La piel de tu bebé

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La piel de tu bebé

La piel de los recién nacidos es muy diferente a la piel de los adultos. La piel frágil de los pequeños es hasta 10 veces más fina, se seca con facilidad. Así mismo no es capaz de regular bien la temperatura y resulta más propensa a alergias e irritaciones. Te contamos las 10 reglas de oro para cuidar la piel de tu bebe

¿Por qué su piel requiere de un cuidado especial?

La doctora Aurora Garre de Cinfa detalla que “hasta los tres años de vida, la ‘barrera cutánea’ de los niños no ha terminado de desarrollarse, y no está tan preparada para defenderse de las agresiones medioambientales (frío, viento, sol, aire seco…)”.

Entre las características que diferencian la piel de los bebés de la de nuestra, la experta indica que “su función termorreguladora no funciona al 100%; pierde y absorbe agua con mayor rapidez; presenta una mayor reactividad vascular (se enrojece o palidece más fácilmente); y una menor capacidad de sintetizar melanina. En general, es menos resistente y mucho más frágil y delicada”, apunta. Esta fragilidad resulta clave a la hora del cuidado de los más pequeños en los diferentes momentos de sus primeros meses.

En este sentido, la doctora expresa que es muy importante que “los padres no usen para los niños  productos de adultos, porque según establece la legislación europea, la cosmética para bebés debe pasar unos controles muy estrictos y exigentes. Así, en la higiene diaria de los más pequeños, la regla de oro es elegir siempre productos de cuidado específicamente formulados para su piel, hipoalergénicos y probados bajo control dermatológico y pediátrico”.

“Además, debemos tomar una serie de precauciones en  diversos momentos del día, como el baño o el cambio de pañal, para conseguir llevar una rutina que nos asegure un cuidado adecuado de su piel. Y es fundamental no exponer a nuestros bebés al sol hasta los 6 meses de edad, como mínimo”, concluye la experta.

10 reglas de oro para cuidar la piel de tu bebe

1. Prepara el baño. Previamente al momento del baño es necesario calentar tanto el agua de la bañera, que debe estar a unos 37º, como el propio cuarto de baño, para que la temperatura ambiente esté entre los 20ºC y 22ºC. Además, te ayudará tener a mano todo lo que vayas a necesitar: productos, toallas, esponja…

2. Siempre pendiente. Una vez que metas a tu bebé en la bañera, durante los primeros meses debes sujetarlo con firmeza. A partir de los 4 ó 5 meses ya puedes emplear una hamaquita de baño. Y en ningún momento lo dejes sin vigilancia, ni dentro de la bañera ni en el cambiador.

3. Utiliza productos específicos. El jabón debe ser uno líquido infantil, hipoalergénico y con pH neutro, que respete el manto ácido cutáneo. También es importante contar con una esponja, preferiblemente que sea natural.

4. Controla el tiempo. Procura no tenerle en la bañera más de cinco minutos y lávale el pelo sólo instantes antes de sacarle del agua, porque los bebés pierden mucha temperatura por la cabeza.

5. Sécale con delicadeza. Cuando termines de bañar al bebé, sécale dándole ligeros toquecitos, sin frotarle, para no irritar su piel. Comprueba bien todos los pliegues y arruguitas para asegurarte de que no queda humedad.

6. No te olvides de hidratar. Aplícale una leche infantil hidratante, dándole un suave masaje por todo el cuerpo.

7. El cambio de pañal: zonas delicadas. Para limpiar el culito del bebé, utiliza toallitas especiales para este momento, o si lo prefieres, agua y un gel lavante o un jabón supergraso. Es fundamental realizar la limpieza desde la zona más limpia a la más sucia, de adelante hacia atrás, para no arrastrar la suciedad.

8. Barrera antibacteriana. Una vez limpio, y antes de colocar el nuevo pañal, asegúrate de que tiene totalmente secos los pliegues de las nalgas y las ingles, y aplícale una buena capa de crema protectora en el culito, cuya función es crear una barrera que prevenga las posibles irritaciones en esta zona, debido al contacto directo con la orina y las heces.

9. No te excedas con el perfume. Para perfumarle delicadamente, puedes utilizar unas gotas de agua de colonia sin alcohol, para vaporizar sobre su cuero cabelludo o sobre su ropa.

10. Cuidados también fuera de casa. Al salir de paseo con tu bebé en los meses de otoño e invierno, cubre las zonas más delicadas  para protegerle tanto de resfriados como de la acción resecante del frío. En la cara, aplícale siempre una crema hidratante con protección solar, aunque haya nubes y no salga el sol.

Источник: https://letsfamily.es/bebes/10-reglas-de-oro-para-cuidar-la-piel-de-tu-bebe/

Todo lo que necesitas saber sobre la piel de tu bebé y cómo cuidarla

La piel de tu bebé

La piel es el órgano más grande del cuerpo y el tacto el único sentido plenamente desarrollado cuando nuestro bebé nace.

Sin embargo, también es un órgano tremendamente delicado que necesita cuidados específicos desde el nacimiento. Para poder cuidar de la piel de nuestro bebé adecuadamente, lo primero es identificar qué tipo de piel tiene.

Te enseñamos a hacerlo y te explicamos cómo cuidar específicamente la piel de tu bebé según sus características.

Cómo saber qué tipo de piel tiene mi bebé

Aunque la piel de nuestro bebé sea en apariencia bonita y perfecta, es enormemente frágil durante sus primeros años de vida y no desempeña plenamente su función de protección debido a que la barrera cutánea, que preserva la piel de las agresiones externas, es inmadura entre los 0 y 2 años.

En este periodo aún no es capaz de mantener por sí misma un buen nivel de hidratación que garantice el buen funcionamiento de sus células.

Para ayudar a nuestro bebé a construir la barrera cutánea es importante proteger su piel hidratándola a diario con productos concebidos para la piel del bebé desde el nacimiento, como las gamas específicas para cada tipo de piel de Mustela, formuladas con diferentes ingredientes de origen natural.

Y es que la piel de los recién nacidos, como la nuestra, no es siempre igual. Los bebés nacen con distintos tipos de piel y cada una requiere un cuidado diferente. Si tienes dudas, no te preocupes: podemos identificarlas rápidamente contestando a un sencillo test. Además, diferenciarlas es muy sencillo:

  • Piel normal: flexible, suave y sin imperfecciones visibles.
  • Piel seca: áspera y con un poco de descamación de vez en cuando.
  • Piel sensible: se enrojece con facilidad y puede irritarse fácilmente.
  • Piel atópica: es extremadamente seca, con periodos de picor intenso y placas rojas localizadas.

Hidratar la piel de nuestro bebé desde su nacimiento es ofrecerle salud y protección, ayudándole a construir la barrera cutánea que le permitirá protegerse de los agentes externos y a preservarla a lo largo de su vida.

Cualquier tipo de piel necesita atención y cuidado diario. Sin embargo, los productos que utilicemos han de ser específicos para cada una, lo mismo que las rutinas. Asimismo, también es compartir con él un momento diario de atención y ternura, complicidad y sensorialidad, esencial para su bienestar y para su desarrollo.

Un cuidado específico para cada tipo de piel

«Yo quiero mi cuidado especial» es uno de los compromisos clave del trabajo de Mustela, orientado concretamente a diseñar, apoyándose en su experiencia de más de 60 años de investigación dermatológica, gamas de productos específicos para cada tipo de piel del bebé, ya sea normal, seca, muy sensible o atópica, incluso en el caso de bebés que han pasado por unidades de neonatología.

Cuando el bebé tiene la piel normal, para preservar su salud es conveniente que los baños sean cortitos y utilicemos en ellos productos sin componentes químicos que puedan dañarla. Asimismo, una sencilla rutina de hidratación diaria con productos específicos nos ayuda a proteger su capital celular.

La línea de productos de Mustela para piel normal aporta a los bebés toda la hidratación y protección diaria que necesitan mediante nuevas fórmulas más naturales, enriquecidas con un nuevo activo exclusivo: el perséose de aguacate, un activo biomimético patentado que acompaña el desarrollo de la barrera cutánea y protege la riqueza celular de la piel de nuestro bebé.

Los bebés también pueden tener la piel seca, igual que los adultos. De hecho, debido a que su piel es más delicada, es mucho más susceptible que la nuestra a padecer sequedad.

En este caso el frío, el calor, la sal del mar, el cloro del agua, el aire acondicionado y la calefacción pueden disminuir su humedad natural y resecar aún más su piel.

También es conveniente que los baños no excedan los 10 minutos.

Además, este tipo de pieles necesita un plus de hidratación. La gama de Mustela para piel seca le proporciona a diario la nutrición y protección que este tipo de piel necesita con ingredientes de origen natural, como la cera de abeja, que nutre profundamente la epidermis y protege el film hidrolipídico.

