Mi bebé no busca los sonidos

Primeros sonidos

Mi bebé no busca los sonidos

“La evidencia sugiere que los primeros protosonidos tienen un papel especial en el desarrollo del lenguaje y la evolución, puesto que son los primeros sonidos que no se vinculan de forma fija a determinadas funciones y, por lo tanto, representan un avance hacia la flexibilidad que requiere el lenguaje”.

Oller, Buder, Ramsdell, Warlaumont, Chorna & Bakeman, 2013

Durante las primeras semanas de vida, los bebés expresan su sensación de hambre o de incomodidad mediante gemidos y llantos. Alrededor del segundo mes de vida, comienzan a producir sus primeras risas, ligadas a la expresión de emociones positivas.

Los sonidos emitidos hasta aproximadamente los dos meses de vida, en el periodo llamado “de fonación”, tienen muy poca semejanza con el habla de los adultos. Se trata fundamentalmente de sonidos vegetativos que acompañan la respiración o la deglución.

Se trata de sonidos involuntarios, como la tos, los estornudos o los eructos, y no están relacionados con el desarrollo del lenguaje.

Entre el segundo y tercer mes comienzan a aparecer de forma gradual un nuevo tipo de sonidos, a menudo llamados proto-sonidos, que serán especialmente relevantes porque ya están más relacionados con la adquisición del habla.

Se trata de unas primeras vocalizaciones que los bebés no controlan todavía con precisión.

Son sonidos casi vocálicos, muy cercanos a vocales como la [a] o también la [o] o la [u], y que se producen en la zona posterior de la boca mientras la lengua se aproxima el paladar blando, por lo que el resultado son emisiones que suenan como “gggaaaa” o “ggguuuu”.

Un poco más adelante, hacia el cuarto o quinto mes, los niños parecen explorar sus posibilidades de fonación y a menudo emiten sonidos vocálicos largos, jugando con cambios de intensidad y entonación. Pueden producir chillidos, gritos agudos o graves y vibraciones con los labios o la lengua. Es el periodo de expansión de las emisiones vocales.

Hacia el final de este primer periodo, entre el quinto y el sexto mes, ya están muy cerca de poder producir lo que los adultos identificamos como una sílaba, pero todavía no controlan bien ni la duración ni la precisión de la articulación y por eso no podemos hablar de balbuceo propiamente dicho. Estas producciones casi silábicas las practican mientras exploran los movimientos de los labios y la lengua, pero también aparecen durante los intercambios cara a cara con los adultos.

Los bebés entrelazan lenguaje y emoción desde el nacimiento

Los gestos faciales de los bebés nos indican que aprenden con mucha facilidad a imitar las expresiones emocionales de las caras de los adultos. Además, utilizan sonidos tempranos para expresar esas emociones.

Las emociones negativas, como el miedo o la incomodidad, se asocian con los llantos. Las positivas, relacionadas con el placer, se asocian con las risas.

A esta edad los bebés también son capaces de imitar algunos movimientos faciales, como sacar la lengua o abrir la boca.

Con la aparición de los proto-sonidos, los bebés comienzan el camino que los llevará hasta la producción de las sílabas características del balbuceo canónico, ya en el segundo semestre de vida.

Estos sonidos tempranos representan los pilares sobre los que se podrán construir estructuras más complejas que permitirán a los bebés expresar diferentes estados emocionales.

Así aparece la intencionalidad temprana, una característica esencial de la comunicación que constituye la base del desarrollo posterior del lenguaje.

Por otra parte, se ha descubierto que las melodías de los primeros llantos de los recién nacidos ya pueden mostrar características de entonación propias de la lengua de su entorno. Por ejemplo, se ha estudiado el llanto de bebés franceses y alemanes y se ha visto que difiere en aspectos prosódicos o de entonación que son propios de cada una de estas dos lenguas.

