El olfato, un sentido clave en los primeros meses del bebé

El desarrollo del olfato en el bebé, ¿desde cuándo puede percibir los olores?

El olfato, un sentido clave en los primeros meses del bebé

Por lo general, en todas las personas, los sentidos del olfato y el gusto están relacionados; pero en un bebé esto es mucho más importante porque influye directamente en sus preferencias a la hora de comer. También adquiere una estrecha relación con sus emociones y esto se ve en el apego que se ejerce entre la madre y el hijo.

¿En qué momento se desarrolla?

Todo este desarrollo empieza cuando en la semana 7 de embarazo comienza a formarse la naríz del embrión y un poco después se desarrollan sus fosas nasales, pero no es hasta las semana 10 que el bebé producirá los receptores que posteriormente usará para poder oler.

Éste comenzará a usar dicho sentido ya desde el útero, familiarizándose en un primer momento con el olor que produce el líquido amniótico.

Este proceso le será de ayuda para tomar la leche materna posteriormente, ya que este olor y sabor es muy parecido, y también para la comida sólida que necesitará durante su crecimiento porque los alimentos que ingiere la madre también los recibirá desde dentro.

Los olores ayudan a los bebés a reconocer y recordar personas y momentos

En un bebé recién nacido, el olfato es uno de los sentidos más importantes, debido a que en los primeros meses él no puede ver y reconocerá a sus seres queridos a través del olor, sobre todo a la madre, a la que no solo distinguirá por su olor natural, si no también podrá oler la leche materna.

El sentido del olfato está también muy relacionado con la memoria, algo que se almacena en esa misma parte del cerebro dónde están todos los recuerdos, por eso los recién nacidos asocian mentalmente los aromas con las experiencias que han tenido al oler; por tanto, igual que a las personas adultas también les puede pasar, años después, un aroma puede disparar un recuerdo en la memoria del bebé y transportarle a un momento o sentimiento en particular.

Desarrollo del olfato en el bebé

Este proceso de desarrollo se produce a través de varias fases a lo largo del primer año de vida del bebé. Un proceso que va cogiendo forma durante todo éste tiempo y en el que las mamás, los papás y todos los que están a su alrededor tienen una importancia crucial, ya que puede llegar a estabilizar los gustos y preferencias de la persona en la que se convertirá posteriormente.

Nada más nacer, éste será uno de los sentidos que más utilizará, debido a que con lo único con lo que está familiarizado el pequeño es con el olor personal de la madre, que para él será único, siendo capaz de distinguir entre el olor de la la leche materna de su propia madre y el de otra mamá diferente; por ello se sentirá seguro y protegido.

En este sentido es muy importante no usar perfumes o colonias los primeros días para que estos olores artificiales no trastornen ese recuerdo que tiene en cuanto a olor natural de su progenitora.

Estos olores naturales mutuos, harán que vaya aumentando la hormona oxitocina , también conocida como la hormona del amor, que es la que ayudará en ese desarrollo del vínculo y apego entre ambos.

Al mes de nacer, el bebé empieza ya a acostumbrarse a oler su entorno, pero será muy importante evitar aquellos que sean algo más fuertes o amargos, ya que podrían cambiar su sentido del gusto e incluso empeorarlo.

Las mamás deben tener esto muy en cuenta, por que si usan perfumes, champús o acondicionadores de pelo con olores muy marcados, pueden influir en una mala alimentación del niño o niña.

Sin embargo, cuando ya cumpla los 3 meses de vida, será mucho más consciente de las personas de su alrededor, pero seguirá usando el olfato como forma de reconocer a las personas y es por eso que a veces llorará o pateará cuando le moleste el olor de algún extraño.

El olfato es el sentido que más usan los recién nacidos

A los 6 meses llega el momento de comenzar a introducir alimentos sólidos a su dieta, por lo que se valdrá tanto de los olores como del los sabores para decidir su gusto culinario; sin embargo a los 10 meses ya tendrá retenidos muchas de estas características en su cerebro y se hará cada vez más reacio a probar cosas nuevas, ya que no se atreverá a probar tantas cosas como al principio. Este sentido se seguirá desarrollando hasta más o menos los 8 años de edad, momento en el que todos sus sentidos estarán ya prácticamente a su máximo nivel y los relacionará perfectamente entre sí.

Olores que calman a tu bebé

Desde el principio de su vida, existen unos olores muy específicos por los que los pequeños recién nacidos tendrán preferencia, y es el olor de sus familiares, sobre todo el de su madre y el de su padre.

Del mismo modo también reconocerá los olores de ciertos lugares, y le ayudaran a saber en cual de ellos se encuentra en concreto. Por eso, a veces, si se siente mal, inquieto o triste; llevarlo a un lugar en concreto le puede tranquilizar o incluso dormir.

Ésto también le puede pasar con ciertos objetos, por ello puede preferir una manta u otra,o un peluche en particular, éstos les harán sentir más seguros y cómodos.

En este aspecto, existen estudios que certifican que el uso de ciertos aceites o masajes pueden tranquilizar al bebé incluso para ciertas dolencias típicas en recién nacidos; un masaje con aceite de lavanda para los cólicos, el aceite de almendras para aquellos que sufren más estrés, son técnicas que suelen funcionar. Sin embargo hay que tener mucho cuidado con el uso de estos productos y no aplicarlos directamente sobre la piel del recién nacidos, ya que podrían sufrir trastornos en su piel que en ese momento de sus vidas está extremadamente sensible.

Источник: https://www.bekiapadres.com/articulos/desarrollo-olfato-bebe-cuando-percibir-olores/

Los cinco sentidos del recién nacido: así percibe el mundo tu bebé

El olfato, un sentido clave en los primeros meses del bebé

Una de las cosas más maravillosas en la vida es el primer momento vivido con el bebé, ya fuera de ti.

Sentirlo sobre el pecho, caliente aún; ver su carita por primera vez, acariciarle la espalda, hablarle y decirle «hola, amor mío, soy mamá» o sorprenderte cuando ves cómo empieza a moverse lentamente buscando el pezón para agarrarse a él… Amarlo, por fin, con los cinco sentidos. Pero, ¿qué sentirá él? ¿Nos ve?, ¿nos oye?, ¿nos huele? Y sí, la respuesta es sí. A continuación te explicamos cómo funcionan los cinco sentidos del recién nacido.

Conociendo el mundo: cómo funcionan los cinco sentidos del recién nacido

El ser humano comienza a desarrollar sus sentidos en el mismo vientre de la madre.

Alrededor de la semana 12 de gestación todos los sentidos se encuentran trabajandoen pleno desarrollo, unos más avanzados que otros, como el tacto, el primero en recibir estímulos (aunque de una forma muy primaria). Será a partir del cuarto mes de embarazo, aproximadamente, cuando empiece a estar listo para responder a ciertos estímulos, dentro y fuera.

En la comodidad del líquido amniótico el bebé podrá distinguir niveles de luz al final de la gestación, oír voces y sonidos, notar la textura del útero o notar el sabor y el olor de lo que le rodea. Los cinco sentidos son fundamentales para el recién nacido. Algunos estarán más desarrollados; como el olfato, el oído o el principal, el tacto.

Otros se irán completando en las siguientes semanas y meses. Pero todos son básicos porque gracias a ellos comienza su relación con las personas y el mundo que le rodea. Y es necesario estimularle para que se complete ese proceso tan importante. Veámoslos uno por uno.

La vista

Los bebés ven cuando nacen, aunque la mayor parte del tiempo estén con los ojos cerrados. Físicamente están preparados para ver, pero el cerebro aún no procesa de forma correcta las imágenes, así que mucho de lo que ven será borroso. Eso sí, distinguen la luz y la sombra con claridad y enfocan a unos 20-30 centímetros.

No por casualidad: es la distancia a la que está el rostro de su madre o su padre cuando los cogen en brazos. A lo largo del primer mes, irán descubriendo cómo enfocar ambos ojos y algunos seguirán objetos que se mueven.

Como digo, la vista no está completamente desarrollada en el recién nacido pero a medida que se van desarrollando, también lo harán sus ojos. ¡Y les encantan los rostros humanos! Nacen programados para ello.

De hecho prefieren caras sonrientes

Los bebes necesitan que les miren. Un bebé puede quedarse mirando a los ojos de sus progenitores mucho tiempo, es una forma de conocerse, apegarse y es fundamental para su desarrollo mental. Un bebe mira hacia los ojos que le miran.

¿Y ven colores? No está muy claro.

Probablemente el mundo se les representa en blanco y negro, con una escala de grises; les llama más la atención los contrastes entre claro-oscuro y parece que prefieren los objetos redondos (curiosamente, objetos como los ojos o el pezón); aunque sí parece claro que pueden distinguir colores brillantes como el rojo, y reconocen el verde a partir de los dos meses. No obstante, no será hasta los seis meses cuando empiecen a reconocer más gamas de colores y ver más lejos.

El olfato

Es el sentido más desarrollado del recién nacido, por una cuestión de supervivencia. Al no ver muy bien cuando nace, reconoce a su madre por el olor. La nariz comienza a formarse en el feto a partir de la séptima semana de gestación. Poco después surgen las fosas nasales.

A partir de entonces comienza a utilizar este sentido, dentro del vientre materno. Cuando nazca, su olfato será muy sensible y podrá reconocer fácilmente a su madre.

Primero, por el olor del líquido amniótico (los bebes son recibidos, o deberían serlo, en el pecho desnudo de su madre, dejando un claro camino de olor familiar al impregnarlo de líquido amniótico).

En poco tiempo, el pequeño también será capaz de reconocer claramente cómo huele la leche de su madre. Puedes hacer la prueba: ofrécele dos paños, uno con tu olor y otro con el de otra persona. ¡Seguro que el bebé prefiere el que huele a ti!

El olfato es tan poderoso en ellos que les lleva a ser capaces de reptar hacia el pecho de su madre justo después de nacer buscando alimento. Es el movimiento del arrastre del pecho. Y lo hacen por puro instinto. El olor de la leche maternadel calostro, de hecho, les recuerda al líquido amniótico.

