Inducir o provocar el parto

¿Está pensando que le induzcan el parto?

Inducir o provocar el parto

Guía para la mujer embarazada

Eisenberg Center at Oregon Health & Science University.

Publicada: September 7, 2010.

Hechos resumidos

  • Tener un parto con una inducción electiva significa que se da inicio al parto cerca de la fecha en que se completa el embarazo pero antes de que su cuerpo comience el parto espontáneamente. El parto puede iniciarse mediante el uso de medicamentos u otros medios para abrir el cuello uterino e iniciar las contracciones.
  • Si hay problemas con el parto, puede que se necesite una cesárea (también llamada C-section en inglés). La cesárea puede hacerse tanto con el parto inducido como con el parto que se inicia espontáneamente.
  • Si al iniciarse el parto, el cuello uterino está abierto y listo, menor es la probabilidad de que se necesite una cesárea.
  • El riesgo de tener una cesárea con inducción electiva depende si usted ha tenido un bebé anteriormente.

Esta guía le puede ayudar a hablar con su médico o partera sobre el parto con inducción electiva. Le ayuda a responder las siguientes preguntas:

  • ¿Qué es la inducción electiva?
  • ¿Cuáles son los problemas posibles con la inducción electiva?
  • ¿Qué no se sabe todavía sobre la inducción electiva?

Esta guía presenta lo que las investigaciones pueden o no pueden determinar sobre la inducción electiva. Se basa en una revisión, financiada por el gobierno, de la investigación sobre el parto con inducción electiva.

Esta guía no trata el parto con inducción por razones médicas, tales como problemas de azúcar en la sangre o presión alta. No cubre el parto con inducción después de más de una semana de la fecha en que se completa el embarazo (due date, en inglés). Tampoco habla sobre el uso de medicamentos para mantener el parto en curso o fortalecerlo una vez que inicia espontáneamente.

En un parto con inducción se usan medicamentos u otros métodos para dar inicio al parto. Con la inducción se inician las contracciones cuando éstas aún no han comenzado espontáneamente. El objetivo es que el útero se empiece a contraer y que el cuello uterino se abra.

  • La oxitocina (Pitocin®) es un medicamento que se usa para dar inicio a las contracciones.
  • Otras formas para inducir el parto pueden incluir el rompimiento de la fuente o el uso de un dispositivo similar a un globo que ayuda a abrir y ensanchar el cuello uterino.
  • Su médico o partera puede recomendarle otros medicamentos que ayuden a ablandar y abrir el cuello uterino.

La embarazada y su médico o partera pueden elegir dar inicio al parto cerca de la fecha en que se completa el embarazo si así lo deciden ambos. “Electivo” significa que se realiza por razones no relacionadas a algún problema con el embarazo.

Un parto con inducción debido a alguna razón médica, como un problema de presión alta, no es una inducción electiva.

Algunas veces, se les administra oxitocina (Pitocin®) a las mujeres que ya están en parto. Esto ayuda a que las contracciones sean más fuertes. Aunque se utilice el mismo medicamento, en este caso no es una inducción electiva.

¿Por qué podrían querer las mujeres inducir el parto?

  • Por molestias físicas durante la parte final del embarazo.
  • Por preocupación de poder llegar a tiempo al hospital.
  • Por tener su propio médico o partera en el parto.
  • Por tener a su esposo o pareja en el parto.
  • Por conflictos de horario con el trabajo o guardería.

¿Por qué podrían no querer las mujeres inducir el parto?

  • Por desear que el parto se inicie sin usar ningún medicamento.
  • Por preocupación de que al usar medicamentos, el parto pueda ser más doloroso.
  • Por preocupación de que el bebé pueda nacer prematuro (antes de tiempo) debido a que la fecha en que se completa el embarazo es incierta.
  • Por no desear permanecer en el hospital más tiempo del necesario.
  • Por preocupación de que pueda haber problemas que no se han estudiado.

Durante el parto, el útero se endurece y luego se vuelve a relajar. A esto se le llama contracción. Las contracciones son más fuertes y más frecuentes a medida que el parto avanza.

Ayudan a que el cuello uterino se abra y empujen al bebé fuera del útero.

El cuello uterino es la abertura del útero. Durante el parto, se abre (dilata). Su médico o partera medirá qué tan dilatado se encuentra su cuello uterino. La abertura se mide en centímetros.

Por ejemplo, al inicio del parto, su cuello uterino puede dilatarse tres centímetros. Cuando el cuello uterino se dilata 10 centímetros, quiere decir que se ha abierto completamente.

En ese momento la mujer generalmente empieza a pujar.

Cuando se induce el parto, se puede tardar mucho en comenzar o realmente ponerse en marcha. Puede que el cuello uterino tarde en abrirse. Si se presentaran estos problemas, existen alternativas para usted.

Es apropiado preguntarle a su médico o partera si puede tomar un descanso y quizá irse a casa. Puede que el parto comience después. Una vez que la fuente se rompe, hay más probabilidad de infección.

Se puede ir a casa sólo si su fuente no se ha roto y si usted y su bebé están sanos.

Cuando se induce el parto con medicamentos, la mujer generalmente necesita usar un monitor que registre el ritmo cardiaco del bebé. Esto significa que usted no se podrá levantar o moverse mucho durante el parto.

Los medicamentos para inducir el parto pueden causar que la mujer tenga contracciones más fuertes y más dolorosas en etapas más tempranas del parto que si comienza el parto sin estos medicamentos.

Generalmente, no es seguro inducir el parto antes de las 39 semanas de embarazo (una semana antes de que se complete el embarazo). Si se induce el parto mucho antes, el bebé puede nacer muy temprano o prematuro.

Los bebés prematuros pueden tener problemas de respiración, alimentación o para mantener su temperatura normal. Si usted tiene algún problema de salud, como presión alta o diabetes, o su bebé tiene algún problema de salud, la inducción del parto antes de las 39 semanas puede, en ocasiones, ser lo correcto.

El riesgo de que su bebé nazca prematuro contrarresta los peligros del problema de salud.

La cesárea es una cirugía mayor en la que el bebé nace por el vientre de la madre. Si hay problemas durante el parto, se puede realizar una cesárea por el bienestar del bebé o la madre. También se puede realizar una cesárea, si el parto no avanza lo suficiente para que el bebé nazca de manera natural.

Hay mayor probabilidad de que una mujer necesite una cesárea si:

  • Su cuello uterino no ha empezado a dilatarse cuando se induce el parto.
  • Tendrá su primer bebé.
  • Tiene mucho sobrepeso antes o durante el embarazo.

Las investigaciones no determinan si la probabilidad de que una mujer tenga una cesárea es diferente si ella elije la inducción en lugar de esperar a que el parto comience espontáneamente.

La inducción electiva puede ayudarle si tiene un embarazo incómodo o quiere programar su parto. Sin embargo, las investigaciones no determinan si hay algún beneficio médico con la inducción electiva o si hay beneficios para el bebé cuando se utiliza la inducción electiva.

Las investigaciones demuestran que la inducción del parto no significa que los bebés tengan una mayor probabilidad de tener problemas respiratorios, infecciones graves, convulsiones, azúcar baja en la sangre o ictericia, la cual ocurre cuando la piel o parte blanca de los ojos del bebé se pone amarilla. Las investigaciones no han podido determinar otros problemas en los bebés recién nacidos.

Las investigaciones tampoco dan respuesta sobre el efecto que tendrá la inducción del parto en el uso de medicamentos para el dolor, el tiempo de estadía en el hospital, los problemas para amamantar y problemas del bebé durante el parto.

Las investigaciones no determinan si inducir el parto hace más probable que se tenga una cesárea, que si se espera a que el parto ocurra espontáneamente. Sin embargo, sus probabilidades de tener una cesárea son mayores si nunca ha tenido un parto vaginal.

La cesárea deja una cicatriz en el útero. Esta cicatriz hace que la inducción electiva sea más riesgosa. Si usted ya tuvo una cesárea, probablemente su médico le sugerirá otras opciones diferentes a la inducción electiva.

No existen muchas investigaciones sobre esto. Tome como base su experiencia pasada y hable con su médico o partera.

Si su cuello uterino está cerrado y quiere que se le induzca el parto, pregunte cómo podría aumentar sus probabilidades de tener un parto vaginal. Su médico o partera pueden recomendar un tipo especial de examen del cuello uterino que separa las membranas y en inglés se conoce como membrane sweeping.

La separación de membranas puede realizarse en el consultorio. Asimismo, hay medicamentos para ablandar y abrir el cuello uterino. Estos medicamentos se administran en la vagina. Generalmente se inician cuando está en el hospital.

Pregunte a su médico o partera si alguna de estas opciones sería adecuada para usted.

Sí. Siempre hay alternativas a la inducción electiva. Asegúrese de hablar con su médico o partera sobre lo que usted quiere.

Preguntas para su médico o partera

  • Estoy considerando tener una inducción electiva. ¿Usted realiza inducciones electivas?
  • ¿Cuándo programaría una inducción?
  • ¿Qué métodos usa para dar inicio al parto?
  • Si mi inducción avanza lentamente y mi bebé está bien, ¿puedo tomar un descanso o regresar otro día para el parto?
  • ¿Hay algo que podamos hacer para que mi cuerpo inicie el parto espontáneamente?
  • ¿Cubrirá mi seguro una inducción electiva?

La información de esta guía deriva de una revisión detallada de 76 informes de investigación. La revisión se titula Maternal and Neonatal Outcomes of Elective Induction of Labor: A Systematic Review and Cost-Effectiveness Analysis (Resultados del parto con inducción electiva en la madre y el neonato: Revisión sistemática y análisis de la relacíon efectividad-costo) (2008) y fue escrita por el Stanford University-UCSF Evidence-based Practice Center (Centro de Práctica Basada en la Evidencia de la Universidad de California en San Francisco y la Universidad de Stanford).