El paso de los primeros sonidos hacia la producción de sílabas favorece la interacción entre el bebé y el adulto

Los bebés pueden producir y practicar las vocalizaciones y los proto-sonidos solos, pero los perfeccionan cuando establecen juegos de interacción con los adultos. Usualmente, los niños emiten vocalizaciones y los adultos responden espontáneamente con más frecuencia a los sonidos que son más similares al habla, porque los identifican como signos de interacción social.

De esta manera, comienza un intercambio bidireccional cada vez más complejo entre adultos y bebés que sirve como motivación para que estos refuercen sus habilidades comunicativas. A medida que las vocalizaciones se tornan más variadas y frecuentes, los sonidos tempranos característicos de los primeros meses de vida también van disminuyendo.

Además de la interacción con el adulto, existen otros factores que influyen en el ritmo con el que se produce este proceso de aprendizaje.

Algunos de estos factores son el propio crecimiento de los niños, las funciones de deglución y respiración de los órganos articulatorios, el desarrollo de la percepción del habla y las mismas características de los sonidos de la lengua o lenguas que el niño está aprendiendo.

Источник: http://antesprimeraspalabras.upf.edu/precursores-del-lenguaje/primeros-sonidos/

Desarrollo del lenguaje en el bebé: de cero a tres meses

Mi bebé no busca los sonidos

El desarrollo del lenguaje en el bebé es un proceso amplio y complejo que busca el poder llegar a establecer un medio de comunicación verbal, el cual se produce durante aproximadamente los primeros seis años de vida, momento en el que más o menos el lenguaje es similar al de los adultos.

Ya hemos visto que existen diferentes teorías sobre la adquisición del lenguaje, como el cognitivismo o el innatismo. Ahora ha llegado el momento de ver cómo se desarrolla.

Veremos como, poco a poco, los bebés van desarrollando una herramienta que les será útil para poder expresar sus sentimientos, frustraciones o deseos mediante la comunicación verbal.

Primer mes

Durante el primer mes de vida, los bebés emiten ciertos sonidos, como grititos, tose de vez en cuando o incluso hipa (es decir, tiene hipo, para posteriormente emitir sonidos guturales (sonidos que el bebé realiza en su garganta) y más adelante, ya comienzan a hacer sonidos similares a las vocales.

Los bebés en esta esta no poseen lenguaje oral, pero eso no quiere decir que no se comuniquen; para ello, emplean diferentes tipos de llanto para expresar sus sentimientos (hambre, sueño, malestar…).

Los bebés comprenden bastante durante este primer mes de vida, ya que son capaces de responder a sonidos fuertes frunciendo la frente y produciendose cambios de ritmo en su respiración (comprenden que hay un cambio en su entorno).

Así mismo, como respuesta a una voz que les tranquiliza, su llanto es menos intenso, llegando incluso a poder cesar. También se mueven, sonríen o tienen una expresión más viva ante sonidos familiares, y en especial a la voz de su madre.

Segundo mes

Es a partir del segundo mes cuando los bebés empiezan a disponer de señas lógicas para expresar hambre, aflicción, placer… Así mismo, empiezan a emplear los sonidos «a»,»e» y «o» como vocalizaciones de placer, además de comenzar a emitir los sonidos «j», «k» y «g». Es ahora también cuando comienza a imitar movimientos casuales de abrir la boca y/o sacar la lengua.

Por otro lado, a nivel comprensivo se nota un gran avance, ya que responde a varios sonidos (especialmente a la voz de la madre) cesando lo que está haciendo en ese momento. También cambia la expresión de su rostro, hace que sus movimientos sean más lentos o gira ligeramente la cabecita si hacemos un ruido suave cerca de él, sin que nos vea.

Es ahora también cuando logra prestar atención a las voces, mostrando un cambio en sus ojos (busca a quien está hablando) y en su rostro (ya que se producen sonrisas), intentando localizar la fuente del sonido.

Cuando le cantamos una canción o le hacemos caricias y le gusta, el pequeño mira, emite sonidos, aumenta su actividad y esboza una sonrisa para hacernos ver que esa conducta le proporciona felicidad y placer. Además, para comunicarnos este estado, y al no poder decirlo mediante palabras, el bebé nos lo hace saber emitiendo sonidos vocálicos como «aaaaaa».

