Efectos de la rubéola en el embarazo

Rubéola

Efectos de la rubéola en el embarazo

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La rubéola es una infección que afecta prioritariamente a la piel y los ganglios linfáticos.

Está provocada por el virus de la rubéola (que no debe confundirse con el virus que provoca el sarampión), que generalmente se transmite mediante la inhalación de gotitas procedentes de la nariz o la garganta de personas infectadas. También la puede transmitir una mujer embarazada a su hijo antes del nacimiento.

Puesto que se trata de una enfermedad que suele ser leve, el principal riesgo médico de la rubéola es la infección de una mujer embarazada, lo que puede provocar un síndrome de rubéola congénita en el feto en proceso de desarrollo.

Antes de que estuviera disponible la vacuna de la rubéola en el año 1969, había una epidemia de rubéola cada seis a nueve años.

Los principales afectados eran los niños de entre cinco y nueve años, y también había muchos casos de rubéola congénita.

En la actualidad, debido a los programas de vacunación sistemática de la población infantil, hay muchos menos casos de rubéola y de rubéola congénita.

Hoy en día, la mayoría de las infecciones de rubéola se dan en adultos jóvenes no vacunados, más que en la población infantil. De hecho, los expertos estiman que en la actualidad el 10% de los adultos jóvenes son susceptibles a contraer la rubéola, lo que puede poner en peligro a los niños que pudieran tener en el futuro.

Signos y síntomas

La infección por rubéola puede empezar con uno o dos días de febrícula (entre 37,2 y 37,8° C) y ganglios linfáticos inflamados y dolorosos al tacto, generalmente en la parte posterior del cuello y detrás de las orejas.

Seguidamente aparece una erupción cutánea que empieza en la cara y se extiende por el resto del cuerpo en sentido descendente. A medida que se va extendiendo por el tronco, la erupción suele ir desapareciendo de la cara.

Esta erupción suele ser el primer signo de la enfermedad que detectan los padres.

La erupción de la rubéola tiene un aspecto similar al de otras erupciones de origen vírico. Consiste en granitos de color rosa o rojo claro que se agrupan formando áreas de color uniforme. La erupción puede cursar con picor y puede durar hasta tres días. A medida que va remitiendo la erupción, a veces la piel afectada se descama en láminas muy finas.

Otros síntomas de la rubéola, que son más frecuentes en la población adulta y adolescente, incluyen: dolor de cabeza; pérdida del apetito; conjuntivitis leve (inflamación de la capa que recubre el interior de los párpados y los globos oculares); nariz tapada o secreción nasal; ganglios linfáticos inflamados en otras partes del cuerpo; y dolor e inflamación de las articulaciones (especialmente en las mujeres jóvenes). Muchas personas que contraen la rubéola tienen pocos síntomas o ningún síntoma en absoluto.

Cuando una mujer embarazada contrae la rubéola, puede provocar en el feto un síndrome de rubéola congénita, con consecuencias potencialmente devastadoras para el bebé en proceso de desarrollo.

Los niños que contraen la rubéola antes de nacer corren el riesgo de presentar retraso del crecimiento; deficiencia mental; malformaciones en el corazón y los ojos; sordera; y problemas en el hígado, el bazo y la médula ósea.

Contagio

La rubéola se contagia de una persona a otra a través de pequeñas gotas de secreciones contaminadas procedentes de la nariz y la garganta.

Las personas con rubéola son más contagiosas durante el período de tiempo comprendido entre una semana antes y una semana después de la aparición de la erupción.

Las personas que están infectadas pero todavía no presentan síntomas también pueden contagiar el virus.

Los lactantes afectados por el síndrome de rubéola congénita pueden transmitir el virus a través de la orina y las secreciones de la nariz y la garganta durante un año o más y pueden contagiar la enfermedad a aquellas personas que no están inmunizadas.

Prevención

La rubéola se puede prevenir poniéndose la vacuna correspondiente. Los programas de vacunación sistemática contra la rubéola son fundamentales para controlar la propagación de la enfermedad y, por lo tanto, también para prevenir los defectos de nacimiento asociados al síndrome de rubéola congénita.

La vacuna se suele administrar entre los 12 y los 15 mese de edad como parte de la vacuna triple (que protege de las paperas, el sarampión y la rubéola).

Generalmente se administra una segunda dosis de esta vacuna entre los cuatro y los seis años. Como ocurre con todos los programas de vacunación, hay excepciones importantes y circunstancias especiales.

El pediatra de su hijo dispondrá de información actualizada al respecto.

La vacuna de la rubéola no debería administrase a mujeres embarazadas o a mujeres que podrían quedarse embarazadas durante el mes inmediatamente posterior a la recepción de la vacuna. Si se está planteando tener un hijo, antes asegúrese de que es inmune a la rubéola haciéndose un análisis de sangre. Si no es inmune, debería ponerse la vacuna por lo menos un mes antes de quedarse embarazada.

Las mujeres embarazadas que no son inmunes a la rubéola deben evitar exponerse a cualquier persona que padezca la enfermedad, y vacunarse tras el parto para asegurarse de que son inmunes de cara a futuros embarazos.

Incubación

El período de incubación de la rubéola oscila entre 14 y 23 días, con un promedio de 16 a 18 días. Esto significa que un niño puede tardar 2 y hasta 3 semanas en desarrollar la enfermedad tras haberse expuesto a una persona infectada.

Duración

La erupción de la rubéola típicamente dura tres días. Los ganglios linfáticos pueden permanecer inflamados durante una semana o más, y el dolor articular puede durar más de dos semanas. Los niños que contraen la rubéola se suelen recuperar en el plazo de una semana, pero los adultos pueden tardar más tiempo.

Tratamiento profesional

La rubéola no se puede tratar con antibióticos porque los antibióticos no sirven para tratar las infecciones víricas. A menos que haya complicaciones, la rubéola remite por si sola.
Toda mujer embarazada que se haya expuesto al virus de la rubéola deberá ponerse en contacto con su obstetra inmediatamente.

Tratamiento en casa

Por lo general, la rubéola es una enfermedad leve, sobre todo en la población infantil. Los niños infectados generalmente se pueden tratar en casa. Controle la temperatura corporal de su hijo y llame al pediatra si le sube demasiado la fiebre.

Para mitigar las molestias, puede administrar a su hijo paracetamol o ibuprofeno.

Evite administrar fármacos que contengan ácido acetilsalicílico, como la aspirina, a un niño que tenga una enfermedad de origen vírico, puesto que su uso en tales circunstancias se ha relacionado con el desarrollo de una enfermedad grave conocida como síndrome de Reye que puede provocar insuficiencia hepática e incluso la muerte.

Cuándo llamar al pediatra

Llame al pediatra si los síntomas del niño parecen más graves que el cuadro leve descrito previamente.

Revisado por: Scott A. Barron, MD

Fecha de revisión: enero de 2015

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/german-measles-esp.html

rubeola y embarazo

Efectos de la rubéola en el embarazo

La rubéola es una enfermedad de la niñez que, si es contraída por una mujer durante el embarazo, supone una grave amenaza para el feto.

Durante los años 1964 y 1965, cuando se produjo un brote epidémico de rubéola, nacieron más de 20.000 bebés con defectos de nacimiento. Durante este mismo brote epidémico se produjeron por lo menos 10.000 abortos espontáneos y nacimientos de bebés sin vida.

Desde el año 1969, cuando fue aprobada una vacuna contra la rubéola, se vacuna a los niños de forma rutinaria para impedir la propagación de la enfermedad y proteger a las madres embarazadas susceptibles de contraerla.

La mayoría de las mujeres en edad de concebir son inmunes a la rubéola, bien por haber recibido la vacuna o bien por haber padecido la enfermedad durante la niñez. Gracias al uso generalizado de la vacuna contra la rubéola, es raro que ésta cause defectos de nacimiento.

Sin embargo, como todavía aparecen pequeños brotes epidémicos de rubéola, aún existe la posibilidad de que las mujeres embarazadas susceptibles a la enfermedad contraigan la infección.

Dos de cada diez mujeres en edad de tener hijos son vulnerables a la rubéola. Una mujer puede proteger a su futuro hijo de los efectos de la rubéola sometiéndose a una prueba de inmunidad antes de quedar embarazada y, si no es inmune, recibiendo la vacuna. 

¿Qué es la rubéola?

La rubéola es una enfermedad leve pero altamente contagiosa causada por un virus. Se caracteriza por la erupción de la piel, la inflamación de las glándulas y, especialmente en los adultos, dolores en las articulaciones.

Por lo general la erupción de la piel dura unos tres días y puede presentarse acompañada de una ligera fiebre.

Otros síntomas, tales como el dolor de cabeza o de garganta y la pérdida del apetito, son más comunes en los adolescentes y adultos que contraen la infección que en el caso de los niños. A veces no se produce síntoma alguno. 

El virus que causa la rubéola es diferente del que causa el sarampión común. La inmunidad de una persona contra la rubéola no la protege contra el sarampión, como tampoco la inmunidad contra el sarampión la protege contra la rubéola. 

¿Cuáles son los riesgos que la rubéola supone para el feto?

Alrededor del 25 por ciento de los bebés cuyas madres contraen rubéola durante el primer trimestre del embarazo, nacen con uno o más defectos de nacimiento que, de manera conjunta, se denominan síndrome congénito de rubéola.

Entre estos defectos se encuentran:

  • Defectos de los ojos (que causan pérdida de la visión o ceguera)
  • Pérdida de la audición, algunos defectos cardíacos, el retraso mental y, con menor frecuencia, la parálisis cerebral. 
  • Dificultad en el aprendizaje
  • Retraso motor (aprenden a caminar tardíamente).

A menudo, esta infección provoca abortos espontáneos y nacimientos de bebés sin vida.

El riesgo de síndrome congénito de rubéola es de alrededor del uno por ciento cuando la madre contrae la infección durante las primeras semanas del segundo trimestre de gestación.

Es raro que exista riesgo de que se produzcan defectos de nacimiento cuando la rubéola de la madre aparece después de transcurridas 20 semanas de embarazo. 

Algunos bebés infectados presentan problemas de salud que no perduran. Su peso de nacimiento puede ser bajo (menos de 5 libras y media) y pueden tener problemas de alimentación, diarrea, neumonía, meningitis (una inflamación alrededor del cerebro) o anemia.

Pueden aparecer manchas de color púrpura-rojizo en sus caras y cuerpos debido a anomalías pasajeras en la sangre que pueden provocar una tendencia a sangrar con facilidad. El hígado y el bazo pueden agrandarse. 

Algunos bebés infectados parecen normales en el momento del nacimiento y durante su infancia. Sin embargo, es necesario realizar un seguimiento cuidadoso de todos los bebés cuyas madres padecieron rubéola durante su embarazo, porque es posible que los problemas de visión, audición, aprendizaje y comportamiento no sean evidentes hasta la niñez.

Los niños con síndrome congénito de rubéola también tienen mayor riesgo de padecer diabetes, que puede desarrollarse durante la niñez o bien a edad adulta. 

¿Cómo se trata a los bebés con síndrome congénito de rubéola?

No hay un tratamiento específico para el síndrome congénito de rubéola. Algunos de los problemas propios del período neonatal, como las anomalías de la sangre y del hígado, generalmente desaparecen sin practicarse tratamiento alguno.

Otros defectos de nacimiento, como los de los ojos o del corazón, pueden, a veces, corregirse de forma total o parcial mediante prácticas quirúrgicas realizadas a edad temprana.

Los bebés con deficiencias visuales o auditivas, se benefician al asistir a programas de educación especiales que los estimulan desde pequeños y les ayudan a desarrollar destrezas de comunicación y de aprendizaje.

Los niños con retraso mental también se benefician al asistir a programas de educación especial desde pequeños. Aquellos niños con múltiples discapacidades pueden necesitar de la intervención de un equipo de expertos desde muy temprana edad. 

¿Cómo puede una mujer averiguar si es susceptible de contraer rubéola?

Existe un análisis de sangre sencillo que puede determinar si una persona es o no inmune a la rubéola. El análisis comprueba si la sangre de dicha persona contiene las sustancias que luchan contra el virus (es decir, los anticuerpos).

Los anticuerpos contra la rubéola son producidos por personas que han padecido la enfermedad o que han sido vacunadas contra la misma. 

¿Se puede prevenir el síndrome congénito de rubéola?

Es recomendable  que todas las mujeres se sometan a una prueba de inmunidad contra la rubéola antes de quedar embarazadas y consideren ser vacunadas si no son inmunes. 

La vacunación servirá para prevenir la rubéola en mujeres susceptibles a contraer la enfermedad, de modo que sus futuros hijos estarán protegidos contra el síndrome congénito de rubéola. 

En el caso de mujeres que quedan embarazadas antes de someterse a esta prueba, se procede a realizar la prueba de inmunidad durante una de las primeras visitas prenatales. Cuando una mujer embarazada no es inmune a la rubéola, debe evitar el contacto con cualquier persona que tenga la enfermedad.

No existe un tratamiento contra la rubéola que sea eficaz a durante el embarazo, como tampoco una manera eficaz de prevenir la rubéola en una mujer vulnerable que ha sido expuesta a la enfermedad. Las mujeres embarazadas que no son inmunes también deben considerar recibir la vacuna después de dar a luz, para de esa manera estar inmunizadas si quedan embarazadas en el futuro. 

Se puede administrar la vacuna contra la rubéola, sin riesgo alguno,  a una mujer que amamanta a su hijo. 

No se recomienda administrar la vacuna durante el embarazo; y se recomienda que toda mujer que recibe la vacuna aplace sus intentos de concebir un bebé hasta, por lo menos, tres meses después de recibirla. 

¿Puede la vacuna contra la rubéola causar daños en el feto, si se administra en una fecha próxima a la concepción?

Es muy improbable que la vacuna contra la rubéola dañe a un bebé cuya madre fue vacunada poco antes de la concepción. Entre los años 1971 y 1989, los Centers for Disease Control and Prevention del gobierno (CDC) estudiaron a cientos de mujeres que fueron vacunadas entre los tres meses previos y los tres meses posteriores a la concepción.

En el momento de recibir la vacuna, estas mujeres no sabían que estaban embarazadas o que concibirían un bebé poco tiempo más tarde. Ninguno de los bebés nacidos de estas mujeres tuvo defectos de nacimiento similares a los que produce la rubéola.

Sin embargo, los CDC siguen recomendando que una mujer posponga la concepción de un bebé durante tres meses después de recibir la vacuna porque teóricamente existe un pequeño riesgo de que el feto sufra daños. 

¿Quién más debe recibir la vacuna?

Todos los niños deben recibir la vacuna contra la rubéola a menos que exista una razón médica por la cual no deban hacerlo. La vacunación generalizada de los niños contribuye a prevenir la propagación de esta enfermedad a otras personas, especialmente a mujeres embarazadas. 

Por lo general, la primera dosis de la vacuna se administra entre los 12 y los 15 meses de edad, casi siempre junto con las vacunas contra el sarampión y las paperas. Esta combinación de vacunas se denomina MMR.

Un niño no debe recibir la primera dosis de MMR antes de cumplir los 12 meses de edad.

Esto se debe a que el bebé conserva algunos de los anticuerpos de la madre hasta alcanzar esta edad, y estos anticuerpos pueden interferir con la vacuna e impedir que ésta funcione debidamente.

Suele administrarse una segunda dosis de MMR entre los 4 y los 6 años de edad, o bien a los 11 o 12 años. En la actualidad hay por lo menos 12 estados donde se exige la administración de una segunda dosis de MMR antes de que los niños entren al jardín de infancia. 

La vacunación de grupos de adolescentes o adultos en centros educativos, lugares de trabajo, hospitales o bases militares contribuye a prevenir los brotes epidémicos en dichas áreas.

Las personas que trabajan en guarderías de recién nacidos deben vacunarse porque los bebés nacidos con rubéola son capaces de contagiar a otros durante un breve período después de nacer.

Las mujeres susceptibles a la enfermedad que estén en edad de tener hijos, también deben considerar someterse a la vacuna antes de salir de EE.UU., ya que la rubéola es una enfermedad común en muchos países. 

 

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Siempre debe consultar a un médico ante cualquier duda sobre su salud y antes de comenzar un nuevo tratamiento con medicamentos, dieta o programa de ejercicio físico

La vacunación frente a la rubéola en mujeres embarazadas no se asocia con efectos adversos en el embarazo ni en el recién nacido

Efectos de la rubéola en el embarazo

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Rubéola (sarampión alemán)

Efectos de la rubéola en el embarazo

La rubéola, a veces llamada sarampión alemán, es una infección viral leve, pero puede ocasionar complicaciones graves y defectos de nacimiento en fetos si sus madres contraen la infección durante el embarazo.

