Escucha activa: ponte a la altura de tu hijo

Claves para desarrollar la escucha activa con nuestros hijos

Escucha activa: ponte a la altura de tu hijo

La escucha activa es efectiva, significa escuchar y entender la comunicación desde el punto de vista de quien nos habla.

Escuchar activamente a una persona es tratar de comprenderla sin juzgarla, es mostrarle de algún modo que hemos captado bien sus sentimientos. Implica comprender y dar sentido a lo que nos están diciendo.

La escucha activa es una actitud de escucha en la que prestamos atención a lo que nos dice el otro y en la que el otro percibe esta atención por nuestra parte.

A través de la escucha activa llegamos a captar todo el mensaje de nuestro interlocutor incluidos  sus sentimientos, ideas o pensamientos, nos centramos en lo que el otro siente, expresa…, le escuchamos con el interés de comprenderle. En la educación de los hijos es fundamental fomentar la escucha activa.  

En las primeras etapas de la infancia encontramos padres que practican la escucha activa y desarrollan buenos patrones de comunicación. De esta manera, sus hijos se sienten valorados y comprendidos en todo momento.

A medida que los niños crecen y llegan a la etapa adolescente tenderán a comunicar sus sentimientos de forma más abierta, pues estarán familiarizados con la escucha activa y empática que han practicado con sus padres durante toda la infancia.

La escucha activa es esencial para mantener una comunicación con nuestros hijos sin sesgos, una comunicación abierta y de calidad entre padres e hijos.

Además, es esencial para construir relaciones fuertes como base de una buena comunicación fortaleciendo el vínculo emocional con los hijos, es una manera saludable de buscar concordia entre los diversos puntos de vista de todos los miembros familiares y aclarar los pensamientos.

¿Cómo facilitar la escucha activa con nuestros hijos?

  • Mediante una adecuada disposición psicológica. Es importante prepararnos para escuchar a nuestro interlocutor, identificar el contenido de su mensaje, aquello que nos está transmitiendo mediante gestos además de sus palabras, ser capaz de conectar con sus sentimientos 
  • Expresar al otro que le estas escuchando mediante palabras, gestos… Asentir con la cabeza cuando estemos escuchando, sonreír utilizando nuestro lenguaje no verbal…
  • Mira a los ojos cuando nos hablan, establecer contacto visual prestando atención a sus miradas o gestos…
  • Comentar y afirmar para que se dé cuenta de que lo escuchamos.
  • Mostrar empatíaescuchando  activamente sus emociones y ponte en su lugar. Es importante aceptar su deseo sin cambiarlo.
  • Parafrasear.  Permite verificar si estamos comprendiendo el mensaje pues decimos con las propias palabras lo que parece que el otro acabe de decirnos.
  • Resumir informando al otro de nuestro grado de comprensión del mensaje. Se pueden emplear expresiones como: lo que me estás diciendo es….., a ver si te he entendido bien….
  • Utilizar preferentemente las preguntas abiertas.Esta técnica consiste en interrogar a la persona para conseguir por su parte una respuesta que contiene cierto desarrollo. Por ejemplo: «¿Qué es lo que quieres decir con…?»

 ¿Qué debemos evitar en una escucha activa?

  1. Las distracciones.La atención es variable, al comienzo de la escucha mantenemos la atención en un punto alto, después poco a disminuye a medida que el mensaje continúa y al final del mensaje vuelve a ascender el nivel de atención.
  2. Las interrupciones y las contrargumentaciones. No se trata de contar nuestra opinión ni nuestra historia, es nuestro interlocutor, en este caso nuestro hijo, quien necesita hablarnos, no podemos interrumpirlo continuamente.
  3. Los juicios de valor.  Los juicios son responsables de la ausencia de comunicación entre padres e hijos.
  4. El rechazo a los sentimientos del otro diciendo «no te preocupes, eso no es nada»…
  5. El «síndrome del experto» que ya tiene la solución al problema antes de que el niño lo haya contado…

Pautas para desarrollar una buena actitud de escucha activa con nuestros hijos

La escucha activa con tus hijos es posible y es una habilidad que debemos poner en práctica como padres. Os dejamos unos sencillos consejos para conseguirlo.

