El letargo en los bebés recién nacidos

Contents
  1. Cómo despertar a un bebé recién nacido para darle el pecho
  2. Los hábitos de sueño de los bebés
  3. Cómo despertar a un bebé para comer
  4. Cómo despertar un bebé: trucos y consejos útiles
  5. Cómo debe dormir un bebé
  6. El letargo en los niños: qué es y causas
  7. Falta de sueño
  8. Desnutrición infantil
  9. Anemia
  10. Otras enfermedades
  11. 10 signos de alarma en bebés recién nacidos
  12. 1. Color de la piel anormal
  13. 2. Temperatura del bebé
  14. 3. Vómitos frecuentes en bebés
  15. 4. La textura y color de las deposiciones del bebé
  16. 5. Bebé presenta dificultad para respirar
  17. 6. Cambios en el comportamiento del bebé
  18. 7. Convulsiones del bebé
  19. 8. Cordón umbilical infectado del bebé
  20. 9. Bebé no come o come poco
  21. 10. Bebé no orina u orina muy poco
  22. ¿Despierto a mi bebé recién nacido para darle el pecho?
  23. Casos excepcionales que debemos vigilar
  24. ¿Qué hacer en estas situaciones?
  25. La lactancia materna en los primeros días de vida
  26. ¿Pero qué se considera un recién nacido?
  27. Lo que ocurre en el parto, afecta a la lactancia materna
  28. El piel con piel es muy importante
  29. Las primeras horas son claves para la lactancia materna
  30. La lactancia materna es a demanda pero…
  31. La lactancia materna no debería doler
  32. Como debo dar el pecho
  33. Como saber si el agarre es correcto
  34. Como saber si tu bebé está bien alimentado
  35. La subida de la leche
  36. Crisis de lactancia materna
  37. Lo que un recién nacido necesita
  38. El letargo en los bebés recién nacidos
  39. ¿Qué es el letargo?
  40. Causas del letargo en bebés
  41. Tratamiento del letargo en niños y bebés
  42. Las primeras horas con tu bebé
  43. Contacto piel con piel y primera toma
  44. El bebé nace en estado de alerta, preparado para mamar
  45. ¿Qué pasa si nos han separado, el bebé no ha podido mamar y se ha dormido?
  46. ¿Y las bajadas de azúcar?

Cómo despertar a un bebé recién nacido para darle el pecho

El letargo en los bebés recién nacidos

Todas las madres primerizas se hacen la misma pregunta: ¿tengo que despertar a mi bebé para darle de comer o cambiarle el pañal? ¿Cómo lo despierto para no asustarlo o incomodarlo? Hay muchas preguntas con respuestas profesionales, para hacer las cosas correctamente, sobre todo si somos padres primerizos.

Los hábitos de sueño de los bebés

Normalmente un recién nacido duerme mucho, aunque no en intervalos largos como necesitaría un adulto, y en ocasiones solo se despierta porque tiene hambre o necesita un cambio de pañal.

Los bebés suelen dormir entre 16 y 17 horas diarias, en intervalos de unas 3 horas o incluso más, por lo que muchos padres, cuando pasa ese tiempo, empiezan a preocuparse por si su recién nacido duerme mucho.

Hay bebés que aguantan unas seis horas de sueño después del baño y la toma de la noche, y otros que durante al menos los primeros 7 ú 8 meses de vida se despiertan y piden de comer cada 3 horas o 3 horas y media.

Los hábitos de sueño de un bebé dependen en gran medida de la alimentación, y también del cambio de pañal. Lo que sí es cierto es que poco a poco habrá que tratar de enseñar al niño a distinguir entre día y noche, para ir acostumbrándole a las horas en las que tiene que dormir, y en las que va a estar más despierto.

Pero esto será más adelante, a medida que el recién nacido crezca y tenga sus tomas más espaciadas.

Cómo despertar a un bebé para comer

En este sentido, las opiniones médicas son muy variadas.

Hay pediatras que opinan que el bebé se despertará cuando tenga hambre, y que no hay que forzar su alimentación, mientras otros piensan que hay que seguir a rajatabla sus horas de alimentación.

Los padres, con la práctica, y aprendiendo a conocer cuáles van siendo las costumbres del bebé, podrán optar por una u otra modalidad, según vayan viendo si es preciso despertar al bebé, y en qué momentos o en qué horas deberían hacerlo.

Despertar al bebé para comer será preciso si está perdiendo peso porque no come bien. En este caso, sí que es conveniente hacerlo.