Tercer mes

Ya al final del primer trimestre el pequeño empieza a usar hasta cuatro vocalizaciones abiertas diferentes, como por ejemplo «aaaaaa» o «eeeeeee», además de hacer vocalizaciones de hasta cuatro sílabas diferentes usando como mayor frecuencia los sonidos «k» y «g» (del tipo «kakakaka» o «gagagaga»).

Es a partir de este tercer mes cuando nuestro hijo o nuestra hija es capaz de atender a una persona que habla y realiza algún tipo de gesticulación al menos durante un minuto de tiempo. Esto le permitirá poder reaccionar de modo apropiado al tono de voz de la persona que habla o algunas de las expresiones faciales que realiza.

Además, cuando se le está diciendo algo, responde mirando directamente al hablante; el pequeño mira los labios y la boca de la persona que le habla, escuchándole y centrando su atención durante un espacio de tiempo cada vez más prolongado.

Gracias a este proceso madurativo de las diferentes capacidades lingüísticas, será capaz de sonreír en respuesta al que habla o protestar en respuesta a algunas acciones dependiendo si le resultan agradables o no. También podrá responder vocalizando a la estimulación sonora, la conversación y al contacto físico, vocalizando como respuesta a la presencia de sonidos.

Conclusión

A parte de estos avances en el área del lenguaje que hemos podido diferenciar según la edad del bebé, de forma paralela y contínua en este primer trimestre se produce un gran avance en otros aspectos del pequeño. Por ejemplo, a medida que va madurando, muestra una deglución más firme; es decir, podemos ver que se atraganta menos. También realiza movimientos de la lengua tras las comidas.

Este sería un pequeño resumen del desarrollo del lenguaje en el bebé durante los primeros tres meses de vida.

Poco a poco iremos viendo como, a medida que va creciendo y madurando, irá desarrollando varios aspectos como la expresión y la comprensión del lenguaje.

Recordad que si teneis alguna duda acerca del desarrollo normal del lenguaje de vuestro/a hijo/a podeis realizar vuestra consulta en nuestra sección de Bebés y más Respuestas

Foto | bradleypjohnson en FlickrEn Bebés y más | El bebé empieza a adquirir el lenguaje desde los cuatro días de vida, Características comunes del lenguaje para bebés en adultos, Baby-talk: hablando como bebés

Источник: https://www.bebesymas.com/desarrollo/desarrollo-del-lenguaje-en-el-bebe-de-cero-a-tres-meses

Desarrollo del oído en bebés de 0 a 6 meses

Mi bebé no busca los sonidos

Tú no le has oído todavía, pero el recién nacido ha estado escuchándote durante el embarazo. Ha oído el constante latido de tu corazón y la corriente sanguínea que fluye por tu cuerpo. Y todo eso antes de nacer.

El bebé reconoce tu voz, la conoce de memoria. Su sonido le tranquiliza. Los bebés vienen programados para prestar atención a la voz humana, porque sus cuidadores son personas. Y les encanta escuchar una voz familiar que les da la bienvenida. Conoce todos los detalles sobre el sentido del oído en bebés de 0 a 6 meses.

Alto y claro

Aunque el oído del bebé ya funciona bien durante los tres meses anteriores al parto, puede estar un poquito alterado en su funcionamiento al nacer. Esto es debido a que le puede quedar retenido algo de líquido amniótico en el oído medio, que  puede tardar varios días en absorberse.

Ahora que se encuentra en tus brazos, el recién nacido se tranquiliza con el latido acompasado de tu corazón. Cuando hablas, el niño mueve los ojos hacia el sonido de tu voz.

Los bebés prefieren el sonido de la voz humana a otros sonidos y reaccionan más a las voces agudas de mujer que a las profundas voces masculinas. Los investigadores creen que esto se debe en parte a la experiencia prenatal del bebé, durante la cual ha oído sobre todo la voz de su madre.

Pero no te preocupes, papá. No tienes que hacer nada más que hablar al niño y pronto reconocerá el tono grave de tu voz.

El umbral de audición de un recién nacido es unos 40 ó 50 decibelios mayor que el de un adulto, lo cual significa que los bebés no oyen los sonidos de baja intensidad que se producen a su alrededor. Pero sí oyen los sonidos altos y en respuesta a ellos pueden sobresaltarse, parpadear, llorar, contener la respiración o incluso dejar de comer por un momento.

El sonido de la música atrae a todos los bebés y les tranquiliza. Su respuesta es emocional, al igual que la de los adultos. Hay pruebas que demuestran que las nanas que se cantan al bebé antes del parto (o a su hermanito o hermanita) le resultan familiares y le tranquilizan cuando las oye después.

Lloros y gorgoritos

El primer lenguaje del niño no contiene ninguna palabra. El bebé  expresará sus necesidades llorando. Si le estás dando el pecho, sus lloros estimularán tu producción de leche.

Pronto podrás distinguir si es un lloro de hambre o de incomodidad o dolor. El sabe que tú le oyes porque respondes cambiándole o alimentándole, lo cual le tranquiliza.

Gracias a tus respuestas, él aprende que es importante comunicarse. Y eso le convierte en un bebé feliz.

A las cuatro semanas, el bebé da otro paso hacia la conversación. Comienza a hacer gorgoritos y tú se los devuelves. Es entonces cuando el bebé comienza a reaccionar a una mayor variedad de sonidos. Todavía se sobresalta cuando algo se rompe y se tranquiliza con las nanas, pero los sonidos medios (ni demasiado bajos, ni demasiado altos) comienzan a abrirse camino.

Entre las cuatro y las seis semanas, el bebé empieza a coordinar dos de sus sentidos: el oído y la vista. Empieza relacionando el sonido de tu voz con la visión de tu cara cuando le hablas.

Probablemente habrás observado que ha comenzado a sonreír cuando escucha tu voz mientras te acercas. Si le observas, verás que te sonríe cuando le hablas. En unas semanas, sonreirá cuando te vea la cara, aunque no emitas sonido alguno.

Tal es el poder de tu voz, que él se anticipa a su sonido y a sus efectos.

Balbuceos y parloteos

El bebé nace con sentido del ritmo. El ritmo del habla de los adultos pone su cuerpecito en movimiento. También es sensible a la melodía o la entonación. A los tres meses, ya oye sonidos agudos que antes no podía distinguir.

Esto ayuda al bebé a distinguir mejor tu voz del ruido de fondo, sobre todo si le hablas en esa voz alta y cantarina que las mamás (y los papás y los amigos, incluso los niños) utilizan instintivamente con los bebés. No te avergüences.

Esta forma de hablar ayuda al bebé a oírte y le ayuda a distinguir las sílabas.

Es su capacidad para oír diferentes sílabas (y distinguir incluso las unidades de lenguaje más pequeñas, llamadas fonemas) lo que le convierte en un niño verdaderamente internacional.

Los bebés están preparados para el lenguaje y, como recién nacidos, pueden detectar muchos más sonidos del habla que un adulto.

Así que antes de que tu hijo emita una sola palabra, habrá estado balbuceando fonemas que se encuentran, por ejemplo, en el japonés, el sueco o el urdu.

Esta notable capacidad se pierde a finales del primer año. Ello se debe a que el niño se acostumbra a su idioma nativo, porque es el que más escucha. Oírlo le ayuda a dominarlo, que es el objetivo último del bebé: comunicarse con mamá y con el mundo exterior. El oído es fundamental para la comunicación.

Afortunadamente, sólo algunos bebés nacen con pérdida auditiva. Los bebés que tienen mayor riesgo de sufrir problemas auditivos, como los engendrados por padres sordos, los nacidos muy prematuros o con graves complicaciones en el parto, deben recibir atención profesional antes de los tres meses de edad.

La música y Mozart

¿Has oído lo que se dice sobre la música de Mozart? Si el bebé la escucha, será un genio en matemáticas. Bueno… esto no es así exactamente. Pero existe un interesante estudio relativo a niños de 3 y 4 años de edad que escucharon la música de Mozart.

Algunos de ellos incluso recibieron clases de piano durante seis meses o más.

Al principio y al final del estudio se examinaron sus capacidades espaciotemporales (relacionadas con las habilidades matemáticas) y resultó que sólo los niños que habían recibido clases de piano mostraron mejores aptitudes.

Con todo, nadie sabe si estos hallazgos son aplicables a los bebés.

Lo que sí se sabe es que la música afecta al estado de ánimo de los adultos y también al de los bebés. Una melodía lenta les tranquiliza y les ayuda a prepararse para dormir. Una canción alegre te animará a bailar con tu bebé en brazos y ambos lo pasaréis genial.

Como el bebé nace con el sentido del oído muy desarrollado, es capaz de apreciar los sonidos más complejos de la música. Y como las pautas sonoras y los ritmos de la música clásica están más cerca de la melodía de la voz humana que otros tipos de música, los bebés la prefieren. Si la música le convertirá o no en un científico espacial, es mera especulación. Pero le gustará mucho.

Otra cosa que le agrada es que le hablen. Y además es bueno para el niño. Le encanta oír tu voz y va aprendiendo el lenguaje con cada palabra que le dices. Ambos tenéis muchas cosas importantes que deciros. Y eso siempre será así.

Источник: https://www.dodot.es/recien-nacido/crecimiento-y-desarrollo/articulo/el-oido-en-bebes-de-0-a-6-meses

Life is ON

Mi bebé no busca los sonidos

La pérdida auditiva afecta a entre 1 y 4 niños por cada 1.000 nacimientos.1 Esta cantidad es muy superior si incluimos a los niños con pérdida auditiva fluctuante (producida por infecciones del oído) y con pérdida auditiva unilateral (de un lado).

Para lograr entender mejor la pérdida auditiva, es importante comprender cómo aprende a oír y escuchar un niño, además de conocer los indicadores de comunicación para su edad.

Tras el nacimiento, la audición de un recién nacido es similar a la de los adultos, pero los bebés deben aprender a utilizar su audición para cimentar su capacidad de comunicación.

Necesitan oír de forma repetida los sonidos de su idioma para que puedan asociar estos sonidos con palabras.

Aprenden a oír para entrar en contacto con el mundo mediante la asociación de los sonidos con las cosas, ya sea el sonido del

agua que sale del grifo a la hora del baño, o una relajante nana cuando hay que dormirse.

Una de las capacidades auditivas más precoces y sencillas de observar en su bebé es la localización: la habilidad de ubicar la fuente de un sonido. Debido a que oímos a través de los dos oídos (de forma biauricular), podemos localizar los sonidos con gran precisión.

Observar la capacidad de su hijo para la localización. En general, los recién nacidos se moverán o abrirán los ojos cuando escuchen un sonido intenso. Esto se conoce como el «reflejo de sobresalto» y lo provocan muchos sonidos intensos.

Cuando su hijo tenga cinco o seis meses, podrá observar mejor una auténtica respuesta de localización haciendo sonidos suaves por detrás o por los lados del bebé mientras este mira de frente. Un suave ruido con el sonajero o un susurro deberían provocar que el bebé gire la cabeza hacia el sonido.

Es muy importante ver lo bien que el bebé responde a sonidos suaves (como el sonido del habla «s»).

  • Con 9 meses. Muestra la comprensión verbal de palabras sencillas como «mamá», «papá», «no», «adiós».
  • Con 10 meses. El balbuceo debe sonar parecido al habla, con sílabas independientes encadenadas («da-da-dada»). Las primeras palabras reconocibles se pronuncian en este momento.
  • Con 1 año. Pronuncia una o más palabras.
  • Con 18 meses. Comprende frases sencillas, recoge objetos familiares bajo petición (sin gestos) y señala partes del cuerpo. Asimismo, dispone de un vocabulario oral de entre 20 y 50 palabras y utiliza frases cortas («no más», «a calle», «mamá coge»).
  • Con 24 meses. Tiene un vocabulario oral de 150 palabras, como mínimo, y aparecen las primeras frases sencillas de dos palabras. La mayor parte de la conversación debería ser comprensible para los adultos que no están con el niño a diario.
  • De los 3 a 5 años. Usa el lenguaje hablado de forma constante para expresar deseos, emociones, transmitir información y realizar preguntas. Un preescolar debería entender casi todo lo que se le dice. El vocabulario hablado pasa de 1000 a 2000 palabras, que se enlazan en frases complejas y con sentido. Todos los sonidos del habla deben ser claros y comprensibles al final del periodo de desarrollo.

Si observa un retraso de aproximadamente tres meses en su hijo a la hora de alcanzar los indicadores de desarrollo mencionados anteriormente, le recomendamos que lo lleve con un audiólogo para que examine su audición.

Esté siempre alerta de las situaciones en las que el niño no responda adecuadamente a los sonidos, ya que esto puede ser un signo de pérdida auditiva.

A veces resulta difícil detectar formas leves de pérdida auditiva, incluida la pérdida auditiva en un único oído.

Es importante recordar que incluso las formas leves de pérdida auditiva pueden afectar negativamente a la capacidad del niño para aprender a través de la audición.

El signo más evidente de una posible pérdida auditiva puede ser el retraso en el desarrollo del lenguaje y del habla. Los siguientes son signos que nos indican que un niño no oye con normalidad:

  • no se da cuenta de que alguien que se encuentra fuera de su campo de visión le está hablando, especialmente si las distracciones son mínimas;
  • se sobresalta o sorprende al darse cuenta de que le han llamado, independientemente del nivel de ruido;
  • se sienta cerca del televisor, incluso cuando el volumen del aparato es suficientemente alto para que lo escuche el resto de la familia;
  • sube el volumen del televisor o del equipo de música a un nivel excesivo;
  • no responde a las voces en el teléfono o cambia constantemente el auricular de un oído al otro;
  • no reacciona ante sonidos intensos o fuertes.

Si su hijo está en edad escolar, aunque solo tenga una pérdida auditiva leve, podría tener problemas de socialización, comportamiento o atención en el aula.

Hearing loss can be congenital (present at birth) or acquired (present after birth). Approximately 50% of all incidents of congenital hearing loss is due to genetic factors.1 Congenital causes of hearing loss that are not hereditary in nature include

  • illnesses
  • prenatal infections
  • use of ototoxic medications, drugs or alcohol
  • premature birth
  • other birth complications

Hearing loss can also occur after birth, due to a disease, a condition or an injury. If you are wondering what caused your child’s hearing loss, it is best to ask your child’s physician.

Types of hearing loss in children

The primary distinction of a child’s hearing loss is made whether the loss of hearing comes from the inner-, middle or outer ear.
 

La pérdida auditiva puede ser congénita (se presenta en el nacimiento) o adquirida (se presenta más tarde).

Aproximadamente el 50 % de todos los incidentes de pérdida auditiva congénita son debidos a factores genéticos 1 Algunas causas que no son hereditarias por naturaleza incluyen enfermedades, infecciones prenatales y afecciones que aparecen en el momento del nacimiento.

La pérdida auditiva también puede aparecer después del nacimiento, quizás como resultado de una enfermedad, una afección o una lesión. Si desconoce qué ha causado la pérdida auditiva de su hijo, lo mejor es que consulte al propio médico que atiende a su hijo.

La pérdida auditiva provocada por un problema en el oído externo o medio se denomina pérdida auditiva conductiva.

En el caso de una pérdida auditiva conductiva, la función del oído interno es normal, pero existe un daño u obstrucción que afecta al buen funcionamiento de los oídos medio y externo impidiendo que los sonidos lleguen hasta el oído interno.

La pérdida auditiva conductiva es normalmente temporal y puede tratarse en niños. Sentirá más suaves los sonidos provenientes del exterior, mientras que su propia voz sonará más fuerte de lo normal.

Causas comunes de la pérdida auditiva conductiva:

  • Infecciones del oído (otitis media)– Las infecciones del oído medio son las causas más comunes de pérdida auditiva conductiva en niños. La mayor parte de los niños tendrá al menos una infección de oído durante su infancia.
  • Cera en el oído (cerumen)–La cera en el conducto auditivo puede actuar como un tapón, lo que impide que las ondas sonoras alcancen el tímpano. En esos casos, el exceso de cerumen se puede ablandar con gotas que faciliten la salida espontánea de la cera o se debe acudir a un médico o especialista para que retire el tapón. Los bastoncillos de algodón no se deben usar nunca para extraer el cerumen ya que pueden empujarlo más hacia el interior del conducto o, incluso, podrían perforar el tímpano si se insertan demasiado hacia dentro.
  • Oído de nadador (otitis externa) –Otra enfermedad común que afecta al conducto auditivo externo es el «oído de nadador». Esta dolorosa infección bacteriana se produce cuando el conducto auditivo queda húmedo después de haberse bañado o de nadar. Puede provocar que el conducto auditivo se cierre y tener como resultado una pérdida auditiva temporal.

Pérdida auditiva neurosensorial

Cuando los daños se ubican en el oído interno, se denomina pérdida auditiva neurosensorial. Son el resultado de un mal funcionamiento de la cóclea (sensorial) o de las vías auditivas que llegan el cerebro y, a menudo, son congénitas, es decir, de nacimiento.

Se pueden desarrollar como consecuencia de la exposición constante a música alta o a ruido, o a la exposición a medicamentos que pueden afectar a la audición. La pérdida auditiva neurosensorial es permanente y no se puede tratar con medicamentos ni con cirugía.

En la mayoría de los casos, tanto los audífonos como los implantes cocleares pueden ser útiles.

Pérdida auditiva inducida por el ruido (PAIR) constituye el único tipo de pérdida auditiva que es completamente evitable.

Los sonidos pueden ser dañinos cuando son demasiado altos, incluso durante un breve periodo, o cuando son altos y tienen una larga duración.

Es importante tratar de no exponer a su hijo a sonidos dañinos, por lo que deberá reducir el ruido, utilizar dispositivos de protección, o bien alejar a su hijo de esos ambientes con ruido excesivo.

Pérdida auditiva mixta

A veces, una combinación de factores que afectan tanto al oído medio o externo como al interno (cóclea) da lugar a la pérdida auditiva mixta.

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Источник: https://www.phonak.com/es/es/perdida-auditiva/perdida-auditiva-en-ninos/signos-y-causas-ni%C3%B1os.html

Las señales que indican que su bebé no oye bien

Mi bebé no busca los sonidos

Cuando nuestro tamaño no ha alcanzado siquiera la mitad de un palmo empezamos a escuchar desde dentro de la barriga de nuestra madre. Lo primero que percibimos es el latido de su corazón, los ruidos que hacen sus tripas y el palpitar de sus arterias. Pasado un tiempo, empezamos a reconocer su voz y algunos sonidos de lo que ocurre en el exterior.

«Entre los meses seis y siete de embarazo el oído del feto debería estar más o menos formado.

Cuando nacemos ya está formado, pero se considera inmaduro», apunta el coordinador de servicios audiológicos especializados de Gaes, César Gonzalo Domínguez.

Aunque, no todos nacemos con la capacidad de oír: en España, tres de cada 1.000 bebés nacen con problemas de audición, según los datos de la Confederación Española de Familias de Personas Sordas (FIAPAS).

Los umbrales de audición, dolor y las frecuencias en las que escuchamos

«Se dice que alguien sufre pérdida de audición cuando no es capaz de oír tan bien como una persona cuyo sentido del oído es normal.

Es decir, personas con un umbral de audición en ambos oídos igual o superior a 25 decibelios (dB)», explica la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Se considera audición normal a la que se encuentra entre los -10 y los 25 dB, según Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC). 

Para que se haga una idea, un nivel de entre los 10 y los 30 dB se considera bajo y es por ejemplo el del tono de voz que usamos en una biblioteca. Un ruido moderado es el que está entre los 30 y 50 dB, es decir, el de una conversación en un tono de voz normal.

De los 55 a los 75 el nivel de ruido ya es considerable, como el de una aspiradora —unos 65 dB—. Y los tramos de 75 a 100 y de 100 a 120 dB son ruidos altos y muy altos.

Después está el «umbral del dolor»: Los 120 dB —por ejemplo, el sonido de un martillo neumático— y a partir de este momento existe riesgo de sordera.

Pero hay otro parámetro que se tiene en cuenta cuando se evalúa la capacidad auditiva: los hercios (Hz), que indican las frecuencias —baja y alta— entre las que somos capaces de oír.

Así, cuando el otorrino realiza un audiograma —prueba auditiva— mide los decibelios en ambas frecuencias —baja (500 Hz) y alta (8.

000 Hz)— y determina si somos capaces de oir bien o tenemos pérdida de audición en alguna de las frecuencias.

De las 360 millones de personas en el mundo que muestran problemas de audición en los resultados de estas pruebas, 32 millones son niños, apunta la OMS.

Detectarlo tarde puede afectar al habla

Lo normal, apuntan desde la Universidad de Harvard, es que no se detecte la pérdida de audición «hasta que el niño tenga dos, tres o incluso cuatro años«.

Edades que coinciden con «el periodo crítico para el desarrollo del lenguaje», que es «entre el nacimiento y los tres años».

De hecho, no detectar y tratar la pérdida de audición en bebés de seis meses «puede provocar problemas serios en la capacidad de habla del niño».

En España, sin embargo, existe un protocolo de actuación —indica el experto de Gaes—, que consiste en realizar varias pruebas al bebé. La primera cuando acaba de nacer, después pasada una semana, 15 días y un mes. Así, en caso de haber algún problema, «se detecta una posible pérdida, que puede no serlo porque el oído todavía está inmaduro», aclara.

Además de las evaluaciones médicas, existen una serie de reflejos que pueden indicar cómo funciona la capacidad auditiva del bebé.

«Los denominados reflejos no condicionados son el de succión, que es parar o succionar más rápido cuando escucha un ruido; el colcleopalpebral, que cierra los ojos cuando escucha un sonido fuerte; y el de respiración, que deja de respirar cuando escucha algo extraño», explica Domínguez y añade que estos reflejos desaparecen en torno al primer año.

48 meses de evolución de la capacidad auditiva y lingüística

Por su parte, tanto Harvard como la compañía de audífonos Oticon explican cuáles son comportamienos normales que indican que el bebé escucha bien a medida que va creciendo:

De 0 a 3 meses: parpadean, se sobresaltan, se mueven cuando escuchan ruidos fuertes y se tranquilizan con el sonido de la voz de sus padres.

De 4 a 6 meses: giran la cabeza en la dirección en la que escuchan el sonido y empiezan a emitir murmullos como «oh» y «ah». Además, da la sensación de que empiezan a escuchar y responden como si estuvieran manteniendo una conversación.

De 7 a 12 meses: giran la cabeza hacia los ruidos, balbucean —»ba», «ga», «ba, ba, ba», «la, la, la», etcétera— y, aunque no sea a la perfección, empiezan a decir palabras como mamá o papá.

De 13 a 15 meses: empiezan a señalar, dicen bien «mamá» y «papá», y son capaces de reaccionar a órdenes simples.

De 16 a 18 meses: usan palabras sueltas.

De 19 a 24 meses: señalan las partes del cuerpo cuando se les pide, son capaces de juntar dos palabras y los extraños son capaces de entender la mitad de las palabras que dicen.

De 25 a 36 meses: dicen oraciones de tres a cinco palabras y tres de cada cuatro palabras que usan las puede entender un desconocido.

De 37 a 48 meses: prácticamente todo lo que dicen es comprensible.

Los expertos recomiendan acudir al pediatra en caso de detectar alguna anomalía.

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Источник: https://elpais.com/elpais/2018/02/06/buenavida/1517934179_326703.html

Embarazo saludable
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