Efectos en el bebé de la preeclampsia

Preeclampsia

Efectos en el bebé de la preeclampsia

Publicado por el equipo de información sobre salud de Bupa, junio de 2009. Esta hoja informativa está destinada a las mujeres que padecen de preeclampsia, o a las personas que deseen informarse sobre el tema.

 

La preeclampsia es una afección que se presenta en las embarazadas. Ella ocasiona hipertensión arterial en la madre y puede causar eclampsia (convulsiones) y otros problemas graves.

En el bebé puede dar como resultado problemas de crecimiento, parto prematuro y muerte del recién nacido. Afecta a uno de cada 25 embarazos.

Acerca de la preeclampsia
Síntomas de la preeclampsia
Complicaciones de la preeclampsia
Causas de la preeclampsia
Diagnóstico de la preeclampsia
Tratamiento de la preeclampsia
Prevención de la preeclampsia

Acerca de la preeclampsia

 La preeclampsia es una afección que puede desarrollarse durante el embarazo. Ella aumenta su presión arterial y puede afectar sus riñones, hígado, cerecbro y placenta. También puede afectar a su bebé. Además de la preeclampsia, hay otras dos razones principales por las que usted podría tener hipertensión arterial durante el embarazo.

En primer lugar, quizás su presión arterial haya estado alta cuando quedó embarazada –a veces, la hipertensión arterial de larga duración (hipertensión crónica) se diagnostica por primera vez durante los chequeos de rutina que se hace cuando está embarazada. Si usted padece de hipertensión crónica tiene un riesgo mayor de desarrollar la preeclampsia.

 

El otro tipo de hipertensión arterial durante el embarazo se conoce como hipertensión inducida por el embarazo (HIE). Esto es cuando la hipertensión arterial se desarrolla después de 20 semanas de embarazo, pero usted no tiene los demás signos de la preeclampsia y su presión arterial se normaliza poco tiempo después del parto.

La mitad de las mujeres con HIE antes de las 32 semanas de embarazo llegan a desarrollar la preeclampsia.

 Síntomas de la preeclampsia

 Durante el embarazo normal, su presión arterial tiende a disminuir en el transcurso del primer y segundo trimestres (hasta las 24 semanas de embarazo).

Con preeclampsia, la hipertensión arterial aumenta después de aproximadamente la semana 20 de embarazo, y permanece alta hasta que nace el bebé.

Si usted desarrolla una preeclampsia ligera, no tendrá ningún síntoma, y con frecuencia se detecta por primera vez cuando se chequea su presión arterial y orina durante una consulta prenatal de rutina.Si su afección está más avanzada, se le podrían presentar los siguientes síntomas:

  • dolor de cabeza intenso y persistente
  • problemas de la visión, luces centelleantes, visión borrosa, rayas, ‘moscas volantes’ o pérdida de conocimiento
  • dolor intenso justo debajo de las costillas, especialmente en el lado derecho
  • hinchazón de su cara, sus manos o pies, que se presenta de repente
  • vómitos o sensación de malestar

 
Estos síntomas no son siempre causados por la preeclampsia, pero si tiene cualquiera de ellos, es importante que consulte a su partera o médico de cabecera.

Complicaciones que le afectan

 La preeclampsia no solo afecta su presión arterial: de ser grave puede ocasionar un accidente cerebrovascular, insuficiencia renal y problemas en el hígado. Se conoce como preeclampsia porque de no tratarse puede llevar a la eclampsia. Esto es cuando usted tiene un ataque (convulsión).

La eclampsia puede presentarse en cualquier momento durante la segunda mitad del embarazo, durante el trabajo de parto o después de este. Casi la mitad de las mujeres que desarrollan la eclampsia lo hacen después de nacer el bebé, generalmente en el curso de 24 horas después del parto.

 La eclampsia solo afecta aproximadamente a dos de cada 100 mujeres con preeclampsia, porque la preeclampsia puede ser tratada una vez diagnosticada.

Complicaciones que afectan a su bebé

 En la preeclampsia, hay problemas con la placenta (el órgano que suministra la sangre y los nutrientes a su bebé), los cuales, unidos a su hipertensión arterial, pueden reducir el flujo de sangre a su bebé en crecimiento. De este modo su bebé pudiera no recibir suficiente cantidad de oxígeno y nutrientes.

Ello puede retrasar el desarrollo de su bebé, una afección llamada retraso del crecimiento intrauterino (RCIU). A veces esto se puede detectar durante una consulta prenatal de rutina, si su partera o médico de cabecera encuentra que su útero (matriz) tiene un tamaño menor del esperado para su etapa de embarazo.

 Si el suministro de oxígeno a su bebé continúa reduciéndose, es posible que tenga que adelantarse el parto o incluso inducirlo inmediatamente. De ocurrir antes de las 37 semanas de embarazo, su bebé será prematuro.