 A medida que vaya creciendo, al igual que con el sueño, sí será preciso que vayamos inculcando, poco a poco, unos hábitos de alimentación a unas horas, ya que esta práctica es parte de los hábitos saludables y seguros para que el bebé crezca en su peso y medida.

En líneas generales, y según recomendaciones pediátricas, si el bebé no se despierta solo transcurridas 3 horas de sueño, no pasa nada. Si, por el contrario, lleva cinco horas de sueño o más, entonces sí que deberemos despertar al bebé para comer. Seguramente también necesite un cambio de pañal.

Cómo despertar un bebé: trucos y consejos útiles

A medida que el recién nacido se va desarrollando, espaciará más las tomas, y podrá aguantar perfectamente unas 5 o 6 horas. Para que vaya cogiendo buenos hábitos de sueño y para saber cómo despertar a un bebé, hay algunos trucos y consejos, que funcionan muy bien:

  • Hay que intentar que el bebé esté despierto mientras hace las tomas. Para despertar al bebé, mientras come, podemos hablarle y tocarle suavemente las mejillas.
  • Conviene que se mantenga despierto 10 minutos después de la toma, para que suelte los gases y no esté incómodo durante las horas de sueño. Es el momento de aprovechar y cambiarle el pañal.
  • Si no quiere despertarse, no es bueno darle 5 o 10 minutos más. Si a los adultos esto no nos sirve de nada, y además, no nos sienta bien, a ellos tampoco.
  • No debemos despertarlo de forma brusca, sino suavemente y de forma gradual, sin encender la luz en un primer momento, hasta que no veamos que está ya despierto.
  • Vamos despertándole con alguna canción suave, o hablándole, y cuando ya esté despierto, lo cogemos en brazos.

Cómo debe dormir un bebé

Otra de las cuestiones que más preocupa a los padres primerizos es la postura correcta en la que debe dormir un bebé. Todos nos hemos preguntado alguna vez cómo debe dormir el bebé, y muchas veces los consejos de los demás, en el caso de nuestro bebé, no funcionan.

También es cierto que existen modas pasajeras, o costumbres que inculcan los médicos y que van variando a lo largo de los años, aunque sí hay una serie de recomendaciones sobre las pautas más correctas para que el sueño del bebé sea adecuado y reparador. Son las siguientes, y por lo general, serán las mejores hasta que alcance el año de edad:

  • La mejor postura de sueño de un bebé es boca arriba. Es la posición más segura para dormir y para respirar. Cuando el bebé esté despierto, podemos ir moviéndolo, y poniéndolo un rato boca abajo o de lado, para facilitar el desarrollo motor. Pero para dormir, siempre boca arriba.
  • Hasta los doce meses, no se deben poner almohadas, ni almohadones ni cojines. La cuna debe estar completamente despejada para que el bebé no corra ningún peligro de echarse algún objeto encima.
  • Es conveniente que no llenemos la cuna de sábanas y mantas, por la misma razón que el punto anterior. Para que el bebé esté calentito, lo más recomendable es vestirle con un pijama de cuerpo entero. Tampoco es necesario abrigar demasiado a un bebé, se sentirá incómodo.
  • El cuarto donde duerma el bebé debe estar bien ventilado. La temperatura ideal sería de 22 ó 22 grados.

Источник: https://www.elespanol.com/como/despertar-bebe-recien-nacido-darle-pecho/438456511_0.html

El letargo en los niños: qué es y causas

El letargo en los bebés recién nacidos

Muchos padres se quejan a menudo de que sus hijos estén como en una especie de estado letárgico, pero ¿qué significa letargo? El letargo en los niños se refiere a una disminución en los niveles de energía. Se define como una sensación prolongada de cansancio y fatiga.

Los niños letárgicos se acuestan con pereza y ni siquiera se mueven durante considerables periodos de tiempo. Una sensación de letargo puede desencadenarse debido a la falta de energía, pero también en muchas ocasiones se asocia con enfermedades graves e incluso con trastornos psicológicos.

En el siguiente artículo de ONsalus, vamos a explicar con detalle qué es el letargo en los niños y cuáles son sus causas más comunes.

Aunque los adultos son más susceptibles al letargo, los niños activos también experimentan este problema. El letargo se puede producir por diferentes motivos, incluso el esfuerzo puede provocar falta de energía.

Las siguientes son algunas de las causas del letargo en niños, pues un bebé o niño que está decaído, duerme mucho o que no tiene energía debe ser atendido por un médico o pediatra lo antes posible, ya que podría ser un indicio de algún tipo de problema de salud que requiera de un tratamiento específico.

