice Y. Nahabedian, MD, FACS1 1National Center for Plastic Surgery, McLean, Virginia Semin Plast Surg 2018;32:147–154.
  • FISIOTERAPIA EN OBSTETRICIA Y UROGINECOLOGÍA – Walker Carolina, Elsevier España /978-84-458-2102-2.
  • EJERCICIOS HIPOPRESIVOS. REPROGRAMA TU CUERPO DE FORMA INTELIGENTE: ALIVIA TUS DOLORES DE ESPALDA, REDUCE LA CINTURA, MEJORA TU RENDIMIENTO DEPORTIVO – Piti Pinsach / Tamara Rial
  • Diastasis recti abdominis — a review of treatment methods; Agata Michalska, Wojciech Rokita, Daniel Wolder, Justyna Pogorzelska, Krzysztof Kaczmarczyk · Ginekol Pol 2018;89(2):97-101.
  • J Orthop Sports Phys Ther. 2016 Jul;46(7):580-9. doi: 10.2519/jospt.2016.6536. Behavior of the Linea Alba During a Curl-up Task in Diastasis Rectus Abdominis: An Observational Study. Lee D, Hodges PW.
  • J Orthop Sports Phys Ther. 2016 Mar;46(3):177-83. Epub 2016 Jan 26. Immediate Effect of Active Abdominal Contraction on Inter-recti Distance. Chiarello CM, McAuley JA, Hartigan EH.

Источник: https://rehabilitacionpremiummadrid.com/blog/premium-madrid/falsos-mitos-de-la-diastasis-abdominal/

¿Sabes qué es la diástasis? Aprende a tratarla y prevenirla

Diástasis abdominal ¿Por qué se produce y cómo se soluciona?

La diástasis es frecuente tras el embarazo, pero puede prevenirse durante la gestación. EFE/Zayra Mo

La diástasis de los rectos abdominales ocurre cuando se separan los lados derecho e izquierdo del recto mayor del abdomen. Este músculo, dividido en dos partes simétricas, se encuentra en la cara abdominal anterior y va desde las costillas hasta la parte superior del pubis.

Su función es mantener el cuerpo erguido, permitir la espiración, limitar la inspiración, proteger las vísceras y mantenerlas en su posición, y permitir la flexión del tronco y su inclinación. También interviene en el parto, la defecación, la micción, la risa, la tos o el estornudo.

Normalmente, la diástasis va asociada al crecimiento de la tripa por sobrepeso o durante el embarazo. Los rectos del abdomen están unidos entre sí por tejido conjuntivo rico en colágeno, una proteína que se altera con el estrógeno, hormona que aumenta su concentración en el embarazo, lo que debilita la unión entre estos músculos.

Como consecuencia de esta separación, aumenta el volumen del vientre, que adquiere un aspecto flácido. También pueden aparecer hernias umbilicales dado que la pared abdominal no es capaz de mantener las vísceras en su posición.

Por ello, la diástasis va más allá del problema estético. Esta lesión puede provocar la debilidad del suelo pélvico y generar incontinencia urinaria, prolapsos -descenso de un órgano interno a causa de la relajación de los músculos o ligamentos que lo sostienen-, molestias en la espalda, dolor pélvico o problemas digestivos como gases, estreñimiento o malas digestiones.

Factores de riesgo

La diástasis no solo se produce durante el embarazo. Otros factores como el aumento de peso, el ejercicio abdominal, la práctica de movimientos de flexión repetidos, el estreñimiento, la tos crónica o los vómitos también pueden contribuir a que se desencadene. Esto se debe a que los incrementos excesivos de la presión abdominal pueden dañar la línea alba.

Los partos largos y complicados también pueden producir diástasis, pero la cesárea no es, necesariamente, una opción para evitarla.

Cómo saber si se tiene diástasis

Para realizar un diagnóstico es necesario acudir al especialista (médico o fisioterapeuta). Una exploración manual suele ser suficiente para confirmarlo.

No obstante, hay un método eficaz para saber si existe esta lesión -aunque nunca sustituye la evaluación de un experto-.

Consiste en tumbarse boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies en el suelo y elevar ligeramente la cabeza haciendo un abdominal con la mano situada en el abdomen. En la posición de elevación se palpa con los dedos el límite entre ambos rectos del abdomen.

Si hay una brecha o separación -que suele ser de unos 2 centímetros y medio- y los dedos se hunden, existe diástasis de los rectos del abdomen.

Qué hacer y qué no hacer ante la diástasis

Anatomía simplificada del abdomen/Imagen cedida

Tan importante como saber qué hacer es conocer lo que se no se debe hacer. Algunas conductas habituales, e incluso rutinas que creemos beneficiosas, pueden empeorar la diástasis.

Es importante evitar los abdominales tradicionales que muchas mujeres realizan en un intento por reducir el volumen del abdomen. Estos ejercicios perjudican el suelo pélvico y pueden aumentar la separación entre los rectos.

También se debe huir de las posturas de torsión y tener mucha precaución con el pilates y el yoga. Su práctica incorrecta puede empeorar la lesión.

Desde el blog En Suelo Firme -signado por una matrona, una fisioterapeuta y una madre- se recomienda evitar los esfuerzos con apnea, que implican un aumento de la presión del abdomen, como coger peso o realizar cualquier tipo de actividad física intensa que ejercite esta zona.

También recomiendan evitar, siempre que sea posible, el estreñimiento, dado que los esfuerzos que se realizan en la evacuación suponen una hipertensión abdominal y pueden aumentar la separación entre los rectos del abdomen.

Un nuevo embarazo antes de la recuperación tampoco es buena idea, pero para cuando este se produzca, existen ejercicios que previenen la diástasis. Desde la clínica Vicetto aconsejan “contraer el transverso abdominal, meter ombligo: el bebé estará encantado con el masaje y el movimiento y la mamá estará trabajando los músculos abdominales”.

Los abdominales hipopresivos son efectivos para recuperar la musculatura abdominal tras el parto, aunque existen métodos más específicos para corregir la diástasis. Además, es recomendable tonificar el músculo transverso del abdomen para recuperar la funcionalidad abdominal.

Programas para la recuperación

Existen diversos programas de recuperación cuyo objetivo es tratar de restituir el abdomen y prevenir lesiones. No obstante, el éxito dependerá de la situación de cada persona, influyendo factores como la distancia de separación entre los rectos abdominales. El objetivo de estos consiste en la mejora del suelo pélvico y el aumento de la fuerza del abdomen y la zona lumbar.

“Para recuperarse es fundamental interiorizar lo que no se debe hacer, conocer ejercicios para mejorar el abdomen y aprender a moverse en el día a día sin dañarlo”, afirma Rafael Vicetto, fisioterapeuta especializado en esta región corporal.

Desde la clínica Vicetto señalan que, aunque durante muchos años solo una operación curaba esta lesión, ahora hay tratamientos no invasivos que evitan el paso por el quirófano.

La actividad de StopDiástasis

El método StopDiástasis abarca la la prevención y el tratamiento de esta lesión/Imagen cedida

Concretamente, desde esta clínica han diseñado un programa para la recuperación de la diástasis. Tal y como afirman en la web stopdiástasis.

com, en este método confluyen diferentes factores para lograr la efectividad: consiste en aprender qué es lo que daña el abdomen para evitarlo, practicar ejercicios específicos, utilizar una faja diseñada en exclusiva para este método y contar con el seguimiento del equipo de especialistas de la clínica.

El programa está enfocado al postparto, pero también cuentan con un tratamiento que se realiza durante la gestación cuyo objetivo es prevenir el daño abdominal y mejorar el suelo pélvico, algo que, según afirman, ayuda también durante el parto. 

El tratamiento posterior a la gestación puede comenzar tras dos semanas si se trata de un parto natural y, en caso de que se haya practicado una cesárea, tras cuatro semanas, siempre que no existan problemas asociados.

