Incontinencia fecal posparto

Tras el parto no controlo los gases

Incontinencia fecal posparto

Una de cada diez mujeres sufre después de un parto escapes de gases, heces o ambas cosas, sobre todo si este ha sido complicado y queda dañado el esfínter del ano.

Estas pérdidas involuntarias e inoportunas, suponen para la mujer un importante deterioro de su calidad de vida afectándole no solo física sino psicológicamente.

En mis 37 años como matrona he tenido que atender muchos casos con este tipo de incontinencia y he comprobado que es muy importante saber acompañar emocionalmente a las mujeres, ya que no se sienten seguras, tienden al aislamiento y a la depresión. Muchas veces no se atreven a contarle ni a sus parejas lo que les está pasando.

La incontinencia rectal tras el parto es frecuente pero se puede rehabilitar, con mi método Boltex.

¿Por qué se produce la incontinencia rectal?

Esto es bastante más frecuente en mujeres que han tenido varios partos vaginales.

También los partos complicados con fórceps, ventosa, episiotomía, desgarro, expulsivos prolongados…son, la mayoría de las veces, la causa directa de lesiones en los músculos y nervios de la parte final del intestino.

Cuando estas estructuras se dañan, no son capaces de contraerse correctamente y sujetar la materia fecal, provocando la salida de gases, de heces o ambas cosas.

Estas estructuras son reparadas en el paritorio pero además tenemos que saber que requieren siempre de rehabilitación posparto para prevenir la incontinencia rectal.

Dependerá del grado de lesión, el tiempo que tardará en manifestarse, a corto plazo en el caso de las lesiones graves y a largo plazo (en la menopausia ó postmenopausia) cuando han sido lesiones leves unido al progresivo debilitamiento del suelo pélvico por la edad.

¿Qué solución tiene la incontinencia rectal?

Desde mi puesto de trabajo en  Atención Primaria cuando se presenta un caso de incontinencia rectal, tras escucharle, lo primero que hago es tranquilizarla.

Después realizo una anamnesis detallada para conocer los factores de riesgo que ha tenido o tiene para el debilitamiento o lesión tanto del suelo pélvico como de los esfínteres ya que cuando comenzamos con una rehabilitación es fundamental como primer paso del tratamiento eliminar estos factores lesivos que sean evitables (estreñimiento, obesidad, deportes de impacto…….) y que tienes descritos en la web.

A continuación, exploro la cincha abdominal y el suelo pélvico por vía vaginal y rectal ya que me aporta datos para el diagnóstico y la evolución de la paciente durante la rehabilitación.

Es un método fácil y sencillo que te va a llevar unos 25-30 minutos al día y que te animo a realizar 90 días para que valores los cambios:

1– Realiza 30 ejercicios hipopresivos diarios con contracción voluntaria del suelo pélvico. Aquí tienes un vídeo y la explicación de cómo realizarlos:

Técnica hipopresiva y Kegel

2- Dispositivo Boltex Inertial. Los primeros días de uso del dispositivo te van a orientar cómo tienes que comenzar a usarlo. Tras lavarlo, colócalo mojado al fondo vaginal y ponte en movimiento durante media hora en casa. Esto repítelo varios días seguidos para observar lo que sucede.

Si el dispositivo desciende y sale al exterior, comienza con los ejercicios de la FASE UNO. Esto sucede cuando los músculos del suelo pélvico están muy relajados.

Si el dispositivo desciende pero no sale al exterior y solo requiere empujarlo de nuevo al fondo vaginal, comienza con los ejercicios de la FASE DOS. Esto sucede cuando los músculos están relajados.

Si el dispositivo se queda en el fondo vaginal, comienza a usarlo andando, como se describe en la FASE TRES.

Aquí encontrarás cómo realizar cada fase.

3- Realizar durante el día 50 ejercicios de contracción voluntaria.

Cerrar con fuerza el esfínter del ano de la misma forma que lo hacemos cuando queremos evitar defecar o que se escape un gas y al mismo tiempo mete la parte baja del abdomen hacia dentro (este gesto es el mismo que hacemos cuando no podemos cerrar la cremallera de un pantalón que nos queda prieto y metemos la parte baja del abdomen para poder cerrarla).