Falta de sueño

Los niños que no descansan lo suficiente ni duermen las horas adecuadas pueden estar en ese estado de somnolencia, falta de energía y decaimiento durante todo el día. Debido a la falta de sueño, el niño experimenta una fatiga persistente y es incapaz de concentrarse en sus rutinas diarias.

Desnutrición infantil

Al no ingerir demasiados alimentos, los pequeños sufren una considerable disminución de sus niveles de energía. A medida que el cuerpo no recibe su dosis diaria de proteínas, vitaminas y minerales, el niño muestra una fuerte caída en los niveles de actividad.

Anemia

Esta condición causa una reducción importante del número de glóbulos rojos, que transportan el oxígeno a los diferentes órganos del cuerpo. Por lo tanto, hace que surja el estado letárgico. Una dieta pobre y deficiente en hierro es el factor más común. En el siguiente artículo explicamos cuáles son los síntomas, tipos y tratamiento de la anemia.

Otras enfermedades

En muchas ocasiones, el letargo en los niños es un síntoma de algún tipo de enfermedad o afección que compromete la salud del pequeño. Estas pueden ser muy numerosas, algunas de ellas son las siguientes:

  • Resfriado o gripe.
  • Fiebre.
  • Meningitis.
  • Enfermedades cardíacas.
  • Enfermedades nerviosas.
  • Infecciones bacterianas.
  • Infecciones virales.

A pesar de que todos los recién nacidos, pasan la mayor parte del tiempo, es muy importante que el pequeño se despierte cada poco tiempo, que coma bien, que esté alegre y en un estado de alerta.

Por el contrario, si la mayor parte del tiempo, se encuentra somnoliento, decaído, no está alerta o no se despierta para pedir alimento, es esencial que se acuda con urgencia al pediatra, ya que este comportamiento puede ser una clara señal de que el pequeño está padeciendo algún tipo de enfermedad o afección.

El tratamiento del letargo dependerá en cada caso del factor que lo esté causando, pues como ya hemos visto, las causas pueden ser numerosas. El pediatra indicará todos los pasos a seguir y el tratamiento que se debe iniciar.

Una vez conocidas las posibles causas del letargo en los niños, veamos qué otros síntomas o señales pueden advertirnos de la posibilidad de que nuestro pequeño esté enfermo y debamos llevarlo al pediatra lo antes posible:

  • No tiene apetito.
  • Llora con mucha frecuencia o más de lo habitual.
  • Su llanto es débil o apagado.
  • Vomita más de lo normal.
  • Ausencia de deposiciones o deposiciones muy pequeñas, duras o secas, con sangre o con moco.
  • Dificultad para respirar.
  • Fiebre.
  • Labios azulados.
  • Manchas en la piel o erupción cutánea.

Este artículo es meramente informativo, en ONsalus.com no tenemos facultad para recetar tratamientos médicos ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a acudir a un médico en el caso de presentar cualquier tipo de condición o malestar.

Si deseas leer más artículos parecidos a El letargo en los niños: qué es y causas, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Desórdenes mentales.

Источник: https://www.onsalus.com/el-letargo-en-los-ninos-que-es-y-causas-20127.html

10 signos de alarma en bebés recién nacidos

El letargo en los bebés recién nacidos

Según la Organización Mundial de la Salud – OMS – casi el 45 por ciento de los niños menores de cinco años que fallecen cada año son lactantes recién nacidos, es decir, bebés de menos de 28 días o en período neonatal;  tres de cada cuatro fallecimientos de bebés se producen en la primera semana de vida y buena parte de estas muertes pueden evitarse con medidas preventivas en el parto y la primera semana de vida.

Si tienes un recién nacido en casa es conveniente que lo observes para determinar si posee un síntoma de los que te enumeramos y en caso debes llevarlo a tu servicio de urgencias más cercano.

1. Color de la piel anormal

 – Piel azulada
Cuando veas un color azulado en el interior o alrededor de la boca, la lengua, en manos y pies puede tratarse de cianosis.

 – Piel amarilla
La ictericia en los primeros días del bebé es común pero si la coloración es muy fuerte y se da en las primeras 24 horas de vida del bebé con orina muy oscura y deposiciones blancas, debe ser revisado.

 – Piel muy pálida o gris
Podría indicarnos que el bebé se encuentra muy frío o que tiene alguna enfermedad.  

2. Temperatura del bebé

 – Fiebre
Si la temperatura de tu bebé es mayor a 38 grados tiene fiebre. Toma la temperatura como en Guiainfantil.com te hemos indicado. 

 – Hipotermia
Si la piel del bebé está muy fría por debajo de los 35 grados.

3. Vómitos frecuentes en bebés

– Regurgitación diferente
Cuando es diferente a la normal de los bebés, muy violenta y constante, debes acudir a urgencias para revisión para determinar la causa.

– Evitar la deshidratación
Es importante acudir inmediatamente al pediatra si el bebé vomita mucho, para evitar que se deshidrate.

4. La textura y color de las deposiciones del bebé

Si son acuosas es diarrea y si hay presencia de moco o sangre, puede tratarse de una deshidratación. Si no presenta deposiciones de manera regular y le duele, puede tratarse de estreñimiento u otro padecimiento.

5. Bebé presenta dificultad para respirar

Síntomas de esta dificultad son un ritmo elevado de respiración, 60 respiraciones por minuto o pausas sin respirar de más de 20 segundos, piel azulada, ruidos al respirar y quejidos.

6. Cambios en el comportamiento del bebé

–  Llanto frecuente
Si el bebé está irritable, llora sin control aún después de haberle dado de comer, bañado, cambiado, etc., es mejor hablar con el médico. 

– Bebé muy adormilado y débil
Cuando el bebé llora debilmente, si no se despierta para alimentarse, si no tiene tono muscular y se mueve menos de lo normal debes consultar.

7. Convulsiones del bebé

Las convulsiones son movimientos involuntarios del cuerpo, bruscos, generalmente mirada perdida y temblores. La atención debe ser inmediata.

8. Cordón umbilical infectado del bebé

Si tiene inflamación de la piel alrededor del cordón umbilical o enrojecimiento, pus o sangre que le sale de allí, hedor o mal olor y debes consultar.

9. Bebé no come o come poco

Presenta dificultad o falta de fuerza en la succión de la leche, intolerancia y rechazo al alimento.

10. Bebé no orina u orina muy poco

Los bebés generalmente orinan 5 veces al día o más.

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Источник: https://www.guiainfantil.com/articulos/bebes/recien-nacido/10-signos-de-alarma-en-bebes-recien-nacidos/

¿Despierto a mi bebé recién nacido para darle el pecho?

El letargo en los bebés recién nacidos

Si has optado por alimentar a tu bebé mediante lactancia materna es probable que te surjan dudas al respecto, especialmente al inicio. Una de las más habituales es preguntarse si debemos despertar al bebé para comer, especialmente cuando nuestro recién nacido enlaza varias horas de sueño seguidas.

En principio, si la alimentación es a demanda no debería haber ningún problema, pues cuando el bebé tenga hambre así nos lo hará saber. Pero hay ciertos casos en donde debemos estar especialmente atentos. Te contamos cuándo y por qué hay que despertar al bebé recién nacido para que coma.

En cuanto nace, el bebé pasa una o dos horas muy despierto y activo, en las que es fundamental favorecer el contacto precoz piel con piel con la madre para que se produzca la primera toma.

A partir de este momento, el recién nacido cae en una fase de sueño llamada «letargo fisiológico de recuperación del parto», que puede durar entre ocho y 12 horas.

Desde el Comité Asesor de Lactancia de la AEP aconsejan no forzar al bebé a comer durante esta fase, pero sí continuar manteniendo el contacto piel con piel para que tenga acceso a la leche materna cuando lo necesite.

Durante los primeros días, lo normal es que el bebé duerma la mayor parte del tiempo, sin diferenciar el día de la noche. Suelen hacerlo entre 18 y 20 horas y ese período de va acortando a medida que el bebé crece.

Pero el bebé también necesita comer con frecuencia (entre ocho y 12 veces al día) para evitar una deshidratación y una hipoglucemia (aporte insuficiente de glucosa), por lo que es fundamental que la madre tenga claro el concepto de «lactancia a demanda» tanto de día como de noche, y facilite el acceso al pecho a su bebé siempre que lo desee.

Casos excepcionales que debemos vigilar

Pero también puede ocurrir que durante los primeros días el bebé se muestre especialmente dormilón y tenga poco interés en mamar. Esta situación suele darse sobre todo en los siguientes casos:

  • Bebés prematuros
  • Bebés con bajo peso al nacer
  • Bebés con alguna enfermedad
  • Los llamados bebés «bellos durmientes», que son bebés sanos y nacidos a término que durante sus 15-17 primeros días no se despiertan para mamar

Cuando el bebé duerme mucho y no mama lo suficiente, comienza a perder peso y a debilitarse, lo que a su vez le provoca una mayor somnolencia y una menor demanda; un círculo vicioso que puede traer graves consecuencias.