Los bebés prematuros se encuentran en riesgo de tener complicaciones porque es posible que muchos de sus órganos (especialmente el corazón y los pulmones) no estén listos para funcionar fuera del útero. Mientras más anticipadamente nace el bebé, mayor es el riesgo de complicaciones médicas de gravedad.

Sin embargo, esto necesita ser sopesado respecto a los riesgos de que su bebé no reciba suficiente oxígeno si no se adelanta el parto.

Causas de la preeclampsia

 Los médicos no saben cuál es la causa exacta de la preeclampsia. No obstante, parece comenzar por un problema con la placenta. En la preeclampsia la placenta no se ha desarrollado adecuadamente y su suministro de oxígeno es reducido.

 Los médicos no saben por qué algunas mujeres desarrollan la preeclampsia y otras no, pero hay determinados factores que la ponen a usted en un riesgo mayor.

Sus antecedentes familiares son importantes; si su madre tuvo preeclampsia, usted tiene una posibillidad de dos en 10 de desarrollarla durante el embarazo. También hay más probabilidades de tener preeclampsia si:

  • este es su primer bebé
  • tuvo preeclampsia en un embarazo anterior
  • ha transcurrido un período prolongado (más de 10 años) entre embarazos
  • está esperando gemelos o tiene otro embarazo múltiple
  • es mayor de 40 años
  • tiene otras afecciones médicas incluyendo hipertensión arterial, diabetes, insuficiencia renal y síndrome antifosfolípido
  • está obesa, por ej., tiene un IMC (índice de masa corporal) superior a 35

Diagnóstico de la preeclampsia

 Se le puede diagnosticar preeclampsia si su presión arterial se eleva y aparecen proteínas en su orina al hacerse chequeos prenatales, o si manifiesta síntomas de preeclampsia.

Si su médico piensa que usted tiene preeclampsia, generalmente usted tendrá que ir al hospital a hacerse más pruebas. Es posible que deba ingresar en el hospital hasta que nazca el bebé.

 Probablemente tendrá que hacerse las siguientes pruebas si le han diagnosticado preeclampsia:

  • chequeos de la presión arterial aproximadamente cada cuatro horas, o con mayor frecuencia, dependiendo de la gravedad de su afección
  • tomar muestras de orina en el transcurso de 24 horas para medir el monto exacto de proteína en su orina
  • análisis de sangre, incluyendo riñones, hígado y pruebas de coagulación sanguínea
  • ultrasonidos para detectar restricción del crecimiento intrauterino, flujo sanguíneo en el cordón umbilical y volumen de líquido que rodea a su bebé

Tratamiento de la preeclampsia

 La preeclampsia solo se puede ‘curar’ al nacer su bebé. No obstante, se le podrían suministrar medicamentos para bajar la presión arterial, tales como metildopa o nifedipina, que pueden ayudar a reducir el riesgo de complicaciones.

Antes del nacimiento, sus médicos y parteras la vigilarán de cerca a usted y a su bebé en desarrollo en el hospital, de modo que pueda recibir a su bebé antes de surgir algún problema grave.

Si su condición es estable, es mejor esperar que el trabajo de parto comience normalmente, porque un parto inducido es más probable que se demore o provoque una cesárea de emergencia.

 Si usted desarrolla una preeclampsia o eclampsia graves, se le podría indicar un medicamento llamado hidralazina o labetalol para disminuir su presión arterial. Este se le dará a través de un suero. Es posible que también le den un medicamento llamado sulfato de magnesio, que detiene y evita las convulsiones.

 

Si su condición es grave, es posible que haya que inducir el parto de inmediato. Frecuentemente ello se hará mediante una cesárea. Si el embarazo es prematuro, se le podrían inyectar esteroides el día antes del parto. Ello estimula el desarrollo de los pulmones de su bebé y reduce el riesgo de que este tenga dificultades para respirar.

Prevención de la preeclampsia

 Si no tiene un alto riesgo de desarrollar la preeclampsia, no necesita hacer nada específico para ayudar a evitarla. Una dosis baja diaria de aspirina  podría reducir el riesgo de preeclampsia en mujeres que han tenido una preeclampsia grave en un embarazo previo, la cual provocó un nacimiento prematuro.

Solo debe tomar aspirina si su médico le ha indicado que lo haga, porque ella puede causar sangrado durante el embarazo. 

Los suplementos diarios de calcio de al menos 1 g podrían reducir las posibilidades de preeclampsia en mujeres con alto riesgo y en aquellas que no tienen suficiente calcio en su dieta.

Solo debe tomar suplementos si su médico le ha indicado que lo haga.

Источник: https://contenidos.bupasalud.com/salud-bienestar/vida-bupa/preeclampsia

Efectos en el bebé de la preeclampsia

Efectos en el bebé de la preeclampsia

La preeclampsia en medicina es una enfermedad exclusiva de las gestantes, es decir, va asociada al embarazo.

Los expertos estiman que entre un 5 y un 12% de embarazadas puede desarrollar esta enfermedad, aunque los datos en España son inferiores a los de otros países del ámbito anglosajón. Aquí, las tasas se encuentran entre el 1y el 2%.

El problema es que puede resultar muy grave si no se detecta, por lo que conviene estar atento a las señales que indican que se puede estar desarrollando una preeclampsia:

– Tensión arterial elevada: presión arterial por encima de 140 mmHg en la preeclampsia leve y por encima de 160 en la grave.

– Proteinuria: presencia de proteínas en la orina, lo cual puede detectarse gracias a los análisis de orina rutinarios. La cantidad de proteínas en la orina sería de 300 mg o más en 24 horas (en el caso de preeclampsia leve) y 5 g o más en orina de 24 horas (si se trata de preeclampsia grave).

– Edema o hinchazón brusca y repentina, especialmente en la cara y las manos.

Aumento de peso repentino y en poco tiempo.

Dolor abdominal en el flanco derecho.

Cefaleas intensas.

Náuseas y vómitos.

Mareos y zumbidos en los oídos.

Cambios en la visión (visión borrosa, ceguera repentina). Los cambios en la visión son uno de los signos más llamativos de la preeclampsia.

Dolor en la parte superior del abdomen, por lo general, debajo de las costillas y en el lado derecho que puede ir acompañado de náuseas o vómitos.

Las causas de la aparición de esta enfermedad se desconocen, aunque se cree que es una combinación de factores genéticos, alimenticios, vasculares (vasos sanguíneos) y autoinmunes.
 

Diagnóstico y tratamiento de la preeclampsia

Si sospechas que puedes padecer preeclampsia, deberás acudir a urgencias para que te hagan una serie de pruebas y análisis. Si se confirma el diagnóstico, la preeclampsia es leve y se detecta antes de la semana 36, recomendarán reposo absoluto, dieta baja en sal y medicamentos antihipertensivos, en algunos casos.

La preeclampsia no se puede curar, solo desaparece tras el parto, por lo que si el bebé está maduro o la preeclampsia es grave y afecta a la vida de la mamá y el bebé, se tendrá que inducir el parto.

Durante la inducción del trabajo de parto y el parto propiamente dicho, se suministran medicamentos para prevenir las convulsiones y mantener la presión sanguínea bien controlada. La decisión de optar por parto vaginal o cesárea se basa en la tolerancia que pueda tener el feto y la madre al trabajo de parto.
 

Y es que la preeclampsia puede llegar a ser muy grave ya que altera el flujo sanguíneo, que es el encargado de llevar al bebé los nutrientes y oxígeno que necesita, pudiendo llegar a causar estos efectos en el bebé si no se detecta a tiempo:

Crecimiento intrauterino retardado (CIR). Esta alteración provoca que el feto no crezca ni engorde de manera adecuada, pudiendo ocasionarle la muerte si no se detecta.

Parto prematuro, ya sea espontáneo o inducido si se ve que la mamá o el bebé están en riesgo. La prematuridad, dependiendo de la edad gestacional, lleva asociada muchos problemas de desarrollo en el niño, como alteraciones metabólicas, cardiacas, respiratorias, digestivas, auditivas, etc.

Oligoamnios: disminución de la cantidad de líquido amniótico, lo que también puede alterar el crecimiento del bebé así como su bienestar ya que aumenta las posibilidades de tener complicaciones con el cordón umbilical.

Mortalidad perinatal, lo cual ocurre entre un 3,5 y un 35% de veces. Cuanto mayor sea la preeclampsia y más tiempo dure, mayores posibilidades de muerte perinatal.

Síndrome de Hellp, complicación muy grave de una preeclampsia con hemólisis, alteración de enzimas hepática y trombocitopenia. La degradación de los glóbulos rojos puede causar anemia y pueden suscitarse problemas de coagulación.

– La preeclampsia también aumenta el riego de desprendimiento prematuro de placenta, accidentes cerebrovasculares en la madre, hemorragias, problemas renales, e incluso la muerte.

Por último, la preeclampsia puede dañar los riñones, el hígado, los pulmones, el corazón o los ojos, y puede causar un accidente cerebrovascular u otra lesión cerebral.
 

Factores de riesgo de la preeclampsia

Como no hay tratamiento, es recomendable que estés atenta a las señales, sobre todo si presentas los siguientes factores de riesgo:

– Primer embarazo

– Embarazo múltiple

– Preeclampsia en embarazos previos

– Embarazos muy seguidos

– Infecciones recurrentes de las vías urinarias

– Antecedentes de enfermedades crónicas como diabetes o hipertensión arterial

– Obesidad

– Mujer de más de 35 años

– Síndrome de ovarios poliquísticos

Y recuerda que si se detecta y trata a tiempo, tu bebé podrá nacer sin problemas.

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Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/salud-embarazo/efectos-en-el-bebe-de-la-preeclampsia-7484

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