Dolor de pezones al amamantar

¿Cómo calmar el dolor de pezón durante la lactancia?

Dolor de pezones al amamantar

Sentir dolor de pezón es uno de los inconvenientes que puedes sufrir en el postparto y la lactancia si no tienes los cuidados necesarios. Probablemente nadie te habló antes de este problema, ni siquiera en los cursos psicoprofilácticos, lo cual es muy común.

Pero ¡no te preocupes! estás en el lugar indicado porque en seguida te explicaremos las causas del dolor en los pezones, para que entiendas a qué se debe, cómo puedes evitarlo y las formas más efectivas de aliviarlo, si ya está presente.

¿Por qué sientes dolor de pezón?

Lo primero y lo más importante que tienes que saber es que la lactancia nunca debe ser sinónimo de dolor. Si esta se realiza de manera adecuada, no tiene por qué generar molestias en los pezones ni en los pechos en general.

Es por ello que, inicialmente, queremos que conozcas cuáles son los factores que originan molestias en los pezones, para que comprendas lo que te está impidiendo alimentar cómoda y tranquilamente a tu guagua y puedas remediarlo.

Sabemos que el malestar en los pezones puede llegar a ser insoportable, hasta el punto de hacerte pensar en dejar de lactar a tu bebé, pero, tal como afirman los expertos, la lactancia es el mejor alimento que tu guagua puede recibir y sus beneficios no tienen comparación con ningún otro sustento, al menos hasta los 2 años de vida. Así que la solución nunca va a ser que suspendas la lactancia, sino que busques alternativas para prevenir o aliviar el dolor en los pezones.

Ahora que sabes que la lactancia normalmente no tiene por qué generar dolor y que no es una opción dejar de amamantar a tu bebé para evitarlo, vamos a contarte cuáles son las posibles razones del malestar en los pezones:

  • Mala postura del bebé al lactar. El primero y quizás el más común de los motivos, generalmente por falta de información. Por esta razón, te indicamos cómo hacerlo correctamente: tu guagua siempre debe estar en una posición que le permita tomar la areola del pecho completamente, ya que, si agarra con su boca solo la parte del pezón se genera una fricción que termina agrietando, y hasta ampollando, el área.

Además, si tu bebé está incómodo y no logra agarrar el pezón correctamente, va a realizar una mayor presión mandibular para poder extraer la leche, la cual, junto a la fricción, va a generar un daño mayor en la zona.

Por lo tanto, para evitar que ocurran estas fisuras o grietas dolorosas, debes asegurarte de posicionar adecuadamente a tu guagua, para que tome generosamente la areola con su boca, de manera que su nariz toque el pecho. Ten en cuenta que nuestros bebés nacen con la nariz pequeñita precisamente para este fin.

  • Succión disfuncional del bebé. Sucede cuando tu guagua presenta anomalías en el movimiento de su lengua a causa de patologías como frenillo sublingual disminuido o anquiloglosia.
  • Infecciones en pezón o conductos mamarios. Por diferentes factores en la higiene y cuidados del pezón, puedes adquirir bacterias capaces de ocasionar infecciones. Igualmente, si dejas que se formen coágulos o grumos de leche en los pechos, también puedes exponerte a un foco de contaminación que hará de la lactancia un proceso doloroso y, además, riesgoso para el bebé.

Ahora bien, si notas enrojecimiento e inflamación en el pezón y el pecho; dolor punzante (especialmente cuando tu guagua succiona y fluye la leche); supuración de pus o materia o, en casos severos, fiebre y dolor que no cesa con cremas o compresas especiales puedes tener una infección.

¡Nota importante! Si tu bebé tiene problemas de succión disfuncional o si presentas algún síntoma de infección en los pezones o conductos mamarios, es necesario que acudas al médico.

Métodos para aliviar el dolor en los pezones

En caso de que ya estés sufriendo este intenso malestar, puedes solucionar el problema con diferentes procedimientos, de acuerdo a su raíz o causa. Por ello, es necesario que identifiques qué está causando esta contrariedad, para que actúes de inmediato y no dejes avanzar la afección.

Una vez reconocida la causa del dolor en los pezones, puedes aplicar el método adecuado para curarlo y prevenir que aparezca de nuevo. Aquí te mencionamos algunas técnicas efectivas para aliviar el dolor de los pezones, dependiendo de sus diferentes causas:

  • Limpia muy bien tus pezones con un paño húmedo después de cada toma
  • Aplica cremas especiales para hidratar y lubricar el pezón y el seno
  • Elige productos para el pezón que contengan lanolina, ya que este ingrediente natural tiene propiedades curativas y no es tóxico para tu guagua
  • Deja que tu pecho se seque muy bien antes de colocarte el sostén de nuevo
  • Masajea tus pechos y extrae la leche almacenada en ellos luego de cada toma o cada vez que sea necesario. Puedes ayudarte con un sacaleches cuando la producción de leche es mayor a la que tu bebé puede consumir, para descongestionar el pecho y evitar así la formación de mastitis
  • Si tienes grietas, usa pezoneras para evitar que la presión y fricción de tu guagua siga dañando el pezón mientras este se cura
  • Si tu bebé tiene problemas de succión disfuncional, ayúdalo a agarrar mejor el pezón con pezoneras o un sacaleches, ya que estos accesorios moldean y alargan el pezón, permitiéndole a tu guagua una succión más sencilla
  • Hoy puedes encontrar en el mercado compresas para la lactancia como las que ofrece Multi-Mam. Estas te brindan varios beneficios para la curación del pezón, como el alivio inmediato del dolor y la prevención de infecciones (mastitis). Además, al tener componentes naturales, no expones a tu guagua
  • Humedece el pezón adolorido con unas gotas de tu propia leche materna (siempre que no esté infectado, ya que, de ser así, esta podría empeorar)
  • Vigila siempre que tu bebé tenga la postura adecuada al lactar: agarre completo de la areola y una porción del pecho; nariz frente al seno y algo hundida en tu piel (deja un pequeño orificio de su nariz por el que pueda respirar)

Recuerda que si sospechas de una infección, debes acudir de inmediato al médico para que te indique cómo tratar el problema, bien sea con antibióticos tópicos o por vía oral.

No olvides que la lactancia es un proceso natural que no tiene por qué generar dolor y que, en caso de presentarlo, tienes una variedad de maneras para aliviarlo y eliminarlo. Lo ideal es que nunca dejes que el problema avance, pues lactar le hace mucho bien a tu salud y a la de tu bebé y no queremos que el dolor les impida a ambos gozar de los increíbles beneficios de la lactancia.

Источник: https://vaicomedical.com/calmar-dolor-pezon-lactancia/

El embarazo y el recién nacido

Dolor de pezones al amamantar

(Breastfeeding FAQs: Pain and Discomfort)

Independientemente de que usted sea una madre primeriza o experimentada, la lactancia materna suele plantear bastantes dudas. He aquí las respuestas a algunas de las preguntas más frecuentes que las madres -tanto novatas como veteranas- pueden formularse.

Tengo fuertes dolores, similares a los de la menstruación, cuando amamanto a mí recién nacido. ¿Es normal?

Sí. Durante los primeros días o semanas inmediatamente posteriores al parto, puede tener fuertes contracciones uterinas cuando le baje la leche. La lactancia materna ayuda al útero a encogerse, de modo que las madres que dan el pecho a sus hijos suelen tener menos hemorragias uterinas tras el parto.

¿Es normal que me duela el pecho mientras amamanto al bebé o después de amamantarlo?

Si su bebé se ha agarrado correctamente al pecho, es posible que sienta dolor durante unos 30 a 60 segundos (cuando el bebé tire del pezón y de la areola para introducírselos en su boca), pero después el dolor debería desaparecer. Si sigue teniendo dolor, interrumpa momentáneamente la lactancia y vuelva a colocarse el bebé en el pecho. Si persiste el dolor, es que pasa algo más.

Si el bebé se le agarra mal al pecho repetidamente, succionando del pezón sin introducirse gran parte de areola en la boca, probablemente usted tendrá molestias cada vez que lo amamante. Algunas madres dicen que amamantar a sus bebés les resulta doloroso o que notan pinchazos durante las tomas. Si no cambian las cosas, no tardará mucho en tener los pezones irritados o agrietados.

Pero, si le duelen los pechos y tiene síntomas gripales, como fiebre y escalofríos, una zona endurecida o enrojecida o vetas rojas en el pecho, quizá tenga una infección en los conductos galactoforos (por donde circula la leche) denominada mastitis. Si presenta cualquiera de estos síntomas, llame a su médico, pues la mastitis es una infección que se trata fácilmente con antibióticos.

También es posible que tenga una infección por hongos / levaduras en uno o ambos pechos. Es importante que llame al médico ante la presencia de cualquiera de los siguientes síntomas:

  • dolor punzante o escozor en los pechos durante o después de las tomas
  • dolor que parece provenir de la zona más profunda del pecho
  • fuerte dolor en los pechos o los pezones que no mejora tras colocarse correctamente al bebé en el pecho y conseguir que este se agarre bien al mismo
  • pezones agrietados, que pican o arden, o de color rosa intenso, rojos o brillantes, que están descamados o cubiertos por una erupción de pequeñas ampollas

Los bebés con candidiasis oral pueden tener la piel de las comisuras de la boca agrietada y puntos blanquecinos o amarillentos en los labios, la lengua o la cara interna de los pómulos.

Si le duele un pecho y nota que le ha salido un bulto en el mismo, es posible que se le haya obstruido un conducto galactoforo, lo que impide el flujo normal de la leche. Para ayudar a desobstruir el conducto y aliviar el dolor:

  • Dése duchas calientes o póngase paños o compresas calientes en el área afectada y masajéesela. Hágalo varias veces al día, inmediatamente antes de amamantar al bebé.
  • Cuando amamante al bebé, colóqueselo de modo que su nariz apunte hacia el área obstruida.
  • Si esto no resuelve el problema, utilice un extractor de leche manual o eléctrico durante unos minutos para ayudar a desobstruir el conducto obstruido.
  • Si el bulto no desaparece en un par de días, o si tiene fiebre, escalofríos, se siente molida (como si estuviera incubando algo) o tiene vetas rojas en el pecho, llame al médico.

Las mujeres que tienen pezones invertidos (que se meten hacia adentro en vez de proyectarse hacia afuera) o pezones planos (que no se ponen erectos como deberían cuando el bebé los succiona) también pueden tener problemas para amamantar a sus bebés y experimentar frecuentemente dolor en los pezones. En cualquiera de estos casos, hable con su médico o con un especialista en lactancia materna para que le indiquen formas de hacer más fácil el amamantamiento y de aliviar el dolor.

He aquí algunos consejos para evitar el dolor de mamas y/o pezones de cara al futuro y para que esté más cómoda mientras se le curan los pechos.

  • Asegúrese de que el bebé se agarra bien al pecho en todas las tomas.
  • Pídale a su médico que le recomiende una loción especial para ponérsela en los pezones entre tomas a fin de reducir la sequedad.
  • Al final de cada toma, extráigase manualmente un poco de leche y masajéese con ella los pezones. Luego deje que estos se le sequen al aire.
  • A algunas mujeres les va bien amamantar a sus bebés con mayor frecuencia y hacer tomas más cortas en vez de alargarlas mucho.
  • Pruebe a ofrecer primero al bebé el pecho que le duela menos.
  • Al separarse al bebé del pecho, interrumpa la succión con delicadeza. (Introduzca un dedo en la boca del bebé a través de la comisura, entre las encías, y después gire el dedo un cuarto de vuelta.)
  • Vaya modificando la postura de amamantamiento para ayudarle al bebé a vaciar completamente ambos pechos.
  • Aplíquese calor seco o húmedo en los senos (una bolsa de agua caliente, una almohadilla eléctrica o una manopla o toallita mojada en agua caliente) o dése una ducha caliente. (No obstante, si tiene una infección por hongos / levaduras, deberá mantener los pezones secos porque éstos proliferan en los ambientes húmedos.)
  • Póngase una bolsa de hielo o compresas frías en los senos congestionados después de las tomas.
  • Masajéese con suavidad el área dolorida antes de las tomas.
  • Descanse lo suficiente y beba abundante líquido.
  • Algunas madres que tienen los pezones doloridos o agrietados consiguen que estos se les curen sacándose leche con un extractor eléctrico durante dos o tres días.

Si siempre le resulta doloroso amamantar al bebé, no dude en consultar a su médico o a un especialista en lactancia materna.

¿Puedo seguir amamantando al bebé si tengo una infección mamaria?

Sí. Contrariamente a lo que cree la mayoría de gente, usted puede seguir amamantando al bebé mientras se trata la infección mamaria. De hecho, seguir amamantando al bebé puede acelerar la curación de la infección mamaria.

¿Es normal que se me hinchen los pechos y se me pongan duros?

Generalmente sí, sobre todo durante los primeros días o semanas de lactancia materna. Cuando se produce la subida de la leche al principio de la lactancia, los pechos se hinchan y esto puede resultar doloroso en algunas mujeres. Esto se denomina congestión primaria y dura pocos días.

Pero, cuanto más tarde en empezar a amamantar al bebé o en extraerse leche -tanto al principio de la lactancia como durante todo el período de amamantamiento- más se le hincharán y congestionarán los pechos y más molesta estará.

Si no puede amamantar al bebé inmediatamente, utilice compresas calientes y extráigase leche, sea manualmente o con la ayuda de un extractor manual o eléctrico.

Una forma de extraerse leche manualmente es sosteniéndose el pecho colocando el pulgar por encima de la areola mamaria y los demás dedos por debajo de la misma.

Con suavidad pero con firmeza, presione el pulgar y los demás dedos contra la pared torácica y luego deslice los dedos hacia el pezón repetidamente para favorecer el flujo de la leche a través de los conductos galactoforos.

Asimismo, amamantar al bebé frecuentemente (aproximadamente cada dos o tres horas) y tratar de vaciar completamente ambos senos puede ayudar a aliviar las molestias asociadas a la congestión primaria.

Revisado por: Larissa Hirsch, MD
Fecha de revisión: junio de 2008

Источник: https://www.rchsd.org/health-articles/preguntas-frecuentes-acerca-de-la-lactancia-materna-dolor-y-molestias/

5 remedios para aliviar el dolor de los pezones durante la lactancia

Dolor de pezones al amamantar

El dolor de los pezones durante la lactancia, ocurre generalmente en las primeras semanas. Se cree que al menos el 90% de las mujeres experimentan este tipo de molestia. Sin embargo, se trata de dolores que son más bien temporales. Para el quinto día de lactancia, los picos de los senos estarán muy doloridos, pero no podemos detenernos.

Por lo tanto, conviene mejorar esta molestia sin dejar de dar el pecho. Además, es preciso que el remedio que usemos para aliviar el dolor no sea riesgoso para el bebé. De igual manera, es preciso corregir algunas prácticas que quizá nos estén perjudicando. Por ejemplo, se sabe que la manera en que el bebé toma el pezón es la principal causa de daño en este.

A continuación te contamos cómo proceder para aliviar el dolor de los pezones durante la etapa de lactancia.

Mejorar la posición de la boca sobre el pezón

El bebé puede lastimarnos por succionar solo el pico del seno. Para mejorar esta situación, es preciso que nos aseguremos de que la boca del pequeño cubra la mayor parte de la areola. Es necesario que lo hagamos abrir más la boca, esto lo podemos hacer introduciendo el dedo.

Es posible que esto genere dolor en las primeras semanas por error en la mecánica. Sin embargo, a medida que se obtienen habilidades, nuestra situación mejora.

Aplicar calor húmedo

El calor húmedo ha demostrado ser un eficaz calmante del dolor en los pezones. Además, puede ayudar a que la piel sane rápidamente. Para aplicar este remedio se recomienda utilizar una toalla limpia. Mojamos el paño con agua tibia, evitando que sea caliente. Exprime el exceso de agua y coloca la compresa sobre el pezón de un modo directo.

Dejamos la toalla colocada en el pezón hasta que esta vaya reduciendo su temperatura hasta alcanzar el grado ambiente. Cuando se haya enfriado, repetimos el proceso. Este remedio también puede aplicarse para aliviar el dolor por la congestión mamaria.

Usar almohadillas de hidrogel

Las almohadillas de hidrogel son un producto especialmente diseñado para ser usado como calmante del dolor en los pezones. Se trata de unas hojas hechas de silicona que crean una barrera ante el roce. Además, debido a su composición, pueden ser refrescantes y calmantes.

Su principal función es evitar que nos lastime el sujetador o los cojines de lactancia. Su tamaño es consistente con el de la areola, por lo cual ofrecen protección donde más lo necesitamos.

Aplicar leche materna

La leche materna contiene emolientes naturales que resultan muy efectivos para ayudar a sanar los pezones doloridos. Además,  su acción bacteriana ayuda a proteger y curar con rapidez. Es ideal para ser aplicada cuando hay heridas o grietas en los pezones.

Exprima algunas gotas de su propia leche y frótelas sobre el pezón. Antes de cubrir el seno, espere a que la leche seque completamente al aire.

Bálsamos y ungüentos

En el mercado existe infinidad de opciones para tratar el dolor en los pezones ocurrido por la lactancia. Sin embargo, no todos estos productos son convenientes. Se estima que aquellos que contienen lanolina, pueden causar reacciones alérgicas; además, su olor y sabor no siempre es agradable para el bebé.

En tal caso, si colocamos una crema que causa rechazo al pequeño, podemos poner en riesgo su alimentación.

No obstante, algunos remedios naturales en forma de bálsamos y ungüentos, crean una barrera que además calma el dolor. Por ejemplo, se recomienda el uso de aceite de oliva o productos que lo contengan como base. Este elemento no interfiere por el olor o sabor, pero es natural y muy efectivo.

Los ungüentos a base de caléndula, también ayudan a calmar el dolor. De igual manera, la ventaja de usar estos productos es que contribuyen a la sanación del pezón.

Aunque nos duelan mucho los pezones,  no es recomendable que abandonemos la lactancia materna. Es muy importante seguir amamantando, al menos que el médico decida lo contrario.

En todo caso, si el dolor es insoportable, hemos desarrollado alguna complicación o tenemos algún tratamiento que impida dar el pecho, siempre podemos usar el extractor para no comprometer el suministro de leche.

Источник: https://eresmama.com/5-remedios-aliviar-dolor-los-pezones-la-lactancia/

¿Pezones doloridos? Siete consejos para una lactancia materna sin dolor

Dolor de pezones al amamantar

La lactancia materna no siempre es un camino de rosas. Pueden surgir complicaciones que te hagan sentir frustrada y confundida, e incluso que hagan que te plantees abandonar la lactancia.

Una de las más frecuentes es sentir dolor en los pezones al alimentar al bebé, un dolor que los primeros días no debería pasar de ser una molestia y conforme pasan los días debería desaparecer.

Amamantar puede doler, pero no debe doler. Si duele, significa que algo va mal.

Montse Robles, asesora delactancia y responsable de divulgación de Medela, nos da a siete consejos para una lactancia materna sin dolor.

«Un agarre óptimo cumplirá un doble objetivo: garantizar una transferencia de leche adecuada y, por lo tanto, lograr un vaciado del pecho suficiente para mantener la producción de leche, así como evitar dolor en los pezones. Además de los pezones doloridos, un agarre incorrecto puede implicar otras complicaciones a largo plazo, como una producción de leche limitada y un escaso aumento de peso del bebé», explica Montse..

Un buen agarre se produce cuando el pezón y una gran parte de la areola se encuentran dentro de la boca del bebé. La barbilla del bebé debe tocar el pecho, debe tener la boca muy abierta y los labios hacia afuera.

Por el contrario, si el agarre es incorrecto, puede que el bebé emita unos chasquidos, que tenga los labios curvados hacia adentro o que mueva la cabeza con frecuencia.

Cuando el bebé está aprendiendo a agarrarse y a mamar, la madre puedesostenerse el pecho durante el proceso de enganche. La mano en forma de ‘C’ es una de las técnicas que se suelen utilizar para sostener el pecho: con una mano, se colocan cuatro dedos debajo del pecho y el pulgar en la parte superior del mismo.

Prueba diferentes posturas

Cambiar de postura en cada toma puede ayudar a disminuir la presión sobre los pechos y mejorar el agarre del bebé. La posición más común para dar el pecho es la denominada posición de cuna, si bien existen muchas otras posibilidades que pueden ser más beneficiosas según cada caso.

Posición de cuna

Los brazos de la madre sostienen al bebé en el pecho. La cabeza del bebé se mantiene cerca del codo y, con su brazo, la madre sostiene al lactante por la espalda y el cuello. La madre y el bebé deben tocarse pecho con pecho.

Posición de cuna cruzada

En esta posición, se usa el brazo contrario (al de la posición de cuna) para sostener al lactante y la madre le agarra con la mano la parte posterior de lacabeza y el cuello. Mientras, con la otra mano puede sujetarse el pecho y darle forma si es necesario. En esta posición, la madre podrá guiar el bebé hasta el pecho con facilidad cuando esté listo para engancharse.

Posición de balón de rugby

El bebé se coloca a un lado de la madre, con el cuerpo y los pies bajo el brazo de la madre, mientras ésta sujeta con su mano la cabeza del bebé. El brazo de la madre también puede apoyarse en una almohada en esta posición.

Esta posición puede resultar conveniente para aquellas mujeres que hayansufrido un parto por cesárea, ya que apenas se coloca peso alguno sobre el pecho y la zona abdominal de la madre. También puede ser adecuada para bebés con bajo peso al nacer o bebés que tengan problemas de agarre, ya que su cabeza tendrá una sujeción completa.

Posición acostada

La madre descansa sobre un costado mirando al bebé y la boca del bebé está alineada con el pezón. Puede utilizar una almohada para apoyar la espalda y el cuello. Esta posición también puede resultar conveniente para aquellas mujeres que hayan sufrido un parto por cesárea.

Utiliza tu propia leche como cura

La leche materna tiene propiedades antipatógenas y curativas. Exactamente igual que sus componentes refuerzan el sistema inmunitario del bebé, también pueden ser de gran utilidad para ayudar a la curación de unos pezones agrietados o doloridos. Por este motivo, Montse Robles recomienda frotar con unas gotas de leche materna sobre los pezones y dejarlos secar.

Deja que se sequen al aire

Una solución muy eficaz para favorecer la curación de un pezón dolorido es dejarlo secar al aire. Un consejo muy práctico es evitar ponerse el sujetador inmediatamente después de terminar de dar el pecho.

Siempre que sea posible, la madre debe intentar quedarse un rato con los pechos al aire o bien utilizar una camiseta de algodón suave sin sujetador. Algo tan sencillo como esto puede ayudar a curar unos pezones doloridos.

Extráete leche para dejar descansar el pezón

Un descanso puede ser una solución adecuada para aliviar un pezón agrietado odolorido. “Si la madre utiliza un extractor de leche, el pezón dañado puede descansar, al tiempo que puede seguir alimentando al bebé con leche materna”, explica Montse Robles.

Utiliza pezoneras o protectores

Existen diferentes productos diseñado específicamente para facilitar la curación de los pezones agrietados o doloridos. Las pezoneras o protectores encajan directamente en el pezón de la madre y quedan sellados alrededor de la areola, así se evitan las molestas rozaduras que puede producir la ropa.

Las pezoneras son membranas de silicona muy finas, suaves, flexibles y sin bisfenol A, tienen un tacto agradable sobre la piel y se adaptan a la forma de cada pecho. Puedes usarlas para dar el pecho hasta que la grieta se cure.

Parches y cremas para aliviar el dolor

Los parches de hidrogel y las cremas de lanolina pueden ser de gran utilidad para aliviar un pezón irritado o agrietado. Los parches de hidrogel contribuyen al proceso de curación del pezón manteniendo la flexibilidad y la hidratación de la piel al tiempo que aportan una sensación refrescante.

Por otro lado, la crema de lanolina ayuda a restaurar el nivel de lípidos de la piel, está hecha de ingredientes 100% naturales e hipoalergénicos por lo que no es necesario retirarla antes de dar el pecho. Además, por su composición, la crema de lanolina de Medela también puede utilizarse en los labios, nariz y piel seca del bebé.

Fotos | iStockphoto y Medela
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Источник: https://www.bebesymas.com/lactancia/pezones-doloridos-siete-consejos-para-una-lactancia-materna-sin-dolor

Cuidado de los pezones para madres que dan el pecho

Dolor de pezones al amamantar

Aunque la lactancia es buena para ti y para tu bebé, puede ser dura para tus pezones. Lee nuestros consejos de cuidado de los pezones para ayudar a mantener controlado el dolor.

«La lactancia no debería doler» es un mantra que suelen escuchar las madres primerizas. Pero muchas de ellas descubren una realidad bastante diferente durante los primeros días.

Para empezar, durante el embarazo, los pezones de la mayoría de las mujeres aumentan de tamaño y están más sensibles. Y cuando tu recién nacido empieza a alimentarse con ellos crea presión y succión, lo cual es una novedad para ellos (bueno, en realidad, solo si eres madre por primera vez).

Además, puede que las tomas sean largas, de hasta una hora, y que tu bebé tome el pecho hasta 13 veces al día 1. La combinación de succión, presión y saliva puede provocar dolor en los pezones.

Piensa en la irritación y las grietas que pueden sufrir los labios a causa del viento o el sol. Cuanto más los humedeces con la lengua, más se secan y se dañan; así que los hidratas para aliviar el dolor y protegerlos, ayudando de este modo a que se curen. Sucede lo mismo con tus pezones.

No obstante, el dolor no debería durar mucho tiempo, ya que tanto tú como tu bebé os iréis acostumbrando a la lactancia durante las primeras dos semanas.

Tratar estos problemas cuanto antes es fundamental para evitar complicaciones posteriores.

Por lo tanto, si tus pezones se agrietan, empiezan a sangrar o te duelen mucho, acude lo antes posible a un especialista o consultora de lactancia 2.

Sin embargo, prevenir siempre es mejor que curar, así que lee los consejos que ofrezco a continuación.

La clave para una lactancia sin dolor es un buen agarre. Cuando tu bebé esté intentando agarrarse, dirige tu pezón hacia su paladar. Esto le debe ayudar a agarrarse al pezón, así como a la parte inferior de la areola (el círculo de piel más oscura que rodea el pezón). Si el bebé tiene en la boca el pezón y parte del tejido del pecho, podrá alimentarse correctamente 3.

Deja que un especialista o una consultora de lactancia compruebe el agarre del bebé durante los primeros días. Te aconsejarán sobre cómo resolver cualquier problema que puedas tener y también pueden sugerir posiciones de lactancia alternativas que te ayuden a alimentar a tu bebé del modo más indoloro posible.

La anquiloglosia es un trastorno que padecen entre el 4 y el 11 % de los recién nacidos 4. Se da cuando la tira de piel que fija la lengua a la parte inferior de la boca (frenillo lingual) es demasiado corta.

Un bebé con anquiloglosia no podrá abrir la boca lo suficiente para agarrar todo el pecho necesario durante la toma y, probablemente, su lengua no cubrirá su encía inferior al succionar.

Esto puede provocar pezones doloridos en tu caso y frustración para el bebé.

Un profesional sanitario, un especialista o una consultora de lactancia deberán evaluar a tu bebé para confirmar si padece anquiloglosia.

Si fuera necesario, este trastorno se puede tratar con un sencillo procedimiento denominado frenotomía.

Esta intervención, realizada por un profesional sanitario, no suele requerir anestesia y puede ayudar a solucionar los problemas de lactancia de forma inmediata 5.

Existe también un trastorno similar, aunque menos frecuente, denominado frenillo labial, en el que el frenillo que une el labio superior a la encía superior es demasiado corto. Estos dos trastornos no siempre se detectan en las comprobaciones neonatales, así que si crees que esto es lo que te causa dolor en los pezones, busca asesoramiento de forma inmediata 4.

Consejos para el cuidado de los pezones durante la lactancia

  • Lávate los pechos únicamente con agua cuando te bañes o te duches. Las pequeñas protuberancias (glándulas de Montgomery) de la areola producen un aceite que hidrata y protege los pezones. Los jabones y geles de ducha pueden eliminar este aceite natural, lo que provoca sequedad e irritación 6.
  • Deja que los pezones se sequen al aire o frótalos suavemente con una toalla. Antes se les decía a las mujeres que debían frotarse los pezones para endurecerlos, pero esta práctica ya no se recomienda… ¡afortunadamente!
  • No es necesario limpiar los pechos ni los pezones antes de dar el pecho. De hecho, las bacterias presentes en la superficie del pecho pueden ayudar a desarrollar el microbioma intestinal de tu bebé 7.
  • La leche materna fresca puede ayudar a sanar los pezones dañados 8, así que intenta realizar un masaje con unas gotas de leche antes y después de las tomas.
  • Cambia los discos absorbentes con frecuencia si se humedecen para reducir el riesgo de infecciones por hongos o bacterias, como la candidiasis 6.
  • No aumentes el tiempo entre tomas para que tus pezones «descansen». Tu bebé necesita alimentarse a demanda para mantenerse sano y crecer adecuadamente. Recuerda que las tomas frecuentes te permiten generar y mantener el suministro de leche, así que sigue alimentándole a pesar del dolor 9.

Productos útiles para el cuidado de los pezones

  • Crema para pezones elaborada con lanolina ultrapura: un producto natural obtenido de la lana de las ovejas. Hidrata y fomenta la curación de los pezones. Es inocua para tu bebé, por lo que no es necesario que retires la lanolina antes de dar el pecho.
  • Puedes colocar parches de hidrogel sobre los pezones doloridos para aliviar el dolor al instante y crear las condiciones ideales para su curación. Incluso puedes guardarlos en el frigorífico para mantenerlos fríos.
  • Los protectores de pezones se colocan en el interior del sujetador. Son perfectos para evitar el roce de la ropa contra los pezones doloridos y cuentan con unos orificios para dejar pasar el aire hasta los pezones y facilitar así su curación.
  • Sujetadores de lactancia, fabricados con un material transpirable, como el algodón, o con un tejido que se seque rápidamente y aleje la humedad sobrante de los pezones dañados.
  • Las pezoneras son unas cubiertas de silicona que se colocan sobre los pezones y que cuentan con unos pequeños orificios que permiten el flujo de la leche materna cuando das el pecho. Protegen la piel y pueden dar a los bebés que no se agarran correctamente algo más firme a lo que agarrarse. En general, las pezoneras deben considerarse una solución a corto plazo. Si surgen problemas o experimentas dolor, acude a tu especialista o consultora de lactancia.

Una vez que el bebé y los pezones están habituados a la lactancia, lo cierto es que no debería doler. Recuerda que la principal causa de los pezones doloridos es una colocación/agarre deficiente. Si un experto en lactancia no ha sido capaz de solucionar el dolor en los pezones, prueba con otros.

Si el dolor en los pezones persiste o si notas síntomas extraños, acude a un especialista o consultora de lactancia.

La presencia de puntos blancos o grietas en los pezones puede ser un síntoma de candidiasis; unos pezones blanquecinos o azulados se pueden deber a un problema circulatorio, como la enfermedad de Raynaud (vasoespasmos), y la presencia de pus o enrojecimientos con picor son signos de infección 2.

Источник: https://www.medela.es/lactancia/viaje-de-las-madres/cuidado-de-los-pezones

TEMA 2

Dolor de pezones al amamantar

Puedes sospechar que padeces una alteración de este tipo si:

Tienes dolor en el pecho o los pezones, con o sin heridas, con o sin cambios de coloración, y el dolor no mejora mucho tras corregir la posición.

Sientes pinchazos dolorosos, sobre todo coincidiendo con el reflejo de eyección (cuando la leche empieza a fluir y notas que tu hijo traga).

Algunas madres sufren perlas de leche o puntos blancos de repetición, que no son más que obturaciones de conductos provocadas por determinadas bacterias que forman una especie de capas o biofilms que se adhieren a las paredes de los mismos, reduciendo así su diámetro.

Suelen ser muy dolorosas y profundas, y no deben confundirse con los típicos puntos blancos superficiales ocasionados por un traumatismo, que mejoran enseguida al levantar la piel que los recubre y drenar la leche retenida.

En presencia de una infección, la perla blanca no es sino la punta del iceberg, y pincharla sólo causa más dolor e inflamación.

Cuando hay infección, probablemente tu bebé mame intranquilo, a disgusto y aumentando la fuerza de compresión para extraer la leche, lo que provoca más inflamación y dolor. También es posible que el bebé rechace el pecho más afectado, ya que la infección provoca una concentración del sodio y altera el sabor de la leche, que puede estar más salada.

Es frecuente que una misma madre sufra este problema repetidamente en dos o más lactancias de diferentes hijos.

Es posible que te sientas frustrada y también confusa a raíz de los consejos contradictorios que quizás hayas recibido por parte de distintos profesionales sanitarios. Puede que te sientas tentada a dejar de amamantar aunque estás muy motivada para seguir…

Es importante que acudas a un grupo de apoyo en busca de orientación, y también a tu médico, para que te diagnostique y trate el problema. Te preguntarán cómo es el dolor que sufres y en qué momento de la toma se manifiesta, qué factores lo intensifican y cuáles lo alivian. También te preguntarán qué tratamientos tópicos o sistémicos has realizado para intentar mejorar el dolor.

La leche humana contiene muchos tipos de bacterias que conviven en armonía y forman parte de la inmunidad de la leche. En determinadas situaciones, es posible que algunas cepas crezcan de manera excesiva y hagan desaparecer al resto.

Esto puede causar a la madre sensación de quemazón, dolor intenso y pinchazos al amamantar, o bien puede generar un cuadro agudo, con fiebre muy alta y una zona roja, caliente y dolorosa en uno de los cuadrantes del pecho (Para saber más sobre este tipo de mastitis consultar este enlace).

Ambas situaciones son diferentes manifestaciones de mastitis, pero en este documento nos referiremos a la primera como “infección bacteriana” para evitar confusiones.

Para saber si la causa de tu dolor está causado por una alteración microbiana es importante recoger muestras de leche y realizar un estudio microbiológico lo antes posible a fin de aplicar un tratamiento adecuado de analgésicos y antibióticos en función del resultado, de igual manera que cuando el médico sospecha infección de orina se recoge una muestra de la misma y se realiza un cultivo bacteriológico a partir del cual se aplica el tratamiento pertinente.

En nuestro país, hoy por hoy, no hay costumbre de realizar este tipo de análisis, pero en algunas comunidades, como Cataluña y Asturias, se está trabajando para implementar un protocolo adecuado desde la sanidad pública.

Si necesitas recoger una muestra, es importante saber que no debes aplicarte ningún tipo de crema en los pezones en las 24 horas previas a la recogida. Preferiblemente se recogen las muestras a primera hora de la mañana, antes de una toma, y si esto no fuera posible, tras cualquier periodo más o menos prolongado desde la última toma, y siempre antes de la siguiente.

La muestra de leche debe recogerse siempre mediante expresión manual, previo lavado de las manos y uñas con jabón y agua templada y secado con una toalla limpia o con una toallita de un solo uso o bien usando guantes estériles.

No conviene usar sacaleches para obtener la muestra, ya que éstos son difíciles de esterilizar y suelen dar falsos positivos por aparecer en los cultivos bacterias que suelen crecer en estos aparatos.

La cantidad mínima necesaria de leche es de 1 ml por pecho.

También has de saber que muchas de estas afecciones comienzan con dificultades de mal agarre por anquiloglosia (frenillo lingual corto) o retrognatia (mandíbula inferior retraída).

Normalmente las mujeres que sufren infección debido a un problema mecánico como éstos mejoran sensiblemente cuando el problema desaparece (a raíz de cortar el frenillo, por ejemplo) pero algunas necesitan acabar también el tratamiento antibiótico para curarse.

¿Qué puedes hacer mientras consigues diagnóstico y tratamiento a tu problema?

Usa discos aireadores, lo que ayudará a que, si usas una pomada antibiótica, ésta permanezca más tiempo en la piel del pezón y de paso evitará el roce y el arrancamiento de costras al retirar los discos absorbentes. También existen a la venta en farmacias discos protectores de hidrogel para pezones dañados que pueden ser de utilidad en estos casos.

Optimizar la toma usando la técnica de la compresión del pecho. De esta manera, conseguimos que el bebé ingiera mas cantidad de leche en menos tiempo.

Si el dolor es tan importante que no puedes consentir la succión del niño, puedes realiza lactancia diferida de modo temporal: te extraes la leche y se la das al bebé, preferiblemente con un método que no sea el biberón para prevenir dificultades de agarre debido a un síndrome de confusión tetina-pezón.

Una pezonera de tamaño adecuado puede ayudar a algunas madres con pezón plano o corto cuyos hijos tienen anquiloglosia o retrognatia, pues se alarga el pezón y el roce en el punto S (donde se junta el paladar duro con el blando), favoreciendo así una succión más eficaz.

No aplicar la propia leche para curar los pezones, ya que en presencia de infección puede resultar contraproducente.

Lavar muy bien las manos antes y después de amamantar.

Cambiar a menudo los discos empapadores.

Tomar alimentos fermentados como chucrut (col alemana fermentada), quesos muy curados (parmesano reggiano y similares), kéfir y encurtidos (pepinillos en vinagre, pickles, etcétera).

La vitamina C puede ayudar a fortalecer las defensas de tejidos y mucosas.

Cómo interpretar los resultados

La concentración normal de bacterias en una mujer sana suele ser inferior a las 2.000 colonias/ml por pecho.

El estafilococo epidermidis se ha considerado tradicionalmente una bacteria saprófita (inocua y propia de la flora bacteriana normal), incluso cuando aparece en cantidades muy elevadas. Hoy sabemos que puede ser un agente infeccioso [PDF].

En mujeres sanas, no suele hallarse en concentraciones superiores a 600-800 colonias/ml por pecho. Los estafilococos aureus solo están presentes en un 20% de las mujeres, y en estos casos no suelen superar las 300 colonias/ml.

Cuando proliferan, son los más agresivos y causantes de destrucción de tejido e incluso abscesos.

Habitualmente, los estreptococos no se hallan en una concentración superior a 500 colonias/ml. Menos frecuentes son otras bacterias como Corynebacterias o Rottias.

Puedes estar tranquila, porque el exceso de bacterias en tu leche no causará ningún daño a tu bebé, sólo en algunas ocasiones causa muguet (cándidas en su boca) o eritema de pañal. Es a ti a quien te causa problemas y dolor.

Según los estudios antes citados los antibiogramas siempre responden a un patrón similar: las bacterias responsables del problema son resistentes a los antibióticos más habituales, como amoxicilina con clavulánico, amoxicilina y cloxacilina, y los fármacos más adecuados ―a la vez que fáciles de conseguir y compatibles con la lactancia― son el ciprofloxacino y las sulfamidas.

Una vez tienes el resultado y el médico te ha pautado el tratamiento adecuado puedes comprobar que los medicamentos son compatibles con la lactancia entrando en esta web: www.e-lactancia.org.

¿Es posible tratar este dolor sin antibiótico?

Juan Miguel Rodríguez, microbiólogo de la Universidad Complutense de Madrid, y su equipo han demostrado que, en el caso de infecciones leves y moderadas, funciona ―aunque de manera más lenta― la administración a la madre de probióticos como lactobacilos aislados de la leche materna, tomados tres veces al día. Los efectos se notan a partir de una o dos semanas de administración. A falta de estos se pueden usar otros probioticos disponibles en el mercado, lo importante es mejorar la flora intestinal y aumentar su biodiversidad, ya que la flora bacteriana de las glandulas mamarias va directamente relacionada.

También es posible tratar estas afecciones con extracto de semilla de pomelo en cápsulas, a la venta en farmacias y herboristerías. Pero este tratamiento tiene ciertas limitaciones: no hay pruebas científicas publicadas sobre su eficacia, sólo parece funcionar en infecciones leves o moderadas y a largo plazo, cuando se llevan más de dos semanas de tratamiento.

En la Complutense de Madrid están investigando otros tratamientos que pasarían por aumentar la respuesta inmunitaria en la madre. Aunque hoy en día existen muchos fármacos inmunosupresores, no existe ningún medicamento que potencie el sistema de defensas del organismo. Hasta la fecha, no se ha demostrado la utilidad de ninguno de los que existen en el mercado, o bien se usan como placebo.

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Источник: https://albalactanciamaterna.org/lactancia/tema-2-como-superar-dificultades/dolor-de-pezones-causado-por-infeccion/

Embarazo saludable
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