También es importante prestar atención a la frecuencia de demanda de los bebés de madres diabéticas insulinodependientes y a los bebés macrosómicos, pues si no maman la cantidad suficiente podrían sufrir una hipoglucemia.

Igualmente, desde la web de ayuda a la lactancia LactApp, señalan otros factores de riesgo que deben ponernos en alerta y consultar de inmediato con el pediatra:

¿Qué hacer en estas situaciones?

En todos estos casos, hasta que la lactancia esté bien instaurada es fundamental estar muy pendientes de la demanda del bebé para evitar problemas. Además, el pediatra también nos dará indicaciones precisas para proceder en cada una de las situaciones descritas.

En los casos de bebés con bajo peso al nacer, poca ganancia ponderal o a los que les está costando recuperar el peso del nacimiento, es fundamental que coman más a menudo y ponérselo fácil mediante el contacto piel con piel para que tengan la posibilidad de mamar cuando deseen.

A medida que vayan ganando peso, se irán encontrando más fuertes y serán capaces de despertarse por sí mismos y mostrar señales de hambre.

Cuando hablamos de bebés sanos que continúan muy adormilados tras el nacimiento, también es muy importante el contacto piel con piel para que mamen de forma espontánea respondiendo al olor de la madre.

Pero en ocasiones, este contacto puede no ser suficiente para estimular al bebé, requiriéndose un poquito de ayuda por nuestra parte para despertarle con delicadeza.

Por ejemplo, puede funcionar cambiarles el pañal, desnudarles y volver a vestirles, darles un masaje circular en la planta de los pies…

En estos casos, desde LactApp recomiendan establecer una demanda de alimentación cada dos horas de día y cada tres horas de noche.

En los casos de bebés con poco peso, dificultades en la succión o que se cansan al mamar, en LactApp recomiendan practicarse compresiones mamarias cuando el bebé esté al pecho, para que la toma sea lo más productiva posible en el menor tiempo.

Además, en cualquiera de estos casos también podría ser necesario extraerse leche y sumplementar al bebé, sobre todo si no termina de engancharse al pecho, le cuesta despertar o parece no tener fuerzas para succionar. La técnica del dedo-jeringa suele ser la más efectiva.

En resumen: en caso de bebés sanos, que crecen correctamente y han recuperado el peso del nacimiento, no es necesario despertarles para ofrecer el pecho cuando la lactancia está instaurada y se ofrece a demanda. Sin embargo, en las situaciones mencionadas es importante prestar una especial atención y vigilancia, al menos hasta que el pediatra considere o la lactancia se haya regulado.

Fotos | iStock

Vía | LactApp, Comité Asesor de Lactancia Materna – AEP

Источник: https://www.bebesymas.com/recien-nacido/despierto-a-mi-bebe-recien-nacido-para-darle-pecho

La lactancia materna en los primeros días de vida

El letargo en los bebés recién nacidos

En este post os vamos a explicar un poquito más acerca de los puntos que hay que tener en cuenta en cuanto a los cuidados del recién nacido, especialmente relacionado con la lactancia materna en los primeros días de vida de nuestro bebé.

¿Pero qué se considera un recién nacido?

Un recién nacido es aquel bebé nacido a término y hasta que cumple 28 días desde su nacimiento. En caso de ser prematuro, este periodo se contará desde la Fecha Probable de Parto, es decir sobre la edad corregida. 

Lo que ocurre en el parto, afecta a la lactancia materna

Como os ampliaremos más adelnate, el tipo de parto que tengáis puede afectar directamente al comienzo de vuestra lactancia materna y dificultarla.

Lo que si podemos controlar, en cierta medida, es lo que pasa inmediatamente después, para intentar asegurar el éxito de la lactancia en los primeros días de vida.

El piel con piel es muy importante

Este primer contacto es primordial para que madre y bebé se reconozcan, para favorecer la lactancia materna en los primeros días y para la recuperación de ambos. De no ser posible lo deseable es que este piel con piel lo haga el papá.

Las primeras horas son claves para la lactancia materna

Las dos primeras horas tras el parto es deseable que os dejen tranquilos en la sala de dilatación, sin visitas ni molestias.

El bebé estará alerta estas primeras horas de vida, y una vez haya mamado y recibido ese primer calostro, entrará en un letargo que puede durar hasta 8 horas. Intentaremos mantener el piel con piel lo máximo posible.

La lactancia materna es a demanda pero…

Durante este primeros días, y tras el letargo inicial, es deseable vigilar que el bebé no esté excesivamente adormilado.

