Jugando al aire libre

Blog

Jugando al aire libre

En la UP somos unos convencidos del valor del juego para el desarrollo físico, cognitivo, social y emocional de los niños, en especial del juego libre. Jugar de manera desestructurada y sin supervisión o directrices de adultos es la mejor manera de que los niños adquieran habilidades fundamentales para toda su vida.

De cara al inminente verano y sus vacaciones escolares, os traemos esta entrevista con un libro que da un paso más y nos recuerda la importancia de los juegos al aire libre, en entornos naturales.

La obra es una llamada de atención, un recordatorio de cómo fue nuestra infancia y una reflexión sobre cómo es la de los niños actuales.

Un alegato a favor de trepar a los árboles, ensuciarse, el barro y los palos como juguete inmortal.

En primer lugar, ¿por qué esa defensa de los juegos al aire libre?

Nadie duda de que el juego es una necesidad vital de la infancia, pero sin embargo los niños cada vez disponen de menos tiempo para jugar libremente y menos aún para hacerlo en el exterior. Los niños viven cada vez más constreñidos, tanto por sus horarios como a nivel espacial.

Mi autora habla incluso de “arresto domiciliario”. Lo que ella sostiene es, precisamente, que es al aire libre donde los beneficios del juego son mayores, donde el acto de jugar adquiere su pleno significado.

Piensa un momento y compara las posibilidades de unos niños en una habitación de un piso con lo que pueden hacer en un bosque o en el parque.

Los beneficios son desde físicos hasta emocionales. El cerebro y el sistema musculoesquelético se desarrollan mejor, al igual que la motricidad fina y gruesa y todos los sentidos, especialmente la vista.

Por otra parte, el escenario del juego natural es por definición cambiante. Esto enseña a los niños la mutabilidad de la vida y la falta de control que tenemos sobre ella.

Nos enseña a aceptar que no podemos manejarlo todo a nuestro antojo ni debemos penar por ello.

¿Cómo entiendes el juego?

Lo cierto es que el juego infantil es algo mucho más serio y complejo de lo que parece. Históricamente va muy asociado a cómo se ha entendido la infancia en cada momento, pero se ha jugado siempre. También se juega en todas las culturas, aunque cada cultura entienda el juego a su manera

En el juego ponemos a prueba las consecuencias de nuestros actos sin que estas sean irreversibles. Por eso es una fuente de aprendizaje tan grande; lo vemos igualmente en gran cantidad de animales que practican, mediante el juego, las habilidades que asegurarán su supervivencia cuando crezcan.

Aunque jugar tenga efectos positivos, estos no se buscan intencionadamente. Jugar es una actividad no finalista; es decir, no tiene otro objetivo que el disfrute mismo del juego. Es el mejor ejemplo de motivación intrínseca, entusiasmo y compromiso con la tarea.

“Para el niño, el juego es un estado fluido en el que se desdibujan las fronteras del tiempo y el espacio y de la propia actividad.”

¿Qué caracteriza a los juegos al aire libre frente a otras actividades lúdicas más estructuradas y dirigidas?

Para mí, el juego reúne cuatro características fundamentales: el placer, la creación, el riesgo y la libertad. Estas características se presentan con más fuerza en el juego libre.

Cuando el juego es de verdad libre, el niño experimenta con personas y cosas, almacena y ordena información, relaciona causas y efectos, resuelve problemas, gestiona emociones. Aprende también a funcionar en su contexto sociocultural, procesa acontecimientos y situaciones que le han casado estrés y desarrolla destrezas psicomotrices.

“La esencia del juego libre, frente al dirigido, es toda la creación, planificación y preparación, que son tanto o más valiosas que el juego en sí.”

A nivel práctico, ¿cómo pueden las familias aumentar su tiempo de los juego al aire libre?

El contacto con la naturaleza (y, por supuesto, el juego en ella y con sus elementos) me parece una necesidad irrenunciable del ser humano. Recomendaría a cualquier persona que se esforzase más por promover ese contacto. Ahora bien, soy consciente de que una cantidad cada vez mayor de gente vive en grandes ciudades y que lo natural tiene poca presencia en ellas.

Pero yo hablo de jugar al aire libre, por lo que me vale un patio, un parque, una calle cortada al tráfico… Cuando sea posible, salir al campo (o a la playa, montaña, etc.) También se puede cultivar la relación con la naturaleza mediante huertos urbanos y escolares. Por suerte cada vez surgen más iniciativas urbanas que reclaman espacios para los niños y para la naturaleza.

Me ha llamado la atención, en tus últimas páginas, la parte dedicada a los juguetes 

Primero hago una crítica a la deriva del juguete actual. Por ejemplo, considero una falacia los supuestos juguetes educativos. La creatividad de un niño es inversamente proporcional al grado de directividad impuesto por el juguete. Cuanto menos estructurado sea este y menos se restrinja su uso a una actividad concreta, más jugo le van a sacar.

Tampoco me entusiasman los aparatos electrónicos, tan cerrados en sus posibilidades. Además, se tiende a acumular juguetes sin control y a recibirlos como regalo de manera abrumadora; reflejo de la sociedad de consumo desenfrenado en que vivimos.

El juguete no es eso. El juguete es un mediador entre el niño y el mundo, lo provee de refugio, es un confidente y guardián. Le abre camino a la fantasía, a la imaginación. Se convierte en un compañero, al que puede personificar con el rol que desee.

Como dato curioso, en 2012 la revista Wired realizó un ranking de los mejores juguetes de todos los tiempos, cuyo resultado fue: el palo, la caja, la cuerda, los tubos de cartón y la suciedad.

“El juguete ideal es el que nos invita al juego y no se apropia de él. Es un potenciador, catalizador, facilitador, nunca un limitante.”

Jugar al aire libre. Katia Hueso, 2019. Plataforma Editorial. 

Источник: https://universidaddepadres.es/blogup/entrevista-a-un-libro-jugar-al-aire-libre-de-katia-hueso/

Por qué es importante jugar al aire libre — Mejor con Salud

Jugando al aire libre

El juego es esencial en la vida de los más pequeños. Sin embargo, cada vez más los niños de las ciudades dejan de jugar al aire libre, con lo que se privan de los múltiples beneficios que conlleva para su salud física, mental y emocional.

Los chicos pasan la mayor parte de su tiempo libre viendo televisión, jugando con videojuegos o en línea. Para los padres es más cómodo que estén en la casa o en su habitación, porque pueden dejarlos jugar sin mayor supervisión. Así, su comodidad ha privado a los niños del gozo de jugar al aire libre.

Ello, además, sume a los niños en las novísimas adicciones a los videojuegos y a los dispositivos electrónicos. No obstante, parece que es una realidad que afecta más a los menores de las grandes urbes. No tanto a los que viven en localidades más pequeñas con mayores espacios libres a su alrededor.

El contacto con la naturaleza

La falta de contacto con la naturaleza que vivimos adultos y niños en el siglo XXI ha llevado a los psicólogos a hablar de la existencia del Trastorno de Déficit de Naturaleza, como señala este estudio publicado en Medicina naturista. Este malestar está asociado con problemas como falta de concentración, hiperactividad, obesidad, depresión y ansiedad.

La forma de remediar esta dolencia es muy sencilla: basta con permitir a los niños reencontrarse con la naturaleza. El simple hecho de respirar aire puro, gatear por el césped, correr entre los árboles, oler el aroma de las flores o apreciar el vuelo de las aves son experiencias fundamentales en la vida de los niños.

Jugar al aire libre les permite relajarse y reencontrarse con la tranquilidad que les roba la hiperconectividad de los dispositivos electrónicos y de los juegos en red. Ello mejora sus capacidades de atención y concentración, fundamentales para asumir sus responsabilidades escolares.

Descubre: 8 actividades en el jardín para pasar tiempo en familia

Jugar al aire libre es positivo para todas las edades

No hay que esperar a que los niños tengan cierta edad para jugar al aire libre. Desde que son bebés se pueden beneficiar del contacto con la naturaleza. Así, aunque esté dormido, tu pequeños se beneficia de pasear en un parque, un área natural o el jardín.

Estas sensaciones tan agradables quedan grabadas en su memoria para siempre. A medida que crecen, a los niños les encantará jugar al aire libre, donde tengan contacto con el sol, la brisa, los aromas y sonidos de la naturaleza.

La naturaleza les regala el contacto con un montón de situaciones y aprendizajes nuevos que difícilmente son comparables al vértigo informativo que ofrece internet o los juegos en línea. A su vez, los padres también nos beneficiamos del contacto con la naturaleza.

Liberamos estrés, descansamos mentalmente y compartimos gratos momentos de diversión y encuentro con la familia, lo que fortalecen el vínculo de amor que nos une a los hijos. Y así lo señala este trabajo llevado a cabo por profesionales de la Universidad de Valencia.

Lee también: Estos son los beneficios de pasar un día completo en el campo

Beneficios de jugar al aire libre

Los juegos al aire libre reportan numerosos beneficios para bebés, niños y adolescentes. Por supuesto, demandan que los padres estemos atentos para evitar accidentes. Si los niños van a jugar en un parque muy extenso, una playa o un campo, la supervisión también es necesaria para evitar que puedan extraviarse.

  • Los niños juegan con una sensación de libertad, incluso cuando es controlada por los padres. Es una experiencia distinta a la de jugar dentro de una vivienda.
  • Jugar al aire libre mejora el desarrollo físico, ya que hacen ejercicio, pueden correr, saltar y desarrollar nuevas habilidades.
  • La actividad física extra les permite descargar energías y tensiones. Así, llegan a casa mucho más relajados y duermen mejor.
  • También es posible prevenir la obesidad infantil, ya que queman muchas calorías de una manera natural y saludable.
  • Jugar al aire libre alimenta la imaginación y la creatividad. Inventan pasatiempos nuevos y son capaces de jugar con una rama o una piedra.
  • El contacto con la naturaleza hace que se fortalezca el sistema inmunitario. Se hacen más resistentes a todo tipo de bacterias y al polvo.
  • Los niños aprenden a adaptarse a varias condiciones atmosféricas, desde el sol, hasta la lluvia y el viento.
  • El contacto con el sol es fundamental en la absorción de la vitamina D y del calcio, lo que fortalece los huesos en crecimiento de los más pequeños.
  • Entran en contacto con otros niños, lo que favorece la socialización. Ello les permite cultivar nuevas amistades, gestionar emociones y conflictos que puedan surgir.
  • Para los adolescentes, la posibilidad de irse de campamento no solo les beneficia del contacto con la naturaleza, sino que además les invita a asumir nuevas responsabilidades.

La importancia de jugar al aire libre

Jugar al aire libre brinda una excelente oportunidad para disfrutar de tiempo en familia. Padres e hijos, incluso la familia extendida que incluya a abuelos, tíos y primos, se benefician de estos encuentros a la sombra de un árbol, junto a la corriente de un río o acampando en una montaña.

Organiza planes familiares que os permitan disfrutar de la naturaleza y compartir preciados momentos de unión y encuentro con los seres más queridos. Todo el esfuerzo valdrá la pena.

Источник: https://mejorconsalud.as.com/por-que-es-importante-jugar-al-aire-libre/

Embarazo saludable
Deja una respuesta

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!: