Mi bebé no apoya los pies

Movimiento, coordinación y su bebé de 4 a 7 meses

Mi bebé no apoya los pies

En esta etapa, los bebés están aprendiendo a rodar sobre sí mismos cuando están acostados, a alargar los brazos para alcanzar lo que quieren y a sentarse.

Puede ayudar a su hijo proporcionándole un lugar seguro para moverse y provisto de muchos objetos interesantes que alcanzar.

¿Cómo se mueve mi bebé?

Los bebés de esta edad son capaces de sostener la cabeza y el pecho mientras están acostados boca abajo (sobre el abdomen). Empiezan a levantar más la cabeza y el pecho, estirando los brazos y usando los músculos del pecho y de la espalda.

Es posible que su hijo también empiece a mover las piernas y a balancearse apoyándose en el estómago. Así es como los bebés se preparan para darse la vuelta (o girar sobre sí mismos) mientras están acostados y acaban aprendiendo a gatear.

Durante esta etapa, lo más probable es que su bebé aprenda a darse la vuelta en ambos sentidos. Por lo tanto, asegúrese de no dejar nunca a su pequeño solo y sin supervisión.

Estos movimientos recién adquiridos podrían hacer que su hijo se cayera de una cama o sofá si no hay alguien que lo esté supervisando.

Incluso aunque su hijo no se haya dado nunca la vuelta (girando sobre sí mismo desde la postura de estar acostado), siempre hay una primera vez. A los bebés les gusta sorprender a sus padres con este tipo de cosas.

El incremento de la fuerza en los músculos de cuello y del tronco hace que los bebés puedan empezar a sentarse cuando los colocan en esa postura con sujeción o apoyo.

Su bebé aprenderá a inclinarse hacia delante estirando los brazos para usarlos como punto de apoyo.

Su bebé ganará fuerza y confianza en sí mismo para poderse quedar sentado durante un rato, pero seguirá necesitando algo de ayuda para ponerse en esta postura.

Sus piernas también se están poniendo más fuertes. Su bebé aprenderá a mantenerse de pie, soportando su propio peso, cuando lo coloquen en esa posición. Es importante no forzar a un bebé a ponerse de pie si no está preparado, pero alrededor de esta edad, a la mayoría de los bebés les gusta que los pongan de pie (¡y que los hagan rebotar!).

Alcanzar y agarrar

Los bebés usan las manos más y más y aprenden a alcanzar y a agarrar lo que quieren. Están aprendiendo a pasarse objetos de una mano a otra y a agarrar objetos utilizando el agarre tipo rastrillo, usando todos los dedos a la vez.

Ofrezca a su hijo muchos objetos con sonidos y texturas para que los agarre, los agite y los explore. Esté atento a los objetos pequeños porque los bebés se lo meten todo en la boca para explorarlo, o sea que retire del alcance de su hijo cualquier objeto que podría implicar un riesgo de atragantamiento y de asfixia por aspiración.

¿Cómo puedo incentivar los movimientos de mi bebé?

Establezca un lugar seguro para que su bebé juegue, donde tenga sus objetos preferidos a su alcance. Siga permitiendo que su bebé pase tiempo acostado boca abajo (sobre el abdomen).

Cuando esté en esa postura, anime a su bebé a levantar la cabeza y el pecho con respecto al suelo. Haga algunos sonidos, agite cosas en el aire o use un sonajero para que su hijo se fije, y luego eleve el objeto para que su hijo trate de subir el tronco.

Coloque su juguete favorito delante de su bebé y fuera de su alcance y anímelo a moverse hacia él.

Deje que su hijo practique la conducta de sentarse sosteniéndole la espalda con las manos o colocándole un almohadón en la espalda. En la postura de sentado, su bebé tendrá las manos libres para alcanzar, agarrar y explorar juguetes.

Desde una posición de sentado, ayude a su bebé a levantarse hasta adoptar la posición de estar de pie. Cuando lo haya colocado en la postura de estar de pie, deje que su bebé rebote o salte unas cuantas veces antes volverlo a bajar.

Estas tres posturas (estirado boca abajo, sentado y de pie) dejan que los bebés ejerciten sus músculos y dominen las habilidades que necesitan para alcanzar el siguiente hito evolutivo.

¿Cuándo debería llamar al médico?

El desarrollo consiste en perfeccionar una habilidad que se ha adquirido anteriormente. El tiempo que tarda cada bebé en desarrollar habilidades específicas puede variar considerablemente.

Informe al médico de su hijo si:

  • no se da la vuelta, o gira sobre sí mismo, mientras está acostado
  • no sostiene su propio peso con las piernas cuando lo ponen de pie
  • no se sienta con apoyo o sujeción
  • no alcanza objetos

El hecho de que un bebé no alcance hitos evolutivos particulares cuando debería no significa necesariamente que tenga un problema. Hable con el médico de su hijo si tiene preguntas o hay algo que le preocupa sobre los movimientos de su bebé.

Revisado por: Mary L. Gavin, MD

Fecha de revisión: junio de 2019

Источник: https://m.kidshealth.org/NortonChildrens/es/parents/move47m-esp.html

Trastornos en los pies cuando el bebé aprende a caminar

Mi bebé no apoya los pies

El paso del gateo a caminar implica un enorme avance para los bebés, quienes comienzan a desarrollar actividades motoras más específicas debido a que  adquieren más fuerza en sus extremidades y esto puede causar trastornos en los pies del bebé.

Diversos estudios plantean que el patrón “normal” de  marcha se alcanza al año de haber aprendido a caminar de manera independiente; sin embargo, otros plantean que esto sucede al cuarto y al séptimo año respectivamente.

Es importante saber que mientras el niño alcanza esta etapa de “marcha normal” existe una serie de problemas que pueden ser considerados anormales por los padres, pero que no necesariamente significan la presencia de algún tipo de enfermedad o malformación en las piernas o pies de los niños.  Aunque esto no implica que no deba ser revisado por un especialista.

Entre el primer y el tercer año de vida los niños desarrollan actividades locomotrices, como andar, saltar, rodar, pararse, caer y trepar, entre otras, que no sólo conllevan un desarrollo físico para el menor, sino también una importante estimulación emotiva y social.

Los primeros pasos en los primeros años

Durante los primeros años de vida los pies de los niños aún se encuentran formados como una masa de cartílagos, por tanto, son vulnerables a cualquier cambio y a agresiones externas.

En esta etapa los niños buscan la posición más adecuada para afirmar el pie, por lo tanto, es normal que se apoye de la manera más diversa y rara que pueda parecer, lo cual no significa que se trate de una deformación.

  Aunque si el problema persiste, se debe consultar a un médico.

Además, en estos años es frecuente que el menor se caiga constantemente porque  los músculos de sus piernas aún no están fortalecidos.


Entre los seis y los diez meses el bebé aprende a movilizarse solo
, por ejemplo, gateando aunque también puede ser que opte por arrastrarse.

  Una vez que consigue afirmarse en muebles y paredes, caminar es sólo cuestión de un par de meses.

Lo usual es que el niño comience a caminar al año de vida, aunque se puede tardar cuatro o cinco meses más.

A los dos años el bebé comienza a realizar actividades más complejas como subir escaleras, primero poniendo los dos pies en el mismo escalón y luego de manera más autónoma peldaño por peldaño.

Problemas de los pies en los niños:

Las patologías más comunes que se presentan en los niños durante esta etapa son:

  • Pie plano: Durante este período es normal que aumente la grasa de la planta del pie, motivo por el que muchos padres en ocasiones confundan este desarrollo con el problema de pie plano.  Sin embargo, el pie plano se produce cuando el arco o el empeine del pie tocan el suelo. Por lo general, este problema no causa mucho dolor en los niños, pero no por ello debe dejar de ser tratado por un especialista.
  • Pie cavo: También conocido como pie arco, es lo contrario al pie plano.  Por lo general, es causado por condiciones neurológicas u ortopédicas anormales o también puede deberse a una enfermedad neuromuscular, que afecta al bebé.  Se presenta como una curvatura muy pronunciada en la planta del pie y se caracteriza porque el peso del cuerpo se concentra en la zona que va entre el tobillo y los dedos de los pies del menor.Uno de los principales problemas de este tipo de complicaciones es lo doloroso que resulta para el pequeño, además de la gran dificultad de encontrar zapatos adecuados.  Para tener la certeza respecto a si un niño presenta esta enfermedad se debe consultar a un especialista, quien realizará radiografías para comprobar esto.Sólo en contadas ocasiones se recurrirá a la cirugía para rellenar el arco del pie, por lo general, el médico recomendará el uso de zapatos especiales que corrigen el problema y alivian el dolor. Estos zapatos llevan un arco o algún tipo de plantilla que sirve como soporte y amolda la planta del pie.
  • Metatarso varo: Es una deformidad del pie que se caracteriza por tener la parte anterior del pie hacia adentro; según especialistas, es muy frecuente en los recién nacidos, pero a medida que crecen se va corrigiendo.

En los casos donde no se solucione de manera natural se debe realizar un tratamiento el especialista aconsejará ejercicios de estiramiento y, en los pocos casos donde esto no se solucione, se utilizará yeso o una cirugía.

Cómo prevenir problemas en los pies de los niños

  • Durante primeros meses, antes de que comience a desplazarse solo, hay que trtar que el bebé no duerma boca abajo ya que así se evita la inclinación de las caderas hacia adelante.
  • También se debe evitar que los bebés, si duermen de guatita, junten sus piernas bajo sus nalgas porque eso puede provocar que el pie se desarrolle con inclinación hacia afuera o que exista alguna torcedura de la tibia y el niño tenga los pies hacia adentro.
  • Los niños nunca deben sentarse con las piernas hacia afuera porque eso les provocara una deformación que exige tratamiento.

Источник: https://www.facemama.com/bebe/trastornos-en-los-pies-del-bebe.html

Razones para no poner a tu bebé a caminar antes de tiempo | Clínica Physiopolis | Servicio Multidisciplinar

Mi bebé no apoya los pies

|| A mi bebé le encanta estar de pie ||

|| Mi bebé sólo quiere estar de pie ||

|| ¡Mira! Ya se pone de pie con lo pequeño que es ||

Es muy frecuente que al tratar este tema en consulta, nos encontremos con afirmaciones de este tipo. Sin embargo, tratar de poner de pie a nuestro bebé o forzarlo a que camine antes de tiempo «para que aprenda», es una práctica totalmente desaconsejada que no favorece a su desarrollo. Te explicamos por qué.

|| La adquisición de la Marcha

A lo largo de su crecimiento, el bebé adquiere progresivamente una serie de habilidades o destrezas que le permiten completar su desarrollo. 

Los bebés pueden obtener este tipo de habilidades con mayor o menor prontitud que otros de su misma edad en función de sus circunstancias específicas.

Existe un determinado rango de edad en lactantes y niños comúnmente aceptado para la adquisición de cada uno de los diferentes hitos evolutivos (gatear, caminar, balbucear, hablar, etc.

) que ha sido establecido a partir de protocolos de control, y que otorga un margen de adquisición que se considera dentro de la norma. En el caso de la marcha (caminar), el rango se encuentra entre los 9-18 meses de edad.

⇒ Consulta nuestro artículo sobre los hitos motores del bebé y los rangos de edad para más información

Sin embargo, a partir de los 6 meses, muchos bebés empiezan a ser capaces de sostenerse un poco con ayuda (e incluso existe un reflejo neurológico de marcha automática que se da en los primeros 2-3 meses de vida y que luego desaparece).

Esta circunstancia, lleva a muchos padres a concluir que el bebé ya quiere y ya está listo, y comienza el proceso en casa de agarrar al bebé de las manos o los hombros y obligarlo a caminar.

|| ¿Por qué es un error poner al bebé a caminar si aún no puede solo?

Esa tendencia a la verticalidad que podemos observar en nuestro hijo y que parece gustarle tanto, forma parte de un proceso natural para fortalecer sus piernas, cadera y cintura, lo que le permitirá soportar el peso de su propio cuerpo al iniciar la marcha. Además, al alcanzar la posición vertical, el campo visual del bebé aumenta, recibe más estímulos y es algo que gusta sobre todo a los que son más inquietos y curiosos.

Sin embargo, todo ello es parte de ese proceso de entrenamiento motor natural, que además va acompañado de un desarrollo neurológico para la adquisición de destrezas fundamentales como la coordinación. Pero esto no significa que nuestro bebé ya esté preparado para comenzar a caminar.

Los bebés nacen con un arqueamiento de piernas fisiológico debido a la posición que adoptan dentro del vientre materno.

Durante los tres primeros años y como parte de su desarrollo motor, este arqueamiento se va corrigiendo por sí solo.

