El apego y su relación con nuestra salud mental

Crianza, Apego y Salud Mental: Mirada a Modelos de Familias No Tradicionales

El apego y su relación con nuestra salud mental

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Sección especial

Источник: http://revistafacso.ucentral.cl/index.php/rumbos/article/view/430

Claves del apego y su relación con la salud mental — Psico-K

El apego y su relación con nuestra salud mental

Es mediante el apego en la infancia y en la adolescencia que adquirimos una confianza o desconfianza básica, que solo cambia en circunstancias especiales y constantes.

Construimos una especie de código, diferente al social formal y convencional, en el cual hacemos un uso distinto de la mirada, el tacto, el espacio interpersonal, las caricias, los abrazos, los fonemas, las palabras, la expresión de las emociones, etc.

Este código sólo lo usaremos entre figuras de apego.

 Si no adquirimos desde la infancia un código adecuado en este sentido, podemos tener dificultades en el proceso de seducción y en las relaciones que requieren intimidad: no saber mirar, tocar, acariciar, estar cerca, estar desnudo, expresar emociones y no saber ser mirado, etc. (Sánchez, 2015).

Como hemos visto, la figura del apego irá mudando a través de los años. Cabe mencionar que, según Lafuente (1992), al llegar a la senectud (66-85 años) los hijos junto al cónyuge pueden ser las principales fuentes de apego. Según Hazan y Zeifman (1999) y Melero (2008) hay ciertas similitudes en el proceso de vinculación desde la infancia a la edad adulta y son las siguientes:

  • El contacto físico: tanto en las relaciones de apego con nuestro cuidador como en las de pareja se observan interacciones íntimas únicas y diferentes al resto (el código que mencionamos anteriormente).
  • Los criterios de selección: nos vinculamos preferentemente con aquellos/as que responden a las necesidades propias y que son agradables, competentes y familiares.
  • La reacción ante la separación: como ya vimos, la separación con nuestra figura de apego crea mucho estrés y ansiedad, aunque los adultos podemos gestionar mejor las separaciones.
  • Los efectos sobre la salud física y psicológica: la ruptura de la relación con la figura de apego nos hace más vulnerables de enfermedad física y psicológica.

Posteriores estudios realizados por Ortiz, Gómez y Apodaca (2002); y Gómez (2009) sobre el apego, el vínculo y la satisfacción afectivo-sexual en la pareja confirman la utilidad y vigencia de la teoría del apego al abordar las relaciones afectivas en la etapa adulta, sosteniendo la idea de Bowlby sobre el papel de la vinculación temprana en las experiencias afectivas posteriores. Para ellos, el estado del enamoramiento es lo que hace que dos personas se acerquen con el fin de crear un vínculo estable, caracterizado por la proximidad, la intimidad y la necesidad de seguridad en el otro (justamente lo necesario para el vínculo primordial).

Afirman que los modos de amar están condicionados por los estilos de apego, y, basándose en los tres principales, los definen con las siguientes características:

  • Estilo de apego seguro: se asocia con relaciones confiadas y positivas. Sus características principales son: mayor autonomía previa, mejor selección de la pareja, mejor establecimiento del vínculo, ideas más favorables y realistas sobre el amor, y una mejor elaboración de la ruptura.
  • Estilo de apego ansioso: se asocia a relaciones dependientes y a una continua necesidad de confirmación de que se es amado. Sus características principales son: dificultades con la autonomía, búsqueda y selección de pareja precipitada, miedo a no ser amado o amada y a la pérdida, celos más frecuentes, ideas contradictorias sobre el amor, mayor dificultad para romper una relación, Inestabilidad e inseguridad emocional.
  • Estilo de apego evitativo: tiene que ver con relaciones desconfiadas y distantes. Sus características son: pseudo-autonomia emocional, miedo a la intimidad, dificultad para establecer relaciones, relaciones con poca intimidad, dificultades para las manifestaciones afectivas, ideas pesimistas sobre el amor, aparente facilidad para la ruptura, así como inseguridad camuflada.

Patologías del apego

Es sorprendente constatar cómo son cada vez más los y las profesionales que incorporan es su consulta instrumentos que les permitan evaluar el apego, como la Escala de Massie y Campbell o el Parental Bonding Instrument (Moneta, 2014).

Sin embargo, para la evaluación de la organización del apego en jóvenes y adultos, el instrumento de referencia ha sido el Adult Attachment Interview (AAI), que consta de un conjunto de ítems que abordan los principales temas de apego acorde a la teoría de Bowlby.

Se le pregunta al paciente sobre el comportamiento de sus figuras parentales y la suya en situaciones específicas tales como dificultades personales, separaciones, experiencias de rechazo y amenazas de abandono por dichas figuras, enfermedades y accidentes, castigos, malos tratos y pérdidas de personas significativas.

El objetivo final es evaluar la seguridad del modelo dinámico del apego, es decir, la seguridad del Self en relación al apego (Soares y Dias, 2007).La relación entre el apego y la salud o patología mental se viene estudiando desde hace mucho tiempo.

Está claro que las relaciones de apego tempranas son decisivas para la adquisición de las capacidad de control atencional, regulación afectiva, mentalización, y del sentido de autonomía del infante (Fonagy et al., 2010; cit. en Fonagy y Lorenzini, 2014)

En una intensa revisión sobre el apego y los trastornos de la personalidad realizada en 2014 por Fonagy y Lorenzini, encontramos conclusiones muy relevantes, entre ellas que:

  • Existe un gran número de investigaciones acerca de los patrones de apego en personas que presentan trastornos de la personalidad, principalmente del clúster B. Se ha demostrado que el apego seguro rara vez se asocia al trastorno de la personalidad límite o por evitación (Meyer, Pilkonis, Proietti, Heape, y Egan, 2001; Westen et al., 2006; cit. en Fonagy y Lorenzini, 2014).
  • Los estudios confirman que un 50-80% de los pacientes con trastorno límite de la personalidad cumplen los criterios para el estilo ansioso o desorganizado (Agrawal, Gunderson, Holmes, & Lyons-Ruth, 2004; Barone et al., 2011; cit. en Fonagy y Lorenzini, 2014). De hecho, es el apego desorganizado el que más se relaciona con problemas de regulación emocional (Shaw y Vondra, 1995; cit. en Díaz, 2011).
  • Los adultos con apego ansioso son más propensos a trastornos de la personalidad: histriónico, límite, por evitación y por dependencia, y también son más sensibles al rechazo y a la ansiedad (Fonagy y Lorenzini, 2014).
  • El elemento más crítico en el desarrollo del apego seguro son las relaciones vinculares de buena calidad; a su vez, el apego seguro emocional más que la estimulación intelectual, es crucial para el desarrollo de una personalidad saludable (Braun y Bock, 2011; cit. en Fonagy y Lorenzini, 2014).

En otro estudio realizado por Reiss y sus colaboradores (1995) se pudo demostrar que el nivel de actitud negativa de los padres y madres frente al hijo/a predice comportamientos antisociales y síntomas depresivos al margen de la predisposición genética. Tengamos en cuenta que muchas de las conductas disruptivas que utiliza el niño (rabietas, conductas desafiantes o agresivas) son estrategias de acercamiento a su figura de apego, y son precursoras de trastornos de la conducta (Díaz, 2011).

En conclusión, la teoría del apego representa un modelo con claras repercusiones para nuestra salud.

Es el sistema de apego (integrado por componentes afectivo-cognitivos, motivacionales y conductuales) que al permitir una evaluación constante de la situación, de nuestra figura de apego, y de nosotros/as mismos/as en relación a ella como merecedores o no de cuidados, adquiere una importante función organizacional de nuestra dinámica y la de los demás (Yárnoz, 2013).

 Psicoterapia y apego

Источник: https://www.psicok.es/psicok-blog/2018/4/29/claves-del-apego-y-su-relacin-con-la-salud-mental

El apego y su relación con nuestra salud mental

El apego y su relación con nuestra salud mental

Las experiencias de apego que vivamos en nuestra infancia marcarán nuestra forma de ser y de comportarnos en el futuro. Así, el apego traumático puede conducir a trastornos graves; mientras que el apego seguro favorecerá unas relaciones sanas en la edad adulta y una mayor confianza y autoestima.

Indice

  • La Teoría del Apego
  • Beneficios del apego seguro

La Teoría del Apego

La Teoría del Apego fue desarrollada por John Bowlby, un psiquiatra y psicoanalista especializado en la infancia. Esta teoría describe cómo las experiencias tempranas y el vínculo que el niño desarrollo con su figura de apego primordial influyen en el desarrollo del pequeño.

En los primeros 3 años de vida desarrollamos nuestra máxima capacidad cerebral. En estos años se produce una gran proliferación neuronal pero, pasada esta edad, las conexiones no usadas desaparecen. Es en este periodo crítico del desarrollo donde se encuentran las bases de nuestro desarrollo posterior a nivel cognitivo, emocional, psicosocial y conductual.

Por lo tanto, las experiencias de estos años pueden marcar toda nuestra vida.

Existen 4 tipos de apego:

– Apego seguro: el bebé sabe que su figura de apego principal siempre está ahí cuando llora o la necesita. Se siente seguro. Si su figura se va, puede llorar un poco pero experimenta gran alegría al verla volver.

