¿Es la inteligencia hereditaria?

Sabías que la inteligencia se hereda de la madre y no del padre

¿Es la inteligencia hereditaria?

En varias ocasiones nos hemos preguntado si la inteligencia se hereda de la madre o del padre, dado que tendemos a asociar esta capacidad con la genética. Por esto mismo, diversos equipos de investigadores han decidido indagar al respecto.

Hace algunos años se pensaba que la inteligencia se heredaba dela madre, dado el vínculo que se tiene con ella desde el primer momento de la vida.

También porque se pensaba que las capacidades cognitivas se encontraban en el cromosoma X.

A su vez, se consideraba que los cromosomas X de la madre aportaban más información para el desarrollo de la estructuras cerebrales asociadas con el pensamiento.

Los expertos del Genetic Literacy Project han decidido realizar varias aclaraciones respecto a estas ideas. Veámoslas a continuación.

¿Qué dicen los expertos?

El científico estadounidense Roberth Lehrke, en su publicación Sex Linkage of Intelligence, propone que gran parte del componente cognitivo del ser humano está ligado directamente con el cromosoma X. Además, afirma que las mujeres tienen el doble de probabilidades de heredar los rasgos cognitivos, pues tienen dos veces el mismo cromosoma X.

Lehrke explica que todas las mujeres poseen un cromosoma X “no inteligente” y otro “muy inteligente”. Sin embargo, pueden existir mujeres que poseen dos cromosomas X con “superinteligencia”. Tal es el caso de la mujer con el mayor coeficiente en el mundo, Marilyn vos Savant.

En el caso de los hombres, el cromosoma Y no tienen ningún aporte en la parte cognitiva. Es decir, un cromosoma Y junto a un cromosoma X “no inteligente” puede sufrir retrasos mentales. Por el contrario, junto a un cromosoma X “muy inteligente”, se desarrolla el coeficiente intelectual.

Sin embargo, los Genetic Literacy Project aclaran que la madre tiene un rol clave en el desarrollo de la inteligencia, pero no solamente por el hecho de que aporta cromosomas X, sino por el tipo de vínculo que puede desarrollar con su hijo a muchos niveles: físico, emocional, psicológico, etc.

¿Qué porcentaje de la inteligencia se hereda?

Entre un 45 % y un 55 % de la inteligencia es transmitida a través de genes. Es decir, gran parte de la inteligencia (el 55 o 45 % restante) se desarrolla si las condiciones personales y familiares son las adecuadas.

Conoce: 4 tipos de superdotación intelectual

1. Los valores

Por supuesto, la perseverancia, el esfuerzo, la disciplina, el compromiso y el interés por aprender son factores que influyen para que el niño desarrolle su inteligencia.

2. La autonomía

La independencia del niño es fundamental. De este modo, el proceso cognitivo se desarrolla sin problema alguno y de la mejor manera. El niño necesita definir y determinar qué cosas quiere, sin ser obligado a tomar decisiones bajo presión.

3. La confianza

Un niño seguro de sus habilidades puede resolver cualquier inconveniente. De este modo, desarrolla la capacidad de análisis frente a cualquier situación.

4. El vínculo emocional

Los niños con más apego a sus padres tienden a superar con más facilidad las frustraciones. En este sentido, existen estudios que favorecen a la madre y su amor maternal.

Es importante favorecer el contacto desde los primeros momentos, ya que los beneficios de la técnica son inmediatos.

¿Qué más hay que tener en cuenta?

En torno a la idea de si la inteligencia se hereda de la madre o no se ha dicho mucho en los medios. Sin embargo, muchas veces la interpretación de los datos obtenidos en las distintas investigaciones no se exponen de una forma clara o se tergiversan, dada la falta de conocimiento que existe sobre genética en líneas generales.

Hay que tener en cuenta que:

  • La madre tiene un rol clave en el desarrollo de la inteligencia, más allá de la genética.
  • Como muchas otras cuestiones relacionadas al ser humano, la inteligencia está compuesta por muchas capas superpuestas y, por tanto, no es posible abordar su estudio desde un único punto. Hay que tener en cuenta múltiples factores.
  • La genética no sería la única respuesta a qué tan inteligente o no es una persona, como tampoco lo sería el entorno, sino una combinación de ambas. “Solo entre el 40 y el 60% de la inteligencia es hereditaria, lo que deja una parte similar dependiente del medio ambiente“.
  •  En un artículo publicado en la revista Forbes se aclara que cuando se hereda un cromosoma X, se obtiene cualquier gen que esté en ese cromosoma, esté vinculado a la inteligencia o no.