 Si forzamos a nuestro hijo a posturas para las que aún no está preparado (y esto incluye el uso de tacatás o saltadores de puertas), podemos acentuar ese arqueamiento y que aparezcan problemas a nivel muscular u óseo más adelante.

Además, forzarlo a caminar antes de tiempo propicia que el bebé se salte etapas evolutivas tan fundamentales como el gateo. Aprenderá a caminar, sí, pero no tendrá recursos a la hora de caerse.

Al no estar familiarizado con el apoyo de manos que proporciona el gateo por no haber adquirido previamente ese recurso, normalmente caerá de boca y sin apoyo, con el riesgo que eso supone.

Tampoco será capaz de desenvolverse solo para intentar levantarse o desplazarse una vez que se vea en el suelo, por lo que seguirá siendo totalmente dependiente del adulto.

|| ¿Cómo se si mi bebé ya está preparado?

Cuando tenga la suficiente fuerza y su desarrollo motor haya llegado a la etapa que le corresponde, será el propio bebé el que busque la verticalidad de forma activa.

A lo largo de su desarrollo evolutivo y con la adquisición progresiva de las destrezas motoras (volteo, rastreo, gateo, sedestación y marcha), nuestro hijo irá levantándose del suelo para ir poniéndose se pie por sí mismo.

Como norma general, en un primer momento optará por agarrarse a muebles u objetos, buscando puntos de agarre y caminando de lado hasta que sea capaz de aguantar su propio peso y adquiera la confianza suficiente para empezar a caminar sin apoyos y en todas las direcciones.

Un bebe sin problemas de desarrollo no necesita que lo empujemos a ello. Se pondrá de pie por sí mismo a su debido tiempo.

|| ¿Cómo puedo ayudar a mi bebé en esta etapa tan importante?

Lo más importante es respetar el ritmo del bebé y dejar a un lado las comparaciones con otros niños de su misma edad. Podemos y debemos acompañarlo siempre, en sus distintas etapas de desarrollo, mediante el juego, de manera que aprenda a disfrutar de las posibilidades que le ofrece el espacio que le rodea. 

Siempre que se encuentre en un entorno controlado y supervisado por un adulto, el suelo es una herramienta de desarrollo fundamental que le permite libertad de movimiento y es muy buen recurso optar por colchonetas o mantas de actividades en las que nuestro hijo juegue y pueda aprender a desenvolverse. Los parques infantiles constituyen un espacio cerrado donde no pueden desplazarse con libertad, y la cama no es una superficie recomendable por su falta de estabilidad. Accesorios como el tacatá o el saltador de puerta están completamente desaconsejados.

⇒ Consulta nuestro artículo sobre el tacatá para saber por qué no debemos usarlo

***

¿Tienes dudas? Contacta con nuestro servicio de Fisioterapia Infantil y cuéntanos tu caso. Realizaremos una valoración completa de tu bebé y resolveremos todas tus cuestiones.

Источник: https://www.physiopolis.es/fisioterapia-infantil/por-que-no-debo-poner-a-mi-bebe-a-caminar-antes-de-tiempo.html

Problemas más frecuentes en los pies de los niños

Mi bebé no apoya los pies

Las anomalías en los pies de los niños son bastante frecuentes y pueden interferir en el desarrollo psicomotor, por eso es importante que los padres estemos atentos a cualquier señal de que algo no va correctamente y se lo hagamos saber al pediatra.

Algunos signos que pueden hacernos sospechar que los niños tienen algún problema en los pies son: que caminan de forma extraña, se quejan de algún dolor o molestia, adopta malas posturas, no quiere jugar o hacer deporte de forma habitual… ¿Crees que le sucede algo de esto a tu hijo o hija?

A continuación veremos cuáles son las anomalías en los pies de los niños más frecuentes que pueden relacionarse con las señales anteriores, aunque no todas necesitan tratamiento. La solución más habitual son las plantillas. Recordemos también que algunos problemas no necesitarán tratamiento a ciertas edades porque son fisiológicas, pero otros sí.

Pies planos

El niño tiene pies planos cuando la planta no presenta curvatura o puente (nada o casi nada).

Estos puede provocar cansancio, dolor al caminar… Requieren el uso de plantillas, aunque a partir de los cuatro años: los pies planos son fisiológicos antes de esa edad.

Se les suele denominar «pies planos flexibles». Pero existen distintos tipos de pies planos y como veremos a continuación algunos sí necesitan más atención.

Pies planos patológicos

Los pies planos patológicos limitan la movilidad del niño y son dolorosos, el pie está rígido, pudiendo llegar a requerir una intervención quirúrgica para solucionarlos y el uso de calzado ortopédico para aliviar las molestias. Aparecen a partir de los ocho años.

Pie plano valgo

Pie plano valgo es el término que se refiere a un pie anormal debido a que tiene un arco aplanado, un tobillo que parece curvado hacia adentro, y un talón que parece curvado hacia afuera desde la parte inferior del tobillo. El pie plano valgo puede requerir tratamiento.

Pie cavo

El pie cavo podría definirse como lo contrario al pie plano, es decir, se trata de un exceso de curvatura o puente del pie, de elevación de la bóveda plantar.

Las deformidades de un pie cavo infantil son flexibles, por lo que el niño se adapta al calzado y a la actividad física, habitualmente sin dolor ni callosidades.

Conviene la utilización de plantillas para acomodar las partes blandas y eliminar puntos de presión.

En la mayoría de casos no hay dolor y no se necesita tratamiento, pero si cuando el niño crece (hacia la adolescencia), los tejidos y las articulaciones se vuelven más rígidos y producen dolor y limitaciones en la actividad, el podólogo recomendará el tratamiento (calzado, plantillas, rehabilitación…). Si se observara en el pie una deformidad progresiva o con dolor, hay que descartar una patología neurológica subyacente.

Antepié o metatarso aducto

Debido a una malformación congénita o a una mala posición del feto en el útero, puede presentarse un antepié aducto. Sucede cuando la mitad anterior del pie mira hacia dentro, y habitualmente se endereza solo.

Se necesita tratamiento si se observa una deformidad anormal del pie con un pliegue cutáneo marcado en la cara medial, o existe una rigidez suficiente que impida la hipercorrección por manipulación.

Evidentemente, es un especialista el que ha de determinar el grado y tipo de anomalía.

Pie varo

El niño presenta pie varo cuando el talón y los dedos se apoyan por la parte externa (anular y meñique).

Normalmente, va asociado a una lateralización de las piernas y de las rodillas o a otros trastornos del pie (cavo-varo, equino-varo…).

Esta patología requiere plantillas para corregir la pisada y se recomiendan distintos ejercicios. Han de ser tratados por personal especificado en ortopedia y requieren un seguimiento.

Pie equino

Sucede cuando los pequeños solo apoyan las puntas de los pies y no llegan a asentar el talón en el suelo, de forma persistente. Es lo que se conoce como «marcha equina». Se recomienda uso de plantillas.

Antes de los tres años, este modo de caminar “de puntillas” puede ser transitorio.

Algunos niños mayores de tres años persisten con este hábito a pesar de no presentar ninguna alteración neurológica, y se podría deber a un leve acortamiento del tendón de Aquiles. Estos casos han de ser diagnosticados para definir la causa.

Pie valgo

El niño tiene pie valgo cuando los apoya sobre la parte interna del talón y el tobillo se va hacia dentro. Es una postura y movimiento común hasta los tres años. Después de esa edad, se recomiendan las plantillas para su corrección.

Muchas de estas anomalías en los pies de los niños se pueden combinar y tienen muchas manifestaciones, origen, tratamientos… Por ello es fundamental que hagamos el seguimiento médico adecuado en las revisiones, que se controle la evolución de los pies del bebé y acudamos al pediatra si tenemos dudas o sospechas.

Antes de terminar, hemos de recordar que la elección de un buen calzado infantil es importante para la salud de los pies cuando los niños empiezan a caminar y en adelante (antes de los primeros pasos, los niños pueden ir descalzos perfectamente).

En definitiva, estar atentos a la salud de los pies en los niños es importante para detectar anomalías, ya que estaremos a tiempo de controlarlas y evitar que haya problemas mayores en piernas, espalda… o que se vea afectado el aparato locomotor del pequeño.

Fotos | Thinkstock y Arkansas ShutterBug en Flickr
En Bebés y más | La evolución de los pies en bebés y niños, Bebés que caminan de puntillas

Источник: https://www.bebesymas.com/salud-infantil/anomalias-mas-frecuentes-en-los-pies-de-los-ninos

Embarazo saludable
Deja una respuesta

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!: