Meses del Bebé. Tu bebé con 20 meses, Bebé 20 meses

Mes 20

Meses del Bebé. Tu bebé con 20 meses, Bebé 20 meses

TU HIJO TE OBSERVA ATENTAMENTE PARA IMITARTE, aunque quizá siga siendo exigente con la comida. Para lograr que tu hijo coma bien es importante darle alimentos nutritivos y que tú también te alimentes de forma adecuada.

Cómo evitar las peleas por la comida

Por lo general, a esta edad las comidas no son acontecimientos que se extiendan durante mucho tiempo, ya que el resto de la vida es demasiado interesante.

Proporcionar alimentos ricos en calorías cinco o seis veces al día es una buena manera de obtener una alimentación adecuada sin tener que luchar por ello.

Una lista para su seguridad

Hay algunas medidas de seguridad que podéis y debéis tomar, sin importar la edad que tenga vuestro hijo. Aquí tenéis una pequeña lista.

Nunca cojáis bruscamente a un bebé. Ponedle en manos de otra persona o dejadlo en su cuna o en el parque si sentís que estáis perdiendo el control.

Haced de vuestra casa un lugar a prueba de bebés. Por ejemplo, dejad los medicamentos fuera de su alcance.

– En el caso de contar con niñeras y guarderías, comprobad que sus espacios y sus prácticas de cuidado sean seguras.

Evitad las quemaduras y promoved la seguridad contra incendios. No dejéis los mangos de las ollas expuestos y ocultad todos los cables que están a la vista.

Conducid con cuidado y transportad siempre a vuestro hijo en su asiento de seguridad para automóvil.

Evitad las asfixias. Nunca permitáis que un niño que comienza a caminar lleve comida en la boca mientras se mueve ni juegue con bolsas de plástico u objetos de pequeño tamaño.

Dejad de fumar. Si no podéis hacerlo, no fuméis cerca del bebé.

Promoved la seguridad en el agua. Aseguraos de que todas las piscinas tengan vallas a su alrededor. Permaneced junto a vuestro hijo todo el tiempo cuando esté cerca del agua y utilizad un chaleco salvavidas homologado cada vez que deis un paseo junto al agua. Ni siquiera dejéis a su alcance un cubo de fregar o un balde con agua.

Si en la actualidad o en el pasado vuestro hijo ha tenido problemas de salud, haced copias de todos sus datos o registros médicos y mantenedlos todos juntos en una carpeta.

Tendréis toda la información que necesitéis y no deberéis intentar recordar todos los detalles. Si el historial médico es complicado, pedid al pediatra un informe de una o dos páginas como presentación de esta carpeta.

Si vuestro hijo toma algún medicamento, llevad siempre los envases con una muestra cuando visitéis un centro médico.

El equilibrio nutricional

Si vuestra familia es vegetariana, deberéis preocuparos especialmente de comer comidas equilibradas. Quizá deseéis consultar a un especialista en nutrición o dietista. Es probable que el pediatra os pueda recomendar uno.

Es fundamental que los niños obtengan todos los nutrientes que necesitan para sus cuerpos activos y en crecimiento. Es posible que en vuestra dieta falten tanto los minerales como la vitamina B y, en el caso de las familias vegetarianas, el calcio, a menos que pongáis especial atención.

Las yemas de huevo y los vegetales verde oscuro son buenas fuentes de hierro. Los cereales enteros proporcionan vitamina B. Recordad que un niño pequeño necesita de un 30% a 50% de sus calorías en forma de grasas, proporción mucho mayor de la que necesitan los niños más grandes y los adultos.

La hora de acostarse, más fácil

Acostar a un niño pequeño es tarea de locos. No hay duda que rituales tradicionales como arrullar al bebé en una silla mecedora o leerle un cuento ayudan. Además, es probable que tenga una mantita o un peluche especial que se han convertido en parte fundamental a la hora de acostarse.

Quizás os sintáis un tanto avergonzados por ello o por algún juguete «fiel» de su bebé, en especial si se ven viejos y desgastados. En realidad, un objeto querido muestra a las otras personas que vuestro hijo ha recibido buena atención en su hogar y que le ayudáis a confiar en su fuerza interior.

Los niños que tienen objetos preferidos y que inventan amigos imaginarios tienden a ser más despiertos y creativos que los niños que no tienen esas compañías.

Preocupación por su barriguita

¿Os preocupa la barriga y la espalda arqueada de vuestro bebé? Relajaos. La postura de un niño pequeño no se ve bien desde la perspectiva de un adulto, pero es perfectamente normal.

Vuestro niño no siempre tendrá una barriga. Tendrá esa postura encorvada y su gran barriguita hasta su tercer año de vida. Después, su espalda se enderezará gradualmente y su barriga disminuirá.

Источник: https://www.dodot.es/bebes-de-1-3-anos/crecimiento-y-desarrollo/articulo/mes-20

Así aumenta de peso el bebé mes a mes durante su primer año de vida

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El peso normal de un recién nacido a término puede oscilar desde los 2,5 hasta los 4 kilos. En su primer año, el bebé experimentará el mayor índice de crecimiento de toda su vida, especialmente en la etapa comprendida entre los cuatro y los seis meses.

Y es que te parecerá increíble que la pequeña bolita recién nacida que hoy sujetas entre tus brazos llegue a triplicar su peso cuando sople su primera vela. ¡Sin duda una maravillosa y sorprendente evolución que hoy te compartimos!

Un bebé recién nacido suele perder entre el cinco y el 10 por ciento de su peso durante los tres o cuatro días siguientes a su nacimiento. Esta pérdida de peso fisiológica es absolutamente normal, y se debe a la expulsión de orina y meconio acumulados durante la gestación, y a que al principio comen muy poquito.

Recordemos que el estómago del recién nacido es como el de una canica, por lo que si has optado por lactancia materna, los primeros días tendrá suficiente con el calostro. Cuando se produzca la subida de la leche, tu cuerpo ajustará la producción a la demanda de tu bebé, de ahí que sea tan importante ofrecerle siempre lactancia a demanda.

Lo habitual es que a partir del cuarto día, el bebé deje de perder peso y comience a ganarlo, llegando a recuperar su peso de nacimiento en torno a la primera semana de vida (o incluso algunas veces algo más tarde).

Durante estos primeros días es importante controlar que el bebé vaya recuperando el peso perdido, porque de no ser así habría que valorar qué está ocurriendo (reflujo, problemas de salud…), así como analizar posibles problemas con la lactancia (mal agarre, frenillo sublingual, retrognatia, problemas con la producción…)

Primer mes

Hasta el primer mes y medio de vida, o aproximadamente las primeras seis semanas, el bebé ganará unos 20 gramos diarios, lo que equivale a una media de 140 gramos semanales.

Hacia el décimo día de nacido, la leche de la madre se transforma en leche de transición, que contiene menos proteínas que el calostro y que variará día a día hasta alcanzar la composición de la leche madura.

El volúmen de leche aumenta en cada tetada, por lo que el estómago del bebé se adaptará a esta nueva circunstancia.

Madre e hijo se compenetran: ella irá produciendo más leche conforme el bebé vaya aumentando el volúmen de su estómago para tomarla.

O quizás sea al revés, el tamaño del estómago del bebé aumenta y el cuerpo de la madre, que lo sabe, produce más leche para darle lo que necesita.

Segundo y tercer mes

Si hasta las seis semanas de vida nuestro bebé ha ido aumentando de peso según lo establecido y la madre siente que su lactancia está yendo bien (no hay dolores, grietas, mal agarre…), podría considerarse que la lactancia ya ha quedado instaurada.

En las revisiones pediátricas se continuará controlando el peso del bebé, y lo normal es que la ganancia de peso semanal se sitúe entre los 100 y los 200 gramos.

Sin embargo, si tu hijo hace pis con frecuencia, sus cacas son normales y su estado anímico y general es bueno, no deberías preocuparte por el peso pues cada niño sigue su propia curva de crecimiento.

Del cuarto al sexto mes

En esta etapa de su vida el bebé experimentará una ganancia semanal de entre 80 y 150 gramos, lo que se traduce en una media de entre 500 y 650 gramos mensuales. A este ritmo, lo normal es que al cumplir los seis meses haya doblado su peso de nacimiento.

Recordemos, además, que su alimentación debe continuar siendo lactancia exclusiva, ya sea materna, artificial o mixta.

Y es que aunque por suerte cada vez hay más profesionales concienciados con la lactancia y debidamente informados, también podría ocurrir que nos encontráramos con el caso contrario, y si nuestro bebé no sigue los cánones generales de peso nos recomienden adelantar la alimentación complementaria.

Si embargo, según nos comentaba nuestro compañero Armando en este fantástico artículo, esta medida carecería de sentido, pues la leche (ya sea materna o artificial) contiene más calorías que la fruta o la verdura, y es nutricionalmente más rica que los cereales.

Lógicamente hablamos de bebés saludables, pero que siguen su propio ritmo. Si por el contrario, la curva de altura va subiendo pero la de peso se va estancando, habría que ver qué está pasando y por qué el bebé no está ganando lo suficiente.

De los seis a los nueve meses

A partir de los seis meses, la ganancia de peso ya no será tan acusada como hasta ahora, y lo normal es que el bebé gane entre 40 y 85 gramos semanales, lo que se traduce en un media mensual de entre 300 y 450 gramos.

A partir de los seis meses el bebé deberá comenzar con la alimentación complementaria, pero recordemos que la base de su dieta debe continuar siendo la leche, y en caso de seguir tomando pecho la lactancia debe ser a demanda.

De los nueve a los doce meses

El último trimestre antes de cumplir su primer añito es el momento en el que menos peso cogerá el bebé, con una media de entre 200 y 300 gramos al mes. Lo normal es que al cumplir los 12 meses el bebé haya triplicado su peso de nacimiento.

En cualquier caso, es importante recordar que estos datos son aproximados y basados en los percentiles y las estadísticas, y que la ganancia de peso de los niños alimentados al pecho es distinta de aquéllos alimentados con leche artificial.

En cuanto al peso, los pediatras recomiendan analizar su incremento durante un periodo, y no valorarlo como algo aislado en un momento puntual pues, como hemos comentado a lo largo del artículo, cada niño tiene su propio ritmo de crecimiento y lo importante no es tanto lo que engorde sino que vaya creciendo sano y feliz.

Vía Asociación Española de Pediatría

Источник: https://www.bebesymas.com/desarrollo/aumento-peso-bebe-mes-a-mes-durante-su-primer-ano-vida

20 meses del bebé: ¡la explosión!

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Bueno, si me descuido, 20 meses y medio.

Pero es que llevo unas semanas con poquísimo tiempo y esta es una entrada que siempre tardo bastante en escribir porque me gusta hacerlo de manera pormenorizada, intentando dejarme las menos cosas en el tintero para que en futuro pueda volver atrás y recordar cómo era. A veces releo las entradas anteriores sobre el desarrollo de mi hijo, que llevo haciendo desde el principio del blog, y me parece increíble cómo hemos llegado hasta aquí. ¡Cómo babeo!

Siempre he bromeado con que a los 20 meses se suele producir una auténtica explosión en los bebés (o niños-bebés). Desde que me quedé embarazada he pensado que los 20 meses suponía traspasar una barrera psicológica, al menos para mi.

Con 20 meses un niño está ya más cerca de los dos años que de tener uno y se les nota en muchos aspectos, desde el físico hasta el intelectual.

Lo cierto es que, como me suele ocurrir con mis expectativas, cuando luego llega el momento compruebo que sí, que el cambio es significativo, pero que aún nos queda bastante para considerarle un niño-niño y no un niño-bebé.

Expectativas a parte, el mes de mayo ha sido realmente explosivo, como reza el título de la entrada.

Sí, sigue siendo un niño-bebé, pero ha cambiado mucho y muy rápido y ahora sí que me voy haciendo a la idea de cómo va a ser en tanto solo unos meses y soy consciente de que dentro de nada tendré un niño-niño contándome sus cosas y realizando una serie de actividades que nada tienen que ver con las de ahora.

Lo cuento con detalle:

Peso y talla de mi bebé de 20 meses

Intentar medirle sería como ponerle un body a un pulpo: imposible.

Crecer ha crecido porque ahora llega perfectamente a coger todo lo que hay encima de las encimeras de la cocina y porque ahora si tengo la puerta del frigorífico abierta tengo que tener cuidado al cerrarla porque le doy en la cabeza, cosa que el mes anterior no pasaba.

Ha superado los 11 kilos de peso, debe estar en torno a los 11.200 kg. Yo le noto algo más hecho, más niño, pero sigue estando delgadito, con todas sus costillitas y columna vertebral bien marcadas. Y su tripilla, eso sí. Rico, rico, y 100% comestible.

Dientes con 20 meses

Sin novedades más allá de que ahora no quiere ver el cepillo de dientes ni en pintura. Está todavía sin las muelas de los dos años y de momento no parece que vayan a hacer acto de presencia.

Comer

Se come lo que le pongas por delante, parece un adulto en miniatura.

Eso sí, cosas ricas porque la fruta este mes la ha mandado a hacer puñetas. Es una auténtica pena ya que siempre ha comido la fruta fenomenal, en puré, pero muy muy bien y, de la noche a la mañana, ha dicho que no la quiere.

La fruta en trozos nunca le ha gustado, no le gusta ni cogerla con la mano porque le da asco. Al principio pensé que se había cansado de mis purés caseros y probé con los comprados, coló la primera semana pero luego nada. De vez en cuando logro colarle alguno pero con escaso éxito.

La verdura tampoco le fascina, pero se la camuflo en el arroz o le pongo judías verdes con tomate dos veces por semana, que eso sí que se lo come muy bien.

Es estupendo que coma de todo y bien y que mastique tan bien. Poder salir con él y no tener que preocuparme de llevarme un potito de casa es un auténtico lujo.

Este mes ha descubierto comidas nuevas como las tortitas de maiz, de estas dietéticas, que le han encantado, o los palitos tipo grisini, que devora. Las aceitunas, en cambio, no le gustan y el chocolate tampoco le apasiona.

Como ya he comentado, sigue tomando leche de crecimiento con cereales como desayuno y después de la cena, así que la operación «retirada del biberón» de momento queda aplazada hasta nuevo aviso.

Dormir a los 20 meses

Sigue durmiendo con nosotros y lo que le queda. Está de un mimoso increíble, sobre todo conmigo y sobre todo por la noche. Me abraza, me aplasta, me acaricia el brazo, me tira del pelo… Quiere dormir encima de mi, tanto que algunas veces me empuja de tal forma que acabo poniendo un pie en el suelo para no caerme. ¡Lo que vamos a sudar este verano!

Parece que se está despertando menos veces durante la noche, al menos no ha tenido episodios tan fuertes de llanto y gritos. A veces se despierta, bebe agua, mira un poco alrededor, comprueba que todo está bien, que seguimos a su lado, y se tumba de nuevo a seguir durmiendo.

Eso sí, se está acostando muy tarde, raro es el día que se duerme antes de las 23h. Esto lo estoy notando muchísimo porque no tener el ratito de relax por las noches para hacer mis cosas es una pérdida que se nota bastante pero entiendo que es una fase y habrá que pasarla como hemos pasado las anteriores.

Lenguaje de mi bebé de 20 meses

Es una de las cosas que más han evolucionado en este último mes. De la noche a la mañana ha sobrepasado, con creces, las 50 palabras. No es que me haya puesto a contarlas pero estoy segura de que son más de 50 sin lugar a dudas.

Algunas son bastante curiosas porque corresponden a temas en los que hemos hecho muy poco hincapié y a él, sin embargo, le han llamado especialmente la atención. Por ejemplo, bicho, mariposa o foto. Por el contrario, palabras en las que incido un día y otro día y otro día no hay manera de escuchárselas (por ejemplo, pan o biberón).

Desde luego, en su caso la explosión del lenguaje está teniendo lugar ahora. Empezó de manera más relajada, añadiendo una o dos palabras a la semana y ahora mismo está en una fase en la que todos los días aprende alguna. Hoy mismo ha dicho pelota, niño y mano estando con M. en AT.

Eso sí, el uso que le da al lenguaje, aunque ha mejorado, sigue un pelín disfuncional en el sentido de que no las usa siempre sino sólo cuando le viene en gana.

Por ejemplo, desde hace unos días dice hola para saludar pero no siempre, sino cuando le parece oportuno.

Con la cantidad de palabras que ahora mismo conoce, podría expresarse bastante bien pero, por la razón que sea, aún está encontrándole el gustillo a esto de comunicarse.

También ha comenzado, aunque de forma más tímida, a formar algunas frases de dos palabras.

Al ya conocido que-e-zo se le han unido no-quero, no-puedo y mamá y otra palabra, por ejemplo, mamá caca o mamá agua.

Esto de que me llame también es nuevo, más aún si va seguido de otra palabra, porque parece enteramente que ha entendido que puede llamarme y luego pedirme algo.

Otra novedad es que a algunas palabras ya les pone un artículo delante, como os ojos o os pies.

En los últimos días también parece que se ha despertado su interés en contarnos cosas. Una de sus características más curiosas ha sido siempre el parloteo este que tiene, sin parar, pero más bien en plan soliloquio, es decir, sin interés comunicativo. Eso lo ha mantenido pero a veces descubrimos que sí que nos cuenta cosas.

Hace tan sólo unos días le tumbé en el cambiador y empezó a parlotear. De pronto entendí «a pueta» y aproveché para decirle, ¿qué pasa con la puerta cariño?. Entonces me contestó: «bla, bla, bla, a pueta, toc toc toc», mientras me hacía el gesto de tocar con las manos. Me quedé de piedra. Me estaba contando que en la puerta se llama con los nudillos y que hace toc toc.

Unos días después, estábamos cenando y empezó igual, a parlotear, mientras nos miraba. Entonces hizo el gesto de comer y dijo «pepé, pepé», que es el pollito Pepé, un cuento que le lee M. donde el pollito come cebada, trigo… Vamos, que parecía que nos estaba hablando del cuento.

Me comentaba M. esta semana que parte de la estrategia que tenemos que tener con el niño para que él descubra que esto de hablar es guay y que le ayuda a comunicarse es demostrarle que cuando dice que no respetamos su negativa.

A día de hoy el no es su frase favorita y me queda claro que en muchas ocasiones la utiliza porque no sabe afirmar, de modo que tiene que expresar lo que no quiere para intentar que entendamos lo que sí quiere. En la práctica, esto es un sinvivir, con un niño que por sistema se opone a todo.

Pero lo cierto es que cuando realmente me esfuerzo por prestarle toda mi atención y hacerle muchas preguntas, acabo descubriendo que entre todo lo que no quiere, hay algo que sí desea. Cierto es que no siempre puede ser lo que él quiera, pero estoy de acuerdo con M.

en que hay que darle un empujoncito y, de paso, intentar que aprenda también el significado del , que creo que le abriría muchas posibilidades.

Comprensión

A estas alturas creo que comprende todo lo que le digo, al menos lo que no se sale de lo normal. De hecho, comprende incluso cosas que sólo ha visto o le he dicho una vez hasta unos niveles que me sorprenden mucho.

Creo que tanto en la visita del neurólogo privado aquel al que fuimos como en la de hace unos días en el Niño Jesús no entendieron bien esta parte. Parece ser que dan por hecho que si el niño no obedece órdenes simples es porque no las comprende pero no es cierto.

No es que yo quiera defender al niño, creo que soy súper objetiva con él. Simplemente que el nene tiene un nivel de comprensión normal para su edad, incluso podría ser más elevado según M.

y si no responde a determinadas cosas es porque no le da la gana, no porque no las comprenda.

Las asociaciones de objetos y situaciones que hace, la memoria que tiene, la facilidad para comprender cómo se resuelven determinados problemas… son cosas que me tienen fascinada y muy contenta, para que engañarnos.

Obediencia

Este aspecto sigue más o menos como estábamos. El niño obedece cada vez más a las cosas que le pedimos siempre y cuando le parezcan bien. Si le digo «nene, súbete a la silla» se sube.

Si le digo que nos vamos a la calle, o que vamos a comer o que vamos a subirnos al coche, me entiende perfectamente y actúa como se espera de él.

Ahora, no le pidas que señale un objeto (aunque lo conozca de sobra) ni que te de algo si no quiere ni mucho menos que te traiga un objeto que está en otra habitación o que te conteste dónde está otra persona.

El motivo lo desconozco, pero así es.

Sin duda este es uno de los temas en los que más hay que seguir incidiendo pero reconozco que el comprobar que sí obedece a los temas que le interesan me relaja bastante porque, además, cada vez le interesan más cosas.

Ahora casi siempre te mira cuando le llamas por su nombre, incluso muchas veces viene en la calle si se ha alejado demasiado. Es verdad que no ha progresado demasiado en este aspecto pero sí ha avanzado algo.

Mala leche

Ahí sigue. Que con los padres que tiene, la verdad, no se podía esperar tampoco que fuera un niño conformista, para qué engañarnos. De vez en cuando nos deleita con sus chillidos-delfín y nos sigue poniendo muy complicado ir a sitios que requieren que se esté quieto y callado porque su paciencia sigue siendo igual a cero y necesita mucho estímulo para entretenerse.

Sin embargo, sí es cierto que cada vez gestiona mejor su mala leche y suele calmarse antes y por si solo, algo que hacía meses era impensable. Creo que poco a poco va siendo menos inflexible.

Psicomotricidad con 20 meses

Veo que cada vez camina mejor aunque sigue teniendo sus caídas.

Corre que se las pela y sube escalones y los baja estupendamente aunque no siempre los sube y los baja solo, depende del tamaño que tengan y lo lanzado que vaya. La novedad principal de este mes es que ahora se sube y se baja solo de cualquier silla.

Un auténtico problema para mi porque de la silla se sube a la mesa y ya me lo he encontrado varios días sentado en la mesa del salón, tan pancho. De la silla de paseo se sube y se baja solo y al coche también intenta subirse solo.

A veces no sabemos si tenemos un niño o un monito-cabra, es alucinante lo que le gusta subirse a los sitios, la última vez que fuimos a Ikea se nos subió encima de unos palés tan alto que luego las pasamos canutas para bajarle, un show.

Imitación

Le ha cogido el gustillo y ahora imita mucho y con facilidad.

Desde mayo es posible enseñarle cosas y que las aprenda, algo que hasta entonces era complicado. De hecho, cada dos por tres nos enseña cosas que no sabemos cómo las ha aprendido. A veces da la sensación de que está a lo suyo, sin prestar atención, pero se entera de muchísimo más de lo que creemos.

Un día me di cuenta de que me estaba llamando «mala«. Desde entonces lo ha dicho una cuantas veces, para regañarme.

Estuve varios días venga a darle vueltas a la cabeza a ver de dónde podía haber sacado esa palabra y además tan bien usada si en mi casa está desterrada… Hasta que se lo comenté a mi marido, quien no dudó: «se lo decimos a la perra». Ostras, ¡es verdad!.

A veces, cuando venimos de la calle y se ha comido algo que no debe, especialmente algún juguete de plástico o de madera del niño, siempre la regañamos diciéndola mala.

Creo que en alguna ocasión ya he comentado que no me gusta la palabra, pero a mi perra, por mucho que la quiera y que sepa que comprende muchas cosas, no me voy a poner a explicarle que, en realidad, ella no es mala, sino sus actos, de modo que lo simplifico con un mala, que a juzgar por como baja las orejas, entiende perfectamente… Pues eso, que no sólo lo entiende la perra, también lo ha entendido al niño. A partir de ahora, cuidadito con todo lo que decimos, mucho cuidadito.

Resumiendo.

Un gran mes, a pesar de los virus y achaques varios, ha sido un mes fantástico en lo que a progresos se refiere. Creo que lo que mejor puede resumir el mes es que si ahora tuviera que pedir ayuda para el niño, no la pediría.

Esto no quiere decir que me arrepienta de llevarle a AT o que no quiera hacerle una revisión completa en el Niño Jesús, para nada.

De hecho, estoy contenta de que así sea y creo que le ha ayudado muchísimo; gracias a ello ahora estamos como estamos.

Pero si en este momento tuviera que volver a empezar seguramente no pediría ayuda y me quedaría con la duda de esas peculiaridades que tiene que no me gustan y que no creo que sean normales.

Me parece que esto es un gran síntoma de que las cosas empiezan a ir mejor. Ojalá el mes que viene pueda seguir así de contenta.

Источник: https://mamacontracorriente.com/20-meses-del-bebe-%C2%A1la-explosion/

Meses del Bebé. Tu bebé con 20 meses, Bebé 20 meses

Meses del Bebé. Tu bebé con 20 meses, Bebé 20 meses

A esta edad, tu hijo probablemente podrá correr, aunque no como un experto atleta. Es posible que suba las escaleras, pero lo más probable es que necesite ayuda para bajarlas. También es capaz ya de dar patadas a una pelota, aunque la mayoría de los niños a los 20 meses no saben todavía saltar o lanzar una pelota con el brazo en alto.
 

El lenguaje del bebé

Desde los 18 meses está en la etapa de lenguaje telegráfico, lo que significa que empieza a decir más de dos palabras, pero aún no crea oraciones por lo que, a veces, sigue siendo difícil entenderle. Comienza a realizar combinaciones de palabras con significado, por ejemplo: “mamá leche”, omitiendo las preposiciones y los artículos. Empieza a tener concordancia en género y número.

Ya utiliza verbos, hace menos gestos y nombra más objetos. Aumenta su nivel de comprensión y aprende nuevas palabras casi a diario.

 

Desarrollo social de un bebé de dieciocho meses

Cuando tú o cualquier otra persona importante en su vida se va, tu hijo se puede alterar porque él depende de tu presencia.

Le ayudarán las transiciones fáciles dejándole saber de antemano que vas a salir o que regresarás «después de comer» o «antes de la merienda», etc. Luego, no tardes en irte. Dale un beso rápido y márchate.

Y nunca le mientas, si vas a tardar mucho en volver, no le digas que regresas en un momento, así perderá su confianza en ti.

A esta edad su comportamiento puede resultar más agresivo: muerde, empuja, pega, tira del pelo a los otros niños… Algunas veces lo hace para sentirse más importante, pero también para experimentar: «¿Qué es lo que pasa cuando pego a María?, ¿Pasará lo mismo si pego a Juan?». No reacciones en exceso al comportamiento de tu hijo. Si respondes pegándole tú, aprenderá que eso es algo aceptable. Háblale con calma, y déjale claro que no se debe hacer nunca, por muy intensos que sean sus sentimientos.

 

Los niños pequeños son curiosos por naturaleza acerca de todo, incluyendo sus genitales. Al igual que jugaron con los dedos de sus manos y de sus pies cuando eran más chiquitos, ahora les gusta explorar sus partes íntimas.

No es nada de lo que tengas que preocuparte, a menos que esté ocurriendo constantemente. Cuando tu hijo se toque los genitales en público, no le hagas mucho caso. Simplemente explícale que hay cosas que se hacen en la casa, en privado.

 

Juegos estimulantes para el bebé

Dale una escoba para que juegue a imaginarse que es un caballito y él un jinete. Los juegos de simulación son los preferidos a esta edad.

Enséñale que debe recoger los juguetes una vez acabado el juego. Compra un baúl grande en el que los pueda guardar y ayúdale tú. A la vez que aprende educación, desarrolla su motricidad al tener que agacharse y levantarse para recoger las cosas.

Juega a la pelota con él, chútasela y pásasela con las manos de forma que tenga que perseguirla para alcanzarla. Anímale a que te la pase él.

Construye una especie de túnel con cajas grandes. Verás cómo le divierte atravesarlo y encontrarte a ti al otro lado.

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Cómo enseñar a comer a un niño

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Los bebés poseen desde el momento del nacimiento la habilidad para crear sonidos, aunque todavía no la controlan. Empiezan con el balbuceo, con el tiempo consiguen aprender a modular el tono y, finalmente,… (desarrollo de un bebe de 20 meses)

Los primeros cubiertos del bebé

Es posible que la transición a la comida sólida le cueste mucho a tu bebé ya que acostumbrado a mamar durante meses, las cucharas, tenedores, vasos, etc. Le parecen unos objetos extraños que puede llegar…

¿qué son? ¿Cuándo aparecen? ¿Por qué no salen directamente los permanentes? ¿cómo aliviar las molestias que producen en los bebés?

Es habitual sentir frustración, ansiedad, angustia y hasta enfado ante un bebé que llora sin cesar, grita, o no deja que le toquemos. Los bebés no pueden hablar y su manera de decirte me duele aquí, estoy…

La natación es uno de los deportes más completos y beneficiosos que existen para el organismo, tanto a nivel físico como mental, y, además, se puede practicar desde bebés, por lo que es una oportunidad…

Cuando nace el bebé su cuerpo no se encuentra totalmente desarrollado y algunos órganos, como sus ojos, no los pueden usar como lo hace un adulto, por ello es bueno que sepas a qué edad va a poder ver…

Pedir ayuda es el principal motivo por el que llora un recién nacido. Durante sus primeros meses de vida solo sabrá comunicarse a través del llanto. Una señal de alarma primitiva que tiene como consecuencia…

Источник: https://www.todopapas.com/bebe/meses-del-bebe/bebe-20-meses

Embarazo saludable
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