El papel del padre en la lactancia materna

TEMA 1

El papel del padre en la lactancia materna

Tradicionalmente la crianza ha sido principalmente competencia de las madres, mientras que los padres se encargaban de abastecer de alimentos a la familia. Actualmente la tendencia es compartirlo todo entre hombre y mujer, y que los padres se involucren al máximo en la crianza.

El cambio es lento y supone un esfuerzo porque todavía estamos siendo padres las generaciones que hemos crecido viendo que la madre asumía todo el papel.

Madre sólo hay una

Pero es importante respetar unos principios:

La psicología nos enseña que los bebés sólo pueden crear lazos de apego intenso con una persona, su cuidador principal, y con la lactancia materna siempre es la madre. Un bebé no puede tener dos figuras de apego principales: padre y madre. Primero es la madre, y cuanto mejor relación tenga con ella, mejor relación tendrá con las figuras de apego secundarias: padre, hermanos, abuelos…

Al principio los padres nos sentimos desplazados por no poder darle de comer y ver que nuestro hijo sólo quiere estar con su madre. Pero esto es lo normal y también sucede en todo el reino animal. La cría siempre está pegada a su madre, que es quien la alimenta y con quien en el momento de nacer, en condiciones normales, hizo su impronta.

Amamantar, lo único que sólo ella puede hacer

No es necesario compartir la alimentación del bebé durante las primeras semanas para sentirse partícipe como padre. Amamantar es lo único que sólo ella puede hacer. Nosotros podemos mecer, abrazar, consolar, bañar, pasear, jugar, cambiar el pañal…

También podemos ser conscientes del valor tan grande que tiene la lactancia materna y de que lo normal es que la madre sea imprescindible para el bebé y que nuestra figura de padre sea secundaria para él en un primer momento, aunque muy necesaria para la mamá.

Conforme los bebés crecen, se amplía el apego y la necesidad que sienten hacia el padre. A través del juego y del contacto diario se desarrolla la relación padre-hijo.

Desde antes del parto

El apoyo del padre es importante ya antes del parto.

Tenemos el deber de informarnos junto a nuestras parejas de las mejores opciones para que la bienvenida al mundo del bebé sea la mejor y la que resulte con menos daños tanto para la madre como para el hijo. Es nuestro papel acompañarla y defender a ambos durante el proceso, evitando el exceso de medicalización que tanto daño puede causar.

Nada que ver el papel del padre en un parto medicalizado (con la mujer llena de cables y rodeada de máquinas con luces parpadeantes que intimidan y te hacen sentir que quizás estorbas a los profesionales sanitarios) con el papel del padre en un parto natural, donde la implicación es máxima y a menudo se convierte en un puntal, a veces incluso en el sentido literal de la palabra.

Después, cuando la madre está agotada del desgaste físico, moral y emocional que supone el parto, será imprescindible su apoyo incondicional en las primeras tomas.

También es nuestro papel hacer de “guardián” y filtrar las previsibles visitas para preservar el descanso, la intimidad y el vínculo de madre e hijo. Esto es todavía más importante si el parto ha sido mediante cesárea u otra intervención.

Si la madre, después del parto, estuviera tan mal que no pudiera tener a su hijo consigo, el mejor lugar donde puede estar el bebé es piel con piel con su padre.

Pero la madre siempre ha de tener prioridad, porque es el cuerpo de la madre el que nuestro bebé espera encontrar, aunque hay que reconocer que es mejor el padre que una incubadora o cuna térmica.

El papel del padre es pelear para que su bebé y su mujer estén juntos.

La tristeza posparto o baby-blues

Las mujeres tras el parto pasan por un periodo de extrema sensibilidad emocional. Todo se les hace una montaña, tienen los sentimientos a flor de piel y necesitan ser escuchadas y comprendidas. En esos momentos nuestro apoyo es fundamental y la escucha y los abrazos ayudan mucho.

Puede suceder que la madre presente grietas u otro problema en la lactancia. Esto puede ser terriblemente doloroso y es muy fácil que se venga abajo y acabe tirando la toalla. El apoyo moral para que siga adelante y buscar ayuda en un grupo de apoyo a la lactancia cercano es primordial.

Entonces nuestro papel es el de cuidar a la madre para que ella pueda cuidar al bebé.

Es importante disponer de tiempo, solicitando con anterioridad días libres, vacaciones, permiso, lo que haga falta para que al menos el primer mes, que es el más crítico, ella no esté sola.

Si no es posible, cosa totalmente injusta porque la experiencia de ser padre es única y un hecho de suma importancia en la vida de cualquier persona, hay que preparar el posparto buscando una persona de confianza que cuide a la madre durante este tiempo.