Además, desde StopDiástasis destacan que estos ejercicios no solo benefician al abdomen, sino también a la espalda y al suelo pélvico. Y señalan que, incluso habiendo pasado unos años tras el parto, es momento de recuperar el abdomen independientemente de la forma física y la edad.

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Источник: https://www.efesalud.com/diastasis-que-es-tratamiento-prevencion

Qué es la diástasis abdominal

Diástasis abdominal ¿Por qué se produce y cómo se soluciona?

¿Has oído hablar de la diástasis abdominal? ¿Sientes que tus rectos del abdomen están más separados de lo normal? ¿Al realizar un esfuerzo, como incorporarte de la cama, parece que “algo” sale hacia fuera en la zona de tu ombligo? Este artículo te puede interesar, ya que hablamos sobre qué es la diástasis abdominal de rectos.

Qué es la diástasis abdominal de rectos

La diástasis abdominal o diástasis de rectos es la separación de los músculos rectos del abdomen como consecuencia de un daño en el tejido conectivo que, en condiciones normales, los mantiene unidos entre sí, y a la línea media del cuerpo, la denominada línea alba.

La diástasis es un problema funcional y estético más habitual de lo que a priori puede parecer. Todos podemos llegar a tener una separación de rectos, independientemente de la edad, de si eres hombre o mujer, de si realizas deporte habitualmente o eres una persona sedentaria.

Si bien es cierto, hay un periodo crucial en la vida de la mujer que aumenta considerablemente las posibilidades de sufrir una diástasis abdominal. Seguro que ya te haces una idea de la etapa a la que me estoy refiriendo… Efectivamente: el embarazo. Nada menos que un 66% de las embrazadas tiene diástasis de rectos en el tercer trimestre.

Qué es la diástasis abdominal : ¿Para qué sirven los rectos del abdomen?

Los rectos abdominales, izquierdo y derecho, son esas dos hileras de onzas de chocolate que constituyen la famosa tableta. Estos músculos están unidos entre sí por un tejido conjuntivo fibroso, rico en colágeno, y van desde la cara anterior de las costillas a la parte superior del pubis, es decir, ocupan la parte anterior del compartimento abdominal.

La principal función de estos músculos es la de mantener el cuerpo erguido, permitir la flexión del tronco (cuando se contraen a la vez) y la inclinación (hacia el lado de la porción que se contrae), así como actuar durante la respiración: limitando la inspiración y favoreciendo la espiración.

La gestación, como te contaba en otro de los artículos del blog, tiene una influencia importante sobre el suelo pélvico.

También sabemos, porque lo repito habitualmente desde este espacio, que el suelo pélvico no actúa de forma aislada en nuestro cuerpo sino que necesita la ayuda de algunos colegas de profesión: el diafragma, la columna lumbar y… la pared abdominal.

Es necesario que todos estos elementos actúen de manera armónica, ya que el fallo en alguno de ellos repercutirá inevitablemente en el resto.

Por eso, si tras dar a luz te han diagnosticado o sospechas que puedes tener una diástasis abdominal, la recuperación de tu abdomen y la estabilidad de tu core van a ser el primer hito a conseguir en la rehabilitación posparto de tu suelo pélvico.

1. Aumento de peso

Los aumentos excesivos de presión en la cavidad abdominal provocados por un incremento del peso corporal pueden provocar que la línea alba se dañe al no soportar la tensión a la que se ve sometida.

2. El embarazo

Durante la gestación se produce una respuesta fisiológica natural en el cuerpo de la futura mamá para adaptarse a los cambios que genera el crecimiento del bebé.

A fin de brindarle el espacio que necesita para desarrollarse, tiene lugar una gran distensión en los tejidos de la pared abdominal.

Esto se une, además, a un importante cambio hormonal, aumentándose la concentración de hormonas como la relaxina, progesterona, elastina y estrógenos, que alteran la composición del colágeno, haciendo que se debilite el tejido conectivo que une los rectos.

Los embarazos múltiples, los bebés de mucho peso o una embarazada con poco tono muscular, son otros de los factores de riesgo en la aparición de la diástasis del recto abdominal.

