La abejita si rayitas

Relato corto de Horacio Quiroga: La abeja haragana

La abejita si rayitas

Horacio Quiroga (Salto, Uruguay, 1879 – Buenos Aires, Argentina, 1937) es uno de los narradores latinoamericanos más importantes del pasado siglo. Su producción literaria se centra especialmente en el cuento y en la poesía.

La tragedia que se cernió sobre él (varios familiares se suicidaron, como haría él mismo, al ingerir cicuta) se refleja en sus cuentos, cargados de dramatismo.

Hoy os ofrecemos un cuento corto, «La abeja haragana», que narra las vicisitudes de una abeja, que, como sugiere el propio título, no quería trabajar.

«La abeja haragana» está incluido en el libro de Horacio Quiroga ✅ Cuentos de la selva (1918) .

Cuento didáctico de Horacio Quiroga: La abeja haragana

Habíauna vez en una colmena una abeja que no quería trabajar, es decir, recorría losárboles uno por uno para tomar el jugo de las flores; pero en vez deconservarlo para convertirlo en miel, se lo tomaba del todo.

Era,pues, una abeja haragana.

Todas las mañanas apenas el sol calentaba el aire, laabejita se asomaba a la puerta de la colmena, veía que hacía buen tiempo, sepeinaba con las patas, como hacen las moscas, y echaba entonces a volar, muycontenta del lindo día.

Zumbaba muerta de gusto de flor en flor, entraba en lacolmena, volvía a salir, y así se lo pasaba todo el día mientras las otrasabejas se mataban trabajando para llenar la colmena de miel, porque la miel esel alimento de las abejas recién nacidas.

Comolas abejas son muy serias, comenzaron a disgustarse con el proceder de lahermana haragana. En la puerta de las colmenas hay siempre unas cuantas abejasque están de guardia para cuidar que no entren bichos en la colmena. Estasabejas suelen ser muy viejas, con gran experiencia de la vida y tienen el lomopelado porque han perdido todos los pelos al rozar contra la puerta de lacolmena.

Undía, pues, detuvieron a la abeja haragana cuando iba a entrar, diciéndole:

—Compañera:es necesario que trabajes, porque todas las abejas debemos trabajar.

Laabejita contestó:

—Yoando todo el día volando, y me canso mucho.

—Noes cuestión de que te canses mucho —respondieron—, sino de que trabajes unpoco. Es la primera advertencia que te hacemos.

Ydiciendo así la dejaron pasar.

Perola abeja haragana no se corregía. De modo que a la tarde siguiente las abejasque estaban de guardia le dijeron:

—Hayque trabajar, hermana.

Yella respondió en seguida:

—¡Unode estos días lo voy a hacer!

—Noes cuestión de que lo hagas uno de estos días —le respondieron—, sino mañanamismo. Acuérdate de esto. Y la dejaron pasar.

Alanochecer siguiente se repitió la misma cosa. Antes de que le dijeran nada, laabejita exclamó:

—¡Si,sí, hermanas! ¡Ya me acuerdo de lo que he prometido!

—Noes cuestión de que te acuerdes de lo prometido —le respondieron—, sino de quetrabajes. Hoy es diecinueve de abril. Pues bien: trata de que mañana veinte,hayas traído una gota siquiera de miel. Y ahora, pasa.

 Ydiciendo esto, se apartaron para dejarla entrar.

Peroel veinte de abril pasó en vano como todos los demás. Con la diferencia de queal caer el sol el tiempo se descompuso y comenzó a soplar un viento frío.

Horacio Quiroga

La abejita haragana voló apresurada hacia su colmena, pensando en lo calentito que estaría allá adentro. Pero cuando quiso entrar, las abejas que estaban de guardia se lo impidieron.

—¡No se entra! —le dijeron fríamente.

—¡Yoquiero entrar! —clamó la abejita—. Esta es mi colmena.

—Estaes la colmena de unas pobres abejas trabajadoras —le contestaron las otras—. Nohay entrada para las haraganas.

—¡Mañanasin falta voy a trabajar! —insistió la abejita.

—Nohay mañana para las que no trabajan —respondieron las abejas, que saben muchafilosofía.

 Ydiciendo esto la empujaron afuera.

