Envejecimiento de la placenta y otras complicaciones

Placenta envejecida: ¿qué es y cómo afecta a mi bebé?

Envejecimiento de la placenta y otras complicaciones

La placenta es el órgano que durante la gestación transmite al feto los nutrientes que necesita para crecer y desarrollarse. Así, su ciclo de vida finaliza después del parto y, por tanto, pierde esa función. Pero, ¿qué ocurre si la placenta envejece de forma prematura durante el embarazo?

La placenta es uno de los órganos más importantes durante el embarazo, ya que es el responsable de alimentar al bebé durante la gestación.

Comienza a formarse una vez que el embrión se implanta en el útero y, a través de la sangre que circula por ella, la mamá transmite al bebé el oxígeno y los nutrientes necesarios para que el feto se desarrolle adecuadamente.

Pero, además de esta función, la placenta permite que el bebé expulse deshechos, le transmite hormonas y le protege a nivel físico e inmunológico.

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Video por Patricia Álvarez

En un embarazo normal, el ciclo de la vida de la placenta finaliza en el parto, cuando ya no es necesario que desempeñe ninguna de las funciones mencionadas. Es entonces cuando se calcifica. Sin embargo, en algunos casos la placenta envejece de forma prematura, es decir, antes de que finalice la gestación. ¿Qué ocurre entonces?

La placenta envejecida, vieja o hipermadura es aquella que no desempeña con normalidad la función de alimentar al bebé. Por ello, puede provocar que el parto se atrase,, ya que el niño no se desarrolla a un ritmo normal, sino más lento.

La manera de detectar el envejecimiento prematuro de la placenta es a través de las ecografías.

En ellas se trata de identificar posibles síntomas de calcificación y, además, es posible averiguar si el feto, por su tamaño, se esta desarrollando al ritmo adecuado.

Así, en caso de que se detecte que la placenta ha envejecido de forma prematura, es posible que el médico que evalúe el caso recomiende a la futura mamá reposo, o incluso algún tratamiento que mejore que flujo sanguíneo que riega el órgano. Esto estimularía el desarrollo del bebé.

¿Cómo influye en el embarazo?

El envejecimiento de la placenta podría llegar a afectar al crecimiento del feto, ya que al no desempeñar las funciones para las que está programada, no le transmitiría al bebé el oxígeno y los nutrientes que precisa para crecer.

Antes de alarmarse, sin embargo, es importante tener algunas cosas en cuenta.

Una de ellas es que existen diferentes grados de maduración de este órgano (I, II y II) y, además, que nuestra placente se encuentre en alguno de estos estados no quiere decir que no esté cumpliendo del todo con su función.

Hay que recordar que, al fin y al cabo, que el envejecimiento de la placenta a lo largo de la gestación es su proceso natural. Así, podemos decir que una placenta ha envejecido de manera prematura si alcanza los grados II o lII antes de la semana 34 de embarazo.

Para prevenir posibles riesgos y consecuencias negativas en nuestra salud y la de nuestro bebé, es necesario que nos sometamos a un estricto control médicoprenatal que nos permita saber cada poco tiempo en qué estado de desarrollo del bebé.

Si, efectivamente, la placenta ha dejado de cumplir su función antes de lo debido, es posible que lo más recomendable sea inducir el parto, lo que nos permitiría evitar así que el bebé pueda sufrir algún daño.

En cualquier caso, la solución más adecuada para cada caso dependerá de la evaluación de nuestro médico.

¿Cuáles son las posibles causas del envejecimiento de la placenta?

Algunos factores que podrían influir en el envejecimiento prematuro de la placenta son:

  • El consumo de tabaco, que puede provocar la calcificación de este órgano.
  • Enfermedades como la hipertensión o la diabetes.
  • Enfermedades renales y vasculares
  • El síndrome antifosfolipídico, que afecta al sistema inmunológico y que provoca que la madre genere anticuerpos que atacan a este órgano.
  • Partos previos con cesárea.

Aunque estos pueden ser factores determinantes en la duración del ciclo de vida de la placenta, no es posible predecir si se va a dar el caso.

Y a pesar de que algunos de estos casos son inevitables, sí es posible reducir las posibilidades de que nuestra placenta envejezca de forma prematura llevando un estilo de vida saludable y adquiriendo algunos hábitos útiles para cuidar de nuestra salud en el embarazo.

Así, es recomendable cuidar de la alimentación y hacer un seguimiento prenatal estricto y constante de la gestación.

Источник: https://www.enfemenino.com/embarazo/placenta-envejecida-s1902907.html

Placenta previa, envejecida y otras complicaciones de la placenta en el embarazo

Envejecimiento de la placenta y otras complicaciones

La placenta es un órgano de vital importancia en el embarazo. Se forma desde el momento de la implantación del embrión en el útero y es la encargada de transmitir al bebé el oxígeno y los nutrientes necesarios para su crecimiento, así como de segregar hormonas esenciales durante la gestación y de proteger al feto en el seno materno filtrando las sustancias nocivas.

Pueden presentarse complicaciones de la placenta al existir diferentes tipos de anomalías o provocar alteraciones que complican el embarazo, el parto y el puerperio.

Puede haber alteraciones en el sitio de implantación, en el grado de madurez y en la forma de la placenta, o puede ocurrir un desprendimiento prematuro o presentar problemas en el alumbramiento.

A continuación detallaremos cuatro de las complicaciones de la placenta más frecuentes: placenta previa, desprendimiento de placenta, placenta envejecida y placenta adherida.

Placenta previa

Normalmente la placenta se implanta hacia el fondo de la cavidad uterina, generalmente hacia alguna de las paredes del útero (anterior, posterior o laterales). Sin embargo, cuando se implanta sobre el orificio cervical interno, en la parte baja del útero, se la llama placenta previa.

Hay dos tipos de placenta previa: oclusiva o completa, cuando la placenta obstruye el orificio cervical, y no oclusiva o parcial, cuando no lo obstruye. Dependiendo del tipo de placenta previa, el parto será vaginal o por cesárea.

De todas formas, es recién en el tercer trimestre cuando se diagnostica, ya que su crecimiento es proporcionalmente menor al tamaño de la cavidad uterina. O sea, que puede suceder que hacia el final del embarazo, a medida que el útero se extiende, la placenta pueda alejarse del orificio cervical y permitir la salida del bebé.

El síntoma que hace sospechar de la presencia de placenta previa es una hemorragia sin dolor ni otros síntomas hacia la segunda mitad del embarazo. En caso de sangrado, se debe acudir inmediatamente al médico quien si diagnostica placenta previa indicará reposo, evitar las relaciones sexuales y cualquier tipo de esfuerzo.

La ecografía es la forma de diagnosticarla, por eso es indispensable al menos un ultrasonido en el tercer trimestre de embarazo, ya que llegar al parto sin conocer que existe placenta previa expone a la madre y al bebé a un riesgo grave de muerte por hemorragia.

La hemorragia es una de las principales causas de muerte postparto y la placenta previa es una de las más importantes.

Las mujeres con mayor predisposición a placenta previa son las mayores de 35 años, las multíparas, las que han tenido más de una cesárea y antecedentes de placenta previa.

Desprendimiento prematuro de placenta

Normalmente, la placenta se separa de las paredes del útero después de la expulsión del bebé en el parto. Al disminuir bruscamente el volumen del útero, la placenta comienza a desprenderse hasta que es expulsada, constituyendo la última fase del parto conocida como alumbramiento.

En ocasiones, ocurren desprendimientos parciales o totales de la placenta antes de dar a luz, de forma prematura durante el embarazo o en el trabajo de parto.

Entre los síntomas más frecuentes se encuentran: dolor y endurecimiento abdominal (aún entre contracciones), sangrado vaginal de color oscuro y dolor de espalda.

Es una complicación que pone en grave riesgo al bebé, ya que se ve afectado el órgano que le aporta nutrientes y oxígeno al feto. Dependiendo del grado de desprendimiento puede haber desde un sufrimiento fetal leve, grave o incluso la muerte si el desprendimiento es muy severo.

Es un problema que no puede prevenirse, sólo detectarlo lo antes posible a través del monitoreo fetal y la ecografía.

Las mujeres con mayor predisposición a sufrir un desprendimiento de placenta son las embarazadas con presión alta o preeclampsia, con diabetes, edad avanzada, fumadoras, con alto número de partos anteriores y aquellas con antecedentes de separación de placenta o que hayan sufrido un traumatismo abdominal.

En caso de desprendimiento de placenta, se debe extraer al bebé de forma inmediata, ya sea por parto vaginal, si este está ya avanzado, o por cesárea urgente en el caso de no haberse iniciado el trabajo de parto.

Placenta envejecida

En condiciones normales, el envejecimiento de la placenta se produce hacia el final del embarazo. Su función es la de nutrir al bebé durante todo el embarazo hasta el momento del parto.

Sin embargo, en ocasiones, cuando se supera la fecha de parto o por otras causas como hipertensión arterial o preeclampsia de la madre, se produce un envejecimiento de la placenta, disminuyendo su funcionamiento normal y poniendo en riesgo la vida del bebé.

Hay distintos grados de madurez o envejecimiento de la placenta. Es importante llevar un adecuado control prenatal para controlar el nivel de madurez de la placenta a través de ecografías. En ocasiones se pueden apreciar calcificaciones en su morfología, pero su presencia no siempre significa que la placenta no esté cumpliendo su función.

Cuando una placenta se presenta en el grado II o III antes de la semana 34 puede decirse que está envejecida prematuramente.

Esta insuficiencia determina malnutrición uterina pudiendo provocar un parto prematuro, crecimiento intrauterino retardado o un bebé de bajo peso al nacer.

Hay mayor riesgo de placenta envejecida en mujeres mayores de 35 años, multíparas, con preeclampsia, tabaquismo y déficits nutricionales

Placenta adherida o placenta acreta

La placenta acreta es la que está anormalmente adherida al útero. Sucede cuando se produce una penetración de la placenta más allá de la superficie endometrial del útero pudiendo llegar a invadir el músculo uterino u órganos vecinos.

Puede provocar sangrado en el último trimestre de embarazo, pero generalmente no se detecta hasta el parto cuando aparecen dificultades para desprender la placenta después del nacimiento del bebé, pudiendo provocar una inversión uterina.

Según el grado de penetración o adherencia de la placenta (acreta, percreta o increta) y de la extensión de placenta que esté adherida, el médico evaluará la necesidad de extirpar el útero pues intentar despegar la placenta podría agravar el problema.

Es una de las complicaciones de la placenta menos frecuente, que se presenta principalmente en los casos de placenta previa.

En Bebés y más | Qué es la placenta, Los grados de madurez de la placenta

Источник: https://www.bebesymas.com/embarazo/placenta-previa-envejecida-otras-complicaciones-placenta-embarazo

Envejecimiento de la placenta y otras complicaciones

Envejecimiento de la placenta y otras complicaciones

En muchas ocasiones, pasada la semana 41 se debe provocar el parto, porque la placenta ya no suministra oxígeno y nutrientes al bebé de manera adecuada a causa de su envejecimiento. Es lo que se conoce como placenta calcificada o vieja.

Si ocurre antes de la semana 40, es necesario inducir el parto o practicar una cesárea ya que si no, el feto podría morir.

A medida que avanza el embarazo, la placenta va evolucionando, y en su evolución la placenta puede clasificarse en cuatro grados de madurez: 0, I, II y III.

Grado 0 (menos de 18 semanas): es el nivel más joven y corresponde al primer y segundo trimestre de embarazo. Se caracteriza porque la placa basal (aquella que está más cerca del útero) es igual que la placa corial (la que está más cerca del feto).

Placenta grado I (entre 18 y 29 semanas): se detectan pequeñas zonas de color blanco en la ecografía en la placa corial y la placa basal no presenta calcificaciones.

Placenta grado II (más de 30 semanas): la placa basal se identifica en su totalidad y da la impresión de que está separada del miometrio (capa muscular de la pared del útero). En la placa corial se visualizan calcificaciones difusas.

Placenta grado III (más de 39 semanas): son las placentas con gran depósito de calcio a todos los niveles. Tanto la placa basal como la corial aparecen altamente ecorrefrigentes (en color blanco). Los tabiques de ambas partes de la placenta ya confluyen y se fusionan entre sí.

El problema es que una placenta alcance uno de estos grados antes de tiempo, ya que las calcificaciones impiden su correcto funcionamiento, lo que afectaría al oxígeno y los nutrientes que recibe el feto. La diabetes o la preeclampsia pueden envejecer prematuramente la placenta. El único tratamiento posible en este caso es el parto.

 

Otras complicaciones relacionadas con la placenta

Placenta retenida: el alumbramiento no acaba cuando el bebé sale del canal de parto, si no cuando la madre expulsa la placenta, unos 30 minutos después de haber dado a luz.

Es necesario comprobar que no quedan restos de la misma dentro, ya que podría causar complicaciones futuras a la madre.

A veces, la placenta queda retenida al fondo del útero y necesita que el médico la extraiga manualmente.

Desprendimiento abrupto de la placenta: es una complicación bastante común. Sucede cuando la placenta comienza a desprenderse de las paredes uterinas antes de que se produzca el alumbramiento.

Normalmente ocurre en el tercer trimestre, con lo que el único tratamiento es un parto prematuro, ya que una vez la placenta comienza a desprenderse, deja de funcionar correctamente. Si el feto aún no es viable, se recomendará reposo absoluto y se controlará al bebé constantemente para asegurarse de que le llegan oxígeno y nutrientes. En cuanto esto dejara de pasar, se provocaría el parto.

Placenta previa: la placenta se sitúa taponando parcial o totalmente el cuello uterino. Puede causar sangrado rojo intenso desde el segundo trimestre de embarazo y, si bloquea totalmente la salida del canal vaginal, será necesario realizar una cesárea.

Placenta acreta: en este caso, la placenta se implanta dentro de la pared uterina más profundamente de lo que debería.

Las vellosidades de la placenta en vez de simplemente conectarse con el revestimiento endometrial, se fijan y crecen hacia la pared muscular del útero pudiéndolo atravesar hasta la capa intermedia (miometrio) o, incluso, hasta la más externa (perimetrio).

Esta enfermedad imposibilita la expulsión de la placenta tras el parto de forma natural y muchas veces incluso obliga a practicar una cesárea para evitar una hemorragia masiva de la mujer tras el parto que pueda desembocar en una histerectomía.

Placenta previa

Definición:

Es una enfermedad propia de la gestación que se produce cuando la placenta se sitúa en la parte baja del útero, de manera que bloquea parcial o totalmente el cervix.

Las mujeres mayores de 35 años, que fuman o toma algún tipo de drogas tienen mayor riesgo de padecer esta enfermedad.

Puede llegar a ser grave tanto para la madre como para el feto ya que impide que este se alimente correctamente, puede causar sangrados muy abundantes y, en algunos casos, impedir la salida del bebé por el canal vaginal, por lo que necesitaría una cesárea para nacer.

Síntomas:

Sangrado vaginal repentino, abundante y sin dolor a partir de la 24ª semana. El sangrado se acompaña a veces de dolor en el útero.

Normalmente la placenta previa se descubre en la primera ecografía, y desde ese momento el embarazo se sigue de una manera especial.

Tratamiento:

El tratamiento dependerá de la cantidad de sangrado, la posición de la placenta respecto al cuello del útero, la viabilidad del feto y su posición.

La mayoría de las veces se recomienda reposo hasta que el feto es viable, y se provoca el parto o se practica una cesárea.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/salud-embarazo/envejecimiento-de-la-placenta-y-otras-complicaciones-4315

¿Es cierto que la placenta envejece progresivamente? ✉

Envejecimiento de la placenta y otras complicaciones

En general, se cree que durante la duración relativamente corta de un embarazo normal, la placenta envejece progresivamente y, a término, está al borde de un declive hacia la senescencia morfológica y fisiológica.

 Esta creencia se basa en la aparente convergencia de factores clínicos, estructurales y datos funcionales como apoyo de este concepto de la placenta como un órgano de envejecimiento, con demasiada frecuencia, no se hace distinción entre los cambios relacionados con el tiempo y los cambios de envejecimiento reales.

Revisaré algunos de estos conceptos y consideraré si la placenta realmente se somete a un proceso de envejecimiento.

A los efectos de esta revisión, se considera que un cambio de envejecimiento es intrínseco, perjudicial y progresivo y que da como resultado una pérdida irreversible de la capacidad funcional, una capacidad deteriorada para mantener la homeostasis y una menor capacidad para reparar el daño.

FACTORES  CLÍNICOS

El factor individual más importante que conduce a la creencia en la senescencia placentaria ha sido el aparente aumento de la morbilidad y mortalidad fetal asociadas con el embarazo prolongado, que tradicionalmente se atribuye a la “insuficiencia placentaria” como consecuencia de la senescencia del órgano.

En el pasado se pensaba que aproximadamente el 11% de los embarazos se alargaban a la 42ª semana de gestación o más: la introducción de un examen de ultrasonido de rutina al inicio del embarazo redujo la incidencia de embarazos prolongados a aproximadamente 6% e incluso se ha afirmado que con estudios de datación muy precisos la incidencia de gestaciones verdaderamente prolongadas no supera el 1%. Esto provoca algunas dudas sobre la validez de gran parte de la información histórica sobre los riesgos y los efectos nocivos del embarazo prolongado, pero, no obstante, se acepta ampliamente que la mortalidad perinatal aumenta después de la semana 42 de gestación.

Cualquier aumento en la mortalidad perinatal después de la semana 42 de gestación se debe, en parte, a la alta incidencia de macrosomía fetal: 10% de los bebés de embarazos prolongados pesan más de 4000 g y 1% por encima de 4500 g y estos fetos corren un riesgo particular de complicaciones tales como distocia de hombro. La presencia de este gran número de fetos macrosómicos es una clara indicación de que, al menos en este subconjunto, la placenta continúa funcionando mucho más allá de la semana 40 de gestación y sigue siendo capaz de mantener un crecimiento fetal sin límites.

El síndrome clínico clásico del bebé “posmaduro” no se ve comúnmente hoy en día, pero parece estar claramente relacionado con el desarrollo de oligohidramnios.

No cabe duda de que el volumen de líquido amniótico tiende a disminuir en una proporción de embarazos prolongados y que el oligohidramnios se asocia con una alta incidencia de desaceleraciones de la frecuencia cardíaca fetal.

Esto ha sido atribuido por algunos a la compresión medular, pero un estudio confirmó que la compresión del cordón umbilical es común en embarazos prolongados, no pudo correlacionar dicha compresión con la acidosis fetal.

A menudo se asume, y de hecho se afirma comúnmente, que la disminución en el volumen de líquido amniótico en estos casos es una indicación de “insuficiencia placentaria” pero, en realidad, no hay evidencia de que al final del embarazo la placenta desempeña algún papel en la producción de líquido amniótico o en el control del volumen de líquido amniótico.

Por lo tanto, las dos causas más potentes de aumento de la morbilidad en el embarazo prolongado no están relacionadas con ningún cambio en la capacidad funcional de la placenta.

El examen de placentas de embarazos prolongados no muestra evidencia de un aumento de la incidencia de anomalías placentarias macroscópicas, como infartos, calcificación o depósito masivo de fibrina perivinosa.

La anormalidad histológica más característica, encontrada en una proporción de casos pero ciertamente no en todos, es la disminución de la perfusión fetal de las vellosidades placentarias.

Los vasos vellosos fetales son normales en placentas de embarazos prolongados y los estudios de velocimetría de flujo Doppler han indicado, en general pero no unánimemente, que no hay una mayor resistencia vascular fetal en dichas placentas.

La disminución de la perfusión fetal es probablemente consecuencia de oligohidramnios, porque los estudios del flujo de la vena umbilical han demostrado que el flujo sanguíneo fetal a la placenta a menudo se reduce en casos de oligohidramnios.

 Debe admitirse que la fisiopatología del embarazo prolongado no ha sido completamente elucidado Sin embargo, parece bastante claro que los efectos nocivos que pueden sobrevenir al feto en gestaciones prolongadas no pueden atribuirse a la insuficiencia placentaria o la senescencia.

CONCLUSIÓN

Una revisión de la evidencia disponible indica que la placenta no experimenta un verdadero cambio de envejecimiento durante el embarazo.

De hecho, no existe una razón lógica para creer que la placenta, que es un órgano fetal, deba envejecer mientras que los otros órganos fetales no: la situación en la que un órgano individual envejece dentro de un organismo que no está envejecido es aquella que lo hace no ocurre en ningún sistema biológico.

La creencia persistente en el envejecimiento placentario se ha basado en una confusión entre la maduración morfológica y la diferenciación y el envejecimiento, una incapacidad para apreciar los recursos funcionales del órgano y una aceptación acrítica del concepto excesivamente fácil de “insuficiencia placentaria” como causa de aumento de la mortalidad perinatal.

Autor: Harold Fox
Referencia: https://www.bmj.com/

Источник: https://www.helenaeyimi.com/es-cierto-que-la-placenta-envejece-progresivamente-%E2%9C%89/

¿Qué es la placenta envejecida y cómo afecta el embarazo?

Envejecimiento de la placenta y otras complicaciones

  • SUSANA CARRASCO
  • 26/10/2020
  • 12:53 hrs.

La placenta es fundamental para unembarazo saludable, ya que brinda oxígeno y nutrientes al bebé para su crecimiento, además de que elimina los residuos de la sangre del pequeño.

Pero hay una alteración que pocas mamás conocen y que puede tener efectos importantes durante la gestación: laplacenta envejecida.

Tal vez pienses que se trata de un problema únicamente de embarazos en mujeres mayores, pero no es así, la placenta envejecida no tiene nada que ver con la edad de la futura mamá.

(Foto: Wikimedia) 

La placenta envejecida se relaciona más con la evolución y maduración de la placenta que, durante el embarazo, podría hacerlo más rápido de lo normal, suponiendo un riesgo para el bebé. Sigue leyendo para conocer todo al respecto. 

¿Qué es la placenta envejecida

De acuerdo con Mayo Clinic, existen diversos factores que pueden afectar lasalud de la placenta durante el embarazo, como la edad de la madre, la presión arterial alta, la espera de gemelos, los trastornos de coagulación de la sangre, problemas de placenta anteriores y los golpes en el abdomen.

(Foto: tomada de la web) 

Pero uno que es poco conocido es la placenta envejecida, ¿de qué se trata? Una publicación del diario 20 minutos señala que la placenta se forma alrededor de la semana 12 de embarazo y a partir de ahí, se desarrolla hasta llegar a la madurez total. A medida que se acerca el parto, pierde la capacidad de regeneración, de manera que se va calcificando poco a poco.

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En ese sentido, la placenta envejecida es aquella que llega al estado de madurez antes de la semana 36 de embarazo. Cuanto mayor es la madurez de la placenta, menos eficaz es para cumplir con sus funciones, por lo que la mujer debe recibir cuidados especiales para evitar complicaciones en el desarrollo del bebé.

(Foto: Freepik) 

Consecuencias de la placenta envejecida

Estar al pendiente de unaplacenta envejecida es una emergencia puesto que se ha encontrado que esta situación puede favorecer la formación de depósitos de calcio en los vasos sanguíneos que impiden la correcta llegada de nutrientes y oxígeno al bebé cuando está en el vientre, lo que pone en riesgo la vida del pequeño.

Para muchos especialistas, el envejecimiento prematuro de la placenta es una afección grave que puede hacer que el bebé no obtenga los nutrientes que necesita para sobrevivir, pues la calcificación hace que algunas partes de la placenta mueran y ya no sean útiles.

(Foto: tomada de la web) 

Una de las principales causas de la placenta envejecida es el tabaquismo durante el embarazo, ya que favorece la calcificación y, por lo tanto, el envejecimiento prematuro de éste órgano temporal.

Otras causas tienen que ver con una nutrición inadecuada en el embarazo, carencia de algunas vitaminas o la genética.

De igual manera, la preeclampsia o presión arterial alta puede aumentar el riesgo de placenta envejecida.

¿Qué hacer ante la placenta envejecida?

Asistir de manera puntual a los chequeos médicos es fundamental para detectar cualquier cambio en la placenta que pueda poner en riesgo la vida del bebé.

Si se detecta un problema de placenta envejecida antes de tiempo, los médicos pueden tomar la decisión de realizar un parto de emergencia o inducido para poner a salvo al bebé.

(Foto: Pikist)

En casos leves, basta con mantener una vigilancia estricta para monitorear el desarrollo del pequeño y detectar el momento ideal en que se deba inducir el parto, pues hay que recordar que la placenta envejecida impide que el bebé reciba nutrientes y oxígeno.

Si esto te ocurre, no te asustes, es un paso necesario para garantizar la salud del recién nacido y los cuidados neonatales adecuados impedirán otras complicaciones.

La placenta envejecida también puede aparecer en el momento normal, es decir, después de la semana 36 de gestación, pero si después de la fecha de parto programada el bebé no nace, hay que considerar provocarlo puesto que la placenta va perdiendo sus funciones.

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(Con información de 20 minutos, Ser Padres y Mayo Clinic)

Источник: https://sumedico.lasillarota.com/familia/que-es-la-placenta-envejecida-y-como-afecta-el-embarazo-/328330

4 alteraciones de la placenta y su tratamiento

Envejecimiento de la placenta y otras complicaciones

Es uno de los problemas de la placenta más conocidos –aunque su incidencia, que afecta a uno cada 200 nacimientos, no es muy alta– es el que tiene que ver con su ubicación en el útero. La placenta previa se sitúa en el segmento uterino inferior, colocándose en muchos casos por delante del feto en su camino de salida por el canal del parto. 

No todas las placentas previas se posicionan igual dentro del útero, por lo que sus posibles complicaciones y su abordaje médico tampoco será el mismo.

Así, la total u oclusiva, que tapa completamente el canal de parto, siempre obliga a hacer una cesárea, pero la parcial, que lo cubre parcialmente, o la marginal, que se sitúa al lado pero sin llegar a taparlo, suele permitir el parto normal. 

Al principio de la gestación muchas embarazadas tienen una placenta de inserción baja en el útero, pero a medida que éste crece, va “ascendiendo” y se aleja del orificio cervical interno.

Por eso, la placenta previa, como tal, no se diagnostica antes de la semana 20, salvo que se haya producido un sangrado, que es el principal síntoma de esta alteración y que debe llevar a la gestante a Urgencias inmediatamente.

¿Cómo se trata la placenta previa? Depende del tipo de placenta y de los síntomas que presente la mujer. Si ha sido diagnosticada mediante ecografía y no hay  sangrado, no es necesario ingresarla.

Eso sí, es importante que guarde reposo y que evite el coito y las actividades que requieran esfuerzo.

Además, tendrá un control médico riguroso, con más monitorizaciones fetales, ecografías, perfiles biofísicos y analíticas, para ver si tiene anemia y en ese caso, administrar hierro.

Si tiene sangrado, el tratamiento puede incluir un reposo más acentuado y el ingreso hospitalario.

El sangrado puede ocurrir en cualquier momento de la gestación, pero suele darse entre las semanas 27 y 33, y aumenta a medida que se acerca el parto y llegan las contracciones.

Si la placenta previa es total o parcial, normalmente se planifica una cesárea, pero si es marginal o baja, se intenta un parto vaginal.

2. Placenta envejecida

Otro tipo de alteraciones placentarias son las causadas por su mal funcionamiento. En ocasiones –afortunadamente, muy raras–, la placenta deja de funcionar adecuadamente y no permite el paso de oxígeno y nutrientes al bebé. Es lo que se conoce como insuficiencia placentaria o placenta envejecida, que da lugar a problemas de crecimiento del feto.

Dicha anomalía es más frecuente en mujeres con enfermedades previas, como hipertensión o diabetes, y que ya han tenido alguna cesárea. También puede ocurrir en un embarazo prolongado. El único síntoma es que la tripa aumenta poco, pero no se puede diagnosticar hasta la ecografía del tercer trimestre que se hace para ver si el feto crece correctamente.

¿Cómo se trata? Con reposo, ya que éste aumenta la cantidad de sangre que llega al útero y, por tanto, que puede atravesar la placenta, lo que mejora la perfusión del feto. Las recomendaciones también contemplan una vigilancia médica exhaustiva, el tratamiento de la patología de base y la monitorización del bebé para controlar su bienestar y valorar el adelanto del parto.

3. Acretismo

El acretismo es un problema de inserción placentaria, que ocurre cuando la placenta penetra en el músculo uterino. Se habla entonces de placenta accreta.

Es una patología más grave que la placenta envejecida, pero muy poco frecuente.

No da síntomas y, a menos que se diagnostique en la ecografía del tercer trimestre –lo que en muchas ocasiones no se logra–, los médicos la descubren en el momento del parto, cuando la placenta no se desprende de la pared uterina o lo hace con dificultad.  

¿Cómo se trata? Al ser una complicación asociada a las mujeres con cesáreas anteriores y placentas previas, los médicos suelen planificar con antelación la intervención. El objetivo es prevenir la hemorragia durante el parto, que es el riesgo principal de la placenta envejecida.

4. Desprendimiento de placenta

Ante un sangrado o una excesiva secreción vaginal, la embarazada debe ir a Urgencias. Y con mucho más motivo si las hemorragias aumentan su frecuencia o se acompañan de dolor abdominal, porque entonces podemos estar ante un desprendimiento de placenta.

¿Y qué provoca esta alteración? La causa más común es una lesión en este órgano o en sus vasos, y algunos factores de riesgo son la hipertensión, un traumatismo –como un accidente de tráfico– o el consumo de alcohol.

Aunque puede aparecer en cualquier momento de la gestación es más frecuente en el tercer trimestre.

¿Cómo se trata? Ante un desprendimiento, a la gestante se la ingresa en el hospital para someterla a un estrecho control, y si existen signos de sufrimiento fetal o riesgo de hemorragia para la madre, se realizará una cesárea de urgencia.

Gema Martín

Источник: https://www.guiadelnino.com/embarazo/pruebas-en-el-embarazo/4-alteraciones-de-la-placenta-y-su-tratamiento

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