– Apego inseguro o evitativo: el bebé se siente estresado porque su figura de apego atiende poco a sus demandas. Si se separa de ella, cuando la vuelve a ver muestra rechazo.

– Apego inseguro ambivalente: el cuidador se muestra ambivalente: a veces le atiende y a veces no, por lo que el bebé se muestra de igual modo: a veces la busca y otras, la rechaza.

– Apego desorganizado: es el más inseguro ya que la figura de apego puede llegar incluso a mostrar violencia verbal o física con él. Es la que dará lugar a mayores problemas y patologías en el futuro.

Por supuesto, el mejor estilo es el apego seguro. El último es el más problemático pero los dos tipos de apego intermedios también pueden dar lugar a alteraciones y trastornos de apego, ansiedad, pánico, depresión, etc.

En resumen, si desde recién nacidos se percibe al cuidador principal como una fuente de seguridad, apoyo y amor, será más fácil desarrollar una imagen positiva de sí mismo y de los demás.

Beneficios del apego seguro

El tipo de apego en la infancia nos hace adquirir una confianza o desconfianza básica hacia los demás, que es difícil que cambie.

Construimos una especie de código que solo usaremos con las figuras de apego, diferente al que usamos en las relaciones laborales o formales.

Si no adquirimos este código de pequeños, formado por miradas, sonrisas, besos, abrazos, palabras, espacio interpersonal, expresión de las emociones, etc., podemos tener problemas para establecer relaciones que impliquen intimidad.

Estudios realizados por Ortiz, Gómez y  Apodaca  (2002); y Gómez (2009) sobre el apego, el vínculo y la satisfacción afectivo-sexual en la pareja, confirman la utilidad de la teoría del apego al abordar las relaciones afectivas en la etapa adulta, sosteniendo la idea de Bowlby sobre el papel de la vinculación temprana en las experiencias afectivas posteriores. Afirman que los modos de amar están condicionados por los estilos de apego:

Estilo de apego seguro: relaciones confiadas y positivas. Mejor selección de la pareja, mejor establecimiento del vínculo, ideas más realistas sobre el amor, y una mejor elaboración de la ruptura.

Estilo de apego ansioso: relaciones dependientes. Dificultades con la autonomía, búsqueda y selección de pareja precipitada, miedo a no ser amado, celos más frecuentes, mayor dificultad para romper una relación e inestabilidad emocional.

Estilo de apego evitativo: relaciones desconfiadas y distantes. Miedo a la intimidad, dificultad para establecer relaciones, dificultades para las manifestaciones afectivas, aparente facilidad para la ruptura, inseguridad camuflada.

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El apego en la infancia: qué tipos existen y cómo influyen en la vida adulta

El apego y su relación con nuestra salud mental

Quiénes somos, cómo somos y qué hacemos nunca vienen determinados por una sola causa o un solo evento en la vida. El ser humano es maravillosamente complejo, un cóctel riquísimo en el que se mezclan muchos y diversos ingredientes.

No, nada determinará implacablemente nuestro futuro, pero sí sabemos que hay factores que lo modularán.

Entre ellos está el tipo de apego que desarrollamos en la infancia, que puede influir, entre otras cosas, en el desarrollo o no de determinadas patologías mentales. Sin alarmismos y sin angustias, que no son necesarias, te lo cuento.

¿Qué es el apego y qué tipos conocemos?

El apego es el vínculo de tipo afectivo que una persona, en este caso bebés y niños, establecen con otro individuo (figura significativa). Bowlby, el principal artífice de la Teoría del Apego, afirmaba que el apego “es el resultado de la activación de sistemas de conducta que tienen una meta: establecer una relación especial con otro individuo concreto”.

Existen varios tipos generales de apego en la infancia:

El apego seguro

Se trata de una relación en la que hay comunicación, cuidado y demostraciones afectivas (tanto verbales como a través del tacto) de manera constante (que no significa 24 horas, sino constante en el tiempo y en las diferentes situaciones, sin ser invasivo).

En este tipo de relaciones los peques “saben” que su persona/figura de apego está disponible para ellos, se sienten seguros, de manera que muestran conductas de exploración sin angustia (investigar en el entorno, tocar cosas nuevas, etc.), se pueden alejar de su figura de apego sin mostrar ansiedad o llanto… “Mamá se ha ido pero sé que volverá, no pasa nada”.

Buscan compartir sus emociones con la figura de apego, y en ella encuentran calma y consuelo “relativamente rápido” cuando se encuentran mal o algo les genera malestar. El adulto sería un cuidador, sí, pero también un facilitador de la autonomía del niño.

Apego ansioso o inseguro

Se suele producir cuando el cuidador/figura de apego presta una atención intermitente a los cuidados y necesidades del bebé/niño, sin demasiadas muestras de afecto ni un vínculo especialmente fuerte. Esto puede conducir al niño a mostrar ansiedad ante la separación, una pobre conducta exploratoria del entorno, inseguridad, irritabilidad, agresividad, etc.

Dentro de este grupo, según las investigaciones de Mary Ainsworth, podemos encontrar a su vez dos tipos: apego inseguro-evitativo y apego inseguro-ansioso-ambivalente.

  • Apego inseguro-evitativo: son peques que parecen «muy independientes», la ausencia de la figura de apego no les causa ansiedad, es más, cuando ésta aparece la evitan. La figura de apego es una persona rígida y poco flexible, que puede mostrar malestar ante las necesidades de cuidado del niño y una escasa atención a las necesidades emocionales.

  • Apego inseguro-ansioso-ambivalente: niños que se aferran a la figura de apego, que no realizan conductas exploratorias lejos de ésta, que lloran de manera muy espectacular cuando se marcha el adulto y que ante su regreso pueden mostrar ira y no se calman con facilidad.

    La figura de apego, a diferencia del tipo anterior, más que “pasota u hostil” es poco constante: en ocasiones cuida y presta atención a las necesidades (tanto físicas como emocionales) del niños, y en otras no, sin que ello dependa de la conducta del menor.

    Esto hace que el pequeño no pueda extraer conclusiones sobre la relación entre su conducta y lo que recibe (reacción) del adulto: no saben a qué atenerse.

Apego desorganizado

Este tipo de apego aparece en situaciones complicadas como puede ser maltrato, abuso… Los niños pueden mostrarse deprimidos, angustiados o tener un estado de ánimo muy cambiante. El niño percibe al cuidador como potencialmente peligroso, y es el tipo de apego que tiene un mayor potencial para generar patologías en la vida adulta.

¿Cómo influyen en nuestra salud mental de adultos?

No son pocos los estudios que relacionan el tipo de apego desarrollado en la infancia con determinadas patologías mentales en la vida adulta. Insisto en lo que comentaba al inicio: en estas cosas no hay factores únicos y determinantes, es la conjugación de factores, pero sabemos que el apego juega un papel nada desdeñable.

El apego seguro no guarda relación con patología en el futuro, al contrario: se relaciona con estabilidad emocional y una mejor gestión de éstas, con el establecimiento de relaciones adultas no basadas en la necesidad, mejor autoestima, etc.

Pero luego tenemos a los otros tipos… que sí que podrían ser más complicados. Veamos:

Apego inseguro: un estudio realizado por la Universidad de Illinois determinó que este tipo de apego podría favorecer, en la vida adulta, una baja autoestima, ansiedad, depresión o actitudes disfuncionales (como conductas poco adaptativas que no ayudan a alcanzar sus metas, por ejemplo).

Otro estudio, en esta ocasión de la Universidad de Cambridge, establece una relación entre este tipo de apego y el desarrollo de depresión en la vida adulta: el apego inseguro nos haría vulnerables a padecer depresión así como otros trastornos del estado de ánimo.

Apego ansioso-ambivalente: de nuevo baja autoestima, falta de asertividad (es decir, no saber hacer prevalecer nuestros derechos, no saber decir que no, etc.

), externalización de responsabilidades (los responsables siempre son otros, nunca nosotros, tanto de lo bueno como de lo malo, sobre todo de lo malo), dificultad para establecer relaciones interpersonales (necesidad de mucha seguridad antes de “lanzarse”, por ejemplo).

También podría estar relacionado con ansiedad, depresión, e incluso conductas violentas hacia la pareja, según indican los especialistas M. Mikulincer y P.R. Shaver.

Apego desorganizado: pueden mostrar dificultad para regular sus emociones (que son “incontrolables” y exageradas), dependencia emocional en las relaciones (tanto de pareja como de amistad), instrumentalización del sexo (usarlo para conseguir atención).

También encontramos antecedentes de apego desorganizado en casos de Trastorno límite de personalidad y Trastorno Bipolar, entre otros, tal y como indican en este estudio realizado en el Hospital Universitario de La Coruña.

El apego tiene un papel crucial en nuestro desarrollo y salud mental en la vida adulta. Un apego seguro en la infancia nos ayudará a establecer relaciones emocionales más sanas, a no depender, a tener una mejor autoestima… Así que vamos a ponerle primor y atención al cuidado de nuestros pequeños, queremos que sean unos adultos sanos y felices, ¿verdad?

Fotos: Pixabay.com

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Источник: https://www.bebesymas.com/consejos/apego-infancia-que-tipos-existen-como-influyen-vida-adulta

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