La mayoría de los padres dejaría su trabajo por sus hijos

Hábitos saludables para la televisión, los videojuegos e Internet

La mayoría de los padres dejaría su trabajo por sus hijos

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La televisión, los videojuegos interactivos e Internet pueden ser excelentes recursos para la educación y el entretenimiento de niños y adolescentes. Pero pasar demasiado tiempo delante de pantallas puede tener efectos secundarios nocivos para su salud.

Por eso es sensato supervisar y limitar el tiempo que su hijo se pasa jugando a videojuegos, viendo la televisión y utilizando Internet

¿Qué es lo más recomendable?

La Academia Americana de Pediatría (AAP) da las siguientes directrices sobre el tiempo que se puede pasar delante de pantallas en función de la edad:

  • Bebés y niños pequeños de hasta 18 meses de edad: no deben pasar tiempo delante de pantallas, con la única excepción de chatear por vídeo con parientes y amigos.
  • Niños pequeños de 18 a 24 meses de edad: algún tiempo delante de pantallas con un padre u otro cuidador.
  • Preescolares: no más de una hora al día de programas educativos, vistos con un padre o cuidador que les pueda ayudar a entender lo que están viendo.
  • Niños y adolescentes de 5 a 18 años: los padres deben poner límites consistentes al tiempo que pasan sus hijos ante pantallas, lo que incluye la televisión, los medios sociales y los videojuegos. Los medios no deben quitar horas de sueño ni de actividad física a ningún niño.

Los niños deben disponer de una amplia variedad de actividades que puedan realizar en su tiempo libre, como estar con sus amigos y hacer deporte, que les pueden ayudar al desarrollo saludable del cuerpo y de la mente.

Tiempo ante la pantalla

He aquí algunos consejos prácticos para hacer más productivo el tiempo que pasan los niños delante de pantallas.

  • Haga que en las habitaciones donde haya televisores, computadoras y otros dispositivos que contengan pantallas estén provistas de abundantes objetos de entretenimiento que carezcan de pantalla (libros, revistas para niños, juguetes, rompecabezas, juegos de mesa, etc.) para animar a su hijo a hacer algo no relacionado con las pantallas.
  • Tenga los televisores, los iPads y otras pantallas fuera de la habitación de su hijo.
  • Apague todas las pantallas durante las comidas.
  • No permita que su hijo vea la televisión mientras hace los deberes.
  • Trate el tiempo de televisión como un privilegio que su hijo se tiene que ganar, no como algo a lo que tiene derecho sin más. Dígales que solo está permitido pasar tiempo delante de pantallas cuando hayan acabado sus tareas domésticas y sus deberes escolares.
  • Pruebe a prohibir la televisión entre semana. Entre los deberes, las actividades deportivas y las responsabilidades laborales, resulta difícil encontrar tiempo para estar con la familia durante la semana. Grabe los programas que pongan entre semana o resérvense tiempo de videojuegos para los fines de semana, y dispondrán de más tiempo para disfrutar en familia de las comidas, los juegos y las actividades físicas durante los días laborables.
  • Sea un buen ejemplo. Limite el tiempo que usted dedica a ver la televisión.
  • Revise la programación de televisión y las reseñas sobre los programas. Busque programas que pueda ver toda la familia (como programas adecuados para la edad de su hijo, no violentos y que refuercen los valores familiares). Elija programas que estimulen el interés y el aprendizaje relacionados con las aficiones y la educación (lectura, ciencia, etc.).
  • Vea los programas antes que su hijo. Asegúrese de que los programas son apropiados antes de que los vea su hijo.
  • Básese en la clasificación por edades de los contenidos. Algunos programas de televisión utilizan la clasificación de sus contenidos por edades, lo que suele aparecer en la programación de la televisión que publican los periódicos y en la pantalla durante los primeros 15 segundos de cada programa.
  • Utilice las herramientas de selección. Muchos televisores nuevos disponen de chips antiviolencia (llamados V-chips), que permiten bloquear los programas y películas que usted no desea que vea su hijo por ser violentos.
  • Elabore un programa de televisión para toda la familia. Trate de que sea algo en lo que toda la familia esté de acuerdo. Después colóquelo en algún lugar de la casa claramente visible (como en la nevera), para que todos sepan qué programas se pueden ver y cuándo. Y asegúrese de apagar el televisor cuando se acabe el programa seleccionado, en vez de empezar a cambiar de canal buscando algo más que ver.
  • Vea la televisión y juegue a videojuegos con su hijo, para estar seguro de que los contenidos son adecuados para él.
  • Infórmese sobre las políticas que siguen otras personas sobre la televisión. Hable con otros padres, el médico y los profesores de su hijo sobre sus políticas para ver la televisión y sobre los programas adecuados para niños que ellos recomiendan.
  • Plantee alternativas sin pantallas que sean divertidas. Si usted quiere que su hijo apague el televisor, sugiérale opciones alternativas, como jugar a un juego de mesa, al escondite o al aire libre.

