¿La leche de fórmula causa reflujo?

¿Bebé con reflujo? Continúe con la lactancia

¿La leche de fórmula causa reflujo?

En esta columna los lectores de NUEVO COMIENZO, publicación de La Liga de la Leche, ofrecen sus sugerencias para ayudar a los padres de los bebés. Se presentan varios puntos de vista. Tal vez no toda la información presentada se aplique al estilo de vida de su familia. Esta información es una información general y no pretende ser un consejo de tipo médico ni de otro tipo.

El reflujo se presenta cuando el contenido del estómago regresa espontáneamente al esófago. La barrera principal contra el reflujo es el esfínter esofágico inferior (LES por sus siglas en inglés).

Esta es una banda de fibras musculares voluntarias que se encuentran dentro del esófago que conducen a través del diafragma desde la cavidad del pecho hacia la cavidad abdominal.

Normalmente, existe suficiente presión dentro de esta área del esófago para evitar que el contenido gástrico regurgite desde el estómago.

¿Por qué se origina?

Existen varias razones por las cuales el esfínter esofágico deja de prevenir el reflujo: llenar el estómago en exceso o el incremento de ácido gástrico. Muchos bebés pequeños tienen periodos durante los cuales el LES se relaja, permitiendo que se presente el reflujo. Inhalar o exhalar con fuerza puede también producir cambios de presión que fomentan el reflujo.

Los tubos nasogástricos que se utilizan frecuentemente para alimentar a bebés muy prematuros o enfermos, pueden provocar la disminución de la presión del esfínter y actuar como un camino para el reflujo.

De hecho, los bebés prematuros generalmente tienen un mayor riesgo de sufrir reflujo, lo mismo que los bebés a los cuales se les alimenta con fórmula en lugar de leche de su madre.

Se cree también que las alergias a los alimentos juegan un papel importante en algunos casos de reflujo.

¿Cómo se manifiesta?

Los síntomas del reflujo varían desde vomitar, hasta tener dificultad para respirar. Algunos son:

  • vomitadas regulares después de haber comido,
  • escupir más de una cucharada,
  • dolor asociado con el vómito,
  • llanto después de tomar los alimentos, muchas veces repentino e inconsolable,
  • arqueo de la espalda durante la lactada
  • apnea, asma o bronquitis frecuentes
  • bebé que duerme muy poco,
  • poco o ningún aumento de peso en un bebé siempre molesto,
  • infecciones frecuentes en los oídos,
  • rechazo de la comida o necesidad de comer constantemente.

La sobrealimentación provocada por un suministro de leche demasiado abundante o un reflejo de eyección de la leche demasiado fuerte en la madre, pueden provocar vómito e incomodidad durante la toma y no debe confundirse con el reflujo.

¿Qué esperar?

Algunos bebés con reflujo amamantan sin molestias. Otros, muy pronto rechazan el seno porque lo asocian con la molestia.

Estos bebés pueden mostrar mejoría cuando la madre se extrae un poco de leche antes de ofrecer el seno al bebé, cuando su madre lo amamanta en diferentes posiciones, cuando se eliminan las distracciones, cuando se amamanta al bebé dormido o caminando, con un baño en agua tibia, con un masaje o propiciando el contacto piel a piel.

Otros bebés, en cambio, desean amamantar todo el tiempo. La leche materna actúa como antiácido y lo alivia. Pero si come en exceso, el síntoma empeora. Por eso se le debe ofrecer solo un seno en cada comida. Algunas mamás comentan que el chupo de entretención calma a estos bebés.

La dolorosa sensación de ardor estomacal que los adultos conocen como acidez estomacal o pirosis, provoca que los bebés estén inquietos y lloren durante la hora siguiente a la lactada También puede ocasionar que se despierten frecuentemente durante la noche. En casos serios, cuando el contenido del estómago irrita la traquea o se aspira (inhala) hacia el interior de los pulmones, se puede presentar ahogamiento, apnea, cianosis o neumonía.