3. El parto

No sólo el embarazo puede provocar la separación de los rectos del abdomen. Los partos complicados con muchas horas de pujo también pueden dañar este tejido. Y las cesáreas no son ninguna garantía para evitarlo: también hay pacientes con dehiscencia de rectos que han dado a luz por cesárea.

4. Trabajo abdominal

Cuando ejercitas los rectos del abdomen aumentas la presión en el interior del compartimento abdominal, algo que también sucede cuando realizas grandes esfuerzos mantenidos o continuos, como cargar y transportar pesos elevados.

El 66% de las embarazadas tiene diástasis abdominal en el tercer trimestre.

Síntomas de diástasis abdominal

Como te decía, la diástasis no es sólo un problema estético caracterizado por un vientre de aspecto flácido y descolgado, del que incluso “salen bultos en el abdomen” cuando realizas un esfuerzo (la pared abdominal no es capaz de contener las vísceras y éstas protuyen hacia el exterior creando un abultamiento).

La diástasis es también un problema funcional, puesto que existe una importante relación entre la diástasis y las disfunciones del suelo pélvico, como la incontinencia urinaria, los proplapsos y el dolor pélvico.

Pero no sólo eso, ya que la diástasis también se relaciona con…

  • Una mala estabilización del centro corporal, del core, lo que repercute directamente en el mantenimiento de la postura.
  • Dolores de espalda.
  • Problemas digestivos: malas digestiones, gases, estreñimiento.
  • Posibilidad de herniación de las vísceras abdominales.

¿Cómo saber si tengo diástasis abdominal?

La valoración manual por parte de un fisioterapeuta es suficiente para confirmar la existencia o no de una diástasis, pero el diagnóstico puede completarse realizando una ecografía funcional de la pared abdominal. De manera orientativa, sin que sustituya en ningún caso la valoración por parte de un profesional sanitario, puedes realizar tú misma un sencillo test para comprobar si tienes diástasis de los rectos del abdomen.

Túmbate boca arriba sobre una superficie estable (suelo, esterilla), con las rodillas flexionadas y las plantas de los pies apoyadas. En esta posición coloca un brazo detrás de la cabeza y las yemas de los dedos de tu mano libre en el abdomen a través de tu ombligo.

Realiza un abdominal tradicional, es decir, eleva tu cabeza y tus hombros hacia las rodillas. Palpa con las yemas de los dedos los lados de los rectos abdominales, de esa imaginaria tableta de chocolate.

¿Sientes que hay una especie de brecha entre ellos? Si entre estos dos músculos existe una separación de más de dos dedos, o lo que es lo mismo 2,5 cm, podemos decir que existe una diástasis de rectos.

Cómo solucionar la diástasis abdominal

La diástasis de rectos se puede mejorar, pero la recuperación completa, la vuelta a la posición y aspecto iniciales es muy difícil de lograr. El éxito del tratamiento dependerá en gran medida de la distancia de separación, en anchura y profundidad, que se haya producido entre tus músculos.

Además de ponerte en manos de un profesional, que evalúe tu diástasis y diseñe un plan de tratamiento especialmente adaptado a tus necesidades, puedes poner en práctica estas recomendaciones que te ayudarán a revertir o, por lo menos, no aumentar la separación de tus rectos abdominales.

1. Stop a los abdominales tradicionales

Todavía hoy son muchas las mujeres que piensan que la mejor forma de reducir su perímetro abdominal y perder esa incómoda tripita consiste en realizar interminables baterías de ejercicios abdominales: completos, “pequeñitos” (los que sólo separan ligeramente hombros del suelo), oblicuos, “inferiores” (elevando ambas piernas hacia el techo)… vamos, distintas versiones pero, al fin y al cabo, los abdominales de toda la vida.

Los ejercicios abdominales tradicionales, esos en los que realizas una flexión del tronco aproximando las costillas a la pelvis, están absolutamente prohibidos si tienes diástasis.

De por sí, como ya te hemos contado en otros artículos, estos abdominales suponen un riesgo para el suelo pélvico, especialmente si éste se encuentra debilitado.