Los recién nacidos tienen que hacer entre 8 y 12 tomas diarias. Si hace menos tomas es posible que no se esté nutriendo lo suficiente, y si hace de más es posible que exista un problema de transferencia de leche.

La lactancia materna no debería doler

Esto no quiere decir que es imposible que duela, sino que el dolor es señal de alerta, advertencia de que algo no está funcionando bien.

Si es así, si el pecho os duele más allá de un pellizco inicial que dure unos cuantos segundos, es importante acudir a una matrona o a un grupo de apoyo para que valoren el agarre.

Ellas pueden dar con el posible problema y ofrecernos una solución para que no fracase nuestra lactancia materna, incluso más allá de los primeros días o meses.

Como debo dar el pecho

Lo importante es encontrar la postura en la que ambos estéis cómodos. No existe una postura mejor que otra.

Para acercar el bebé al pezón lo haremos siempre cogiéndolo de la espalda, nunca empujando la cabeza.

Acercaremos al bebé al pezón, poniendo el pezón en su nariz para que abra bien la boca, y apuntando éste al cielo de su paladar. Para ello lo sujetaremos de la espalda, no del culete.

Oreja, hombro y cadera deberían formar una línea recta. El bebé deberá estar alineado al pezón

Lo importante es que el agarre sea correcto, para que la extracción y transferencia de leche sean adecuadas para las necesidades del bebé y así asegurar que nuestra lactancia materna está funcionando, en estos primeros días que son tan delicados.

Ofreceremos un pecho en cada toma, y dejaremos que el bebé lo tome hasta que se suelte de manera espontánea.

Como saber si el agarre es correcto

Debe haber cogido todo el pezón y gran parte de la areola, y los labios deben estar evertidos (hacia afuera), la boca abierta en un ángulo de 90º o superior y nariz y mentón deben estar pegados al pecho.

Como saber si tu bebé está bien alimentado

La única manera fiable de valorar si una lactancia materna está funcionando, especialmente los primeros días de vida, y está siendo efectiva, es el peso y los pañales del bebé.

Es muy importante pesar al bebé siempre en la misma báscula, y en las mismas condiciones.

En el siguiente post os hablaremos más en profundidad de este tema, pero como nota, es importante que el bebé haga pipí y caca todos los días hasta el mes de vida, y que hacia los 15 días de vida haya recuperado el peso de nacimiento. Una pérdida de peso entre el 7 y el 10% los primeros días es habitual, si llega a 10% o más es señal de alerta y deberemos valorar de inmediato con el pediatra que ocurre.

La subida de la leche

Hacia el tercer día es posible que notes una subida de leche, más o menos fuerte y es incluso posible que no la notes.

Si la subida de leche es muy fuerte y notas el pecho muy cargado y duro, es importante descongestionar el pecho mediante presión inversa suavizante, antes de ofrecer el pecho.
De no hacerlo, es posible que el bebé tenga un mal agarre, y tengamos problemas de succión, dolor y mala transferencia.

Crisis de lactancia materna

Antes de cumplir el mes de vida, alrededor de los 15 días de vida, el bebé pasará por su primera crisis de crecimiento.

El bebé pide muchas más veces teta, las tomas son más largas (casi eternas) y llora muy a menudo si no tiene el pecho en la boca.

Esto sucede por una necesidad de aumento en la producción, y una vez el pecho haya asimilado esta nueva necesidad, la crisis cesará, normalmente en 2 o 3 días.

Conocer estas crisis es clave para saber que ocurre, mantener nuestra lactancia materna de manera exitosa los primeros días de vida, y no surfir la angstia de pensar que algo está fallando.

Lo que un recién nacido necesita

Lo poco que necesita un recién nacido es apego, alimento y sueño, a ser posible sintiendo a su madre siempre lo más cerca posible.

Es lógico que esta etapa nos parezca abrumadora, y es cuando más ayuda vamos a necesitar. Plantéate hacerte con un fular de porteo para llevarlo siempre pegadito cerca y poder tener algo más de libertad de movimientos.

Y si la familia quiere ayudar, siempre pueden pasarse por casa a llevar comida, limpiar los baños o fregar los platos. Lo que madre e hijo necesitan es estar juntos, y la mejor manera de ayudar, es liberando a la madre (y al padre) en la medida de lo posible de aquellas tareas que no sean cuidar al bebé.

Источник: https://asociacionmamateta.es/lactancia-materna-primeros-dias/

El letargo en los bebés recién nacidos

El letargo en los bebés recién nacidos

El letargo es un estado de somnolencia prolongada que está causada por ciertas enfermedades y es síntoma de varias enfermedades nerviosas, infecciosas o tóxicas, caracterizado por un estado de somnolencia profunda y prolongada; la torpeza, la insensibilidad y el descontrol del ánimo son comportamientos asociados a él. 

Indice

¿Qué es el letargo?

En niños se manifiesta como una disminución de los niveles de energía y se define como una sensación prolongada de cansancio y fatiga.

Estos niños se acuestan con pereza y pocas veces se mueven durante un largo periodo de tiempo.

Puede ser debido a una falta de energía, pero otras veces se asocia a enfermedades graves o incluso a trastornos psicológicos como se ha mencionado anteriormente.

Causas del letargo en bebés

Es cuanto se observa que el bebé se encuentra con muy poco tono muscular, tiene un llanto muy débil o se encuentra muy adormilado al grado de que no se despierta para sus tomas, apenas se mueve o se mueve mucho menos de lo habitual, tiene letargo. Las causas pueden ser muy variadas pero, de cualquier forma, no es un comportamiento normal en un recién nacido y podría ser la expresión de alguna enfermedad grave.

Aunque los adultos son más susceptibles al letargo, los niños activos también experimentan este problema. El letargo se puede producir por diferentes motivos, incluso el esfuerzo puede provocar falta de energía.

Las siguientes son algunas de las causas del letargo en niños, pues un bebé o niño que está decaído, duerme mucho o que no tiene energía debe ser atendido por un médico o pediatra lo antes posible, ya que podría ser un indicio de algún tipo de problema de salud que requiera de un tratamiento específico.

– Falta de sueño: Los niños que no descansan lo suficiente ni duermen las horas adecuadas pueden estar en ese estado de somnolencia, falta de energía y decaimiento durante todo el día. Debido a la falta de sueño, el niño experimenta una fatiga persistente y es incapaz de concentrarse en sus rutinas diarias.

– Desnutrición infantil: Al no ingerir demasiados alimentos, los pequeños sufren una considerable disminución de sus niveles de energía. A medida que el cuerpo no recibe su dosis diaria de proteínas, vitaminas y minerales, el niño muestra una fuerte caída en los niveles de actividad.

– Anemia: Esta condición causa una reducción importante del número de glóbulos rojos, que transportan el oxígeno a los diferentes órganos del cuerpo. Por lo tanto, hace que surja el estado letárgico; una dieta pobre y deficiente en hierro es el factor más común.

– Otras causas: En muchas ocasiones, el letargo en los niños es un síntoma de algún tipo de enfermedad o afección que compromete la salud del pequeño. Estas pueden ser muy numerosas, algunas de ellas son las siguientes:

– Resfriado o gripe 

– Fiebre

– Enfermedades nerviosas

– Infecciones bacterianas

– Infecciones virales

– Meningitis

– Enfermedades cardíacas

Tratamiento del letargo en niños y bebés

A pesar de que todos los recién nacidos pasan la mayor parte del tiempo dormidos, es muy importante que el pequeño se despierte cada poco tiempo, que coma bien, y que esté en un estado de alerta.

Por el contrario, si la mayor parte del tiempo se encuentra somnoliento, decaído, no está alerta o no se despierta para pedir alimento, es esencial que se acuda con urgencia al pediatra ya que este comportamiento puede ser una clara señal de que el pequeño está padeciendo algún tipo de enfermedad o afección.

El tratamiento del letargo dependerá en cada caso del factor que lo esté causando, pues las causas pueden ser numerosas. El pediatra indicará todos los pasos a seguir y el tratamiento que se debe iniciar.
 

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Las primeras horas con tu bebé

El letargo en los bebés recién nacidos

Después del nacimiento de tu bebé empieza un mundo nuevo y una gran aventura. Conocer detalladamente qué va a pasar en esas primeras horas es esencial para que estés tranquila y sepas reaccionar si es necesario.

Contacto piel con piel y primera toma

Después del nacimiento, el espacio ideal para un bebé es el cuerpo de su madre. Sobre él va a comenzar a poner en funcionamiento todos sus comportamientos innatos que le van a permitir llegar al pezón y mamar. Los bebés saben hacerlo por sí solos y tan solo hay que darles el tiempo necesario para que lo hagan.

Cuando un bebé es puesto sobre el cuerpo desnudo de su madre inmediatamente después de nacer hablamos de contacto piel con piel inmediato.

Todas las rutinas que se aplican al bebé pueden esperar, el bebé pesará y medirá lo mismo después de realizar la primera toma. Tampoco es necesario realizar ningún proceso higiénico como limpiarlo o aspirarle los orificios de la nariz.