Acerca de la rubéola
Síntomas de la rubéola
Complicaciones de la rubéola
Causas de la rubéola
Diagnóstico de la rubéola
Tratamiento de la rubéola
Rubéola y embarazo
Prevención de la rubéola   
                                                                 

Acerca de la rubéola

La rubéola es una enfermedad infecciosa ocasionada por un virus. Por lo general, provoca una enfermedad leve similar a un ataque de sarampión leve, pero puede ocasionar daños graves en el feto si se contrae la infección durante el embarazo.

Desde su introducción en 1988, la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (SPR o triple viral) ha ayudado a reducir la cifra de bebés que nacen con síndrome de rubéola congénita.

No ha habido brotes de rubéola en los últimos años, pero menos niños han recibido la vacuna desde 1997, cuando surgió una controversia con respecto a la vacuna SPR.

En la actualidad ha aumentado el riesgo de contraer rubéola si usted no ha recibido la vacuna.

Síntomas de la rubéola

Los síntomas de la rubéola pueden no evidenciarse hasta dos o tres semanas después de haberse contagiado. Por lo general, los síntomas son muy leves y cerca de cuatro de cada 10 personas con rubéola ni siquiera se dan cuenta de que se contagiaron.

Entre los síntomas de la rubéola pueden presentarse los siguientes:

  • Erupción rosada: por lo general esto comienza detrás de las orejas y se esparce al rostro, el cuello y a la parte superior del cuerpo. La erupción puede durar de tres a cinco días
     
  • Glándulas inflamadas (nódulos linfáticos): inflamación alrededor de las orejas, en el cuello y en la parte posterior de la cabeza. Puede ser doloroso y comienza antes que la erupción y dura hasta dos semanas luego de que la erupción desaparece
     
  • Temperatura alta: puede tener fiebre que dura varios días
     
  • Síntomas similares a los del resfriado: tales como secreciones nasales, ojos llorosos y dolor de garganta

Los síntomas de la rubéola pueden durar hasta 10 días.

Complicaciones de la rubéola

La rubéola puede ocasionar daños graves en el feto si se contrae esta enfermedad durante el embarazo. Entre las complicaciones de la rubéola durante el embarazo se incluyen:

  • abortos espontáneos: esto puede ocurrir en dos de cada 10 mujeres en los primeros tres meses del embarazo (el primer trimestre)
     
  • defectos congénitos: si se contrae rubéola en las primeras 20 semanas de embarazo, esta puede pasar al feto y ocasionar problemas de salud graves (ver rubéola y embarazo)

Las personas que tienen un sistema inmunológico debilitado también tienen un mayor riesgo de tener complicaciones, tales como las personas con VIH/SIDA o enfermedades como la leucemia. Las complicaciones ocasionadas por la rubéola incluyen:

  • dolor y rigidez en las articulaciones: esto puede ocurrir en seis de cada 10 mujeres con rubéola y es menos común en niños
     
  • problemas de sangrado (trombocitopenia): esto puedo ocurrir en una de cada 3000 personas con rubéola y es un poco más frecuente en los niños
     
  • inflamación del cerebro (encefalitis): es muy poco frecuente; puede ocurrir en una de cada 6000 personas con rubéola

Causas de la rubéola

La infección de la rubéola es ocasionada por un virus que crece en la garganta y los pulmones.

El virus de la rubéola se propaga de persona a persona en forma de gotitas en el aire.

 Estornudar o toser produce más gotitas y esto ayuda a propagar la infección.

Una persona es contagiosa (capaz de contagiar el virus de la rubéola) durante siete días antes de que comience la erupción y por cuatro días después de ello.

Una vez que la persona se ha infectado, el virus ingresa en el torrente sanguíneo y se propaga por todo el cuerpo en aproximadamente cinco a siete días. Este es el momento en que el virus puede pasar de la madre al feto.

Si un bebé nace con rubéola, este tendrá el síndrome de rubéola congénita y puede contagiar el virus a otras personas durante un año o más.

Diagnóstico de la rubéola

Si sospecha que usted o su hijo tienen rubéola, llame por teléfono a su médico de cabecera. No vaya al consultorio del médico sin llamarlo antes. Si lo hace, pondrá en riesgo de contagiarse de rubéola a cualquier embarazada que pueda encontrarse allí.

Su médico de cabecera le preguntará cuáles son sus síntomas y le examinará. Si su médico sospecha que usted o su hijo tienen rubéola, por ley, él o ella deberá reportarlo a la Unidad de Protección de la Salud.

Su médico puede hacer un análisis de sangre para confirmar el diagnóstico.

Tratamiento de la rubéola

No existe un tratamiento específico para la rubéola. Sin embargo, existen ciertas medidas que puede tomar para sentirse mejor.

Autoayuda

  • Beba suficiente líquido para no deshidratarse; esto es especialmente importante en niños pequeños
     
  • Use pañuelos de papel mentolados o humectantes para limpiarse la nariz; estos pueden aliviar la respiración y prevenir las irritaciones en la piel
     
  • Coma dulces o pastillas con mentol o eucalipto para aliviar la garganta
     
  • Coma una dieta equilibrada con muchas frutas y verduras

Es muy importante que no se acerque a mujeres embarazadas por al menos cinco días después de que haya comenzado la erupción. No vaya a trabajar o a la escuela durante este tiempo.

Medicamentos

En el caso de los adultos, se pueden tomar los analgésicos que tomarían normalmente para el dolor de cabeza, para bajar la fiebre y aliviar el dolor. Los niños pueden tomar analgésicos líquidos. Antes de tomar cualquier medicamento, pida asesoramiento al farmacéutico y siga las instrucciones del prospecto que viene con el medicamento.

Si está embarazada

Si contrae rubéola estando embarazada, esto puede traer aparejado complicaciones tales como aborto o defectos congénitos graves. Es muy probable que su bebé tenga defectos congénitos si usted se contagia en el primer trimestre del embarazo. Esto se conoce como síndrome de rubéola congénita.

Los defectos congénitos pueden ser:

  • sordera
  • defectos cardiacos y pulmonares
  • cataratas (parches nubosos en los lentes de los ojos) u otros problemas de la vista
  • cabeza pequeña: el cerebro no se desarrolla completamente
  • bajo peso al nacer

Los niños que nacen con síndrome de rubéola congénita pueden desarrollar problemas más adelante, como por ejemplo:

  • problemas en el desarrollo o de aprendizaje
  • problemas en la vista y la audición
  • diabetes
  • hipotiroidismo o hipertiroidismo

Si está planeando quedar embarazada

Si está considerando la posibilidad de tener un bebé, debe asegurarse con respecto a su inmunidad a la rubéola antes de quedar embarazada. El nivel de inmunidad a la rubéola puede disminuir con los años, por tanto debe chequearla  aunque se haya vacunado antes o haya tenido la enfermedad en el pasado.

 

Su médico de cabecera le hará un análisis de sangre y lo enviará a un laboratorio para comprobar los anticuerpos. Si el análisis indica que su nivel de inmunidad a la rubéola es bajo, su médico de cabecera le ofrecerá vacunarse para protegerle contra la rubéola.

No debe quedar embarazada hasta después de tres meses de haber sido vacunada.

Si ya está embarazada, la vacuna se administrará después del parto. No existe tratamiento para prevenir o reducir la infección de madre a bebé una vez que está embarazada.

Prevención de la rubéola

La forma más efectiva de protegerse contra la rubéola es la vacuna SPR: una vacuna combinada contra el sarampión, las paperas y la rubéola. Por lo general se administra a niños entre los 12 y 15 meses de nacidos y luego entre los tres años y medio y los cinco años de edad. Sin embargo, la vacuna se puede administrar a cualquier edad.

La Asociación Médica Británica (BMA), el Departamento de Salud (DH) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan vacunar a todos los niños con la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola.  Es muy importante que tantas personas como sea posible sean inmunes contra el virus para que no se produzcan problemas graves de salud por un brote de sarampión, paperas o rubéola.

En los últimos años, se argumentó que existía una conexión entre la vacuna SPR y el autismo y la enfermedad intestinal. Todos los estudios subsiguientes demuestran que no hay relación entre ellos. No obstante, si usted tiene alguna inquietud con respecto a la vacuna SPR, consulte con su médico de cabecera.

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Embarazo saludable
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