Pero si, además, tus rectos del abdomen están más separados de lo habitual, lo único que vas a conseguir realizando abdominales tradicionales  (además de someter a una hiperpresión a tus músculos perineales) es aumentar esa diástasis de rectos, esa separación.

Asimismo, las posturas de torsión y los impactos pueden perjudicar la diástasis.

2. Tonifica el músculo transverso del abdomen

El principal objetivo va a ser recuperar la funcionalidad abdominal. Para ello vas a tener que trabajar a conciencia el transverso del abdomen, un músculo abdominal profundo, que separa las vísceras de “la tableta”. O lo que nos gusta decir a nosotras, a modo de grito de guerra: ¡ACTIVA TU CORE!

Источник: https://www.ensuelofirme.com/que-es-la-diastasis-abdominal-solucion/

Diástasis abdominal: ¿Qué es y cómo luchar contra ella?

Diástasis abdominal ¿Por qué se produce y cómo se soluciona?

La diástasis es una alteración muscular bastante común que se desarrolla fundamentalmente en las embarazadas.

De hecho, las estadísticas indican que alrededor del 66% de las mujeres desarrollan una diástasis durante el tercer trimestre de la gestación.

Básicamente, se trata de esa barriguita prominente que no desaparece ni con la práctica de ejercicios ni con dieta ya que se debe a una separación de los músculos abdominales.

La diástasis abdominal, también conocida como diástasis de rectos, es la separación de los músculos del abdomen como consecuencia de un daño en el tejido conectivo que, en condiciones normales, mantiene unidos a estos músculos en la línea media del cuerpo.

¿Por qué aparece la diástasis después del embarazo?

Durante el embarazo se producen una serie de cambios hormonales como el aumento de la relaxina, la progesterona y los estrógenos, que afectan la composición y la producción del colágeno que se encuentra en los tejidos y que es el responsable de permitir que los músculos regresen a su posición natural después del parto. Cuando el colágeno no es suficiente, el tejido conectivo que une los rectos abdominales se debilita y los músculos no pueden regresar a su posición natural.

Además, el aumento del volumen uterino y de la presión abdominal, el cambio del eje del cuerpo y la modificación de la pelvis también pueden incidir en el desarrollo de la diástasis.

Es por eso que las mujeres que han aumentado mucho de peso durante el embarazo, que han tenido partos complicados o múltiples o que han sido sometidas a cesáreas, suelen padecer dolor de espalda, incontinencia urinaria y problemas digestivos, consecuencias de esta dificultad.

La diástasis también se ha relacionado con algunas disfunciones del suelo pélvico, como la incontinencia urinaria, los prolapsos y el dolor pélvico, así como con una estabilización inadecuada del centro corporal. También puede provocar malas digestiones, gases y estreñimiento, y aumenta el riesgo de herniación de las vísceras abdominales. Afortunadamente, este trastorno se puede tratar.

Cinco recomendaciones para combatir la diástasis abdominal

El éxito del tratamiento de la diástasis dependerá en gran medida de la distancia, anchura y profundidad de la separación de los músculos.

Lo ideal es acudir a un médico que evalúe el problema y te proponga un plan de tratamiento personalizado.

No obstante, también puedes poner en práctica estas recomendaciones, las cuales te ayudarán a revertir o, al menos impedir que aumente la separación de los rectos abdominales.

1. Evita hacer los abdominales tradicionales

Muchas mujeres piensan que la mejor forma para perder esa barriga consiste en realizar interminables series de abdominales.

Sin embargo, los abdominales tradicionales, que implican flexionar el tronco hacia adelante, están prohibidos para la diástasis.

De hecho, suponen un alto riesgo ya que si los músculos rectos del abdomen están más separados de lo habitual, lo único que vas a conseguir con los abdominales es aumentar esa separación.

2. Tonifica los músculos del abdomen

El principal tratamiento para combatir la diástasis es recuperar la funcionalidad abdominal. Para lograrlo tendrás que trabajar el transverso del abdomen, un músculo abdominal profundo, que separa las vísceras a ambos lados del ombligo.

Un ejercicio estupendo es la gimnasia abdominal hipopresiva, en la que trabajarás la cincha abdominal, un entrenamiento beneficioso tanto a nivel de la musculatura profunda del abdomen como a nivel de los músculos y tejidos del suelo pélvico.

También puedes hacer Pilates, yoga y los ejercicios de Kegel.

3. Evita las valsalvas

Las valsalvas o esfuerzos de apnea son una maniobra que realizas de manera inconsciente y que consiste en realizar una espiración forzada sin expulsar el aire, con la boca y la nariz tapadas, de modo que aumenta la presión en la rinofaringe y el aire penetra, a través de la trompa de Eustaquio, hacia el tímpano. Esta maniobra supone una mayor presión en el abdomen, como cuando levantas o transportas un peso o te levantas bruscamente de la cama. Por tanto, si no quieres empeorar tu estado, será mejor evitarlo.

4. Trata el estreñimiento

Además de ser un problema digestivo bastante molesto, el estreñimiento es uno de los mayores enemigos del suelo pélvico y la diástasis.

De hecho, el esfuerzo que realizas al evacuar implica una hiperpresión abdominal que puede aumentar la separación entre los rectos del abdomen y afectar los músculos del periné.

Por consiguiente, es mejor que añadas alimentos ricos en fibra a tu dieta y que salgas a caminar a paso rápido al menos media hora todos los días.

5. Usa una faja

Cuando el transverso está muy debilitado y el tejido fascial se ha lesionado seriamente, puedes echar mano a una faja específicamente diseñada para el tratamiento de la diástasis.

Básicamente, este tipo de faja tiene la función de aproximar los rectos del abdomen para que cicatrice la línea central, actuando como una especie de corsé natural que facilita la cicatrización del tejido dañado.

Eso sí, la faja por sí sola no es efectiva, debes poner en práctica también un programa de entrenamiento de la musculatura profunda del abdomen.

Источник: https://www.etapainfantil.com/diastasis-abdominal

Diástasis abdominal ¿Por qué se produce y cómo se soluciona?

Diástasis abdominal ¿Por qué se produce y cómo se soluciona?

La separación de los dos músculos que componen la pared abdominal es bastante común en el tercer trimestre de embarazo y posparto. Ocasiona que la zona abdominal no recupere el tono previo al embarazo y puede acarrear riesgo de hernia abdominal.

Indice

La diástasis es común durante el embarazo

La zona abdominal de todas las personas cuenta con dos rectos, el izquierdo y el derecho-. Estos rectos son lo que popularmente conocemos como tabletas (serían las dos filas de la tableta, para hacernos una idea).

Estos dos rectos se enganchan con una estructura fibrosa, de colágeno principalmente, justo en el medio del abdomen, en la línea alba. Estos dos músculos abdominales van, más o menos, desde el final del pecho hasta la zona del pubis.

Tienen importantes funciones: nos ayuda a mantener una postura erguida y a flexionar la columna, colabora en las contracciones necesarias para dar a luz o defecar, mantiene nuestras vísceras abdominales (estómago, intestinos…) en su sitio o interviene en la respiración.

A veces, la conexión entre los dos rectos -línea alba- se estira como consecuencia de un crecimiento de la zona abdominal o de grandes esfuerzos.

Esto, por ejemplo, sucede en más del 60% de mujeres en su tercer trimestre de embarazo, y ocasiona la diástasis abdominal o separación de los rectos abdominales. Una de las razones es que en este periodo se inhibe la formación de colágeno, lo que debilita el tejido conectivo, debido al aumento de la hormona llamada relaxina durante la gestación. 

Se diferencian dos tipos de diástasis abdominal: la funcional, en la que estructura fibrosa que conecta los rectos se estira, convirtiendo el área en zona de riesgo, pero no llega a romperse; y la anatómica, en la que se produce rotura, permitiendo que las vísceras salgan hacia afuera, sobre todo en momentos de esfuerzo. Es decir, existe un riesgo de hernia abdominal.