Laabejita, sin saber qué hacer, voló un rato aún; pero ya la noche caía y se veíaapenas. Quiso cogerse de una hoja, y cayó al suelo. Tenía el cuerpo entumecidopor el aire frío, y no podía volar más.

Arrastrándoseentonces por el suelo, trepando y bajando de los palitos y piedritas, que leparecían montañas, llegó a la puerta de la colmena, a tiempo que comenzaban acaer frías gotas de lluvia.

—¡Ay,mi Dios! —clamó la desamparada—. Va a llover, y me voy a morir de frío. Y tentóentrar en la colmena.

Perode nuevo le cerraron el paso.

—¡Perdón!—gimió la abeja—. ¡Déjenme entrar!

—Yaes tarde —le respondieron.

—¡Porfavor, hermanas! ¡Tengo sueño!

—Esmás tarde aún.

—¡Compañeras,por piedad! ¡Tengo frío!

—Imposible.

—¡Porúltima vez! ¡Me voy a morir! Entonces le dijeron:

—No,no morirás. Aprenderás en una sola noche lo que es el descanso ganado con eltrabajo. Vete.

Y laecharon.

Entonces,temblando de frío, con las alas mojadas y tropezando, la abeja se arrastró, searrastró hasta que de pronto rodó por un agujero; cayó rodando, mejor dicho, alfondo de una caverna.

Creyóque no iba a concluir nunca de bajar. Al fin llegó al fondo, y se hallóbruscamente ante una víbora, una culebra verde de lomo color ladrillo, que lamiraba enroscada y presta a lanzarse sobre ella.

Enverdad, aquella caverna era el hueco de un árbol que habían trasplantado hacíatiempo, y que la culebra había elegido de guarida.

Lasculebras comen abejas, que les gustan mucho. Por eso la abejita, al encontrarseante su enemiga, murmuró cerrando los ojos:

—¡Adiósmi vida! Esta es la última hora que yo veo la luz.

Perocon gran sorpresa suya, la culebra no solamente no la devoró, sino que le dijo:

—¿Quétal, abejita? No has de ser muy trabajadora para estar aquí a estas horas.

—Escierto —murmuró la abeja—. No trabajo, y yo tengo la culpa.

—Siendoasí —agregó la culebra, burlona—, voy a quitar del mundo a un mal bicho comotú. Te voy a comer, abeja.

Laabeja, temblando, exclamó entonces:

—¡Noes justo eso, no es justo! No es justo que usted me coma porque es más fuerteque yo. Los hombres saben lo que es justicia.

—¡Ah,ah! —exclamó la culebra, enroscándose ligero—. ¿Tú crees que los hombres queles quitan la miel a ustedes son más justos, grandísima tonta?

—No,no es por eso que nos quitan la miel —respondió la abeja.

—¿Ypor qué, entonces?

—Porqueson más inteligentes.

Asídijo la abejita. Pero la culebra se echó a reír, exclamando:

—¡Bueno!Con justicia o sin ella, te voy a comer, apróntate.

Y seechó atrás, para lanzarse sobre la abeja. Pero ésta exclamó:

—Ustedhace eso porque es menos inteligente que yo.

—¿Yomenos inteligente que tú, mocosa? —se rió la culebra.

—Asíes —afirmó la abeja.

—Puesbien —dijo la culebra—, vamos a verlo. Vamos a hacer dos pruebas. La que hagala prueba más rara, ésa gana. Si gano yo, te como.

—¿Ysi gano yo? —preguntó la abejita.

—Siganas tú —repuso su enemiga—, tienes el derecho de pasar la noche aquí, hasta quesea de día. ¿Te conviene?

—Aceptado—contestó la abeja.

Laculebra se echó a reír de nuevo, porque se le había ocurrido una cosa que jamáspodría hacer una abeja. Y he aquí lo que hizo:

Salióun instante afuera, tan velozmente que la abeja no tuvo tiempo de nada. Yvolvió trayendo una cápsula de semillas de eucalipto, de un eucalipto queestaba al lado de la colmena y que le daba sombra.

Losmuchachos hacen bailar como trompos esas cápsulas, y les llaman trompitos deeucalipto.

—Estoes lo que voy a hacer —dijo la culebra—. ¡Fíjate bien, atención!

Yarrollando vivamente la cola alrededor del trompito como un piolín ladesenvolvió a toda velocidad, con tanta rapidez que el trompito quedó bailandoy zumbando como un loco.

Laculebra se reía, y con mucha razón, porque jamás una abeja ha hecho ni podráhacer bailar a un trompito. Pero cuando el trompito, que se había quedadodormido zumbando, como les pasa a los trompos de naranjo, cayó por fin alsuelo, la abeja dijo:

—Esaprueba es muy linda, y yo nunca podré hacer eso.

—Entonces,te como —exclamó la culebra.

—¡Unmomento! Yo no puedo hacer eso: pero hago una cosa que nadie hace.

—¿Quées eso?

—Desaparecer.

—¿Cómo?—exclamó la culebra, dando un salto de sorpresa—. ¿Desaparecer sin salir deaquí?

—Sinsalir de aquí.

—¿Ysin esconderte en la tierra?

—Sinesconderme en la tierra.

—Puesbien, ¡hazlo! Y si no lo haces, te como en seguida — dijo la culebra.

Elcaso es que mientras el trompito bailaba, la abeja había tenido tiempo deexaminar la caverna y había visto una plantita que crecía allí. Era un arbustillo,casi un yuyito, con grandes hojas del tamaño de una moneda de dos centavos.

Laabeja se arrimó a la plantita, teniendo cuidado de no tocarla, y dijo así:

—Ahorame toca a mí, señora culebra. Me va a hacer el favor de darse vuelta, y contarhasta tres. Cuando diga «tres», búsqueme por todas partes, ¡ya noestaré más!

Yasí pasó, en efecto. La culebra dijo rápidamente: «uno…, dos…,tres», y se volvió y abrió la boca cuan grande era, de sorpresa: allí nohabía nadie. Miró arriba, abajo, a todos lados, recorrió los rincones, laplantita, tanteó todo con la lengua. Inútil: la abeja había desaparecido.

Laculebra comprendió entonces que si su prueba del trompito era muy buena, laprueba de la abeja era simplemente extraordinaria. ¿Qué se había hecho?, ¿dóndeestaba?

Nohabía modo de hallarla.

—¡Bueno!—exclamó por fin—. Me doy por vencida. ¿Dónde estás?

Unavoz que apenas se oía —la voz de la abejita— salió del medio de la cueva.

—¿Nome vas a hacer nada? —dijo la voz—. ¿Puedo contar con tu juramento?

—Sí—respondió la culebra—. Te lo juro. ¿Dónde estás?

—Aquí—respondió la abejita, apareciendo súbitamente de entre una hoja cerrada de laplantita.

¿Quéhabía pasado? Una cosa muy sencilla: la plantita en cuestión era una sensitiva,muy común también aquí en Buenos Aires, y que tiene la particularidad de quesus hojas se cierran al menor contacto.

Solamente que esta aventura pasaba enMisiones, donde la vegetación es muy rica, y por lo tanto muy grandes las hojasde las sensitivas.

De aquí que al contacto de la abeja, las hojas se cerraran,ocultando completamente al insecto.

Lainteligencia de la culebra no había alcanzado nunca a darse cuenta de este fenómeno;pero la abeja lo había observado, y se aprovechaba de él para salvar su vida.

Laculebra no dijo nada, pero quedó muy irritada con su derrota, tanto que laabeja pasó toda la noche recordando a su enemiga la promesa que había hecho derespetarla.

Fueuna noche larga, interminable, que las dos pasaron arrimadas contra la paredmás alta de la caverna, porque la tormenta se había desencadenado, y el aguaentraba como un río adentro.

Hacíamucho frío, además, y adentro reinaba la oscuridad más completa. De cuando encuando la culebra sentía impulsos de lanzarse sobre la abeja, y ésta creíaentonces llegado el término de su vida.

Nunca,jamás, creyó la abejita que una noche podría ser tan fría, tan larga, tanhorrible. Recordaba su vida anterior, durmiendo noche tras noche en la colmena,bien calentita, y lloraba entonces en silencio.

Cuandollegó el día, y salió el sol, porque el tiempo se había compuesto, la abejitavoló y lloró otra vez en silencio ante la puerta de la colmena hecha por elesfuerzo de la familia. Las abejas de guardia la dejaron pasar sin decirlenada, porque comprendieron que la que volvía no era la paseandera haragana,sino una abeja que había hecho en sólo una noche un duro aprendizaje de la vida.

Asífue, en efecto. En adelante, ninguna como ella recogió tanto polen ni fabricótanta miel. Y cuando el otoño llegó, y llegó también el término de sus días,tuvo aún tiempo de dar una última lección antes de morir a las jóvenes abejasque la rodeaban:

—No es nuestra inteligencia, sino nuestro trabajo quien nos hace tan fuertes. Yo usé una sola vez de mi inteligencia, y fue para salvar mi vida. No habría necesitado de ese esfuerzo, si hubiera trabajado como todas. Me he cansado tanto volando de aquí para allá, como trabajando.

Lo que me faltaba era la noción del deber, que adquirí aquella noche. Trabajen, compañeras, pensando que el fin a que tienden nuestros esfuerzos —la felicidad de todos— es muy superior a la fatiga de cada uno. A esto los hombres llaman ideal, y tienen razón.

No hay otra filosofía en la vida de un hombre y de una abeja.

Relatos cortos

La abeja haragana, cuento infantil de Horacio Quiroga (en )

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¡Ay! ¡Me picó una abeja!

La abejita si rayitas

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Abeja, o abeja melífera, es el término que muchas personas utilizan para describir cualquier insecto volador con alas y un aguijón. Pero, en realidad, las abejas melíferas son solo una variedad del grupo de insectos que incluye a las avispas, los avispones, las hormigas rojas y las avispas «chaqueta amarilla».

Las abejas melíferas son de color marrón dorado claro y tienen el cuerpo cubierto de pelusilla. Hacen sus nidos en árboles viejos y en colmenas hechas por el hombre (como las que crian los apicultores) y pasan la mayor parte del tiempo recolectando néctar y polen de las flores.

Las avispas pertenecen a la familia de las abejas pero en vez de alimentarse solamente de polen y miel, comen alimentos de origen animal, otros inectos y arañas. No son peludas como las abejas, sino que tienen un aspecto más brillante y alisado y son más delgadas. Existen varios tipos diferentes de avispas en todo el mundo. Los dos tipos más comunes son los siguientes:

  • Los avispones«cara blanca» son negros con manchas blancas, y los nidos que hacen en los árboles o matorrales tienen forma de pelota de fútbol americano.
  • Las avispas«chaqueta amarilla» tienen rayas amarillas y negras en el cuerpo y son más pequeñas que las avispas, los avispones y las abejas melíferas. Anidan en el suelo o en tocones de árboles viejos.

Las hormigas son insectos pequeños de color marrón, rojo o negro. Algunas tienen alas y otras no. Algunas hormigas pican, como la hormiga colorada. Las hormigas coloradas son pequeñas, de color rojizo y viven en hormigueros subterráneos.

Qué aspecto tiene y qué sensación produce la picadura de estos insectos

Puede que las abejas melíferas, las avispas, los avispones, las hormigas de fuego y las avispas «chaqueta amarilla» tengan un aspecto diferente y vivan en nidos diferentes, ¡pero todas pican cuando están enojadas! Si a una persona le pica cualquiera de estos insectos, tendrá la sensación de que le han puesto una inyección en el consultorio médico.

La zona de la picadura se sentirá caliente y puede picar. Se formará un bultito rojo rodeado de piel blanca alrededor de la picadura, excepto si la picadura es de una hormiga roja.

Las avispas y la mayoría de las abejas pueden picarte más de una vez porque pueden quitar el aguijón sin lastimarse. Solamente las abejas melíferas tienen una especie de gancho especial en sus aguijones que les permiten dejar el aguijón en la piel de la persona que pican. El aguijón se rompe cuando el insecto sale volando. Por lo tanto, el insecto muere después de picarte.

Qué debes hacer

Si crees que te ha picado uno de estos insectos, avisa inmediatamente a un adulto. Algunas personas son alérgicas a las picaduras de insectos.

Entre los síntomas de una reacción alérgica se encuentran: la urticaria (manchas rojas y abultadas que escuecen y pican), las náuseas, los mareos y la sensación de opresión en la garganta.

Si aparecen estos síntomas, la persona requiere atención médica inmediata.

Pero, en la mayoría de los casos, puedes seguir los pasos que se indican a continuación:

  • Pide a un adulto que te ayude a quitar el aguijón, si todavía lo tienes. (No importa cómo lo sacas. Lo importante es quitarlo lo antes posible).
  • Lava la zona con agua y jabón.
  • Aplica un poco de hielo en la zona.
  • Pídele a uno de tus padres que te dé un medicamento para el dolor.

Qué hará el médico

Será mejor consultar con el médico si tienes alguna rojez, hinchazón o picazón. En ocasiones, el médico sugerirá que te tomes un medicamento denominado «antihistamínico» para controlar dichos síntomas. 

En caso de reacción alérgica a una picadura, es necesario que el médico ponga inmediatamente una inyección para combatir la reacción. Las personas que saben que son alérgicas a la picadura de insectos a veces llevan consigo medicamentos de emergencia que pueden autoadministrarse para evitar que se produzca una reacción grave.

Cómo evitar las picaduras

Si sabes que eres alérgico a las abejas u otros insectos, tendrás que tomar medidas de precaución para que no te piquen. Evita los lugares donde viven estos insectos, como jardines o huertas.

A nadie le gusta que le piquen los insectos. Por lo tanto sigue estos consejos:

  • Lleva siempre zapatos al estar al aire libre.
  • No toques o pises los nidos o las colmenas de insectos.
  • No utilices lociones, productos para el cabello o perfumes dulces.
  • Evita las prendas de colores vivos y diseños floreados. 
  • Cubre los alimentos al comer al aire libre.
  • No bebas gaseosas directamente de latas abiertas (a las avispas «chaqueta amarilla» les gusta meterse en ellas para tomar unos sorbitos).
  • Mantente alejado de los cubos de basura que están llenos de insectos.

Si hay un insecto volando a tu alrededor, mantén la calma y no intentes matarlo. Si te pica, díselo a un adulto y ve a ambiente interior inmediatamente.

Источник: https://kidshealth.org/es/kids/bee-esp.html

Libros con abejas que divierten a niños y adultos. Cultura apícola

La abejita si rayitas

Libros con abejas que divierten a niños y adultos, son aquellos buenos libros que se dirigen a cualquier lector, pero sólo a los lectores capaces de apreciarlos.

Por eso queremos romper una lanza en favor de los libros que hablan de abejas para niños y jóvenes, pero que también  son obras de calidad aptas para todos los públicos.

Esta es nuestra selección.

Libros para divertir a peques y no peques: Abeja de Britta Teekentrup, Zoo de insectos de Andy Harkness , Descubre las abejas de  Alejandro Algarra y Ciclo de la miel de Cristina Quental y Mariana Magalhaes.

Libro Abeja un pequeño regalo de la naturaleza Libro Zoo de Insectos Libro descubre las abejas Libro ciclo de la miel

Más libros que nos diviertes a todos: La abeja y yo, de Alison Jay, La abeja rayitas, El hombre abeja de Frank R. Stockton y Minicuentos de abejas y cebras para ir a dormir, de Blanca BK.

Libro la abeja y yo de Alison Jay Libro-la-abeja-rayitas Libro el Hombre abeja de Frank R. Stockton Libro Minicuentos de abejas y cebras para ir a dormir

Y no pueden faltar en nuestra selección para un público tan especial: Please, please the bees ,de Gerald Kelley, Abejas de Piotr Socha, El abejoso y Quiénes son las abejas, de Katie Daynes.

Libro please please the bees El destacado libro de las abejas Libro El abejoso Libro quiénes son las abejas de Katie Daynes

En este artículo de Mieladictos

  • 1 Las aventuras de la abeja Maya (2019), de Waldemar Bonsels, 150 páginas, ilustrado por Esther García, de 6 a 8 años
  • 2 Abeja, un pequeño milagro de la naturaleza(2016), de Britta Teekentrup, 32 páginas, de 3 a 8 años
  • 3 Zoo de insectos /Bug Zoo (2016), de Andy Harkness, desde los 3 años, 40 páginas
  • 4 Libro Descubre las abejas de Alejandro Algarra (2014), 36 páginas, desde 6 años
  • 5 Libro Ciclo de la miel, de Cristina Quental y Mariana Magalhaes (2013), 36 páginas, a partir de 5 años
  • 6 Libro La abeja y yo, de Alison Jay (2017), 32 páginas, a partir de 5 años
  • 7 La abeja rayitas (2009), desde 0 años
  • 8 El hombre abeja (Bee man of Orn),  de Frank R. Stockton, desde los 7 años
  • 9 Minicuentos de abejas y cebras para ir a dormir (2015), desde 5 años
  • 10 Please, please the bees, de Gerald Kelley (2017), 32 páginas, de 4 a 8 años
  • 11 Libro ilustrado «Abejas» de Piotr Socha (2016), para todos los públicos
  • 12 Libro El abejoso, de Nadia Shireen (2017), 32 páginas,  a partir de 3 años
  • 13 ¿Quiénes son las abejas? (2017), de Katie Daynes , desde los 3 años, 12 páginas

Las aventuras de la abeja Maya (2019), de Waldemar Bonsels, 150 páginas, ilustrado por Esther García, de 6 a 8 años

Lo que hace diferente a esta historia, que tuvo su primera publicación hace ya muchos años, son las deliciosas ilustraciones, que facilitan su lectura.

Por supuesto, disponible para su compra en tiendas electrónicas como Amazon, Libro Las aventuras de la abeja Maya

Libro La aventuras de la Abeja Maya

Abeja, un pequeño milagro de la naturaleza(2016), de Britta Teekentrup, 32 páginas, de 3 a 8 años

Un libro que es una sorpresa, que se aleja de la forma convencional de lectura, donde podrás ver a las abejas incluso volar. Libros bien hechos e ilustrados, eso es lo que hace falta…

Ya disponible en Amazon Libro Abeja, un Pequeño Milagro De La Naturaleza

Libros con abejas que divierten a niños y adultos

Zoo de insectos /Bug Zoo (2016), de Andy Harkness, desde los 3 años, 40 páginas

Afortunadamente no todos los niños se divierten con los inteligentes aparatos electrónicos de los que disfrutamos hoy.

Hay y ha habido siempre niñ@ que disfrutan observando insectos y capturando algún que otro ejemplar.

Este libro nos habla de Ben, un niño que disfrutas con la polilla de  la luna, las arañas de patas largas, las mariposas, las abejas, los escarabajos, las orugas, las hormigas, las luciérnagas y los bichos palo.

Ben nos ofrece sus consejos para capturar alguno de esos insectos y alimentarlos y al final, nos sorprende con una ingeniosa solución para utilizar sus botes de cristal.

Para adquirir este libro en Amazon Libro Zoo de insectos

Libro Descubre las abejas de Alejandro Algarra (2014), 36 páginas, desde 6 años

Digamos que el libro sirve para que los pequeños descubran lo que son realmente las abejas, una vez superados los dibujos de la abeja Maya.

Desde el huevo a la abeja, los diferentes trabajos que se realizan a lo largo de la vida en la colmena, la importancia de las abejas en el medioambiente, los diferentes tipos de abeja (obrera, zángano, reina), cómo recogen néctar, polen y agua para elaborar miel…

Comprar libro en Amazon Libro Descubre Las Abejas

Libro Ciclo de la miel, de Cristina Quental y Mariana Magalhaes (2013), 36 páginas, a partir de 5 años

La maestra Teresa es la encargada de explicar y aclarar a sus alumnos todas las preguntas relacionadas con el mundo de la miel. Cuando el autobús del colegio les lleva hasta la finca de Arturo, apicultor de profesión, los secretos de las abejas, la miel y el polen quedarán totalmente aclarados.

Comprar libro en tienda Amazon Ciclo de la miel

Libro La abeja y yo, de Alison Jay (2017), 32 páginas, a partir de 5 años

Una niña y una abeja, tan sencillo como eso. Pero tras ver la portada, uno se imagina que hay mucho más, va de medio ambiente, de la relación de las personas con su entorno,y por supuesto, las abejas.

Y con unas ilustraciones de Alison Jay, para quitarse el sombrero. Y no lo decimos nosotros, recibió el preemio  Kate Greenaway Award (2017), institución británica que distingue anualmente las mejores ilustraciones dirigidas al público infantil.

Para comprar en Amazon Libro La abeja y yo, de Alison Jay (en catalán, castellano e inglés).

La abeja rayitas (2009), desde 0 años

Es uno de estos  libros para jugar y tocar, también llamados librodedos, ya que es una marioneta.

Poca letra, pero muchas posibilidades para jugar y que adultos y niños compartan historias.

Comprar libro Libro La abeja Rayitas en Amazon.

El hombre abeja (Bee man of Orn),  de Frank R. Stockton, desde los 7 años

Dentro de la colección Piñata, de Vicens Vives, este cuento contiene en sus 64 páginas una serie de actividades relacionadas con su lectura, que permitirán evitar una lectura pasiva.

Nunca había leído un cuento donde las abejas se enfrentaran con un dragón, ni había conocido a ningún hombre abeja, en cuya cabaña, las abejas había construido sus panales por todo el interior.

Libro el Hombre abeja de Frank R. Stockton

Una visita de un aprendiz de mago le lleva a preguntarse quién era él antes de ser el hombre abeja y emprende un largo viaje para descubrir su pasado.

Adecuado para niños y niñas a partir de 7 años que se inician en la lectura, bien ilustrado, el cuento busca afianzar la comprensión de la historia y que los niños puedan captar sus valores y  desarrollar otros relatos a partir de este cuento.

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Minicuentos de abejas y cebras para ir a dormir (2015), desde 5 años

Sorprende un libro que junte en sus páginas a las abejas y a las cebras, pero, ¿por qué no?

La pastelería de Miranda Miel, y personajes como Ángel Abejas, Antón Abejón o Malena Melosa seguro que te hacen reir. No te pierdas el bocadillo de lechuga, tomate, sardinas y miel.

Exquisitamente ilustrado por Blanca Bk.

Adquirir el libro en Amazon Libro Minicuentos De Abejas Y Cebras Para Ir A Dormir de BLANCA BK

Please, please the bees, de Gerald Kelley (2017), 32 páginas, de 4 a 8 años

No podíamos dejar fuera libros infantiles que hablen de abejas en inglés. Esta libro es nuestra propuesta.

Cuenta con la garantía de su autor, capaz de crear con sus ilustraciones paisaje y criaturas, un algo especial.

El oso Benedict, se lo ha montado de tal forma, que las abejas le llevan diariamente a su casa un tarro grande de miel. Hasta que un día, cansadas del comportamiento del oso, deciden ponerse en huelga.

No le quedará a Benedict más remedio que espabilar…

Libro ilustrado «Abejas» de Piotr Socha (2016), para todos los públicos

Aunque ya lo hemos incluido en nuestra sección para adultos de libros y novelas que hablan de abejas y miel, es una publicación que cubre desde los 3 a los 99 años. Grandes dibujos, y buenas lectura dentro de este libro.

Adquirir el libro  en Amazon Abejas de Piotr Socha

Libro El abejoso, de Nadia Shireen (2017), 32 páginas,  a partir de 3 años

Descubrimos que existe un cole para abejas, y con unos alumnos de lo más curioso. Entre ellos, un alumno que no es lo que parece. ¡Vaya historia!

Adquirir el libro en Amazon El abejoso

Libros con abejas que divierten a niños y adultos

¿Quiénes son las abejas? (2017), de Katie Daynes , desde los 3 años, 12 páginas

Libro quiénes son las abejas de Katie Daynes. Libros con abejas que divierten a niños y adultos

Otro nuevo libro bien ilustrado para que los peques se inicien en el mundo de las abejas y mieles. Se  responde a preguntas  como el por qué necesitamos abejas, cómo hacen miel o  quién es quién en una colmena. Las solapas del libro ayudan a que el interés de los niños no decaiga. Versión en varios idiomas, entre ellos el inglés.

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En fin, una amplia oferta de libros para todas las edades, ya que no nos olvidemos, también el adulto es capaz de descubrir aspectos técnicos que el niño simplemente disfruta sin ser consciente.

Los buenos libros infantiles  no sólo poseen un nivel de lectura, sino muchos.

Incluye en tu dieta lectora una ración de literatura infantil, no te arrepentirás.

Источник: https://mieladictos.com/2017/07/13/libros-de-abejas-para-leer-antes-de-los-12-anos/

Embarazo saludable
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