  • Aproxímate a tu hijo cuando está hablando,  ponte a su altura y mírale a los ojos mientras le coges de la mano o le tocas el hombro.
  • No interrumpas su discurso, asiente con la cabeza y repite lo que dice para asegurarte de que estás entendiendo lo que te está explicando.
  • Céntrate en lo que está diciendo tu hijoen lugar de pensar en tu propio discurso.
  • Muestra empatíacon pequeños comentarios.
  • Toma conciencia de tu lenguaje corporal y el de tu hijo, es importante para la apertura en la comunicación.
  • Presta a tu hijo toda tu atención. El móvil o cualquier dispositivo están fuera de lugar en este momento porque estamos practicando la atención plena.

Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.roaeducacion.com
roaeducacion.wordpress.com

Источник: https://www.conmishijos.com/educacion/familia/claves-para-desarrollar-la-escucha-activa-con-nuestros-hijos/

Niños que pegan y muerden ¿Cómo podemos actuar?

Escucha activa: ponte a la altura de tu hijo

En el anterior artículo te hablaba sobre ese juego tan especial que tienen los niños, el juego de las peleas. En él no existe la intención de hacer daño, los niños solo piensan en pasárselo bien. En cambio, en este artículo quiero hablarte sobre esos momentos en que los niños pegan y muerden para conseguir aquello que desean. Donde sí existe la intención de lastimar al otro.

Muchos padres me escriben contándome episodios donde sus hijos pequeños han mordido a algún compañero, o incluso situaciones en las que sus hijos se enfrentan a ellos con agresividad. Por eso, creo que quizá este post pueda interesarte a ti también.

Voy a explicarte:

  • Porqué los niños pegan para conseguir aquello que quieren.
  • Cómo puedes actuar en esos momentos para enseñarle a tu hijo que no se pega.
  • Qué técnica puede poner tu hijo en marcha para evitar dañar a otra persona.

Niños que pegan ¿Por qué lo hacen?

Cuando un niño (de entre 2 a 4 años) pega o muerde lo hace porque está viviendo una situación que le frustra mucho y le enfada. Es una respuesta natural e instintiva de todo ser humano, lo que ocurre es que los adultos hemos aprendido otras formas de expresar nuestros enfados sin necesidad de recurrir a la agresión.

En esas edades, los niños no tienen recursos suficientes para tolerar sus frustraciones y echan mano del contacto corporal (la pelea) para lograr aquello que quieren. No olvides, como te comentaba en el anterior post, que la función principal de la respuesta de lucha es garantizar nuestra supervivencia y lo hace por dos vías:

  1. Protegiéndonos de agresiones que podemos sufrir. Por ejemplo: Si Pedro empuja a Ana, es esperable que ella luche devolviendo el empujón a Pedro para protegerse de su ataque.
  2. Obteniendo aquello que queremos, deseamos o necesitamos. Por ejemplo: Si Javier quiere el juguete de Paula, luchará para arrebatárselo de sus manos.

Como seguramente ya te habrás dado cuenta, las edades de los niños que expresan sus enfados pegando o mordiendo coinciden con las edades donde las rabietas son más intensas. Esto no es casualidad.

Estamos en una fase del período evolutivo del niño donde comienza a tener mayor autonomía, mayor capacidad de comunicación y mayores habilidades sociales. Sin embargo, le sigue costando entender que él no es el centro del universo y que a veces las cosas no salen como él esperaba.

Situaciones como: esperar por un juguete, no ser el primero de la fila o ir a una tienda y no comprar aquello que le gusta; generan ansiedad, enfado y frustración. Y probablemente, una rabieta o pegar al que tiene al juguete para poder arrebatárselo.

Durante estos años, tu hijo necesita ayuda para gestionar sus emociones. Por ello, debes enseñarle a:

  • Tolerar la frustración. Pues no siempre las cosas salen como nosotros queremos o nos hemos imaginado.
  • Responder ante los enfados sin pegar ni tener rabietas. Dándole la oportunidad de vivir el enfado pero sin lastimar a nadie.

Factores que influyen en los niños que pegan

Existen una serie de factores que ayudan a que el niño utilice esta expresión corporal de forma más habitual para canalizar su rabia. Conocer estas variables te puede facilitar poner en marcha algunas medidas para evitarlas.

  1. Utilizar un estilo educativo demasiado autoritario o permisivo. El primero causa mucha frustración al niño por no dejarle tomar decisiones, y el segundo provoca un sentimiento de falta de atención que se suple con el mal comportamiento. Si quieres saber más sobre este tema, te invito a que leas este artículo.
  2. Emplear métodos coercitivos (cachetes o palmadas) como castigo. No olvides que tu hijo es una esponja y que tú eres su modelo a seguir. Si tú pegas, él también pegará.
  3. Ser un padre sobre-protector o padre helicóptero. Esta situación genera mucha inseguridad en el niño que puede llevarlo a utilizar la agresión como método para liberar tensiones.
  4. Vivir situaciones familiares complejas, como puede ser un divorcio o el fallecimiento de un ser querido. En esos momentos, las emociones están demasiado revueltas y tu hijo necesitará tu ayuda para darle sentido a lo que está viviendo.

Cómo actuar cuando los niños pegan

Como te decía más arriba, es común que los niños pequeños utilicen la agresión para conseguir aquello que quieren, y es una de tus funciones como padre enseñarles que no se pega. Que ante los conflictos debemos utilizar la palabra, buscar ayuda en un adulto o simplemente esperar nuestro turno.

Como esto no es nada fácil. Te voy a facilitar un listado con pautas para que sepas qué hacer cuando tus hijos pegan o muerden a otros niños:

  • Mantén la calma. No grites, no pegues, utiliza un tono de voz firme y un gesto serio. Recuerda que eres su modelo a seguir. Si pegas, él también pegará.
  • Desaprueba su conducta, no desapruebes al niño. Utilizar frases como “eres malo”, causan mucho daño y etiquetan negativamente al niño. 
  • Responde ante su mala conducta con consecuencias educativas. Tiene que saber que ha hecho algo que no está bien. Un ejemplo de consecuencia podría ser: sentarse a tu lado unos minutos sin jugar o ayudar a curar al otro niño. Debes ser firme y consistente en la aplicación de las consecuencias.
  • Enséñale qué emoción está sintiendo. Ayúdale a identificarla con palabras “veo que estás muy enfadado” para que pueda entender qué le ocurre. Se sentirá comprendido y te facilitará el terreno para poder enseñarle que a pesar de estar enfadado no puede pegar.
  • Permite que pueda explicar qué ha sucedido para ponerse así. Si tienes la posibilidad, deja que esta fase la haga con el niño que ha sufrido la agresión, de modo que los dos puedan contar juntos qué había pasado. Mantén con ellos una escucha activa (ponte a su altura y mírales a los ojos).
  • Explica a tu hijo que pegar no está bien, porque hace daño a los demás. Favorece que realice un pequeño ejercicio de empatía, indicándole que piense si a él le gustaría que le pegasen o le mordiesen.
  • Muéstrale alternativas de respuesta. Cuando el niño esté calmado propónle que en esas situaciones en las que quiere algo y su amigo no se lo da, puede utilizar las palabras mágicas (por favor, gracias…) o buscar la ayuda de un adulto.
  • Recuerda reforzar las buenas conductas. Dales más importancia que al hecho de haber pegado. De esta forma, estarás centrando su atención en lo positivo y no en lo negativo. Por ejemplo: felicita a tu hijo cuando ayuda a curar al niño agredido, o elogia esos momentos espontáneos en los que pide los juguetes diciendo “por favor” y esperando su turno para poder jugar.

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La técnica de la Tortuga: Una alternativa a pegar

Para terminar este artículo, quiero recomendarte una técnica muy sencillita que le puedes enseñar a tu hijo. Es la técnica de la Tortuga.

Cuando el niño esté muy enfadado o frustrado y tenga ganas de pegar, puede emplear este truco. Consiste en imitar a una tortuga, metiéndose en su propio caparazón. Sólo tiene que juntar el mentón con el pecho, rodearse con los brazos a modo de abrazo apretando los puños, contar hasta 10 y soltar.

Puede substituir “el contar hasta 10” por decirse frases que le ayuden a calmarse. Por ejemplo: Voy a estar tranquilo, no  voy a pegar…

Este ejercicio lo puede repetir tantas veces como necesite. 

Recuerda siempre elogiarle por haber sido capaz de contener las ganas de pegar y buscar ayuda para solucionar su problema.

Espero que este artículo que haya sido de utilidad. Ya sabes, comparte si te ha gustado o si crees que puede ayudar a otros padres como tú. Es sólo hacer un clic

Источник: http://psiente.com/ninos-pegan-muerden-como-actuar/

La escucha activa: práctica sencilla y efectiva que mejora la comunicación familiar

Escucha activa: ponte a la altura de tu hijo

Ser padres no sólo consiste en alimentar a los niños o en proporcionarles los cuidados a sus necesidades básicas o proporcionarles seguridad para que no les ocurra nada negativo.

Es necesario que los padres sean conscientes que cuando se educa a los niños también hay que trabajar la parte emocional de los pequeños y hay un aspecto que es totalmente imprescindible: la escucha activa.

La escucha activa es una práctica sencilla y muy efectiva que no sólo mejora la comunicación familiar, sino que también ofrece a los niños y niñas la oportunidad de sentirse queridos y respetados.

Cuando se escucha a los niños ellos se dan cuenta de que se tienen en cuenta sus pensamientos y sus sentimientos, algo imprescindible para que puedan tener un buen desarrollo psico-emocional.

¿Qué es la escucha activa?

La escucha activa significa escuchar atentamente y de forma activa. Cuando escuchamos de forma pasiva sólo estamos escuchando un sonido de fondo pero no queremos escuchar atentamente ni tampoco se entienden las palabras que se hablan porque no se está prestando una atención plena.

La escucha activa significa que estamos escuchando a nuestro interlocutor y que además, estamos tratando de entender y comprender el mensaje completo que nos está enviando. Se trata de prestar atención a lo que dice y a cómo lo dice. En la escucha activa es necesario ser consciente también del lenguaje corporal, la inflexión de voz y tener una buena actitud en general.

Para tratar de llegar al significado de la palabras, los oyentes activos reflejan lo que están escuchando repitiendo de nuevo en voz alta el mensaje que han recibido, de esta manera estarán mostrando que han estado atentos al mensaje y sobre todo que intentan entender y comprender lo que se les está diciendo.

Los beneficios de la escucha activa

Los oyentes activos entienden mejor a las personas y suelen ser más productivos ya que podrán obtener el mensaje completo la primera vez que escuchan y así podrán pedir aclaraciones en el caso que sea necesario para poder recibir el mensaje completo.

Cuando un padre o madre tiene una actitud de escucha activa estará fomentando la confianza y la credibilidad con sus hijos.

También, los oyentes activos suelen evitar los conflicto y los malentendidos en la comunicación con los demás, aspectos esenciales en la educación con los niños.

Los padres, en particular, pueden encontrar aspectos positivos reales en el hecho de ser oyentes activos de sus hijos. Cuando los niños son pequeños y los padres practican la escucha activa, los padres podrán desarrollar buenos patrones de comunicación para que puedan ayudar a sus hijos y que éstos se sientan valorados y comprendidos en todo momento.

Una vez que los niños crecen y llegan a la etapa de la adolescencia, tenderán a comunicar sus sentimientos de forma más abierta con los padres que han practicado la escucha activa durante toda la infancia de su hijo. Esto es esencial para no tener sesgos en la comunicación con los hijos y que de este modo, exista una comunicación abierta y de calidad entre padres e hijos.

Además, la escucha activa es esencial para construir relaciones fuertes y saludables como base de una buena comunicación. La comunicación exitosa depende de la forma en la que se escucha a los demás, fortaleciendo el vínculo emocional con los hijos.

Con una escucha activa no se habla demasiado, es una forma de quitar presión a las respuestas y poder resolver mejor los problemas, es una forma saludable de buscar diferentes puntos de vista.

Esto ayudará a tus hijos a aclarar sus pensamientos.

Cómo tener una buena actitud de escucha activa

La escucha activa con tus hijos es posible y sólo tendrás que pensar en algunas cosas además de escuchar. La escucha activa es una habilidad que deberás poner en práctica para conseguirlo. Para ello no olvides:

  • Acércate a tu hijo cuando está hablando, si es pequeño ponte a su altura y mírale a los ojos mientras le coges de la mano o le tocas el hombro.
  • Presta a tu hijo toda tu atención. Deja en ese momento el portátil, el móvil, la televisión o cualquier otro distractor que no te permita tener una atención plena.
  • Cuando tu hijo esté hablando no interrumpas su discurso, asiente con la cabeza y repite lo que dice para asegurarte de que estás entendiendo lo que te está explicando.
  • No hagas preguntas que rompan la línea de pensamiento de tu hijo, si tienes algo que decir, espera mejor al final del discurso de tu hijo.
  • Céntrate en lo que está diciendo tu hijo en lugar de pensar en lo que tú quieres decir o lo que piensas que es mejor.
  • Mira a tu hijo para que se sepa que está siendo escuchado y comprendido.
  • Muestra empatía haciendo pequeños comentarios en su discurso: ‘suena difícil, parece tan complicado…’.
  • Ten en cuenta tu lenguaje corporal y el de tu hijo para potenciar una comunicación abierta.
  • Respeta la opinión de tu hijo en todo lo que te diga y si discrepas en algo dilo con asertividad.

Una vez sabido esto es necesario tener en cuenta que siempre es el momento adecuado para mejorar. Cuando tu hijo te hable no dividas tu atención y hazle ver que él es lo más importante para ti en ese instante. Intenta entender lo que dice y concéntrate en sus palabras para saber exactamente qué dice, cómo lo dice, qué piensa y cómo se siente.

Asimismo, resulta importante que no hagas juicios de valor y que empatices con sus palabras, usa la asertividad para poder comunicarle tus pensamientos, sobre todo si discrepan de los suyos. Invita cada día a tu hijo a que te diga lo que piensa o lo que siente, hazle ver que es importante.

Recuerda que cuando se realiza la escucha activa y repites las palabras que te están diciendo es una invitación para que tu hijo sienta que es importante y que se sienta escuchado. Sé también un buen ejemplo y muestra tus pensamientos siempre que tengas la oportunidad para que tu hijo también aprenda esas habilidades de escucha activa tan importantes para la vida.

Источник: https://madreshoy.com/la-escucha-activa-practica-sencilla-y-efectiva-que-mejora-la-comunicacion-familiar/

¿Por qué debes agacharte para hablar con un niño?

Escucha activa: ponte a la altura de tu hijo

Publicado en 10 marzo, 2019 | por leelima

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Hola queridas y queridos lectores, hoy os vamos a hablar sobre los beneficios que puede significar la acción de agacharse para hablar con un/a niño/a. Con este pequeño gesto podemos generar una comunicación enorme e infinita!

Ahora sí, empezamos ya y además con una historia…

Recuerdo que hace un tiempo tomé una foto de mis hijas en verano que estaban jugando en una piscina que improvisamos en mi pequeña terraza, quise hacer una foto para compartirla con vosotros por nuestro Instagram y en eso de buscar el ángulo para hacer una foto bonita, me agaché y realicé la foto. Una amiga que vio la foto y conoce mi pequeña terraza me dijo: tu terraza parecía enorme desde esa altura en la que hiciste la foto… a lo que yo respondí: es la altura de la mirada de un niño pequeño… todo parece inmenso ante los ojos de un niño.

Pequeños en un mundo de Gigantes

Imaginaros que vosotros intentáis hablar con otra persona y que está lejos o que estáis sentados en el suelo y alguien que está de pie os quiere decir algo importante… Qué suele ocurrir en estos caso? Necesitáis la cercanía para poder escuchar ‘bien’ lo que os quieren contar o de igual manera lo que queréis decir. Es interesante, plantear un escenario parecido al que viven los niños cuando se quieren comunicar, escuchar y aprender en un ‘mundo de gigantes’.

En alguna oportunidad os hemos hablado de lo importante que es tener en el hogar los recursos a la altura del uso de los niños pequeños como en la Pedagogía Montessori, porque invitan a su uso y generan autonomía. En la comunicación sucede algo parecido, hablamos desde arriba hacia abajo con ellos, miramos y damos todo nuestro amor, nosotros altos desde su mirada de niños, a veces un poco inaccesibles.

Con mis hijas me he dado cuenta que existe una comunicación más efectiva cuando me agacho y les hablo a su altura. Es una práctica que empecé haciendo con Mar desde hace unos 4 años, poco a poco sin darme cuenta la interioricé y ya lo hago de forma automática con las dos niñas, ahora me agacho a diferentes alturas… hasta cuando le digo algo a nuestro perro Bob me agacho también jejejeje.

Me importas y te entiendo, me interesa lo que dices y te miro como me miras tú a mí.

El contacto visual directo

La comunicación no verbal, el contacto visual, nos habilita esa escucha activa, nos permite conectar, escuchar de verdad.

 El hablar constantemente agachados a su altura, produce indirectamente un efecto de escucha sensible, ya que estamos utilizado nuestra ventana al mundo, nuestros ojos, para mirarles y así también escuchar sus necesidades, esto es muy importante en la comunicación no verbal que es la comunicación inicial del ser humano.

El contacto visual directo a la misma altura permite transmitir un: Me importas y te entiendo, me interesa lo que dices y te miro como me miras tú a mi… En este momento lo que me quieres decir es lo más importante del mundo para mí y te quiero.

También te puede interesar: Summer Camp Crianza Positiva en el que produndizamos en temas como este.

Os enumero los beneficios de agacharse para hablar con l@s niñ@s a su altura:

  • Se produce una comunicación más fluida.
  • Agacharte permite dirigir todo tu cuerpo hacia el niño y escucharle así por completo.
  • Estar a su altura invita al abrazo y a la confianza de tenerte cerca.
  • Utilizar frecuentemente el contacto visual directo, permite mirarle a los ojos mientras te habla o le hablas.
  • Ayuda a desarrollar el lenguaje, los niños y niñas tienes más ganas de decirnos las cosas!
  • Permite tomar conciencia del momento, evitando el te escucho pero veo todo lo demás que ocurre a mi alrededor.
  • Somos diferentes, pero nos comunicamos como iguales. Tiene implícito el aprendizaje de la igualdad en la diversidad.
  • Las emociones se pueden ver también a través de las expresiones fáciles. Agachados no perdemos detalle.
  • El niño se siente seguro y sobre todo valorado. ‘Alguien se agacha para hablar conmigo.’
  • Estimula la inteligencia emocional, cuando tenemos una conversación fluida ‘en sintonía’ con alguna persona, nos sentimos más a gusto.
  • Transmite confianza y seguridad. Recuerda que cuándo dices un secreto cómo lo dices? muy cerca, muy cerca!
  • La principal forma de comunicación en los niños pequeños es la comunicación no verbal, el estar agachados podemos disfrutar mejor de esta forma de comunicación.
  • Agacharnos para comunicarnos invita al niño o la niña a verbalizar sus emociones.
  • Genera empatía, porque si tu te agachas para poder hablar conmigo, yo me esforzaré en hacer… para poder comunicarme con otra persona.
  • Agachado es más fácil saber qué siente el niño y no sólo qué dice el niño.

Para finalizar sólo me queda deciros: ¡Venga agacharos! 

Источник: https://babytribu.com/por-que-debes-agacharte-para-hablar-con-un-nino/

¿Por qué es importante ponerse a la altura de un niño para hablar con él?

Escucha activa: ponte a la altura de tu hijo

Ponerse a la altura del niño cuando hablas con él puede marcar la diferencia. Te contamos todos los beneficios de la escucha activa de la mano de Miriam Escacena, especialista en pedagogías respetuosas con los procesos de desarrollo infantil.

Artículo elaborado por Miriam Escacena

¿Alguna vez te has parado a pensar qué siente un niño cuando le hablamos desde nuestro “mundo de gigantes”? Muchas veces hacemos preguntas automáticas del tipo “qué tal te ha ido hoy en el colegio” o “¿lo has pasado bien?” mientras vamos caminando, prestando atención a lo que sucede en la calle, pensando en la lista de la compra o incluso conduciendo.

Luego nos quejamos de que nuestro hijo o hija “no nos cuenta nada”, pero ¿sienten que realmente nos interesa su respuesta o más bien les suena a pregunta retórica? Ha llegado la hora de practicar la escucha activa, de dirigirnos a la infancia con la empatía suficiente para que nuestros niños se sientan realmente escuchados.

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Video por Patricia Álvarez

La primera vez que se hizo alusión a este concepto fue en 1957, gracias a los trabajos de los psicólogos estadounidenses Carl Rogers y Richard E. Farson.

Hoy en día se emplea con excelentes resultados en campos como la enfermería, ​ la psicoterapia y la resolución de conflictos, y es una excelente forma de fomentar vínculos afectivos en la familia.

La escucha activa es una técnica de comunicación humana que comprende una serie de comportamientos y actitudes que preparan al receptor a escuchar, a concentrarse en la persona que habla y a proporcionar respuestas.

Implica mostrar respeto y disponibilidad hacia la persona que habla, así como interés por sus emociones y sentimientos. Aplicarla con nuestros niños es muy sencillo, pero a veces la obviamos porque vivimos en una sociedad adulto centrista en la que además siempre tenemos prisa.

¿Y si paramos y conectamos?

Basta con que nos tomemos un tiempo calmado a la hora de hablar con nuestros hijos y busquemos esa conexión emocional.

Del mismo modo que si estamos sentados en la mesa de la oficina y viene alguien a hablarnos nos levantaríamos para estar a la misma altura, podemos hacer este ejercicio “al revés”, y agacharnos cuando queremos dirigirnos a un niño.

La prueba más evidente de que estamos escuchando con toda nuestra atención es el contacto visual, por esta razón, cuando colocamos nuestros ojos a la misma altura es como si estuviéramos “mirando hacia dentro”, trasmitiendo el mensaje de “te escucho, y quiero saber cómo te sientes”, lo que aporta seguridad al niño y potencia su sentido de pertenencia a la familia, tan importante en los primeros años de vida.

El Príncipe Willian es un gran ejemplo de esta actitud, ya que en numerosas ocasiones podemos ver cómo se agacha siempre para dirigirse a su hijo George, incluso saltándose en alguna ocasión el protocolo oficial, como sucedió en el desfile aéreo de las Fuerzas Armadas que se celebró con motivo del 90 cumpleaños de la reina.

Beneficios de practicar la escucha activa

El Dr.

Mehrabian, psicólogo y profesor de Universidad de Ucla, asegura que solo el 7% de la comunicación es verbal, mientras que el 38% corresponde a la voz (entonación, proyección, resonancia, tono, etc) y el 55% restante al lenguaje corporal (gestos, posturas, movimiento de los ojos, respiración. etc).

Por tanto, de poco nos sirve pedirle a nuestro hijo desde otra habitación que recoja los juguetes o que nos diga si ya tiene hambre para cenar, ya que nos estaremos perdiendo más de la mitad de la información. No cuesta tanto dejar aquello tan importante que estamos haciendo tan solo unos minutos, acudir tranquilamente al lugar donde se encuentra nuestro pequeño, y agacharnos a su altura para preguntarle cómo está o explicarle que necesitamos que haga alguna cosa.

  • Al ponernos a su altura colocamos todo nuestro cuerpo en disposición de atender
  • Podemos establecer una conexión visual tipo “eye to eye” (una de las herramientas de la Disciplina Positiva)
  • Aportamos una sensación de confianza y seguridad
  • Nos permitimos estar en el presente con atención plena (no escuchar mientras pensamos otras cosas como solemos hacer)
  • Podemos prestar atención a toda la comunicación no verbal recibiendo el mensaje de una forma mucho más rica
  • Identificamos más fácilmente las emociones
  • Mostramos empatía (y los peques aprenden por imitación)

Además, cuando interiorizamos hablar así a nuestros niños, ellos lo grabarán como modelo de comunicación basada en el respeto, y crecerán como adultos seguros de sí mismo, teniendo muy claros sus valores, fomentando también la comunicación no violenta.

Источник: https://www.enfemenino.com/bebes/por-que-ponerse-a-la-altura-del-nino-para-hablar-s4006834.html

Embarazo saludable
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