¿Es normal que duelan los pies en el embarazo?

Etapas del Embarazo: Octavo mes de embarazo

¿Es normal que duelan los pies en el embarazo?

 En el octavo mes de embarazo tu bebé ya es muy grande y por tanto, tu útero ha alcanzado una gran dimensión. Su peso y volumen provocan no pocas molestias estomacales y digestivas, así como problemas en la circulación sanguínea. Te contamos cómo puedes aliviar estas molestias.

Hinchazón

La sensación de hinchazón – médicamente conocida con el nombre de edema– aumenta considerablemente en los últimos meses de embarazo, especialmente si coinciden con una época de calor.

La hinchazón exagerada de piernas es un hecho normal a estas alturas, y notarás que te resulta incómodo calzarte y que aumenta la sensación de pesadez y dolor en los miembros inferiores, a veces con sensación de entumecimiento y hormigueo.

Muchas mujeres observan horrorizadas cómo sus tobillos se hinchan hasta casi no poder distinguirse, pero después del parto volverán a la normalidad.

Las causas de que aparezca son varias: al aumento en el volumen sanguíneo se une la mayor compresión uterina que dificulta el retorno de la sangre, y los líquidos comienzan a acumularse por debajo. Por tanto, las mujeres con embarazos múltiples sufren en mayor medida sus consecuencias.

Otro signo que debe alertar es observar una pierna más hinchada, dolorosa, enrojecida y caliente que la otra, ya que el embarazo favorece los procesos de trombosis venosa profunda de los miembros inferiores.

Para paliar los inevitables efectos del edema al final del embarazo es conveniente que

  • No te excedas en la ganancia de peso y que te ejercites paseando.
  • Evita la calle en las horas de más calor.
  • Utiliza medias de compresión fuerte la mayor parte del día y no te pongas calcetines que te aprieten las pantorrillas.
  • Evita permanecer mucho tiempo de pie sin moverte y cuando estés sentada pon las piernas en alto y nunca las tengas cruzadas.
  • Al dormir puedes intentar colocar un cojín bajo las piernas.
  • Recuerda que los diuréticos no están indicados en el embarazo, pero trata de reducir la cantidad de sal en las comidas.

Reflujo y acidez

El reflujo gastroesofágico y la pirosis son más frecuentes durante todas las etapas del embarazo, pero se presentan todavía más habitualmente en esta última etapa, llegando a afectar a más de la mitad de las embarazadas. Curiosamente, las mujeres de raza negra o asiática la padecen menos frecuentemente que las de raza blanca.

El aumento del reflujo al final del embarazo se debe a la incapacidad del esfínter esofágico para soportar el aumento del las presiones intraabdominales causadas por el mayor tamaño uterino, lo que facilita que las secreciones ácidas y los alimentos regurgiten hacia el esófago, provocando la conocida sensación de ardor. A esto se suma el efecto del ya de por sí enlentecido vaciamiento gástrico por los efectos hormonales del embarazo, fundamentalmente por la progesterona.

Para mejorar esta sensación de ardor es conveniente:

  • Reducir las cantidades y aumentar el número de ingestas al día.
  • Se deben reducir las grasas de la dieta y evitar las sustancias irritantes como el café, tabaco, picantes, frutas y zumos ácidos (incluido el tomate), alcohol y chocolate.
  • Es conveniente que no te acuestes hasta 3 horas después de la cena, y cuando lo hagas prueba a elevar la cabecera de la cama unos 10-15 centímetros.
  • Es aconsejable evitar dormir «boca arriba» y como siempre recomendamos que lo hagas del lado izquierdo.

En cuanto al tratamiento médico, en este caso sí te puede ayudar de manera considerable y no debes temer al uso de antiácidos, siendo preferibles los que contienen magnesio a los de bicarbonato sódico o aluminio.

 Si aún así continúas con ardores la mayor parte del tiempo, consulta con tu tocólogo o médico de cabecera para que te recete otras medicaciones más eficaces como la Ranitidina o incluso el Omeprazol, cuyo uso en el embarazo está plenamente justificado en estos casos y puede considerarse como seguro.

Calambres y piernas inquietas

Los efectos hormonales así como la retención de líquidos y los trastornos electrolíticos que asocia son los favorecedores de su aparición. El lugar donde más frecuentemente se localizan en la gestación avanzada es en las piernas.

En su prevención juega un papel importante:

  • La alimentación: refuerza el consumo de calcio (presente en los productos lácteos), potasio (en frutas como los plátanos y los kiwis) y magnesio (en hortalizas de hoja verde).
  • Suplemento oral: El tratamiento que se ha mostrado más efectivo para la reducción de los calambres nocturnos es el suplemento oral con unos 300-360 mg de magnesio diarios. Algunos tocólogos son también partidarios de dar suplementos vitamínicos de B1 y B6, pero existen pocos estudios que lo avalen y sus resultados son inconsistentes.
  • El ejercicio suave: Haz ejercicios de estiramiento de las pantorrillas y los pies y pide a tu pareja que te de suaves masajes en las piernas y los pies antes de acostarte.
  • La relajación: mediante un baño o la práctica de yoga antes de dormir también te irá bien.

Ante un calambre debes intentar estirar el músculo en el sentido contrario al de la contracción hasta que se calme el espasmo y desaparezca gradualmente el dolor.  Es decir, si te da en la planta del pie, debes estirar el dedo gordo como si quisieras tocarte la pierna.

Si te da en la pantorrilla, estírala llevando la punta del pie hacia la pierna. Mejor si te ayudan, tal como se suele ver hacer a los futbolistas entre ellos en el campo cuando sienten un calambre.

Una vez que haya cedido, camina un poco para que no te vuelva a aparecer y aplica calor tibio sobre la zona. 

Estreñimiento

De nuevo, la disminución en la motilidad intestinal provocada por los altos niveles de progesterona y la compresión intestinal originada por el útero grávido parecen ser los principales causantes de este trastorno del hábito intestinal en etapas avanzadas del embarazo.

Los suplementos de hierro, que frecuentemente se prescriben en los últimos meses de embarazo, también favorecen el estreñimiento.

Los antiácidos que contienen aluminio también provocan estreñimiento, mientras que los que contienen magnesio tienen el efecto contrario por lo que son más recomendables estos últimos.

Las principales medidas para atajar el estreñimiento son el aumento en el consumo de fibra (kiwis, ciruelas, cereales, vegetales…), la buena hidratación y el ejercicio físico.

Se deben evitar los alimentos que enlentecen o dificultan el tránsito intestinal tales como las grasas, los picantes. En general estas medidas suelen ser suficientemente efectivas.

Si estás tomando hierro y estas estreñida, consulta a tu médico si puedes cambiar de formulación o si puedes dejarlo temporalmente hasta normalizar tu hábito intestinal.

Cuidado con los laxantes, que están desaconsejados en el embarazo a menos que sean estrictamente necesarios. Incluso algunos laxantes “naturales” derivados de la cáscara sagrada pueden actuar como estimuladores de las contracciones uterinas y favorecer un parto prematuro.

Cualquier laxante puede provocar deshidratación, que también es causa de contracciones. De tener que utilizar alguno, durante el embarazo son preferibles los emolinetes (supositorios de glicerina) y los hiperosmóticos como la lactulosa o el lactitiol.

En caso de impactación fecal se utilizarán enemas de limpieza.

Ecografía del tercer trimestre: ¿cuánto pesa?

La tercera ecografía “obligatoria” se realiza hacia las semanas 32-34. Es una ecografía importante para detectar problemas de crecimiento intrauterino, aunque en algunos países como Gran Bretaña no se realiza a menos que exista una sospecha clínica (escaso crecimiento uterino, disminución de los movimientos fetales, antecedentes de nacidos con bajo peso,…).

Muchas madres, sabedoras de ello, muestran su inquietud por conocer el peso de su hijo. Lo cierto es que por ecografía únicamente se puede calcular el peso fetal de manera aproximada a partir de fórmulas que emplean diferentes mediciones (generalmente el diámetro biparietal, la circunferencia abdominal y la longitud del fémur).

El margen de error en el cálculo es relativamente amplio y se sitúa en torno al 10%.

Una causa frecuente de confusión entre los padres es la comparación del tamaño fetal en el tercer trimestre con las semanas de gestación al que corresponde este tamaño como media.

Hay que tener en cuenta que cuanto más avanza la gestación, más diferencias interindividuales existen en el tamaño fetal y ,por tanto, la correspondencia de las medidas obtenidas en este momento de la gestación y la edad gestacional real pueden tener margen de error de hasta 2-3 semanas.

 Es decir, cuando se compara el tamaño de tu feto en la ecografía del tercer trimestre con la edad gestacional a la que corresponde, es muy probable que no coincida con la verdadera edad gestacional de tu embarazo. Este hecho genera confusión entre muchos padres, y es frecuente oír frases como: “no entiendo nada.

Según lo que me llevan diciendo todo el embarazo debo estar de 33 semanas, pero hoy me dicen que corresponde a 35 semanas y no sé si eso quiere decir que se va a adelantar el parto respecto a lo que pensaba”.

Debes tener claro que la fecha prevista de parto no se modifica en relación a la ecografía del tercer trimestre, y que la ecografía que mejor data la gestación es la del primer trimestre. Es a esta última a la que tienes que hacer caso a la hora de calcular tu edad gestacional y tu fecha probable de parto.

¿Por qué, entonces, los informes ecográficos comparan las medidas obtenidas con una edad gestacional?

Porque lo que se pretende es saber si el feto está creciendo acorde a lo que debe o si su crecimiento se está desviando por exceso o por defecto del que le corresponde.

En realidad sería más adecuado emplear los percentiles de crecimiento y decir que un feto se encuentra en un determinado percentil para su edad gestacional, pero la comparación con la edad gestacional media a la que corresponden las medidas está muy arraigada y para muchos tocólogos y ecografistas resulta más familiar y por eso se sigue utilizando.

Si tu niño no ha crecido lo suficiente, es posible que te sometan a más controles ecográficos (incluido un estudio Doppler pormenorizado de la circulación fetal) y de comprobación del bienestar fetal. Si tu hijo es pequeño pero sano se podrá permitir que continúe adelante la gestación.

Si por el contrario acontecen alteraciones en el manejo de los flujos sanguíneos se valorará muy cuidadosamente la posibilidad de continuar con el embarazo o finalizarlo, teniendo en cuenta los riesgos del crecimiento intrauterino restringido y los beneficios de evitar la prematuridad sobreañadida.

La ecografía del tercer trimestre también puede ayudar a detectar defectos que no se manifiestan ecográficamente hasta este momento como muchos tipos de enanismo, obstrucciones digestivas, dilataciones de las pelvis renales, tumores y ciertas cardiopatías que no se ponen de manifiesto en ocasiones hasta que no aumenta suficientemente el volumen flujo circulatorio fetal (comunicaciones interventriculares, estenosis valvulares leves, síndromes de coartación aórtica…) entre otras.

La tendencia actual es a realizar esta ecografía dentro de la misma visita al tocólogo, ya que no es imprescindible que la realice un gran experto, permitiendo ahorrar molestias y visitas suplementarias, así como una mejor coordinación.

Источник: https://www.natalben.com/guia-embarazo/embarazo-octavo-mes

15 consejos para pies hinchados durante el embarazo

¿Es normal que duelan los pies en el embarazo?

Durante el embarazo es normal experimentar tobillos y pies hinchados, especialmente en el tercer trimestre. Esta hinchazón es causada por la retención de líquidos, el aumento de volumen sanguíneo y la mala circulación de la sangre de las venas a las piernas debido al crecimiento del útero.

Se estima que hasta el 75% de las mujeres embarazadas sufre este trastorno en algún momento de su embarazo, la mayoría a partir del séptimo mes. Es más frecuente en mujeres con embarazos múltiples o con exceso de líquido amniótico.

La hinchazón suele empeorar al final del día, cuando hace mucho calor o después de estar mucho tiempo de pie o sentada.

El porqué de los pies hinchados durante el embarazo

La hinchazón aparece cuando se acumula demasiado líquido en los tejidos, algo que es normal durante el embarazo.

Además, según explican en la web de Inatal, el útero es cada vez mayor y ejerce presión en las venas de la pelvis y en la vena cava.

Esta se encuentra en el lado derecho del cuerpo y es la encargada de transportar la sangre desde las extremidades inferiores hasta el corazón.

 La presión del útero hace que la sangre que va desde tus piernas hacia el corazón circule más despacio, causando hinchazón en los pies y los tobillos.

Consejos para disminuir la hinchazón

Este problema no afecta a la salud del bebé, pero sí puede resultar molesto para la embarazada. A pesar de que no se puede evitar, hay una serie de medidas que puedes tomar para reducir la hinchazón y mejorar la salud de tus pies.

Evitar estar mucho tiempo de pie o sentada

Evitar estar en la misma postura demasiado tiempo y hacer pausas cada hora. Sentarte si has estado mucho tiempo de pie y dar cortos paseos si has estado sentada. Además, caminar unos minutos ayudará a activar la circulación y a aliviar la hinchazón de tus pies.

Pies en alto

Cuando estés sentada o acostada intenta poner los pies en alto, utilizando un reposapiés o un cojín. Si estás tumbada, intenta que queden por encima de la cadera.

Mueve tus pies

Mueve los pies estirando los dedos hacia la pierna y haz movimientos circulares con los tobillos para ayudar a disminuir la retención de líquidos.

También puedes mover los dedos de los pies para activar la circulación. Esto puedes hacerlo en cualquier lugar; en casa, en el trabajo, en un restaurante mientras comes con tus amigas, etc.

¡Recuerda! El movimiento es importante para disminuir la hinchazón de tus pies.

No cruces las piernas

Evita sentarte con las piernas o los tobillos cruzados, esto dificulta aún más la circulación de la sangre. Intenta cambiar de posición cada 20 minutos para mejorar la circulación.

Hay muchos mitos sobre este punto y es que sobre todo las personas mayores, decían cosas como:

– “No cruces las piernas que el feto no puede respirar”.

– “Si cruzas las piernas, se enrolla el cordón umbilical en el cuello del bebé”.

– “No cruces las piernas que el niño nacerá orejón”.

Estas afirmaciones no tienen ninguna base científica, pero lo que sí es cierto es que cruzar las piernas dificulta la circulación de la sangre y como consecuencia, se hinchan los pies.

Usa medias

Puedes usar medias especiales o de descanso para mejorar la circulación en tus piernas. Consulta con tu médico y te aconsejará las medias que mejor se adapten a ti.

Además, estas tienen otros beneficios. Entre ellos:

– Reducen la fatiga.

– Aumentan la fluidez de la sangre.

– Mantienen la temperatura corporal.

– Reducen molestias musculares.

– Previenen la aparición de las varices.

Ropa holgada

Usa ropa holgada que no presione ninguna parte de tu cuerpo.

Además, la ropa cómoda te permitirá moverte con libertad y como se mencionó anteriormente, es importante mantenerse en movimiento para activar la circulación y evitar la hinchazón de los pies.

Calzado cómodo

Olvídate de los tacones altos. El tacón que debes usar durante el embarazo debe estar entre los 2 y 4 centímetros de altura.

Sin embargo, esto no quiere decir que una mujer embarazada no pueda usar un tacón más alto en una ocasión especial en la que no tiene que estar mucho tiempo de pie. Y además, muy importante: el zapato no te debe oprimir el pie.

Para ello, es recomendable usar zapatos de horma ancha y tejidos naturales y semi sintéticos que tienen cierta flexibilidad y permiten que el pie se adapte.

Acuéstate sobre tu lado izquierdo

La vena cava pasa por el lado derecho. Por ello, es preferible que duermas sobre tu lado izquierdo; de esta manera mejorará la circulación de tus piernas hacia el corazón y podrás disminuir la hinchazón mientras estas tumbada.

Masajes

Masajea tus pies con crema cada día para mantenerlos hidratados y mejorar la circulación. Si tu pareja u otro familiar te los hace, mejor. Pero si no, puedes darte el masaje tú misma. Esto además te ayudará a relajarte y liberar la tensión acumulada en las piernas durante todo el día. ¡Recuerda! Los movimientos deben ser circulares y ascendentes para ayudar a aliviar la hinchazón.

Beber mucha agua

Beber mucha agua para mantenerte hidratada y ayudar a expulsar los residuos del organismo. Durante el embarazo debes tomar al menos 2 litros de agua cada día. Puedes llevar siempre contigo una botella de agua e ir bebiendo pequeños sorbos de agua a lo largo del día. De esta manera no llegarás a deshidratarte y beberás sin darte cuenta.

Ejercicio físico

Hacer ejercicio físico cada día es muy beneficioso para las embarazadas y mejora la hinchazón de los pies. Caminar y nadar son dos actividades muy recomendadas durante la gestación. Sin embargo, consulta con tu médico antes de iniciar cualquier actividad física.

Evita o reduce la sal en las comidas

La sal empeora los edemas, así que evita añadir sal a tus comidas. Puedes usar hierbas aromáticas para darle más sabor a tus comidas. Además, la comida salada tampoco te beneficiará si tienes la presión arterial alta; otro problema frecuente durante el embarazo.

Cuida tu alimentación

Lleva una dieta equilibrada, con comidas ligeras y bajas en grasas. Un aumento excesivo de peso durante el embarazo puede empeorar este problema. Realiza varias comidas pequeñas y saludables durante el día e intenta llevar unos buenos hábitos de alimentación en la gestación.

No te expongas a altas temperaturas

El calor empeora la hinchazón en los pies. Evitar las altas temperaturas y estar expuesta al sol durante mucho tiempo. Es bueno que tomes un poco de sol, pero evita las horas de más calor e intenta mantener tu temperatura corporal fresca.

Pon tus pies en agua caliente o fría

Los baños de pies pueden ser en agua caliente o en agua fría. Si es con agua caliente, añade un puñado de sal gorda y pon los pies en el agua durante 10 minutos. Si prefieres el agua fría, coloca agua y añade hielo; el agua debe estar tan fría como aguantes. Deja los pies en remojo durante 8 minutos: esto activará la circulación y bajará la hinchazón.

¿Cuándo debes preocuparte?

Tener los pies y tobillos hinchados es normal durante el embarazo. Sin embargo, si se te hincha la cara y la hinchazón de las manos y pies es muy brusca, deberás acudir al médico, ya que puede ser un síntoma de preeclampsia, un problema grave que debe ser tratado lo antes posible.

Si tienes una pierna mucho más hinchada que la otra y sientes dolor o molestia en la pantorrilla o el muslo. Esto podría ser una señal de un coágulo sanguíneo, una condición grave que también precisa de atención médica inmediata.

Después del parto, la hinchazón desaparecerá a medida que tu cuerpo elimine el exceso de líquido. Por ello, es normal que durante los primeros días orines con frecuencia y sudes más de lo normal.

Resumiendo

La hinchazón de los pies y los tobillos durante el embarazo es normal y frecuente en las mujeres embarazadas. La retención de líquidos y la mala circulación son las principales causas. Hay que seguir los consejos mencionados para disminuir la hinchazón y después del parto tus pies volverán a la normalidad.

Fuente: Maternidad Fácil

Источник: http://www.vidacel.cl/vidacel-blog/pies-hinchados-embarazo/

Dolor articular durante el embarazo

¿Es normal que duelan los pies en el embarazo?

El dolor articular durante el embarazo se debe principalmente al aumento de la carga física. El aumento de peso promedio durante el embarazo oscila entre 10kg y 15 kg, y en casos concretos puede ser significativamente mayor.

Las articulaciones, los músculos y los ligamentos tienen que hacer frente a esta carga adicional, que también puede causar dolor debido al continuo crecimiento. Casi el 50 por ciento de todas las mujeres embarazadas sufren de dolor de espalda más o menos pronunciado; en muchas mujeres, otras articulaciones también se ven afectadas a medida que el embarazo avanza.

Los síntomas pueden ser particularmente graves si la columna vertebral y las articulaciones ya están sometidas a esfuerzos debido al fuerte sobrepeso, a malas posturas o a enfermedades previas. La gravedad del dolor articular durante el embarazo también depende de las predisposiciones genéticas.

Las hormonas del embarazo aflojan los tejidos

Desde el primer momento del embarazo, el cuerpo se prepara para crear las mejores condiciones posibles para el desarrollo del bebé. En este sentido, las hormonas juegan un papel esencial.

Durante el ciclo menstrual, la relaxina prepara el tejido endometrial en interacción con otras hormonas para alojar al óvulo fecundado, mientras que en el estado no gestacional el nivel de relaxina disminuye significativamente en la segunda mitad del ciclo.

Sin embargo, si se produce un embarazo, la concentración de relaxina aumenta continuamente, alcanzando su nivel más alto en el primer trimestre del embarazo. La hormona afloja los tejidos del cuello uterino y el suelo pélvico, pero también los ligamentos de las articulaciones ya en esta etapa temprana del embarazo como preparación para el parto.

Al dilatar los vasos sanguíneos, también adapta la circulación sanguínea de la madre al embarazo. Inmediatamente antes del nacimiento, la relaxina junto con otras hormonas desencadena la ruptura del saco amniótico y participa en la apertura del cuello uterino.

El dolor articular durante el embarazo es, por lo tanto, resultado indirecto de los efectos de la relaxina y otras hormonas. El aflojamiento de los tejidos corporales reduce la capacidad de carga de las articulaciones, en un periodo en el que el cuerpo se somete a un esfuerzo especial y debe prestar el máximo rendimiento durante nueve o diez meses.

Los cambios estáticos durante el embarazo también pueden causar dolor en la columna vertebral, los músculos y las articulaciones.

El crecimiento del útero hace que el centro de gravedad del cuerpo se desplace.

A medida que el embarazo avanza, las mujeres embarazadas desarrollan una fuerte lordosis (curvatura fisiológica de la columna en la región cervical o lumbar), y la movilidad de las articulaciones vertebrales también disminuye. Las articulaciones del anillo pélvico se aflojan no sólo por las influencias hormonales, sino también por la tensión creciente en los músculos abdominales y los músculos largos de la espalda.

En posición vertical, el anillo pélvico lleva la carga de la parte superior del cuerpo, generalmente sostenido por un sistema de ligamentos muy tensado. El aflojamiento de estos tejidos es importante para el crecimiento sin obstáculos del bebé y su paso a través del canal del parto, pero esto también puede llevar a un aumento del dolor en la parte baja de la espalda, pelvis e ingles.

En algunas mujeres, los síntomas ya son aparentes en una etapa relativamente temprana del embarazo, mientras que en otras, las articulaciones pélvicas no causan problemas durante un cierto período de tiempo hasta después del nacimiento.

La retención de líquidos puede causar problemas en las articulaciones

La retención de líquidos durante el embarazo también puede ser un factor desencadenante de problemas articulares, normalmente en la segunda mitad del embarazo. Muchas mujeres embarazadas experimentan entumecimiento o dolor en las manos y muñecas, especialmente por la noche.

Posiblemente se trata del síndrome del túnel carpiano, el cual puede ocurrir si los nervios del canal carpiano se someten a un gran esfuerzo unilateral. Si el canal carpiano se ve fuertemente afectado por la retención de líquidos, esto puede tener las mismas consecuencias.

Una posición para dormir que no sobrecargue las manos y las muñecas a veces alivia el síndrome del túnel carpiano relacionado con el embarazo. La inmovilización de la muñeca mediante férula o acupuntura también puede ayudar en estos casos.

En caso de dolor intenso en la muñeca y los dedos, el médico recomendará inyectar medicamentos analgésicos directamente en los nervios afectados. Después del parto, estas molestias generalmente desaparecen rápidamente.

Los mejores remedios para el dolor articular durante el embarazo son el calor, el descanso, la relajación y el ejercicio:

  • El calor libera tensiones y tiene un efecto beneficioso sobre los músculos y las articulaciones. En caso de un ataque de dolor o dolor permanente, un baño caliente, una botella de agua caliente o un cojín de huesos de cereza caliente pueden hacer maravillas.
  • Las mujeres embarazadas también necesitan descansos regulares para aliviar los músculos y las articulaciones y deben asegurarse de integrarlos en su vida diaria.
  • A medida que avanza el embarazo quedan prohibidos los grandes esfuerzos o duros trabajos físicos: por ejemplo, levantando o cargando objetos pesados. Médicos y obstetras recomiendan cargar como máximo 5kg en la segunda mitad del embarazo.
  • El estrés y las preocupaciones provocan tensión y pueden desencadenar o empeorar el dolor. Por lo tanto, la relajación mental también es particularmente importante durante el embarazo. Los masajes o ciertas formas de yoga son adecuados como apoyo eficaz.
  • El movimiento alivia el dolor de espalda y articulaciones. Ejercicios específicos para el fortalecimiento de la espalda, caminata nórdica, ciclismo, natación, gimnasia acuática o yoga son particularmente adecuados como deporte recreativo durante el embarazo. También son importantes los ejercicios regulares para fortalecer el suelo pélvico.
  • Se pueden utilizar bandas para el vientre y fajas para aliviar los músculos abdominales y de la espalda.
  • Por la noche, coloca un cojín de lactancia entre las piernas, acostada de lado, para aliviar los músculos y ligamentos.

Los remedios homeopáticos y la acupuntura alivian el dolor agudo

No se recomienda un tratamiento con medicamentos para el dolor articular durante el embarazo. En el caso de dolor agudo severo, se puede tomar paracetamol ocasionalmente, y sólo después de consultar con el médico, pero su efecto suele ser limitado.

Los remedios homeopáticos son inofensivos y a menudo muy eficaces: Si el movimiento alivia el dolor, son apropiados medios homeopáticos como Rhus toxicodendron D12. En el caso opuesto, cuando el movimiento agrava el dolor, Bryonia D6 puede aliviar.

Muchas obstetras también sugieren tratamiento de acupuntura a las mujeres embarazadas para aliviar los problemas articulares durante el embarazo.

Источник: https://www.bebitus.com/magazine/embarazo/salud/dolor-articular-durante-el-embarazo.html

Soluciones Ortésicas Para los Pies Durante el Embarazo

¿Es normal que duelan los pies en el embarazo?

Mientras que las mujeres embarazadas pueden estar más atentas al crecimiento de sus abdómenes y a las necesidades de sus hijos por nacer, también pueden estar sintiendo los efectos del embarazo en sus pies.

Ligamentos reblandecidos y laxos, cambios en los huesos de la pelvis, aumento de peso, y un desplazamiento del centro de gravedad pueden causar una variedad de problemas de los pies en las mujeres embarazadas.

The O&P EDGE preguntó a un grupo de podólogos clínicos que tipo de quejas y problemas de los pies enfrentan con más frecuencia las mujeres embarazadas y como la intervención ortésica puede ayudar a resolver o aliviar estos problemas.

Todos estuvieron de acuerdo en que las condiciones más comunes que ellos atienden son la fasciitis plantar, el «crecimiento» del pie, y el edema.

Los problemas de los pies tienden a aumentar en las mujeres que están embarazadas,» dice Janet Dixon, CPed, BOCPD, gerente de Healthy Steps, una división de Foot and Ankle Associates de North Texas, Grapevine. «La fasciitis plantar parece ser la queja más común entre las embarazadas.»

El aumento de peso que las mujeres experimentan durante el embarazo causa tensión en la integridad estructural del pie, particularmente en el arco.

El peso adicional puede causar que el arco se aplane o que el pie se colapse internamente de manera excesiva al caminar, explica Dixon.

Esto pone tensión sobre la fascia plantar, y una vez que la fascia se inflama, esto da lugar a dolor en el pie, más comúnmente experimentado en el talón.

Mike Forgrave, CPed(C), propietario de Mike Forgrave and Associates, con sede principal en Kitcher, Ontario, Canadá, y ex-presidente de la Pedorthic Footcare Association (PFA), coincide en que la fasciitis plantar es un problema del pie frecuente entre las mujeres embarazadas.

Él describe la fasciitis plantar como algo similar a la cuerda de un arco de caza. Al igual que la cuerda del arco, la fascia gruesa y fibrosa no tiene mucha capacidad de estiramiento -una cuerda tensa mantiene la curvatura del arco más que la tensión de la fascia plantar mantiene el arco del pie.

El arco actúa como un amortiguador, y la fascia plantar se estira con la fuerza de reacción del piso al caminar y de la fuerza de contacto al estar de pie/soportando el peso, alargando el pie, y retornando a su estado previo una vez la fuerza es retirada.

Si una mujer tiene un arco alto, esto significa que la fascia plantar es corta y tirante y no amortigua apropiadamente, lo que conduce a inflamación de micro-fibras, explica Forgrave, así como una ondulación en los arcos.

Por el contrario, si una mujer tiene un arco bajo, la fuerza de reacción del piso al caminar y la fuerza de contacto al estar de pie/soportando el peso tirará de la fascia plantar y elongará el pie, lo que también puede causar inflamación.

Complicando el problema de la elongación del pie está la hormona relaxina. La relaxina relaja los ligamentos en la pelvis durante el embarazo para facilitar el movimiento del bebé a través del canal del parto.

Sin embargo, el efecto de la relaxina no está limitado a la estructura pélvica de la mujer -todos los ligamentos, incluyendo los de los pies, son afectados. El aflojamiento de los ligamentos en los pies causa que los huesos del pie se desplacen.

Esto es lo que lleva a las mujeres a observar que sus pies crecen durante el embarazo, y aunque los ligamentos eventualmente se fortalecerán después del embarazo, los pies no volverán a tener su tamaño anterior.

Abordando los Problemas del Pie Relacionados con el Embarazo

Todos los podólogos entrevistados para este artículo dicen que el uso de zapatos y ortesis de pie apropiados son la principal forma de abordar los problemas del pie relacionados con el embarazo.

Dixon enfatiza que un examen del pie por un podiatra junto con la colocación de un zapato y una ortesis por un podólogo certificado puede reducir las quejas por problemas de los pies causados o exacerbados por el embarazo.

A las embarazadas debería medírsele sus pies con frecuencia para asegurar que ellas están usando zapatos que le ajustan adecuadamente. «Usted debe ver primero los zapatos,» dice Dixon. «¿Es el zapato apropiado en cuanto al largo y el ancho? ¿Es el tipo de zapato adecuado para la actividad…

?» Un análisis de la marcha realizado por un podólogo certificado determinará el zapato correcto, como lo sería un zapato neutral versus un zapato para estabilidad.

Si más de un cambio en el zapato es garantizado, ella dice que su experiencia le ha mostrado que muchas ortesis prefabricadas trabajan bien y ofrecen una solución más costo-efectiva que las ortesis hechas a la medida.

Doug Goodhart, CPed, es un podólogo de segunda generación. Él se integró al negocio de su padre en 1980 y se certificó como podólogo en 1987, manejando la empresa con su padre hasta 1990.

Luego ÉL pasó tres años en Alemania y Francia, donde aprendió acerca de los principios alemanes del cuidado de los pies, ortesis, fabricación de zapatos, tecnología de fabricación y calzado apropiado, lo que ahora Él aplica en su propia empresa, Goodhart Shoes and Foot Care, de Overland Park, en Kansas.

De hecho, Él aprendió acerca del concepto de «cero compresión» cuando colocaba zapatos en Alemania.

Hay cuatro tipos de compresión o presión, dice Goodhart: compresión natural, la cual dice Él, es la única forma aceptable de compresión en el pie, ocurre cuando una persona soporta peso y el pie se comprime naturalmente desde abajo; compresión de lado a lado ocurre si el zapato no es lo suficientemente ancho; compresión antero-posterior ocurre si el zapato no es lo suficientemente largo; y compresión de arriba-abajo ocurre si el zapato empuja hacia abajo sobre el dorso, o la parte superior del pie. «Estas últimas tres son completamente anti-naturales para el pie», dice Goodhart. «El pie natural es el pie descalzo, caminando sobre terreno abierto…donde no hay nada comprimiendo el pie, excepto el suelo que está debajo.» Este ambiente cero compresión es lo que el trata de reproducir con zapatos y medias, dice Él.

El uso de ortesis de pie cómodas, para atenuar el soporte de peso, también encabeza su lista de soluciones ortésicas para los problemas de pie que las mujeres experimentan durante el embarazo.

Él explica que el peso adicional de un embarazo sobrecarga la relación aceptable de libras por pulgadas cuadradas del pie, y las ortesis hechas a la medida pueden ayudar a dispersar este peso sobre toda la superficie inferior del pie.

Aunque Forgrave también recomienda que las mujeres cambien sus zapatos de tacones altos por zapatos más cómodos con alguna elasticidad en la parte anterior, Él dice que las ortesis hechas a la medida proporcionan la mejor solución para la fasciitis plantar.

Con ortesis hechas a la medida, el podólogo puede controlar la biomecánica anormal, absorber una parte del impacto adicional del aumento de peso, así como prevenir la caída del arco. «Al impedir que el arco caiga mucho, Usted está realmente reduciendo la tensión sobre la fascia plantar y entonces el cuerpo…se curará a sí mismo,» dice Él.

«Cuando Usted le quita tensión a la estructura, la estructura va a mejorar.» Aunque hay muchos estudios que han mostrado que las ortesis prefabricadas pueden ser efectivas para caídas leves del arco, al momento que estas mujeres les son referidas a Él, ellas «están más allá de esa pequeña pronación…

y necesitan ortesis hechas a la medida para ayudar a controlar la función anormal del pie y reducir la tensión,» dice Él. Otra razón por la que las mujeres deben usar ortesis durante el embarazo, añade Él, es para ayudar a las rótulas de las rodillas a deslizarse adecuadamente.

La pronación de los arcos en conjunción con la ampliación de la cintura pélvica puede causar que las tibias roten internamente -ocasionando a menudo dolor en la parte anterior de la rodilla como el síndrome de dolor patelo-femoral.

Chris Shippy, CPed, dice que muchas de sus clientes embarazadas comentan que sus pies se han puesto más grandes.

Él les explica a estas clientes que sus pies han cambiado de forma durante el embarazo—haciéndose ligeramente más largos y anchos—con frecuencia debido a cambios hormonales que ocurren en sus cuerpos—pero que sus pies realmente no crecen.

Shippy, un profesional que trabaja en la empresa manejada por su familia, Rosendahl Foot and Shoe Center, en Boise, Idaho, recomienda que estas mujeres usen zapatos más grandes, cómodos y un mejor soporte para el pie, quizás con correas ajustables o cordones para acomodar el ancho aumentado. En ausencia de una anomalía estructural más importante, Él también dice que, una ortesis prefabricadas para el pie debe proporcionar suficiente soporte para la estructura ósea del pie.

Las principales quejas que Shippy recibe de sus clientes embarazadas son acerca de pies adoloridos, cansados, con úlceras e hinchados.

Muchas mujeres embarazadas experimentan edema, o hinchazón de los pies y las piernas, dicen nuestros expertos. El edema resulta cuando se acumula exceso de líquido en los tejidos del cuerpo.

Estar de pie o sentada por largos períodos de tiempo, clima caluroso, grandes ingestas de sal, cruzar las piernas o los tobillos mientras están sentadas, y calcetines o medias bandas ajustadas alrededor de las pantorrillas pueden contribuir al edema.

Además de zapatos más cómodos y flojos, nuestros expertos recomendaron que las embarazadas que presentan edema no deben pararse o sentarse por períodos extensos , deben reducir el consumo de sal, evitar cruzar sus piernas o tobillos mientras están sentadas, no usar calcetines con bandas ajustadas, elevar sus adoloridos y cansados pies cuando puedan hacerlo, y usar calcetines o medias compresivas.

Shippy también está certificado para colocar ropa compresiva y cerca del 75 por ciento de las mujeres que Él ve que se quejan de edema toman su recomendación y usan calcetines o medias para terapia compresiva.

«Nosotros siempre instamos a la paciente a consultar con su médico antes de empezar a usar ropa compresiva para extremidades inferiores,» dice Él, añadiendo que los calcetines y las medias para terapia compresiva «definitivamente ayudan.»

Dixon, que también está certificado para colocar medias de compresión dice que los podólogos en Healthy Steps también pueden sugerir el uso de medias de compresión para hinchazón causada por edema.

«Nosotros seguimos la indicación del doctor para niveles específicos de compresión para el paciente,»dice Ella, añadiendo que las medias de compresión pueden también ayudar en los calambres de los pies durante el embarazo.

«Los calambres son causados por un aumento en el volumen sanguíneo y relajación de los vasos sanguíneos, y eso enlentece la circulación,» explica Dixon. Otra causa de calambres en los pies, dice Ella, es que las venas en la pelvis se comprimen por el peso añadido lo que también puede afectar la circulación en los pies.

El Componente de Educación

Los profesionales entrevistados están de acuerdo en que la educación es lo más importante cuando se habla de las razones para la compra de zapatos en un tamaño más grande o más ancho.

Explican que los problemas secundarios—tales como ampollas, callos, dedos en martillo, uñas encarnadas, metatarsalgia y espolones calcáneos—pueden surgir cuando las mujeres usan zapatos que son muy pequeños o muy apretados o de no usar las ortesis de pie como parte de sus cuidados prenatales.

Tener una mujer embarazada con un par de zapatos más cómodos y con un ajuste adecuado suele ser el punto clave. En términos generales, no es difícil convencer a una embarazada para poner de lado cuestiones de vanidad y empezar a usar zapatos más grandes, dicen nuestros expertos.

«Nosotros trabajamos con la gente, hablándoles,» dice Goodhart.

«Yo quiero que ellos conceptualicen y entiendan el uso del zapato cero-compresión y los principios ortésicos que estoy tratando de enseñarles antes de ponerles realmente los zapatos y las ortesis adecuadas.

Yo estoy dejándoles más espacio y más soporte en sus zapatos de lo que ellos habían tenido antes, y necesito que ellos tengan ese concepto en sus mentes.»

Dice Dixon, que es una cuestión de equilibrio entre forma, función y estilo, añadiendo la comodidad y que los fabricantes de calzado ortopédico se están haciendo cada vez más conscientes del estilo. En honor a la verdad al mostrar [a las mujeres]…

la estructura del zapato—esto es lo que hace, cómo se siente—y tomar la visión de la ecuación y no mencionar el tamaño,» la mayoría aceptan sus recomendaciones. «Si tus pies no tienen buen soporte, [esto es similar a] una base defectuosa que afecta el resto de la casa,» dice Dixon.

Las ortesis y zapatos apropiados pueden ayudar.»

Laura Fonda Hochnadel puede ser contactada en

Traducción al Español Dr. José Paúl Rodríguez M. Médico Fisiatra Santo Domingo, República Dominicana

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Источник: https://opedge.com/Articles/ViewArticle/2012-10-30/2012-11_04?spanish=True

¿Es normal que duelan los pies en el embarazo?

¿Es normal que duelan los pies en el embarazo?

El dolor de pies es una de las molestias más habituales durante el periodo de gestación. Además, esta situación va empeorando a medida que se van cumpliendo más y más meses debido al aumento de peso que se experimenta.

Esto llega a cambiar el centro de gravedad de las mujeres embarazadas.

Esta subida de peso conlleva a que la presión que el cuerpo ejerce sobre las rodillas y los pies se incremente y tengan que hacer un mayor esfuerzo para soportar el propio peso.

Además del dolor es normal que los pies presenten hinchazón, incluso pudiendo aparecer edemas durante el tercer trimestre debido a la presión que ejerce el útero al crecer que deriva en problemas circulatorios. Las principales causas de dicha inflamación vienen dadas por una serie de factores relacionados con el embarazo.

Tres de los motivos principales serían la falta o disminución de actividad física, los desequilibrios o cambios hormonales que sufre el cuerpo de la mujer y la congestión venosa.

Esta hinchazón puede aparecer durante todo el periodo de gestación, aunque a partir del segundo y del tercer trimestre está más presente.

Aparte de la hinchazón, los pies pueden crecer hasta varios milímetros debido al edema, pero también al aumento de ciertas hormonas como la relaxina, que causa que los ligamentos se vuelven más laxos o flexibles, lo que disminuye la altura del arco del pie, haciendo que este crezca y que haya que usar unos zapatos más grandes, incluso 1 o 2 tallas más.  Lo normal es que las alteraciones desaparezcan tras el parto, pero en algunos casos, las alteraciones se hacen permanentes y lo conveniente es acudir a un podólogo.

Otros problemas de los pies en la gestación

Hay que tener en cuenta que derivado de la hinchazón también se puede sufrir de uña encarnada. La inflamación y retención del pie puede conllevar a que la uña se encarne en el contorno del dedo. En este caso es muy importante no dejarlo pasar y acudir al especialista para evitar males mayores.

Asimismo, la sudoración excesiva y el mal olor de los pies también es un problema que puede afectar a las mujeres durante el periodo del embarazo.

Los desequilibrios hormonales son la causa principal de esto ya que provocan una incorrecta regulación de la humedad.

Además, la mala circulación, que conlleva a padecer un aumento de la temperatura corporal, y la retención de líquidos también fomentan que los pies suden más.

Otro problema habitual en estos meses son las grietas en los talones debido al aumento de la sequedad de la piel. Para evitarlo, usa cremas hidratantes a diario también en los pies. 

¿Cómo evitar la hinchazón de pies?

Algunas recomendaciones básicas para aliviar o reducir la hinchazón de los pies de una mujer embarazada son:

– Intentar caminar un rato más o menos largo todos los días.

– Si se trabaja sentada, levantarse y estirar las piernas un par de veces.

– Utilizar medias o calcetines que no aprieten demasiado ni corten la circulación.

– Poner los pies en alto mientras se está descansando.

– Las comidas con cuanta menos sal mejor. Hay que evitar retener líquidos.

– Aplicar hielo para rebajar la inflamación.

– Dormir sobre el lado izquierdo del cuerpo para favorecer la circulación de la sangre.

– Descansar y hacer reposo todo lo que se pueda hasta aliviar los síntomas.

– Un masaje en los pies transmitirá una sensación de alivio y de liberación de presión muy agradable.
 

¿Y qué pasa con el dolor plantar?

Existen unos problemas más graves que otros que afectan a los pies de las mujeres durante el embarazo. El dolor plantar es uno de los más incómodos y, obviamente, dolorosos.

Al abrirse las caderas y rotarse cambiando su posición habitual, la superficie de apoyo también varia generando una mayor presión sobre los talones obligando a la mujer a caminar de una manera diferente.

En este caso, es importante buscar una solución cuanto antes ya que podría degenerar en un dolor crónico con el consiguiente trastorno biomecánico. Este padecimiento se puede sufrir durante todo el embarazo, aunque cuanto más avanzado esté, mayores posibilidades hay.

Una de las maneras más fructíferas de aliviar este dolor y evitar padecerlo durante los 9 meses de embarazo es proporcionando un soporte adecuado al pie para que el cuerpo pueda soportar el peso de la mejor manera posible. Simplemente utilizando un calzado adecuado y cómodo o unas plantillas se notará una mejora y mitigar el dolor.

La fascitis plantar es un padecimiento común durante el periodo de gestación. La fascia plantar es una banda de tejido que se extiende desde el talón, a través del arco hasta los dedos de los pies. El aumento de peso produce una tensión en la fascia plantar provocando que se hinche. Esto provoca un fuerte dolor en el pie, sobre todo, en la zona cerca del talón.

Duele al estar mucho tiempo de pie o sentada, al levantarse por las mañanas y al estirar y presionar los laterales del pie. Este trastorno es bastante común ya que la liberación de la hormona relaxina, la que ayuda a aflojar los ligamentos para el momento del parto, también contribuye a la aparición de la fascitis plantar, así como los cambios en el tamaño y la forma del pie.

El peso en el embarazo debe controlarse de manera periódica para así evitar adquirir kilos de más que puedan causar problemas de salud tanto a la madre gestante como al bebé.

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Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/salud-embarazo/es-normal-que-duelan-los-pies-en-el-embarazo-10861

Embarazo saludable
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