Hablar con tu bebé

DESCUBRE CÓMO HABLAR CON TU BEBÉ SIN QUE HABLE

Hablar con tu bebé
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Para este artículo hemos contado con la colaboración de Vanessa, creadora de Háblame con las manos. Centro especializado en la enseñanza de Lenguaje de Signos para Bebés

¿QUÉ ENCONTRARÁS EN ESTE ARTÍCULO?

1) ¿QUÉ ES EL LENGUAJE DE SIGNOS PARA BEBÉS Y PARA QUÉ SE USA?

2) ¿CON CUÁNTOS MESES PUEDES EMPEZAR A SIGNAR CON TU BEBÉ?3) ¿USAR ESTA TÉCNICA RETRASA EL HABLA? ¿QUÉ BENEFICIOS TIENE?

4) OTRAS DUDAS

Por cierto, en medio del artículo encontrarás una sorpresa 

Источник: https://trocitosdeti.com/blogs/noticias/descubre-como-hablar-con-tu-bebe-sin-que-hable

Hablar con tu bebé

Hablar con tu bebé

Desde el momento que coges a tu bebé por primera vez os estáis comunicando mutuamente.

Su llanto no es una manifestación de tus habilidades como padre, sino un intento de comunicación del pequeño.

Un “idioma”, el del bebé, que al principio te sonará a arameo, pero que antes de lo que crees entenderás perfectamente, logrando atender sus necesidades según lo que él te comunica.

Indice

Y a la inversa, tú también podrás enseñarle tus formas de comunicación: hablando, tocando, susurrando, abrazando, gesticulando, etc. A medida que vayas aprendiendo su lenguaje, él aprenderá el tuyo

La comunicación desde el primer día del bebé

Las vías de comunicación con el bebé son infinitas y cada padre o madre recorre unas u otras. A continuación proponemos algunas que puedes intentar:

Comenta todo: Mientras estés con tu bebé, no des un paso sin comentarle lo que estés haciendo. Describe el proceso de vestirlo: “Ahora vamos a poner el pañal… aquí va la camiseta sobre la cabeza… abrochamos los pantalones…”.

En la cocina describe cómo lavas los platos, cómo preparas la lasaña, etc. Durante el baño explícale que el jabón y el agua lo limpian, etc. no importa que el bebé no entienda una palabra de lo que estás diciendo.

La descripción punto por punto hace que mientras tú hablas el niño escucha, iniciándose el camino de la comprensión.

Pregunta mucho: No esperes a que el pequeño pueda contestar para hacerle preguntas.

Interrógale sobre todo, las preguntas pueden ser variadísimas, según lo que hagáis durante el día: “¿quieres ponerte el jersey azul o el blanco?, ¿Qué compro para comer, carne o pescado?» Y haz una pausa para la respuesta y respóndete tú mismo en voz alta: “¿Carne? Muy bien”. Ya verás como un día te sorprenderá contestándote.

Dale la palabra: Varios estudios han demostrado que los niños aprenden a hablar antes cuando los padres hablan con ellos y no a ellos. Dale la oportunidad de intervenir en el diálogo con un balbuceo, una risita, etc.

Frases sencillas: Por el momento, para el niño, el placer de escuchar es igual si le recitan una poesía que si le leen un informe de economía; pero a medida que vaya creciendo es bueno irle ayudando a identificar algunas palabras. Así que al menos, algunas veces, esfuérzate por usar frases sencillas: “Mira la luz”, “Adiós”, etc.

No emplees pronombres: Para un niño muy pequeño es difícil distinguir que “yo” y “tú” pueden ser mamá o papá o la abuela. A él llámalo por su nombre: “Ahora mamá le cambia el pañal a Paula”.

En presente: Aunque por el momento no haya comprensión por parte del pequeñín, cuando ésta se desarrolle, convendrá que te ciñas a lo que él esté experimentando en la actualidad. Los niños pequeños no tienen memoria del pasado ni noción del futuro.

Sube el tono: La mayoría de los bebés prefieren una voz en tono alto, lo que quizá explique por qué las voces femeninas son naturalmente más altas que las masculinas y por qué las mamás al hablar a sus niños suben el tono de la voz. Sube tú el tono cuando te dirijas a tu niño y observa la reacción: hay bebés que prefieren una voz más grave; pruébalo para ver cuál le gusta más.

Imítale: Al bebé le encanta la adulación que implica la imitación. Cuando él balbucee, haz tú lo mismo; cuando diga “aaa” dile “aaa”. La imitación se convierte rápidamente en un juego que le servirá de base para que el niño aprenda el lenguaje.

Ponle música: No hace falta que seas un gran melómano para introducir a tu niño en la música. Los niños no son exigentes en materia musical.

Les gusta cualquier cosa que les canten: un aria de ópera, la última canción de moda, las nanas de toda la vida o el tarareo de la sintonía de un programa de televisión. Y su alegría será mayor si acompañan las canciones con gestos y ademanes.

Con el tiempo tu niño te dará a conocer las que prefiere, las que tendrás que volverle a cantar una y otra vez.

Lee en voz alta: Aunque al principio la lectura no tenga ningún sentido, nunca es demasiado pronto para empezar a leerle poemitas infantiles. Comparte con él lo que estés leyendo, desde un artículo de política internacional del periódico hasta una receta, pasando por las instrucciones del nuevo esterilizador para biberones.

Déjalo descansar: La cháchara y el canturreo incesantes agotan a cualquiera incluso a un bebé que no entienda de qué trata la conversación. Si el niño ya no presta atención a tus palabras, se le cierran los ojos, desvía la mirada o se muestra inquieto quiere decir que ha llegado a su punto de saturación. Déjalo descansar.

 

Las primeras palabras del bebé

Cuando el niño entra en la etapa de desarrollo lingüístico, todo lo que le digas adquiere nuevo significado. Esto le dará los cimientos para aprender el lenguaje tanto receptivo -comprender lo que oye-, como expresivo –hablar-, que se desarrollará más lentamente que el primero. Para ayudarle a desarrollar ambos tipos de lenguaje, puedes proceder de la siguiente forma. Toma nota:

Háblale despacio: Cuando el niño apenas empiece a desenredar la “confusa jerga” que empleas, hablarle rápidamente puede confundirle.

Para que pueda empezar a distinguir las palabras, debes hacerlo lentamente, con mucha claridad y frases sencillas, recalcando cada palabra: “Te voy a cambiar el pañal… Y aquí está el pañal… Ahora te estoy cambiando el pañal”. “Te voy a servir el zumo en el vaso… Éste es el zumo y lo echo en el vaso… Mira, éste es el vaso”.

En general las oraciones deben ser cortas y sencillas, concentrándose principalmente en las palabras de uso corriente en la vida diaria de un niño. Después de cada frase, antes de hablar más, haz una pausa para darle tiempo a descifrar tus palabras.

Evita los pronombres: Los pronombres todavía confunden al bebé, de modo que sigue con: “Éste es el libro de mamá”, “Ésta es la muñeca de Carlota”.

Refuerza la imitación: Ahora que el número de sonidos que hace el bebé está aumentando, también aumenta la diversión de imitarse el uno al otro. Se pueden elaborar conversaciones enteras con unas pocas consonantes y vocales.

El niño dice: “ba-ba-ba” y tú dices: “ba-ba-ba”. Sigue con este juego mientras él siga disfrutando. Si el niño parece receptivo, intenta con otras sílabas: “ga-ga-ga”, estimulando la imitación. Pero si el cambio no le gusta, vuelve atrás.

Antes de pocos meses te sorprenderá imitando tus palabras sin incitarle a ello.

Crea un repertorio de canciones y rimas: Aunque te pueda parecer aburrido repetir las mismas canciones de cuna doce veces a día, al niño le encantará la repetición y así es como aprende.

Ya sean canciones infantiles de siempre o inventadas. A él le dará lo mismo. Lo que importa es la perseverancia. Ahora también es el momento de ampliar la variedad de música.

Ponle CDs infantiles en casa, en la radio del coche, etc.

Usa libros: El bebé no está todavía en edad de escuchar cuentos enteros, pero sí le pueden llamar la atención las rimas sencillas de libros ilustrados. Señálale constantemente objetos aislados, animales o personas. Empieza preguntando: “¿Dónde está el perro?” Y un día te impresionarás viéndole señalar con su dedito al perro.

Espera la reacción: Aun cuando el niño todavía no hable, ya está empezando a procesar la información y a menudo reaccionará a lo que dices, aunque sea simplemente con un grito de alegría -cuando le propones salir con el cochecito- o con un gruñido de queja -cuando le dices que se baje del columpio-.

Dale órdenes: Es importante que el niño aprenda a obedecer órdenes sencillas, como: “Dale un beso a la abuela”, “Di adiós”, “Dame la mano”, y no estaría de más añadir el “por favor” al final si quieres que estas palabras acompañen de forma natural las solicitudes que él mismo haga. Seguramente el niño no te obedecerá inmediatamente, pero si le ayudas a ejecutar lo que se le ha pedido, entenderá de qué se trata. Cuando esto ocurra ten cuidado de no tratar a tu hijo como una foca amaestrada exigiéndole que muestre su última gracia en cuanto tenga un poco de público.

 

El desarrollo del habla mes a mes

De 0 a 2 meses: El niño cuando nace, se comunica a través del llanto. Gradualmente éste irá modulándose para manifestar diferentes estados de ánimo, que iréis identificando con el tiempo.

Mientras sea un recién nacido, háblale acercando tu rostro a 20-25 cm del suyo y permítele que vea el movimiento de tu boca. Sonríe y mantén el contacto visual a esta distancia. Háblale cantando y riéndote mucho.

Habla constantemente para que se acostumbre a tu voz y haz gestos con la cara para acompañar tus palabras.

De 2 a 4 meses: A partir de esta edad aparece un incipiente balbuceo, que serán sus primeros intentos de una posterior articulación de la palabra. Sus sonidos son guturales y labiales y ya escucha su voz y repite algunos sonidos.

Contéstale con respuestas teatrales y grandes aspavientos. Recompensa sus intentos de comunicarse contigo con abrazos, besos y exclamaciones de satisfacción. Imita cualquier sonido que haga. Explícale todo lo que ves y haces. Estimula su sentido del humor. Ríe con él.

Comparte la broma e imita todo lo que haga, así como los sonidos que emita.

De 4 a 6 meses: Cuando intente llamar tu atención, respóndele. Así favorecerás un buen comportamiento. Gírate hacia él de manera exagerada.

Así sabrá que le prestas atención concentrándote en él: avanza hacia él, inclínate y establece contacto visual. Llámale constantemente por su nombre. Repite su nombre cada vez que le hables.

Enséñale gestos nuevos al bebé: si extiendes los brazos él también lo hará. Cuando parezca que te entiende, pregúntale si es así, repite lo que has dicho y elógiale.

De 6 a 8 meses: A partir de los seis meses va reemplazando los lloros por diferentes gorjeos y gritos. El niño a esta edad se distrae mucho escuchando sonidos que él mismo produce. Algunos empiezan a articular alguna sílaba como “pa” o “ma” y algún diptongo.

Repite cualquier sonido que haga para que se sienta importante. Haz que se sienta valorado repitiendo su nombre en cada situación.

Le ayudará a desarrollar el sentido del ser, que puedes favorecer enseñándole su reflejo en el espejo sin dejar de repetir su nombre: “Ése es Pepe, ése eres tú”.

Cuando debas decirle que no, hazlo con firmeza y en un tono distinto. Juega con los sonidos para enseñarle los significados. Dile “tranquilo” con un susurro y “fuerte” con un grito. Así, la comunicación que se establezca con los bebés debe tener un tono de voz adecuado, afectuoso, acompañándolo siempre de contacto físico individualizado, indicando con el gesto lo que se quiere decir.

De 8 a 10 meses: Ayúdale a comprender la vida cotidiana explicándole todas las rutinas. Repite las palabras que empiecen por t y por d. Copia todos los sonidos que haga y nómbralo todo.

Léele cuentos de animales, imitando sus sonidos. Mira al bebé de frente para que pueda leer el movimiento de tus labios.

El niño irá conociendo el tono de voz de mamá y exteriorizará sus sentimientos y estados de ánimo con gorjeos, gritos, parloteos, vocalizaciones, etc.

De 10 a 12 meses: Conforme va avanzando el tiempo, al finalizar el primer año, el niño utiliza estos sonidos para conseguir una respuesta de su entorno. Estos primeros sonidos con los que parece querer comunicarse con los de su alrededor, son más bien una conducta imitativa de los adultos, más que la representación de las palabras concretas.

Léele distintos libros y revistas. Ríete cuando algo le resulte divertido y sobre todo felicítale cada vez que entiendas lo que te está diciendo.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/bebe/estimulacion/hablar-con-tu-bebe-479

Cómo enseñar a hablar pronto a tu bebé

Hablar con tu bebé

Los bebés empiezan a decir sus primeras palabras entre los 11 y los 14 meses, aunque no es algo que sea así siempre ya que cada uno tiene su propio ritmo de aprendizaje y pueden comenzar a hablar antes o después y que todo esté bien en su desarrollo. Como padre o madre es normal que tengas ganas de escucharle sus primeras palabras. Para ello, queremos explicarte qué debes hacer para ayudar a que tu hijo hable pronto.

Cómo aprenderá tu bebé a hablar

Para aprender a hablar, el cerebro del bebé debe relacionar los objetos con sus nombres. La lengua y los labios del pequeño deben tener la destreza para formar las palabras produciendo ciertos sonidos.

Algunos bebés comienzan a hablar antes de su primer cumpleaños, pero a otros les cuesta más tener el control del lenguaje y del movimiento de labios, lengua y mandíbula, aunque pueden entender perfectamente lo que se les dice.

El bebé comenzará a experimentar con ruidos a los pocos meses de edad, con sonidos simples como “oooh” y “aaah” que se repiten.

Cuando tenga unos tres meses de vida, comenzará a balbucear una mezcla de sonidos repetidos, por ejemplo, ‘caca’ o ‘gaga’.

Incluso puede murmurar ‘ma ma’ o ‘pa pa’, aunque todavía no se referirá a ‘mamá’ o ‘papá’, solo está experimentando con sonidos.

Alrededor de los nueve meses, comenzará a emitir balbuceos más complejos. Aunque probablemente todavía no usará ninguna palabra, habrá dominado el ritmo y el tono del habla real.

Una vez que diga su primera palabra, es posible que su vocabulario se acelere con bastante rapidez.

Para cuando tenga alrededor de 18 a 24 meses, incluso levantará la voz al final de las palabras para indicar una pregunta.

Enseñar a hablar pronto al bebé

Cuando le hablaste por primera vez a tu bebé, ya le estabas enseñando a hablar. Pero si quieres ayudarle a que hable un poco antes, entonces, puedes seguir los siguientes consejos:

Comunícate pronto

Antes de que tu bebé comience a hablar, empezará a comunicarse contigo.

Puede que levante los brazos para que le sostengas, que mueva la cabeza para decir que no, o que señale algo que quiera que le acerques.

Reconoce y responde a esta comunicación pronto para motivar a tu hijo e incentivar sus habilidades comunicativas. Que le entiendan será su principal motivación para aprender nuevas formas de comunicarse.

Habla mucho

Los bebés aprenden escuchando, así que habla con tu bebé siempre y así sus habilidades lingüísticas mejorarán. Cuéntale a tu bebé todo lo que haces diariamente.

 Cuantas más palabras escuche, más palabras entenderá. Señala las cosas de interés mientras dais un paseo, por ejemplo. Cuanto más le hables a tu bebé, a más palabras estará expuesto.

Habla directamente con tu bebé, aunque no responda, hazlo.

¡Léele!

La lectura es la manera perfecta de ayudar a tu hijo a aprender habilidades lingüísticas y desarrollar su vocabulario.

 Leerle a tu bebé desde que nace es una excelente manera de adquirir este hábito. Tu recién nacido no entenderá lo que estás diciendo, pero se sentirá reconfortado por tu voz.

 A medida que crezca, comenzará a comprender las historias y aumentará su vocabulario escuchándote leer.

Cántale

Cantar canciones infantiles con rima y canciones de cuna a tu bebé es beneficioso para el desarrollo del lenguaje. Le encantará el sonido de tu voz (¡no importa lo mal que puedas cantar!). Y disfrutará repitiendo cualquier acción que acompañe la canción. Tu bebé puede imitar tus gestos e incluso intentar hacer sonidos que se parezcan a la canción.

Balbucea con tu pequeño

Cuando tu bebé esté balbuceando, ¡balbucea con él! Repite los sonidos y el ritmo de sus ruidos y participa en un juego de imitación. A tu bebé le encantará tener toda tu atención, jugar e imitarte. Introduce nuevos sonidos para que tu hijo también los imite, como soplar o tararear.

Escúchale siempre

Cuando tu bebé intente comunicarse contigo, préstale toda tu atención y que se note que le estás escuchando. Esto no solo le ayudará a desarrollar la confianza para aprender a hablar, sino que también le enseñará a ser un buen oyente.

Turnos de palabra

La conversación se trata de turnarse, así que involucra a tu hijo en juegos por turnos como el escondite desde una edad temprana. De esta manera empezará a entender que una buena comunicación es bidireccional.

Cosas a evitar

Hay algunas cosas que es mejor evitar cuando se motiva a los bebés a hablar:

  • Ruido de fondo: los bebés se distraen fácilmente. Apaga la televisión y la radio y deja que tu bebé se concentre en lo que estás diciendo.
  • Limita el tiempo de pantalla: los expertos argumentan que los niños menores de dos años no deberían ver televisión. Las investigaciones han descubierto que mirar televisión puede tener un efecto perjudicial en el desarrollo del lenguaje.
  • Corregirle demasiado: a medida que tu bebé aprende nuevas palabras, es probable que cometa algunos errores. Con el tiempo, al escucharte a ti y a otras personas hablar, aprenderá a diferenciar las palabras y sus formas. Por ahora, no le corrijas con demasiada frecuencia, ya que puede ser desmotivador.

Источник: https://www.etapainfantil.com/ensenar-hablar-bebe

La comunicación y su hijo de 1 a 3 meses

Hablar con tu bebé

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Este es un período emocionante para los padres, porque los bebés de esta edad hacen verdaderos avances en la comunicación.

Usted y su bebé disfrutarán de «conversaciones» bidireccionales, donde intercambiarán sonrisas y exclamaciones de asombro y admiración.

Y la personalidad de su pequeño se empezará a poner de manifiesto a medida que se vaya convirtiendo en un miembro más activo y más alerta de la familia.

Cómo se comunican los bebés

El llanto sigue siendo el principal medio de comunicación de los bebés durante muchos meses. Aparte de hacer que sus padres sepan que necesitan algo, también pueden llorar cuando se sienten saturados por todas las imágenes y sonidos que les llegan del mundo que los rodea.

A veces los bebés lloran sin un motivo claro. Siempre y cuando su hijo no esté enfermo o no le duela algo, intente no preocuparse demasiado si su bebé llora y usted no lo puede consolar de inmediato.

Su bebé responderá al sonido de su voz, tranquilizándose, sonriendo o activándose emocionado mientras mueve brazos y piernas. Los bebés de esta edad empiezan a sonreír con regularidad a su madre y a su padre, pero pueden necesitar un tiempo para ser simpáticos con personas menos conocidas, como sus abuelos. Lo más probable es que su bebé no sonría ni sea amistoso con los desconocidos.

Ahora, los bebés están descubriendo su capacidad para vocalizar: ¡En poco tiempo, tendrá una máquina de gorjear y de balbucear en casa! Algunos bebés empiezan a emitir algunos sonidos vocálicos (como «ah-ah» u «ooh-ooh») en torno a los 2 meses de edad.

Su bebé «hablará» con usted con una variedad de sonidos, y también le sonreirá y esperará su respuesta, respondiendo a las sonrisas que reciba con más sonrisas. Es posible que su bebé hasta llegue a imitar las expresiones faciales de sus padres.

¿Qué debería hacer?

A su bebé le encanta oír la voz de sus padres, de modo que háblele, balbucéele, cántele y gorjéele durante estos primeros meses. Responda con entusiasmo a los sonidos y sonrisas de su bebé. Explique a su bebé lo que observe o haga y también lo que esté haciendo usted. Nombre objetos familiares cuando los toque o se los dé al bebé.

Aproveche el «habla» especial de su bebé para llevar una «conversación» con él. Si oye que su bebé emite un sonido, repítalo y espere a que le conteste con otro sonido. Estará enseñando a su bebé valiosas lecciones sobre la entonación, las pausas, el ritmo y la alternancia de turnos cuando hablamos.

También le estará enviando el mensaje de que su bebé es lo bastante importante como para que lo escuchen. No lo interrumpa ni mire hacia otro lado cuando le esté «hablando» su bebé: muestre que le interesa y que su pequeño puede confiar en usted.

Los bebés de esta edad parecen responder mejor a las voces femeninas, que tradicionalmente se asociaban al consuelo y al alimento. Por eso, la mayoría de la gente aumenta la frecuencia de su voz y exagera el habla cuando se dirige a un bebé.

Está bien porque los estudios indican que el hecho de que los adultos utilicen el «habla infantil» cuando se dirigen a un bebé no retrasa el desarrollo del habla del pequeño, pero combínela con algunas palabras adultas de uso habitual y con una buena entonación.

Aunque pueda parecer que es muy pronto, ya está sentando las bases para la primera palabra de su bebé.

A veces, los bebés no están de humor para hablar o vocalizar; hasta un bebé necesita su propio espacio y desconectar de tanto en tanto de toda la estimulación que lo rodea.

En estas situaciones, los bebés pueden apartar la vista, cerrar los ojos o ponerse inquietos o irritables. Si le pasa a su bebé, déjelo estar o bien intente abrazarlo.

Habrá momentos en que usted habrá colmado todas las necesidades de su bebé pero, aún y todo, él seguirá llorando. No se desespere. Es posible que su bebé esté sobreestimulado, tenga gases o ventosidades o tenga demasiada energía acumulada en su interior y necesite sacarla con un buen llanto.

Es habitual que los bebés tengan un período de inquietud aproximadamente a la misma hora cada día, generalmente entre el atardecer y la media noche.

Aunque todos los bebés lloran y se muestran inquietos, cuando un lactante que parece estar sano llora más de tres horas al día, más de tres días por semana y durante un mínimo de tres semanas, se dice que padece una afección llamada cólico del lactante.

Puede ser muy irritante y preocupante para los padres, pero lo bueno es que es de corta duración: la mayoría de los bebés superan los cólicos cuando alcanzan los 3 o 4 meses de edad.

Intente consolar y tranquilizar a su pequeño. Algunos bebés se calman con el movimiento, como que los mezan o que los paseen por la habitación, mientras que otros responden bien a los sonidos, como la música suave o el zumbido de una aspiradora. Puede tardar algún tiempo en averiguar qué es lo que calma más a su bebé durante estos períodos de estrés.

¿Cuándo debería llamar al médico?

Hable con el médico si su bebé parece llorar durante períodos inusualmente largos de tiempo o si le parece que su llanto suena raro. Él lo tranquilizará o bien buscará un motivo médico del malestar de su bebé. Es probable que no haya nada malo, y el hecho de saberlo lo ayudará a relajarse y a mantener la calma cuando su bebé esté inquieto.

Durante esta etapa, los bebés suelen alcanzar los siguientes hitos evolutivos en lo relativo a la comunicación:

  • prestar atención a las caras y a las cosas que los rodean
  • sonreír a la voz de sus padres
  • sonreír ante el contacto social
  • gorjear y emitir sonidos cuando se les habla
  • imitar algunos sonidos y algunas expresiones faciales

Tenga presente que los bebés se comunican siguiendo ritmos diferentes, del mismo modo que maduran físicamente siguiendo su propio ritmo. No suele haber motivos para preocuparse, pero hable con el médico si tiene alguna duda o hay algo que le preocupa sobre las habilidades lingüísticas o la audición de su bebé.

Revisado por: Mary L. Gavin, MD

Fecha de revisión: junio de 2019

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/c13m-esp.html

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