Los amigos de mi hijo no me gustan

Qué hacer si no te gustan los amigos de tus hijos

Los amigos de mi hijo no me gustan

Los amigos son un puntal muy importante en el desarrollo de los niños durante la infancia y la adolescencia. Si eligen bien, lo más probable es que esas amistades saquen lo mejor de sí mismos y les ayuden a crecer y avanzar. Si eligen mal, puede que el lado más oscuro y difícil del carácter vea la luz.

El papel de los padres no siempre es decisivo. Cuando los niños son pequeños se puede escoger con quién salir de excursión, al parque…, pero al llegar la adolescencia son ellos los que toman la iniciativa.

Si no te gustan los amigos de tu hijo adolescente, ¿qué puedes hacer?, ¿qué da mejores resultados?

Lee más: Qué significa la escucha activa al hablar con los hijos

¿En qué se fijan los niños para elegir a sus amigos?

Los niños suelen coincidir con sus amigos en intereses comunes o aficiones; en otras ocasiones, hay admiración entre ellos o afinidad por alguna cuestión.

«Los niños comparten con sus amigos juguetes, juegos, experiencias, emociones, conocimientos, planes, etc.

Por lo tanto, es habitual que sus amigos se parezcan a ellos en aficiones, gustos y valores», explica Elena Notario, psicóloga perinatal, infantil y de la adolescencia y especialista de la Clínica HLA Nuestra Señora del Rosario de Albacete.

A medida que el niño va creciendo tiene mucho más peso en la decisión de quiénes son sus amigos y quiénes no. Si en los primeros años los padres son los que configuran el entorno entre iguales fuera del centro escolar, en cuanto van cumpliendo años ya no vale lo que sus padres le proponen: deciden por ellos mismos.

El ejemplo de los padres

Aunque es cierto que los niños tienen bastante autonomía a la hora de decidir sus amigos, contar con un buen ejemplo paterno en este sentido puede ayudarles a establecer relaciones sociales más sanas.

Además, los padres han de estar vigilantes para no permitir comportamientos agresivos, injustos, despreciativos, humillantes… Si se produjera alguna situación así, tendrían que intervenir directamente.

 «Conforme los niños crecen, se vuelven más independientes y son capaces de resolver los conflictos por ellos mismos, esto les dará confianza y mejorará su autoestima.

Los padres pueden hablar con sus hijos y ayudarles a buscar soluciones ante un conflicto, haciéndoles reflexionar sobre lo sucedido. Aunque será el niño quien tome la decisión que considere mejor para solucionar el problema», explica la psicóloga.

Qué hacer si los amigos de tu hijo pequeño son una mala influencia

Los niños imitan comportamientos y son un gran espejo delante de otros. Es cierto que el peso de la educación familiar es muy grande en los primeros años de vida, pero también que algunas amistades suponen, claramente, un mal ejemplo o una mala influencia.

En ese caso, hay que ir más allá, intentando descubrir el motivo por el que el niño se deja llevar por un amigo que no le conviene. Puede ser por miedo, por baja autoestima, por soledad, por necesidad de aceptación…

«Nuestra misión es inculcar en él unos valores sobre los que se debe construir la amistad y desde pequeño establecer una relación de confianza con nosotros», recomienda Elena Notario.

Su consejo es invitar a sus amigos a casa, sobre todo a aquellos que sí sean un buen ejemplo, e intentar que su círculo de amistades no sea muy cerrado.

Qué hacer si los amigos de tu hijo adolescente son una mala influencia

Una mala influencia en un niño pequeño puede controlarse mejor que en un adolescente. En esta etapa de la vida, los iguales, sus amigos, son la referencia central y la familia pasa a un segundo plano. Por eso, cuando la elección de amigos es equivocada puede haber muchas consecuencias. Estas son las recomendaciones de la especialista:

  • Establecer una buena comunicación con el adolescente, para decirle lo que pensamos sin criticar y sin decirle que no nos gustan sus amigos.
  • Intentar que sea él quien se dé cuenta de las consecuencias que se producen al mantener a esos amigos.
  • Procurar que el adolescente lleve una vida ordenada con horarios y rutinas.
  • Fomentar que lleve a cabo actividades saludables tanto física como mentalmente, como algún deporte, teatro, scout… Esto ayudará también a aumentar y variar sus contactos sociales.
  • Conocer a sus amigos. Es muy importante saber, de primera mano, con quien se relaciona tu hijo. Para ello, una buena estrategia es invitar a sus amigos a un plan familiar. Hay que mantener con esos amigos una actitud cercana, pero no excesivamente. Esto implica no trasladarles muestras exageradas de afecto ni dedicarles demasiadas palabras con las que puedan sentirse incómodos. En presencia de sus amigos, no se resolverá ningún conflicto familiar.
  • Conocer a los padres de sus amigos. Ayuda para saber cuál es su estilo educativo y para consensuar normas o estar comunicados ante algún problema. 

¿Vale de algo prohibirles el contacto con amigos poco recomendables?

En el tema de la amistad, las prohibiciones no son una buena ayuda y no suelen tener el efecto deseado.

«Si le prohibimos ver a un amigo, vamos a encontrarnos reacciones de rechazo hacia nosotros, rabia, enfado… y seguirá manteniendo contacto con su amigo», advierte Elena Notario.

 «Tenemos que mostrar hechos objetivos que hemos visto o han sucedido, sin juzgarlos para que se vaya dando cuenta, favoreciendo las salidas o el apoyo en otras amistades. Un adolescente puede sentirse presionado en algún momento por su grupo, por eso es importante trabajar con ellos la autoestima», explica.

No obstante, «si el contacto con un amigo tuviese un impacto negativo muy fuerte (drogas, alcohol,absentismo escolar continuado, conductas de riesgo) debemos consultar con un especialista y apartar al adolescente de ese ambiente lo antes posible», recalca.

Lee más: Errores que debes evitar si eres padre de un adolescente

Источник: https://www.hola.com/ninos/20210201183519/no-me-gustan-amigos-de-mis-hijos-adolescentes-tg/

No me gustan los amigos de mi hijo, ¿qué hago?

Los amigos de mi hijo no me gustan

Cuando era más pequeño todo era más fácil ¿verdad?… los amigos surgían en los ambientes donde íbamos con el niño (parque, locales de ocio infantiles…), pero ahora tiene libertad para elegir a sus propias amistades.

Llega un momento en que los padres no tenemos capacidad para decidir con quiénes van nuestros hijos, los niños crecen y adoptan sus propias decisiones y, algunas, no tienen porque gustarnos…

Las amistades de nuestros hijos son un gran motivo de preocupación, sobre todo cuando pensamos que son «malas influencias».

Durante la adolescencia, como ya sabemos, el grupo de amigos y amigas cobra especial relevancia, los adolescentes tienen necesidad de pertenecer a un grupo y ser aceptados en él…

las características evolutivas, especialmente las sociales y emocionales marcarán el punto de partida.

 Durante la adolescencia, muchas actuaciones llegan de la mano del grupo, quien le permite hacer las cosas de manera distinta.

¿Es importante conocer las amistades de nuestros hijos?

Los amigos implican una gran influencia en la vida de nuestro hijo por lo que es conveniente conocerlos y estar pendientes de quiénes son.

A veces nos agradan por su apariencia, personalidad, educación, lenguaje empleado… otras no tanto. A veces, el resultado es una sensación deimpotencia y temorTodos los padres querríamos el amigo perfecto para nuestros hijos pero, la realidad, no siempre es así.

Durante la adolescencia el grupo de amigos se convierte en un eje fundamental para los niños, sentirse integrado en un grupo es importante para ellos en este periodo.

Por eso, si creemos que nuestro hijo se relaciona con personas no adecuadas tenemos que actuar y el primer paso es estar atentos a cualquier posible cambio en el comportamientocotidiano.

En ocasiones, es importante dejar de lado prejuicios y mostrarnos imparciales. Quizá percibimos amenazas porque el amigo en cuestión nos resulta antipático… Debemos considerar los gustos de nuestros hijos y valorar sus elecciones, confiar en la educación que han recibido por nuestra parte y la base emocional sólida que seguramente les habremos inculcado.

Si es necesario, también podemos buscar actividades saludables como deportes, voluntariado… experiencias de socialización sanas con chicos/as de su edad…

¿Qué hacemos si no nos gustan los amigos de nuestros hijos?

  1. Hablar con nuestro hijo, intentar establecer comunicación. Para ello necesitamos mantener un lenguaje positivo, cercano… una escucha activa evitando reproches… Resulta muy interesante que entiendan que los amigos son mucho más que un rato de diversión pues su preocupan por nosotros.
  2. Preguntarnos si realmente es una mala influencia para nuestro hijo. Podemos invitarle a casa y descubrir si sus valores son parecidos a los nuestros… el entorno familiar del amigo también nos dará pistas.
  3. No es adecuado prohibir, sino dialogar.

