Los lácteos en la infancia

Importancia de los lácteos en la alimentación infantil

Los lácteos en la infancia

Dra. Dña. Ana Haro García, Farmacéutica y Tecnóloga de los Alimentos.

La leche es uno de los alimentos básicos en la alimentación humana.

Desde un punto de vista nutritivo, la leche y sus derivados contribuyen de manera importante a una correcta alimentación en la niñez y en la adolescencia, al ser alimentos especialmente ricos en proteínas y calcio de fácil asimilación, nutrientes muy importantes en las etapas de crecimiento y desarrollo, así como en el mantenimiento de la masa ósea y muscular en la edad adulta.

La ingesta diaria de lácteos tiene una gran importancia en esta fase de la vida en la que se da existe una elevada demanda de calcio.

En nutrición infantil, uno de los principales objetivos es lograr un óptimo estado nutricional y mantener un ritmo de crecimiento adecuado a la edad del niño. El crecimiento es un indicador fiable de salud y está condicionado por multitud de factores, entre los que cabe destacar el tipo de alimentación. Crecimiento y nutrición están íntimamente relacionados.

En esta etapa vital, también, es importante promover la adquisición de unos hábitos alimentarios saludables que ayudarán a prevenir la aparición de enfermedades de base nutricional que podrían aparecer en la edad adulta.

La instauración de unos hábitos dietéticos apropiados adquiere así una gran importancia, entre otras cosas, porque, una vez establecidos éstos, son difíciles de modificar, persistiendo en gran parte para toda la vida.

Una nutrición óptima en la infancia repercute en un buen estado de salud, a corto y largo plazo, y una mejor calidad de vida en la edad adulta, e incluso  en una mayor longevidad. Pero, estar bien alimentado no siempre significa estar bien nutrido.

Se considera que una dieta es adecuada cuando consigue un aporte de nutrientes en cantidad suficiente para satisfacer las necesidades del organismo.

Una dieta saludable es, por tanto, una dieta equilibrada y variada y, como tal, debe incluir alimentos de todos los grupos, además de mantener una adecuada proporción entre hidratos de carbono, proteínas y grasas.

La dieta deberá estar ajustada a las necesidades energéticas y nutricionales del niño en función de su edad, su desarrollo físico y emocional, y el grado de actividad física que realice.

La alimentación a estas edades está condicionada por la velocidad de crecimiento y la creciente actividad social del niño.

A partir de los tres años de edad el crecimiento se mantiene más o menos estable hasta llegar a los seis años, donde se produce una paulatina desaceleración en la velocidad de crecimiento, y por ello una disminución de las necesidades de nutrientes y del apetito, que finalmente se incrementa en el estirón puberal (aproximadamente a los 12 años), antes de alcanzar la madurez.

Los lácteos, imprescindibles

La leche y los productos lácteos constituyen uno de los principales grupos de alimentos en la nutrición del niño. Su ingesta diaria tiene una gran importancia en esta fase de la vida, donde existen unas elevadas demandas de calcio. El calcio es elemental para desarrollar unos huesos fuertes y sanos.

Si los niños y adolescentes no suplen las necesidades de calcio en las etapas de crecimiento, no lograrán compensar ese déficit más tarde. Tanto en niños como en adolescentes, se estima que debe haber un consumo diario de tres raciones de lácteos (como leche, yogur, queso, etc.

), y difícilmente se pueden cubrir las necesidades diarias de calcio sin incluir a los lácteos en el desayuno, además de poder estar presentes en el resto de comidas del día.

Los lácteos deben aportar aproximadamente la cuarta parte de las proteínas y las tres cuartas partes del calcio y fósforo necesarios para la mineralización del hueso y de los dientes. Esto no se consigue si no se consumen al menos 500 mL/día de leche o sus equivalentes lácteos (250 mL de leche = 2 yogures).

En niños mayores de tres años, la ingesta diaria de lácteos permite un crecimiento óptimo y ayuda a conseguir un pico de masa ósea idóneo para el mantenimiento de una buena salud ósea en la edad adulta.

Además, el calcio procedente de los productos lácteos normaliza la proporción de grasa corporal, reduciendo el riesgo de obesidad. En este sentido, parece que los lácteos pueden ayudar a mantener el peso.

La amplia variedad existente de productos lácteos (leche, yogur, quesos, batidos, helados, etc.), facilita su consumo por parte de los niños al ofrecer alternativas atractivas y saludables de este tipo de alimentos, mejorando la calidad nutricional de la dieta.

Valor nutricional de los lácteos

La leche es un alimento muy complejo en cuanto a su composición, y aporta una amplia y equilibrada variedad de nutrientes que garantizan un crecimiento y desarrollo óptimos en las etapas de crecimiento. Por esto, se considera un alimento especialmente aconsejado durante la niñez y adolescencia.

Energía: El valor energético de la leche y derivados depende fundamentalmente del contenido en grasa. Así, por ejemplo, un vaso de leche suministra 134 kcal, 98 kcal y 74 kcal, según sea entera, semidesnatada y desnatada. Es bastante más elevado en los quesos y menor en yogur y otras leches fermentadas.

Proteínas: Son alimentos especialmente ricos en proteínas (caseína, lactoalbúmina y lactoglobulina). Se dice que las proteínas lácteas tienen una alta calidad biológica, porque contienen prácticamente todos los aminoácidos esenciales que el organismo necesita. Además, son proteínas fácilmente digeribles y sus aminoácidos constituyentes son absorbidos rápidamente.

La combinación de leche con los cereales (pan, cereales de desayuno) mejora la calidad proteica de éstos últimos, ya que la leche es rica en lisina y triptófano, aminoácidos de los que los cereales son deficitarios.

Las proteínas de la leche, tras la acción de las bacterias lácticas presentes en algunas leches fermentadas, como el yogur, dan lugar a péptidos bioactivos, con posibles efectos antihipertensivos, antioxidantes, inmunomodulantes y antimicrobianos.

Hidratos de carbono: Los hidratos de carbono están representados mayoritariamente por la lactosa, que junto con el agua, son los principales componentes de la leche.

La lactosa posee un poder edulcorante bajo, si se compara con la sacarosa o azúcar de mesa habitualmente consumido, y precisa para su digestión de la presencia de un enzima, llamada lactasa, que es segregada por las células de la mucosa de intestino delgado.

La lactosa se digiere y absorbe lentamente en el intestino delgado, lo que le confiere un efecto saciante. Además, la lactosa facilita la absorción del calcio y contribuye al desarrollo de la flora bacteriana intestinal, clave para la salud del niño.

Hay personas que tienen un déficit en lactasa, lo que impide que la lactosa de la leche sea digerida, por lo que pasa sin desdoblar al colon, donde por acción de las bacterias intestinales, se transforma en ácido láctico, ocasionando molestias gastrointestinales, que cursan con diarreas muy características por intolerancia a la leche. Muchas veces estas intolerancias se producen en personas con celiaquía o son ocasionales por problemas puntuales como una diarrea.

Grasa: Respecto a su contenido en grasas o lípidos, la leche y los lácteos, en general, son ricos en grasa saturada.

Pero en comparación con otros alimentos, la leche presenta un contenido relativamente elevado en ácidos grasos de cadena corta y media, cuya absorción es rápida.

Estos ácidos grasos presentan efectos beneficiosos para persona con síndromes de mala absorción, síndrome metabólico, problemas en el metabolismo del colesterol, así como en niños malnutridos.

La grasa es un nutriente energético, necesario para el buen funcionamiento y desarrollo del organismo del niño, y vehiculiza a las vitaminas liposolubles, como la A y la D, facilitando su absorción. Esta última vitamina es necesaria para la absorción del calcio y mineralización del hueso y se obtiene sobre todo de los lácteos enteros, aunque también se puede sintetizar en la piel con ayuda de la luz solar.

Sin embargo, conviene tener en cuenta que no todos los lácteos son alimentos ricos en grasa. El contenido en grasa es alto en la mantequilla y los quesos grasos, no así en la leche, yogur y cuajada, al igual que en los quesos frescos. La amplia variedad de productos lácteos permite adecuar el lácteo que mejor se adapte a las necesidades nutricionales de cada niño.

Minerales: Los minerales están presentes en pequeña proporción, sin embargo, esto no les resta importancia desde un punto de vista nutricional. Destaca especialmente su contenido en calcio, fósforo, magnesio, potasio y cinc.

El calcio de los productos lácteos se diferencia no sólo por la cantidad de este mineral sino también por su buena biodisponibilidad.

La absorción de calcio se ve favorecida por la presencia de lactosa y vitamina D.

Es importante asegurar un aporte adecuado de calcio en la infancia con el fin de asegurar una mineralización ósea que permita prevenir la osteoporosis en la edad adulta.

Su contenido en hierro es bajo, pero los lácteos con alimentos útiles para ser fortificados con hierro.

Vitaminas: Las vitaminas B2 y B12 se encuentran en cantidades importantes, cubriendo prácticamente las necesidades diarias de las mismas con las raciones recomendadas. Las vitaminas B1, B6, C y E están en menor proporción.

Las vitaminas liposolubles, como las vitaminas A, D, E y K, son proporcionales a la cantidad de grasa y se pierden en los procesos de desnatado, aunque en estos casos, estos alimentos suelen suplementarse o enriquecerse con objeto de suplir dicha carencia.

Источник: https://www.lechepuleva.es/ninos-1-3-anos/importancia-lacteos-alimentacion-infantil

Los niños, la leche y los lácteos

Los lácteos en la infancia

El calcio, los huesos y el crecimiento

El calcio es muy importante en el desarrollo de los huesos y por lo tanto, en el crecimiento de los niños. Y la leche lleva mucho calcio. De ahí que este alimento sea parte esencial de la alimentación infantil.

También hay otros alimentos con alto contenido en calcio: garbanzos, alubias, almendras, avellanas, sardinas en lata (con su raspa), yema de huevo, brécol, espinacas, acelgas…

En los primeros meses de vida los bebés solo necesitan tomar leche. Y la mejor es la de su madre, sin duda. Sin embargo, después de los 6 meses de edad, es necesario tomar otros alimentos para asegurar un crecimiento normal. O sea… que para crecer hace falta tomar otros alimentos.

¿Cuánta leche toman los niños?

Los niños de hoy toman casi la misma cantidad de leche que antes… o más bien un poco menos, según dicen las estadísticas… Pero eso es solo si nos referimos a la leche bebida normal.

En realidad, se consume mucha más cantidad de leche que antaño porque hay mucha variedad de lactoderivados, listos para tomar.

Vemos largas estanterías en los supermercados, y la nevera familiar suele tener batidos, natillas, yogures, queso cremoso batido, helados, etc.

Quienes son hoy abuelos tomaban arroz con leche, flan o natillas una vez a la semana o si había una fiesta familiar. En la actualidad, es raro el día en que no se toman 3 ó 4 lácteos. Algunos niños toman más de un litro de leche al día.

¿Cuánta leche deben tomar?

Las necesidades de nutrientes siempre se han calculado sobre unos valores máximos. Esto quiere decir que las cantidades indicadas pueden ser excesivas para más de la mitad de los niños.

Concretamente, las necesidades de calcio se han sobrevalorado por muchos motivos. Uno de ellos es la presión que hacen algunas industrias en los grupos de “expertos” que dan las recomendaciones nutricionales.

A esto se une que la leche siempre ha sido barata, accesible y agradable al paladar.

Se considera adecuado y suficiente que los niños tomen el equivalente a medio litro de leche al día. A partir de los 2 años.

El “Plato saludable” de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard recomienda no sobrepasar 1-2 vasos de leche al día, tanto en niños como en adultos.

Leche entera, desnatada o semi ¿cuál elegir?

A partir de los 12 meses de edad los niños pueden tomar leche de vaca. Debe ser esterilizada y entera, o sea, con toda la grasa. Como crecen muy aprisa pero al mismo tiempo tienen un estómago pequeñito, conviene que tomen alimentos con muchas calorías.

Los lácteos también son una fuente importante de grasa saturada y de colesterol, factores de riesgo de enfermedad cardiovascular.

A partir de los 3 años, es mejor que ya tomen leche con menos grasa, o sea semidesnatada.

Si los niños tienen sobrepeso o si toman muchos lácteos, es preferible que todos ellos (o la mayoría) sean desnatados. Recuerden que la grasa de la leche es saturada.

¿Vale la pena comprar leches “de crecimiento”?

Están hechas a base de leche semidesnatada a la que se añaden grasas vegetales. Pueden ayudar a controlar el colesterol. Pero eso se puede lograr tomando menos cantidad de leche entera y más alimentos ricos en grasas vegetales.

También les añaden azúcar o miel para dar mejor sabor, ya que las grasas que han añadido lo cambian. Esto tiene dos riesgos. Por un lado, va a favorecer las caries. Por otro, hace que los niños se habitúen a ese sabor dulce y ya no quieran tomar la leche normal.

Además, su precio es algo superior (un 50% más de media).

¿Pasa algo si los niños toman mucha leche?

Un exceso de lácteos, desplaza a otros alimentos importantes en la alimentación de los niños. La base de nuestra alimentación son las frutas y verduras, las legumbres y los cereales, mejor si son integrales.

– Las personas somos omnívoras, o sea, que nuestra dieta debe ser muy variada para tener todo lo que necesita nuestro cuerpo. Si se toma mucha leche, puede disminuir la apetencia por otros alimentos. Esto se ve a veces en la dieta infantil: comen las natillas, los yogures, etc y… no toman casi frutas ni verduras.

– Esto lleva a otro problemilla: el estreñimiento. Por un lado, la leche tiene poco residuo sólido para eliminar. Por otro los niños, llenos de leche, toman muy pocos alimentos con fibra (verduras, frutas, legumbres, cereales integrales). O sea, que además de tener una dieta monótona y poco variada, el niño puede tener dolores de tripa y dificultad para ir al baño.

– La leche tiene poco hierro. El calcio de la leche se une al hierro. Cuando van juntos nuestro intestino no los puede absorber. Si se toma mucha leche se tiene calcio de sobra.

Pero en cambio el hierro está en pocos alimentos y necesita ir junto a la vitamina C para asimilarse mejor.

Si nuestros niños toman calcio en todas las comidas ¿cuándo reponen sus reservas de hierro? Por eso hay que recuperar la costumbre de tomar fruta de postre del almuerzo en lugar del yogur.

– La leche de vaca contiene grasa que es saturada. O sea, la que menos les conviene a las arterias y al corazón. Para cuidarlos, es mejor tomar lácteos desnatados.

– La leche es una tentación para sobrealimentar. En algunas familias existe la costumbre de dar un lácteo dulce cuando parece que el niño ha comido poco.

Posiblemente ya se sentía lleno, pero eso no lo rechaza porque es dulce y cremoso. ¡Los dulces siempre nos apetecen! Eso son unas cuantas calorías de más cada día, que pueden llevar a la obesidad.

Y además, el niño aprende a seguir comiendo aunque se sienta lleno, lo que aumenta ese mismo peligro.

Por último, hay que tener en cuenta que muchos de los postres lácteos además de leche tienen azúcar y otras sustancias que aumentan las calorías. Y otros son tan cremosos porque tienen mayor grasa que la leche.

No se recomienda sustituir la leche por batidos, natillas u otros lácteos que llevan más azúcar.

Recordemos que los alimentos con azucares y grasas no se deben tomar (están en la zona roja de la pirámide alimentaria).

¿Qué pasa si no se toma leche ni lactoderivados?

El esqueleto se tiene que fortalecer con mucho calcio durante el crecimiento. Para asimilar bien el calcio es necesaria la vitamina D. Ésta se forma en la piel cuando nos da el sol. Además hay que moverse y estar activos, para que se fije mejor al esqueleto.

En una dieta variada hay muchos alimentos que tienen calcio

Es muy raro tener deficiencia de calcio, salvo en caso de fallo hormonal.

Recordemos los alimentos con alto contenido en calcio: garbanzos, alubias, almendras, avellanas, sardinas en lata (con su raspa), yema de huevo, brécol, espinacas, acelgas…

En resumen:

  • La leche es importante en la alimentación infantil. Pero hay que tomar además otros alimentos variados.
  • Cuanto más variada sea la dieta, más probable que sea completa.
  • Se deben tomar 2 ó 3 raciones de lácteos al día. Mejor menos que más.
  • Hay calcio en muchos alimentos, además de la leche.
  • A partir de los 2-3 años, se pueden tomar lácteos desnatados.
  • Al mediodía es mejor tomar fruta de postre o un zumo natural para asimilar mejor el hierro. Tomar un lácteo aumenta el riesgo de quedarse bajo de hierro.
  • Los lácteos azucarados no se deben tomar a diario.
  • Pasear y jugar al aire libre ayudan a que el esqueleto se haga fuerte (por la vitamina D y el ejercicio).

Enlaces útiles

Te enviamos un par de direcciones con información para familias relacionada con este tema (que seguro conoces):

– Calcio en la dieta. MedlinePlus. Información de salud para usted. NIH Instituto Nacional de la Salud USA

– Leche de vaca y los niños. MedlinePlus. Información de salud para usted. NIH Instituto Nacional de la Salud USA

– Alimentación de niños que toman poca leche. Web En Familia. Asociación Española de Pediatría

   Autora del artículo original:
  • Ana Martinez Rubio (In memoriam)

Descárgate la presentación con los PUNTOS CLAVE: 

Источник: https://www.familiaysalud.es/vivimos-sanos/alimentacion/los-alimentos/los-ninos-la-leche-y-los-lacteos

Los lácteos en la infancia

Los lácteos en la infancia

Los nutricionistas y especialistas recomiendan tomar lácteos para proporcionar al cuerpo la cantidad de calcio adecuada y necesaria, sobre todo durante la infancia; pero…¿por qué son tan importantes los lácteos?

Indice

La nutrición del bebé y los lácteos

La leche y los derivados lácteos forman uno de los grupos alimenticios más importantes durante la etapa de desarrollo. Así, el lactante puede cubrir todas sus necesidades energéticas y nutrientes tomando leche materna como único alimento. Cuando el niño crece y diversifica su dieta, los lácteos siguen contribuyendo considerablemente a su alimentación. Importancia de los lácteos
 

Propiedades de los productos lácteos

Numerosos estudios han mostrado que la combinación de nutrientes de los productos lácteos, como el calcio, la vitamina D o el fósforo, son importantes para la salud de los huesos, siendo especialmente importante su ingesta durante la infancia y la adolescencia.

Además, los productos lácteos, con el calcio que aportan, son factores muy importantes en la reducción del riesgo de fracturas por osteoporosis. Esta combinación de nutrientes reduce también el riesgo de hipertensión, especialmente el potasio.

El calcio es esencial para el desarrollo, mantenimiento y formación del esqueleto, para el correcto funcionamiento de las articulaciones y de una buena dentadura. De esta forma, el 99% se encuentra en el esqueleto y un 1% en funciones como la transmisión nerviosa, la coagulación muscular, etc. De ahí su importancia, ya que los lácteos son la fuente de calcio más importante.

El requisito de calcio es más importante durante la niñez y la adolescencia porque los huesos se encuentran en un estado de rápido crecimiento, por lo que es necesario para fortalecerlos. Además, nuestro cuerpo está eliminando y reemplazando constantemente calcio, por lo que si elimina más del que adquiere, los huesos comenzarán a debilitarse con mayor riesgo de romperse.

Asimismo, se ha comprobado la importancia del calcio para la reducción de la grasa corporal, incluso en los niños en edad preescolar. Además de su importancia por su contenido en calcio, los lácteos contienen otros nutrientes que garantizan un crecimiento y desarrollo óptimos:

• Carbohidratos: Se encuentran, principalmente, en forma de lactosa y en menor cantidad en el yogur y el queso, aportando, sobre todo, energía.

• Proteínas: Los lácteos contienen, además, estos elementos indispensables para el crecimiento y la construcción de tejidos y órganos. 500 ml de leche aportan 20 g de proteínas.

• Grasas: Aunque las grasas son muy variables dependiendo del tipo de leche que se consuma, en la leche de vaca los ácidos grasos son fundamentalmente saturados.

• Vitaminas: La leche contiene, sobre todo, vitaminas A, B1 y B2, aunque también otras del tipo B y vitaminas C, D y E. En cambio, el queso, por ejemplo, sobre todo si es curado, contiene menor cantidad de vitaminas hidrosolubles.

• Minerales: Otros minerales importantes que contiene la leche, además de calcio, son potasio, fósforo, sodio, magnesio y zinc.

Intolerancia a la lactosa La lactosa es un tipo de azúcar que se encuentra en la leche y en los productos lácteos. Ciertas personas sufren intolerancia a la lactosa, por lo que al tomar leche presentan ciertos problemas como dolor o retortijones de estómago, gases, hinchazón de vientre, diarrea… Aunque pueden digerirla mejor si se toma en cantidades pequeñas junto a otros alimentos, también existe la posibilidad de que no sufran estos síntomas al consumir yogur o queso. Además, hay personas que son alérgicas a la leche o a los productos lácteos, por lo que no pueden consumirlos. Éstas deben conseguir el calcio necesario a través de otros alimentos, como pueden ser los vegetales verdes y con hojas. 

Cómo enseñar a los niños la función del calcio

Según varios estudios, la mayoría de los niños y adolescentes no toman la cantidad de calcio recomendada para conseguir unos huesos sanos y fuertes.

Y es que muchos niños no oponen resistencia a la leche cuando son pequeños, pero cuando llega la edad escolar se niegan a probarla.

Si es así, lo mejor es que ofrezcas a tu pequeño alimentos que puedan suplir el papel de la leche como principal aporte de calcio, por ejemplo, queso, yogures, vegetales…

Además, ten en cuenta que a los niños les encanta descubrir cosas nuevas. Podéis experimentar con la figura de un esqueleto de plástico o dibujar uno en un papel, para explicarle la importancia de los huesos en nuestro cuerpo y el porqué de esta necesidad de calcio durante la infancia.

Diarrea

Definición:

Aumento del volumen, frecuencia, o cantidad de líquido en las deposiciones.Suele ser la manifestación más frecuente de alteración en la absorción o transporte intestinal de sustancias, que en general se debe a una infección bacteriana o viral, a toxinas alimentarias, etc.

Síntomas:

Dolor abdominal, fiebre, náuseas, vómito, debilidad o pérdida de apetito.

Tratamiento:

No tomar alimentos sólidos durante unas 24 horas, tomar sólo agua o suero durante las primeras horas. Una vez pasado este tiempo, y si la cantidad de deposiciones diarias ha disminuido, introducir poco a poco una dieta blanda (caldo de arroz, jamón york, etc.).

Fractura

Definición:

Rotura de un hueso. Puede romperse en dos o más trozos.

Tratamiento:

Inmovilizar la zona de la fractura. Si se nota la zona deformada, no hay que vendar, ni intentar recolocar el hueso. Si la fractura es abierta y sangra la herida, lavarla bien y cubrirla con una gasa estéril. Acudir al médico.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/bebe/alimentacion-bebe/los-lacteos-en-la-infancia-1246

¿Son necesarios los lácteos en los niños?

Los lácteos en la infancia

¿Qué ocurre si tu hijo no toma leche? ¿Puede ser que no crezca bien debido al calcio que aportan los lácteos? Muchos padres se preocupan porque sus hijos no quieren, o no pueden, tomar lácteos, pensando que esta carencia les provocará problemas de crecimiento e incluso osteoporosis en el futuro. En este artículo te resolvemos estas dudas y comprobaremos si realmente son necesarios los lácteos en la alimentación de los niños.

Los lácteos en la alimentación de los niños

Está claro que la lactancia materna es el mejor alimento que le podemos dar a nuestros hijos de forma exclusiva hasta los 6 meses de vida, y junto con la alimentación complementaria hasta los 2 años o más, como afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS).

A partir de los 12 meses, momento en el que los niños ya no toman tanta leche, ¿cuánto calcio necesitan para estar sanos? Según la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD), se recomienda una ingesta de:

  • 0-6 meses, 400 miligramos (mg) de calcio.
  • 7-12 meses, 525 mg de calcio.
  • 1-3 años, 600 mg de calcio.
  • 4-5 años, 700 mg de calcio.
  • 6-9 años, 800 mg de calcio.

Un vaso de leche aporta unos 300 mg de calcio, y 100 gr de queso curado tienen entre 800 y 1000 mg de calcio.

Durante los primeros 20-30 años de vida es cuando almacenaremos casi todo el calcio del cuerpo. La masa ósea irá aumentando a lo largo de la infancia y alcanzará su pico de máxima mineralización entre los 20 y los 30 años. A partir de esa edad, tiraremos de las reservas que se han ido acumulando en esos años.

Además, la absorción de calcio es mayor durante la pubertad, justo en el momento del ‘estirón’. Alcanzar un pico de masa ósea adecuada en este periodo disminuye de forma importante el riesgo de fracturas osteoporóticas en la edad adulta.

¿Cuantos más lácteos tomen los niños, mejor?

Es verdad que la leche y derivados lácteos son la mayor fuente de calcio para la mayoría de las personas, de hecho aportan el 65 % – 72 % del calcio de la dieta. Aunque a partir de los 12 meses de vida la leche no es indispensable, sigue siendo un excelente alimento, sobre todo como fuente de calcio.

En realidad, en lugar de hablar de ‘calcio consumido’ debemos hablar de ‘calcio absorbido’. Y es que no es tan importante la cantidad de calcio que posee un alimento como la posibilidad que tiene nuestro organismo de absorberlo.

Por lo tanto, respondiendo a la pregunta, no necesariamente mientras más lácteos tomen los niños más van a crecer, como muestra este estudio de Advances in Nutrition, ni tendrán menor riesgo de padecer fracturas cuando sean adultos.

Además, en algunos niños, lo que ocurre es que por consumir un exceso de lácteos, desplazan otro tipo de alimentos fundamentales en su dieta (verduras, legumbres, frutas…).

A mi hijo no le gustan los lácteos, ¿qué puedo hacer?

Es cierto que nuestros huesos necesitan calcio para formarse y mantenerse correctamente, pero la leche y sus derivados no son los únicos alimentos que contienen este mineral. Las verduras como el brócoli, las acelgas o las espinacas también contienen calcio.

Un plato de brócoli aporta la misma cantidad de calcio que un vaso de leche. Pero es que, además, se absorbe aproximadamente el doble, por lo tanto, un plato de brócoli equivale a dos vasos de leche.

Otros alimentos ricos en calcio son los pescados que se comen con espinas, como las sardinas o anchoas, también el besugo, el salmón así como algunos frutos secos (almendras) y legumbres (garbanzos, soja). También en las semillas, sobre todo las de sésamo, pero debemos triturarlas previamente para poder aprovechar todos sus nutrientes.

Pero hay que tener cuidado para que el calcio llegue a depositarse en nuestros huesos. Es muy importante tener en cuenta lo siguiente:

  • Cocción. Si se trocean y se hierven durante mucho tiempo, se puede perder una parte del calcio y otros nutrientes como la vitamina C.
  • Vitamina D. Imprescindible para que el calcio se deposite en los huesos. La mayoría de la vitamina D que necesitamos es gracias a la exposición solar. Es importante saber que en la leche desnatada no se pierde el calcio, pero si las vitaminas D y A. Por eso, en los niños es recomendable que tomen leche entera.

¿Y las bebidas vegetales?

Estas no son comprables nutricionalmente con la leche. Quitando el caso de las bebidas enriquecidas con calcio, el resto solo sirven como sustitutos culinarios de la leche de vaca.

No cuentan en su composición con probióticos, imprescindibles para el correcto funcionamiento del sistema digestivo, tal y como afirma un estudio publicado en el año 2017.

Sobre todo, la bebida de soja no es una buena opción cuando hablamos de sustitutos para niños, ya que su procedimiento moderno de elaboración hace que sea de difícil digestión y que mantenga una mayor cantidad de isoflavonas, que desconocemos su efecto a largo plazo, como se muestra en el articulo de Food Chemical.

Entonces, ¿son necesarios los lácteos en los niños?

Los lácteos no son malos en sí mismos, lo que es malo es el abuso que se hace de ellos que puede resultar excesivo, sobre todo si se ingieren lácteos ultraprocesados con azúcar.

Lo importante es que una dieta saludable supla las cantidades de calcio sin incluir lácteos de manera excesiva y, si tu hijo no consume lácteos por cualquier motivo, ya has visto que hay otros alimentos ricos en calcio. Lo que es más importante aún es el ejercicio físico, pues es el principal factor para la correcta formación ósea.

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Источник: https://eresmama.com/son-necesarios-lacteos-ninos/

Embarazo saludable
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