La piel sensible es mucho más reactiva y proclive a presentar rojeces, tirantez, picores, sensación de ardor e irritaciones. Los factores externos como el clima o la contaminación la afectan mucho más, y es conveniente cubrirla solo con ropa de algodón suave y transpirable.

En este caso es conveniente usar los baños solo en días alternos y evitar productos agresivos y con perfumes, incluso en los ambientadores y suavizantes para la ropa. También es necesario prestar especial cuidado y atención a las áreas más sensibles de su piel, como la zona del pañal.

Para su correcta higiene, hidratación, confort y protección la línea de Mustela para pieles muy sensibles les ofrece la primera gama completa sin perfume formulada con un complejo de activos naturales, como la schizandra. Se trata de productos de texturas ultraligeras y efecto segunda piel, que hidratan y protegen la barrera cutánea, alivian y contribuyen a limitar los signos de la reactividad de la piel.

Por último, la piel atópica es la más delicada y vulnerable de todas.

Para ella se recomienda la ducha en vez del baño, en días alternos y de duración breve, siendo preferible lavar con la mano que frotar con esponja.

También se deben evitar los cambios bruscos de temperatura y utilizar productos de higiene adecuados, ya que la mayoría de jabones convencionales arrastran la capa protectora de la piel, favoreciendo la sequedad y el picor.

Los productos para la higiene diaria deben tener capacidad hidratante y protectora de la piel, de forma que no resulten abrasivos. Tras salir del baño la piel debe secarse con cuidado, dando pequeños toques, evitando frotar con la toalla.

Después del secado iniciaremos la rutina de la hidratación utilizando cremas hidratantes y emolientes especialmente formuladas y que no contengan sustancias irritantes.

Los productos Mustela para piel atópica proporcionan a diario la relipidización, alivio y protección que precisan este tipo de pieles gracias a su formulación con oleodestilado de girasol, que reabastece y alivia la piel muy seca con tendencia atópica o con eczemas.

Además, para minimizar el riesgo de reacciones alérgicas, se realizan más de 450 mediciones y test en cada producto antes de su comercialización para garantizar su calidad, seguridad y eficacia.

Y es que los compromisos Mustela también incluyen el cuidado para minimizar el impacto medioambiental, conseguir que los padres resuelvan dudas con consejos personalizados y asesoramiento de expertos, y la prioridad por lo natural.

Ingredientes de origen natural

Mustela utiliza ingredientes seguros y activos naturales obtenidos de manera responsable, dando prioridad a los ingredientes de origen natural en su formulación, donde tienen una presencia del 95% en la gama bebé-niño y del 98% en los productos para la piel muy sensible o en los productos para el cambio de pañal.

Mención especial merece el perséose de aguacate, un activo natural patentado, biomimético, que hidrata y contribuye al desarrollo de la barrera cutánea del bebé. Los activos biomiméticos son activos de origen natural que tienen la capacidad de actuar en perfecta afinidad con la piel del bebé, por lo que su eficacia y su tolerancia son máximas.

Por todos estos motivos Mustela, que siempre se ha caracterizado por dar prioridad a los ingredientes procedentes del reino vegetal como elementos principales en sus recetas cosméticas, ha elegido el aguacate para preservar el capital celular de los bebés y su piel.

Imágenes | iStock / batuhan toker / comzeal | Unplash / Filip M. Roz | Mustela

Источник: https://zonamustela.bebesymas.com/todo-que-necesitas-saber-piel-tu-bebe-como-cuidarla/

Cuidado de la piel de los bebés

La piel de tu bebé

La piel de los recién nacidos es muy diferente a la piel de los adultos: es hasta diez veces más fina, se seca con facilidad y resulta más propensa a alergias e irritaciones. Además, pasa por muchos cambios en su apariencia y textura.

¿En qué se diferencia la piel del bebé de la de los adultos?

La piel del bebé tiene características propias:

  • La epidermis o capa externa de la piel del bebé es entre un 20% y un 30% más fina que la de un adulto. Esta delgadez en la superficie la hace más vulnerable a infecciones, irritaciones o golpes.
  • Aún no ha desarrollado del todo las defensas que le ayudan a protegerse de determinadas bacterias.
  • Su función termoreguladora no funciona al 100%.
  • Pierde y absorbe agua con mayor rapidez.
  • Presenta una mayor reactividad vascular (se enrojece o palidece más fácilmente).
  • Sus glándulas sudoríparas son más activas.
  • Presenta una menor capacidad de sintetizar melanina.
  • En general, es menos resistente y tolerante a agresiones externas.

¿Cómo evoluciona la piel de un recién nacido?

Al nacer, la inmensa mayoría de los niños están cubiertos por una capa de grasa muy fina y de color blancogrisáceo que se denomina vérnix caseosa. Este manto sebáceo está compuesto por un 80% de agua, un 10% de grasa y otro 10% de proteínas.

La vérnix se forma alrededor de la semana 20 de gestación, con el fin de aislar la delicada piel del bebé de los efectos irritantes y la humedad del líquido amniótico y de la deshidratación, evitando así que se agriete, y protegiéndola de posibles infecciones dentro del útero materno.

Una vez que el bebé ha nacido, no conviene retirar esta capa de grasa, ya que además de que pasados dos o tres días se reabsorbe sola, sin necesidad de lavarla, también ejerce diversas funciones:

  • Ayuda al bebé a mantener su temperatura corporal, ya que su piel tan delgada favorece la pérdida de calor y agua.
  • Protege al recién nacido de la deshidratación y de algunas agresiones externas.
  • Nutre la piel, impidiendo que se reseque o se descame en exceso.
  • Según recientes estudios, la vérnix caseosa contiene una alta concentración de vitamina E, un poderoso antioxidante que protege la piel del niño ante los efectos dañinos del oxígeno y de las radiaciones solares.

Además, como parte de la vérnix, también algunos bebés pueden presentar lanugo, que es un vello corporal aterciopelado, muy fino, que aparece en los fetos durante su desarrollo durante el embarazo, como una especie de capa protectora.

Normalmente se forma primero en la cabeza y hacia la semana 20 de gestación cubre todo el cuerpo del feto. Se va desprendiendo, aproximadamente en la semana 40, pero muchos bebés nacen con parte de este vello en su cuerpo, si bien pocas semanas después del parto desaparece por sí solo.

El desarrollo completo de la piel del bebé se llevará a cabo durante varios años; de hecho, hasta los 3 años de vida, su “barrera cutánea”, la encargada de defender al bebé de las agresiones medioambientales (frío, viento, sol, aire seco…), no habrá terminado de desarrollarse . Por eso, la piel del bebé, tan frágil y delicada, precisa de un cuidado especial.

¿Cuáles son las alteraciones más comunes?

La sensibilidad y la naturaleza inmadura de la piel del bebé la hacen propensa a diversas alteraciones, si bien la mayoría de ellas son benignas y no requieren tratamiento, ya que suelen desaparecer con el paso del tiempo.

  • Costra láctea: es uno de los trastornos más frecuentes y se manfiesta tras los primeros días o semanas de vida. Provoca enrojecimiento de la piel y la aparición de escamas de gran tamaño en zonas del cuero cabelludo, que pueden extenderse a las cejas, e incluso a pliegues de brazos y piernas. Pese a que las causas de esta alteración no se conocen con exactitud, la costra láctea no es grave ni dolorosa para el bebé, y suele curarse de forma espontánea en el plazo de un mes.
  • Perlas de Epstein: se trata de quistes blanquecinos y amarillentos que se forman en las encías y en el paladar de un recién nacido, normalmente una o dos semanas después del nacimiento. Si los quistes salen en la piel de la cara y tienen un color más blanquecino, se llaman milios. En cualquier caso, esta afección es asintomática, inofensiva y no precisa tratamiento. Prácticamente el 80% de los bebés suelen padecerla.
  • Angiomas planos: son manchas de color rosado y se corresponden con lesiones vasculares. Se ven en el centro de la frente, el labio superior, los párpados o la nuca. Pueden persistir durante algunos meses, pero se van por completo conforme el niño crece.
  • Acné neonatal: se denomina así porque aparece en el primer mes de vida del niño y es de similar apariencia al acné adolescente, aunque mucho menos agresivo. Se identifica por la aparición de granitos con pus o de color rojizo en las mejillas, barbilla y frente. Se resuelve espontáneamente y sin dejar cicatriz al cabo de un mes.
  • Eritema tóxico: es otra de las alteraciones benignas más habituales, que suele darse en un 50% de los bebés de entre 3 días y 2 semanas de edad. Se trata de una erupción de manchas amarillas con piel rojiza alrededor, que pueden aparecer en cualquier parte de la piel excepto en las plantas de los pies y las palmas de las manos. Su origen es desconocido, pero con el paso de las semanas desaparece.
  • Mancha mongólica o mancha de Baltz: se refiere a una o varias manchas azuladas que se localizan en la zona baja de la espalda. Suelen estar ahí desde el nacimiento. No consituyen ningún peligro para el bebé y desaparecen en torno a los dos primeros años de vida.
  • Sudamina o miliaria: es un sarpullido relacionado con la transpiración en épocas de calor o por exceso de abrigo. La manifestación de este problema son granitos rojos o blanquecinos que se dan en la zona de la piel donde son más abundantes las glándulas sudoríparas: frente, cuello, cara, parte superior del tronco y área del pañal.
  • Dermatisis del pañal: también es frecuente que los niños de entre 4 y 15 meses de edad sufran una irritación en la zona del pañal provocada por la humedad y el calor de la orina y las heces en contacto con su piel. Hay que tener cuidado para que no se sobreinfecte y mimar la zona con productos específicos que alivien la irritación, las rojeces, la sequedad y el escozor que también acompañan a este problema.

La regla de oro para un cuidado óptimo de la piel del bebé es la higiene diaria, realizada siempre con productos de cuidado específicamente formulados para su piel, hipoalergénicos y probados bajo control dermatológico y pediátrico.

  • 1. Preparación del baño.Previamente al momento del baño es necesario calentar tanto el agua de la bañera, que debe estar a unos 37º, como el propio cuarto de baño, para que la temperatura ambiente esté entre los 20ºC y 22ºC. Además, ayuda preparar de antemano todo lo que se vaya a necesitar: productos, toallas, esponja, etc.
  • 2. Siempre pendientes.Una vez que tu bebé esté en la bañera, durante los primeros meses es fundamental que lo sujetes con firmeza. A partir de los 4 ó 5 meses ya puedes empelar una hamaquita de baño. Aunque parezca obvio, no debes dejar al niño sin vigilancia en ningún momento, ni dentro de la bañera ni en el cambiador.
  • 3. Tratamientos específicos para bebés.Deberás utilizar jabones líquidos infantiles, hipoalergénicos y con pH neutro, que respeten el manto ácido cutáneo. También es importante que utilices una esponja suave, preferiblemente natural.
  • 4. Controla el tiempo.No es conveniente que tu bebé permanezca en la bañera más de cinco minutos. Además, debes lavarle el pelo tan sólo instantes antes de sacarle del agua y arroparlo, ya que los bebés pierden mucha temperatura por la cabeza.
  • 5. Sécale con delicadeza.Al terminar de bañar al bebé, debes secarlo dándole ligeros toquecitos, sin frotar, para no irritar su piel. Hay que prestar especial atención para que no quede humedad en los distintos pliegues de la piel.
  • 6. Hidrata.Una vez que esté bien seco es importante que apliques a tu bebé una leche infantil hidratante, dándole un suave masaje por todo el cuerpo.
  • 7. Limpieza en el cambio de pañal.Para realizar el cambio, deberás colocar a tu bebé sobre una toalla limpia. Las zona genital y del culito deberás limpiarlas con toallitas suaves específicas que no irriten la zona, un gel lavante o un jabón supergraso. La limpieza debes hacerla desde la zona más limpia a la más sucia, para no arrastrar la suciedad, y desde adelante hacia atrás para evitar infecciones.
  • 8. Previene irritaciones en zonas delicadas.Antes de colocar el nuevo pañal, debes asegurarte de que tu bebé tiene totalmente secos los pliegues de las nalgas y las ingles. Así mismo, aplica una buena capa de crema protectora en el culito para crear una barrera que prevenga las posibles irritaciones en esta zona, debido al contacto directo con la orina y las heces.
  • 9. Perfuma sin excesos.Para perfumar delicadamente al bebé, puedes utilizar unas gotas de agua de colonia sin alcohol, para vaporizar sobre su cuero cabelludo o sobre su ropa. No debes utilizar colonias para adultos, ya que el alcohol y los perfumes que contienen pueden resultar muy fuertes para la piel infantil y provocarle irritaciones.
  • 10. Cuidados también fuera de casa.Al salir de paseo con el bebé, es importante que protejas su piel. En otoño e invierno, cubriendo sus zonas más delicadas para protegerle tanto de resfriados como de la acción resecante del frío. Y en verano, para protegerle del sol. La aplicación de una crema facial hidratante con protección solar es imprescindible siempre, aunque haya nubes y no salga el sol.

Descargar PDF Consejos para cuidar la piel del bebé

La experta del Departamento Científico de Consumer HealthCare de Cinfa, Maialen Elizari, nos da las claves para cuidar adecuadamente la piel de los bebés.

Источник: https://cinfasalud.cinfa.com/p/piel-del-bebe/

Cuidados de la piel en bebés ¡Aprende a cuidar su piel! — Mejor con Salud

La piel de tu bebé

La piel de los bebés es sensible y delicada. Como todo en su organismo al nacer, todavía le falta alcanzar una maduración total. Los cuidados de la piel en bebés son muy sencillos. Solo exigirán un trato suave y el uso privilegiado de productos naturales.

Los cuidados de la piel en bebés no solo garantizan que esté limpia y saludable, sino que además contribuyen con el desarrollo psicomotor del bebé. Es un beneficio indirecto, pero tan o más importante que la higiene.

Recorrer la suave piel del bebé es una delicia para sus padres, pero también para los bebés. Desde que nacen y hasta el primer año de vida, el tacto del bebé está muy desarrollado. Cada contacto con la piel de la madre ayuda a establecer conexiones neuronales, con lo que se desarrolla el cerebro del bebé.

Principales cuidados de la piel en bebés

La piel de los bebés es más sensible que la de los adultos, por lo que se irrita con facilidad.

La piel del bebé que ha nacido es una barrera eficaz contra las agresiones del exterior, pero todavía falta que madure para ser como la piel del adulto. Las capas internas de la piel, la dermis y la hipodermis, son más delgadas que la piel del adulto.

Igual ocurre con el estrato córneo, responsable de la función de barrera de la piel, que aún le falta por madurar. De ahí que sea una piel delicada que necesita ciertos cuidados especiales mientras alcanza el estado de maduración completo.

Sin embargo, los cuidados que necesita el bebé son muy fáciles de aplicar y seguir. Tanto para cuidar que la piel no se vea alterada por los elementos abrasivos del entorno como para resguardar su salud.

Leer más: Los cuidados en los primeros meses del bebé.

A la hora del baño

El bebé viene de un medio acuoso por lo que sumergirse nuevamente en el agua suele ser una experiencia muy grata. Lo ideal es que la temperatura no supere los 37 grados, que es la temperatura del cuerpo del bebé. El uso del jabón puede esperar a que pasen los primeros días.

El primer baño del bebé debería ser por lo menos unos 3 días después del nacimiento. Ello con el fin de que se haya completado naturalmente el proceso de adaptación del medio acuoso intrauteriro al ambiente seco extrauterino.

Sin embargo, no tienes que apurarte con dar ese primer baño. La vérnix caseosa con la que nace el bebé y que lo protegió dentro del útero no tiene porqué ser retirada del bebé hasta 24 o 48 horas después de su nacimiento.

Después, la rutina del baño será uno de los momentos más agradables en el día a día del bebé. No solo disfrutará del contacto con el agua y la movilidad que le permite. También disfrutará del contacto con las manos que lo bañan. Es mejor evitar el uso de esponjas, ya que suelen acumular hongos y bacterias.

El baño del bebé será para retirar restos de orina y heces, así como restos de leche que se puedan ir hacia los pliegues del cuello cuando es amamantado o toma su biberón. Sobre lo demás, es muy poco probable que el bebé se ensucie.

Después del baño

Los productos de baño pueden ser irritantes para la piel de un bebé.

Aunque no lo parezca, bañar al bebé solo con agua igualmente altera el pH natural de la piel. De ahí que sea importante ser prudentes con la cantidad de baños que se da a la semana. Cuando se introduzca el uso del jabón, debe tener un pH neutro.

Una vez fuera del agua, hay que secar bien con una toalla suave de algodón. Hay que evitar el uso de telas con materiales sintéticos. La piel en bebés presenta pliegues donde se puede quedar atrapada la humedad del agua, lo que puede ser fuente de irritaciones o, incluso, infecciones. Después del baño es bueno cortar las uñas.

En la piel de bebés no se deberían usar productos cosméticos. Suelen tener elementos químicos que puedes sensibilizar la piel y aumentar las probabilidades de desarrollar alergias. Por mucho que estos productos sean comercializados como “de uso exclusivos para bebés”, lo mejor es evitarlos.

Las glándulas sudoríparas del bebé todavía no cumplen su función reguladora de la temperatura, así que es muy poco probable que el bebé sude o pueda tener mal olor. Todavía faltan años para percibir algún mal olor relativo al sudor.

La ropa del bebé

Hay que observar la etiqueta de la ropa para que esta sea adecuada para la piel en bebés.

Lo ideal es que el bebé use ropa de tejidos naturales y colores claros. La piel en bebés puede reaccionar ante tejidos sintéticos o colorantes artificiales. Para ello, es muy buena idea mirar la etiqueta de la ropa antes de comprarla.

Antes de usar cualquier ropa nueva o regalada, hay que lavarla. De nuevo, hay que recurrir a jabones naturales o diseñados especialmente para la ropa del bebé, pues suelen dejar menos residuos químicos sobre los tejidos. No son necesarios los suavizantes. Las etiquetas deben ser eliminadas para evitar rozaduras sobre la piel en bebés.

La ropa del bebé se debe lavar separada de la ropa de los adultos de la familia durante los primeros 6 meses de vida. Después de ese tiempo se puede lavar junto con la ropa del resto de la familia. Solo hay que cuidar de no usar detergentes abrasivos ni suavizantes.

Sobre los productos cosméticos

Un bebé recién nacido no necesita ni colonias ni talcos. Ese delicioso olor que desprende el bebé proviene de restos de líquido amniótico y de vérnix caseosa. ¿Quién no se ha extasiado oliendo el suave olor de la piel de un bebé? No hay producto químico que pueda superarlo.

El uso de lociones, pomadas o cremas hidratantes es más por razones culturales que médicas. No hay estudios concluyentes sobre esto. Sin embargo, es un hecho que el agua y el jabón del baño pueden resecar la piel en bebés y es mejor utilizarlas para evitar la dermatitis del pañal, que causa irritaciones muy molestas para el bebé.

La solución puede ser la glicerina al 10%. Esta mantiene el nivel de hidratación o la cantidad de agua en el estrato córneo de la piel más tiempo. El mismo beneficio es posible encontrarlo en aceites naturales como el aceite de coco o el aceite de almendras.

El uso de toallas húmedas o toallitas para eliminar restos de alimento en la cara, el cuello o en la zona genital está contraindicado. Suelen llevar productos químicos que provocan una mayor sensibilidad en la piel hacia posibles agentes alérgenos. Se puede recurrir a ellas solo cuando haya que limpiar al bebé fuera del hogar o no haya más opción que utilizarlas.

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El sol, el viento y el frío

Factores atmosféricos como el sol, el viento y el frío pueden ser beneficiosos o perjudiciales para la piel sensible del bebé. Todo dependerá del tiempo de exposición que tengan los bebés hacia estos elementos de la naturaleza.

La luz solar en necesaria para fijar la vitamina D y sus beneficios. A muchos bebés recién nacidos les pautan tomar 10 minutos de luz solar al día. Sin embargo, hay que protegerlos de la radiación ultravioleta excesiva con ropa fresca y no exponerlos a las horas de más calor. El uso de protectores solares está aconsejado a partir de los 6 meses de vida del bebé.

Los paseos al aire libre son beneficiosos para el bebé. Solo hay que protegerlos del viento y del frío durante el invierno. La protección es física. Un bebé necesita solo una capa más de ropa que la que utilizan los adultos. No obstante, ten cuidado con abrigar en exceso al bebé.

Reflexión final

Evita las exageraciones para cuidar la piel de tu bebé. Mantenerlos limpios no se puede convertir en fuente de preocupaciones. Los bebés tienen una piel sensible que debemos cuidar y proteger para garantizar su bienestar.

Источник: https://mejorconsalud.as.com/cuidados-de-la-piel-en-bebes/

Cuidado de la piel del bebé en niños de 0 a 36 meses

La piel de tu bebé

¿Existe algo más perfecto que la piel de tu bebé? No puedes resistirte a tocarla y a acariciarla. ¡No te detengas! A tu bebé le encanta tanto como a ti. La protección de la piel delicada es otra tarea importante para un padre o una madre. A continuación, presentamos lo que necesitas saber y hacer para el cuidado de la piel del bebé.

La piel del bebé

La piel de tu bebé es suave y tersa y, al mismo tiempo, resistente y elástica. La piel constituye el órgano más extenso del cuerpo humano; es un conjunto de células que se agrupa para formar una barrera delgada, pero resistente. La piel se renueva constantemente en la vida, proceso que se inicia incluso antes de nacer.

Sin embargo, muchas veces al principio la piel de un recién nacido no es para nada perfecta. No te alarmes si encuentras grandes zonas con peladuras, enrojecimiento o escamas en los primeros días después del nacimiento. Las zonas de las muñecas, rodillas y pies pueden llegar a sangrar a medida que se van adaptando a la exposición al aire.

Todo esto es normal. Usa una pomada suave para ayudar a lubricar y cicatrizar la piel que sangre o que esté resquebrajada. Muy pronto la piel de tu bebé se recuperará y volverá más tersa.

Cremas hidratantes

Para mantener sana la piel del niño, necesitas conservar su suavidad y resistencia naturales. Incluso si la piel de tu bebé no presenta peladuras, no dudes en que se beneficiará si usa cremas hidratantes.

Puedes comprar productos sin perfume con ingredientes como aceite mineral o petrolato.

La crema hidratante que aplicas diariamente a tu bebé no debe contener sustancias como ácidos alfahidróxidos o bloqueantes solares.

De hecho, es una excelente idea usar la misma crema hidratante que tú te aplicas en el cuerpo, porque de todas formas el bebé y tú siempre estáis en contacto. Cualquiera sea tu decisión, mantenla, de tal forma que la piel de tu bebé no tenga que adaptarse nuevamente a las diferentes combinaciones de ingredientes en distintos productos.

El sol y tu bebé

Todos los bebés deberían mantenerse fuera del alcance de la luz solar directa. Un bebé puede quemarse con el sol en un período muy breve, de 10 a 15 minutos, incluso en los días nublados.

La primera barrera de defensa debería ser la ropa. En los días calurosos, viste a tu bebé con ropa delgada de algodón que le cubra los brazos y las piernas. Asegúrate de ponerle una gorra para el sol cada vez que salga. Trata de evitar las salidas cuando los rayos solares son más fuertes, es decir, entre las 10 de la mañana y las 3 de la tarde.

Recientemente, la American Academy of Pediatrics (Academia Americana de Pediatría) cambió su postura con respecto a los bebés y los protectores solares. Hace un tiempo, recomendó no utilizar protectores solares en bebés menores de 6 meses.

Sin embargo, ahora señala que no existen pruebas de que haya riesgos si aplicas pequeñas cantidades de protector solar a un bebé pequeño. De todas maneras, no utilices el protector solar como sustituto de la ropa protectora.

Úsalo para cubrir la cara, manos y pies expuestos de tu bebé.

Cuidado de las uñas

Las uñas del niño son muy delgadas, afiladas y crecen de una manera ¡sorprendentemente rápida! Es posible que tengas que cortarlas muy a menudo, hasta dos veces por semana. Esto es muy importante, ya que los recién nacidos pueden arañarse la cara con sus propias uñas.

Para cortárselas, utiliza una lima suave, un cortaúñas o tijeras cortaúñas especiales para bebés. Es posible que te resulte más fácil realizar esta tarea cuando tu bebé esté durmiendo.

Para no cortar la piel de la yema de los dedos mientras cortas la uña, sostén el dedo firmemente y empuja la piel hacia atrás. No te alarmes si sale un poco de sangre (esto te ocurrirá al menos una vez, a pesar de todos tus esfuerzos).

Para detener la sangre, simplemente aplica un poco de presión.

Las uñas de los dedos de los pies crecen mucho más lento y por lo general son más blandas. No es necesario mantenerlas tan cortas como las de la mano; basta con cortarlas una o dos veces al mes. A pesar de que puede parecer que el niño tiene una uña encarnada, esto casi nunca ocurre. Llama a tu pediatra si la piel que rodea las uñas de los pies se enrojece, se inflama o se endurece.

La ropa de tu bebé

Viste a tu bebé recién nacido con una capa más de ropa que la que estés usando, para mantenerlo cómodo y abrigado. Para los recién nacidos esto significa camiseta, pañal, pijama y una mantita, excepto en los meses más calurosos.

Cuando la temperatura supere los 22- 23 º C, puedes disminuir esto a una sola capa de ropa. Toca la piel de tu bebé con frecuencia para ver si está incómodo. Si la piel está caliente y transpirada, quita una.

Si tu bebé es prematuro o tiene poca grasa corporal, no podrá regular muy bien su temperatura corporal y quizás necesite más capas de ropa para estar abrigado. Los recién nacidos que tienen poco cabello pueden necesitar una gorra, especialmente durante la noche.

La piel de tu bebé puede ser sensible a las sustancias químicas que se encuentran en la ropa nueva y a los residuos de jabón y detergente que quedan después del lavado.

Para evitar problemas:

  • Lava toda la ropa y la ropa de cama nueva antes que las use el niño.

  • Durante los primeros meses, lava la ropa de tu bebé por separado.

  • Utiliza un detergente suave y enjuaga dos veces.

Artículo realizado por el Dr. Anthony J. Mancini.

Источник: https://www.dodot.es/recien-nacido/cuidados/articulo/cuidado-de-la-piel-del-bebe-en-ninos-de-0-a-36-meses

Embarazo saludable
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