Liberar a la madre de las tareas domésticas

El padre tiene el papel de liberar a la madre de todas las tareas domésticas y hacerse cargo también de los otros hermanos si los hay. Y además le tiene que quedar tiempo para hacer papeleos y más papeleos importantes e ineludibles y dar apoyo y cariño a su mujer.

¡¡¡Todo un reto!!!

La primeras semanas ella ya tendrá suficiente trabajo con amamantar al bebé con frecuencia día y noche y mantener cubiertas sus propias necesidades básicas de higiene y descanso.

Sosteniendo la maternidad

La función del hombre es pues sostener la maternidad y, en la sociedad actual, hacer lo posible por suplir la falta de tejido social de apoyo mutuo de las mujeres.

Por el camino irán surgiendo las oportunidades para establecer nuestros propios vínculos, ocasiones no faltarán, cuidar a un hijo no es solamente darle leche y antes de que nos demos cuenta el tiempo pasará, llegarán los alimentos complementarios y sobradas oportunidades de prepararles la comida, sin que por ello sea preciso privarles de la lactancia materna.

Cuando los hijos crecen y se hacen más autónomos, la función del padre es proteger su crecimiento y su aprendizaje en el entorno más libre y sano posible desde el punto de vista emocional. Podremos informarnos junto a la madre de otros temas, como los hábitos saludables de alimentación y la educación.

Ser padre es, pues, todo un reto para el hombre moderno, pero tiene sus compensaciones.

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Источник: https://albalactanciamaterna.org/lactancia/claves-para-amamantar-con-exito/embarazo-y-parto-un-buen-inicio-de-la-lactancia/el-papel-del-padre-en-la-lactacia/

El papel del padre en la lactancia

El papel del padre en la lactancia materna

Afirma Alba Padró, asesora de lactancia, IBCLC, cofundadora de LactApp y autora de Somos la leche (Grijalbo), que cada vez es más habitual ver a “padres implicados y muy conscientes de su papel en la lactancia materna y la crianza del bebé”.

Al mismo tiempo, sin embargo, no es extraño encontrar casos de padres que se sienten desplazados por la intensa relación madre-bebé que propicia la lactancia, sobre todo en los primeros días, semanas y meses de vida del recién nacido.

Tampoco los de progenitores que embarran un camino ya de por sí difícil con sus comentarios y actos, haciendo perder a la madre seguridad en su decisión.

“A veces los padres se sienten un poco celosos de esa relación especial que se establece entre mamá y bebé y esto puede llegar a convertirse también en una especie de excusa para desentenderse de sus cuidados, algo que acaba dificultando el establecimiento del vínculo entre papá y bebé y que, a su vez, contribuye a que la madre sea la que desarrolle más recursos para manejarse con el bebé, cerrando así un círculo vicioso”, reflexiona el psicólogo Alberto Soler, que en su libro Hijos y padres felices: cómo disfrutar de la crianza (Kailas), coescrito junto a Concepción Roger, dedica un capítulo precisamente a la no siempre fácil relación del padre con la lactancia materna.

Coincide con Soler en la alusión a los celos paternos el pediatra Carlos González, autor del bestseller por antonomasia sobre lactancia materna, Un regalo para toda la vida: guía de lactancia maternal (Temas de hoy), para quien esos celos tienen un doble sentido: “el padre querría ser el bebé de la madre y querría ser la madre del bebé”.

Hay más cuidados que atender más allá de la lactancia

Es cierto que un bebé amamantado, sobre todo en sus primeras semanas de vida, pasa gran parte de su tiempo pegado al pecho de su madre. No en vano éste es alimento y, como tal, supervivencia, pero también es consuelo, tranquilidad y descanso.

Sin embargo, no es menos cierto que esta etapa es efímera y pasajera; también que un bebé que requiere atención 24 horas al día precisa más cuidados más allá de la lactancia materna.

A través de ellos puede ir el padre estableciendo el vínculo con su hijo a la vez que contribuye de forma directa e indirecta a liberar a la madre de los mismos, permitiéndole centrar su atención en una actividad que implica más desgaste físico y psicológico del que muchas veces estamos dispuestos a aceptar.

“El padre tiene muchas oportunidades para estar presente en la crianza de un bebé pequeño ya que hay mil atenciones, acciones y trabajos que puede hacer desde el primer día con su hijo y que, evidentemente, su mujer va a agradecer infinitamente.

Al final, cuidar del bebé también es pasear con él a medianoche por el pasillo arriba y abajo, quedarse un rato con el bebé en brazos mientras la madre se da una ducha o duerme un rato, bañarlo, cambiar pañales o poner lavadoras”, cita Alba Padró.

Para Alberto Soler, por su parte, el papel del padre en la lactancia “es secundario pero imprescindible”, un problema según él en una sociedad en la que los hombres, “en general, no estamos muy acostumbrados a no tener el papel principal”.

De la aceptación por parte del padre de ese rol como “auxiliar” de la madre depende también en gran parte el éxito de la lactancia materna: “El padre tiene que ser el apoyo y el sustento para que madre y el bebé puedan establecer una buena relación de lactancia. El padre cuida de la madre para que ésta pueda cuidar mejor del bebé”.

Al fin y al cabo, menos dar teta, el padre puede hacer con el bebé y en el hogar muchas cosas. Como añade Carlos González, “el bebé tiene para todos y nunca falta la diversión en una casa con un recién nacido”.

La importancia de estar informados

Explica Alba Padró que, según los resultados de un estudio llevado a cabo en el Reino Unido, el éxito de la lactancia materna no está tanto en los grupos de apoyo o en la ayuda de los sanitarios “como en la ayuda y el apoyo de la pareja”. En ese sentido, Carlos González señala también a otras investigaciones que han correlacionado el apoyo del padre con una mayor duración de la lactancia.

Para el pediatra ese apoyo no requiere necesariamente de conocimientos técnicos. “Puedo apoyar a mi hijo para que aprenda a tocar el piano aunque yo no lo sepa tocar.

Lo importante es que muestre interés cuando mi hijo toca, que no le critique por cada error, que no me queje del ruido”, argumenta a modo de metáfora. ¿No es importante entonces que un padre esté informado para apoyar más y mejor la lactancia de su mujer? “Solo hasta cierto punto.

Habitualmente basta con que sepa las cuatro generalidades que son vox pópuli: que el pecho es muy bueno, que no hay que seguir un horario… ¿Sería bueno tener un marido que además domina la fisiología de la lactancia, la importancia de la posición, la prevención y tratamiento de las grietas y las mastitis? Sí, y que sepa arreglar el coche y cambiar el baño. Pero en la práctica, con que sepa llevar el coche al taller y contratar a un albañil es suficiente”, responde González.

Según Alberto Soler, por su parte, la información sobre lactancia, bebés y crianza “nunca está de más”, sobre todo en un contexto como el actual, “en el que estamos más acostumbrados al biberón que a la teta” y en el que se ha perdido “casi por completo” la cultura de lactancia materna.

La información, para el psicólogo, cobra así más importancia para poder distinguir entre consejos bienintencionados pero totalmente contraproducentes y verdaderas soluciones a los problemas que puedan ir surgiendo durante la lactancia materna: “Lo que necesita una mujer cuando está agotada o tiene problemas con la lactancia no es que nadie “le ayude” dándole un biberón al niño para que ella pueda descansar, o decirle que no se complique tanto con la teta que “hoy en día con biberón se crían igual de bien”. Necesita a alguien que le apoye en su decisión de dar teta, no que le vayan poniendo palos en las ruedas”.

En ese sentido, para el psicólogo valenciano, el hecho de tener al lado a una persona que te entiende, te apoya y te defiende cuando es necesario es “fundamental” para una madre que está dando el pecho.

Tanto como no tener al lado a alguien “que te está machacando todo el rato con la decisión” de amamantar al bebé: “Si cada vez que la madre da teta al bebé tiene que estar escuchando comentarios del tipo “¿otra vez?”, “¿eso es normal?”, “Ese niño se queda con hambre”, “tu leche no es buena”, “tu leche ya no alimenta”, “te está usando de chupete” y similares, no es un contexto en el que apetezca dar teta durante mucho tiempo”.

“Un papá informado es parte del éxito de la lactancia”, concede por último Alba Padró, que destaca en ese sentido la labor del padre de “observar, proteger y ayudar” a su pareja para que ésta “esté cómoda y no se sienta asustada, insegura, reprobada o incapaz”.

Una reprobación y una sensación de inseguridad en su capacidad para alimentar a sus hijos que experimentan muchas madres, sobre todo merced a comentarios de terceras personas: “Si usamos una metáfora, el padre sería como un paraguas que puede a la vez parar y recoger; que puede evitar críticas y comentarios soeces, y a la vez puede acompañar y transmitir a su pareja confianza”.

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Источник: https://elpais.com/elpais/2018/04/17/mamas_papas/1523966006_250183.html

El rol del padre en la lactancia materna

El papel del padre en la lactancia materna

El rol del padre en la lactancia materna es nuestro tema principal de este artículo. Pues papá es un actor fundamental de la familia en expansión, un actor injustamente condenado a un papel secundario.