    Si utilizamos la descalificación, la prohibición o la retirada de ciertos privilegios (por ejemplo, la paga semanal)  obtendremos la rebelión de nuestros hijos…

    Mostrarles, en cambio, hechos concretos traducidos en cosas que hayan ocurrido perjudiciales para ellos será mucho más productivo, además de potenciar la toma de decisiones de forma autónoma (a veces no tiene que estar de acuerdo en la toma de decisiones del grupo y puede mostrar su propio criterio).

  4. Es interesante que perciba interés por nuestra parte tanto en sus actividades como en sus amistades pero sin «hacer de jueces». Cuidado con la crítica o el desprecio… pueden desembocar en una ruptura importante dentro de la comunicación padres-hijo.
  5. Los interrogatorios «de tercer grado» no suelen ser efectivos…

    ¿dónde has estado?, ¿con quién?, ¿qué habéis hecho? Son algunas de las preguntas más habituales que despiertan una actitud defensiva en el adolescente. Convertirnos en policías no resolverá situaciones… Es mucho más saludable preguntarle qué tal está y cómo le ha ido el día.

  6. Evitar actitudes alarmistas y ser flexibles.

    Un peinado o una ropa diferentes no son indicadores de la personalidad y los valores de alguien por lo que en ocasiones es necesario que confíes en el criterio de tu hijo para seleccionar sus amistades. Además, el hecho de que se reúna con personas de su edad que sean diferentes no significa que sea malo… Recuerda que no se trata de que se asusten si no de que reflexionen..

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  7. Permitirles que sean responsables de sus actuaciones. En el caso de que el grupo desarrolle acciones problemáticas, él también será responsable aunque no participe… La ayuda especializada es determinante en estos casos.
  8. Recordarles que siempre pueden acudir a nosotros porque estaremos ahí para apoyarlo y orientarlo. En ocasiones, lo más conveniente es estar a su lado fomentando una relación comunicativa abierta.

Ana Roa, pedagoga y psicopedagogawww.roaeducacion.com

roaeducacion.wordpress.com

Источник: https://www.conmishijos.com/educacion/familia/no-me-gustan-los-amigos-de-mi-hijo-que-hago/

¿Qué hacer cuando no me gusta el amigo de mi hijo?

Los amigos de mi hijo no me gustan

Todo parecía más fácil cuando tu hijo estaba pequeño y dependía sobre todo de ti para desplazase, para conectar con otros niños y adultos… para socializar. En esa etapa los amigos de tu hijo surgían del ambiente donde tú te movías, pero todo eso cambia a medida que tu bebé va ganando autonomía.

Para las madres sus hijos siempre son sus bebés, no importa la edad que tengan, no obstante el tiempo pasa y cada vez que se hace más grande y autónomo también tiene más libertad para elegir a sus amigos, lo cual hará de acuerdo a características psicológicas, sociales y emocionales propias de su momento evolutivo.

Y es precisamente durante la adolescencia, cuando el grupo de amigos cobra especial importancia. La mayoría de adolescentes tienen una gran necesidad de pertenecer a un grupo y de ser aceptados, por lo tanto le dan mucha importancia a lo que otras personas piensan de ellos, lo cual ejerce una gran presión sobre su comportamiento.

No me gusta el amigo de mi hijo, ¿qué hago?

Aunque muchos padres están conscientes de que para sus hijos adolescentes sus amigos son importantes, algunos de ellos no nos gustan o no nos parecen una buena influencia. A veces no nos agradan por personalidad, aspecto, costumbres, lenguaje entre otras cosas.

No obstante, y antes de analizar qué hacer frente a esta situación, es necesario desprenderse de algunos prejuicios para evaluar con imparcialidad si la impresión que se ha construido del amigo o amiga se basa en una amenaza real para el niño, o simplemente es mera antipatía de nuestra parte.

Los padres debemos valorar y respetar los gustos y elecciones desde que son muy pequeños. Todos los seres humanos tienen derecho a elegir sobre todos los aspectos de su vida, incluyendo a sus amigos, y nuestros hijos no son la excepción.

 Ten confianza en la educación y crianza que le has dado a tu hijo.

Si ha sido sólida, basada en el respeto, el amor, la autoestima y los buenos valores que les has inculcado a través del ejemplo, el niño contará con una estructura emocional sólida para saber valorar con qué tipo de niño o adolescente quiere estar y no dejarse contagiar o influenciar por conductas dañinas de parte de los amigos elegidos.

Maneja la situación con inteligencia y madurez

Prohibirle a tu hijo mantener alguna amistad con alguien que no te gusta puede provocar rebeldía y tensión en la relación entre ustedes.

Con la prohibición solo crearás el efecto menos deseado frente al problema que deseas resolver, ya que lo más probable es que tu hijo se sienta en la obligación de mentir para seguir relacionándose a escondidas con el amigo que no te gusta.

Solo en algunos casos puede que la única alternativa sea la prohibición absoluta con este amigo que no nos gusta, debido a que esta amistad solo causa consecuencias negativas en la vida de tu hijo. De ser así, es conveniente que le expliques las razones por las que esa amistad no es beneficiosa para él y por qué han decidido que es mejor que no se relacione con esa persona.

Además de ello, debes aplicar estrategias inteligentes como buscar actividades sanas como el deporte, arte o voluntariado con grupos nuevos que ofrezcan aportes positivos a las experiencias de socialización y que cubran sanamente su necesidad de vincularse con otros amigos de su edad.

La licenciada Carmen Inés Rivero quien es psicóloga y educadora venezolana, ofrece las siguientes recomendaciones en un artículo titulado Los amigos de mis hijos: buena o mala influencia, el cual fue escrito para la edición 58 de la revista Espacio Familiar:

Interésate por conocer a los amigos de sus hijos y a sus padres:

Aprovecha las situaciones que se presentan en la vida cotidiana para conocer a los amigos de sus hijos, ofrécete a llevarlos en su carro, invítalos a tu casa, club o a cualquier otra actividad. Trata, además, de compartir con otros padres y madres, seguramente ellos también quieren saber quién acompaña a sus hijos.

Habla con tus hijos:

Manifiesta abiertamente lo que valora de sus amigos y amigas pero también lo que te llama la atención o te preocupa. Expresa tus sentimientos de reconocimiento, satisfacción e inquietud, sin descalificar o juzgar, solo describe la situación, no ataques al amigo, esto solo pondrá a tu hijo a la defensiva y posiblemente no te escuchará.

Enséñales a decidir por sí mismos:

Como ya explicamos antes los niños y adolescentes en su desarrollo tienen una gran necesidad de pertenecer a un grupo y de ser aceptados, por lo tanto le dan mucha importancia a lo que otras personas piensan de ellos; y esto ejerce una gran presión sobre su comportamiento.

Habla con tu hijo de las presiones de grupo, de la importancia de decidir por sí mismo. Recuérdale que los sentimientos también los protegen, si ellos sienten que lo que propone el grupo o amigo no está bien, lo más probable es que estén en lo correcto.

Prepáralos para manejar situaciones de grupo:

Es importante los niños y jóvenes conozcan lo que pueden hacer en situaciones difíciles. Con frecuencia van a tener que enfrentar momentos en los que no saben cómo actuar, prepáralos con preguntas y situaciones hipotéticas o recrea pequeños ejemplos aleccionadores con el fin de evitar que diferentes situaciones lo tomen por sorpresa en el futuro y pueda elegir o decidir lo mejor.

Recuérdales que siempre pueden acudir a ti:

Cuando la relación padre-hijo es sana y sólida, la influencia de los padres es más fuerte e importante, que cualquier otra, en las decisiones de los niños o adolescentes, por lo tanto exprésale a tu hijo tu intención de escucharlo, apoyarlo y orientarlo siempre.

Источник: https://eresmama.com/cuando-no-me-gusta-amigo-hijo/

Qué hacer cuando el amigo de tu hijo es una mala influencia

Los amigos de mi hijo no me gustan

Es imposible controlar todas las amistades de los niños en la escuela, y en ocasiones, oponerse a las amistades solo hará que se fortifiquen más.

Cuando los niños son pequeños puedes controlar su círculo social creando actividades de juego y mirando cada una de sus interacciones desde bien cerca. Pero cuando los niños llegan a la escuela primaria todo cambia.

Los niños empiezan a construir su propio camino social, algo que puede hacer que creen amigos que pueden ser una mala influencia. 

Incluso algunas de las amistades de tu hijo puede convertirse en tóxicas, sobre todo si el niño siempre se está metiendo en problemas y los demás niños le incitan a que participe en diferentes situaciones poco adecuadas. Si crees que tu hijo tiene un amigo que es una mala influencia, ha llegado el momento de que  sepas qué hacer en estas circunstancias.

Evita criticarle

Aunque quieras hacerlo y creas que es la mejor opción para separar a tu hijo de su amigo, es esencial que evites criticarle. Lo mejor es mantenerse alejado/a emocionalmente de la amistad que está teniendo tu hijo con ese amigo, pero sin mirar hacia otra parte tampoco. Los adolescentes pueden defender a sus amigos y no querrás participar en esta lucha de poder. 

Al criticar a su amigo solo harás que la relación entre tu hijo y su amigo se haga más fuerte.

 En cambio, puedes comentar observaciones de cómo sus amigos se comportan sin emitir juicios de valor o críticas.

 Es necesario que reflexiones sobre el comportamiento de tu hijo y hacerle ver que tiene que ser responsable de sus acciones y por sus acciones, sin tener en cuenta el comportamiento de sus amigos.

Pon límites claros

Un adolescente tiene suficiente capacidad para poder decidir sin rompe o no las reglas, y esto puede hacer que los padres no sepan bien cuándo deben intervenir para guiar a los hijos por el buen camino. Es necesario recordar que eres padre o madre y que solo tú eres quien debe y puede establecer límites para tu hijo. 

Si sabes que el amigo de tu hijo es una mala influencia y está involucrándole en comportamientos inadecuados, deberás establecer límites sobre el tiempo que pasa con esa persona y que tu hijo te diga qué hace y dónde está para poder confiar en ti. Si te miente o tiene un comportamiento que no es correcto, será importante establecer límites más claros.

Mantén una buena comunicación con tu hijo

Es necesario que mantengas siempre un hilo de comunicación abierta con tus hijos. Ellos necesitan poder hablar de forma abierta y honesta contigo, de sus preocupaciones acerca de su vida y/o amigos y también necesitarán poder pedir tu opinión sincera siempre que sea necesario.

Los padres deberán enfocar la conversación sobre los sentimientos que tienen acerca de sus decisiones y creencias, cómo sus amigos le influyen (o no lo hacen). También puedes añadir tu propia información y consejos, recuerda que tú serás la máxima influencia y la más importante para tu hijo, aunque a veces creas que no es así.

Interésate por la vida de su amigo

Para que tu hijo tampoco sienta que estás en contra absolutamente de la amistad que tiene con su amigo mala influencia, es necesario que entienda que te preocupas y que también te interesas. Antes de tener un juicio (aunque solo sea en tu mente) de su amigo, es muy importante que conozcas más de su historia para saber por qué ha llegado a ser cómo es.

Si es necesario invítale a tu casa para comer todos juntos, para saber cómo es, cómo piensa… Así, si en algún momento dado tienes que comentar sus acciones puede que sepas por qué se comporta así.

No es tu hijo, no es necesario que te involucres demasiado si tiene una vida complicada, puedes ofrecerle ayuda externa si es necesario, pero tu objetivo primordial es proteger a tu hijo de esa mala influencia y apartarla del todo si fuese necesario.

Habla de tus experiencias o experiencias de conocidos

Cuando trabajes la comunicación con tus hijos, puedes hablar sobre experiencias propias que hayas podido tener en tu juventud y que tu hijo esté viviendo ahora.

Si no tienes experiencias directas con lo que está viviendo tu hijo pero conoces otras historias que sí, también pueden ser un buen argumento para que tu hijo se sienta comprendido y pueda buscar soluciones a los conflictos internos o externos.

Para que un adolescente se abra a la comunicación necesita sentir que sus padres están en su bando, es decir, que quieren ayudarle a mejorar y no solo le critican o le intentan hacer sentir mal.

Claves para la buena comunicación con tu hijo

Si tu hijo tiene un amigo que es una mala influencia, es primordial que trabajes primero la comunicación para que sea efectiva y que de este modo, puedas conectar con tu hijo. Para involucrarte en una  comunicación responsable con tu hijo/a adolescente, no te pierdas estas 8 claves:

  1. Comprueba la temperatura emocional. Las emociones pueden interponerse en el camino de una buena comunicación.
  2. Desactiva el enfado. Para poder hablar hay que hacerlo desde la calma, utiliza lo que sea necesario para ‘desactivar’ ese enfado.
  3. Piensa una meta. Determina lo que quieres conseguir cuando plantees un tema para conversar con tu hijo.
  4. Elige un buen momento para hablar. El tiempo en la comunicación lo es todo, si escoges un buen momento sin interrupciones, tu hijo adolescente será mucho más receptivo a tus palabras.
  5. Habla directamente con tu hijo. Evita hacerlo a través de la tecnología.
  6. Aumenta la oportunidad de ser escuchado. Para eso, ten un tono de voz sincero y amable, el mismo tono de voz que utilizarías con un amigo o con un desconocido.
  7. Sé consciente del lenguaje corporal.
  8. Mantén un buen argumento sin entrar en luchas de poder o de voluntades.

No es fácil hablar con un adolescente, sobre todo cuando es un adolescente al que le cuesta abrir sus sentimientos o comentar qué le sucede. La empatía y la asertividad serán del mismo modo tus mejores armas para lograr una buena comunicación y conseguir que tu hijo recapacite sobre las malas influencias.

Источник: https://madreshoy.com/cuando-amigo-hijo-una-mala-influencia/

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