Casos de éxito en la solución de la incontinencia rectal con Boltex Inertial

Aquí os dejo el testimonio de una de mis pacientes, J.M., que tuvo, tras el parto, incontinencia rectal a gases:

Hola chicas, soy una paciente de la matrona Olga Polo, he llevado todo mi embarazo con ella y he acudido a las clases de pre y post parto que imparte.

Después de tener a mi primer hijo, cuando nos informó sobre el Boltex, no lo dudé y empecé a utilizarlo. En pocos meses noté la mejoría que ejercía sobre la incontinencia rectal (gases).

Es cómodo y práctico de usar, teniendo en cuenta el poco tiempo del que disponemos las amatxus hoy en día.

Por eso, creo que es un método excelente para la tonificación y rehabilitación del suelo pélvico y os animo a que lo uséis y compartáis todas vuestras dudas con ella.

 Kaixo neskak, Olga Polo emaginarekin haurdunaldi osoa eraman duen ama bat naiz.

Erditze aurreko eta osteko klaseetara joan naiz eta nire lehenego semea izan ondoren, Boltex-ari buruzko informazioa jaso ostean, ez nuen zalantzarik izan eta erabiltzen hasi nintzen.

Handik hilabete gutxira gasen kontrolan eragindako onurak nabaritu nituen.

Oso praktikoa eta erosoa da, gaur egun amak dugun denbora eskasa kontuan izanik.

Horregatik, metodo bikaina dela uste dut eta nire aldetik, zuek guztiak animatzea besterik ez zait geratzen, erabili ezazue eta sortzen zaizkizuen zalantza guztiak berarekin, Olgarekin, konpartitu.

En el caso de esta paciente comenzamos la rehabilitación aplicando el  Método Boltex tras la cuarentena de forma progresiva y diariamente durante cuatro meses, que fue el tiempo que tardó hasta conseguir el control de los escapes de gases.

Después de esta fase y durante tres meses más seguirá con el método los días alternos y tras este periodo realizará un  mantenimiento dos veces a la semana durante toda la vida para evitar recidivas

“Si no puedes controlar tus gases o tienes escapes de heces, te recomiendo que lo consultes con un profesional lo antes posible ya que en la mayoría de los casos tiene solución y el resto conseguirá mayor control y mejorar su calidad de vida”

Источник: https://www.boltexmedical.com/parto-control-gases/

Cambios en el Control de los Esfínteres por el Parto

Incontinencia fecal posparto

Tener un bebe trae consigo muchos cambios en la vida. La mayoría de estos cambios son bienvenidos, pero algunos llegan como una sorpresa indeseable. Las nuevas madres no imaginan, por ejemplo, que pueden comenzar a tener problemas para controlar sus esfínteres.

Sin embargo, esto es algo que puede presentarse en el posparto en algunas mujeres. En ocasiones los problemas comienzan durante el embarazo o justo después de haber nacido el bebe. En otras ocasiones comienzan después de muchos años.

Los problemas pueden desaparecer después de un tiempo o pueden continuar e incluso empeorar.

Si esto le está sucediendo, no esta sola. Muchas mujeres lo padecen. Eso no significa que sea normal o que es algo a lo que simplemente tiene que “acostumbrarse”. Si comienza a notar que tiene problemas para controlar sus esfínteres, es una señal que algo no está bien – y debe acudir al médico.

Este folleto le va a ayudar a entender:

  • Que puede estar fallando
  • Como entablar una comunicación con su médico, acerca de su problema
  • Que se puede hacer al respecto

Como Funciona su Cuerpo

La parte del cuerpo que se encuentra debajo del ombligo y en medio de las caderas es conocida como el área pélvica. En la base de esta zona se encuentran las capas musculares que recubren las partes inferiores de los huesos de la pelvis. Estos músculos reciben el nombre de “piso pélvico”.

El piso pélvico sostiene a los órganos que se encuentran en la pelvis. Estos órganos incluyen el canal cervical (vagina), la vejiga y el recto. La vejiga almacena la orina y el recto retiene las heces fecales hasta que llegue el momento de orinar o defecar.