Un bebé que simplemente escupe frecuentemente pero está contento y gana peso, no tiene mayor problema que el lavado frecuente de su ropa. Un bebé que sufre dolor y no gana peso, o que no respira bien y muestra señales de estar enfermo, debe ser tratado por un médico.

La mayoría de las veces, el diagnóstico se basa en la observación de los síntomas para no someter al bebé a exámenes que lo estresan.

¿Qué hacer?

En muchos casos, el esfínter esofágico inferior del bebé se va fortaleciendo y el reflujo cede con el tiempo. La lactancia en sí es un tratamiento para el reflujo, pues permite ofrecer el seno con frecuencia ayudando a la disminución de los síntomas al reducir el suministro de leche de la madre para igualarse a las necesidades del bebé. Otros aspectos que ayudan son:

  • Tomas breves y frecuentes pues promueven la motilidad y vaciado gástrico.
  • La posición es también importante, sin importar la causa del reflujo: mantenga al bebé en ángulo de 45 a 60 grados mientras amamanta y después de la toma, evitando por completo las lactadas horizontales. Entre una comida y otra el bebé puede sostenerse en posición vertical mediante el uso de cargadores, porta bebés suaves o porta bebés rígidos, o descansar en ángulo sobre el pecho de alguien.
  • Coloque al bebé de manera que la gravedad no haga que la leche salga con fuerza. Es posible que el bebé amamante tranquilo en una posición vertical.
  • Si amamanta recostada de lado, eleve la cabecita del bebé usando una almohada o su propio brazo.
  • Amamante en una silla reclinable o usando cojines en la cama que le permitan hacerlo. Ponga la barriga del bebé contra la barriga suya, de frente al seno.
  • La leche artificial permanece en el estómago durante más tiempo y puede contribuir al reflujo.
  • Ya que varios estudios muestran una fuerte conexión entre el reflujo y la alergia a la leche de vaca, el manejo de la dieta puede ser más efectivo. La soya, el huevo y el trigo también desencadenan alergias. La eliminación durante dos semanas de todos los productos lácteos en la dieta de la madre produce frecuentemente una mejoría notable en el bebé que sufre de alergia a ellos.
  • El consumo excesivo de cafeína por parte de la madre (la cual relaja el LES) puede provocar problemas en algunos bebés, al igual que la exposición al humo de cigarrillos.
  • El uso de tomas más espesas no siempre ayuda, puede interferir con la lactancia y aumentar el riesgo de alergias a ciertos alimentos. Estos preparados pueden tener un efecto adverso en el crecimiento de algunos bebés, aumentando el riesgo de problemas respiratorios y como permanecen más tiempo en el estómago, pueden de hecho provocar más reflujo. No obstante, si el cereal es la recomendación del doctor, ofrézcalo al bebé disuelto en leche materna, con taza o cuchara, no en biberón.

Destetar al bebé no debe considerarse como una buena solución al problema del reflujo: el reflujo es una condición médica y no un problema de la forma como se alimenta al bebé.

En la mayoría de los casos el reflujo puede controlarse a través de un buen manejo de la lactancia, la colocación del bebé al pecho y la dieta de la madre.

Cuando estos pasos no ayudan en la solución del problema, quizá se necesiten llevar a cabo más pruebas y buscar otras opciones de tratamientos.

Sharon Knorr

Newark NY USA

Publicado en Leaven, volumen 39, número 1, febrero-marzo 2003. Traducido por Lucero De León, revisado por Mónica Tesone y Waleska Porras. Adaptado por María Cristina Sáenz en Colombia.

Источник: https://laligadelaleche.org.mx/bebe-con-reflujo-continue-con-la-lactancia/

Mi bebé vomita fórmula infantil a menudo ¿qué hacer?

¿La leche de fórmula causa reflujo?

La regurgitación o los vómitos de la leche en fórmula es más habitual de los que pueda parecer en un principio. Es por eso por lo que, si en algún momento te preguntas por qué mi bebé la vomita, en este artículo te ayudamos a aclararlo explicándote las causas más habituales por las que se produce la regurgitación de leche en fórmula y cuándo acudir al pediatra.

