Dolor de costillas por la presión del bebé

Dolores y molestias en el embarazo de la A a la Z | Pampers

Dolor de costillas por la presión del bebé

Incluso en la gestación más agradable y sin complicaciones, aparecerán algunos dolores y molestias propias del embarazo.

Por suerte, muchos de estos achaques desparecerán a medida en que el embarazo avance, y el resto de las molestias, desde el dolor de espalda hasta las varices, las podés aliviar fácilmente.

Seguí leyendo y descubrí más acerca de los achaques y dolores más comunes durante el embarazo, así como lo que podés hacer para estar más cómoda.

Dolor de espalda

Calambres durante el embarazo

Dolor y sensibilidad en los dientes

Dolor de cabeza

Acidez e indigestión

Calambres en las piernas

Dolor en el bajo abdomen

Nervio presionado

Hinchazón en tobillos y pies

Senos sensibles e hinchados

Venas varicosas y hemorroides

Cuándo consultar al médico: dolores y molestias anormales durante el embarazo

Dolor de espalda

La causa más común del dolor de espalda es el incremento de la tensión en los músculos de tu espalda a medida que tu bebé crece.

Siendo que la distribución del peso de tu cuerpo se concentra en el frente, es natural que tiendas a inclinarte hacia atrás para mantener el balance. Esta posición añade presión extra a los músculos de tu espalda, lo que puede resultar en dolor, rigidez e incomodidad.

Tus músculos abdominales también se pueden estirar y debilitar a lo largo de tu embarazo, por lo que podés sentir que tu columna y espalda no tienen el soporte que necesitan.

Las hormonas del embarazo también contribuyen al dolor de espalda, ya que, como preparación para el parto, tienen un efecto relajador en los tejidos que sostienen tus huesos, especialmente los ligamentos en las articulaciones de tu pelvis.

La buena noticia es que podés tomar medidas para reducir el dolor, como, por ejemplo, mantener buena postura cuando estés sentada, parada o mientras caminás.

También te recomendamos hacer lo siguiente:

  • Usá zapatos de tacón bajo o sin tacón, así tus pies estarán más estables.
  • Invertí en un colchón firme para tener mejor soporte en tu espalda mientras descansás.
  • Evitá doblar la espalda cuando quieras levantar algo, es mejor agacharte, flexionando las rodillas al bajar.
  • Dormí de lado, poné una almohada o cojín entre tus piernas o debajo de tu vientre para tener un soporte extra.

Cierto que hacer ejercicio no te dará alivio inmediato, pero al fortalecer los músculos de tu espalda ayudás a mejorar el soporte para tu espina dorsal y para tus piernas. Lo que a la larga se traducirá en menor incomodidad en tu espalda y piernas.

Consultá con tu médico para saber qué ejercicios te convienen hacer durante el embarazo, también podés mirar nuestros consejos para hacer ejercicio durante el embarazo.

Y recordá que una vez que tu bebé haya nacido, no tendrás ni el peso ni la presión que tenés ahora en tu espalda, así que muy probablemente te sentirás mucho más aliviada.

Calambres durante el embarazo

Es posible que experimentés calambres durante el embarazo, puede que sea hacia el último trimestre cuando tu cuerpo empiece a poner en práctica las contracciones; pero puede pasarte desde el primer mes de embarazo, en ese caso sentirás calambres leves.

Unas dos semanas después de la concepción es posible que sintás unos calambres abdominales, parecidos a los retorcijones, estos pueden estar acompañados de un sangrado ligero.

Este es el momento en que el óvulo fertilizado se acomoda en tu útero, y es también conocido como el sangrado de implantación.

Es posible que sintás un dolor agudo en tu pelvis, parecido a un espasmo muscular, causado por el ensanchamiento de los ligamentos alrededor del útero. Podés leer más aquí sobre el dolor del ligamento redondo.

Hacia el final del segundo trimestre y cerca del tercero, es posible que experimentés contracciones falsas, también llamadas las contracciones de Braxton Hicks, las que se pueden hacer más intensas cuando se vaya acercando tu fecha de parto.

Usualmente, las contracciones de Braxton Hicks paran cuando das una caminata o descansás, pero si por el contrario, sentís que se vuelven más regulares y más fuertes, será mejor que te asegurés de que no estás de parto. Mirá cuáles son los signos del trabajo de parto, y consultá a tu médico si tenés dudas.

Las contracciones de Braxton Hicks puede ser un poco dolorosas, pero son perfectamente normales, tomalas como práctica para las del gran día.

Dolor y sensibilidad en los dientes

Alrededor del segundo trimestre tus encías pueden estar más sensibles cuando te cepillés los dientes o usés hilo dental, y es posible que te sangren un poco.

El embarazo puede afectar tus dientes y existe la posibilidad de que contraigás gingivitis del embarazo, que no es más que una forma de afección en las encías que se manifiesta con: enrojecimiento, hinchazón, inflamación y sangrado de las encías, especialmente durante el cepillado.

Es buena idea que tomés medidas para prevenir la periodontitis, que es una forma de infección en las encías que daña el tejido suave y el hueso que sujeta tus dientes. Otra cosa a la que debés estar atenta son las erosiones en tus dientes o caries potenciales, especialmente si vomitaste mucho durante el primer trimestre del embarazo.

Incluso si tus encías están sensibles, es importante que no detengás tu rutina de cepillado diario, y mantené el uso del hilo dental una vez al día.

Si no has visitado al dentista en los últimos seis meses, o si sentís alguna anomalía o molestia, como encías sensibles o doloridas, pedí una cita con tu odontólogo.

Pero mientras esperás a tu cita podés aliviar las molestias haciendo buches de agua con sal, y cambiá tu cepillo de dientes por uno más suave.

Dolores de cabeza

A medida que las hormonas del embarazo se disparan, los estrógenos y la progesterona pueden afectar los químicos en tu cerebro relacionados con el dolor de cabeza.

Antes de tomar un analgésico, consultá cuáles son las opciones de medicamentos con tu médico. En general, la aspirina no se recomienda durante el embarazo, pero es posible que tu doctor te recomiende algún medicamento con acetaminofen o paracetamol.

También podés probar las siguientes estrategias para controlar los dolores de cabeza:

  • Aplicate compresas frías en la frente
  • Probá alguna técnica de relajación
  • Evitá consumir alimentos que te hayan desencadenado migrañas en el pasado, y evitá exponerte a olores que puedan tener el mismo efecto.
  • Dormí lo más que podás
  • Hacé un poco de ejercicio ligero a moderado, diariamente
  • Evitá el estrés
  • Comé porciones pequeñas, pero más frecuentemente y tratá de comer siempre a la misma hora.

Acidez e indigestión

Durante el primer y tercer trimestre las hormonas del embarazo relajan la válvula entre el esófago y el estómago, permitiendo que el ácido del estómago se filtre y produzca acidez estomacal.

Para prevenir la acidez estomacal tratá de evitar acostarte inmediatamente después de comer, idealmente debés esperar tres horas después de comer para acostarte.

Es buena idea cenar antes de lo que acostumbrás y no justo antes de acostarte.

Sin embargo, si notás que a pesar de tus esfuerzos aún sufrís de ardor de estómago por la noche, podés elevar la cabecera de tu cama con una cuña entre la tabla de la cama y el colchón; las almohadas por sí solas no suelen ser tan efectivas, aunque podés probar a hacer una “rampa” con las almohadas para que tu cabeza no esté totalmente en horizontal. También podés evitar alimentos que suelen producir ardor de estómago, como las frituras, el picante, los cítricos y el chocolate, y tratá de comer porciones pequeñas, pero más frecuentemente.

Calambres en las piernas

Los calambres en las piernas durante el embarazo es uno de los síntomas más comunes del segundo trimestre del embarazo y en el tercer trimestre también. Estas contracciones musculares en la pantorrilla o el pie suelen aparecer durante la noche, y su causa no se conoce con certeza.

Sin embargo, podés ayudar a prevenirlos con estás simples recomendaciones:

  • Hacé algunos estiramientos antes de irte a la cama
  • Mantenete físicamente activa y tomá suficientes líquidos durante el día
  • Usá zapatos cómodos
  • Si despertás con calambres en las piernas, estirá los músculos flexionando el pie hacia arriba y luego hacia abajo para aliviar la incomodidad
  • Tomá un baño o una ducha caliente, o masajeá los músculos.

Dolor en el bajo abdomen

A medida que el útero crece los ligamentos que lo mantienen en su lugar se estiran.

Estos ligamentos se conocen como ligamentos redondos y, a medida que se van estirando pueden causar punzadas de dolor agudo que se sienten como un espasmo muscular en la parte inferior del abdomen.

Algunas veces el dolor puede persistir, sin embargo, este dolor no es para preocuparse; digamos que es una especie de «dolor de crecimiento» que sentirás a medida que tu bebé se desarrolla.

Podés prevenir y aliviar estos dolores durante el embarazo moviéndote más lentamente de lo normal y no levantándote demasiado rápido de la cama o de la silla. Intentá evitar los movimientos bruscos. Probá bañarte en agua tibia o irte a nadar a la pileta. También podés usar un cinturón de maternidad o una prenda de soporte abdominal.

Nervio presionado

El aumento de tu peso a medida que tu bebé crece, sumado a la retención de líquido, puede causar que las vías de conducción nerviosa se hinchen y compriman los nervios. Esto puede resultar en que los tejidos circundantes a los nervios, tales como los huesos, los tendones, los músculos y el cartílago, ejerzan presión sobre un nervio.

La presión sobre un nervio puede ocurrir en varias partes del cuerpo y la sensación puede ser diferente, dependiendo de la ubicación del nervio.

Por ejemplo, el síndrome del túnel carpiano se produce cuando el nervio queda presionado en la muñeca, y que generalmente trae como consecuencia que las manos y los dedos se entumezcan; pero si hablamos de un nervio bajo presión localizado alrededor de la columna vertebral, como en el caso de una hernia discal, la manifestación será un dolor agudo. En estos casos, no hay mucho que podás hacer, excepto descansar. Hablá con tu médico si el dolor persiste por varias semanas.

Hinchazón en los tobillos y pies

La hinchazón en los tobillos y pies es un síntoma común durante los últimos meses del embarazo.

Esta hinchazón se debe a que tu cuerpo retiene más líquidos, y tu útero en expansión también ejerce presión sobre tus venas, lo que puede causar que los fluidos salgan de la sangre y se muevan a los tejidos circundantes, causando hinchazón.

Si agregás a esto el efecto que tienen las hormonas del embarazo no es de sorprenderte que tengás los pies y tobillos hinchados. Esta inflamación desaparecerá después de que hayas dado a luz, pero podés estar más cómodas siguiendo estas recomendaciones:

  • Tratá de no estar mucho tiempo parada, y mantené los pies en alto cuando te sentés
  • Dormí sobre tu lado izquierdo para aliviar la presión de la arteria que devuelve la sangre al corazón
  • Usá medias de compresión, parecidas a las que son anti-varices
  • Mantenete activa físicamente todos los días
  • Usá ropa suelta
  • Remojá los pies en agua fría
  • Probá estar de pie y caminar en una pileta para ayudar a comprimir los tejidos de las piernas.

Senos sensibles e hinchados

En el primer trimestre, los cambios hormonales pueden hacer que tus senos se sientan doloridos, sensibles e hinchados. Afortunadamente, esta incomodidad probablemente desaparecerá después de algunas semanas, una vez que tu cuerpo se haya ajustado al aumento de las hormonas del embarazo.

Venas varicosas y hemorroides

Algunas mujeres desarrollan venas varicosas durante el embarazo. Durante la gestación, el volumen total de sangre aumenta, mientras que el flujo de sangre de las piernas a la pelvis disminuye, lo que ejerce presión sobre las venas. La progesterona también hace que las venas se dilaten, lo que también contribuye a desarrollar venas varicosas.

Las venas varicosas también pueden aparecer en la vulva, haciéndote sentir adolorida o hinchada en esa zona.

Igualmente pueden aparecer alrededor del ano y en la parte inferior del recto, estas son más comúnmente conocidas como hemorroides.

Aunque no podés controlar tus hormonas ni tu circulación durante el embarazo, sí podés disminuir la incomodidad que generan las venas varicosas haciendo lo siguiente:

  • Sentate y levantá los pies cada vez que tengás oportunidad de hacerlo
  • Cambiá de posición estando de pie
  • Controlá tu peso durante el embarazo. Leé más sobre el aumento de peso saludable durante el embarazo aquí
  • Usá medias anti-varices o de soporte que no tengan liga en la rodilla ni en el muslo
  • Bebé abundante líquido e incluí fibra en tu dieta para evitar las hemorroides.

Cuándo consultar al médico: dolores y molestias anormales durante el embarazo

Muchos de los dolores y molestias del embarazo que podés tener son perfectamente normales, pero hay algunos síntomas que podrían indicar una afección más grave.

Por ejemplo, si tenés dolor en el abdomen superior o en el hombro, además de dolores de cabeza, debés consultar a tu médico para asegurarte de que no padezcás de preeclampsia.

O bien, si tenés dolor abdominal o pélvico intenso acompañado de hemorragia vaginal en el primer trimestre, podría ser el signo de un embarazo ectópico. Si tenés dudas, consultá a tu médico para obtener más información.

Algunos de estos dolores y molestias pueden aparecer en algún momento determinado del embarazo, tal vez incluso más de una vez, pero generalmente son perfectamente normales y desaparecerán una vez que nazca tu bebé. Pensá que el embarazo es el primer viaje con tu pequeño, un viaje que tendrá altibajos, pero que al final valdrá mucho la pena.

Источник: https://www.pampers.com.ar/embarazo/sintomas-del-embarazo/art%C3%ADculo/dolores-y-molestias-en-el-embarazo-de-la-a-z

Costocondritis

Dolor de costillas por la presión del bebé

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La costocondritis es una dolorosa inflamación del cartílago que une las costillas al esternón (el hueso grande que pasa por el centro del pecho). Es una de las causas más frecuentes de dolor de pecho en niños y adolescentes, siendo el sexo femenino el que lo presenta más a menudo.

La costocondritis, también conocida como dolor de la pared torácica o síndrome costoesternal, puede causar un dolor agudo y punzante en el pecho. Por lo general, se trata de una afección inofensiva que suele desaparecer por sí sola al cabo de dos o tres días.

¿Cuál es la causa de la costocondritis?

Los médicos no suelen poder identificar la causa exacta de la costocondritis. Pero a veces esta afección se asocia a:

  • una lesión en las costillas o el esternón
  • tensión o sobrecarga provocada por haber levantado objetos pesados o hacer un ejercicio agotador
  • tos recurrente (que puede acompañar a algunas infecciones)

¿Cuáles son los signos y los síntomas de la costocondritis?

Los principales síntomas de la costocondritis son el dolor y las molestias en el pecho. Se suele notar un dolor agudo en el lado izquierdo del esternón, pero también es posible sentirlo a ambos lados del pecho.

El dolor puede empeorar cuando el niño:

  • hace respiraciones profundas
  • tose
  • mueve la parte superior del cuerpo
  • se presiona el área afectada.

Se puede aliviar ligeramente cuando el niño se deja de mover o respira de una forma más superficial. Un ataque de corazón es muy poco probable que sea la causa del dolor de pecho en niños y adolescentes. De todos modos, ayuda mucho saber en qué difiere el dolor propio de la costocondritis del dolor propio de un ataque de corazón (o infarto de miocardio):

  • El dolor propio de un ataque de corazón suele estar más extendido y se experimenta también en otras partes del cuerpo, como los brazos y el cuello, en vez de solo en el pecho. Además, se suele notar como si viniera de debajo del esternón.
  • El dolor propio de la costocondritis se suele experimentar en un área reducida del pecho y se nota como si viniera directamente del lugar donde el esternón se une a las costillas.

¿Cómo se diagnostica una costocondritis?

Para diagnosticarle una costocondritis a un niño, el médico:

  • preguntará por los síntomas que presenta
  • le palpará el pecho, explorándole a lo largo del esternón y el lugar donde este hueso se une a las costillas

Las costillas se conectan al esternón mediante un cartílago elástico en unos puntos llamados articulaciones costoesternales. La costocondritis puede afectar a una o más de estas articulaciones y es ahí donde el niño nota el dolor.

Aunque la costocondritis no se puede detectar mediante una radiografía de pecho (o tórax), es posible que el médico pida esta prueba a fin de descartar otras posibles causas de dolor de pecho, como una neumonía.

¿Cómo se trata la costocondritis?

La costocondritis suele remitir por sí sola sin necesidad de tratamiento alguno en un plazo de pocos días. De todos modos, a veces puede durar más, hasta varias semanas o meses. Pero, si usted está preocupado porque su hijo presenta un dolor de pecho que no desaparece, hable con su médico.

Mientras dure el dolor, es probable que el médico recomiende darle a su hijo medicamentos para el dolor (analgésicos) de venta sin receta médica, como el ibuprofeno o el naproxeno para aliviarle los síntomas. Aplicar compresas calientes o una esterilla eléctrica (en el modo de menor potencia) en el área dolorida también puede aliviar el dolor.

Hasta que su hijo no se encuentre mejor, asegúrese de que descansa mucho y evita cualquier actividad que le empeore el dolor.

¿Se puede prevenir la costocondritis?

Puesto que no siempre se sabe cuál es la causa de la costocondritis, no es posible prevenirla por completo.

Pero muchos casos de costocondritis se desencadenan al levantar y trasportar mochilas demasiado cargadas, sobre todo cuando se cuelgan solo de un hombro, algo que hacen muchos niños y adolescentes.

Si su hijo tiene que trasportar una gran cantidad de libros entre su casa y la escuela, cómprele una mochila estable y resistente que reparta bien el peso a ambos lados de la espalda y asegúrese de que la lleva colgada de ambos hombros.

¿Cuándo debería llamar al médico?

Si su hijo tiene un dolor en el pecho que no remite, llame al médico o diríjanse al servicio de urgencias de un hospital. El dolor de pecho es muy raro que indique algo grave en los niños. Pero, en algunas ocasiones se puede tratar de una emergencia que requiere atención médica inmediata.

Revisado por: Cynthia C. Roque, MD

Fecha de revisión: julio de 2019

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/costochondritis-esp.html

Dolor de costillas por la presión del bebé

Dolor de costillas por la presión del bebé

En las últimas semanas de embarazo, cuando el bebé ya está muy grande y apenas cabe en el útero, es normal que cause dolor en la zona de las costillas a causa de la presión que ejerce sobre la zona, sobre todo al moverse.

Índice

¿Por qué duelen las costillas?

Existen varios motivos en medicina por los que pueden doler las costillas en el embarazo. El más habitual es la presión que ejerce el feto sobre ellas. Al crecer el útero, tus órganos se desplazan y presionan los pulmones, modificando la forma de la caja torácica.

Por ello, las costillas se expanden hacia fuera, lo que puede causar molestias en los espacios intercostales. Las embarazadas suelen sentir este dolor especialmente en el lado derecho del tórax, justo debajo del pecho.

Asimismo, las patadas del bebé cuando está ya colocado boca abajo, pueden darte justo en las costillas y causar bastante daño. Algunos bebés se mueven más que otros, por lo que si el tuyo es de los movidos, es probable que notes más dolor.

Algunas mujeres experimentan el dolor de costillas de manera más intensa que otras, depende en gran parte de la posición del bebé. A veces puede llegar a faltar el aire.

Si el bebé está en posición de nalgas, es decir, con la cabeza hacia arriba, la presión de la cabeza encajada bajo las costillas también puede causar mucho malestar.

El dolor en las costillas es más habitual en las últimas semanas y cede cuando el bebé se encaja en la pelvis ya que el cuerpo desciende y la presión disminuye. Sin embargo, puede empezar a notarse desde el cuarto mes de embarazo ya que el aumento de la progesterona puede causar dolor en las costillas.

¿Puede tratarse de  neuritis intercostal?

La neuritis intercostal, es un síntoma muy común que normalmente aparece después del 2º trimestre debido a la inflamación de los nervios de esta región.

Esta inflamación ocurre debido a los cambios hormonales propios de la gestación que hacen que el organismo comience a acumular más líquido haciendo que se hinche, esta hinchazón hace que se compriman los nervios.

Además de esto, con el aumento del útero, el diafragma sube y el volumen del tórax disminuye durante la respiración, reduciendo el espacio entre las costillas, lo que comprime aún más los nervios que se encuentran en estos espacios provocando dolor intenso. Estos son los principales síntomas:

El dolor:

– es intenso y se localiza en la región de las costillas o en el pecho

– se irradia a la región por debajo de las costillas, los hombros o el estómago

– se mantiene incluso durante el reposo

– empeora al hacer movimientos repentinos como girar el cuerpo o levantar objetos Pueden surgir otros síntomas, como por ejemplo, sudoración frecuente, espasmos musculares, fiebre y sensación de hormigueo en la piel. Debido a los síntomas la mujer puede confundir estos dolores con problemas cardíacos, lo que puede hacer que sus niveles de estrés aumenten.

Por lo tanto, se aconseja consultar rápidamente con el obstetra para realizar exámenes de diagnóstico como radiografías (si fuese necesario) para identificar el problema y poder iniciar el tratamiento.

¿Qué otras causas pueden ocasionar dolor de costillas en el embarazo?

Otras causas menos habituales de dolor en las costillas son: – Infección urinaria: Si la infección se extiende a los riñones, puede causar dolor en la zona. – Crecimientos de los senos: Al aumentar los pechos, pueden presionar en la zona de las costillas.

– Tensión y estrés: Las preocupaciones propias de estos meses pueden causar un dolor agudo y punzante, que dura unos segundos, bajo las costillas, causado por el estrés y los nervios.

¿Cómo aliviar este dolor?

– Si la posición del bebé te molesta, inspira hondo abriendo tu caja torácica hacia los laterales y levanta un brazo como si quisieras tocar el techo. Repite luego con el otro brazo. – La postura del gato también ayuda a liberar espacio y sentirse mejor.

Ponte a cuatro patas sobre el suelo y redondea la espalda hacia arriba, mantente así unos segundos y después ponla recta de nuevo. Repite varias veces. – Corrige tus posturas. Elige aquellas que te ayuden a estirar el tórax y practica yoga para sentirte mejor. Evita encorvarte.

– No uses ropa muy ajustada en la zona del pecho, incluyendo el sujetador.

– Usa almohadas para dormir que te permitan estar cómoda. Duerme siempre de lado y mejor sobre el izquierdo.

– Anda mucho, así fortalecerás tu musculatura y estarás más en forma. El ejercicio físico siempre es saludable.  – Realiza estiramientos todos los días. Realizar estiramientos puede ayudar a que los nervios no se contraigan. – Date una ducha de agua tibia,  esta te puede ayudar a relajar tus músculos y no estar tan tensa.

– Haz reposo, para aliviar el dolor se recomienda mantener reposo, siempre que sea posible. Lo ideal es mantenerte acostada en una superficie dura como una mesa o un colchón rígido, esto evita el movimiento de las costillas.

– Usa una faja durante el embarazo, puede ayudarte a aliviar la presión en las costillas. Antes de comenzar a utilizarla debes consultarlo con tu obstetra. – Aplícate compresas calientes sobre las costillas, esto permite que los músculos se relajen y evita que presionen los nervios intercostales.

– Puedes acudir a yoga o a acupuntura, estas alivian los síntomas de neuralgia en algunas mujeres embarazas. Es importante que, si quieres realizar alguna terapia alternativa (como la acupuntura), consultes antes con el médico que sigue tu embarazo, por si por cualquier motivo pudiese estar contraindicado.

Acude a tu médico si quieres tomar algún antiinflamatorio o analgésico. Durante el embarazo están completamente contraindicado que te automediques, ya que esto puede perjudicar el desarrollo del bebé.

En el caso de que el dolor en las costillas esté siendo provocado por alguna causa específica como falta de vitaminas o infecciones virales, el obstetra recetará los medicamentos necesarios, que pueden incluir la ingesta de un complejo de vitamina B para suplir la falta de vitaminas o, un antiviral para combatir una infección.

Espasmo

Definición:

Contracción súbita e involuntaria de un músculo o un grupo muscular. Este puede situarse en cualquier región del organismo y producir alteraciones diferentes.

Síntomas:

Cuando se presenta un espasmo muscular, se siente muy tenso y algunas veces se describe como un nudo. El dolor puede ser intenso y debilitante.

Tratamiento:

Intentar estirar y masajear el músculo afectado.

En un principio, el calor ayuda a relajar el músculo, aunque la aplicación de hielo puede servir después de presentarse el espasmo inicial y cuando el dolor se haya reducido.

En caso de que persista el dolor en el músculo, se pueden utilizar medicamentos antinflamatorios y, en casos más graves, el médico puede prescribir medicamentos antiespasmódicos.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/sintomas-embarazo/dolor-de-costillas-por-la-presion-del-bebe-7975

La neuritis del intercostal en el embarazo

Dolor de costillas por la presión del bebé

Numerosos son los síntomas que se experimentan durante el embarazo. Y también son frecuentes los dolores y molestias a los que hay que hacerle frente durante el mismo. En concreto, ahora te vamos a hablar de lo que se da en llamar neuritis del intercostal.

¿Quieres conocer qué es y cómo hacerle frente? Te lo contamos todo a continuación, toma nota.

¿Qué es la neuritis del intercostal?

Lo primero que tenemos que hacer es descubrir qué es la citada neuritis. Pues bien, podemos exponer que se trata de un dolor costal que suele aparecer en el segundo o tercer trimestre del embarazo.

Causas y síntomas

Una vez que ya tienes claro qué es, llega el momento de profundizar un poco más. En este caso, podemos exponer que, por regla general, es fruto de una inflamación de alguno de los nervios que existen entre las costillas.

Inflamación que se produce como consecuencia de que el útero, al ir creciendo en ese momento del embarazo, va desplazando los órganos abdominales como son el hígado o el propio intestino.

Y esa presión da lugar a que los nervios intercostales puedan verse claramente perjudicados.

El principal síntoma que experimenta la gestante con neuritis intercostal es un dolor en la zona de las costillas, que va desde la espalda hacia el tórax. Lo habitual es que solo tenga lugar en uno de los lados del cuerpo.

No obstante, tampoco podemos pasar por alto que cabe la posibilidad de que también sienta escozor o enrojecimiento en la zona. Sí, tendrá la sensación de que esa parte del cuerpo se ha estado rozando con algo y se le ha producido casi una erupción.

Tratamiento

El Pilates y el Yoga pueden ayudar a aliviarla

Cuando se tiene que hacerle frente a esta situación que es consecuencia del embarazo, es necesario que se tomen las medidas oportunas al respecto.

En concreto, para aliviar el dolor puntualmente se recomienda sentarse con la espalda recta en una silla y, a continuación, elevar el brazo del lateral que molesta.

De esta manera tan sencilla se logrará aliviar el dolor porque se logrará “alejar” el útero de los nervios intercostales afectados.

No obstante, también está la posibilidad de aplicarse calor en la zona dolorida porque eso aliviará de manera contundente. Y es que el calor ejercerá como relajante muscular.

Si las molestias son muy intensas o si cada vez va a peor la neuritis, lo mejor es acudir al médico. Este examinará a la paciente y podrá realizar un diagnóstico certero. En el caso de que dictamine que sí, que es una neuritis del intercostal podrá indicar a la mujer, además de los consejos expuestos, otras medidas que debe llevar a cabo.

Al respecto, hay que saber que cuando una persona no está esperando un hijo y sufre esta molestia, que puede ser provocada por un traumatismo o por ciertas enfermedades, lo habitual es que se le recete ciertos fármacos. No obstante, las gestantes no pueden tomarlos pues pueden traer consigo consecuencias negativas para el bebé.

Por lo tanto el doctor apostará por darle estas otras pautas:

    • La futura mamá tiene que guardar reposo.
    • Debe hacer uso de manta eléctrica o bolsa de agua caliente para aplicarse calor en la zona que le molesta.
    • Es recomendable que lleve a cabo ejercicios que le ayudarán a mejorar la situación y que son suaves. Nos estamos refiriendo tanto al Pilates como al Yoga.
    • De la misma manera, es esencial que adopte una postura correcta de la espalda.
    • Se considera que hay alimentos que pueden ayudarla a hacerle frente a esa molestia como son la piña y el pepino.

Otros datos de interés

No son aconsejables los zapatos de tacón

Además de todo lo expuesto, hay otra serie de cuestiones que te merece la pena conocer acerca de la neuritis del intercostal en el embarazo. Nos estamos refiriendo a los siguientes:

  • Llevar zapatos de tacón no favorece en absoluto el eliminar todos los dolores de ese síntoma del embarazo, todo lo contrario. Por eso, se recomienda que la gestante lleve, como mucho, zapatos con 2 o 3 centímetros de altura de tacón. Y es que eso aliviará enormemente las molestias que se sufren.
  • En el caso de que la mujer pase muchas horas sentada es recomendable que disponga de un reposapiés. Este servirá para reducir la tensión de la zona.

Источник: https://okdiario.com/bebes/neuritis-intercostal-embarazo-2309061

Causas del dolor en las costillas

Dolor de costillas por la presión del bebé

⌚ 4 Min de lectura | El dolor en las costillas forma parte de lo que se denomina dolor torácico y se debe diagnosticar con especial cuidado para no confundirlo con otras patologías. Sus causas pueden ser muy diversas, desde una corriente de aire a un traumatismo específico producido, por ejemplo, tras un accidente de tráfico.

Ante la aparición de un dolor en el costado el médico debe realizar un cuestionario exhaustivo al paciente para orientar el origen y descartar patología relevante, por ejemplo, descartar un dolor de origen cardíaco.

Causas de dolor en las costillas o costal

Son varias las causas médicas que barajamos ante un dolor costa. Gracias al interrogatorio médico podemos excluir la mayoría de esas causas, pero lo iremos haciendo por orden de prioridad médica: infarto agudo de miocardio, neumonía, cólico hepático o renal, fractura costal, herpes zóster, esguince intercostal…

Traumatismo

Muchas veces, al valorar un dolor costal especifico, y habiendo descartado otros posibles orígenes, nos encontraremos con que el dolor es de tipo muscular (en la mayoría de los casos).

Esto quiere decir que empeora con el movimiento, la respiración profunda o el cambio postural.
Normalmente el dolor costal se asocia a un traumatismo con un objeto contundente, ya sea en un accidente de tráfico, en una caída en bicicleta o en una caída por las escaleras.

Suele acompañarse de la aparición de un hematoma local, con dolor a la palpación y a la inspiración.

Es posible que al explorar nos encontremos con una pequeña crepitación que nos hará pensar en una posible fractura (por fricción entre los fragmentos de la costilla fracturada).

Si existe el antecedente de un traumatismo de alta intensidad debemos pensar en la posibilidad de encontramos con varias fracturas costales por lo que solicitaremos una radiografía.

En caso de confirmar la presencia de varias fracturas costales es recomendable la realización de un TAC (tomografía axial computarizada) que nos permitirá ver el trazo de fractura en tres dimensiones y descartar una contusión pulmonar que pudiera precisar un tratamiento específico.

Ante traumatismos torácicos graves puede estar indicado el ingreso en la unidad de cuidados intensivos hasta comprobar la correcta evolución de los tejidos contundidos.

Sin antecedentes de traumatismo

En ocasiones, no existe un antecedente traumático directo pero el paciente explica una sobrecarga mecánica importante, como puede ser la elevación de un peso elevado o la práctica de ejercicio de alta intensidad o un proceso de tos intensa.

Ello puede ocasionar una sobrecarga de la musculatura situada en el espacio intercostal (musculatura intercostal) que dará lugar a un dolor de características mecánicas que empeorará a la inspiración profunda o al elevar la extremidad superior del lado afecto.

Sospecharemos un esguince intercostal que suele mejorar a los pocos días, pero puede precisar un tratamiento analgésico y miorrelajante.

Costocondritis

A veces el dolor costal se inicia sin traumatismo ni sobrecarga mecánica que el paciente focaliza en un punto específico (sobre todo a nivel condroesternal).

En este caso sospecharemos una costocondritis que consiste en la inflamación del cartílago que une la costilla al esternón. En la exploración podremos encontrarnos la zona levemente inflamada y dolorosa y suele agudizarse al inspirar profundamente.

En este caso concreto pensaremos en un síndrome de Tietze, de causa desconocida y cuyo tratamiento es, también, sintomático mediante antiinflamatorios y/o analgésicos.

Lesiones cutáneas

Cuando el dolor costal aparece junto a lesiones cutáneas asociadas, el primer diagnóstico a es para descartar un herpes zóster torácico caracterizado por la aparición inicial de dolor y posteriormente de un conjunto de vesículas en diferentes estadiajes y siguiendo el trayecto de un nervio.

Otras patologías menos frecuentes

Aunque sean menos frecuentes, no por ello son menos importantes por lo que no podemos desestimar un dolor costal de días de evolución que no cede, sobre todo cuando no ha existido un traumatismo que lo explique.

Si bien puede tratarse de un esguince por una posición forzada o por la exposición a una corriente de aire debemos valorarlo, especialmente, en pacientes fumadores o con patología respiratoria previa.

Diagnóstico de síntomas

En primer lugar, el médico le realizará al paciente un interrogatorio sobre algunos de sus síntomas para identificar el origen del dolor. Las preguntas que te podría hacer tu médico son:

  • Cómo y cuándo se ha iniciado el dolor
  • Antecedentes traumáticos
  • Dolor repentino
  • Evolución del dolor, intensidad y frecuencia: si ha aumentado de intensidad progresivamente, si se ha mantenido igual desde el inicio, si es de carácter cólico aumentando y disminuyendo de intensidad, etc.
  • Síntomas secundarios: tos, mucosidad, náuseas, sudoración, dolor torácico progresivo, irradiación, etc.
  • Fiebre: es importante descartar una fiebre que pudiera hacernos pensar en un proceso de neumonía.
  • Ubicación del dolor y lateral afectado: si el dolor es costal bajo y en el lado derecho podría tener un origen hepático).

Tras el interrogatorio procederemos a la toma de constantes y a la exploración. Gracias a la exploración física podremos descartar la presencia de un herpes zoster torácico o comprobar si existe una correcta ventilación en ambos campos pulmonares. Según los resultados, el médico podría ir pidiendo distintas pruebas diagnósticas.

Lo que debes saber…

  • Ante la aparición de un dolor en las costillas debemos realizar un interrogatorio exhaustivo para orientar el origen y descartar patología relevante.
  • Normalmente el dolor costal se asocia a un traumatismo con un objeto contundente (ya sea en un accidente de tráfico, en una caída en bicicleta o en una caída por las escaleras).
  • Cuando no existe un antecedente traumático directo, muchas veces el paciente explica una sobrecarga mecánica importante (como puede ser la elevación de un peso elevado o la práctica de ejercicio de alta intensidad o un proceso de tos intensa).

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Dra. Ana García Especialista en Medicina General

Médico consultor de Advance Medical

Источник: https://www.salud.mapfre.es/enfermedades/accidentes-y-lesiones/causas-dolor-costillas/

Dolor costal en el embarazo ¿A qué se debe? ¿Cómo puedo aliviarlo?

Dolor de costillas por la presión del bebé

Hoy hablamos sobre el dolor costal en el embarazo. Durante esta etapa son frecuentes las molestias musculares. De hecho, son tan comunes que parece que se le quita importancia porque “cuando tengas al bebé se te quitará”.

Quiero insistir  a las mamás embarazadas en que la mayoría de problemas musculares tienen remedio antes del parto. Eliminar el dolor, disfrutar de estos meses, y llegar en las mejores condiciones al parto ¡es posible!. Sólo es necesario consultar con un fisioterapeuta especialista. Y dicho esto, nos centramos en el tema de hoy.

¿Quién no ha tenido esa pequeña molestia localizada debajo del pecho o en un lateral, que con el paso de los días va a más y al final no encuentra una postura en la que encontrar alivio? Llega un momento en el que no nos deja dormir e incluso aumenta al respirar.

El dolor costal en el embarazo es una de las consulta más frecuente de las mamás que vienen a nuestra clínica.

Pues bien, vamos a ver las causas y  qué puedes hacer para mejorar.

¿Porqué aparece el dolor costal en el embarazo?

Puede pasar a partir del sexto mes, pero es más frecuente al final del tercer trimestre.

A medida que avanza la gestación hay un ascenso normal de las costillas, de unos 10 cm.

Este ascenso es debido al crecimiento del bebé, el fondo del útero alcanza su altura máxima y aumentan los diámetros de la parte inferior del tórax. La musculatura abdominal, que tiene inserción en las costillas, se estira mucho y produce este dolor costal.

Además, es en esta última etapa  cuando los movimientos del bebé son más enérgicos y pueden también aumentar este dolor.

Suele desaparecer antes del parto. Pero ¿para qué esperar si podemos ponerle solución desde el principio? Aquí es donde los fisioterapeutas especialistas en embarazo y parto ¡os podemos echar una mano! Con el tratamiento adecuado reducimos el dolor y aliviamos las molestias.

Causas del dolor costal en el embarazo

¿En qué consiste el tratamiento?

Empezamos realizando una valoración individual con un estudio de tu postura, estado de la musculatura, localización del dolor…

En función a esto tenemos muchas herramientas con las que trabajar: técnicas manuales, movilizaciones, ejercicios respiratorios, ejercicios de fortalecimiento, estiramientos, masaje, técnicas de musculo-energía, corrección postural… El  tratamiento debe ser siempre personalizado a cada mamá.

“Pero ¿Hay algo que pueda hacer yo?”

Sí, hay varias cosas que puedes hacer desde ya para mejorar el dolor costal  ¡Toma nota!:

  • Usa un sujetador específico de embarazo. ¡Que no te oprima al cerrar! Es importante que tenga un sistema  que te permita regular el cierre. Si es posible evita los aros.
  • Aprovecha la hora de la ducha para darte un suave masaje con el agua caliente/tibia en la zona de dolor.
  • Cuida la postura
  • Evita estar largos periodos de tiempo sentada. Si por cualquier motivo no puedes evitarlo (trabajo, viajes…) siéntate con la espalda recta, con los hombros ligeramente hacia atrás para que el pecho no presione la barriga.
  • Por la noche puedes usar una almohada para aliviar la presión en el costado.

Y por último, unos estiramientos que puedes realizar tú misma. Si los pones en práctica ¡no dudes en comentarme como te ha ido!

1. Estira ambos brazos hacia el techo. Después deja caer la cadera del lado que quieres estirar hacia abajo, y lleva el brazo de ese mismo lado un poco más arriba.

2.  Extiende el brazo, déjalo caer sobre tu cabeza, e inclínate de forma lenta hacia el lado contrario al que tienes el dolor.

Estiramientos para el dolor costal en el embarazo

3. Si tienes pelota suiza (fitball) en casa ¡es el momento de usarla! Puedes realizar los estiramientos que he explicado anteriormente sobre la pelota.

Y además  practicar la “posición de mahometano”: ponte de rodillas frente a la pelota, (rodillas separadas y pies juntos), inclina el tronco hacia delante apoyando tus antebrazos sobre el balón lo más lejos que puedas.

Mantén esta posición unos segundos con una respiración pausada.

Recuerda que aunque son ejercicios muy sencillos es importante realizarlos de una forma correcta para que sean eficaces sin sentir dolor.

Para saber más pincha aquí

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Источник: https://www.clinica-salus.com/dolor-costal-en-el-embarazo/

Embarazo saludable
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