Los músculos toman forma de anillo al final del recto (músculos del esfínter anal) y controlan el paso de los gases o heces fecales. Cuando la vejiga, recto o músculos del piso pélvico funcionan adecuadamente, usted mantiene el control sobre donde y cuando debe ir al baño.

Si estos órganos o músculos no funcionan adecuadamente, la orina, los gases o las heces fecales pueden salirse. A esta pérdida de control, se le llama “incontinencia”.

Que es lo Que puede estar fallando?

El piso pélvico atraviesa por muchos cambios durante el embarazo o en el momento de un parto vaginal. Conforme crece el bebe durante el embarazo, existe una mayor presión sobre el piso pélvico. Algunas mujeres tienden a desarrollar problemas en el control de la orina o de las heces fecales como resultado del embarazo mismo. También puede haber estreñimiento.

En algunas mujeres se pueden ensanchar los vasos sanguíneos (hemorroides) dentro o alrededor del ano y parte baja del recto. El estreñimiento y las hemorroides pueden desencadenar un escurrimiento de materia fecal después de una evacuación. Eventualmente, estos se vuelven factores de riesgo para desarrollar una incontinencia más severa, posteriormente en la vida.

Durante el parto, el bebe debe salir por el llamado canal del parto, que es sostenido por el piso pélvico. Esto puede provocar que los tejidos en el área vaginal se ensanchen o se rasguen. Por lo general, estas rasgaduras ocurren únicamente en la piel, cicatrizan rápidamente y no son de preocuparse. Con menor frecuencia, estas lesiones son más profundas.

Las heridas más graves y menos frecuentes son las que producen lesión de todos los músculos. Cuando esto sucede, se necesita recurrir a una cirugía para reparar el daño. Sin embargo, esta reparación no siempre regresa la función intestinal a lo que era antes del embarazo.

Hasta un 50% de las mujeres que sufren este problema y que son sometidas a esta reparación, presentan escurrimiento o pérdida de control de gases o de heces fecales.

El uso de fórceps o de aparatos de aspiración para ayudar al parto, o una episiotomía (un corte que en ocasiones hace el médico en el área vaginal), pueden incrementar el riesgo para este tipo de lesiones.

El daño a los músculos o nervios, puede provocar cambios en el control de esfínteres tras el nacimiento de su hijo. Estos cambios incluyen:

  • Urgencia – tener muy poco tiempo entre el sentir el deseo para evacuar y la necesidad absoluta de defecar.
  • Incontinencia – pérdida del control de gases, heces líquidas o heces sólidas.

La urgencia y la incontinencia para gases (y orina), son frecuentes tras el parto. Generalmente estos problemas se resuelven en unos cuantos meses. Sin embargo, en algunas mujeres estos problemas no desaparecen.

Incluso, pueden empeorar con el paso del tiempo. En ocasiones, los problemas desparecen después del parto del primer hijo, pero regresan después de un segundo o un parto posterior.

En cambio, en otros casos, los problemas no comienzan sino muchos años después.

Que hacer si nota cambios en el control de sus esfínteres

Si nota cambios en el control de esfínteres, el primer paso es avisarle a su médico. El o ella querrán saber si los cambios están mejorando o empeorando con el paso del tiempo. Es probable que deba acudir a su médico para que a través de un examen físico pueda determinar la causa del problema. Aquí enumeramos algunas cosas que debe hablar con su médico:

  • Cuales son los problemas que le están sucediendo – que ocurre y con qué frecuencia?
  • Que tan a menudo tiene heces liquidas o diarrea?
  • Que tan a menudo tiene heces duras o estreñimiento?
  • Siente alguna diferencia con lo que come o bebe?
  • Que medicinas esta tomando?
  • En alguna ocasión anterior había presentado este problema?

Como se puede mejorar el Control de esfínteres

Si los músculos de la pelvis están mejorando pero están débiles, existen ejercicios que pueden ayudar a fortalecerlos. Consulte a su médico para que se los explique. El o ella pueden ayudarle o referirle con alguna otra persona que le enseñe técnicas para fortalecer sus músculos.

La forma y la consistencia de las heces fecales pueden ser un problema. Existe mayor probabilidad de tener escurrimiento si tiene heces líquidas o sufre de diarrea.

Su médico puede sugerirle alimentos (que puede probar o evitar) o medicinas que pueden ayudarle a normalizar sus evacuaciones.

Hay que hacer esfuerzos para evitar el estreñimiento y/o el pujo excesivo durante la evacuación, ya que estos problemas incrementan el riesgo de incontinencia mas tarde en la vida.

La Biorretroalimentación es otro tipo de terapia que le puede ayudar. Primero, necesitará someterse a algunas pruebas para examinar los nervios y los músculos del piso pélvico con el objeto de determinar lo que esta funcionando y lo que no. La Biorretroalimentación es un procedimiento no doloroso.

Utiliza sensores especiales y una pantalla de video para ayudar a modificar las funciones corporales de las que usualmente no esta consciente. El trabajar con un terapeuta entrenado puede ayudar a mejorar el funcionamiento de los músculos que controlan el paso de los gases o de las heces fecales.

Su médico puede sugerirle una cirugía para reparar los músculos dañados. Los cirujanos de colon y recto se especializan en este tipo de cirugías. Existen riesgos así como también beneficios de estos procedimientos. Necesita hablar con su médico, al respecto.

El restablecimiento completo del control de esfínteres puede que no sea posible con el solo procedimiento, sin embargo podría obtenerse una mejoría.

Otras cosas como la dieta, el manejo de esfínteres, los medicamentos y la terapia de Biorretroalimentación, también pueden ayudar a mejorar el funcionamiento posterior a la cirugía.

Actualmente los científicos se encuentran investigando otras formas de mejorar el control de esfínteres. Estos van desde la estimulación eléctrica hasta los implantes e inyecciones. Consulte a su médico para que le explique todos los tratamientos posibles antes de decidir cual es el mejor para usted.

Resumen

Las mujeres pueden padecer una pérdida del control de esfínteres o incontinencia, por varias razones. Los factores de riesgo van desde enfermedades, problemas diversos de la salud, hasta lesiones de los esfínteres. Ciertas lesiones que se presentan durante el parto, se encuentran entre estos factores.

La pérdida del control de esfínteres puede ser vergonzosa y por lo tanto puede ser muy difícil hablar de ello. Usted puede sentir que es la única persona que sufre este problema. Es importante que sepa que no esta sola y de que existen varias opciones para solucionar su problema. No sufra en silencio. Hable con su médico y solicite ayuda.

¿Dónde puedo obtener más información en español ?

National Digestive Diseases Information Clearinghouse 2 Information Way Bethesda, MD 20892–3570

Web: http://digestive.niddk.nih.gov/spanish/indexsp.aspx

Teléfono: 1–800–891–5389
Correo electrónico: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

Источник: https://www.iffgd.org/en-espanol/cambios-en-el-control-de-los-esfinteres-por-el-parto.html

La incontinencia anal y electroestimulación

Incontinencia fecal posparto

¿No eres capaz de controlar los gases cuando estás en el trabajo o en tu gimnasio? ¿y cuando estornudas o toses?, ¿tienes que buscar urgentemente un baño porque no aguantas las ganas de hacer caca? Plantéate, entonces, una revisión y valoración de tu suelo pélvico.

Si admitir hoy en día que se sufre una incontinencia urinaria es de por sí un acto heroico de valentía, en la sociedad hipersexualizada en la que vivimos donde la belleza, la juventud y la apariencia física son nuestra máxima aspiración, imaginaos lo que debe ser reconocer que se sufre una incontinencia anal.

Incontinencia anal

No son pocas las mujeres que después de un parto complicado e instrumental sufren un traumatismo obstétrico que les acarrea una incontinencia fecal o de gases en el postparto o mucho más tarde, en la menopausia, aunque su origen estuvo en una leve lesión en uno de sus partos. Las cifras se estiman en que una de cada diez mujeres que han dado a luz sufrirá algún tipo de incontinencia anal, es decir, pérdida involuntaria de gases, heces o ambas cosas a la vez, a lo largo de su vida.

Así mismo, existe un porcentaje de ancianos e incluso hombres más jóvenes (se cree, pues no hay cifras que reflejen la realidad, que puede llegar al 5% de la población española) que por diferentes motivos y circunstancias padecen incontinencia anal y que sufren un verdadero drama antes de consultar a un especialista, en el caso de que lleguen a hacerlo en algún momento.

La vergüenza que supone esta afección, el deterioro de la autoestima de los que la padecen y el miedo a sufrir un percance en momentos inoportunos o en público hace que estas personas modifiquen sus hábitos, se recluyan, se aíslen y muchas acaben cayendo en una depresión y abandonando su vida social.

Cuando lo verdaderamente triste es el desconocimiento de que existen tratamientos eficaces para su problema y que esta falta de información sea el motivo por el que no acuden a un especialista.

En general, se define la incontinencia anal como la pérdida de control voluntario o incapacidad de retener las heces y/o los gases durante el transcurso de actividades cotidianas con los cambios de postura y los esfuerzos físicos y fisiológicos (tos, estornudos, etc.) que conlleva hacer una vida normal.

La incontinencia anal se denomina incontinencia de urgencia cuando se siente que el recto está lleno y se siente también la necesidad de ir al baño pero hay que hacerlo urgentemente para poder llegar a tiempo.

Una disfunción en el sistema sensorial acompañada de falta de información al cerebro sobre el llenado del recto y el estado de solidez de las heces conduce normalmente a una incontinencia anal.

Se dice que hay incontinencia de gases cuando se tiene la sensación de que el recto está lleno pero esa percepción no es tan precisa como para llegar a diferenciar si es a causa de heces o de gases.

Hay otros casos denominados incontinencia pasiva en los que no existe sensación de que el recto esté lleno, no se percibe ningún indicador de que hay que acudir al baño y, en consecuencia, no se pueden controlar voluntariamente los movimientos intestinales y las heces salen sin oponer ninguna resistencia y sin que la persona que lo padece se percate hasta que ya es demasiado tarde.

Cuando se ha producido un daño en los nervios, los músculos del esfínter anal o la estructura del recto es probable la aparición de dificultad e incluso incapacidad a la hora de controlar el movimiento y expulsión de heces y gases. Hablamos en estos casos de incontinencia anal y rectal.

Se denomina doble incontinencia a aquéllos casos en que la pérdida de control afecta tanto al intestino como a la vejiga.

Causas de la incontinencia anal

Las causas de la incontinencia anal pueden ser varias, desde las congénitas (espina bífida) a las provocadas por una enfermedad (Parkinson, diabetes, etc.), trauma, accidente e incluso, muy frecuentemente, alteraciones comunes como la diarrea o el estreñimiento.

Las principales causas de incontinencia anal, de gases, heces o ambas cosas son:

  • Traumatismo obstétrico (partos difíciles, prolongados o instrumentales en los que ha habido desgarro, episiotomía, daños en el esfínter anal o los nervios de la última estructura del recto), la causa más frecuente.
  • Estreñimiento crónico.
  • Diarrea grave.
  • Lesiones en músculos o nervios tras intervenciones quirúrgicas sobre el recto o el ano (hemorroides, fisuras, estenosis, etc.).
  • Lesiones en músculos, el esfínter anal o en nervios.
  • Enfermedades digestivas (Crohn, colon irritable, etc.).
  • Enfermedades neurológicas.

No hay que olvidar que el debilitamiento de los músculos y los esfínteres con el envejecimiento y la menopausia agrava lesiones que durante la juventud fueron calificadas como leves pero que en este momento pueden desembocar en la aparición de incontinencias. Teniendo esto en cuenta, sólo como terapia preventiva merece la pena prestar atención periódicamente al estado de nuestros músculos del suelo pélvico acudiendo a un especialista que valore nuestra situación y nos proponga un tratamiento adecuado y personalizado.

Tratamiento de la incontinencia anal

En la actualidad hay una serie de soluciones que el especialista (ginecólogo, urólogo, proctólogo, fisioterapeuta de suelo pélvico) puede prescribir según el caso.

Por una parte está la cirugía reparadora de una lesión clara e identificada.

La neuromodulación, bien de tibial posterior, técnica no invasiva, o bien de raíces sacras, que es el implante quirúrgico subcutáneo de un electroestimulador interno y cuya eficacia varía de unos casos a otros.

Por otra parte, los tratamientos conservadores no invasivos que son la primera alternativa por su alto porcentaje de eficacia y que incluyen:

  • Cambios en los hábitos dietéticos para conseguir una normalización del tránsito intestinal y eliminar el estreñimiento o diarrea crónicos que en muchos casos son la causa del problema.
  • Técnicas conductuales, como el aprendizaje de técnicas de defecación y la adopción de unos hábitos para acudir al baño a horas similares y poder prever la situación.
  • La rehabilitación del suelo pélvico (ejercicios de kegel, biofeedback y electroestimulación) tiene un porcentaje de mejoría que llega a alcanzar el 85% de éxito ya que la mayoría de los casos de incontinencia anal están asociados a problemas de suelo pélvico.

Ya conocemos cómo realizar los ejercicios de Kegel y cómo hacer que sean más eficaces, cuestión fundamental y primer paso que debemos dar para lograr el fortalecimiento de nuestro suelo pélvico.

Cuando los ejercicios de Kegel no son suficientes para lograr la tonificación de estos músculos se suele recurrir al biofeedback y a la electroestimulación por su alto grado de respuesta positiva.

Como ya vimos en este post, la electroestimulación es uno de los métodos más eficaces, ya sea en la clínica de tu especialista ya sea en tu propio domicilio, para fortalecer y rehabilitar el suelo pélvico y sus beneficios están ampliamente reconocidos hasta el punto de que son aparatos prescritos y subvencionados por los servicios públicos sanitarios de la mayoría de países europeos.

Electroestimulación para la incontinencia anal

La electroestimulacion es la aplicación de una corriente eléctrica no dolorosa mediante electrodos o mediante una sonda vaginal o anal, lo más habitual en el tratamiento de incontinencias, que provoca la contracción de los músculos que se están tratando, los cuales, con un uso continuado, logran fortalecerse y tonificarse.

Hoy en día existen aparatos para usar en casa, con la supervisión de nuestro especialista, que incluyen programas específicos para el tratamiento de los diferentes tipos de incontinencia urinaria o anal, según el caso y según si elegimos usar una sonda vaginal o anal. Visita la selección de electroestimuladores que tenemos disponibles en nuestra tienda.

Tratamientos urogenitalesn para incontinencia anal

Existen aparatos diseñados específicamente para tratamientos urogenitales que incluyen programas predefinidos para cada aplicación: desde la electroestimulación del nervio tibial posterior con electrodos adhesivos, al tratamiento del dolor pélvico y todos los tipos de incontinencia: de esfuerzo, urgencia, anal, etc.

En los casos de incontinencia anal femenina se pueden usar también los aparatos especialmente diseñados para mujeres, pero usando una sonda anal.

En definitiva, no tenemos excusa para no abordar mediante un método u otro el fortalecimiento de los músculos de nuestro suelo pélvico.

Es una cuestión que debemos tener muy en cuenta no sólo como terapia de rehabilitación tras un parto o porque por diversos factores o circunstancias nuestro suelo pélvico se encuentre ya debilitado, sino también a la hora de enfrentarnos a la menopausia y al envejecimiento de nuestro cuerpo, momento en el cual, tal y como hemos visto, nuestros músculos y esfínteres comenzarán a debilitarse, empeorando el estado de lesiones leves en la juventud y aumentando la posibilidad de que suframos algún tipo de incontinencia urinaria, fecal, prolapso y otras complicaciones.

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Источник: https://www.ensuelofirme.com/incontinencia-anal-electroestimulacion/

La incontinencia fecal afecta a miles de mujeres tras un parto traumático

Incontinencia fecal posparto

Tres horas después de que Nicki James-Eyer tuviera su primera contracción, dio a luz a su hija Jessica. Fue el parto natural que estaba esperando, pero el impacto que tuvo en su cuerpo fue algo que jamás se imaginó.

Durante los seis meses posteriores, desarrolló incontinencia fecal.

«Sólo tenía 31 años, debía haber estado viviendo los mejores años de mi vida. Me acababa de casar, tenía una bebé, pero mi vida se estaba desmoronando», le dijo James-Eyer a la BBC.

«Fue horrible», añadió.

Lo que experimentó esta madre británica, lo han vivido muchas mujeres en diferentes lugares del planeta.

Y es que un parto traumático es una de las causas de incontinencia fecal en todo el mundo.

«En silencio»

De acuerdo con expertos, miles de mujeres sufren de esta condición, pero la frecuencia con la que se da y los problemas que provoca son subestimados porque a muchas pacientes les da pena hablar sobre eso o porque sienten que no hay una solución.

De hecho, expertos del Servicio de Salud del Reino Unido (National Health System, NHS) y de la Universidad de Harvard creen que miles de personas, no sólo mujeres, sufren «en silencio» de la incontinencia fecal.

Y eso hace que no se tengan estadísticas del problema a nivel global.

«La gente lo calla», le dice a BBC Mundo el doctor Jorge Baixauli, especialista en Cirugía General y Digestiva de la Clínica Universidad de Navarra en España.

«Y cuando las personas llegan a la consulta es porque o están muy desesperadas o porque supieron que hay una solución».

¿Qué es la incontinencia fecal?

La incontinencia fecal es cuando las heces se escapan accidentalmente del recto.

«En circunstancias normales, las heces entran en la porción final del intestino grueso, llamada recto, donde se almacenan temporalmente hasta que se produce un movimiento intestinal», explica la publicación especializada de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos.

«A medida de que el recto se llena de heces, el músculo del esfínter anal (un músculo circular que rodea el canal anal) evita que las heces salgan del recto» hasta que la persona voluntariamente evacúa.

¿Por qué sucede?

De acuerdo con la universidad estadounidense, existen varias enfermedades que pueden causar este tipo de incontinencia.

«La razón más común es que el esfínter anal se vuelve tan débil que no puede contener las heces en el resto», indica la Universidad de Harvard.

Baixauli señala que la diarrea es la principal causa y advierte que en pacientes que han sufrido de estreñimiento durante mucho tiempo se observa «un debilitamiento del nervio pudendo, lo cual es producto de años de intensos esfuerzos».

El NHS enumera una variedad de razones entre las que se incluyen: el parto, una cirugía anal, daños en los nervios o músculos del ano o el recto y el síndrome del intestino irritable, entre otras.

De urgencia y pasiva

El NHS señala que la incontinencia intestinal varía de paciente en paciente:

«Algunas personas sienten una necesidad urgente de ir al baño pero son incapaces de llegar al baño a tiempo. Este tipo de incontinencia es conocida como incontinencia intestinal de urgencia».

La incontinencia que se conoce como pasiva, señala la organización británica, ocurre cuando las personas no experimentan ninguna sensación antes de producirse la evacuación y sus heces se escapan sin darse cuenta.

A algunos pacientes les sucede todos los días, a otros les pasa de vez en cuando.

Las mujeres

«Se cree que 1 de cada 10 personas se verán afectadas por este problema en algún punto de sus vidas. Puede perjudicar a personas de cualquier edad, aunque es más común en personas mayores. También es más común en mujeres que en hombres», indica el NHS.

Y es más común en mujeres no sólo por los partos sino por su propia fisionomía.

De acuerdo con Baixauli, el porcentaje de mujeres que sufren incontinencia fecal poco después del parto es muy pequeño. «Hoy en día, los procedimientos médicos permiten que las lesiones obstétricas se detecten y se reparen de forma inmediata».

Sin embargo, explica el doctor, la evolución natural de los tejidos de las mujeres, los cambios hormonales, la menopausia, las alteraciones de su suelo pélvico hacen que muchas veces presenten incontinencia fecal muchos años después de haber dado a luz. Muchas veces ocurre en su vejez.

Muchos de los problemas de incontinencia se pueden curar o controlar.

Cambios en el estilo de vida y de la alimentación así como ejercicios pueden ayudar.

En otros casos, medicación, estimulación del nervio sacro, irrigación rectal e intervenciones quirúrgicas pueden ser la solución.

Lo importante, dicen los expertos, es no sufrir ese problema en silencio.

Источник: https://www.periodistadigital.com/ciencia/salud/maternidad/20170406/incontinencia-fecal-afecta-miles-mujeres-parto-traumatico-noticia-689400695857/

Embarazo saludable
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