Convertirse en padres es, sin duda, uno de los eventos más maravillosos en la vida. Mucho es lo que se sabe y se habla de los cuidados de la madre y el bebé. Por donde quieras encontrarás información sobre qué hacer antes, durante y después del embarazo y en cada etapa de tu bebé. Pero, ¿y qué hay del papá?

Papá puede, y debe tener tareas importantes y fundamentales en el cuidado del bebé y más tarde en la crianza. Lo cual permite la formación de vínculos sólidos con su hijo. Es un privilegio que no debe perderse. Por eso, el rol del padre en la lactancia materna es esencial.

Papá como soporte en la lactancia materna

De entre todas las actividades y cuidados que requiere un recién nacido, es quizá la lactancia la que requiere más tiempo y, en ocasiones, genera mucho desgaste físico en la madre. Aunque a unas les viene más fácil que a otras, todas necesitamos ayuda para poder mantener la lactancia en el tiempo y, sobre todo, para disfrutar esa etapa.

El rol del padre en la lactancia materna es fundamental, al ser el apoyo principal de mamá, de día y de noche, sobre todo en las primeras semanas cuando el bebé da más trabajo y los nuevos padres están aún reconociéndose como tales.

Tareas del rol del padre en la lactancia materna:

  • Papá debe ser parte importante de la decisión de amamantar o no, entendiendo que esto lo compromete también con la decisión.
  • Papá debe conocer tanto de la lactancia como mamá, esto es involucrarse al leer, escuchar experiencias y asistir a la consulta de lactancia materna. Solo un padre que sepa las maravillosas ventajas que representa la leche de mamá para el desarrollo físico, cognoscitivo y emocional de su hijo será el mejor aliado para conseguir llevarlo a término.
  • Papá debe ser empático con mamá y apoyarla en el desafío que representa la lactancia. Entender que a algunas madres les resulta un poco complejo lograr el ritmo que esto demanda, pero que siempre la recompensa bien vale el esfuerzo.
  • Papá debe ser su protector ante los miles de comentarios imprudentes, ante las recomendaciones de los familiares y amigos. Ambos deben ser un equipo.
  • Papá debe disfrutar de este momento tanto como mamá, esa comunión mágica en el momento de amamantar bien debe ser de tres.
  • Papá puede ayudar con tareas para la lactancia, como mantener despierto al bebé mientras come para que se alimente hasta el final, traer agua para mamá, lograr un sitio cómodo para recostarse con almohadas o cojines (¡ellos siempre son buenos en esto!), sacar los gases o cambiar al bebé.
  • Papá puede hacer las tareas domésticas. Dar pecho es una actividad que consume mucho tiempo y muchas madres reportan estrés al sentir que pasan tiempo “sentadas sin hacer nada”. Papá puede encargarse de llevar a cabo tareas como lavar los platos, doblar la ropa, preparar algo para comer, así mamá puede disponer de más tiempo para ella y el bebé.
  • Papá puede ayudar con las visitas que van a casa para conocer al pequeñín.

El rol del padre en la lactancia materna es fundamental

Si quieres que el padre de tu hijo cumpla un rol activo en su desarrollo y crianza, la lactancia materna es quizá la puerta de entrada para ello. Que el pecho esté en tu cuerpo no significa que esta sea una tarea de tu exclusividad.

Las mamás creemos siempre saber más del bebé, de sus cuidados. Dale la oportunidad a papá de demostrar que él también conoce bastante de su hijo. Permítete disfrutar de un compañero en este proceso.

Al igual que en el embarazo, los padres constituyen el mejor de todos los soportes para la madre, son su apoyo, su confidente y su respaldo. Permíteles ejercer este rol.

El rol del padre en la lactancia materna es un derecho

Los padres que han sido parte activa del proceso de lactancia materna lo describen como una de las experiencias que no cambiarían por nada.

Sentirse importante en un proceso donde habitualmente han sido relegados a un quinto puesto después del bebé, la mamá, las abuelas, las tías y los consejos de las vecinas los reivindica en su papel fundamental como miembro de esta nueva familia en crecimiento.

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Источник: https://eresmama.com/rol-del-padre-la-lactancia-materna/

La lactancia es cosa de tres: el papel del padre y cómo involucrarlo

El papel del padre en la lactancia materna

Ser padres es algo maravilloso. Difícil, con momentos complicados, pero verdaderamente excepcional.

la crianza es cosa de dos, no son pocos los estudios que hablan de lo beneficiosa que es la implicación del padre al mismo nivel que la de la madre y, por suerte, es una tendencia que se está generalizando.

Pero tanto durante el embarazo como durante los primeros meses de nuestro bebé, lo cierto es que la madre tiene un papel preponderante debido a la lactancia materna.

El papel del padre cuando hay lactancia materna exclusiva

Dar el pecho es un trabajo de 24 horas al día, 7 días a la semana. Con el paso del tiempo —de bastante tiempo, la verdad—, la dedicación se transforma en rutina y vamos haciéndonos a ella.

Pero mientras tanto, el padre tiene mucho que aportar.

Desde pasar tiempo con el pequeño para que la madre descanse un poco hasta acompañar incluso las tomas, ayudando a que ella esté lo más cómoda posible, acercándole agua y snacks, o simplemente estando presente, a su lado.

Se suele decir, y es algo muy cierto, que la madre cuida al bebé y el padre cuida a la madre. Es un papel muy parecido al que ha tenido el padre durante el embarazo, el de ser un apoyo emocional y moral, implicándose en su atención y cuidado, y que puede continuar perfectamente durante estos primeros meses de lactancia materna exclusiva.

Para que una madre pueda atender bien a su bebé, tiene que poder dejar otras responsabilidades en unas manos en las que pueda confiar.

Tareas como encargarse de la casa, hacer las compras necesarias o preparar la comida pueden ser perfectamente desempeñadas por el padre y dar así la oportunidad a la madre de centrarse en exclusiva en el recién nacido.

Las primeras semanas es tal la demanda del bebé que el papel del padre, en este sentido, es esencial para que ella pueda dedicarse tanto al peque como a recuperarse y descansar en la medida de lo posible.

La lactancia estas primeras semanas es complicada, tanto si todo va bien y no hay problemas de agarre o de aumento de peso como si sí los hay.

Es una etapa tan distinta a todo lo que conocíamos con anterioridad que nos cuesta hacernos a ella, a las pocas horas de sueño —además, interrumpido—, a familiarizarnos con nuestro bebé —y él con nosotros— y con nuestro nuevo cuerpo.

Aquí cobra especial importancia el padre como figura capaz de responsabilizarse de que todo lo satélite vaya bien, y crear así un entorno cómodo y seguro para mamá y bebé. Un entorno donde haya escucha, cariño, atención y cuidado.

En torno a los tres meses, la lactancia materna deja de ser una montaña rusa de hormonas y emociones para convertirse en algo más regular y estable; es cuando decimos que se ha instaurado y el pecho deja de ser un almacén que se llena más cuanto más lo vacías a ser una fábrica que produce a demanda.

Es algo que se nota físicamente y que muchas madres perciben como algo negativo, porque el pecho pasa de estar hinchado y lleno antes de las tomas a quedarse más blandito y cómodo.

Pero se trata de un paso muy positivo que, además, no solo nos permitirá sentirnos más a gusto en nuestra propia piel —las subidas de leche son apoteósicas—, sino que le abren las puertas al padre a una nueva manera de participar.

Papá y el biberón

Bien por la reincorporación al trabajo de la madre, bien porque tiene que salir de casa por otros motivos, una vez que está instaurada la lactancia es posible que el padre se encargue de alimentar al bebé en ciertas ocasiones como las que hemos mencionado.

No son pocas las madres que preparan un banco de leche materna para que otra persona pueda alimentar al bebé si ellas no están, o si simplemente necesitas un ratito de descanso y coincide con que el bebé tiene hambre.

También es posible que se inicie una lactancia mixta, sobre todo si la madre va a estar muchas horas fuera de casa y las posibilidades de extraerse leche en un entorno seguro, donde poder conservarla con todas las garantías, son inexistentes.

Tanto si se trata de leche extraída como si optamos por una leche de fórmula, el padre es la figura perfecta para implicarse en un papel aún más activo. Un papel, por otro lado, que puede llevar desempeñando desde el principio si se ha optado por seguir una lactancia artificial desde el primer día.

El proceso de alimentar a tu bebé es maravilloso. Se trata de un momento en el que puedes crear vínculos muy estrechos de cariño y confianza.

Con la lactancia materna exclusiva, es una tarea en el que el padre puede tardar algo más en entrar a formar parte activamente, pero si se ha optado por el biberón desde el inicio, puede ser un momento muy bonito que compartan ambos padres.

Sea cual sea la circunstancia —lactancia materna ya instaurada, mixta o artificial—, el biberón puede ser un aliado que nos acompañe durante todo este primer año de vida. Los biberones de Dr.

Brown’s están fabricados con todas las medidas de seguridad y rigurosos controles de calidad, y su gama Options+ son los únicos probados clínicamente para reducir los cólicos, reflujos, eructos y gases, gracias a su sistema exclusivo de ventilación que evita que el aire se mezcle con la leche y ayuda a que esta mantenga sus propiedades nutricionales minimizando la oxidación de las vitaminas A, C y E.

Se fabrican en distintos materiales —polipropileno y cristal— y cuentan también con diferentes tipos de tetinas de silicona, para que elijas la que mejor se acomode a las preferencias de tu bebé.

Porque, al final, va a ser él quien decida, aunque parezca mentira. Tanto la tetina del biberón como quién prefiere que le dé cada toma.

Habrá momentos en que busque a mamá y otros en los que prefiera a papá, del mismo modo que habrá días que prefiera dormir en brazos y otros que te tumbes a su lado.

Pero lo esencial en la crianza es que ambos padres estén implicados y contribuyan al bienestar del bebé, cada uno desde su ámbito propio. De esta manera, ya tenemos la mitad del camino andado.

Источник: https://mundodrbrowns.bebesymas.com/lactancia-cosa-tres-papel-padre-como-involucrarlo/

La lactancia SÍ es cosa de hombres: el papel del hombre en la lactancia materna

El papel del padre en la lactancia materna

Aunque la lactancia sea una función fisiológica de las madres, el padre (o la otra mamá en el caso de parejas homoparentales) puede (y debe), tener un papel participativo. Es la madre la que tiene el poder de crear el alimento perfecto para el bebé pero eso no quiere decir que sea la única que puede participar en esta parte de la crianza.

De hecho, de la implicación de la pareja, de su corresponsabilidad en la crianza, puede depender el éxito de la lactancia de la madre. Y podemos ir más allá, no solo el padre puede ser clave, sino la sociedad en su conjunto puede conjugarse como parte implicada que proteja y facilite la lactancia materna.

Lactancia materna como bien de interés común

La Organización Mundial de la Salud define la lactancia materna como la mejor nutrición para los bebés. De hecho, la promueve de forma activa y establece una serie de recomendaciones para que sea exitosa desde el nacimiento:

  • Comenzar la lactancia materna en la hora siguiente al nacimiento del bebé.
  • Para que el desarrollo, la salud y el crecimiento sean óptimos, lo recomendable es que la lactanciasea el alimento exclusivo hasta los seis meses de edad y combinada con otros alimentos al menos hasta los dos años.
  • Ofrecer el pecho ha de ofrecerse sin horarios, a demanda del propio bebé.
  • Se deben evitar los chupetes y tetinas durante al menos las primeras dos semanas de vida, hasta que la lactancia esté correctamente establecida.

Si hablamos de cifras, la OMS establece que si la mayoría de los bebés fueran amamantados, podríamos salvar 820.000 vidasinfantiles al año.

Estas cifras anteriores son datos recogidos del estudio «Breastfeeding in the 21st Century: Epidemiology, Mechanisms and Lifelong Effect».

Por lo tanto, amamantar es un seguro de vida que ayuda a proteger de numerosas enfermedades como son la neumonía, la diarrea, el asma o las infecciones (entre otras) y además, tiene beneficios que se alargan hasta la vida adulta.

Está demostrado que los niños amamantados con la leche de su madre padecen menos enfermedades y cuando las tienen, las cursan de forma más leve. Por lo tanto, es una inversión no solo en el bebé sino también en sanidad, pruebas diagnósticas y tratamientos médicos. No solo en la infancia sino también en la edad adulta, tal y como afirma la OMS.

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En el Décimo Congreso Nacional de Lactancia celebrado en 2019, una de las ponentes, Esmeralda Santacruz Salas (profesora en la Universidad de Castilla La Mancha, Doctora en Cuidados en Salud, Enfermera y Sexóloga), presentó un estudio realizado en Toledo y extrapolado al Sistema Nacional de Salud. En él, analizó el gasto sanitario y de fármacos relacionados con los primeros seis meses de la vida de un bebé en función del tipo de lactancia que la madre practicaba.

En base a esos datos calculó el ahorro que supone para el Sistema Nacional de Salud dar un tipo u otro de lactancia (artificial o natural). La conclusión fue impresionante, pues los datos arrojaron que la sanidad ahorraría 51 millones al año si tan solo la mitad de las madres diera el pecho a sus hijos.

Si la lactancia materna es lo mejor para criar a nuestros hijos, ofreciéndole grandes beneficios, y además estamos hablando de que supondría un ahorro más que evidente a la sistema de salud, ¿no debería tanto el padre a título individual, como la sociedad a nivel colectivo, tener el compromiso de fomentarla y protegerla?

La lactancia «paterna»: el papel de papá

En la crianza del bebésolo hay una cosa que la madre tiene que hacer en exclusiva: dar el pecho. Solo esa. Todas las demás (tareas en torno al cuidado del bebé, del hogar, de la madre, los hermanos, etcétera) puede hacerlas el padre o la otra mamá. Así de sencillo.

No hay excusas para que las parejas no se impliquen plenamente en la crianza. Especialmente desde que este año comenzara el nuevo período de baja paternal, en el que tanto el padre como la madre gozan de sendos meses de baja intransferibles, atrás quedan ya viejos estereotipos en los que las madres eran las las cuidadoras a tiempo completo y casi exclusivo.

Las necesidades de un bebé abarcan desde el sueño, a las emociones, el apego seguro y la salud. Todas ellas pueden ser ejercidas por el padre. Asimismo, todas las gestiones burocráticas derivadas del nacimiento de un hijo y, por supuesto, las tareas del hogar y el cuidado de los hermanos (si los hay).

Es cierto también que el pecho es mucho más que alimento, y que el recién nacido también lo necesita para calmarse. De hecho, es normal que no lo haga de otra manera, sobre todo cuando son muy pequeños.

Esto es fisiológico, la succión les proporciona seguridad, confort y relajación y muchas veces frustra a la pareja, porque no encuentra la forma de consolar al bebé si no es con la teta. Debemos saber que el establecimiento del vínculo con otra persona que no es la madre, es algo que se consigue de forma progresiva.

Herramientas como el porteo pueden ayudar a que el bebé pase más tiempo con el otro progenitor y se sienta en contacto y seguro como cuando estaba dentro del útero.

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Tanto si ha sido un parto natural como si ha sido una cesárea, la madre debe tener un espacio de recuperación en el que su máxima preocupación sea conocer a su bebé, alimentarle, asistirle ydescansar.

La mejor persona para sostener a la reciente mamá en el puerperio es el otro progenitor.

Este apoyo, que debe abarcar también el plano emocional, es un pilar fundamental para evitar una depresión postparto y otros problemas derivados de un cansancio extremo y una autoexigencia autoimpuesta.

Es clave que, tanto nosotras mismas como el padre, tengamos claro que el bebé necesita a la mamá pero ella también se necesita a ella misma para poder cuidar a su recién nacido.

Además, si las mamás gozan de apoyo emocional, es mucho más sencillo que pueda enfrentarse a las posibles dificultades que surjan, pues se sentirán mucho más seguras de sí mismas y empoderadas.

Ese apoyo emocional debe ser sin fisuras.

El papel de la sociedad y la necesidad de una tribu

Es urgente que la sociedad entienda y asuma un papel de protección y fomento de la lactancia materna.

De la misma forma que se hacen campañas contra el tabaco o las drogas por una cuestión obvia de salud, es labor de todos y todas, por las mismas razones, facilitar que las madres puedan dar el pecho a sus hijos tanto tiempo como ellas deseen o sus bebés necesiten.

¿Cómo podemos, como sociedad, tener un papel de apoyo? Primero, no juzgando ni interpretando el acto de dar el pecho como algo obsceno. La madre tiene derecho a amamantar a su hijo en un espacio público sin miedo a ser juzgada ni reprendida por ello (como lamentablemente a veces aún continúa ocurriendo).

También es fundamental mejorar las condiciones laborales de las madres lactantes.

Por ejemplo, necesitamos zonas específicas para lactar dentro de las empresas (poco a poco se comienzan a ver puestos de trabajo que incluyen guarderías dentro de los espacios de trabajo y áreas donde la madre puede dar el pecho a su hijo cuando lo desee) y espacios para el almacenamiento de la leche dentro de los puestos de trabajo (neveras adaptadas, sacaleches y zonas donde se pueda realizar la extracción).

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Por otra parte, hacer tribu es fundamental para encontrar apoyo y empatía, sobre todo de otras mamás. Entre mujeres podemos darnos asesoramiento compartiendo experiencias y conocimientos.

La Tribu CSC (primer mes gratis) es un punto de encuentro entre familias.

Además, las familias miembro pueden consultar onlinea nuestro equipo de expertos actualizados en cualquier aspecto relacionado con el embarazo, el parto, la salud infantil y la crianza y educación de nuestros hijos.

La evidencia de que algo debe cambiar

Un estudio realizado por ARHOE (Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles) realizado el pasado año, afirmaba que las mujeres continúan siendo las que más tiempo dedican a los hijos e hijas. Concretamente, el 77.1% de las encuestadas corroboró que pasaban más de dos horas al día con sus hijos, frente al 36.4% de los padres en ese mismo rango de tiempo.

Fuente: AHROE

En este contexto, es imprescindible recordar que la maternidad no es un sacrificio ni un privilegio.

Es fundamental que los padres se corresponsabilicen en la crianza de los hijos, comenzando por la lactancia materna, en la que se puede implicar facilitándola, para que tanto el bebé como la madre puedan disfrutar de ella sin prisas y sin miedo el tiempo que deseen. La lactancia materna es una inversión en salud y bienestar, tanto a corto como a largo plazo, y es labor de todos protegerla.

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Cuando las tetas cambian de «dueño»

Entendí, obviamente, ya que por suerte no todos los hombres entramos en el estereotipo de neandertales que sólo piensan en satisfacer sus instintos, que durante esa época los pechos de mi mujer tenían una misión mucho más importante que la de hacer de su busto una bonita forma o de ser un elemento erótico.

Las tetas cambiaron de dueño y a partir de ese momento se destinaron a hacer aquello para lo que se desarrollan: para amamantar.

Que sí, que hay mujeres que prefieren no retirar el «funcionamiento» erótico de sus pechos y lo anteponen al acto de crear leche y alimentar a un bebé. Pues sí, de igual modo, hay hombres que piensan igual.

Como siempre, cada cual con su cuerpo que haga lo que considere mejor, pero el peor parado, o el perjudicado en este sentido, es el bebé, que nace necesitando células inmunitarias que se le pueden hacer llegar a través de la leche materna y se queda sin ello por una cuestión estética.

¿Por qué no dar de mamar?

Como padre también me dediqué a buscar las respuestas desde un prisma diferente al habitual. Siempre se dice lo importante que es dar el pecho y se explica todo como una respuesta a la pregunta: «¿Por qué dar de mamar?».

Esto es un error, porque parece que lo lógico y lo normal es no hacerlo y que las madres tengan que recibir una información privilegiada para hacerte miembro VIP de algo y con una cuota mensual mínima ser tratada con mayor premura.

Algo así como «si no lo haces no tendrás queja alguna, pero si lo haces te atenderemos un poco antes».

Algo así como «los bebés se tienen que criar con leche artificial, pero si quieres mejorar un poco más su salud, puedes darle leche materna».

No. Yo me hice la pregunta al revés: «¿Por qué no dar de mamar?«.

Y a partir de ahí busqué las respuestas, incluso en los consejos de los demás, esos que te dicen «a partir de los seis meses ya no le hace falta», «a partir del año ya casi no alimenta», «ya tiene dos años, eso no puede ser normal». Y yo pensaba, «¿por qué no?», y nunca veía una razón clara que contraindicara la lactancia en mi hijo ni, de hecho, en ningún bebé o niño.

Lo normal es dar leche materna. Es lo lógico. Es lo que su cuerpo espera para seguir desarrollándose tan bien como lo hacía dentro de la barriga. ¿Por qué no darle el pecho? No soy capaz de encontrar ninguna razón (si no es por alguna razón médica o porque la cosa finalmente no funciona, que algunos casos hay).

Apoyar a la madre (y no a tu madre)

Así los padres se convierten en protectores de la lactancia, en figura de apoyo y en ese hombro donde una madre se cobija cuando alguien le echa una mirada por dar el pecho en público (que no tiene por qué pasar, pero a veces pasa), cuando el pediatra o la enfermera te dicen algo como «estás loca, tu hijo ya tiene un año, deja de darle el pecho o tendrá problemas de salud» (que no tiene por qué pasar, pero a veces pasa) y cuando la madre, mi madre, la suegra de la madre que amamanta, considera que «le estás dando demasiado pecho, ya es grande, no es normal» y ahí es donde los padres debemos tener claro que tenemos que apoyar a la madre del bebé y no a nuestra madre.

Que sí, que ella nos parió y quizás amamantó, que es la más grande, nuestra madre, la que nos crió en las duras y las maduras, pero su poder no debe sobrepasar límites como ese, y a nosotros que nos digan lo que quieran, pero a ellas no.

Y si lo hacen, apoyamos a nuestra mujer y con todo nuestro saber hacer (ya he dicho que no éramos neandertales más arriba, ¿verdad?) les decimos eso de «gracias por tus consejos mamá, pero preferimos hacerlo a nuestra manera. No insistas, por favor».

Como veis, el papel del padre en la lactancia es simple, pero importante. Estar ahí velando para que nada ni nadie moleste a la madre ni al bebé, y estar ahí dando apoyo para cuando sientan que lo necesitan. Ni más, ni menos, creo yo.

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Источник: https://www.bebesymas.com/lactancia/el-papel-del-padre-en-la-lactancia

Embarazo saludable
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