Entérate: ¿Hay bacterias en nuestro cerebro?

La inteligencia se hereda de la madre: Reflexiones finales

La inteligencia es un constructo complejo que debe ser estimulado para lograr un resultado satisfactorio. Por su parte, los padres tienen que contribuir al desarrollo cognitivo del niño. Una buena estimulación mediante retos que impulsen el desarrollo de las habilidades del niño contribuirá a ello.

Finalmente, ahora que sabes que la inteligencia se hereda en parte de la madre, realiza ejercicios intelectuales con tu hijo, para que ambos aumenten sus conocimientos.

Источник: https://mejorconsalud.as.com/inteligencia-se-hereda-de-la-madre/

¿Los hijos heredan la inteligencia de su madre o de su padre? La ciencia tiene ya la respuesta

¿Es la inteligencia hereditaria?

¿Es cierto que la inteligencia se hereda de las madres? Sí, parece una afirmación un tanto arriesgada pero la ciencia lo confirma: la inteligencia se hereda de la madre.

¿Es la inteligencia hereditaria?

Aunque la inteligencia es algo muy complejo que no depende sólo de la genética, afirman con rotundidad que es la madre la que transmite los genes relacionados con el cociente intelectual (aunque recordemos, que no es lo mismo ser inteligente que ser sabio).

El científico estadounidense Robert Lehrke postuló que gran parte del componente intelectual de los individuos está ligado al cromosoma X. El gen de la inteligencia tiene un alto componente hereditario y se encuentra en el cromosoma X.

Como la madre aporta dos cromosomas X (XX), tendría el doble de posibilidades de transmitirla.

Desde entonces se han efectuado numerosos estudios que han determinado que es efectivamente la madre quien transmite la inteligencia a los hijos en un mayor porcentaje.

Mediante la manipulación genética de ratones. Se crearon ratones con dosis más altas de genes maternos. Y ratones con más cantidad de genes paternos. En el primer caso, los ratones nacían con un cerebro más grande y un cuerpo más pequeño, mientras que en el segundo caso, los ratones presentaban un cerebro más pequeño pero un cuerpo más grande.

A partir de ahí se descubrió que el cerebro tiene zonas con mayoría de células maternas y otras zonas que tienen sólo células paternas.

Y no sólo eso: las células con genes de origen paterno se fueron acumulando en la zona del cerebro que tiene que ver con la alimentación, la supervivencia y el sexo, mientras que las células de origen materno se acumulaban en la zona cerebral del desarrollo del lenguaje, la inteligencia, el pensamiento y la planificación.

Por tanto, la inteligencia posiblemente se hereda de la madre y las emociones, del padre. ¡Sorprendente, verdad!

Esto, sin duda, más que respuesta abre muchas otras preguntas: ¿de madre inteligente nacerán hijos inteligentes? ¿Por qué los hermanos tienen distinta inteligencia?

Pero dejemos estas preguntas sin contestar durante un minuto porque los experimentos van mucho más allá.

En investigaciones de Hameister, Ulrich Zechner, hallaron un grupo de genes en particular dentro del cromosoma X relacionados con el desarrollo de las habilidades cognitivas, argumentando que durante la evolución de la inteligencia humana la selectividad ejercida por la mujer al buscar pareja sexual ha tenido significativa importancia.

Estos doctores alemanes, al estudiar genes relacionados con daños cerebrales encontraron que muchos de estos genes se hallaban en el cromosoma X. Estos genes están relacionados con la memoria y terminaciones nerviosas en el cerebro.

Según esta atrevida teoría, las mujeres serían responsables de la inteligencia de los humanos al ir privilegiando a la hora de elegir pareja la inteligencia sobre el aspecto, poniendo así en marcha un mecanismo de selección.

La herencia genética no es definitiva

Algunos estudios demuestran que las madres transmiten una capacidad, un cociente intelectual a sus hijos. De hecho, se calcula que la inteligencia se hereda hasta un 60% (que el niño luego podrá desarrollar o no).

Pero la inteligencia no depende sólo de este factor. El 40% restante, depende de sus vivencias y de lo que transmitamos a través de la educación.

 Está demostrado que la confianza que los demás depositan en nosotros resulta determinante a la hora de alcanzar nuestras metas.

Sin duda, los datos más fiables los encontramos en labióloga y genetista estadounidense Anne Fausto-Sterling, que ha dedicado su premiada carrera a las cuestiones de género, sobre todo a derribar teorías científicas sobre los roles de ambos sexos por lo que os recomendamos su libro Myths of Gender: Biological Theories about Women and Men (Los mitos de género: teorías biológicas sobre las mujeres y los hombres).

Poner el foco en los errores, tan sólo ayuda a fomentarlos. Mientras que en el método tradicional nos centramos constantemente en los errores y nos niños desarrollan el miedo a equivocarse o salirse de la norma, con este método, la motivación va encauzada en la recompensa, no en el castigo.

– El vínculo emocional que existe entre los padres y el bebé. De hecho, los niños con más apego a sus padres desarrollan más facilidad para superar una frustración y resolver sus problemas.

– La capacidad del niño a adaptarse a los cambios.

– La capacidad para resolver un problema.

– La autonomía e independencia del niño.

– La confianza y autoestima del niño.

– Valores como el esfuerzo, la perseverancia y el empeño e interés del niño por aprender.

La inteligencia, por tanto, se hereda en parte de la madre, en parte del padre, en parte se ve afectada por innumerables factores ambientales, y en parte se desarrolla con esfuerzo y ejercicio mental.

Источник: https://muhimu.es/salud/inteligencia/

¿La inteligencia es o no genética?

¿Es la inteligencia hereditaria?

¿Nacemos listos o nos hacemos? /Public Domain Pictures

Una de las cuestiones más controvertidas en la ciencia es qué constituye exactamente la inteligencia, y hasta qué punto es genética. Pero ahora, un nuevo estudio realizado con casi 80.000 personas y publicado en Nature Genetics, ha logrado identificar una serie de genes que parecen estar involucrados en la inteligencia.

De acuerdo a una definición del diccionario, la inteligencia es «la capacidad de aprender, entender o hacer frente a nuevas situaciones» o «la capacidad de aplicar el conocimiento, para manipular el entorno o pensar abstractamente». Esto es, obviamente, muy amplio.

De hecho, incluso los animales exhiben diferentes formas de inteligencia, críticas para la supervivencia. Van desde alcanzar o recolectar fuentes de alimento y escapar de los depredadores, hasta compartir las tareas dentro de un grupo (como en las comunidades de hormigas).

Los elefantes o monos también poseen formas de empatía y cuidado, que fortalecen sus relaciones y posibilidades de sobrevivir.

La inteligencia humana comenzó de forma reactiva, lo que nos permitió encontrar soluciones a los desafíos de la naturaleza. Pero luego se volvió proactiva, para que pudiéramos utilizar los recursos de la naturaleza con el fin de desarrollar medidas preventivas dirigidas a resolver problemas.

En última instancia, lo que hace que la inteligencia humana sea diferente de la de otros animales es nuestra habilidad para modelar el ambiente, por ejemplo, a través de la agricultura. Esto se hizo posible a medida que desarrollábamos comunidades y comenzamos a delegar tareas basadas en talentos.

Cuando se controló el agudo problema de la supervivencia, pudimos dedicar nuestra inteligencia al desarrollo de las artes u otras habilidades superiores.

Hay muchos factores que nos permiten formar y nutrir nuestra inteligencia, desde el acceso a los recursos e información hasta las habilidades adquiridas a través de la experiencia y la repetición. Pero, como en la mayoría de los rasgos humanos, en este también hay una base genética.

El experimento

El método utilizado para medir la inteligencia en el nuevo estudio fue el denominado factor g, una medida de la inteligencia analítica.

Aunque puede parecer reductivo catalogar todos los tipos de inteligencia a través de una sola prueba, el factor g se utiliza a menudo en la investigación científica como uno de los métodos más imparciales. Los autores examinaron los valores de 78.

000 personas de ascendencia europea para buscar factores genéticos y genes que, potencialmente, influyen en la inteligencia humana.

Llevaron a cabo un estudio de asociación de todo el genoma (GWAS). Esto evalúa las conexiones entre un rasgo y una multitud de marcadores de ADN llamados polimorfismos de un solo nucleótido, o SNPs, que pueden determinar la probabilidad que tiene un individuo de desarrollar un rasgo específico.

La prueba permitió a los investigadores identificar 336 SNPs significativos. Generalmente, la gran mayoría de los que se identifican de esta manera pertenecen a regiones no codificantes del ADN. En otras palabras, indican porciones del ADN que pueden regular la expresión génica aunque el gen regulado real sea desconocido.

Esto hace que los SNP de GWAS sean difíciles de interpretar.

Por ello, los autores complementaron su análisis con el denominado análisis de asociación genética de todo el genoma (o GWGAS), que calcula el efecto de múltiples SNP dentro de los genes y puede identificar genes asociados reales.

Luego, combinaron ambos tipos de estudio para estar más seguros de los genes que asociaban con la inteligencia. El trabajo consiguió aislar 52 genes candidatos a tener vínculos con la inteligencia.

Aunque 12 de ellos habían sido previamente asociados, el estudio debe ser replicado en futuras investigaciones.

¿Qué conclusiones sacamos?

Los investigadores descubrieron que los genes más fuertes vinculados a la inteligencia son los que participan en la regulación del desarrollo del sistema nervioso y la apoptosis (una forma normal de muerte celular necesaria para el desarrollo). El SNP más significativo se encontró dentro de FOXO3, un gen implicado en la señalización de la insulina, que podría desencadenar la apoptosis. El gen más fuertemente asociado fue CSE1L, implicado en la apoptosis y la proliferación celular.

¿Todo esto significa que la inteligencia en los seres humanos depende de los mecanismos moleculares que apoyan el desarrollo y la preservación del sistema nervioso durante toda la vida de una persona? Es posible. 

¿Y es posible explicar la inteligencia a través de la genética? Este artículo sugiere que sí.

Sin embargo, podría justificarse considerar que la inteligencia es un rasgo muy complejo e, incluso si la genética desempeña un papel, los factores ambientales como la educación, la vida sana, el acceso a la educación superior, la exposición a circunstancias o entornos estimulantes podrían desempeñar un papel igual o más importante en el fomento y la formación de la inteligencia.

También vale la pena considerar que el significado de inteligencia se encuentra dentro de un área gris.

Podría haber diferentes tipos de inteligencia o incluso la inteligencia podría interpretarse de manera diferente: ¿en qué categoría englobaríamos, por ejemplo, a un genio físico incapaz de recordar su camino a casa, como era Albert Einstein? ¿Inteligencia selectiva? Mozart casi suspendió sus pruebas de admisión a la Academia Filarmónica en Bolonia porque su genio era demasiado amplio e innovador para ser evaluado por pruebas rígidas. ¿Es esa otra forma de inteligencia selectiva? Y si es así, ¿cuál es la base genética de este tipo de inteligencia? Estudios como éste son extremadamente interesantes y muestran que estamos empezando a rascar la superficie de lo que realmente es su base biológica.

Raffaele Ferrari, Investigador en Neurociencia Molecular, de la University College of London

Traducido por Beatriz de Vera. Este artículo se publicó originatmente en 'The Conversation'.

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Источник: https://nmas1.org/blog/2017/07/14/inteligencia-genetica

¿La inteligencia es hereditaria?

¿Es la inteligencia hereditaria?

La carga genética de las personas determina muchos aspectos relativos a la herencia, incluyendo el desarrollo del cerebro. Sin embargo, los genes que nos dan tan solo determinan un porcentaje relativo de lo que seremos en el futuro. ¿Se hereda también la inteligencia de los padres? En este artículo lo comentamos.

En la inteligencia, el tamaño no importa

En el concepto de “inteligencia” influyen muchos factores que no tienen que ver únicamente con la información de los cromosomas de los progenitores.

Por ejemplo, no hay evidencias que concluyan que la inteligencia tenga que ver con el tamaño del cerebro: ¿Sería entonces un elefante con un cerebro de 5 kilos más inteligente que el ser humano? El cerebro pesa aproximadamente 1,5 kg en el hombre adulto y un poco menos (aproximadamente 1,3 kg) en la mujer. Que el cerebro femenino sea algo más ligero no quiere decir que la mujer tenga menos “capacidad cerebral”, de hecho, el peso del cerebro no determina la inteligencia.

Sin embargo, durante mucho tiempo se pensó que el peso influenciaba en la inteligencia, y se hablaba de la superioridad intelectual masculina.

Así, Gustave Le Bon, sociólogo francés del siglo XIX, afirmaba que “En las razas más inteligentes, como entre los parisienses, existe un gran número de mujeres cuyos cerebros son de un tamaño más próximo al de los gorilas que al de los cerebros más desarrollados de los varones. Estos comentarios del pasado hoy en día nos hacen sonreír.

La proporción del peso del cerebro respecto al total del cuerpo es muy similar entre hombres y mujeres.

Comparado con el cerebro de una ballena o de un elefante, el peso del cerebro humano es aproximadamente tres veces más ligero, pero cuando lo comparamos con el peso total del cuerpo, resulta que el cerebro humano es muy pesado.

Representa aproximadamente 2% del total del peso total de una persona, lo que significa que es más voluminoso en proporción que el resto de seres vivos. Seguramente, en algún momento de nuestra evolución optamos por un cuerpo menos musculoso o graso para conseguir un cerebro más grande y de mayor capacidad.

La inteligencia de las personas no está ligada al tamaño del cerebro sino más probablemente al patrón de conexiones entre sus neuronas. La inteligencia más brillante se basaría en circuitos más eficaces. “Mejor en lugar de más”. Ese patrón depende de la herencia genética, pero también son muy importantes las experiencias de cada individuo.

Tener más “materia gris” no equivale a tener más neuronas

En una investigación publicada en Nature se ha llegado a la conclusión de que la mayor cantidad de materia gris no se basa en tener más neuronas. Más bien, los cerebros de inteligencias superiores tendrían en realidad una conexión más eficiente entre las neuronas.

En el estudio participaron 260 personas que tenían que responder a la mayor velocidad una serie de preguntas razonadas. Al mismo tiempo, se analizaban los cerebros de las personas y sus conexiones entre las neuronas.

Los investigadores observaron que los que tenían mejores puntuaciones en los test eran aquellos que tenían menos ramificaciones entre las neuronas. Es decir, que la manera más rápida para resolver los problemas se debía a que se conseguía el camino más corto pero más eficaz. Se priorizaba la eficacia frente al esfuerzo.

Jolygon via Getty Images

Pensar mejor gastando menos

El cerebro sale carísimo energéticamente hablando. Las neuronas son ávidas de oxígeno y glucosa. En proporción consumen al menos 10 veces más oxígeno y 60 veces más de glucosa de lo que les correspondería en el reparto con el resto del cuerpo.

Por consiguiente, la mayor eficiencia energética debería ser aquella que consigue una respuesta rápida y brillante usando la menor cantidad de actividad neuronal para reducir el gasto metabólico.

En este sentido, los cerebros de personas más inteligentes se esfuerzan menos y tienen una actividad metabólica más baja. En definitiva, las neuronas más inteligentes buscarían la conexión que reduzca los esfuerzos. Como explica el neurólogo Erhan Genç estudioso de este campo: “Los cerebros más inteligentes tienen una red más delgada pero más eficiente de neuronas”.

El contexto social es importante

En la capacidad cognitiva de cada uno influyen no solo aspectos genéticos (del padre y de la madre) durante el desarrollo del sistema nervioso, sino la alimentación, el medio ambiente en el que el infante se desarrolla, los estímulos que reciba, el aprendizaje, la situación del seno familiar, etc. (es decir, las componentes epigenéticas).

En este sentido, se ha demostrado que la descendencia tendrá una mejor disposición genética en futuras generaciones de acuerdo al cuidado maternal en los primeros años de vida.

En esta labor también influye el estilo de vida del padre.

De hecho, algunos estudios sugieren efectuados en animales de experimentación sugieren que cuando los padres son físicamente más activos, la herencia tiene una mayor carga del “factor de crecimiento nervioso” lo que permitiría a la descendencia aprender tareas más rápidamente. Al menos, los ratoncitos así lo hacen. Este aspecto indicaría que la herencia del padre es por añadidura un parámetro de éxito reproductivo y de adaptación al medio ambiente en la capacidad mental.

Por último, no hay que olvidar que la inteligencia no es estática. El cerebro es cambiante, flexible, adaptativo y genuino. No hay dos cerebros iguales, ni siquiera un cerebro igual en la misma persona a lo largo de su vida.

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Источник: https://www.huffingtonpost.es/entry/la-inteligencia-es-hereditaria_es_5ef9fba7c5b6acab2844e63f

¿Las personas más inteligentes lo son por herencia genética?

¿Es la inteligencia hereditaria?

Todo el mundo se ha preguntado en alguna ocasión si las personas más inteligentes lo son por herencia genética o bien a causa de las influencias ambientales que reciben, como la calidad de la nutrición o la educación proporcionada por los padres. En los últimos años la genética de la conducta ha logrado responder de forma detallada a esta duda histórica.

La investigación en el campo de la psicología diferencial revela que tanto los genes como el entorno tienen un peso muy significativo en la determinación del cociente intelectual, la medida clásica de la inteligencia. No obstante, la relevancia de la herencia parece ser ligeramente superior a la del ambiente.

  • Artículo relacionado: «Las teorías de la inteligencia humana»

¿Cómo se define la inteligencia?

El constructo “inteligencia” resulta difícil de delimitar, puesto que se le han atribuido múltiples significados tanto en el lenguaje lego como desde la comunidad científica. Se trata de una capacidad compleja que engloba la capacidad de aprender información nueva, la de aplicar distintos tipos de razonamiento y la de solucionar problemas, entre otras muchas.

Una definición especial es la que se ha hecho desde el enfoque operacional. Esta perspectiva propone que la inteligencia debe ser definida como “aquello que es medido por los tests de cociente intelectual”, instrumentos que se han mostrado moderadamente útiles para predecir aspectos como el rendimiento laboral y el estatus socioeconómico.

Sin embargo, la inteligencia es un atributo muy amplio y que no sólo existe en los seres humanos. Ha sido definida por muchos autores como la capacidad para comportarse de forma adaptativa ante situaciones complejas por tal de alcanzar una meta; en este tipo de definiciones se destaca la concepción de la inteligencia como un factor global y estable.

Relación entre genética e inteligencia

Desde el campo de la genética de la conducta, que analiza las diferencias individuales en aspectos comportamentales (como la inteligencia) a partir de métodos genéticos, se calcula que el coeficiente de heredabilidad del cociente intelectual oscila entre 0,40 y 0,70. Esto significa que aproximadamente la mitad de la variabilidad se explica por factores hereditarios.

A partir de revisiones en estudios de este tipo, Antonio Andrés Pueyo concluye que aproximadamente el 50% de la varianza en inteligencia queda explicada por causas de origen genético, mientras que el otro 50% se debe a distintos factores ambientales y a los errores aleatorios de medición.

De modo general los estudios más antiguos han encontrado un peso mayor de la herencia genética en la inteligencia que las investigaciones recientes. Además parece que el coeficiente de heredabilidad es mayor en los casos en que el CI es muy alto (más de 125) o muy bajo (menos de 75).

En cuanto a los distintos factores que componen la inteligencia, algunos estudios han encontrado que las aptitudes verbales se heredan en mayor medida que las de tipo manipulativo. El peso de la genética en el CI verbal aumenta con la edad; lo mismo sucede con otros componentes de la inteligencia, aunque no de forma tan notable.

Por otra parte la inteligencia fluida descrita por Raymond B. Cattell, un constructo similar al factor global (“g”) utilizado originalmente por el pionero Charles Spearman, está más influida por la herencia genética que la inteligencia cristalizada. Mientras que la primera se asocia al razonamiento y a la resolución de problemas nuevos, la segunda se refiere al conocimiento acumulado

Influencia de la estructura y los procesos cerebrales

Distintos autores han señalado la relevancia de los procesos fisiológicos del sistema nervioso central en la inteligencia. En este sentido estarían implicadas estructuras y funciones como los lóbulos frontales, la densidad de la materia gris (compuesta por cuerpos neuronales, dendritas amielínicas y glía) en el cerebro o la tasa metabólica de la glucosa.

Así, Vernon escribió que las diferencias encontradas en los tests de CI reflejan una mayor velocidad y eficiencia en la transmisión de impulsos nerviosos, mientras que según Eysenck lo más importante es el número de errores en estas conexiones: si se producen menos fallos en la transmisión el cerebro consumirá menos glucosa, reduciendo el esfuerzo energético.

Otros estudios han relacionado las medidas de inteligencia con el flujo sanguíneo y la actividad neuroquímica en los lóbulos frontales, así como la densidad de la materia gris. Todas estas características morfológicas y funcionales se heredan en un grado significativo, puesto que dependen de la expresión de determinados genes.

Factores ambientales que afectan al CI

La inteligencia depende en buena medida del ambiente. En este sentido son relevantes un gran número de factores, entre los que destacan el acceso a nutrición, educación y sanidad de calidad que permitan el mayor desarrollo posible del potencial biológico del cerebro de cada persona.

En muchos casos resulta extremadamente complicado determinar qué proporción de la variabilidad comportamental se puede atribuir a la herencia y cuál al ambiente, en particular cuando hablamos de las influencias relativas al entorno familiar inmediato. Asimismo existe una interacción recíproca entre la genética y el ambiente que se da de forma constante.

Según Andrés Pueyo los factores ambientales explican casi la mitad de la varianza en la inteligencia, un peso muy similar al que tienen los genes. Dentro del 50% de variabilidad que no queda justificado por la herencia atribuye a la varianza común o interfamiliar un 30% y al ambiente no compartido un 10%. La varianza error pondera otro 10% para este autor.

Así, las influencias ambientales no compartidas, que difieren entre personas criadas en una misma familia, parecen ser más relevantes en la determinación de la inteligencia que el ambiente compartido, aunque el peso de éste es suficientemente elevado como para ser tomado en consideración.

Источник: https://psicologiaymente.com/inteligencia/personas-inteligentes-herencia-genetica

Alta inteligencia y herencia genética: ¿están relacionadas?

¿Es la inteligencia hereditaria?

¿Qué determina la inteligencia de una persona? Hay muchas voces y estudios que defienden la idea de que nuestro cociente intelectual viene determinado o muy condicionado por el código genético. Sin embargo, esa relación no siempre es directa ni tan clara como parece. En realidad, deben darse otros muchos factores para que esa predisposición intelectual se manifieste.

Cuando hablamos de altas capacidades es casi obligado referirse a un nombre en particular: William James Sidis.

Este joven, de trayectoria fugaz y que falleció a mediados de los años 40 en Estados Unidos, es considerado hasta el momentos el hombre con las habilidades intelectuales más sorprendentes (y documentadas). De hecho, se estimó que su CI estaba por encima de los 250 puntos.

“Lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es el océano”.

-Isaac Newton-

Lo más llamativo de Sidis fue su educación. Si pudo entrar con solo 9 años en la Universidad de Harvard no fue solo por su herencia genética.

Su madre, Sara, era doctora y su padre, Boris, psiquiatra y experto en psicología del desarrollo.

Así, si había algo que estos dos científicos ucranianos sabían es que desarrollar un elevado coeficiente intelectual no dependía en exclusiva de nuestros 23 pares de cromosomas.

Una inteligencia alta es el resultado de un entorno facilitador sumado a un cerebro receptivo. El matrimonio Sidis orientó la vida de su hijo hacia un solo objetivo: potenciar al máximo sus capacidades cognitivas. El resultado superó sus expectativas. Sin embargo, este joven fue algo más que un simple niño prodigio: fue una persona claramente infeliz.

Alta inteligencia y genética: ¿padres inteligentes hijos brillantes?

La inteligencia, al igual que el comportamiento humano, es un rasgo complejo. Definirla sin embargo no es difícil, porque incluye todas esas experiencias donde una persona muestra una clara habilidad para aprender, para razonar, planificar, resolver problemas, pensar de manera abstracta, comprender ideas complejas y dar respuestas altamente creativas.

Sin embargo, saber con exactitud qué produce diferencias individuales en cada una de estas competencias ha sido siempre un desafío. Podríamos decir ahora mismo que sí, que es la herencia genética quien da forma a cada una de estas habilidades.

Es más, la Universidad de Glasgow realizó un estudio en el 2016 donde se demostró que esos genes asociados a las funciones cognitivas se heredan principalmente de las madres.

El cromosoma X, por así decirlo, determinaría en gran parte nuestro potencial intelectual.

Ahora bien, hablamos en condicional porque no todo está tan claro. Un estudio reciente publicado en la revista “Genetic Reference” nos ha demostrado algo que los expertos llevan casi un siglo intuyendo.

Los entornos sociales son quienes nos moldean, quienes ponen las condiciones para que podamos alcanzar o no todo nuestro potencial cognitivo.

La herencia genética, por su parte, solo nos determinaría en un 40%.

La inteligencia (y la alta inteligencia) está fuertemente influenciada por el medio ambiente. Factores como la crianza, la educación, la disponibilidad de recursos en el aprendizaje, y la nutrición, son quienes conforman y edifican nuestro potencial intelectual.

La inteligencia, una dimensión sensible a infinidad de factores

Los neurólogos suelen comentar a menudo lo siguiente: sobreestimamos la idea de la alta inteligencia. Cuando se lleva a cabo una cirugía cerebral no hay un área en concreto que la distinga.

No hay una estructura especializada en hacernos más brillantes que el resto.

En realidad, se trata de un sinfín de procesos actuando en armonía, un mundo sináptico hiperconectado que conforma un cerebro más despierto, más sensible, más eficaz que el de la media.

La alta inteligencia puede depender de nuestros genes, pero se le añaden a su vez un gran número de factores:

  • Un apego seguro con la madre donde exista un intercambio emocional constante.
  • Una crianza positiva.
  • Una nutrición adecuada.
  • Asistencia a la escuela y la oportunidad de disfrutar de una educación con buenos recursos.
  • Un entorno social favorecedor y estimulante (buena familia, profesores preparados, una comunidad adecuada y segura…)

Crianza desfavorable y plasticidad cerebral

Llegados a este punto, es probable que alguno de nuestros lectores se haga la una pregunta.

¿Qué pasa si mi herencia genética se asocia a una alta inteligencia pero no he tenido una infancia propicia para desarrollarla? ¿Qué ocurre si mi entorno no ha sido favorecedor y mi rendimiento académico ha sido bajo? ¿Significa esto que nunca podré mejorar mi coeficiente intelectual?

Todo psicólogo o apasionado de la psicología tiene en su mente una figura clave en esta disciplina. Hablamos de Kurt Lewin.

El padre de la psicología social moderna nos aportó un término que asentó las bases de muchas teorías y estudios posteriores: la teoría del campo o el poder del contexto.

En esencia, lo que nos demostró Lewin es que el ser humano es resultado de la interacción de todas sus experiencias, las pasadas y sobre todo las presentes. Somos, nuestras actitudes, lo que elegimos hacer con todo lo vivido.

Así, algo que pudo verse estudiando la trayectoria de gemelos separados al nacer y criados en diferentes contextos, es que un ambiente desfavorable, con escasos recursos económicos, influye de manera notable en el desarrollo de la inteligencia. Sin embargo, nuestro potencial no queda completamente mermado o apagado por estas condiciones estériles. No si la persona tiene la oportunidad en un momento dado de enfrentarse o de construir un entorno que le permita recuperar el “territorio perdido”.

Lewin descubrió que cuando el gemelo criado en un entorno desfavorable se distanciaba de los dictados de sus padres adoptivos, era libre para dejar que sus genotipos se expresaran.

Sus capacidades cognitivas mejoraron al encontrar una motivación, un objetivo acorde a sus intereses y un entorno que facilitara sus metas. El cerebro, al fin y al cabo, no es una entidad fija y estable.

La plasticidad, nuestra curiosidad y nuestra voluntad son capaces de producir auténticos milagros.

Источник: https://lamenteesmaravillosa.com/alta-inteligencia-y-herencia-genetica-estan-relacionadas/

Embarazo saludable
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