Hablar es importante

Hable con su hijo sobre lo que ven en las pantallas y comparta con él sus creencias y valores. Si aparece algo en la pantalla que usted desaprueba, apague el aparato y aproveche la oportunidad para hablar con su hijo.

He aquí algunas sugerencias.

  • «¿Te parece que ha estado bien cuando esos hombres se han empezado a pelear? ¿Qué otra cosa podrían haber hecho?» ¿Qué habrías hecho tú?
  • «¿Qué opinas sobre cómo se estaba comportando esa gente en la fiesta? ¿Crees que lo que estaba haciendo estaba mal?»
  • Si se discrimina o se maltrata a algunos personajes o a un grupo de personas, hable sobre lo importante que es tratar a todo el mundo por igual, a pesar de las diferencias.
  • Puede utilizar programas y juegos para hablar sobre situaciones confusas y para expresar sus opiniones sobre temas difíciles (sexo, amor, drogas, alcohol, tabaco, trabajo, comportamiento, vida familiar). Enseñe a su hijo a hacerse preguntas y a aprender a partir de lo que ven en las pantallas.

Videojuegos y juegos interactivos

  • Fíjese en la clasificación por edades de los contenidos. Los videojuegos tienen clasificaciones que indican cuando incluyen violencia, palabrotas o lenguaje obsceno, contenido sexual para adultos y otros contenidos que pueden no ser adecuados para los niños. Las clasificaciones que establece la Junta de Clasificación de Software de Entretenimiento (un organismo de EE.UU. que califica los juegos por edades) de EE.UU. van desde «EC» (de early childhood o «primera infancia»), lo que indica que el juego es adecuado para niños pequeños a partir de los 3 años, hasta AO (adults only o «solo para adultos»), lo que indica que su contenido violento o de tipo sexual es apropiado solo para adultos. En Europa, la Información Paneuropea sobre Juegos (PEGI, por sus siglas en inglés) ha establecido una clasificación similar.
  • Vea antes los juegos. Aunque los juegos estén clasificados por edades, es importante que los vea usted, o incluso que los juegue, antes de dejar que su hijo juegue con ellos. La clasificación del juego por edades puede no coincidir con lo que usted cree que es apropiado para su hijo.
  • Ayude a su hijo a que se tome los juegos en perspectiva. Supervise cómo están afectando los juegos a su hijo. Si le parece que está más agresivo después de pasar un rato jugando a cierto juego, hable con él sobre el juego y ayúdale a entender que la violencia que refleja es distinta de la que ocurre en la vida real. Esto puede ayudarle a identificarse menos con los personajes agresivos y a reducir los efectos negativos que pueden tener los videojuegos violentos sobre él.