Es tan importante que reconozca tu olor, que lo mejor es que evites perfumes y colonias diferentes a lo que usabas durante el embarazo. Los bebés son capaces de oler antes de nacer, puesto que las partículas de olor se disuelven el líquido amniótico y lo reciben sus fosas nasales dentro del líquido.

El oído

Los bebés nacen con el sentido del oído totalmente formado. De hecho, en la semana 20 de embarazo su oído interno ya estará a pleno funcionamiento. Es una capacidad muy importante porque les permitirá desarrollar el lenguaje y, además, estimula su cerebro.

En general, a los recién nacidos les llamará la atención cualquier voz humana frente a cualquier otro sonido, inclusive música armoniosa. La voz de la madre ya la conoce, es el único sonido externo que realmente sabe cómo es, puesto que se ha trasmitido a través de los líquidos y tejidos de mamá durante el embarazo.

De hecho, si ponemos una mujer desconocida gesticulando como si hablase y de fondo la voz de su madre, el bebé mostrará señales de irritación, y al contrario también.

Asimismo, sabemos que son capaces de recordar cuentos o canciones que su mamá entonó durante la gestación.

Los sonidos externos le llegan atenuados, pero hay investigaciones que sugieren que reciben más de lo que creemos.

Pero será la voz de su mamá con la que antes se familiarizarán y la que más les atraiga. También es cuestión de supervivencia. ¡Girará su cabeza para buscarte por toda la habitación solamente con escucharte! 

Al recién nacido no le suelen gustar los sonidos fuertes y menos los estridentes y repentinos. Tampoco le agradan los sonidos muy agudos pero disfrutará de los suaves, rítmicos y repetitivos. ¡Las canciones de cuna son así por esta razón!

El tacto

Todos los sentidos son importantes pero el tacto es quizás el que más para un recién nacido. Recordemos que la piel es uno de los primeros órganos que se desarrollan intraútero y viene directamente de la capa nerviosa del desarrollo embrionario.

Se dice que es lo primero en desarrollarse porque es primordial para la supervivencia. Un recién nacido debe ser tocado, abrazado, acariciado y cogido. Si no percibe ese contacto se siente desprotegido y solo, aunque esté a tu lado en una cunita. Disfruta con el contacto piel con piel. 

Tocarle el pecho, por ejemplo, relaja su respiración y se siente reconfortado; tanto, que lo más normal es que se duerma plácidamente sobre ti. Y tocarlo beneficiará también su autoestima. Es, además, el sentido que ayuda a crear el vínculo entre madre e hijo.

Su forma de comunicarse durante las primeras semanas será con el tacto.

 De hecho, hay varios reflejos que funcionan a través de él (reflejos que irán desapareciendo): una caricia en la mejilla activará el reflejo de búsqueda; el de succión, que aparece si le acercas un dedo a la boca; o el de la presión palmar, que aparece si colocas un dedo en su manita y que lo agarrará con tanta fuerza que podrías incluso levantarlo (eso lo hacen todos los primates, por supervivencia, se agarran al pelo de su madre. Nosotros nacemos algo más inmaduros así que un buen porteo es de ayuda).

Los bebés sienten estímulos como el frío, el calor, la humedad. Además, con sus manitas y sus pies exploran el mundo y con ellos estarán encantados de tocar y jugar con distintas texturas (ojo, porque la piel del bebé es muy delicada y hay que tener cuidado con que no se le irrite). Los masajes son también un buena forma de relacionarse.

El gusto

Es el menos desarrollado de los cinco sentidos aunque, como el resto, empieza a desarrollarse dentro del útero. La boca y la lengua se forman en la semana novena del embarazo. También antes de nacer desarrollará las papilas gustativas, que serán muy sensibles en el momento de nacer.

A partir del primer mes, los bebés ya sabrán distinguir entre sabores dulces y amargos. No obstante, con la lactancia materna exclusiva solo conocerá el primer sabor, porque la leche materna es dulzona (aunque tiene matices de los sabores de lo que come su mamá). Gracias al olfato y al gusto, un bebé es capaz de reconocer cuál es la leche de su madre.

La importancia de estimular los cinco sentidos del recién nacido

Los recién nacidos nacen, salvo excepciones, con todos los sentidos. Sin embargo, es importante ayudarles en el desarrollo sensorial.

¿Cómo? Pues con caricias y masajes, hablando y gesticulando mucho con ellos, cantándoles, hablándoles con dulzura y usando palabras cortas y sencillas, jugando con objetos infantiles de colores vivos y con espejos, o dejando que huelan alimentos, como la fruta.

Pero, sin duda: el contacto con mamá, papá (y si tiene hermanos, también con ellos y ellas) es el mejor estímulo.

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Es muy importante atender a todas las reacciones del bebé. Si durante el desarrollo de los cinco sentidos del recién nacido y tras realizar ejercicios de estimulación, ves que algo falla; no dudes en consultar al pediatra.

Источник: https://www.criarconsentidocomun.com/los-cinco-sentidos-del-recien-nacido/

El desarrollo de los sentidos del futuro bebé

El olfato, un sentido clave en los primeros meses del bebé

Todos los estudios realizados sobre el desarrollo del feto (a través de ecografías y otras pruebas de diagnóstico prenatal) y en prematuros y recién nacidos lo han dejado claro: el futuro bebé experimenta en el útero materno un mundo de sensaciones y responde, a su manera, a los estímulos externos e, incluso, sueña.

La puesta en marcha progresiva del tacto, la vista, el gusto, el olfato y el oído a lo largo de estos nueve meses tiene una doble función: modelar su sistema nervioso central e irle preparando poco a poco para lo que será su vida en el mundo exterior.

Se ha comprobado que el feto es capaz de percibir las sensaciones táctiles que vienen del exterior y reaccionar cuando la madre acaricia o presiona su tripa.

Cómo se desarrolla

Es el primer sentido que se pone en funcionamiento. La primera señal de sensibilidad aparece en torno a las siete semanas en una zona muy concreta: alrededor de la boca.

Durante las dos semanas siguientes, la región de la piel que es sensible a la estimulación táctil se extenderá progresivamente al resto de la cara, a las palmas de las manos y al tórax.

En la semana 11ª de embarazo, las plantas de sus pies y sus genitales muestran una gran sensibilidad, y ya a las 12 semanas se amplía a toda la superficie del cuerpo, salvo la coronilla y la espalda. Hacia la mitad del embarazo, toda la piel y las mucosas reaccionan plenamente ante la estimulación táctil.

Qué toca

Desde el inicio del embarazo, el futuro bebé tiende a alejarse de las paredes del útero si casualmente las toca. Cuando roza algo con las plantas de los pies, reacciona doblando los dedos y subiendo las rodillas.

A partir del sexto o séptimo mes, si se toca la cara con las manos acerca la cabeza hacia ellas, abre la boca y se chupa el dedo.

A través de pequeños receptores cutáneos el feto también detecta las leves variaciones de temperatura que se producen en el útero y las vibraciones cuando, por ejemplo, la madre va en un autobús.

También le permiten notar las diferencias que hay entre las texturas de las paredes de la bolsa amniótica, del cordón umbilical y de su propia piel.

¿Siente el dolor?

Una investigación realizada en la Universidad de California, en San Francisco (EE.UU.), demostró que hasta el último trimestre de embarazo el feto no es capaz de percibir sensaciones dolorosas.

La explicación radica en que la percepción del dolor se basa en un entramado de conexiones neurológicas que no están plenamente desarrolladas hasta la semana 29ª de gestación. Según los autores de este estudio, antes de este momento el feto no siente dolor real, aunque realiza un movimiento reflejo ante un estímulo doloroso.

El recién nacido es capaz de seguir el movimiento de una luz y ve bien a una distancia de 30-35 cm, la que media entre sus ojos y los de la madre cuando toma el pecho.

Qué ve

Hacia el cuarto mes de gestación sus ojos muestran cierta sensibilidad a la luz. Puede apreciar si un fuerte estímulo luminoso (el sol, por ejemplo) atraviesa la pared uterina y el líquido amniótico y reacciona cambiando de posición para protegerse de la luz cuando le molesta.

Entre las semanas 30ª y 34ª sus pupilas ya se contraen y se dilatan, y distingue de dónde procede la luz (por ejemplo, si el ecografista pone un foco junto a la tripa de la madre y lo cambia de posición). Hacia el final del embarazo, la pared abdominal de la madre se ha estirado tanto que penetra algo de luz y se difunde en el líquido amniótico.

El futuro bebé la percibe como el resplandor rojizo que vemos a través de la mano cuando la ponemos bajo una luz artificial.

Los sentidos del gusto y el olfato están muy relacionados y en el cerebro se perciben de una forma muy similar. Las sensaciones que siente el futuro bebé son el resultado de cómo huelen y cómo saben las sustancias que contiene el líquido amniótico.

Qué degusta

El feto tiene, desde el tercer mes de gestación, un sentido del gusto muy desarrollado. Si percibe un sabor dulce en el líquido amniótico, acelera los movimientos de deglución, mientras que si este contiene un sabor amargo o que le resulta desagradable, deja de tragar en el acto.

Es un sentido muy importante para la supervivencia del bebé. Gracias al olfato el niño encuentra el pecho materno después de nacer.

Si al recién nacido se le aproximan a ambos lados de la nariz dos trocitos de algodón, uno impregnado con leche materna y el otro con la de otra mujer, se vuelve antes hacia el algodón en el que aprecia el olor materno.

A las cinco semanas comienza a dibujarse un esbozo de nariz en la primitiva cabeza del embrión. Se trata de dos puntos, las plácodas nasales, que se sitúan en la región frontal, pero aún habrá que esperar algunas semanas para que este órgano empiece a hacerse visible.

La depresión superficial que forman estos puntos da lugar a las fosas nasales; alrededor de ellas se forman unas elevaciones de tejido en forma de herradura que se transformarán en las aletas de la nariz.

Entre las semanas 6ª y 7ª de gestación se desarrollan la punta, la cresta nasal y parte del tabique, como resultado de lo cual, a la 8ª semana, su pequeña nariz ya está diferenciada. A las siete semanas los nervios y la membrana olfatoria también están formados y a partir de la 12ª semana la nariz está preparada para percibir todo tipo de olores.

Qué huele

En el útero el feto se familiariza con olores procedentes de los alimentos y las sustancias que consume la madre, que algunos investigadores cifran en alrededor de 120. Estos olores también impregnarán la leche materna.

En el útero materno existe una intensidad sonora de entre 50 y 60 decibelios, lo que equivale al sonido producido por una conversación en tono normal. El feto distingue la voz de su madre entre la de otras mujeres: si se pone junto al abdomen una cinta grabada con la voz de mamá, su latido cardíaco aumenta, mientras que si la grabación es de otra mujer, no.

Qué oye

El oído interno está totalmente desarrollado a partir de la mitad del embarazo y el feto puede percibir los latidos del corazón de su madre, los ruidos intestinales durante la digestión, el paso de la sangre a través del cordón umbilical.

De hecho, se sabe que dentro del útero se produce un continuo sonido rítmico, similar al del agua fluyendo, mezclado con el ruido del aire que pasa por los pulmones de la madre. Al final del sexto mes es sensible a los sonidos externos y lo manifiesta mediante movimientos: se sobresalta con los portazos, se agita o se calma según la música que escucha su madre.

Se sabe que el feto prefiere la música suave y melódica. Por el contrario, rechaza la música con estridencias y a volumen elevado.

Seis sentidos para descubrir el mundo

Источник: https://www.serpadres.es/embarazo/tu-bebe/articulo/sentidos-bebe-percibe-feto

El olfato en bebés de 0 a 36 meses

El olfato, un sentido clave en los primeros meses del bebé

Si tu vida dependiera de saber encontrar a una persona determinada en un cuarto oscuro lleno de extraños, ¿podrías hacerlo? Descúbrelo todo sobre el olfato en bebés de 0 a 36 meses.

Tu bebé sí es capaz de conseguirlo, utilizando tan sólo su nariz

El recién nacido que sostienes en tus brazos, a quien tan sólo estás empezando a conocer, ya te reconoce por tu olor. Incluso en la oscuridad, se volverá hacia ti. Si le estás dando el pecho, esto estimulará tu producción de leche. Como el bebé ya puede identificar el olor de su madre, se vuelve hacia ella para satisfacer su hambre.

Tu aroma característico y familiar le tranquiliza

Tras el duro esfuerzo del parto, el bebé se relaja a tu lado, ya que asocia tu olor con el confort y la protección de tus brazos. El olor proporciona al bebé muchas e importantes sensaciones acerca de su entorno inmediato que le dan seguridad.

Además, el sentido del olfato desempeña una función social importante en su vida y también en la tuya. Su maravilloso olor a recién nacido te mantiene cerca, juega con tus emociones. El dulce aroma de tu bebé también atrapa a otras personas, que también estarán encantadas de sostenerlo y de hacerle arrumacos.

Tan sólo con la fuerza del olor, obtiene lo que necesita: cariño y atención.

  • Es químico, es primitivo.
  • Es dulce, no lo es.
  • Es reflejo, es independencia.
  • En última instancia, el olfato ayuda al bebé a adquirir independencia. ¿Cómo?
  • Es memoria, es conexión.

Es químico, es primitivo

El sentido del olfato, como el del gusto, es un sentido “químico”, porque empieza con una respuesta nerviosa ante determinadas moléculas presentes en el ambiente.

El olfato y el gusto son lo que los científicos llaman “sentidos primitivos”, porque incluso los organismos unicelulares pueden hallar las sustancias químicas que necesitan para sobrevivir a través del olor.

Míralo de este modo: tu bebé tiene olfato para el alimento y el confort. ¡No está mal para un crío que sólo tiene un día de vida!

Su agudo sentido del olfato también ayuda al nuevo miembro de la familia a reconocer a los demás.

Después del pecho, el cuello de la madre ocupa el segundo lugar entre los olores más apreciados, ya que sobre él descansa su pequeña carita cuando le sostienes en vertical, con sus fosas nasales pegadas a tu piel.

El recién nacido llegará a reconocer el olor de su padre de este modo y, si les dejas que lo cojan, también de sus hermanos. Cuanta más práctica adquieran sujetando al bebé, más fácil le resultará a éste reconocer sus olores y más satisfactorio será para ellos (y para el pequeño) acogerle entre sus brazos.

Es dulce, no lo es

El recién nacido respira profundamente para inhalar mejor los aromas del plátano, la vainilla, el azúcar y, por supuesto, la leche. Los olores dulces (de otras sustancias y de los propios bebés) permiten a niños y padres disfrutar de los placeres de la intimidad. Ello se debe a que a todos nos gusta estar cerca de las cosas que tienen olores dulces.

Quizá observes que tu bebé se aparta de algunos olores, como la carne podrida o las sustancias químicas tóxicas. Algunos científicos especulan con la posibilidad de que este reflejo tenga la misma función que las náuseas matutinas durante la primera fase del embarazo: evitar alimentos y sustancias que puedan resultar peligrosos.

Quizá sea un sentido primitivo, pero los bebés utilizan el olfato de una forma sorprendentemente sofisticada. Ya en el segundo mes de vida, pueden distinguir diferentes tipos e intensidades de olores.

Los bebés reaccionan a los olores pataleando, chupando, llorando o alterando el ritmo de su respiración.

Aunque no todo el mundo está de acuerdo, algunos investigadores creen que los recién nacidos muestran su aprobación de ciertos olores relajando su cara y su desaprobación, arrugándola.

Es reflejo, es independencia

Aunque el bebé puede distinguir  entre diferentes olores, sus respuestas parecen ser más reflejas que deliberadas o conscientes.

Se llega a esta conclusión porque los olores también le hacen moverse y cambiar su respiración cuando está dormido.

Pero los bebés parecen ser capaces de soportar los olores: si un olor desagradable permanece en el ambiente durante tiempo suficiente, dejan de reaccionar a él. Esto es lo que se llama habituación.

Pero a medida que va creciendo, la reacción del bebé a los olores se va haciendo más calculada, consciente y dependiente de su voluntad. El niño aprende por experiencia a juzgar si las cosas huelen bien o mal. A los tres años de edad, será capaz de expresar algunas de sus opiniones. Y a los seis o siete años, te lo dirá mucho más claramente.

En última instancia, el olfato ayuda al bebé a adquirir independencia. ¿Cómo?

  • A las 24 semanas, el feto puede absorber los olores presentes en el líquido amniótico; este es el principio de su sentido del olfato.
  • Tras el parto, el bebé utiliza esta habilidad para identificar el olor de su madre, que reconoce de cuando todavía estaba en su vientre.
  • Aunque el recién nacido prefiere y necesita estar contigo, el olor le ayuda a iniciar una cierta emancipación. 
  • Parte del confort que solía encontrar solamente en tu aroma, comenzará a encontrarlo en el suyo propio y después en las cosas que ha impregnado con él. 
  • Su manta más suave, que lleva su saliva y su olor, le resulta familiar y le tranquiliza, aunque no seas tú. Esta es la razón por la cual, cuando sea un poco mayor, comenzará a arrastrar su manta por ahí en lugar de agarrarse a tu pierna.
  • Ahora intenta probar cosas por su cuenta, con algo de ayuda de una mano amiga. No tengas demasiada prisa en lavar su adorada manta; cuanto más huela, mejor.

Es memoria, es conexión

El poder del olor afecta a la memoria, también en los adultos. Párate por un momento y recuerda qué ocurre cuando hueles a lilas en invierno.

De repente es primavera, tienes ocho años y vas a toda velocidad en tu nueva bici.

O cuando hueles pan recién salido del horno, la imagen de la cara de tu abuela aparece perfectamente dibujada en tu mente, incluso después de muchos años. El olor es así: dispara o es capaz de desencadenar el recuerdo.

Ya desde su nacimiento (quizá incluso antes), el bebé establece conexiones y comienza a formarse opiniones a través de su sentido del olfato. Le ayuda a saber quién es él mismo y qué es importante y dónde están esas cosas tan importantes para proporcionarle seguridad. En última instancia, le ayuda a recordar momentos intensos. ¿Y tú? Tú siempre recordarás su dulce olor de recién nacido.

Источник: https://www.dodot.es/bebe/crecimiento-y-desarrollo/articulo/el-olfato-en-bebes-de-0-a-36-meses

Cómo estimular los sentidos del bebé en sus primeros meses

El olfato, un sentido clave en los primeros meses del bebé

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, los humanos nacemos con todos nuestros sistemas muy inmaduros y es, con el paso de los meses, que se van desarrollando.

Eso también engloba a los sentidos del bebé (la vista, el olfato, el tacto…) que, aunque empiezan a desarrollarse en el vientre de mamá, no será hasta que empiece a recibir todos los estímulos externos que entren en pleno funcionamiento.

A través de los estímulos que proporciones a tu bebé, ya sea mediante el juego, caricias o hablándole, reforzarás su correcto desarrollo y, además, será también una vía para que se relacione contigo y todo aquello que les rodea.

La estimulación de los sentidos del bebé empieza en el vientre materno, ya que durante la gestación comienzan a desarrollarse la vista, el gusto, el tacto, el oído y el olfato. No es de extrañar, ya que durante 9 meses ha estado en la barriga de mamá flotando en el líquido amniótico y recibiendo distintos estímulos, no solo de sus padres sino también de su entorno.

El bebé recibe los primeros estímulos, como sonidos, olores y sabores, en la barriga de mamá

Tener los sentidos bien desarrollados es también una cuestión de supervivencia. Saber reconocer a la mamá para poder reclamar el alimento y sentirse protegido, otra necesidad básica de los bebés, es una de las funciones principales.

Hablar al bebé, ponerle música durante el embarazo o acariciar el vientre de mamá, son algunas acciones que tu bebé notará e influirán de forma muy positiva en su desarrollo. A su vez, estamos haciendo que se familiarice con el entorno.

Cuando nacen, los bebés son capaces de reconocer a sus seres queridos, especialmente a mamá, gracias a todos estos estímulos que ha ido recibiendo desde el exterior.

Reconoce su olor y su voz y esto le permite, a la vez, reconocerla también a través del tacto, ya que todos los sentidos están muy relacionados.

En el caso de la vista, los recién nacidos ven con más claridad aquellos objetos que están a unos 20 o 30 centímetros de distancia. Esto no es casual, ya que se trata de la distancia a la que se encuentran las caras de papá y mamá cuando lo cogen en brazos.

En cuanto al gusto, sus receptores, ubicados en la lengua y el paladar, están formados hacia el cuarto mes de gestación.

Y es en la barriga de mamá que empieza a recibir las primeras sensaciones gustativas a través del líquido amniótico y a mostrar su preferencia por los sabores dulces.

En casa, con mamá y papá

Tras el nacimiento, el nuevo miembro de la familia está preparado para captar otro tipo de estímulos que le harán madurar a todos los niveles. Si nos referimos a los sentidos, estos se pueden estimular de forma muy sencilla y natural. El simple hecho de estar junto a mamá y papá es un gran estímulo para ellos.

Por ejemplo, coloca a tu bebé junto a ti, piel con piel, es una buena práctica porque te reconocerá por tu olor, tu voz y tus caricias, y eso le reconfortará y tranquilizará, recordando los meses que estuvo en tu vientre. Aprovecha estos momentos para hablarle y cantarle, darle algún masaje suave e intentar establecer contacto visual con tu bebé. Se trata de una forma de crear vínculos especiales.

El contacto físico con sus seres queridos es uno de los mejores estímulos que le puedes proporcionar a tu bebé

Si das el pecho a tu bebé, a través de tu leche está recibiendo estímulos gustativos. La leche materna cambia de sabor según los alimentos que haya comido la mamá, por lo que desde bien pequeños, los bebés pueden tener ya sus platos favoritos.

Cuando inicie la alimentación complementaria, el pequeño empezará a desarrollar sus papilas gustativas descubriendo todos los sabores, texturas y sensaciones que le puede proporcionar la comida. Deja que toque, pruebe, experimente y disfrute con los alimentos.

Cuando sea más mayor puedes realizar distintos juegos.

En el caso del olfato, por ejemplo, podéis jugar a tratar de descubrir y reconocer aromas característicos, como un limón, hojas de menta, una rosa… Podéis hacerlo con los ojos tapados, creando así un momento de concentración en el que el olfato sea lo más importante. Taparle los ojos con tus manitas o un pañuelo y jugar a desaparecer de su vista es algo que a los bebés les encanta.

5 sentidos, una necesidad

Vista, gusto, tacto, oído, olfato. Son cinco sentidos que a priori no parecen relacionados, pero que sí lo están. Y más en el caso de los recién nacidos, ya que durante sus primeros meses de vida todos sus sentidos están trabajando para tener satisfechas sus necesidades básicas de alimento, protección y confort.

Todo ello es clave para que, poco a poco, tu bebé se adapte al medio y se desarrolle a nivel psíquico e intelectual. También es la forma de proporcionarle seguridad emocional, gracias a la cual desarrollará su personalidad.

Para satisfacer esa necesidad y demanda de tu bebé, siempre que puedas intenta estimular sus sentidos realizando alguna de las cosas que te hemos comentado: decirle cositas, jugar con él, acariciarle, abrazarle…

Es importante que el bebé esté cerca de ti siempre que sea posible, de forma que pueda verte y sentir que estás a su lado.

Es una buena manera también de estimular sus sentidos a diario y hacer que participe en la vida familiar.

En los momentos en los que esté relajado, puedes cogerle la manita y jugar con sus dedos, realizando pequeños masajes y caricias, de forma que descubra nuevas sensaciones y empiece a reconocer nuevas partes de su cuerpo. Puedes hacer lo mismo con los pies, la carita, la cabeza… Juega también utilizando algún juguete sonoro o de texturas, haciendo que lo acaricie e interactúe con él.

Cuando hagas estos ejercicios, trata de buscar un ambiente tranquilo para ambos, y coloca el bebé de forma que se sienta cómodo y relajado.

El sillón ergonómico Comfy Nest de Chicco es muy confortable y con un reclinado que les proporciona una postura correcta para ayudarles a reducir el reflujo en los primeros meses de vida.

La superficie de Comfy Nest está recubierta de una espuma viscoelástica para adaptarse al 100% al cuerpo del bebé.

La estimulación de los bebés desde las primeras semanas de gestación es clave para su desarrollo. Acunarles, cantarles, acariciarles y practicar pequeños juegos visuales, entre otros, son pequeñas acciones que podéis realizar de manera frecuente para que, además, se sientan protegidos y atendidos.

Momentos Chicco

Fotos | iStock: Nick_Thompson/ gpointstudio / Solovyova

Источник: https://www.bebesymas.com/momentoschicco/como-estimular-los-sentidos-del-bebe-en-sus-primeros-meses

Cómo estimular el olfato del bebé

El olfato, un sentido clave en los primeros meses del bebé

Este bebé viene equipado con un sentido de gran utilidad: el olfato, que le ayuda a reconocer a mamá y a distinguir la leche materna que lo alimenta entre todos los olores que le llegan a la nariz.

Pero, ¡qué bebé más listo! Claro que papá y mamá aún pueden ayudarle a explotar más sus capacidades olfativas.

¿Cómo estimular el olfato del bebé? ¡Trucos Nenuco al rescate!

Cómo estimular el olfato de un bebé

¿Os contamos un secreto, papás? Los olores y las emociones están muy relacionados, pues saben hasta cómo hacer que nos sintamos alegres o tristes solo a través de nuestro olfato.

Y vosotros, papás, tenéis que aprovecharlo. No dejéis escapar la oportunidad de potenciar la estimulación olfativa en el desarrollo del bebé: tenemos una nariz que entrenar.

¿Cómo estimular el olfato del bebé?

  • Esta colonia huele a Nenuco: las colonias con olores tan agradables como el Agua de Colonia Nenuco son de gran ayuda a la hora de estimular el olfato del bebé. Perfuma su ropa con el aroma Nenuco, déjale que huela el frasco y disfrute de su fragancia y hasta que la asocie con la tranquilidad de papá y mamá.
  • Conocemos los olores: permítele jugar a distinguir los olores, dándole a oler diferentes elementos y objetos del día a día, como naranjas, cebolla, plátanos, flores, Jabón Líquido Ultra Suave… ¿Quieres que funcione mejor? Haz tú primero el gesto de oler de forma exagerada para que te imite y también lo haga, e intenta decirle cómo se llama y a qué huele cada una de las cosas que vais oliendo.
  • Olemos la comida: a partir de los 6 meses, la comida también es tu gran aliada a la hora de trabajar los estímulos sensoriales. Déjale tocarla, olerla, experimentar…
  • A qué huele: cuando cumpla dos años, también podéis jugar a adivinar con qué está relacionado cada olor. Véndale los ojos y vele acercando alimentos y objetos para que adivine qué son: un limón, sandía, pasta de dientes, Champú Extra Suave
  • Un masaje relajante con aroma Nenuco: ¿qué mola más que estimular el olfato del bebé? Estimular el olfato y otros sentidos a la vez con una dosis extra de relajación, conseguirlo es tan sencillo como darle un masaje relajante al bebé con Aceite Hidratante, con el que se mantiene calmado, cuida su piel, trabaja su olfato y su tacto y estrecha aún más los vínculos afectivos con los papás.

Los aromas: una parte esencial para el desarrollo de tu bebé

Esa nariz tan pequeñita ya es capaz de cosas muy grandes. De ahí que, junto al gusto, el olfato sea uno de los sentidos primitivos que conviene trabajar en el desarrollo del bebé, pues este se encarga de tareas tan importantes como:

  • Esa es mi mamá y esa mi leche materna: ese recién nacido no necesita más que el olor de mamá para distinguirla entre todos los demás y saber dónde está. Y lo mismo ocurre con la leche materna: si le das el pecho, será capaz de encontrar el pezón solo a través del olfato, desde el primer contacto piel con piel.
  • Olores que tranquilizan: los olores conocidos, como el de mamá, le transmiten calma al bebé. De ahí que se sienta relajado en cuanto mamá, papá o sus hermanos aparecen en escena.
  • Qué bien huele este bebé: con el tiempo, su propio olor le transmitirá calma. Por eso un día pasará de hacer el koala agarrado a tu pierna a llevar su mantita a todas partes.
  • Este me gusta, este no…: igual que a ti, a tu bebé también le atraen los olores dulces y agradables, como el del plátano, las flores y el Agua de Colonia, y detesta otros, como el de la comida quemada, el ácido cítrico o el tabaco. Sabrás si un olor le gusta o no por su reacción, pues la manifestará llorando, pataleando, chupando o cambiando el ritmo de la respiración.
  • Sabores más fuertes: el gusto y el olfato guardan una estrecha relación, por lo que oler alimentos antes de comerlos potencia su sabor. Aprovéchalo cuando empiece a probar sabores nuevos aparte de la leche.

Recuerdos de infancia: el aroma de Nenuco

Sí, sabemos que a ti también te pasa: cada vez que hueles el aroma de Nenuco te vienen recuerdos a la memoria de tu propia infancia y los vives como si hubieran ocurrido ayer. No es casualidad o únicamente fruto de la magia de los productos Nenuco: es que el olor cuenta con superpoderes capaces de evocar recuerdos.

Ahí donde lo tienes, el olfato te ayuda a identificar a los demás, a ti, a distinguir qué te protege y da seguridad de lo que podría suponer un peligro… y a recordar con intensidad momentos vividos a lo largo de tu vida.

No es solo que el aroma de la colonia Nenuco te encante, es que, además, te regala la sonrisa de la abuela, los juegos con tus amigos en los que teníais que salvar al mundo de los villanos imaginarios que se escondían tras los árboles, las cosquillas de mamá, los cuentos con papá… ¿Y si compartís recuerdos? Tu hijo o hija también puede recordar su infancia con olor a Nenuco.

¿Y tú? ¿Cómo estimulas el olfato de tu bebé? ¡Cuéntanoslo en nuestras redes sociales con el hashtag #YoSoyElPadreQue #YoSoyLaMadreQue… estimula con olor a Nenuco!

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Источник: https://www.nenuco.es/cuidado-del-bebe-y-del-nino/estimular-olfato-del-bebe/

Embarazo saludable
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