La Agency for Healthcare Research and Quality (Agencia para la Investigación y la Calidad de la Atención Médica, AHRQ, por sus siglas en inglés) creó el Eisenberg Center (Centro Eisenberg), en la Oregon Health & Science University (Universidad de la Salud y Ciencia de Oregon), con el fin de lograr que la investigación sea útil para los consumidores. Esta guía, anteriormente titulada Thinking About Inducing Your Labor? A Guide for Pregnant Women (¿Está pensando en inducir su parto?: Guía para la mujer embarazada), fue escrita por Amanda Risser, M.D., Valerie King, M.D., Erin Davis, B.A., Martha Schechtel, R.N., y David Hickam, M.D., del Centro Eisenberg. Para escribir esta guía, el Centro Eisenberg recibió la ayuda de mujeres embarazadas y mujeres que recientemente tuvieron un bebé.

Источник: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK47067/

Inducción del parto

Inducir o provocar el parto

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Es habitual que muchas mujeres embarazas, sobre todo las que van a ser madres primerizas, vean pasar su fecha probable de parto sin tener ni una sola contracción. Y cuanto más se alejan de esa fecha (también conocida como FPP), más nerviosas se ponen. Es posible que hasta empiecen a dudar de que su bebé vaya a nacer algún día.

La última etapa del embarazo puede resultar difícil de sobrellevar: usted se sentirá enorme, le dolerán los pies y la espalda, le faltará energía para hacer cualquier cosa y estará más que preparada para conocer al bebé que ha estado alimentando y cuidando durante todo este tiempo. Por eso, esperar un poco más de lo que usted pensaba puede resultarle bastante difícil.

De todos modos, el hecho de que ya haya pasado su fecha probable de parto no implica que su médico (u otro profesional de la salud que lleve su embarazo) vaya a hacer algo para provocarle (o iniciar de forma artificial) el parto; por lo menos, no de inmediato.

¿En qué consiste?

La inducción o provocación del parto es lo que hacen los médicos para iniciar el parto utilizando medicamentos u otras técnicas médicas. Años atrás, algunos médicos inducían el parto por costumbre.

Pero ahora no se sigue esta práctica a menos que exista una necesidad médica real. Se suele permitir que el parto siga su curso natural.

Sin embargo, en algunas situaciones, es posible que el profesional de la salud recomiende inducirlo.

¿Por qué se practica?

Es posible que su médico sugiera inducirle el parto si:

  • ha roto bolsa de aguas pero no tiene contracciones
  • su bebé todavía no ha nacido dos semanas después de la fecha probable de parto (un embarazo se considera postérmino cuando han pasado más de 42 semanas de gestación)
  • tiene una infección en el útero (denominada «corioamnionitis»)
  • cumple ciertos factores de riesgo (por ejemplo, presenta diabetes del embarazo o hipertensión)
  • no tiene suficiente cantidad de líquido amniótico
  • tiene un problema en la placenta
  • su bebé no está creciendo como debería

La inducción del parto puede ser recomendable en determinadas circunstancias, como cuando el embarazo ya está a término y la madre tiene antecedentes de partos rápidos y/o vive lejos del hospital.

Algunas madres solicitan que les provoquen el parto por pura conveniencia, pero ésta opción implica asumir algunos riesgos. Los médicos tratan de evitar este tipo de inducciones porque es posible que la fecha probable de parto no sea la correcta y/o que el cuello uterino de la mujer no esté preparado todavía.

¿Cómo se lleva a cabo?

Algunos métodos para inducir el parto son menos agresivos y se asocian a menos riesgos que otros. Entre las formas con que los médicos pueden intentar provocar un parto favoreciendo el inicio de las contracciones, se incluyen las siguientes:

  • Ruptura de membranas. El médico se pone guantes e introduce un dedo en la vagina de la mujer hasta atravesar el cuello uterino (la abertura que conecta la vagina con el útero). El médico mueve el dedo hacia delante y hacia atrás para separar la fina membrana que conecta el saco amniótico (que alberga al bebé y al líquido amniótico) a la pared del útero. Al romper esta membrana, el cuerpo libera unas hormonas denominadas prostaglandinas, que ayudan a preparar el cuello uterino para el parto y que es posible que desencadenen las primeras contracciones. Este método funciona en algunas mujeres, pero no en todas.
  • Ruptura de la bolsa de aguas (también denominada amniotomía). El médico rompe el saco amniótico durante la exploración vaginal, utilizando un pequeño gancho de plástico para romper las membranas. Si el cuello uterino está preparado para el parto, la amniotomía lo suele desencadenar en cuestión de horas.
  • Administración de la hormona prostaglandina para favorecer la maduración del cuello uterino. Se introduce en la vagina un óvulo vaginal o un gel que contiene prostaglandina o bien se administra un comprimido que contiene dicha hormona por vía oral. Generalmente, esto se lleva a cabo en el hospital, donde pernoctará la mujer, y se espera que por la noche vaya «madurando» su cuello uterino (se ablande y se afinen sus paredes), preparándose para el parto. Si se administra sola, la prostaglandina puede desencadenar el parto, pero también se puede utilizar antes de administrar la hormona oxitocina.
  • Administración de la hormona oxitocina para favorecer las contracciones. Se administra esta hormona (generalmente el medicamento Pitocina) de forma continua por vía intravenosa, primero a dosis reducidas, y luego se va incrementando la dosis hasta que el parto evoluciona sin complicaciones. Después de administrar el medicamento, se debe monitorizar atentamente el estado del feto y del útero. La oxitocina también se utiliza a menudo para acelerar los partos lentos o estancados.