¿Por qué mi bebé vomita la leche en fórmula?

La regurgitación en los bebés puede parecer alarmante, pero ciertamente es algo muy normal en bebés menores de 12 meses. La regurgitación sucede porque el músculo que normalmente retiene el contenido del estómago es aún inmaduro.

Al no estar suficientemente desarrollado, aún no es capaz de retener lo que el pequeño ingiere, como por ejemplo la leche en fórmula.

Estos vómitos que parecen tan alarmantes, se dan cuando el bebé ingiere algo y luego se mueve demasiado, o bien cuando ha comido hasta llenarse mucho.

Así que si tu bebé regurgita sin llorar y de forma tranquila, no deberás preocuparte porque es algo normal en menores de un año. Es a partir del año cuando el músculo empieza a madurar y a retener el contenido estomacal, por lo que los vómitos se irán haciendo menos frecuentes.

Si este es el caso, no debes estar preocupada por posibles intolerancias, reflujo gastroesofágico o problemas estomacales. No obstante, si prefieres descartar estas condiciones, puedes consultarlo con el pediatra para que le haga un examen a tu hijo y comprobar que todo está bien.

Para evitar que tu bebé vomite la leche en fórmula, es importante que lo mantengas erguido durante las tomas o inmediatamente después de las mismas.

También es recomendable que le ayudes a expulsar los gases tras las tomas para evitar que se acumule aire en su estómago, esto ayudará a disminuir el número de vómitos.

Si quieres algunas recomendaciones respecto a este proceso, en nuestro artículo Consejos para ayudar al bebé a expulsar gases te las damos.

Diferencias entre vómitos y regurgitación en bebés

A pesar de que muchas personas piensan que es lo mismo, no lo es. Los vómitos y la regurgitación tienen sus diferencias. ¿Cuáles son? Vamos a verlas.

Regurgitación

Por norma general, los bebés recién nacidos pueden regurgitar parte de la leche. Esto suelen hacerlo tanto durante la comida como después de haber comido.

En la regurgitación, la leche sube de forma espontánea hacia fuera de la boca del bebé, a veces en forma de eructo. Es precisamente por eso por lo que la regurgitación también es conocida como reflujo gastroesofágico.

¿Por qué se produce? Porque el anillo muscular que se sitúa justo al principio del estómago no se cierra por completo. La comida baja y sube sin nada que la frene.

Suele disminuir a medida que los bebés van creciendo y su sistema digestivo va siendo más maduro. En general, desaparece antes de que el bebé llegue al año de vida. En caso de dudas, te recomendamos que lo consultes con el pediatra.

Vómitos

Mientras que el reflujo gastroesofágico no es nada violento, los vómitos sí que pueden serlo.

Ocurren cuando los músculos abdominales y el diafragma se contraen de forma fuerte mientras el estómago se relaja.

Esto provoca que la expulsión de leche vaya acompañada de contenido estomacal y que sea una expulsión más violenta y desagradable. Es recomendable visitar al pediatra.

Cuándo ir al pediatra por las regurgitaciones del bebé

Es normal que, aun sabiendo que son comunes, te preguntes cuándo es el momento de ir al pediatra por las regurgitaciones del bebé. Si tu bebé muestra las siguientes señales aparte de la regurgitación, y sobre todo si esta aumenta, te recomendamos ir al pediatra.

  • Llanto fuerte y/o prolongado durante o tras las tomas.
  • Gestos de dolor.
  • Irritabilidad. 
  • Pérdida de peso.
  • Estancamiento del peso.
  • Ruidos fuertes en la tripa.
  • Estreñimiento.
  • Diarrea. 
  • Arcadas y vómitos.

Si tu bebé muestra algunas de estas señales, podría indicar que las regurgitaciones son producto de alguna condición digestiva, por lo que se recomienda acudir al pediatra con tu hijo para que haga un diagnóstico y te dé el mejor tratamiento.

Si el pediatra recomienda cambiar la leche de fórmula 

Es importante consultar previamente al pediatra ante cualquier modificación que deseemos hacer en la dieta del pequeño.

Si deseamos hacer el cambio porque pensamos que la leche de fórmula actual no sienta bien al bebé, debemos conversarlo con el especialista, indicando las señales que hemos observado.

Recuerda que cualquier cambio de fórmula debería ser supervisado antes por el pediatra.

Si el médico ha recomendado finalmente cambiar la marca de leche del bebé, entonces puedes seguir algunos consejos para hacer esta modificación de manera correcta. Su sistema digestivo no está del todo desarrollado, por eso su alimentación ha de ser supervisada. De ese modo, el proceso que ha de llevarse a cabo debe ser observado para detectar cualquier tipo de alteración.

Lo primero que debes hacer es informarte sobre los tipos y marcas de leche artificial. Es muy importante descartar opciones y decantarte por la que va a satisfacer adecuadamente las necesidades nutricionales de tu pequeño en función de su edad.

Enfamil Premium COMPLETE 2 es una leche de continuación capaz de cubrir las necesidades nutricionales del bebé a partir de los 6 meses de edad, formando parte de una dieta diversificada y equilibrada. Sus propiedades son múltiples:

  • Ayuda al desarrollo visual: Enfamil Premium COMPLETE 2 contiene el nivel recomendado por numerosos expertos de DHA, un tipo concreto de Omega 3 que contribuye al desarrollo visual normal en niños hasta los 12 meses de edad, con una ingesta diaria de 100 mg de DHA.
  • Ayuda al desarrollo cognitivo: el hierro que forma parte de su composición ayudará a su sistema inmune y a su normal desarrollo cognitivo.
  • Ayuda al crecimiento del niño: el zinc que contiene es esencial para su crecimiento y el calcio para los dientes y huesos.

Fortalece los huesos: también contiene vitamina C para fortalecer el sistema inmune y la vitamina D para que los huesos crezcan fuertes.

Comprar ahora

¿Te ha gustado este artículo? Entonces te invitamos a registrarte en el Club Enfamamá para acceder a información de calidad para que puedas acompañar a tu bebé en cada etapa. ¡Apúntate!

Источник: https://www.enfamil.es/blogs/problemas-de-alimentacion/mi-bebe-vomita-formula-infantil-a-menudo-que-hacer

El reflujo no siempre es reflujo

¿La leche de fórmula causa reflujo?

¿No sabes si tu bebé es alérgico a la proteína de la leche de vaca o sólo es reflujo?

Si tu bebé regresa la leche, llora constantemente, duerme poco y no sube de peso, es posible que le hayan diagnosticado reflujo gastroesofágico. Cuando esta enfermedad no disminuye con tratamiento, los médicos podrían sugerir una cirugía. Pero… ¿qué tal si tu bebé no sufre de reflujo y tiene alergia a la leche?

[relacionado id=3734]

El reflujo es un problema frecuente en la consulta pediátrica, incluso para algunos especialistas es la única causa de todos los males del bebé.

Sin embargo, puede confundirse o ser causado por la alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV), padecimiento que cuenta con muchos síntomas en común con el reflujo.

 Aproximadamente un 42% de los bebés con reflujo sufren también de APLV y mejoran con un tratamiento adecuado.

La mayoría de los pediatras, incluso gastroenterólogos y alergólogos pediatras, desconocen aún el problema por lo que el tratamiento contra el reflujo es poco exitoso. Antes de someter a tu bebé a una cirugía o tratamiento por reflujo, conoce qué es la alergia a la leche de vaca y por qué se confunde con reflujo.

¿Alergia a la leche de vaca?

La caseína y otras proteínas de la leche, como la alfa y beta lactoalbúmina, son las principales causantes de la alergia, pues el organismo no las reconoce como propias y genera ciertas reacciones de rechazo. Las fórmulas infantiles contienen cantidades considerables de estas proteínas, por lo que los bebés alimentados con ellas pueden presentar manifestaciones de alergia a las proteínas de la leche de vaca.

Para no confundir

La APLV tiene muchas similitudes con el reflujo pero también con la intolerancia a la lactosa.

Para que no te confundas, definimos a continuación cada una:

  • APLV: es una reacción del organismo ante las proteínas de la leche y puede llegar a afectar el sistema inmunológico
  • Reflujo: conocido también por reflujo gastroesofágico (ERGE), ocurre porque los músculos del esófago del bebé aún están madurando y no tienen la capacidad para retener los alimentos en el estomago, así que los regurgitan
  • Intolerancia a la lactosa: es una alteración de la mucosa intestinal del niño, en la que se carece de lactasa, enzima que permite la asimilación de la lactosa (azúcar de la leche). Generalmente se presenta después de los 5 años de edad

Observa los síntomas

El reflujo y la APLV comparten varios síntomas, sólo unos cuantos hacen la diferencia en el diagnóstico.

Vómito (regurgitaciones frecuentes)
Retraso en el crecimiento
Respiración con silbidos, que se suele confundir con crisis asmáticas.
(dificultad para dormir o sueño intranquilo)
Dermatitis atópica (erupciones en la piel)
Sangre en las evacuaciones

Entre los síntomas más característicos de la alergia a las proteínas de la leche se encuentran los problemas respiratorios, como la rinitis.

Antes de la cirugía

La mayoría de los casos de reflujo son causados por APLV, pero es raro que se diagnostiquen adecuadamente.

Es importante que los bebés con reflujo severo y mala respuesta al tratamiento, sean nuevamente revisados por el médico para descartar APLV, sobre todo en aquellos casos donde se piensa que lo mejor sería una cirugía.

El tratamiento

Para tratar la APLV se sugiere eliminar por completo las proteínas de la leche de la dieta del bebé: darle fórmulas hidrolizadas o de aminoácidos.

En la enfermedad por reflujogastroesofágico se recomiendan las fórmulas antirreflujo, un medicamento procinético (que mejora el vaciamiento gástrico, evitando el reflujo) y un antiácido.

Sólo en casos graves de ERG se recurre a la cirugía. Sin embargo, como ya se mencionó, es importante que se descarte APLV antes de realizarla.

¿Un bebé amamantado podría tener reflujo?

Sí. Se ha observado que los bebés alimentados exclusivamente con leche materna pueden presentar reflujo y cólicos con frecuencia si sus mamás consumen alimentos ricos en proteínas de la leche.

Para disminuir el problema, se aconseja a la mamá llevar una dieta especial proporcionada por su médico o nutriólogo.

Источник: https://www.bbmundo.com/bebes/el-reflujo-no-siempre-es-reflujo/

Reflujo gastroesofágico en bebés

¿La leche de fórmula causa reflujo?

El reflujo gastroesofágico es el paso del contenido gástrico de forma ascendente al esófago, que puede aparecer en los bebés de forma episódica y fisiológica. Es más habitual en los bebés más pequeños, de 0 a 4 meses, disminuyendo su frecuencia según transcurre el primer año de vida.

Estos episodios de regurgitación habitualmente aparecen tras la ingesta, y en muchas ocasiones, no van asociados a síntomas o signos acompañantes.

Sin embargo, cuando el reflujo es más intenso, frecuente y agresivo con la mucosa (revestimiento) esofágica y se acompaña de síntomas como pérdida de peso y otros digestivos o respiratorios, se habla de Enfermedad por reflujo gastroesofágico, entidad que se estima que aparece en un 8% de los lactantes.

¿Qué lo produce?

El reflujo gastroesofágico aparece en momentos en los que existe una incompetencia del esfínter esofágico inferior, una válvula que funciona como puerta de entrada no reversible de los alimentos desde el tubo esofágico hacia el estómago. Cuando esta válvula es más inmadura y se produce una relajación anormal de la misma, el contenido del estómago vuelve de forma retrógrada hacia el esófago.

Este hecho, junto con la menor actividad de las contracciones musculares normales del esófago en los bebés, que sirven para que los alimentos avancen hacia el estómago y para “limpiar” el contenido de los posibles episodios de reflujo, favorece que el contenido habitualmente ácido de los jugos gástricos termine dañando la mucosa esofágica (no preparada para soportar su acidez), así como la aparición del resto de alteraciones sintomáticas.

Otros factores asociados que favorecen la aparición de reflujo gastroesofágico son el aumento de la presión intraabdominal (por tos o llanto por ejemplo), una alimentación grasa, posición tumbada (en decúbito), padecimiento de hernia de hiato, etc.

¿Cuáles son sus síntomas?

En el caso de episodios de reflujo gastroesofágico funcional o fisiológico, los bebés no presentan ningún síntoma acompañante. Habitualmente pueden presentar una regurgitación láctea tras las tomas, sin manifestar incomodidad, llanto o irritabilidad.

En cambio, cuando existe una enfermedad por reflujo gastroesofágico, los bebés pueden presentar síntomas variados. Es habitual que el niño sufra una alteración del desarrollo estaturo-ponderal, es decir, disminución de peso y retraso en el crecimiento.

Esto va asociado con la presencia de regurgitación y/o vómitos de forma persistente En ocasiones los vómitos pueden contener sangre (hematemesis), y de forma común suelen aparecer tras la comida, cuando el bebé está tumbado.

También puede aparecer dolor en la región central del tórax que en los bebés, muchas veces se manifiesta como irritabilidad  o llanto. Además pueden tener sensación de “acidez” o pirosis, dificultad en la deglución, dolor faríngeo al tragar (odinofagia), y en ocasiones, presencia de sangre en las heces (heces negras por sangre digerida),o anemia.

Todos estos síntomas pueden derivar en el rechazo del bebé a las tomas, mostrando a veces movimientos de arqueo del cuerpo hacia atrás al ir a mamar o tomar el biberón. Esto, junto con los vómitos, favorecen la malnutrición del niño.

Además, pueden manifestarse síntomas por afectación de ese reflujo al aparato respiratorio u otorrinolaringológico. Así, hay niños que presentan episodios de laringitis, ronquera, estridor respiratorio, otitis de repetición, sinusitis, tos persistente, apneas obstructivas (interrupciones de la respiración), neumonías de repetición, broncoespasmos, asma, etc.

En un pequeño porcentaje de niños que no han seguido un adecuado tratamiento o no se ha diagnosticado debidamente la enfermedad por reflujo, pueden aparecer complicaciones como el estenosis péptica (estrechamiento de la parte baja del esófago), esófago de Barret (alteración de la mucosa del esófago por el daño persistente que producen los ácidos gástricos), que puede llegar a producir úlceras, estenosis o adenocarcinomas (tumores) en el esófago, aunque este grado de complicación es más raro en los bebés.

¿Cómo es el diagnóstico?

El pediatra en los casos más leves, puede realizar el diagnóstico mediante un adecuado interrogatorio clínico a los padres o cuidadores del bebé, donde les pregunte sobre los síntomas que presenta el niño, antecedentes, etc. acompañado de una adecuada exploración física.

En otras ocasiones, cuando existen dudas diagnósticas,  las manifestaciones son más graves, o se quiere objetivar la respuesta a un tratamiento ya establecido, se realizan pruebas complementarias que ayudan a determinar el diagnóstico y las posibles complicaciones asociadas.

Dentro de las pruebas diagnósticas, en cada paciente se podrán realizar unas u otras, dependiendo de los síntomas que presente el niño y las sospechas que tengan los médicos de las posibles complicaciones asociadas que puede padecer el niño.

Así, se puede realizar una pH-metría esofágica, en la que se lleva a cabo una medición continuada del pH esofágico durante 24 horas; una esofagogastrografía con bario, estudio radiológico con un contraste que ayuda a detectar alteraciones anatómicas (hernia de hiato, estenosis esofágica, etc); también una endoscopia digestiva alta (esofagoscopia), donde se introduce por la boca un tubo flexible con una cámara en su extremo, que permite visualizar la mucosa del esófago y detectar posibles lesiones producidas por el reflujo (esofagitis), además de poder obtener una pequeña muestra del tejido dañado, biopsia,  para realizar su estudio en el laboratorio de anatomía patológica. Otra prueba que se puede estar indicada es una impedanciometría intraluminal multicanal, que mediante la colocación de sensores en el esófago por medio de un catéter, detecta el movimiento dentro del esófago de material líquido o gas, facilitando en este caso la detección de episodios de reflujo no ácido. Otros tipos de pruebas que en ocasiones se requieren realizar pueden ser la gammagrafía gástrica, manometría esofágica, ecografía…

¿Cuál es el tratamiento?

En cuanto al tratamiento, existen tres tipos de líneas terapéuticas que se puede necesitar aplicar de forma única o complementaria.

Por un lado se recomiendan medidas posturales como la colocación del bebé en la cuna en posición tumbado, sobre el lado izquierdo de su cuerpo (decúbito lateral izquierdo).

Aunque se ha demostrado la disminución del reflujo cuando se tumba al niño “boca abajo” (decúbito prono), como esta posición  ha demostrado ser un factor de riesgo de muerte súbita del lactante, sólo se recomienda de forma excepcional en lactantes mayores y en aquellos bebés con un reflujo de difícil control, bajo supervisión estricta. Existe controversia sobre el beneficio real de elevar el cabecero de la cuna en estos casos.

Junto a estas medidas, la modificación de la alimentación puede mejorar la sintomatología del bebé. En este sentido está indicado el uso de fórmulas artificiales antirreflujo (fórmulas espesantes), o en los casos de niños con alergia a la proteína de la leche de vaca, el uso de fórmulas hidrolizadas mejoran el reflujo gastroesofágico.

En cuanto al tratamiento farmacológico, cuando hay de enfermedad por reflujo gastroesofágico en los bebés, los pediatras pueden indicar el uso de medicamentos antisecretores como el omeprazol, la ranitidina o la cimetidina; fármacos antiácidos usados en cortos periodos de tiempo, como el hidróxido de aluminio o magnesio; también pueden utilizarse en determinados casos, fármacos procinéticos como la cisaprida.

En niños que sufren enfermedad por reflujo gastroesofágico severa y que no responden a los tratamientos farmacológicos, presentando complicaciones importantes, puede estar indicado la realización de cirugía (como la funduplicatura de Nissen, o la gastrotomía endoscópica percutánea).

Источник: https://nutribeninternational.com/reflujo/

¿Qué causa el reflujo y la ERGE en los bebés?

Existe un músculo (el esfínter esofágico inferior) que actúa como una válvula entre el esófago y el estómago. Cuando su bebé traga, este músculo se relaja para permitir que los alimentos pasen del esófago al estómago. Por lo general, este músculo permanece cerrado y el contenido del estómago no regresa al esófago.

En los bebés que tienen reflujo, el músculo del esfínter esofágico inferior no está totalmente desarrollado y por ello el contenido del estómago regresa al esófago. Esto hace que su bebé regurgite o «devuelva» la leche. Una vez que su esfínter se desarrolla por completo, su bebé ya no debería regurgitar.

En los bebés que tienen ERGE, el músculo del esfínter se debilita o se relaja cuando no debe.

¿Qué tan común es el reflujo y la ERGE en los bebés?

El reflujo es muy común en los bebés. Cerca de la mitad de los bebés regurgitan varias veces al día durante los primeros tres meses de vida. Por lo general, dejan de regurgitar entre los 12 y 14 meses.

La ERGE también es común en bebés. Muchos bebés de cuatro meses la padecen. Pero para su primer cumpleaños, sólo el 10 por ciento de los bebés aún tienen ERGE.

¿Cuáles son los síntomas del reflujo y la ERGE en los bebés?

En los bebés, el principal síntoma de reflujo y ERGE es regurgitar (devolver la leche). La ERGE también puede causar síntomas como:

  • Arqueo de la espalda: Su bebé tira la cabeza hacia atrás, durante o justo después de comer
  • Cólico: Llanto que dura más de tres horas al día sin causa médica
  • Tos
  • Arcadas o problemas para tragar
  • Irritabilidad, especialmente después de comer
  • Comer poco o negarse a comer
  • Poco aumento de peso o pérdida de peso
  • Sibilancias o problemas para respirar
  • Vómitos fuertes o frecuentes

¿Cómo diagnostican los médicos el reflujo y la ERGE en los bebés?

En la mayoría de los casos, un médico diagnostica el reflujo revisando los síntomas y la historia clínica de su bebé. Si los síntomas no mejoran con cambios en la alimentación y medicamentos para el reflujo, es posible que su hijo necesite hacerse pruebas.

Varias pruebas pueden ayudar al médico a diagnosticar la ERGE. A veces, los médicos piden más de una prueba para obtener un diagnóstico. Pruebas comunes incluyen:

  • Serie gastrointestinal superior: Examina la forma del tracto gastrointestinal superior de su bebé. Su bebé tomará un líquido de contraste llamado bario. El bario se mezcla en un biberón con otro alimento. El profesional de la salud tomará varias radiografías de su hijo para rastrear el bario por el esófago y el estómago
  • Monitorización de pH esofágico: Mide la cantidad de ácido o líquido en el esófago de su bebé. Un médico o enfermera coloca un tubo delgado flexible en el estómago a través de la nariz de su bebé. El extremo del tubo en el esófago mide cuándo y cuánto ácido entra al esófago. El otro extremo del tubo se conecta a un monitor que registra estas mediciones. Su bebé usará el tubo durante 24 horas, probablemente en el hospital
  • Endoscopia gastrointestinal superior y biopsia: Utiliza un endoscopio, un tubo largo y flexible con una cámara. El médico recorre el esófago, el estómago y la primera parte del intestino delgado con el endoscopio. Mientras observa las imágenes del endoscopio, el médico también puede tomar muestras de tejido (biopsia)

¿Qué cambios en la alimentación pueden ayudar a tratar el reflujo o la ERGE del bebé?

Los cambios en la alimentación pueden ayudar al reflujo y la ERGE de su bebé:

  • Agregue cereal de arroz al biberón de leche materna o fórmula. Consulte con el médico cuánto añadir. Si la mezcla es muy espesa, puede cambiar la tetina por una más grande o cortar la abertura con forma de «X» para agrandarla
  • Haga eructar a su bebé cada una a dos onzas de fórmula. Si amamanta, hágalo después de darle cada pecho
  • No lo alimente demasiado: Dele a su bebé la cantidad de fórmula o leche materna recomendada
  • Mantenga a su bebé en posición vertical durante 30 minutos después de las comidas
  • Si usa fórmula y su médico piensa que su bebé puede ser sensible a las proteínas de la leche, su médico puede sugerir cambiar la fórmula. No cambie fórmulas sin hablar con el médico

¿Qué tratamientos para la ERGE del bebé podría recomendar el médico?

Si los cambios en la alimentación no ayudan, el médico puede recomendar medicamentos. Los medicamentos funcionan reduciendo la cantidad de ácido en el estómago de su bebé. El médico sólo sugerirá medicamentos si su bebé aún tiene síntomas de ERGE cuando:

  • Ya ha probado algunos cambios en la alimentación
  • Su bebé tiene problemas para dormir o alimentarse
  • Su bebé no crece en forma adecuada

A menudo, el médico recetará un medicamento como prueba y explicará las posibles complicaciones. No debe administrarle a su bebé medicamentos a menos que el médico se lo indique.

Los medicamentos para la ERGE en los bebés incluyen:

  • Bloqueadores H2, que disminuyen la producción de ácido
  • Inhibidores de la bomba de protones, que reducen la cantidad de ácido que produce el estómago

Si estos no ayudan y su bebé todavía tiene síntomas severos, entonces la cirugía podría ser una opción. Los gastroenterólogos pediátricos sólo realizan esta operación en bebés en casos raros. Pueden sugerir cirugía cuando los bebés tienen problemas respiratorios graves o tienen un problema físico que causa los síntomas de ERGE.

NIH: Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales

Источник: https://medlineplus.gov/spanish/refluxininfants.html

Embarazo saludable
Deja una respuesta

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!: