¿Hacer ejercicio durante el embarazo puede reducir el riesgo de obesidad en los hijos?

Sobrepeso y obesidad

¿Hacer ejercicio durante el embarazo puede reducir el riesgo de obesidad en los hijos?

Prevenir el sobrepeso en los niños significa tomar decisiones inteligentes sobre la forma en que su familia se alimenta y hace ejercicio y sobre cómo pasan el tiempo cuando están juntos. Ayudar a los niños a llevar un estilo de vida saludable empieza con el buen ejemplo de los padres.

¿Qué problemas de salud causa la obesidad?

La obesidad aumenta las probabilidades de que un niño desarrolle problemas médicos que pueden afectar a su salud actual y futura. Entre ellos, se incluyen afecciones graves como la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial y el colesterol alto, que antes se consideraban como exclusivas de la etapa adulta. 

Los niños obesos y con sobrepeso también se exponen a tener:

  • problemas óseos y articulares
  • falta de aliento y problemas para respirar, que dificultan que hagan ejercicio, deporte o cualquier actividad física. Esto también puede agravar los síntomas del asma, si padecen esta enfermedad, o aumentar las probabilidades de que la desarrollen.
  • patrón de sueño agitado o problemas respiratorios por la noche, como la apnea obstructiva del sueño
  • tendencia a madurar de forma prematura. Los niños con sobrepeso pueden ser más altos y madurar antes desde el punto de vista sexual que sus compañeros, generando expectativas de que se deben comportar según la edad que aparentan en vez de según la edad que tienen en realidad. Las chicas con sobrepeso pueden tener ciclos menstruales irregulares y problemas de fertilidad en la etapa adulta.
  • enfermedades hepáticas y de las vías biliares

Los factores de riesgo cardiovascular (como la hipertensión arterial, el colesterol alto y la diabetes) presentes en la infancia favorecen el desarrollo de enfermedades cardíacas (como una insuficiencia cardíaca) y accidentes cerebrovasculares en la etapa adulta. La prevención y el tratamiento del sobrepeso y de la obesidad durante la niñez pueden ayudar a protegerlos de estos problemas durante la etapa adulta.

Los niños obesos también pueden tener problemas emocionales (como la baja autoestima), ser rechazados por sus compañeros y/o recibir acoso escolar o bullying. Los niños que están descontentos con su peso son más proclives a:

¿Cómo se define el sobrepeso y la obesidad?

El IMC (índice de masa corporal) utiliza las medidas de estatura y de peso para estimar la cantidad de grasa corporal que tiene una persona. Pero calcular el IMC sin ayuda puede ser complicado. Es más fácil utilizar una calculadora de IMC.

En una gráfica estándar de IMC, los niños de entre 2 y 19 años pertenecerán a una de las siguientes cuatro categorías:

  1. peso por debajo de lo normal: IMC inferior al percentil 5
  2. peso normal: IMC entre los percentiles 5 y menos de 85
  3. sobrepeso: IMC entre los percentiles 85 y menos de 95
  4. obesidad: IMC superior al percentil 95

En los niños menores de dos años, los médicos se basan en gráficas de peso por longitud, en vez de IMC, para saber cómo se relacionan ambas medidas. Todo niño que se encuentre en el percentil 85 o por encima de él se considera que pesa más de lo que debería pesar.

El IMC no es una medida perfecta de la grasa corporal y en algunos casos puede llevar a confusión.

Por ejemplo, una persona con la musculatura muy desarrollada puede tener un IMC alto sin tener sobrepeso (porque su desarrollo muscular aumenta su peso corporal, pero no su cantidad de grasa).

Además, es posible que durante la pubertad, momento en el cual se experimentan períodos de crecimiento rápido o “estirones”, el IMC sea difícil de interpretar. Recuerde que el IMC suele ser un buen indicador de la grasa corporal, pero no es una medida directa.

Si usted está preocupado, lleve a su hijo al médico. El médico le hará algunas preguntas sobre sus hábitos alimentarios y de actividad física y le dará algunas recomendaciones para que haga cambios positivos en el estilo de vida. También es posible que el médico le pida un análisis de sangre para descartar algunos problemas de salud que se asocian a la obesidad.

Dependiendo del IMC (o de la medida de longitud por peso) de su hijo, y de su estado de salud, es posible que su médico lo remita a un nutricionista o dietista titulado o a un programa integral de control de peso.

¿Por qué los niños tienen sobrepeso o son obesos?

Hay diversos factores que contribuyen a que una persona tenga sobrepeso. Los hábitos alimenticios, la falta de ejercicio, la genética o la combinación de todos estos factores, pueden ser la causa. En algunos casos, una ganancia excesiva de peso se debe a problemas endocrinos, síndromes genéticos y/o la toma de determinados medicamentos.

Dieta y estilo de vida

Gran parte de lo que comemos es fácil y rápido de preparar, desde las comidas rápidas cargadas de grasa hasta los alimentos precocinados y procesados.

Tenemos los horarios tan apretados que nos queda poco tiempo para preparar comidas más saludables o para hacer algo de ejercicio.

El tamaño de las raciones, tanto cuando comemos en casa como fuera de casa, ha aumentado de forma considerable.

Además, hoy en día la vida es sedentaria. Los niños pasan más tiempo jugando con equipos electrónicos que jugando activamente al aire libre. 

Los niños que pasan más de cuatro horas diarias delante de pantallas tienen más probabilidades de tener sobrepeso en comparación con aquellos que se pasan dos horas o menos. Los niños que tienen un televisor en el dormitorio tienen más probabilidades de tener sobrepeso.

Ejercicio y actividad física  

Muchos niños no hacen suficiente actividad física. Los niños mayores y los adolescentes deben hacer un mínimo de 60 minutos de ejercicio físico, de moderado a vigoroso, cada día, incluyendo tanto actividades de tipo aeróbico como ejercicios de tonificación muscular. Los niños de dos a cinco años deben jugar de forma activa varias veces al día.

Genética

Los factores genéticos pueden desempeñar un papel en el peso de un niño. Nuestros genes ayudan a determinar el tipo de cuerpo que tenemos y la forma en que cada uno almacenamos y quemamos la grasa.

Pero los genes solos no pueden explicar la actual crisis de obesidad.

Puesto que tanto los genes como los hábitos se transmiten de una generación a la siguiente, es posible que varios miembros de la misma familia tengan problemas de sobrepeso.

Los miembros de la misma familia tienden a tener hábitos alimentarios, niveles de actividad física y actitudes similares ante el sobrepeso. El riesgo de obesidad de un niño aumenta considerablemente si uno o ambos padres tienen sobrepeso o son obesos.

¿Cómo se previene el sobrepeso y la obesidad?

La clave para conseguir que los niños de todas las edades mantengan un peso saludable consiste en implicar a toda la familia.

Haga de la alimentación saludable y de la práctica del ejercicio físico una cuestión de familia. Haga que su hijo colabore en la planificación y la preparación de comidas saludables.

Lléveselo con usted cuando vaya a comprar alimentos. Enséñele a escoger alimentos saludables.

Evite caer en las trampas más frecuentes:

  • No recompense a su hijo por su buena conducta, ni trate de frenar su mala conducta, ofreciéndole golosinas o dulces. Piense en otras formas de modificar su comportamiento.
  • No imponga la norma de “dejar siempre el plato limpio». Hasta los bebés giran la cara en la dirección contraria a la del biberón o el pecho de sus madres para indicar de que ya están llenos. Si su hijo ya está satisfecho, no lo obligue a seguir comiendo. Refuerce la idea de que solo debe comer cuando tenga hambre.
  • No hable sobre “alimentos malos” o «prohibidos» ni elimine por completo los dulces y tentempiés favoritos. Los niños pueden rebelarse y comer cantidades excesivas de los alimentos prohibidos cuando están fuera de casa o traerlos a casa a escondidas. Sirva alimentos saludables la mayor parte del tiempo y ofrezca algo que no sea tan sano de vez en cuando.

Recomendaciones en función de la edad

He aquí algunas recomendaciones adicionales para niños de todas las edades:

  • Desde el nacimiento hasta el año: La lactancia materna, aparte de las muchas ventajas que tiene para la salud, puede ayudar a prevenir el sobrepeso. 
  • Entre 1 año y 5 años: Inicie unos buenos hábitos alimentarios desde el principio. Ayude a su hijo a desarrollar unas buenas preferencias alimentarias ofreciéndole un amplio abanico de alimentos saludables. Fomente su tendencia natural a estar activo y ayúdele a desarrollar nuevas habilidades a partir de las que ya tiene.
  • Entre los 6 y los 12 años: Anime a su hijo a hacer ejercicio físico cada día, sea practicando un deporte de equipo organizado o bien jugando al fútbol o al escondite en sus ratos libres. Mantenga a su hijo activo también cuando esté en casa, proponiéndole actividades como jugar afuera o salir a caminar en familia. Déjele participar cada vez más en la elección de alimentos saludables, por ejemplo, dejándole que se prepare el almuerzo.
  • Entre los 13 y los 17 años: Enséñeles a los adolescentes a prepararse comidas y tentempiés saludables. Al estar fuera de casa, aliéntelos a elegir comidas saludables y a hacer actividad física todos los días.
  • Todas las edades: Limite el tiempo que pasa su hijo delante del televisor, el teléfono, la computadora, la videoconsola, etc., y evite que coma delante de una pantalla (de televisión o de otro tipo). Sírvale un amplio abanico de alimentos saludables y coman en familia siempre que sea posible. Insista a su hijo en que desayune cada día y en que tome por lo menos cinco raciones de fruta o verdura diarias, y limítele las bebidas azucaradas.

Hable a sus hijos sobre la importancia de alimentarse bien y de estar activo. Sea un buen ejemplo de comer bien, hacer ejercicio y mantener hábitos saludables a lo largo del día. Convierta esto en un asunto de toda la familia para que todos acaben por automatizarlo. 

Revisado por: Mary L. Gavin, MD

Fecha de revisión: junio de 2018

Источник: https://kidshealth.org/LAWW/es/parents/overweight-obesity-esp.html

Qué ejercicios hacer para evitar ganar peso en el embarazo

¿Hacer ejercicio durante el embarazo puede reducir el riesgo de obesidad en los hijos?

Ganar peso en el embarazo es algo que inevitablemente sucederá por todos los cambios que presentarás, así como el constante y rápido crecimiento de tu bebé. Sin embargo, esto no quiere decir que por ello debamos descuidarnos y dejar que los kilos aumenten más de lo recomendado.

Ejercitarse en esta etapa es algo muy importante y además, recomendado para tu salud. Por ello, te compartimos qué ejercicios puedes hacer para evitar ganar peso en el embarazo.

Hacer ejercicio en el embarazo es algo se recomienda y aconseja a las mujeres. Si ya hacías ejercicio, no debes dejarlo y si nunca has hecho, es un buen momento para comenzar a crear nuevos y positivos hábitos que podrás mostrarle a tus hijos en el futuro.

El ejercicio en el embarazo aporta diversos beneficios para las mujeres, como ayudar a que la duración del parto sea menor, o en el caso de quienes padezcan obesidad, éste ayudaría a prevenir la aparición de algunas complicaciones, como diabetes o hipertensión.

Ejercicios que puedes hacer para evitar ganar peso en el embarazo

Si bien en el embarazo hay ciertos ejercicios que no se recomiendan, como aquellos que tienen mucha intensidad o son de impacto, existen otros que son seguros y que te ayudarán a mantener la obesidad a raya, tener buena condición física y evitar la aparición de kilos excesivos.

Es importante resaltar que si bien el ejercitarse en esta etapa es algo recomendado, se deben seguir ciertas precauciones y recomendaciones. Te compartimos qué ejercicios hacer para evitar ganar peso en el embarazo.

Natación

Los ejercicios en el agua son ampliamente recomendados en esta etapa, pues al encontrarse sumergido en ella, se reduce el peso y el cuerpo se siente más ligero y con la resistencia del agua se reduce el riesgo de hacer movimientos muy rápidos que podrían ocasionar alguna lesión.

Además, practicar natación o deportes en el agua durante el embarazo, ayuda a evitar que el cuerpo se sobrecaliente, al equilibrar la temperatura corporal. Otras ventajas de hacer ejercicios en el agua durante el embarazo son: la mejora del tono muscular, mejora de la circulación sanguínea, la mejora de la respiración y la reducción del dolor en la zona lumbar.

Caminata

La caminata es un ejercicio sencillo pero que aporta muchos beneficios, y es uno de lo más seguros de hacer en el embarazo, pues si bien continúa siendo un ejercicio aeróbico, es de bajo impacto, lo que hace que el organismo no se force y resulte fácil de realizar.

Además de ayudarte a controlar el aumento de peso, caminar durante el embarazo tiene múltiples ventajas. Por un lado, ayuda a relajar tensiones, tonificar los músculos y mejorar la circulación, ayudando a prevenir problemas como la hinchazón de pies o el estreñimiento.

Y por otro lado, también es muy buena para la salud emocional, pues salir a caminar nos ayuda a despejar la mente, ayudando a mantener alejados estados de ánimo negativos, como la depresión.

Pilates

El método Pilates es otro más de los ejercicios que se pueden practicar durante el embarazo. Debido a su baja intensidad basada en movimientos armónicos, es un ejercicios que aporta muchos beneficios para las embarazadas.

Entre ellos, esta la mejora de la circulación sanguínea y la tonificación muscular, pero además, practicar Pilates durante el embarazo ayuda a mejorar la postura corporal, así como a conocer mejor tu cuerpo y de este modo, aprender a controlarlo.

Ciclismo

Ir en bici durante el embarazo es una buena forma de ejercitarse siempre y cuando no esté contraindicado hacerlo.

Además, a partir del quinto o sexto mes, que es cuando la barriga suele comenzar a incomodar o a alterar el equilibrio, deberemos dejarla, aunque podríamos cambiarla por una bicicleta estática, cuidando que la temperatura de la habitación donde la utilicemos no sea muy alta.

Fuera de estas precauciones, es un excelente ejercicio para realizar en el embarazo, pues además de ayudar a evitar el aumento de peso, tonifica los músculos de las piernas y el salir a pasear en bicicleta es una buena forma de distraerse y relajarse.

Yoga

Por último, uno de los ejercicios más recomendados y de acuerdo con un estudio, de los mejores y más efectivos para realizar en el embarazo: el yoga. Además de todos los beneficios físicos que aporta como flexibilidad y mejora del tono muscular, el yoga funciona como un antidepresivo y ayuda a reducir los niveles de ansiedad.

Al hacer las posturas acompañadas de meditaciones y controlando la respiración, el yoga favorece la preparación para el parto pues se comprobó que también ayuda a reducir el dolor durante el parto e incluso podría ayudar a reducir la probabilidad de tener cesárea.

Siguiendo ciertas precauciones, como ejercitarte en un área ventilada, llevar prendas frescas y ligeras, así como mantenerte bien hidratada, el ejercitarte durante el embarazo y evitar ganar demasiado peso no debería representar ningún problema.

Recuerda que antes de iniciar o continuar con una rutina de ejercicios durante tu embarazo, deberás consultar con tu médico para saber si estás en condiciones de hacerlo.

Fotos | iStock
En Bebés y más | Ejercicios en suelo y en agua durante el embarazo, ¿cuáles son mejores? Un estudio nos lo dice, Recomendaciones para hacer ejercicio en el embarazo

Источник: https://www.bebesymas.com/embarazo/que-ejercicios-hacer-para-evitar-ganar-peso-embarazo

Obesidad: causas, tratamiento y prevención

¿Hacer ejercicio durante el embarazo puede reducir el riesgo de obesidad en los hijos?

La obesidad es una enfermedad crónica tratable que aparece cuando existe un exceso de tejido adiposo (grasa) en el cuerpo.

Los expertos advierten de que sus efectos más negativos se producen porque actúa como un agente que acentúa y agrava a corto plazo y de forma muy evidente patologías graves como la diabetes, la hipertensión, las complicaciones cardiovasculares (especialmente la cardiopatía isquémica), e incluso algunos tipos de cáncer, como los gastrointestinales.

«La obesidad es una enfermedad crónica porque una vez que los mecanismos se estropean cuando uno acumula grasa en exceso, realmente no se curan, siempre hay que estar vigilando”, señaló Susana Monereo, secretaria de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) durante su participación en #MásQuePacientes Obesidad.  “Es decir, que una persona que por la razón que sea se ha puesto obesa, ha perdido el control de los millones de mecanismos que le van a regular por dentro el cuerpo. Cuando eso se pierde, no se va arreglar, siempre hay que estar detrás vigilando para que ese peso no vuelva. Por tanto, la obesidad es una enfermedad crónica”.

En la actualidad alrededor del 22 por ciento de la población adulta y aproximadamente el 17 por ciento de los niños españoles tienen obesidad.

Los profesionales de la salud suelen utilizar el Índice de Masa Corporal (IMC) para determinar si es sobrepeso (entre 25 o 30) u obesidad (a partir de 30), sin embargo, hoy en día hay cierta controversia sobre si este índice es adecuado y muchos de ellos consideran que está obsoleto.

Las causas de la obesidad son múltiples. Además de una mala alimentación o la falta de ejercicio físico, también existen factores genéticos y orgánicos que inducen su aparición.

También pueden influir los factores socioeconómicos. En algunos países desarrollados, la frecuencia de la obesidad es más del doble entre las mujeres de nivel socioeconómico bajo que entre las de nivel más alto.

Otros aspectos que hay que tener en cuenta son la existencia de enfermedades que pueden favorecer que la obesidad se manifieste. Además, algunos tratamientos farmacológicos, la falta de sueño o dejar de fumar también son factores de riesgo de la obesidad.

Por último, el estrés o etapas como la menopausia o después de dar a luz pueden coincidir con un aumento de peso que si no se trata, puede acabar provocando obesidad. 

La acumulación del exceso de grasa debajo del diafragma y en la pared torácica puede ejercer presión en los pulmones, provocando dificultad para respirar y ahogo, incluso con un esfuerzo mínimo.

La dificultad en la respiración puede interferir gravemente en el sueño, provocando la parada momentánea de la respiración (apnea del sueño), lo que causa somnolencia durante el día y otras complicaciones.

La obesidad puede causar varios problemas ortopédicos, incluyendo dolor en la zona inferior de la espalda (lumbalgia) y agravamiento de la artrosis, especialmente en las caderas, rodillas y tobillos.

Los trastornos cutáneos son también frecuentes. Dado que las personas obesas tienen una superficie corporal escasa con relación a su peso, no pueden eliminar el calor del cuerpo de forma eficiente, por lo que sudan más que las personas delgadas.

Del mismo modo, es frecuente la tumefacción de los pies y los tobillos, causada por la acumulación a este nivel de pequeñas a moderadas cantidades de líquido (edemas).

La obesidad es una enfermedad crónica tratable que aparece cuando existe un exceso de tejido adiposo (grasa) en el cuerpo. 

La obesidad es una enfermedad crónica que tiene un gran impacto en la calidad de vida del paciente y es un factor de riesgo de múltiples enfermedades. Según los expertos, la prevención desde la infancia es imprescindible para reducir las cifras de esta pandemia.

La prevención de la obesidad debe incluir un cambio de hábitos en alimentación y en actividad física:

Alimentación

Comer bien es uno de los pilares principales para evitar la obesidad.

Entre los errores que se cometen con más frecuencia está seguir una dieta, tal y como señala Susana Monereo: “hay que evitar estar eternamente a dieta porque el efecto yoyo al final siempre acaba en obesidad.

La mejor manera de acabar gordo es ponerse a dieta a destiempo, mal aconsejado y sin tener claro qué quieres cambiar en tu vida”, advirtió la especialista.

¿Cómo debe ser nuestra alimentación? El punto de partida hacia el éxito es cambiar los hábitos de alimentación y adquirir una rutina alimentaria saludable en la que seamos partícipes.

Es decir, el paciente tiene que ser activo, conocer bien los grupos de alimentos y hacer una ingesta calórica adecuada a la cantidad de ejercicio que realiza a lo largo del día.

Seguir este patrón de alimentación es la única posibilidad de prevenir la obesidad y en caso de adelgazar, mantener la pérdida de peso en el tiempo.

Ejercicio físico

La prescripción de actividad física debe ser la adecuada y bien ajustada a cada sujeto, ya que si no está guiada podemos caer en el error de no llegar a los umbrales de ejercicio necesarios.

Para evitar la obesidad el ejercicio físico debe combinar los ejercicios de fuerza con el trabajo cardiovascular, ya que al mejorar la fuerza también lo hará la capacidad de moverse, aumentará la motivación y la adherencia a ese programa tanto de ejercicio como de nutrición.

Aunque hay disparidad de opiniones sobre su eficacia, la forma más común de determinar si un paciente padece obesidad es calcular su índice de masa corporal, por el cual se obtiene la cantidad de grasa corporal y, dependiendo de los resultados, cuáles son los posibles riesgos para la salud.

A partir de esto, el especialista podrá determinar si se ha producido algún daño colateral en el resto del organismo y diagnosticarlo para su tratamiento. 

El abordaje de la obesidad debe hacerse de forma multidisciplinar incluyendo una buena alimentación, la práctica de ejercicio físico, el apoyo psicológico y el tratamiento farmacológico.

Apoyo psicológico

Acudir a un psicólogo puede ayudar a conseguir el objetivo de superar esta enfermedad crónica. Por un lado, les ayudará a lidiar con la ansiedad que va ligada en la mayoría de los casos a la obesidad; por otro, el tratamiento psicológico es crucial para ayudarle a afrontar la enfermedad y conseguir los objetivos de pérdida de peso.

Tratamiento farmacológico

El tratamiento farmacológico irá en dos líneas. Para empezar, el paciente tendrá que tratar las comorbilidades asociadas a la obesidad.

“Si al paciente le duelen las rodillas, habrá que quitarle el dolor; si tiene un cáncer, habrá que tratarlo; y si tiene un reflujo gastroesofágico, una de las consecuencias más frecuentes de la obesidad, habrá que mejorarlo”, apostilló Monereo.

Una vez tratados estos otros problemas, los especialistas pautarán el tratamiento adecuado para la obesidad en sí misma, ya que en muchos casos los cambios de estilo de vida no son suficientes. “En aquellos pacientes donde el exceso de peso es enorme tenemos que recurrir a veces a la cirugía”, añadió.

Источник: https://cuidateplus.marca.com/enfermedades/digestivas/obesidad.html

Beneficios de hacer ejercicio en la salud física y mental – Bupa

¿Hacer ejercicio durante el embarazo puede reducir el riesgo de obesidad en los hijos?

H acer ejercicio con regularidad es parte importante de un estilo de vida saludable. Las personas que llevan una vida activa tienen menos probabilidad de enfermarse y mayor probabilidad de vivir una vida más duradera. Hacer ejercicio te permite tener un mejor estado físico y además mejora tu salud mental y la sensación general de bienestar.

 

Es importante que la actividad física forme parte de la vida de los niños, de los adultos y de las personas mayores. El ejercicio no tiene que ser enérgico: puedes encontrar formas para mantenerte activo que se adapten a tu rutina diaria, como por ejemplo, caminar. Si nunca hiciste ejercicio o hace tiempo que no lo haces, es fácil comenzar.

La actividad física es esencial para mantener un peso corporal saludable e incluso es beneficiosa durante el embarazo. Sin embargo, asegúrate de tomar medidas para mantenerte libre de lesiones y recuerda que la nutrición y la hidratación también juegan un papel importante.

Ingerir los nutrientes correctos proporciona el combustible que necesitas para hacer ejercicio y beber líquidos ayuda a evitar la deshidratación.

Mantenerse físicamente activo puede ayudar a prevenir enfermedades graves. A continuación se describen algunos beneficios de hacer ejercicio para la salud.

  1. El ejercicio puede reducir el riesgo de cardiopatías y accidentes cerebrovasculares.

    Las personas inactivas corren casi el doble de riesgo de morir de una cardiopatía en comparación con las personas que son activas.

    Por eso, si no haces nada de ejercicio, realizar un poco más de actividad física (por ejemplo, caminar todos los días) puede ayudar a reducir tu riesgo de padecer estas afecciones.

    Comenzar a hacer ejercicio también puede ayudar a reducir la presión arterial elevada (hipertensión). La presión arterial elevada es común.

    Si tienes presión arterial elevada, tienes más probabilidades de tener un accidente cerebrovascular o un ataque cardíaco.

    El ejercicio puede ayudar a prevenir la presión arterial elevada y a reducirla si tu presión ya está demasiado elevada.

    Hacer ejercicio puede ayudar a mejorar el equilibrio de tu colesterol. Existen dos tipos de colesterol: el colesterol de lipoproteínas de baja densidad (o LDL, por sus siglas en inglés) y el colesterol de lipoproteínas de alta densidad (o HDL, por sus siglas en inglés).

    El colesterol LDL a veces recibe el nombre de colesterol ‘malo’, mientras que el colesterol HDL recibe el nombre de colesterol ‘bueno’. Los niveles elevados de LDL y los niveles bajos de HDL aumentan tu riesgo de cardiopatía.

    Los estudios muestran que hacer ejercicio con regularidad, como por ejemplo, caminar a paso ligero o correr, está asociado con niveles más elevados de colesterol HDL.

  2. Es más probable que padezcas de lumbalgia (dolor en la parte baja de la espalda) si no haces nada de ejercicio. Ocho de cada 10 personas padecen de lumbalgia en algún momento de sus vidas, pero las personas que hacen ejercicio tienen menos probabilidades de padecerla. Si padeces de lumbalgia, el ejercicio puede ayudar a aliviar el dolor.

    Realizar ejercicio moderado ayuda a prevenir lumbalgias y reduce el dolor causado por la osteoartritis

    Las actividades moderadas realizadas con regularidad, como caminar, nadar y montar bicicleta, pueden ayudar a tratar y reducir el dolor causado por la osteoartritis.

    Esta es la forma más común de artritis y afecta a alrededor de ocho de cada 10 personas mayores de 50 años.

    La realización de estas actividades moderadas también puede prevenir y retrasar el progreso de la osteoartritis.

    La actividad física puede aumentar la densidad mineral ósea en los niños y ayudar a mantener la fortaleza ósea en los adolescentes. También retrasa la degeneración ósea en la vida adulta.

    Esto puede ayudar a prevenir la osteoporosis: cuando tus huesos se vuelven frágiles y más propensos a fracturarse. El ejercicio de alto impacto, como correr o saltar, hace que los huesos soporten peso y aumenta la densidad ósea en las personas más jóvenes.

    Elige ejercicios de bajo impacto, de soporte de peso, como caminatas lentas o nadar, si ya tienes osteoporosis.

  3. Es menos probable que desarrolles ciertos tipos de cáncer si te mantienes físicamente activo. El ejercicio protege contra el cáncer de colon y contra el cáncer de mamas en las mujeres que han llegado a la menopausia. Algunos estudios sugieren que la actividad física puede también ayudar a prevenir el cáncer de pulmón y el cáncer de endometrio.

    Hacer ejercicio protege contra el cáncer de colon y de mama, además de prevenir la diabetes

    Realizar actividad física puede ayudar a controlar y prevenir la diabetes. Mantenerte activo puede ayudar a reducir tu riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Hacer ejercicio es especialmente importante si corres mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, por ejemplo, si tienes sobrepeso, presión arterial elevada o un familiar cercano con la enfermedad.

    El ejercicio es también bueno si ya tienes diabetes: la actividad física en forma regular puede ayudar a controlar los niveles de azúcar en la sangre y prevenir las complicaciones a largo plazo.

  4. El ejercicio puede ayudar a prevenir y tratar las enfermedades mentales.

    Algunos estudios sugieren que realizar actividad física con regularidad es tan efectivo para el tratamiento de la depresión como las terapias de conversación o los medicamentos, pero con menos efectos secundarios que los medicamentos. El ejercicio también podría resultar beneficioso si tienes trastornos relacionados con la ansiedad, como fobias, ataques de pánico o estrés.

    El ejercicio regular ayuda a tratar la depresión y la ansiedad; reduce el nivel de estrés y ayuda a dormir mejor

    Es probable que te sientas más feliz, más satisfecho con la vida y que mejore tu sensación de bienestar si eres físicamente activo. Incorpora el ejercicio regular a tu rutina y seguramente duermas mejor, reduzcas tus niveles de estrés y mejore tu imagen de ti mismo. Es posible que el ejercicio pueda mejorar la función cerebral en niños y en adultos mayores.

  5. Comenzar a hacer ejercicio puede ayudarte a controlar tu peso. La actividad física quema calorías y, por lo tanto, ayuda a generar un equilibrio saludable de energía. Para mantener un peso saludable, el ejercicio es esencial para todos.

    Es más probable que seas obeso si eres una persona inactiva. Con tan solo realizar actividad física puedes perder peso si tienes sobrepeso u obesidad: cuanta más actividad realices, más peso perderás. Sin embargo, la combinación del ejercicio con una dieta saludable implicará que perderás peso más rápidamente.

  6. Puesto que en la actualidad uno de cada tres niños entra en la categoría de niños con sobrepeso u obesidad al llegar a los 11 años de edad, resulta más importante que nunca que los niños sean activos.

    Uno de cada tres niños tiene sobrepeso u obesidad al llegar a los 11 años

    La actividad física en la niñez tiene muchos beneficios incluyendo el crecimiento y desarrollo saludable. Ayuda a los niños a mantener un peso saludable y les brinda una oportunidad de interactuar con otras personas y hacer amigos.

    Las actividades que hacen que los huesos de los niños soporten peso, incluyendo saltar y brincar, pueden ayudar a protegerlos contra la osteoporosis más adelante y a desarrollar huesos fuertes y sanos.

    La actividad física puede aumentar la autoestima y es posible que reduzca el estrés, la ansiedad y la depresión en los adolescentes.

Источник: https://www.bupasalud.com/salud/beneficios-ejercicio

¿Hacer ejercicio durante el embarazo puede reducir el riesgo de obesidad en los hijos?

¿Hacer ejercicio durante el embarazo puede reducir el riesgo de obesidad en los hijos?

Según los investigadores de la Universidad Estatal de Washington, la respuesta es sí. Es decir, hacer ejercicio durante el embarazo no solo es bueno para la madre, sino que reduce el riesgo de que sus hijos desarrollen obesidad al crecer.

Índice

Datos del estudio

La tasa de obesidad está aumentando rápidamente, lo que se ha atribuido a la falta de ejercicio y al consumo excesivo de calorías. En este estudio encontramos una explicación no identificada previamente: la falta de ejercicio materno en la gestación.

El estudio, realizado en ratones, también descubrió que la descendencia de las madres que realizan ejercicio con regularidad tiene una mejor salud metabólica. Los ratones infantiles cuyas madres hicieron ejercicio tenían niveles más altos de tejido adiposo marrón, también conocido como grasa marrón.

En este estudio, los ratones maternos sanos fueron asignados a un estilo de vida sedentario o al ejercicio diario, y se analizó el desarrollo del tejido adiposo marrón fetal (MTD) y la salud metabólica de la descendencia.

En comparación con el grupo sedentario, el ejercicio materno mejoró la desmetilación del ADN del promotor Prdm16 y el desarrollo de MTD y evitó la obesidad de la descendencia cuando se la desafió con una dieta alta en energía.

Apelina, un tipo de mioquina (péptidos considerados citocinas (también llamadas citoquinas) producidas por el músculo esquelético en respuesta a la actividad física), se elevó en las circulaciones materna y fetal debido al ejercicio, y la administración materna de apelin imitó los efectos beneficiosos del ejercicio sobre el desarrollo de MTD fetal y la salud metabólica de la descendencia. Juntos, el ejercicio materno mejora la termogénesis y la salud metabólica de los ratones descendientes, lo que sugiere que el estilo de vida sedentario durante el embarazo contribuye a la epidemia de obesidad en las sociedades modernas.

La obesidad materna y la mala alimentación materna, especialmente la dieta alta en grasas y / o la dieta alta en calorías, son perjudiciales tanto para la salud materna como para el desarrollo fetal, lo que predispone a la descendencia a la obesidad y la diabetes tipo 2. En un estudio anterior, descubrieron que la obesidad materna perjudica el desarrollo de MTD fetal con efectos persistentes sobre su función termogénica en la edad adulta, lo que predispone a la descendencia a la obesidad y la disfunción metabólica.

Sin embargo, el aumento de la obesidad infantil no puede explicarse únicamente por la obesidad durante el embarazo, porque las tasas de obesidad en los niños están aumentando entre las madres con diversos índices de masa corporal.

Por lo tanto, existen mecanismos adicionales que son responsables del aumento de las tasas de obesidad entre los niños en las últimas décadas. En madres obesas, se ha descubierto que el ejercicio protege contra la obesidad y la disfunción metabólica en la descendencia.

Debido a que el ejercicio en mujeres embarazadas se está volviendo menos común, independientemente de los índices de masa corporal materna, se plantearon la hipótesis de que solo la falta de ejercicio durante el embarazo en madres delgadas puede predisponer a la descendencia a la obesidad y la disfunción metabólica.

Además, el ejercicio estimula la secreción de la hormona inducida por el ejercicio, exerquinas, incluida la apelina, que se ha implicado cada vez más en la regulación del desarrollo placentario y fetal.

 

Conclusiones del estudio

Al comparar ratones maternos delgados con y sin ejercicio durante el embarazo, descubrieron que el ejercicio materno estimula el desarrollo del tejido adiposo marrón y beige durante el desarrollo fetal y mejora su función termogénica en la descendencia, lo que sugiere que el estilo de vida sedentario durante el embarazo contribuye a la epidemia de obesidad en la actualidad. La administración materna de apelina refleja los efectos beneficiosos del entrenamiento físico sobre la salud metabólica de la descendencia, lo que sugiere un enfoque terapéutico no identificado previamente para prevenir el efecto de programación de la vida sedentaria materna en la obesidad de la descendencia.

Actualmente, que se sabe lo perjudicial que es fumar y beber durante el embarazo, muchos miembros de la Generación X dicen medio en broma medio en serio que sus madres fumaron cigarrillos y bebieron alcohol durante el embarazo y todo salió bien.

Sin embargo, los datos demuestran que los niveles de obesidad entre esa generación no son nada buenos, o que los problemas de salud mental también están en aumento.

Por supuesto, esto no puede atribuirse a los hábitos maternos, no podemos culpar a nuestros padres de todo, aunque este estudio muestra que juega un papel importante.

El profesor de la Universidad Estatal de Washington, Min Du, y su estudiante de doctorado, Jun Seok Son, descubrieron que los ratones hembra que hacían ejercicio tenían una descendencia más saludable. Los descendientes del grupo de madres que hacían ejercicio tenían menos probabilidades de volverse obesos y exhibir una mejor salud metabólica.

Hacer ejercicio durante el embarazo estimula la producción de tejido adiposo marrón, también conocido como grasa marrón. Su función principal es la termorregulación.

Los recién nacidos tienen mucha grasa marrón, al igual que los mamíferos que hibernan. Este tejido disminuye a medida que envejecemos. La grasa marrón es mucho más saludable que la grasa blanca. Mientras que la acumulación de grasa blanca conduce a todos los problemas metabólicos y cardiovasculares que asociamos con la obesidad, se ha demostrado que la activación del tejido adiposo marrón promueve la salud y la densidad ósea; aumenta los niveles de irisina, que ayuda a desarrollar masa muscular magra; mejora la sensibilidad a la insulina; y mejora la esperanza de vida al aumentar los niveles de la proteína hormona adiponectina. El estudio de Du and Son podría ser el primero en mostrar los posibles beneficios del ejercicio durante el embarazo de cara a la salud futura del niño. Investigaciones anteriores habían relacionado la obesidad materna con los problemas al nacer. Este estudio muestra los beneficios del ejercicio, como una mejor tolerancia a la glucosa, lo que significa que los niños tienen una probabilidad más reducida de desarrollar diabetes tipo 2.

«Estos hallazgos sugieren que la actividad física durante el embarazo es crítica para la salud metabólica del recién nacido. Creemos que esta investigación podría ayudar a abordar la obesidad en los Estados Unidos y otros países que tienen un problema de salud con el sobrepeso».

¿El ejercicio puede ser perjudicial en el embarazo?

El ejercicio regular es saludable y necesario durante toda la gestación, siempre que el ginecólogo no lo contraindique por algún motivo. No obstante, debe hacerse siempre de manera moderada y siguiendo una serie de consejos:

– Mantenerse bien hidratada bebiendo agua antes, durante y después.

– Evitar hacer ejercicio en ambientes calurosos para evitar el sobrecalentamiento o los mareos. La habitación también debe estar bien ventilada.

– Comer algo antes de empezar que nos aporte energía, como un plátano o un puñado de frutos secos.

– Debes realizar 150 minutos de ejercicio físico de nivel moderado, dividido entre entrenamiento cardiovascular y de fuerza. Debes elegir opciones de bajo impacto, como la natación y el ciclismo en interiores.

– No empieces prácticas o deportes nuevos, a no ser que sean específicos para embarazadas.

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Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/salud-embarazo/hacer-ejercicio-durante-el-embarazo-puede-reducir-el-riesgo-de-obesidad-en-los-hijos-11383

Embarazo saludable
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