Evidentemente, hay tiempo de sobras para cortar el cordón umbilical y se puede hacer encima de la mamá cuando el cordón haya dejado de latir.

El bebé debe ser colocado tapado encima del cuerpo de su madre y se le debe permitir libertad de movimientos para que empiece a gatear y arrastrarse para llegar al pecho por sí mismo.

Este proceso dura entre 50-70 minutos y es muy importante no intervenir, ni forzar al bebé a mamar. La madre tan solo debe contener su cuerpo y permitir sus movimientos.

La paciencia (y el apoyo del resto) es la clave para lograrlo.

Cuando este contacto se produce en la media hora después del nacimiento ya no hablamos de contacto inmediato, sino de contacto precoz.

Y normalmente si se ha retrasado este momento ha sido para medir y lavar al bebé, lo que puede interferir en sus habilidades para llegar al pecho. Todo el cuerpo del bebé nace bañado en líquido amniótico y ese es el mismo olor del calostro.

 En los recién nacidos el sentido del olfato es muy potente y les permite reconocer el olor de su madre, sabiéndolo diferenciar del olor de otras madres.

Si se produce esta primera toma se ha demostrado científicamente un beneficio positivo en el éxito de la lactancia tanto a corto como a largo plazo: menos posibilidades de que la madre sufra ingurgitaciones, mejor agarre y mayor duración de la misma.

Si este primer encuentro no se produce en al sala de partos, aún hay tiempo. Una vez llegados a la habitación y si han pasado menos de dos horas y el bebé está activo podemos poner al bebé piel con piel y dejar que se agarre por sí mismo.

Si no lo hace y se duermen podemos mantener el contacto piel con piel que garantiza que el bebé no va a tener que gastar su energía para calentarse y vamos a evitar de esta manera tan simple que pierda peso.

El bebé nace en estado de alerta, preparado para mamar

Cuando un bebé nace, lo hace lleno de noradrenalina, una hormona que le predispone a estar atento y dispuesto a mamar. Es posible que en estas dos primeras horas de vida esté despierto y activo, que quiera estar agarrado al pecho y que proteste en el momento que esté separado del cuerpo de su madre.

Cuando un bebé se agarra por sí mismo al pecho tenemos más probabilidades que lo haga bien y que no cause dolor. El dolor no forma parte de la lactancia, lo que puedes notar es una sensación similar a un pinchazo en el momento que se agarre.

Es una sensación breve y bastante intensa que debe desaparecer en los segundos posteriores de empezar la toma, y tiene una causa hormonal y no está relacionada con el agarre del bebé.

Si el dolor persiste a lo largo de la toma o el dolor aumenta, pide ayuda porque algo no va bien.

Después de este periodo de actividad llega la calma. El letargo, un periodo en el que bebé y mamá tienen tiempo de recuperarse del parto. El bebé va a dormir durante bastantes horas (unas 6-8 a veces si ha mamado con efectividad hasta 12 horas), es un periodo normal y que es necesario respetar. Descansa, que los días siguientes van a ser movidos.

¿Qué pasa si nos han separado, el bebé no ha podido mamar y se ha dormido?

Las cosas no siempre salen como las hemos planeado. Es posible que no hayamos podido hacer ese piel con piel que queríamos y hemos tenido que estar separadas de nuestro bebé durante sus primeras horas. Si cuando nos lo traen está muy dormido (letargia) y no hay manera de que se despierte para mamar podemos realizar una extracción manual de calostro para poder ofrecerla al bebé.

Tan solo es necesario una cuchara y una jeringa con la que recoger el calostro. Realizando un poco de extracción manual podrás conseguir el preciado calostro que se lo vas a poder ofrecer usando la técnica jeringa-dedo. Que aunque el bebé esté demasiado dormido va a aceptar con relativa facilidad.

¿Y las bajadas de azúcar?

Para un bebé que no ha mamado después del parto es aún más importante mantener ese contacto piel con piel contigo o con tu pareja. Este simple gesto le va a permitir aprovechar el calor de tu cuerpo para mantener su temperatura estable, evitando el riesgo de sufrir hipoglucemias (bajadas de azúcar) y perder peso.

Para prepararte bien para esas primeras horas, te puede ayudar acudir a un grupo de apoyo a la lactancia y preparar el plan de parto que te deberían facilitar en el centro en el que darás a luz.

Источник: https://blog.lactapp.es/las-primeras-horas-bebe/

Embarazo saludable
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