Los amigos imaginarios del niño

Niños con amigos imaginarios: una compañía invisible con mucho sentido

Los amigos imaginarios del niño

¿Ha visto que su hijo habla con alguien invisible y le hace gestos? Lo hace porque conversa con alguien que sí existe, pero solo para el niño y que cumple un papel fundamental para que el pequeño madure y se adapte a su entorno.

La compañía de amigos imaginarios es habitual entre los niños de entre dos y nueve años de edad.

“Forma parte del apoyo que el niño sano desarrolla para su crecimiento, pero muchas veces es un fenómeno que transcurre sin que el mundo de los adultos lo perciba, porque forma parte del mundo imaginario y privado del niño”, explica Tristana Suárez, psicóloga clínica e infantil y terapeuta Gestalt.

¿Qué función cumple el amigo imaginario en la vida de nuestros hijos?

Cuando el niño tiene entre dos y nueve años de edad, vive un momento de su evolución como persona en que la diferencia entre real e imaginario es una cuestión secundaria en su vida.

Los amigos invisibles son “un Yo auxiliar o complementario que ayuda al niño a veces a reflejarse y otras a confrontarse consigo mismo”, explica Suárez, que menciona algunas de las funciones que cumple el colega imaginario de los niños:

  1. Ayuda a recrear una situación donde se controla lo que sucede, porque el niño elige los diálogos o el tono de voz con su amigo invisible y compensa así las experiencias que no puede controlar o no le gustan, como frustraciones o desavenencias con los amigos.
  2. Fomenta la tolerancia del niño a la soledad, porque al sentirse acompañado aprende a estar sin la presencia de adultos.
  3. Favorece la autonomía del niño, que pierde el miedo a hacer actividades solo, porque le conforta la presencia de su amigo imaginario.
  4. Supone un entrenamiento para el autoapoyo. Como en el caso del niño que se siente solo y encuentra esa compañía o consuelo que necesita dentro de sí mismo, gracias a ese amigo imaginario, al que le puede contar situaciones que no quiere expresar a otras personas. De esta forma, es más independiente con respecto a lo que le ofrece su entorno para sentirse feliz.
  5. Ayuda al niño a transitar el camino entre la dependencia del entorno durante sus primeros años de vida hacia su independencia y autonomía. La misma función desempeñan objetos como los peluches, las mantitas o chuparse el dedo.

¿Cómo pueden relacionarse los padres con el amigo imaginario de su hijo?

Los padres no deben considerar un enemigo a vencer al amigo invisible de sus hijos.

Todo lo contrario, resulta una útil herramienta de apoyo para el desarrollo psicológico y emocional del niño, por lo que conviene “plantearlo como un hecho muy normal y habitual en la infancia e interesarnos por lo que nuestro hijo nos cuente sobre su amigo imaginario, escuchándole sin regañarle, cuestionarle o avergonzarle. Una actitud adecuada sería escuchar con atención y si surge alguna duda preguntarle con naturalidad, como si de un amigo real se tratase, sobre cómo es este amigo o a qué y cuándo juega con él o ella. Como padres podemos tener en cuenta que el amigo imaginario nos puede dar pistas sobre de lo que nuestro hijo necesita, como atención o sentirse valorado y también sobre sus recursos internos, como la creatividad”, comenta Ana Torre, psicóloga clínica y terapeuta de juego.

No obstante, aunque de manera poco habitual, el amigo imaginario de los niños puede dejar de ser un aliado cuando “interfiere de manera negativa en su vida, porque le limita, evita que lleve a cabo su vida habitual o acarrea experiencias negativas, como el miedo. La existencia de esa figura imaginaria debe aportar experiencias de juego con las que el niño o niña se divierta y con las que obtenga emociones positivas”, aclara la psicóloga.

Retrato de un niño que tiene un amigo imaginario

  • Los colegas invisibles no son una cuestión de género. Puede ser una compañía tanto de niñas como de niños.
  • Se trata de pequeños que necesitan sentirse acompañados y valorados y que poseen recursos creativos adecuados para resolver conflictos afectivos a través de la imaginación.
  • Suele tratarse de niños con mucha fantasía e imaginación. La creatividad es otra de sus señas de identidad, que además suelen heredar de sus padres, que es probable que también hayan compartido un tiempo con un amigo imaginario. De ser así, los progenitores mostrarán más tolerancia y comprensión con respecto a la compañía imaginaria de sus hijos, ya que comprenderán que se trata de una fase que cumple una función y que tiene fecha de caducidad.

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Источник: https://elpais.com/elpais/2018/06/28/mamas_papas/1530197038_423151.html

Mi hijo tiene amigos imaginarios, ¿puede ser un problema?

Los amigos imaginarios del niño

El niño habla y juega con alguien a quien nadie más ve y que en realidad no está ahí. Sus padres u otras personas pueden llegar a preocuparse o asustarse.

¿Le pasa algo, tiene algún problema, ve fantasmas? Nada de eso: el niño está interactuando con un amigo imaginario, alguien inventado por su propia fantasía.

Alrededor del 30 % de los pequeños tiene un amigo imaginario en la etapa del desarrollo del juego simbólico, que comienza hacia los 2 años de edad y finaliza hacia los 7. 

Niños en vacaciones: por qué es positivo que se aburran un poco

El juego simbólico, explican los expertos de la Asociación Española de Pediatría (AEP), es «la capacidad de realizar representaciones mentales y jugar con ellas, como por ejemplo coger el teléfono e imitar que se está hablando con alguien». Pues bien, del mismo modo que pueden «creer» que hablan por teléfono cuando no lo hacen, «creen» en la presencia de alguien que en realidad no existe.

Un amigo imaginario es «un personaje invisible, nombrado y referido en conversaciones con otras personas, con el cual el niño juega directamente por lo menos durante algunos meses, que tiene un aire de realidad para el niño, pero no tiene aparentemente ninguna base objetiva». Esa es la definición clásica, acuñada por la investigadora estadounidense Margaret Svendsen en un artículo de 1934 y que tiene consenso todavía en nuestros días.

Los amigos imaginarios, ¿deben ser motivo de preocupación?

Pese a lo común de que los niños tengan amigos imaginarios, muchos adultos se inquietan cuando sus hijos empiezan a hablarles de ellos. ¿Acaso se inventan un compañero invisible para satisfacer alguna carencia? Desde la AEP explican que no: la mayoría de los niños que los crean cuentan con «un desarrollo normal de la fantasía y de la imaginación infantil».

Si se ha relacionado este tema con las carencias afectivas fue por dos motivos. En primer lugar, porque los primeros estudios al respecto se realizaron con niños institucionalizados.

En segundo, por una simple cuestión estadística: dado que un tercio de la población infantil tiene amigos imaginarios, hay dentro de ese grupo niños con carencias afectivas. Pero no es esta la causa.

¿Hay algún riesgo de que el amigo imaginario del niño sea en realidad producto de un delirio o una alucinación? Ese es otro de los temores recurrentes por parte de los padres. Y, en efecto, algunos elementos podrían plantear una similitud entre ambos tipos de casos, asegura Jacqueline Benavides Delgado, magíster en protección infantil por la Universidad del País Vasco.

Sin embargo, existe una diferencia fundamental: «La capacidad que tiene el niño de crear los amigos imaginarios, de darles la función que desea, siempre bajo su control«, explica Benavides. Y añade que estos seres invisibles «no son síntomas de procesos anormales ni de disociaciones perceptivas», ya que, «a diferencia de las alucinaciones, no son intrusivos». 

¿Por qué algunos niños inventan amigos imaginarios?

La creación de un amigo imaginario por parte de un niño responde a varios motivos. Uno de los principales es que les permite granjearse un compañero ideal: no discute, no quiere sus juguetes, no lo amenaza, cede ante todos sus deseos.

Debido a ello, «no cabe duda de que estos niños están encantados con inventarse un amigo que se aleje de los padres dominantes o de los amiguitos que, algunas veces, pueden ser incómodos», escribió el pediatra Ernesto Sáez Pérez en su libro ¿Qué le pasa a mi hijo? (EDAF, 2012). 

Además, ese amigo invisible es un alter ego del niño, apunta Sáez Pérez, un «otro yo» que cumple varias funciones: es una válvula de escape (el pequeño lo culpa de sus propias faltas y le posibilita comprobar los límites de sus padres), le sirve como conciencia (lo ayuda a «mantenerse en su sitio») y para expresar emociones intensas que no puede manifestar otro modo (celos, ansiedad, miedo).

En ocasiones, el amigo imaginario resulta también un modo en que el pequeño se siente protegido.

Su amigo lo «acompaña» cuando se acerca a un perro en la calle, cuando se queda en la oscuridad de su cuarto o en otras situaciones que le generan temor.

Por eso también muchas veces el amigo posee poderes especiales: vuela, ve en la oscuridad, permanece despierto y ve televisión toda la noche, u otras hazañas que el niño pueda concebir.

Los amigos invisibles, una señal positiva

Los amigos imaginarios no solo no son síntomas de ningún problema, sino que, por el contrario, pueden ser una señal positiva para el desarrollo.

De acuerdo con la AEP, el niño que crea un amigo imaginario «tiene mayor capacidad de comprender las emociones y las creencias de los demás. Es decir, tienen mayor capacidad de empatía, lo que le va a facilitar su interacción social».

Por otra parte, «va a desarrollar más su lenguaje interior, lo que favorece un mejor desarrollo de sus capacidades lingüísticas y narrativas».

Un estudio realizado hace algunos años en Nueva Zelanda comprobó que un grupo de niños con amigos imaginarios crearon narraciones más ricas y elaboradas, tanto cuando se basaron en un libro de dibujos como cuando tuvieron que contar experiencias propias, que los niños que carecían de amigos inventados. 

Elaine Reese, una de las responsables del trabajo, declaró que esto podría deber a la «práctica extra en contar historias» con la que contaban los niños del primer grupo, los cuales cuentan primero sus relatos a sus amigos imaginarios y luego a los adultos que quieran escucharlos. «La habilidad del pequeño para contar historias mejora la capacidad para leer«, añadió la especialista, por lo cual los amigos imaginarios podrían también ayudar al rendimiento académico del niño.

La actitud de los adultos ante los amigos imaginarios de los niños

¿Cuál debe ser entonces la actitud de los padres ante la interacción del niño con su amigo imaginario? Básicamente, aceptarlo con tranquilidad, sin pretender prohibírselo ni tampoco tomarlo demasiado en serio.

Deben asumir que «los amigos imaginarios enriquecen la vida del niño» y «son indicio de la presencia de un desarrollo emocional y congnoscitivo saludable», como señala el clásico manual ‘Su hijo’, del pediatra estadounidense T.

Berry Brazelton.

Si el niño le echa la culpa de lo que ha hecho (por ejemplo, dejar su ropa o sus juguetes tirados en el suelo), Sáez Pérez sugiere no discutírselo. «Convéncelo de que debe ayudar a su amigo a recoger». ¿Qué pasa si no lo hace? Pues entonces el adulto debe ponerse serio y exigirle que cumpla con su deber.

La AEP, por su parte, recomienda no hacer nada «siempre y cuando vean que su hijo es feliz jugando con él». Pero añade que «si observan que el amigo imaginario le produce malestar e inquietud, deben consultar con su pediatra».

Y también hay que consultar con el médico, explica Sáez Pérez, si el pequeño está por completo ensimismado con su amigo y depende exclusivamente de él, si no juega con otros niños o si parece que no es feliz a causa de la «existencia» de ese amigo invisible.

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Источник: https://www.eldiario.es/consumoclaro/madres_y_padres/hijo-amigos-imaginarios-puede-problema_1_1965945.html

¿Por qué surgen los amigos imaginarios en la infancia?

Los amigos imaginarios del niño

Bing Bong, el amigo imaginario de la protagonista de la película 'Del Revés'PIXARDISNEY

BEATRIZ G. PORTALATÍN Madrid Actualizado:31/07/2015 04:06 horas

¿Has tenido alguna vez una amigo imaginario con el que jugabas de pequeño y que sólo existía en tu imaginación? Si alguna vez has tenido uno, has de saber que no se trata de algo patológico ni problemático, sino de algo normal que les sucede a muchos niños y por lo que los padres no deben preocuparse, salvo en algunas excepciones. Pese a ello, ¿por qué aparecen estos persones en la mente de los más pequeños? ¿Tienen estos niños algunas características de personalidad especiales?

«El amigo imaginario es un amigo que realmente no existe, pero que el sujeto vivencia como si fuera real y habla y juega con él.

En ocasiones, puede ser un objeto no ficticio, como un peluche o una muñeca, pero por lo general, los amigos imaginarios no forman parte de la realidad», explica a EL MUNDO el psicólogo educativo Jesús Ramírez, psicólogo educativo.

Pueden aparecer incluso varios en diferentes etapas, una vez ser un perro y otro un superhéroe de TV. O incluso, un niño de su propia edad. Pero «tal como vienen se van».

Estos personajes suelen aparecer desde los dos-tres años hasta los siete-ocho. Pero no algo universal, pues no todos los niños lo tienen ni es algo en lo que las investigaciones se pongan de acuerdo. «Según estudios revisados, hay diferencias significativas entre unos y otros, estando en torno del 50 al 65% de los niños», afirma el experto.

Sonia Rojas Conca, psicóloga del centro AGSPsicólogos de Madrid apunta un estudio realizado por la Universidad de Washington y la Universidad de Oregon y dirigido por las investigadoras Marjorie Taylor y Stephanie Carlson.

Los resultados del estudio concluyeron que dos de cada tres niños tienen amigos imaginarios de los cuatro a los siete años.

Además, el estudio señala que una tercera parte de los niños en edad escolar lo seguía teniendo y que el 70% del total de la muestra (152 niños) eran niños primogénitos o hijos únicos.

Sin embargo, este último apunte no tiene por qué ser así. «Es más frecuente en hijos únicos que están más solos, pero no existe un relación directa», asegura Silvia Álava Sordo, psicóloga en el Centro Álava Reyes de Madrid y autora del libro Queremos hijos felices.

Algo que también confirma Ramírez: «En algunos estudios achacan que ese amigo imaginario es fruto de la soledad que siente el niño, pero lo cierto es que hay niños que juegan o hablan con su amigo imaginario y no son hijos únicos».

Se dice también que estos compañeros aparecen cuando el ambiente del niño es fundamentalmente adulto, y no hay niños a su alrededor, pero tampoco hay evidencias de que esto sea necesariamente así.

Niños con gran creatividad

No existe un perfil característico de niños que tienen estos pequeños compañeros de juego, sin embargo, sí parece influir de forma directa la creatividad del niño. «Normalmente, si un niño es muy creativo y tiene muchas fantasías, es normal la aparición en su vida de un amigo imaginario.

Incluso, «hay estudios que demuestran que si el niño ha tenido un amigo imaginario en la infancia, cuando llegan a la adolescencia, suelen ser niños más creativos, con mayor empatía y buenas habilidades lingüísticas. Pero yo no he llegado a observar esta apreciación», dice Ramírez. El factor clave es por tanto, la creatividad.

«A mayor creatividad y fantasía del niño, mayor probabilidad de que aparezca o tenga un amigo imaginario», añade Álava.

No hay una duración estipulada de cuando desaparece este amigo tan particular, pero es cierto que «tal como viene se va, o vienen y van esporádicamente», dice Ramírez.

La fase de decadencia se produce en la entrada a la edad de la razón (seis-siete años) donde su pensamiento es más lógico y racional.

«Se relaciona también con el momento en el que el niño ha hecho nuevas amistades o se ha adaptado a la nueva situación», expone Rojas.

Es preciso destacar que que un niño jugase con una amigo imaginario no se ha considerado siempre normal.

Aunque parezca difícil de imaginar, antiguas investigaciones consideraban a estos niños como casos clínicos que tenían que ser tratados.

Pero en la actualidad, los expertos manifiestan claramente que no existe un patrón característico en los niños, y que corresponde con algo normal.

La actitud de los padres

La presencia de amigos imaginarios es un hecho que no debe preocupar a los padres, sino que deben actuar con naturalidad: ni rechazarlo ni ignorarlo.

«Normalmente, los padres suelen reaccionar con preocupación cuando perciben que su hijo tiene un amigo imaginario.

Sin embargo, el mensaje tiene que ser claro: no hay que preocuparse ya que forma parte del proceso natural de evolución y desarrollo del niño.», admite Rojas.

Incluso, añade la profesional, «en muchas ocasiones, acuden a consulta preguntando si deben aceptar esta fantasía o si deben tratar de que el niño lo ignore. Por ello, se les insiste en que la actitud a adoptar tiene que ser de tolerancia y respeto.

Ni regañarles ni fomentar la existencia de su amigo imaginario».

Eso sí, hay que dejar claro que no se le debe permitir que se exima de responsabilidad por atribuirle la culpa a su amigo imaginario o que deje de estar con sus amigos por estar con su amigo imaginario.

No obstante, y según el estudio dirigido por Carlson y Taylor, sólo el 26% de los padres conocía que su hijo tenía un amigo imaginario, apoyando la premisa de que el niño quiere mantener a sus creaciones aparte del mundo de los adultos. «Estas fantasías suelen producirse tras puertas cerradas y en las que el niño cree que está solo», informa Rojas. Normalmente, el niño sabe que su amigo no existe en la realidad, y que sólo pertenece a su imaginación.

Dos aspectos a tener en cuenta

  • Es importante que los padres observen las conversaciones que su hijo tiene con su amigo imaginario: «Si ve que las conversaciones no son muy normales o que su hijo prefiere jugar con el amigo en vez de con niños reales, ahí sí es importante que los padres le cuenten a su hijo que que el amigo es sólo para cuando esté solo. De lo contrario, podrían aparecer problemas de relaciones sociales en un futuro», mantiene Álava. Así lo afirma también Ramírez: «Hay que observar las conversaciones para saber qué tipo de amigo es y cómo se lleva con él. Por ejemplo, si el amigo imaginario es una especie de Superman' habrá que controlar que no se le ocurra echar a volar, cosa que ya ha ocurrido en alguna ocasión. Si se trata de un amigo agresivo, conviene charlar al respecto, pero sin reprocharle nada».
  • Los niños siempre deben preferir jugar con sus amigos reales: Uno de los beneficios del juego en la infancia, es que los niños aprenden a ceder, a cooperar, a ser compañeros y a ponerse en distintos roles, mientras juegan. 'Una vez eres tú el malo, otra serás el bueno'. Por todo ello, «es muy importante que jueguen con niños reales, para que aprendan todas estas características del juego. Si juegan siempre con su amigo imaginario, se jugará siempre a lo que el niño quiera, y no aprenderá esos valores tan importantes para un futuro», explica Álava. Si el niño quiere jugar siempre con su amigo imaginario y no con sus amigos reales, o con niños reales, ahí es cuando los padres deben preocuparse. Sobre todo, si esta conducta va a acompañada de otras agresivas y/o conflictivas. También deben preocuparse si ese amigo particular sigue estando presente a partir de los siete-ocho años. De lo contrario, «lo mejor es actuar con total naturalidad, y no preocuparse en absoluto. Ni rechazarlo ni ignorarlo», insiste.

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Creo que aquí se confunden cosas, no es lo mismo jugar con un peluche y hablar en voz alta, para darle un contexto al juego, pero sin que el niño vea ni oiga algo que no existe (eso la mayoría lo hemos pasado), a que realmente el niño vea un amigo imaginario, o lo escuche.

Quizás en un primer momento se confunda, pero hay una diferencia abismal de «crear un contexto en tu mente, sabiendo que está en tu mente, con el único fin de pasar el tiempo», a escuchar y ver cosas que no existen, pero el niño cree que existe.

Lo segundo sí es para ir al médico, al menos para cierto seguimiento (no digo que vaya a sufrir esquizofrenia, solo que un poco de control para ver como evoluciona no iría mal).

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No se si hay una confusión entre tener un amigo imaginario y hablar en voz alta solos. Que los niños hablen solos es habitual, el ejemplo típico es cuando un niño​/a desarrolla una conversación -más o menos coherente- con sus muñecos.

Creo que tener amigos invisibles es un salto cualitativo en donde los padres de forma lógica se sienten preocupados porque no es habitual tenerlo.

Quizás los psicólogos lo encuentren «normal» entre sus pacientes pero si lo comparas con el resto de la población la proporción será muy pequeña.

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Delirium tremens? Lo llaman religión.

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Y si al llegar a la edad adulta sigues viendo a tu amigo imaginario o a elefantes rosa… O a cocodrilos amarillos con motas azules, lo llamamos DELIRIUM TREMENS…

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Источник: https://www.elmundo.es/salud/2015/07/31/55ba616c22601d010b8b4595.html

Amigos imaginarios en niños: ¿son normales estas fantasías?

Los amigos imaginarios del niño

La capacidad de socializar y mantener contactos positivos más allá de los meramente familiares, estableciendo vínculos con las personas de nuestro entorno y compartiendo situaciones, momentos y experiencias positivas con ellos es fundamental para nuestro completo desarrollo.

Las amistades van a ser muy importantes durante toda la vida, pero tener a alguien de características similares a las propias con quien compartir y experimentar resulta especialmente relevante durante la infancia y adolescencia.

Y en muchos casos, algunos niños llegan a elaborar amigos que realmente no existen en el mundo real pero que son de gran importancia para ellos: estamos hablando de los amigos imaginarios.

Es sobre este concepto sobre el que vamos a hablar a lo largo de este artículo.

¿Qué es un amigo imaginario?

Se considera amigo imaginario a todo aquel personaje invisible e inexistente en la realidad que es considerado como real o parcialmente real por parte de un niño con el que juega a interacciona con frecuencia y de manera directa y que es nombrado y reconocido delante de otras personas.

La interacción y consideración de la existencia de este ser por parte del menor puede tener una duración variable.

Si bien hemos hablado de seres inexistentes, a veces el amigo imaginario es un objeto o elemento al que el niño otorga la capacidad de estar vivo o interaccionar, como un muñeco.

La creación y mantenimiento de los amigos imaginarios suele darse en niños de corta edad, de entre dos y ocho años. El amigo en cuestión suele tener una función protectora o lúdica, siendo su presencia propia de situaciones en que el niño está jugando o siente miedo.

El personaje en cuestión puede ser un niño como él o ella o bien seres animados, con características animales o incluso fantásticas.

Generalmente el amigo empieza a ser olvidado o desaparecer cuando el menor empieza a tener un contacto más fluido y positivo con niños y hacer amigos, aunque puede tardar cierto tiempo en desaparecer.

Explicaciones a este fenómeno en la infancia

La creación de amigos imaginarios por parte de los niños ha sido un aspecto investigado con gran interés a lo largo de la historia, existiendo diferentes enfoques al respecto. Inicialmente existía la idea de que se trataba y se valoraba como la expresión de algún problema clínico, si bien la investigación ha demostrado que con excepciones esto no es así.

Inicialmente se consideraba que los amigos imaginarios eran la expresión de problemas afectivos vinculados a carencias tales como falta de afecto por parte de los padres, soledad o falta de personas de su mismo nivel madurativo o como mecanismo de compensación de lo que los niños consideran sus debilidades. Si bien en algunos casos puede ser así, especialmente en niños abandonados o que han padecido algún trauma, se ha observado que este fenómeno puede aparecer en cualquier tipo de contexto.

Autores como Jean Piaget, conocido por sus estudios sobre el desarrollo infantil y las fases de adquisición de las diferentes habilidades y capacidades mentales desde una perspectiva cognitiva, interpretaban la presencia de amigos imaginarios como una elaboración del menor a modo de intento de explicación de la realidad que no era capaz de comprender, teniendo dificultades para separar lo real de lo imaginario en la edad típica de aparición de este fenómeno (entre los 3-6 años). Sin embargo los niños sí son capaces de separar realidad de ficción a estas edades, a menudo sabiendo que sus amigos imaginarios no son perceptibles para nadie más que ellos o incluso que son producto de la fantasía.

Otra teoría más reciente valora que los amigos imaginarios son simulaciones de seres reales que los niños emplean para practicar situaciones de interacción real y que les sirven para mejorar su comprensión de la teoría de la mente (asumir y entender que los otros tienen opiniones, pensamientos y perspectivas diferentes de las propias).

¿Es algo patológico?

Si bien no ocurre en todos los niños, la presencia de amigos imaginarios es algo que a nivel general suele aceptarse como algo normal que pasará con el tiempo. Sin embargo, muchos padres muestran una gran preocupación cuando les ocurre a sus hijos ante la posibilidad de estar presenciando algún tipo de alteración o patología mental.

Esta preocupación tiene cierto sentido, ya que lo cierto es que el concepto de amigos imaginarios supone la existencia de algunas características que podrían asemejarse las propias de una alucinación o un delirio (se percibe y considera real la existencia de un ser que no existe más allá de la propia mente del sujeto, que se mantiene en el tiempo).

Sin embargo, en la gran mayoría de los casos no se trata de un suceso patológico sino normativo, siendo extremadamente frecuente (si bien no hay un consenso, algunos estudios indican que incluso alrededor de la mitad de los niños podrían tenerlos) y que suele ocurrir en una etapa de la vida en que suele estar muy activo el pensamiento mágico y en que existe gran creatividad.

Además, el amigo en cuestión puede tener una función en el desarrollo infantil: aliviar necesidades de compañía, proyectar su yo ideal o su propia autoimagen, practicar para interacciones reales, ensayar su teoría de la mente y la capacidad de comprender al otro, o liberar ansiedad generando un mundo ficticio en que pueda abstraerse de problemas varios.

De hecho, algunos estudios parece indicar incluso que la generación de amigos imaginarios (siempre que no venga a ser la expresión de carencias afectivas o genere un alejamiento activo del contacto real con otros) lejos de ser patológico puede incluso permitir el desarrollo de diferentes habilidades, mejorando su futura competencia social, apatía, abstracción y creatividad.

¿Qué hacer?

Muchos padres pueden llegar a preguntarse cómo actuar ante la presencia de amigos imaginarios en sus hijos, siendo una preocupación normal y lícita. Pero por norma general el hecho de tener amigos imaginarios no es algo que requiere de un tratamiento.

No es recomendable castigar, negar o ignorar la existencia del amigo imaginario, si bien cabe valorar el tipo de amigo o de personalidad que tiene.

Tampoco intentar forzar que el niño haga actividades sobreocupando su tiempo para evitar la existencia de este amigo.

También podría ser de utilidad intentar favorecer (sin que se convierta en una práctica forzada e insistente que genere ansiedad al niño) el acercamiento a situaciones donde pueda interactuar con otros niños.

Debe tratarse el tema con respeto. Hay que tener en cuenta que puede tratarse de una proyección de los miedos de nuestro hijo o incluso de una manera de conectarse con el mundo y comunicarse contigo, con lo que puede ser relevante escuchar en qué momentos aparece y las opiniones que el niño dice que su amigo tiene respecto al mundo.

Aspectos menos habituales que pueden generar una respuesta y que no deberían ser permitidos es el hecho de que el amigo imaginario sea utilizado como justificación o chivo expiatorio de los propios actos aversivos.

También puede ser más preocupante si se observa que el niño prefiere relacionarse con su amigo invisible que con el resto del mundo y ello le conduce al aislamiento, o que la personalidad del amigo sea extremadamente violenta o destructiva. Si bien hay casos en que los amigos imaginarios se mantienen hasta la adolescencia, no es algo muy habitual y habría que valorar que el menor pudiera estar teniendo algún tipo de problemática.

Referencias bibliográficas:

  • Benavides Delgado, J. (2007). La Creación de Amigos Imaginarios en los Niños: ¿Un Problema Clínico?. Tesis Psicológica [en línea] Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=139012670006.
  • Taylor, M. (1999). Imaginary companions and the children who create them. Oxford: Oxford.

Источник: https://psicologiaymente.com/desarrollo/amigos-imaginarios

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