Seguridad en Internet

  • Aprenda a utilizar las computadoras. Aprenda cómo bloquear los contenidos que no considere adecuados.
  • Instale la computadora en una zona de uso común. Guárdela donde pueda observar y supervisar a su hijo. Y no la coloque nunca en la habitación de su hijo.
  • Comparta con su hijo pequeño una cuenta de correo electrónico. Así, podrá controlar quién le envía mensajes.
  • Enseñe a su hijo sobre la seguridad en Internet. Exponga las reglas a seguir mientras se utiliza Internet, como nunca revelar información personal, incluyendo su dirección, número de teléfono, nombre o ubicación de su escuela.
  • Incluya los sitios de Internet preferidos de su hijo en los favoritos. Así, su hijo podrá acceder a ellos con más facilidad y será menos probable que entre por error a páginas de contenido inadecuado.
  • Usen Internet los dos juntos. Enseñe a su hijo el comportamiento adecuado al usar Internet.
  • Supervise el uso que haga su hijo de las salas para chatear en línea. Asegúrese de que su hijo sabe que, cuando envíe un mensaje a una sala para chatear, estará revelando su dirección de correo electrónico a todos los demás.
  • Infórmese sobre las protecciones de Internet que se aplican en otros lugares. Averigüe de qué protecciones de Internet se dispone en la escuela, los centros de actividades extraescolares, las casas de los amigos de su hijo y cualquier otro lugar donde su hijo pueda usar una computadora sin su supervisión.

Revisado por: Expertos en medicina de KidsHealth

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/tv-habits-esp.html

Manutención de los padres separados a los hijos mayores de edad | BBVA

La mayoría de los padres dejaría su trabajo por sus hijos

Pese a que lo ideal es que exista un acuerdo entre las partes, no suele resultar sencillo encontrar un clima de entendimiento tras el doloroso paso de la separación o el divorcio. Además, el asunto puede complicarse cuando alguno de los hijos alcanza la mayoría de edad.

La pensión alimenticia

Se trata de la obligación que se impone a un progenitor para asegurar la manutención de uno o más hijos. Es tanto un deber para la persona que tiene que hacerse cargo de la situación, como un derecho para el que recibe el beneficio de los alimentos.

Según afirma el Código Civil en su artículo 142, «se entiende por alimentos todo lo que es indispensable para el sustento, habitación, vestido y asistencia médica.

Los alimentos comprenden también la educación e instrucción del alimentista mientras sea menor de edad y aun después cuando no haya terminado su formación por causa que no le sea imputable».

La pensión alimenticia se fija en función de una serie de variables como son las necesidades de los hijos, el nivel de vida de la familia y las posibilidades económicas de los padres. Ambos padres están obligados a procurar la manutención de sus vástagos pero en un procedimiento de divorcio o separación, la pensión alimenticia se fija sobre el progenitor que no convive con los hijos.

La cuantía de la pensión puede establecerse de mutuo acuerdo entre los padres en función del Convenio Regulador o por un juez si no existiese posibilidad de llegar a un pacto satisfactorio.

El Código Civil recoge la posibilidad de variar las condiciones de la pensión si se diera alguna variación sustancial en las circunstancias de los padres o los hijos:

  • Cuando uno de los progenitores pierde su empleo.
  • Si se recibiera una herencia.
  • Si alguno de los hijos se fuera a vivir con el otro progenitor.
  • Si un hijo se convierte en económicamente independiente.

Mayoría de edad

Podría pensarse que cuando el hijo alcanza los 18 años, el padre responsable de proveer el alimento dejaría automáticamente de tener que afrontar su obligación, sin embargo no es así. El ordenamiento jurídico español no establece ningún límite sobre en qué momento se debe de extinguir la exigencia.

La realidad, sostenida a través de la amplia jurisprudencia existente, dice que la manutención ha de mantenerse hasta que el hijo consiga su independencia económica a través de su incorporación al mercado de trabajo con cierta estabilidad.

Así, los trabajos esporádicos, de temporada o que reporten ingresos por debajo del salario mínimo interprofesional no son valorados como suficientes para considerar que el joven pueda alcanzar la independencia económica suficiente.

El hijo mayor de edad puede solicitar la pensión alimenticia a la que tiene derecho —y que servirá solamente para cubrir sus necesidades más básicas— siempre que cumpla una serie de condiciones:

  • Es aconsejable que la petición corra a cargo del progenitor con el que convive el hijo mayor de edad.
  • El hijo debe ser capaz de demostrar que o bien no cuenta con ingresos o estos son insuficientes para mantenerse por sí mismo.
  • En el caso de que aún se encuentre en periodo de formación, su rendimiento medianamente satisfactorio y los estudios que esté cursando tienen que ser oficiales.
  • En el caso de que el hijo quiera retomar sus estudios por haberlos abandonados en el pasado por la razón que fuera, podrá solicitar también la ayuda.

Por otra parte y aunque no siempre todas las sentencias de los tribunales coincidan, existe una serie de casos en los que puede ser posible el cese de la obligación de proveer los alimentos:

  • Cuando el hijo mayor de edad haya dejado de estudiar y no trabaje por motivos que le sean imputables. Es decir, porque ha decidido no continuar con su formación ni hace el esfuerzo suficiente para buscar una oportunidad laboral.
  • En la mayoría de los casos cuando haya finalizado los estudios y se encuentre trabajando aunque conviva con uno de los padres.
  • Si ha finalizado sus estudios y le corresponde la pensión alimenticia, el obligado a proveer la misma puede solicitar un recorte de la cuantía.
  • Cuando el hijo mayor de edad contrae matrimonio sea cual fuere su situación económica, la obligación del alimento queda sin efecto.

La crisis económica de los últimos años ha incidido de manera especial en las sentencias de los jueces encargados de dictaminar estos casos.

Tanto la merma en la capacidad económica de muchos progenitores, como las crecientes dificultades de los jóvenes para abrirse camino en el mercado laboral, han obligado a los tribunales a revisar con mayor celo que nunca los casos y esta situación ha hecho que las sentencias se hayan mostrado más garantistas.

Источник: https://www.bbva.com/es/manutencion-padres-separados-hijos-mayores-edad/

¿Cuándo puedo dejar a mi hijo solo en casa?

La mayoría de los padres dejaría su trabajo por sus hijos
Fotograma de la película 'Solo en casa', protagonizada por Macaulay Culkin. Un niño se enfrenta a ladrones tras el 'olvido' de sus padres, que se van de vacaciones sin él.

EM

Todos sabemos que la mayoría de edad llega a los 18 años en España, pero a nadie se le ocurre pensar que los chavales van a estar acompañados por papá y mamá hasta esa fecha. La educación es un proceso de soltar amarras, cada día un poquito, hasta que los chicos vuelan con sus propias alas.

«¿Cuándo puedo dejar solo a mi hijo en casa?» es una pregunta que los padres nos tenemos que hacer en algún momento.

Parece un tema fácil pero no lo es porque, a la hora de decidir cuándo dejar al niño sin compañía con totales garantías, la respuesta es: cuando él esté preparado por su grado de autonomía.

La pregunta de marras pone a prueba también el grado de madurez emocional de los progenitores, si manejan sus miedos y pueden apoyarse el uno al otro para fomentar la independencia de su hijo. Nuestra educación no nos sirve de referencia.

¿A qué edad se quedó usted solo en casa? ¿Dejaría a su hijo entonces sin vigilancia? Los chicos ahora van por delante en muchas cosas, como ocurre con la tecnología, sin embargo, parecen menos autónomos en otras, acostumbrados a que sus papás hagan por ellos las tareas.

La ley no se define en este sentido porque no recoge la edad mínima en la que un menor puede quedarse solo sin la supervisión de un adulto. Habla de sanciones y consecuencias legales si los padres han incurrido en desamparo. A veces la línea que separa el ayudarles a salir del cascarón y el abandono negligente no está clara.

En España, el informe Accidentes de la población infantil española realizado por la Fundación Mapfre y la Asociación de Pediatras, arroja el dato de que el 9,1 % de los menores de 12 años se quedan solos en casa en algún momento.

¡El 5% tienen menos de cuatro años! En Italia, muchos colegios han avisado a los padres para que recojan a sus hijos hasta los 14 años, los casi adolescentes no pueden estar solos ya que se les prevé incapacidad jurídica.

En general, los padres saben que han de dejar espacio a sus hijos, pero en la práctica les cuesta confiar. Su protección es miedo.

Los progenitores de Elena van a terapia para dejar que su hija viaje en metro sola con ¡17 años! También hay progenitores desentendidos o que trabajan mucho y no pueden ocuparse de sus hijos, si bien la mayoría superan los recelos y ayudan a sus hijos a crecer, aunque sea un poco más tarde que antes.

Aunque la medida para dejar a los niños solos es su madurez, los psicopedagogos sugieren que entre los 11 y 14 años hay que empezar a ayudarles para que asuman la responsabilidad de quedarse en casa sin adultos. Antes les será más difícil resolver situaciones complicadas si surgen.

Piense en algunas de estas preguntas: ¿Es responsable y hace lo que se le pide? ¿Sabe quedarse en su habitación? ¿Cómo reacciona ante situaciones imprevistas? ¿Sabe controlar el tiempo? Si sale usted un momento de casa, ¿cómo reacciona? Hay algunos aspectos que indican que ya está preparado: sabe cuidar de sí mismo (vestirse, comer), no es impulsivo, es capaz de reaccionar en caso de emergencia, sigue las instrucciones que le ha dejado y, sobre todo, no tiene miedo a estar solo. ¿Su hijo flojea en algunos de estos puntos? ¿Cómo conseguir que adquiera más autonomía? Ayudándolo a confiar en sí mismo sin forzar sus tiempos.

Lo mejor es hacer pequeños ensayos para que, poco a poco, consiga manejarse en situaciones distintas.

Primero quedarse solo en su habitación sin reclamar su atención, después permanecer en casa mientras usted sale unos minutos para sacar a la mascota o tirar la basura.

Cuando tienen 12 años puede ir al cine cerca, dejando la cena preparada, con la vecina de confianza al tanto y con el móvil cargado. No olvide preguntarle cómo se ha sentido.

Cuando son adolescentes las cosas cambian. En estos casos son ellos los que quieren quedarse solos porque se sienten mayores.

La familia ha de dejar claro que no se trata de hacer lo que le dé la gana, sino que es una responsabilidad asociada a su madurez.

Irse puntualmente es diferente a dejar a los quinceañeros todas las tardes de la semana solos sin supervisión. Por muy mayores que parezcan, aún necesitan sentir la presencia y el apoyo de sus progenitores.

Los padres tenemos que manejar nuestra ansiedad: si estamos nerviosos transmitimos a los niños inseguridad o mensajes contradictorios. La protección excesiva se puede convertir en una educación en el temor. No hay que olvidar que la autonomía es un proceso de todos, padres e hijos.

No le meta miedo. Es mejor decir: «¡Si un desconocido llama a la puerta, no abras!». A: «¡Ten cuidado!».

Poner normas de conducta.

Mejor en un sitio visible y por escrito para que sepan qué hacer en su ausencia.

Hacer pasos previos

Antes de quedarse solos en casa pueden ir a la tienda de al lado o a comprar el periódico. No deje a ningún hermano menor a cargo al principio.

Enseñarle a actuar en caso de emergencia

A llamar al 112, a sus padres, a familiares cercanos, al vecino, y saber qué hacer si saltan los plomos.

Establecer protocolos.

Decir a qué hora estará de regreso. Pedir que mande un mensaje de que todo va bien. Actividades programadas, como ver una película.

Источник: https://www.elmundo.es/vida-sana/mente/2017/10/16/59df9796268e3e2b028b45f1.html

Nueve madres que están felices de haber renunciado a sus trabajos y quedarse en casa con sus hijos

La mayoría de los padres dejaría su trabajo por sus hijos

Tener hijos, además de ser una experiencia maravillosa que te cambia la vida y te transforma en una nueva persona, es también comenzar a tomar muchas decisiones nuevas e importantes cada día. Una de estas, particularmente en el caso de las mujeres que trabajan fuera de casa es decidir si se continúa trabajando o se renuncia para cuidar a los hijos.

Ésta es una decisión que no siempre resulta fácil y que no sabremos si funcionará o será lo mejor. En el caso de los testimonios que hoy te comparto, lo ha sido. Hablamos con nueve madres que están felices de haber renunciado a sus trabajos y quedarse en casa con sus hijos.

Anteriormente te habíamos compartido los sinceros testimonios de nueve mujeres que renunciaron a sus trabajos para dedicarse a sus hijos, pero que después se arrepintieron de haber tomado esa decisión. Hoy, toca conocer el otro lado de la moneda: madres que están felices de haberlo hecho.

Sabemos que la decisión de continuar trabajando o renunciar para cuidar a los hijos es una que depende de muchos factores circunstanciales, como la situación económica, así como de factores emocionales, como el continuar o abandonar una carrera profesional.

Personalmente considero que no existe una respuesta que sea «buena» o «mala», sino que cada mujer y cada familia, deberá decidirlo basándose en estos factores y en buscar lo que sea mejor para todos, tanto para los hijos como para los padres, sea renunciar para estar con los hijos, o sea continuar trabajando fuera de casa.

Dejar un trabajo, para dedicarse a la maternidad

La mayoría de las mujeres que amable y sinceramente nos compartieron sus testimonios son mujeres que llevaban una vida laboral activa y en la cual se sentían felices. Algunas de ellas tenían trabajos que les demandaban mucho tiempo, como Lucero, de 29 años y con una hija de un año:

Soy Licenciada en Derecho y el último empleo que tuve fue en una empresa transportista donde era la gerente administrativa. Era un trabajo super demandante sobre todo en tiempo, a veces tenía que ir incluso los domingos un rato, pero me gustaba mucho mi trabajo.

Tenía muchas responsabilidades y mi jefe confiaba en mí para tomar decisiones, manejar las cuentas bancarias y gestionar lo necesario para la empresa, por lo cual me estaba relacionando con muchas personas.

Realmente terminaba cansada, pero también me gustaba trabajar, además de que me pagaban muy bien.

Otras, como Nora de 27 años y madre de un niño, tenían trabajos en los que era necesario salir de la ciudad varias veces por semana y que les dejaba agotadas:

Era asistente de un consultor político, asesorábamos y creábamos la imagen de la figura pública. Yo manejaba un grupo de encuestadores, trabajaba en campo trazando rutas, era un poco de todo: reuniones, comidas, viajar por el estado. Me sentía viva, amaba no tener que estar encerrada siempre, tener personal a cargo, manejar, viajar, poder impulsar una marca y/o figura.

Para muchas de ellas, la decisión de renunciar a sus trabajos tras convertirse en madres fue algo que ya tenían pensando incluso desde antes de quedar embarazadas. Como Edna, de 32 años y madre de una niña de cuatro y un niño de dos años, a quien la maternidad le llegó justo cuando estaba justo en el cambio de un trabajo a otro:

En el tiempo que estaba en espera de entrar a un nuevo trabajo me sentía muy mal y después de estudios, nos esteramos que estaba embaraza.

Mi esposo y yo siempre desde el noviazgo habíamos hablado de cuando vinieran los hijos yo me quedaría en casa.

El costo en Estados Unidos de las guarderías es demasiado alto y lo que yo iba a generar en mi trabajo de tiempo medio se iba a ir completamente al cuidado de los hijos. Así que siempre estuvimos en ese acuerdo, aunque no fue fácil.

Para otras, como Karla de 32 años y madre de unos mellizos de tres años, renunciar para dedicarse al cuidado de sus hijos no era el plan original, pero surge cuando se dieron cuenta que ya no querían dejar a sus hijos:

En mis planes no estaba renunciar en lo absoluto. Tomé mi baja maternal en tiempo y forma, pero una vez que nacieron mis bebés y estaba por terminarla, no pude dejarlos. No tuve corazón, no podía separarme de esas personas tan pequeñas e indefensas. No podía dejarlos a cargo de alguien más que no fuera yo. Y tomé la decisión de ir a renunciar a mi trabajo después de casi 6 años.

Y en algunos casos especiales, la decisión de renunciar se toma por necesidad, y porque es lo mejor para los hijos. Así fue como le sucedió a Samantha, de 40 años y madre de una niña de cinco y un niño de año y medio:

Soy Contador Público Auditor y desde los 18 años trabajé en ésa área. Me gustan los números, hacía facturación a clientes, nómina de empleados, cheques a proveedores, balances. Pensé que nunca dejaría de trabajar. Trabajé hasta un jueves y el lunes tuve a mi hija y pensaba regresar, pero mi niña nació con un problema médico: paladar hendido.

La verdad fue más la depresión que me dio que lo que tuvo de problema porque a ella a los 9 meses la operaron y fue un éxito. Sólo era el paladar así que no tuvo cicatriz y habla a la perfección. Pero yo me sentí culpable y ella necesitaba otros cuidados especiales y al final no quise regresar a trabajar. Regrese y a los dos días renuncié.

La transición a una maternidad 24/7

Se trabaje o no fuera de casa, convertirse en madre implica una transformación total: desde nuestro cuerpo, hasta nuestras rutinas, estilo de vida y forma de pensar. Nos damos cuenta que quizás ahora algunas cosas no nos parecen tan importantes y decidimos darle prioridad a otras.

No es que nos deje de importar continuar aprendiendo o ya no nos interese tener una carrera en el mundo profesional, simplemente en este momento, ahora que nuestros hijos son pequeños, continuar trabajando no es lo más importante en nuestra lista de prioridades. Y es ahí cuando muchas decidimos renunciar para quedarnos a su lado.

Desde luego, el hecho de que tomemos la decisión no significa que el cambio de mujer profesional o madre de tiempo completo sea fácil. Una de las cosas, es lo solitario que puede convertirse el pasar de un papel a otro, como le sucede a Mariana, de 29 años y madre de un niños de dos años:

Aunque no fue difícil porque no tenía un trabajo de tiempo completo y me gusta estar en casa con mi hijo, lo que extraño de la vida laboral es ese compañerismo que uno tiene con sus colegas. A veces extraño platicar con otros adultos sin tener que estar al pendiente de mi hijo.

A veces, una de las cosas que más difícil resulta a algunas madres, es la opinión o críticas de otras personas, que no comprenden por qué deciden abandonar una carrera en la que iban creciendo, como comenta Lucero:

Quizá uno de los retos a los que me he enfrentado es sobre todo lo que opinan los demás, por ejemplo: me dicen que para qué estudié si no trabajo, que por qué no va a guardería, que por qué aún le doy leche materna.. En fin, de todo opinan y en ocasiones si me hacen sentir un poco triste, pero siempre llegó a la misma conclusión: vale la pena por el momento dedicarme solo a ella.

Y es que actualmente es muy común o normal que ambos padres trabajen y las madres regresen a trabajar después de terminar su baja maternal. Por eso, a algunas personas les sorprende cuando mujeres dedicadas a su carrera deciden renunciar, pero en realidad, es algo que quizás a muchas les gustaría.

Un cambio total y agotador, pero que vale la pena

Así como en su momento otras madres nos compartieron de forma honesta que dudaban acerca de la decisión que tomaron al renunciar tras tener hijos, estas madres se siente felices y satisfechas con su decisión. Aunque claro, como sabemos quienes tenemos hijos, los días a veces se vuelven largos.

Para Cynthia, de 32 años y madre de una hija de 2 años, al principio fue muy difícil por todos los cambios, aunque gracias a su hija poco a poco ha podido adaptarse a la vida de mamá de tiempo completo:

Fue agotador, abrupto y para nada fácil. Desconocía todo, darle de comer desde que me la entregaron (nació en hospital público y estuve sola hasta el día siguiente), tomar fuerza de la nada, aprender a no dormir.

Fue un cambio muy radical para mi, dejar literal mi vida social y profesional morir, y enfocar toda mi fuerza, mi amor y mis prioridades en mi hija. Ella es mi maestra, mi fuerza. Cuando sentía que todos estaban mejor que yo, ella me inyectaba pilas para hacerme sentir afortunada de tener una hija sana y hermosa.

Suena difícil y lo fue. Sobre todo porque al no planear mi embarazo fue un cambio radical y rápido.

En el caso de María, de 29 años y madre de dos niños de siete y casi dos años, no solo fue difícil adaptarse a la vida con hijos, pues como continuó trabajando por un tiempo, no conocía tan bien a su hijo, y había algunas cosas en casa que no sabía cómo hacer:

La transición fue un poco dura porque no sabía qué darle de comer a mi hijo o qué era lo que le gustaba, ya que por mi trabajo lo veía muy poco y además yo siempre pagaba porque me hicieran todas las labores del hogar, así que no estaba acostumbrada. Mi mayor reto fue adaptarme a las necesidades en mi hogar: hacer de comer, lavar, cuidar a mi hijo y también estar con mi esposo, aunque no extraño nada, ya que mi trabajo era muy estresante y me demandaba mucho tiempo.

Para Samantha, además de verles crecer, renunciar a su trabajo le ha permitido estar a su lado en momentos difíciles o cuidarles cuando enferman:

Definitivamente fue la mejor decisión para mí, ya que he disfrutado y sufrido cada etapa de mis hijos. Por ejemplo, cuando estuvieron enfermos y tuve que llevarlos al hospital, pude quedarme sin tener que esperar permiso o ver la cara larga del jefe.

También ser la primera en ver cada logro y cada monería que empiezan a hacer. No estaba en mis planes tener hijos, fueron tardados pero muy queridos. Y creo que si me tardé tanto en tenerlos, lo mínimo que puedo hacer es darles la atención que se merecen. Estudié 18 años, trabajé 18 años…

puedo esperar para volver a hacerlo.

Y definitivamente, una de las cosas que más satisfacción da, es el compartir todos esos tiernos e irrepetibles momentos que se viven al lado de niños pequeños, como comenta Edna:

Ahora que tengo la bella oportunidad de quedarme en casa a limpiar cada vaso de leche tirado, a escuchar cada palabra nueva, a recoger a mi niña de la escuela o verlos caminar, pienso que todo el dinero del mundo no me regresaría esos recuerdos que he creado con uno o ambos de mis hijos. Por más que me guste salir de casa y sentirme independiente o el apoyar a mi esposo en los gastos del hogar o solo por el amor a ejercer la carrera, mil veces escogería estar en casa con mis hijos.

Si estás pensando en renunciar después de convertirte en madre

Finalmente, la decisión de continuar trabajando o renunciar después de tener hijos es algo que será diferente para cada mujer. En el caso de las madres que están felices de haberlo hecho, nos comparten algunos consejos para otras madres que estén considerando esta opción, con la intención de que puedan ayudarles a tomar la mejor decisión.

Para Mariana, pensarlo a profundidad y analizarlo bien es clave, porque no es fácil, aunque los años en los que son pequeños son pocos y pasan rápido:

Que lo piensen bien. Yo decidí hacerlo por que estaba consciente que mi hijo no iba a ser pequeño toda la vida, que algún día va a crecer y hacer sus cosas y me va a dejar hacer las mías, por eso quise quedarme y disfrutarlo. No es fácil por que estar todo el día con un bebé o un toddler es cansado, pero lo he visto crecer y lograr muchas cosas y siento que vale pena.

También es importante que al momento de analizar la decisión, se piense también en un plan de acción en el que aclaren bien qué pasará y cómo le harán, que es justamente lo que aconseja Nora:

En mi experiencia tener un plan sirve, estar seguros de lo que quieres a corto, mediano y largo plazo, y externarle todo a tu pareja y/o familia. Yo sin mi pareja y familia no lo hubiera logrado

Cynthia por ejemplo, aconseja que si deciden renunciar, además de disfrutar a los hijos, no nos olvidemos de nosotras y evitemos comparar nuestra vida con la de los demás, pues las metas son diferentes para cada quien:

Es importante no renunciar a lo que nos apasiona y leer sobre temas de nuestro interés.

Pero sobre todo no voltear a ver los logros de amigas, otras mamás o en general alguien más para compararnos y hacernos menos (a menos que sea para felicitar). Cada quien tiene su ritmo y sus propios logros.

Por ejemplo, mientras mi amiga tiene un trabajo bueno en una agencia de medios, yo logré quitarle el pañal a mi bebé en unos días ¡y ese es mi último gran logro!

Pero sin duda lo más importante, es el consejo que nos da Denys, de 25 años y con un hijo de 3 años, en el que no importa cuál sea tu decisión, lo que importa es hacer lo que te haga feliz y sea mejor para ti y tu familia**:

Creo que el mejor consejo que puedo dar es que si trabajan fuera o en casa, disfruten a sus peques el mayor tiempo posible y que no se sientan mal si les dejan o se quedan con ellos, pues todas vivimos situaciones diferentes.

Fotos | iStock

Источник: https://www.bebesymas.com/ser-padres/nueve-madres-que-estan-felices-haber-renunciado-a-sus-trabajos-quedarse-casa-sus-hijos

Embarazo saludable
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