¿Qué sentiré?

La ruptura de membranas puede resultar un poco dolorosa o molesta, pero solo suele durar alrededor de un minuto. También es posible que sienta fuertes espasmos (o contracciones) y pequeñas pérdidas de sangre durante el día o los dos días siguientes.

La ruptura de la bolsa de aguas también puede resultar algo molesta. Es posible que sienta un tirón seguido de una pérdida de líquido tibio, sea en forma de hilillo o de chorro.

Si le administran prostaglandina, es posible que sienta fuertes espasmos (o contracciones). Con la oxitocina, las contracciones suelen ser más frecuentes y regulares que en los partos naturales.

Riesgos y precauciones

Inducir un parto no es lo mismo que «abrir un grifo». Si el organismo de la madre no está preparado, la inducción puede fracasar y es posible que, después de intentarlo durante horas o días, se deba practicar una cesárea. Esto es mucho más probable cuando el cuello uterino todavía no está maduro.

Si el médico rompe el saco amniótico pero no logra que se inicie el parto, puede ser necesario utilizar otro método de inducción del parto. Esto es debido a que, si el saco amniótico permanece abierto durante mucho tiempo antes de que nazca el bebé, existe riesgo de infección, tanto para este último como para la madre.

Cuando se utilizan la prostaglandina o la oxitocina, existe el riesgo de que se desarrollen contracciones anómalas. En tales casos, el médico retirará el óvulo vaginal o reducirá la dosis de oxitocina.

Aunque se trata de algo muy poco frecuente, también aumenta el riesgo de desgarro uterino (o rotura uterina) cuando se utilizan estos medicamentos.

Otras complicaciones asociadas al uso de la oxitocina son la hipotensión y la reducción de la concentración de sodio en sangre (que puede ocasionar problemas como las convulsiones).

Otro posible riesgo de la inducción del parto es la posibilidad de dar a luz a un bebé ligeramente prematuro (nacido después de la semana 34 y antes de la 37). ¿Por qué? Debido a que la fecha probable de parto podría ser errónea. Su FPP se calcula sumando 40 semanas al primer día de su último periodo menstrual.

Los bebés ligeramente prematuros suelen estar sanos, pero pueden presentar problemas de carácter temporal, como ictericia y dificultades para alimentarse, respirar y/o mantener la temperatura corporal. También son más proclives que los bebés a término a presentar problemas evolutivos o en el ámbito escolar más adelante.

A pesar de que los partos inducidos conllevan sus riesgos, alargar el embarazo más allá de la semana 42 también puede ser arriesgado. Muchos bebés que nacen después de la FPP no presentan ninguna complicación, pero los partos postérmino se pueden asociar a los siguientes problemas:

  • El parto vaginal resulta más complicado debido a que el bebé es de mayor tamaño. Cuanto más grande sea el bebé, mayores serán las probabilidades de que sufra lesiones durante el parto, como las fracturas.
  • La placenta, encargada de proporcionar alimento al bebé, se empieza a deteriorar.
  • El líquido amniótico puede ser demasiado escaso o contener un exceso de meconio (las primeras deposiciones del bebé). Si el bebé inhala meconio, puede tener problemas para respirar.

Existen muchas supersticiones sobre procedimientos para provocar el parto, como el uso de aceite de ricino. No es seguro tratar de inducir el parto de forma artificial tomando aceite de ricino, que puede provocar náuseas, diarrea y deshidratación.

Y tanto la toma de plantas medicinales como de suplementos elaborados con estas plantas para inducir el parto pueden ser perjudiciales. La estimulación de las mamas puede provocar contracciones uterinas al desencadenar la liberación de oxitocina.

De todos modos, algunos estudios han sugerido que el bebé puede tener latidos cardíacos anómalos tras la estimulación mamaria de su madre.

Algunas mujeres tienen la sensación de que el hecho de mantener relaciones sexuales al final del embarazo puede inducir el parto, pero todavía no se han llegado a ninguna conclusión al respecto.

Hable con su médico antes de probar cualquier cosa para intentar favorecer el nacimiento de su bebé. La inducción del parto debe estar en manos de los profesionales de la medicina; las personas ajenas a éste campo pueden causar más mal que bien.

Por frustrante que le pueda resultar esperar a que su bebé se decida a nacer, es importante que deje que la naturaleza siga su curso, a menos que su médico le indique lo contrario. ¡Antes de que se de cuenta, se encontrará demasiado ocupada como para recordar que su hijo tardó en nacer!

Revisado por: Elana Pearl Ben-Joseph, MD

Fecha de revisión: junio de 2018

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/inductions-esp.html

Inducción del parto: en qué casos se realiza, cuándo y qué riesgos supone

Inducir o provocar el parto

La polémica en torno a la conveniencia de adelantar o no el parto, en lugar de esperar a que se produzca de manera espontánea, es recurrente.

Por un lado están quienes creen que se induce con demasiada asiduidad, incluso por capricho de los médicos o las madres, para lograr que el parto tenga lugar cuando les venga bien. Y critican los problemas que puede causar al niño esta práctica.

Pero también están los profesionales, que recurren a inducir el parto si creen que la vida de la madre o el bebé está en peligro. Esta opción incluso puede evitar que el parto termine en cesárea.

Inducir el parto es, según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO),

“la iniciación del trabajo de parto mediante procedimientos médicos o mecánicos antes del comienzo espontáneo del mismo”.

El estudio “La Atención del parto en España”, difundido por la Universidad de La Rioja, describe y analiza la variabilidad de la atención perinatal existente en nuestro país, y concluye que:

“El resultado de un parto depende mucho más de factores como la zona geográfica o de si el centro hospitalario es público o privado, que del propio proceso de parto de la mujer”.

Esto nos sirve para entender la dificultad de generalizar cómo se atiende el parto y saber si hay tendencia o no a la inducción en los hospitales.

Por esa razón, intentaremos ser lo mas objetivos posible y atender a las recomiendan de los organismos oficiales de la salud por los que nos regimos en España: la Organización Mundial de la Salud y el Ministerio de Sanidad.

La OMS, en contra de instrumentalizar el embarazo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó hace pocos meses una guía que incluye nuevas recomendaciones para una experiencia de parto positiva. Su objetivo: «reducir las intervenciones médicas innecesarias» y ofrecer a las madres un mayor poder de decisión sobre el proceso del parto.

Según el informe de la OMS, la mayoría de los 140 millones de partos anuales en el mundo se producen sin complicaciones. Sin embargo, en las últimas décadas ha habido:

«un aumento sustancial en la aplicación de una variedad de prácticas médicas para iniciar, acelerar, finalizar, regular o monitorear el proceso fisiológico del parto».


Por eso, en la nueva guía se presentan 56 recomendaciones sobre atención al parto, orientadas mayoritariamente a reducir al mínimo la intervención médica en partos de bajo riesgo y en los que no se presenten complicaciones. Entre ellas: la de no acelerar el parto innecesariamente mediante la aplicación rutinaria de oxitocina u otros mecanismos.

La Estrategia de Atención al Parto Normal en España

La mayoría de las recomendaciones de la OMS están recogidas en la Guía de Práctica Clínica sobre la Atención al Parto Normal, publicada por el Ministerio de Sanidad en 2010.

En relación a la posibilidad de inducir el parto, establece que se controle el bienestar fetal por monitorización, pero sin realizar una amniotomía (rotura de la bolsa amniótica) o colocar vía venosa periférica de rutina.

El empleo de oxitocina se limitará a los casos de necesidad y se respetará el proceso normal de rotura espontánea de membrana para evitar posibles complicaciones.

Sin embargo, no existen datos oficiales de Sanidad para comprobar si estos estándares se cumplen o no en los hospitales.

A falta de datos más recientes, nos basamos en los recogidos en el Informe de a Estrategia de Atención al Parto Normal del Sistema Nacional de Salud, revisado en 2015 (página 19).

Según el informe: en el 53,3 % de los partos naturales se utilizan oxitocina (frente al estándar previsto por la estrategia de buena práctica (entre 5-10 %) y el 19,9 de los partos fueron inducidos, frente al 10% máximo que recomienda la OMS y en el 46,6 por ciento de ellos se recurrió a la rotura artificial de la bolsa.

¿Qué dice al respecto el Ministerio de Sanidad?

Las recomendaciones sobre la posibilidad de inducción del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad se encuentran reflejados en la Estrategia Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, del 2011 (páginas 99 y 100). 

  1. Estimar adecuadamente la edad gestacional por medio de ecografía en el primer trimestre, sin basarla solo en la fecha del último periodo menstrual, que tiende a sobreestimarla conduciendo a un mayor número de intervenciones por embarazo prolongado.

  2. Informar a las gestantes de que en un 5-10% de casos el embarazo se prolonga más allá de las 42 semanas.

    Explicar que a partir de las 40 semanas empiezan a aumentar muy lentamente los riesgos para el feto y la tasa de cesáreas.

    La evidencia no indica de forma categórica la necesidad de inducir el parto a partir de una fecha concreta, porque no reduce algunos de los riesgos y puede aumentar otros.

  3. Ofrecer a la gestante a partir de la semana 41+0 de gestación la posibilidad de esperar el inicio espontáneo del parto o de realizar una inducción de parto a lo largo de la semana 41, con el mejor método disponible y la adecuada información.

  4. Cuando la mujer rechace la inducción a partir de la semana 41, ofrecer vigilancia frecuente mediante dos controles semanales con técnicas de valoración del bienestar fetal.

  5. La inducción del trabajo de parto es un procedimiento invasivo y doloroso. Con el fin de tomar una decisión informada y dar su consentimiento, las mujeres requieren información suficiente y fiable, así como tiempo para tomar su decisión. Deben conocer el método de inducción, lugar, detalles, opciones de apoyo y alivio del dolor.

  6. Identificar mediante cardiotocograma a aquellos fetos que están en una situación comprometida, de modo que se puedan poner en marcha las medidas apropiadas para evitar un daño irreversible. Comenzar el estudio del bienestar fetal después de la semana 40 en gestaciones de bajo riesgo.

  7. Finalizar la gestación ante cualquier signo de compromiso fetal.

A partir de la semana 41 de gestación

Precisamente en el primer punto de las recomendaciones del Ministerio de Sanidad «la edad gestacional» es una de los puntos que generan mayor controversia sobre la inducción al parto.

La asociación El parto es nuestro advierte de que los hospitales españoles inducen por protocolo el parto en torno a la semana 41+3, cuando la duración de un embarazo va desde las 37 semanas hasta la 42 (tal y como señala la OMS).

Pero, ¿realmente hay tantos embarazos prolongados? El problema real en un gran número de casos es el desconocimiento de la fecha exacta de la última regla (FUR), por lo que esta se suele obtener de la ecografía del primer trimestre de embarazo, «método lleno de errores ya que se establece en función del tamaño del bebé», según el Parto es Nuestro.

Estudios a favor de la inducción

Sin embargo, inducir un parto no es siempre una opción negativa, según la misma asociación 'El parto es nuestro'. Además, explican los estudios relativos a esta práctica.

Hasta 2003 no se habían realizado estudios científicos completos que compararan los riesgos de una inducción frente a los de esperar a que se desencadene el parto de forma natural, aunque sea después de la 42 de embarazo. 

Lo que sí estaba demostrado es que:

«una inducción en la semana 41 evitaba una muerte por cada 500 partos, y que a partir de esta fecha cada día aumentaba el riesgo de mortalidad, incluso con control diario de monitorización».

También se aceptaba que la inducción rutinaria cerca de la semana 42 de gestación se asociaba con un incremento de la necesidad de cesárea y con una mayor pérdida de bienestar fetal.

Sin embargo, una revisión de la red de investigadores Cochrane del año 2012, que incluye 22 ensayos sobre el tema, concluyó que:

«Una política de inducción del trabajo de parto comparada con conducta expectante se asocia con menos muertes perinatales y menos cesáreas».

Y añade que: «Con una política de inducción del trabajo de parto postérmino también se redujeron algunas morbilidades de los neonatos como el síndrome de aspiración de meconio».

Y con estas conclusiones, la investigación señala que:

«A las mujeres se les debe aconsejar de forma apropiada para que hagan una elección informada entre la inducción programada del embarazo postérmino o la monitorización sin inducción (o inducción retardada)».

Acorde con estas conclusiones se muestra un nuevo estudio de la Universidad Northwestern (Illinois, EE.UU.), publicado en el New England Journal of Medicine (NEJM). Señala que:

“Inducir el parto a las 39 semanas de gestación puede reducir significativamente las posibilidades de que una madre primeriza necesite una cesárea”.

En la investigación participaron más de 6,100 mujeres en 41 lugares diferentes de Estados Unidos. Las mujeres inducidas a las 39 semanas experimentaron menos nacimientos por cesárea, menores tasas de complicaciones maternas y fetales, menos recién nacidos con necesidad de ayuda para respirar y una menor incidencia de preeclampsia.

Y la cesárea, aunque también necesaria en ocasiones por motivos médicos, sigue siendo una intervención, con los riesgos que supone. Por eso, es mejor procurar el parto natural siempre que sea posible.

Los investigadores concluyen que:

«los resultados de este nuevo estudio refutan la creencia previa que sugería que inducir el parto antes de las 41 semanas aumentaba el riesgo de parto por cesárea y la probabilidad de complicaciones graves».

Motivos médicos para inducir el parto

La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) recomienda finalizar el embarazo cuando “los riesgos maternos y fetales son menores al riego de continuar con el mismo”.

Los protocolos de la SEGO indican la inducción al parto en caso de:

También contempla la inducción voluntaria por motivos no clínicos (sin especificar cuáles son), nunca antes de la semana 39 de embarazo.

Esta práctica estaría contraindicada si hay:

¿Cómo se sabe si es necesaria la inducción?

La Federación de matronas explica que se utiliza el test de Bishop para valorar el cuello uterino en el trabajo de parto y predecir si será preciso una inducción del parto.

La puntuación total se logra mediante la evaluación de estos parámetros en el examen vaginal:

  • Dilatación cervical
  • Borrado cervical
  • Consistencia cervical
  • Posición cervical
  • Encaje fetal

Una puntuación que supera los 8 puntos significa que la mujer tiene más probabilidades de lograr un parto vaginal.

Una puntuación de 6 o menos sugiere que el trabajo del parto es poco probable que empiece sin inducción.

Más de 9 o más indica que probablemente comenzará de forma espontánea.

Una puntuación de un Bishop baja indica que la inducción es poco probable que tenga éxito. Solo una puntuación de 8 o más predice una inducción exitosa con seguridad.

¿Cómo se induce el parto?

Según la SEGO se puede optar por:

MÉTODOS FARMACOLOGICOS:

Con oxitocina sintética. Puede usarse para inducir el parto (nunca sola) pero también para la estimulación y mantenimiento de la dinámica uterina durante el trabajo del parto.

Prostaglandinas. Ayudan a ablandar, borrar y dilatar el cuello del útero.

MÉTODOS MECANICOS:

  • Amniotomia o rotura artificial de la bolsa amniótica. Se suele realizar junto con la administración de oxitocina. No se recomienda esta práctica en solitario para acelerar el parto por su invasividad y riesgo de infecciones.

Riesgos de la inducción

Aunque la inducción por regla general es segura, puede implicar algunos riesgos, que varían de acuerdo con el método utilizado y las características particulares de la mujer.

Así por ejemplo un estudio del Centro Médico de la Universidad de Rochester concluía que el parto inducido electivo supone un mayor riesgo para embarazadas primerizas. Pero hay más.

En lo que sí están de acuerdo todos los organismos oficiales es que la mujer debe estar bien informaba en todo momento para que decida si quiere o no esperar a que el parto se produzca de forma natural cuando todos los exámenes médicos confirman que el bebé está bien.

O si por el contrario quiere seguir los protocolos hospitalarios que aconsejan finalizar el embarazo en la semana 41 de gestación.

Y dejarse aconsejar por los profesionales en caso de que perciban algún peligro para la madre o el bebé. Ellos son los expertos.

Fotos | iStock

En Bebés y Más | La inducción del parto no aumenta el riesgo de autismo en el bebé, según nuevo estudio, El tiempo medio de dilatación en el trabajo de parto es más lento que el centímetro por hora esperado

Источник: https://www.bebesymas.com/parto/induccion-parto-que-casos-se-realiza-cuando-que-riesgos-supone

La inducción al parto: verdades y mentiras

Inducir o provocar el parto

En la recta final del embarazo, a 1 de cada 5 mujeres se le recomienda una inducción al parto. Este procedimiento médico tan común permite desencadenar el parto.

Pero, ¿cuándo es necesario?, ¿duele más?, ¿hay más riesgo de cesárea? Sobre él corren muchos mitos y prejuicios.

Elisa Llurba, responsable de Obstetricia y Ginecología del Hospital de Sant Pau de Barcelona, nos explica qué hay de cierto.

La inducción al parto es un procedimiento obstétrico muy frecuente que permite avanzar el parto al provocar modificaciones del cuello del útero –lo que conocemos como maduración cervical– y el inicio de las contracciones. En España, a 1 de cada 5 embarazadas se le recomienda la inducción.

Los sentimientos de las mujeres cuando se les informa de que es necesario realizar una inducción al parto son a menudo de miedo y desconfianza. Miedo a que este procedimiento implique más riesgo de acabar en una cesárea.

Desconfianza hacia los profesionales, pensando que se hace para que el parto se produzca en el momento más adecuado para la comodidad de los turnos de trabajo.

Para romper estos mitos es importante, primero, entender el por qué en algunos casos es necesario inducir el parto, y, en segundo lugar, saber cómo se realiza y los resultados de este procedimiento.

¿La decisión de inducir el parto está sujeta a la comodidad del médico?

No. La gestación es una situación única en la salud humana, ya que dos personas (madre y feto) dependen una de la otra, y a veces lo que es más beneficioso para una no lo es tanto para la otra.

En obstetricia, nos encontramos siempre con el dilema de proteger al máximo la salud de las dos personas, madre e hijo.

Cuando los riesgos de continuar el embarazo superan los beneficios para uno de los dos, se decide provocar el parto.

¿Hay situaciones en las que inducir el parto es la única alternativa?

Sí, hay causas que hacen necesaria la inducción del parto una vez alcanzado el término de la gestación, es decir, más allá de las 37 semanas, son, por este orden:

  • Ruptura de membranas antes del parto. Este es el motivo del 50% de las inducciones, ya que a partir de la rotura de la bolsa amniótica, aumenta el riesgo de infección. Normalmente se tiende a realizar una conducta expectante las primeras 12 horas, si pasado este tiempo no se ha iniciado el proceso del parto, se recomienda iniciar la inducción. Se ha demostrado que de esta forma se reduce el riesgo de infección del bebé y es menor la tasa de ingresos en la UCI neonatal (1).
  • Gestación prolongada: a partir de las 41 semanas de gestación empieza a aumentar el riesgo de complicaciones de la madre y del bebé. En algunas circunstancias este riesgo aumenta antes, como cuando la madre tiene más 40 años y/u obesidad. En estos casos la inducción da lugar a menos muertes fetales, menos ingresos a la unidad de neonatología y menos riesgo de cesárea (2).
  • Complicaciones de la mamá y/o el bebé: como alteraciones del crecimiento del bebé, hipertensión o preeclampsia. Son situaciones que presentan mayor susceptibilidad a sufrimiento fetal y riesgo de complicaciones durante y después del parto. En estos casos se ha demostrado que la inducción disminuye el riesgo de problemas para la madre y el bebé.

¿La inducción del parto tiene efectos secundarios?

No, de hecho en los últimos años ha habido cambios que hacen más fácil este proceso. Hoy en día tenemos dos métodos de inducción:

  • Farmacológicos: mediante la colocación vaginal de prostaglandinas, que es la que se libera de forma natural antes del inicio del parto. Este método se utiliza preferentemente si se ha producido una rotura de membranas.
  • Mecánicos: mediante la colocación de una sonda en el cuello del útero que se hincha como un globito actuando mediante la separación de membranas amnióticas y provocando de forma natural la liberación de las prostaglandinas. Este método se utiliza en los casos que no se ha producido rotura de membranas y está especialmente indicado para aquellos con mayor riesgo de sufrimiento fetal; ya que se ha visto que permite una evolución más progresiva del proceso de inducción comparado con los métodos farmacológicos.

¿Un parto inducido duele más y es más largo que cuando se desencadena de forma espontánea?

Tanto si se induce el parto farmacológicamente o por métodos mecánicos, el proceso dura unas 12 horas, y el parto suele acontecer a las 24 horas de media tras el inicio del proceso. En estas 12 horas, es posible moverse, comer, estar con la familia, utilizar el lavabo y la ducha.

De hecho es lo mismo que haría en casa si se estuviera poniendo de parto –lo que conocemos como pródromos de parto o preparto– pero en un hospital, para poder supervisar el bienestar de madre y bebé. En la mayoría de casos solo es necesario realizar un control de frecuencia fetal de forma intermitente y por tanto, si se inicia por la noche, muchas mujeres consiguen descansar.

Así, aunque el proceso es más largo, una vez se inicia el trabajo de parto progresa de forma habitual.

¿Aumenta las probabilidades de cesárea y episotomía? ¿Puede ocurrir que la inducción no funcione?

Una vez el trabajo del parto está instaurado, el parto puede transcurrir de forma natural, sin otra necesidad de intervención, a no ser que haya algún problema para madre o hijo. En un reciente estudio realizado a más de 6.

000 mujeres con embarazos de bajo riesgo se comparó los resultados entre aquellas a las que se esperó que iniciaran el parto de forma espontánea, y aquellas a las que se le provocó el parto a las 39 semanas.

Las mujeres a las que se las indujo el parto, presentaron menos complicaciones (preeclampsia) y menos porcentaje de cesárea comparadas con las que desencadenaron el parto de forma natural (3). Este estudio demuestra como la inducción en sí no es “peligrosa” sino al contrario: “evita” complicaciones.

Hasta aquí hemos conseguido romper algunos de los prejuicios a la inducción, ¿verdad? Pero aún hay quien querrá saber qué probabilidades hay de que sea un parto vaginal, de que todo sea “normal”.

En mujeres sin cesárea anterior, con el balón de inducción, la tasa global de parto vaginal es del 79%, y en aquellos casos que el motivo de la inducción fue la gestación cronológicamente prolongada, del 85%.

Por tanto, la tasa de cesáreas en caso de inducción se sitúa entre un 19 y un 15% respectivamente, es decir, igual a la que tienen las mujeres que inician el parto de forma natural.

En definitiva, la inducción al parto es un método utilizado para empezar el parto que permite evitar complicaciones de la mamá o del bebé.

Con los métodos actuales, es posible conseguir una mínima intervención y unos resultados equiparables a un parto no inducido. Aún así, cada caso siempre debe personalizarse y la decisión del profesional debe ser compartida con los padres.

Solo con decisiones compartidas avanzamos hacia un entorno de confianza y de seguridad para que los padres se sientan en buenas manos.

Fuentes:

(1) Planned early birth versus expectant management (waiting) for prelabour rupture of membranes at term (37 weeks or more). Middleton P, Shepherd E, Flenady V, McBain RD, Crowther CA. Cochrane Database of Systematic Reviews 2017.

(2) Induction of labour for improving birth outcomes for women at or beyond term. Middleton P, Shepherd E, Crowther CA. Cochrane Database of Systematic Reviews 2018.

(3) Labor Induction versus Expectant Management in Low-Risk Nulliparous Women. George R. Saade, M.D. et al. The New England Journal of Medicine. Agosto, 2018.

Источник: https://inatal.org/noticias/el-articulo-del-especialista/582-la-induccion-al-parto-verdades-y-mentiras.html

Embarazo saludable
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