La  probabilidad de sufrir diástasis de rectos aumenta en los embarazos múltiples, si el tono muscular de la madre es bajo (especialmente en el abdomen), si ha ganado mucho peso durante el embarazo o si el bebé es muy grande.

Además del embarazo, existen otras causas para que se produzca la diástasis abdominal, como el envejecimiento, el aumento de peso o alguna criugía abdominal. 

¿Qué hacer si tengo diástasis?

Si crees que tus rectos abdominales pueden estar separados o ya lo has confirmado en el médico, lo primero es que vayas a algún especialista en medicina, como un fisioterapeuta del suelo pélvico.

Sobre todo, si se trata de una diástasis anatómica. Para comprobar si sufres diástasis puedes tumbarte boca arriba y colocar tus dedos entre los lados del recto abdominal para ver si queda un hueco.

 

En primer lugar, debes evitar cualquier esfuerzo de la zona: levantar peso, estreñimiento…Esto incluye los ejercicios abdominales, totalmente contraindicados en los casos de diástasis, ya que puede incluso agravarla. O ejercicios como las planchas.

La gimnasia hipopresiva es la mejor para recuperar el tono muscular del periné y la pared abdominal y evitar así el riesgo de hernia. Esta gimnasia se encarga de fortalecer tus músculos transversos, es decir, de fortalecer el “cinturón” que mantenga los rectos unidos.

Ejercicios hipopresivos para tratar la diástasis

Vamos a ver algún ejercicio hipopresivo seguro si tienes diástasis: – De pie, con los pies bajo las caderas y las rodillas semiflexionadas, estira la columna como si quisieras crecer, tirando de tu coronilla hacia el techo con una cuerda invisible.

Inclina ligeramente el peso hacia delante de manera que notes el peso en la parte delantera de tus pies. Mientras, con las palmas mirando hacia atrás y tirando hacia abajo, tira de tus hombros como si quisieras separarlos.

Llenando de aire tus pulmones, aguanta la respiración unos 25 segundos. Haz tres repeticiones.

– Sentada con las piernas cruzadas, estira la espalda. Debes estar sentada sobre la base de tus glúteos, no sobre la zona del coxis (el final de la columna e inicio del trasero).

En esta postura haz algo parecido al anterior ejercicio: estira tu columna tirando de la coronilla hacia el techo, separa los hombros e inclínate ligeramente hacia delante.

Con las manos sobre los muslos y los codos tirando hacia tus laterales, haz tres respiraciones aguantando el aire en tus pulmones unos 25 segundos.

Otras alternativas

Además de la gimnasia hipopresiva y la fisioterapia del suelo pélvico, hay otras alternativas para recuperar la unión de la pared abdominal después de una diástasis.

– Electroestimulación muscular. Esta técnica de Fisioterapia también beneficia el suelo pélvico, que suele necesitar algo de mimos y trabajo después del parto.

– Técnica Tupler. Creados por una especialista en forma física -Julie Tupler- expresamente para los casos de diástasis. Los ejercicios de esta técnica se centran en trabajar los músculos transversales o cinturón abdominal de una forma segura.

– Fajas especiales. Si bien esto no soluciona el problema, ayuda a no agravarlo al evitar potenciales hernias. Se pueden utilizar en el proceso de recuperación combinada con una terapia en la que trabajemos para cerrar los rectos abdominales.

– Cirugía. Si no funciona la fisioterapia para solucionar tu diástasis, puedes recurrir a una abdominoplastia. Esta intervención vuelve a tensar los músculos separados del abdomen.

Diástasis de rectos

Definición:

Separación anormal de los lados derecho e izquierdo del músculo recto mayor del abdomen. Es común en recién nacidos prematuros.

Síntomas:

– Se nota una especie de cresta en la parte baja del vientre, desde el esternón hasta el ombligo, que se marca más con la tensión muscular.

Tratamiento:

En los bebés suele desaparecer solo al crecer. Si se forma una hernia, habría que operar.

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Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Embarazo saludable
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