Mi bebé no interactúa conmigo

Contents
  1. Las etapas de la sonrisa
  2. ¿Cuándo empiezan a sonreír los bebés?
  3. La sonrisa no intencionada
  4. La sonrisa intencionada o sonrisa social
  5. Cuáles son las fases de la sonrisa
  6. Durante las últimas fases de la vida del feto
  7. Segunda semana de vida
  8. Quinta o sexta semana de vida
  9. A partir de los tres meses
  10. Alrededor de los cinco meses
  11. A los ocho meses
  12. Calendario orientativo: El desarrollo del bebé desde que nace hasta los 18 meses
  13. El bebé de 0 a 3 meses
  14. El bebé de 4 a 6 meses
  15. El bebé de 7 a 9 meses
  16. El bebé de 10 a 12 meses
  17. El bebé de 13 a 18 meses
  18. Mi hijo no juega con otros niños ¿le pasa algo? – Siquia Psicólogos Online
  19. ¿Cuándo empiezan a relacionarse los niños pequeños?
  20. ¿Cómo identificamos sus primeras interacciones?
  21. ¿Cuándo podemos sospechar que algo va mal?
  22. ¿Puede que el niño se relacione por timidez o vergüenza?
  23. ¿Y si es simplemente introvertido?
  24. ¿Qué hacer para ayudarle?
  25. ¿Cómo reconocer el aislamiento por algún tipo de abuso o acoso en casa o en el colegio?
  26. ¿Qué más puede aislar a un niño pequeño?
  27. 驴C贸mo detecto si mi hijo es autista? | Psicolog铆a para todos/Superdotados/Psicolog铆a infantil/Depresi贸n
  28. S铆ntomas cl谩sicos de un TEA
  29. Comunicaci贸n
  30. Relaciones sociales
  31. Signos de alarma del autismo
  32. Alteraciones de la interacci贸n social, la respuesta emocional y el juego:
  33. Alteraciones en la comunicaci贸n y el lenguaje:
  34. 聽Intereses restringidos y movimientos repetitivos:
  35. Detecci贸n e Intervenci贸n
  36. Vinculación con su bebé
  37. ¿Por qué es importante la formación del vínculo?
  38. Las formas en que se vinculan los bebés
  39. Crear el apego
  40. Vincularse con papá
  41. Cómo crear un sistema de apoyo
  42. Factores que pueden afectar a la formación del vínculo
  43. ¿Y si surgen problemas?
  44. ¿Cuándo debe empezar la socialización en los niños?
  45. Los niños son egocéntricos porque deben serlo
  46. A partir de los 3-4 años la cosa cambia
  47. Los menores de tres años socializan poco o nada

Las etapas de la sonrisa

Mi bebé no interactúa conmigo

​El primer viernes de octubre se celebra el Día Mundial de la Sonrisa. ¿Puede haber un día más bonito? La sonrisa debería ser nuestra compañera durante toda la vida, por nosotros mismos y por las personas que nos rodean. Un mundo lleno de sonrisas sería un mundo mejor.

Pero, ¿cómo nace la sonrisa en el ser humano? Según los estudios, la reacción del niño de sonreír ante unos estímulos determinados es automática. No la aprende a través de una relación con el ambiente que lo rodea, sino que es innata.

¿Cuándo empiezan a sonreír los bebés?

En realidad, el feto ya empieza a esbozar sonrisas en el útero materno durante el embarazo, de manera que es difícil establecer con exactitud en qué momento nuestro pequeño manifestó lo que que conocemos como sonrisa.

Cuando hablamos de la primera sonrisa del bebé, debemos distinguir entre diferentes tipos de sonrisa para poder hablar con propiedad. En este caso, es básico diferenciar la sonrisa no intencionada de la intencionada. En otras palabras, distinguimos entre el gesto de la sonrisa en sí y la sonrisa provocada por alguna causa.

La sonrisa no intencionada

Esta sonrisa es fruto de un reflejo nervioso del recién nacido, o bien simplemente de una sensación agradable experimentada por el niño; no es una sonrisa propiamente dicha.

Si bien despierta la emoción y la ternura de todos los afortunados que la presencian, especialmente de sus papás, esta sonrisa carece de emoción y de raciocinio, y simplemente se trata de un acto reflejo que se puede producir ya en las primeras horas de vida del bebé, especialmente cuando está dormido, como si soñara con algo agradable. Vendría a ser como el gesto de sonreír del feto en el útero materno.

La sonrisa intencionada o sonrisa social

Esta sonrisa sí es fruto de la experiencia vital del bebé fuera del útero, e implica capacidad de raciocinio e intencionalidad. Esta sonrisa, la «auténtica», la sonrisa social, se suele producir alrededor del mes de vida. 

Cuando el bebé sonríe intencionadamente, siempre lo hace con la intención de comunicar algo, de interactuar. Por lo tanto, cuando nos dedica una sonrisa que hace que se nos «caiga la baba», está esperando que le respondamos de alguna manera, como ser social que es. Forma parte de su desarrollo.

La sonrisa es un indicativo muy importante para valorar el bienestar del bebé, que solo se puede comunicar a través del llanto, de la sonrisa o de la risa antes de desarrollar la capacidad de hablar. Es simple: cuando necesita algo o no está satisfecho, llora o se queja; cuando está satisfecho y feliz, sonríe. 

Cuáles son las fases de la sonrisa

Es importante que el adulto responda con palabras agradables y caricias a la sonrisa del pequeño, porque así el bebé se da cuenta de que la figura que hay delante de sus ojos es alguien diferente a él.

Se crea así una relación entre los padres y el niño, que descubre que sonriendo obtiene ciertos resultados.

De este modo, la sonrisa automática pasa a ser social. La sonrisa, entonces, es una forma de comunicación para el niño, complementaria a otros medios de comunicación fundamentales, sobre todo, el desarrollo del lenguaje.

A continuación, te invitamos a conocer en detalle cuáles son las fases en las que se desarrolla la sonrisa del bebé, qué motiva su sonrisa en cada momento y cómo interactuar con el pequeño cuando se comunica a través de la sonrisa y la risa.

Durante las últimas fases de la vida del feto

El futuro bebé empieza a sonreír. Con suerte, a los siete u ocho meses de gestación, puedes descubrirlo «in fraganti» durante una ecografía. La sonrisa fetal no es una actividad consciente, sino un reflejo automático que ejerce el músculo risorio (presente en el ser humano y ausente en animales).

Este reflejo es arcaico y forma parte del patrimonio genético humano, evolucionado durante miles de años. Como hemos dicho, el ser humano es social y necesita comunicarse con sus semejantes.

La sonrisa es la forma de comunicación más potente del ser humano.

Segunda semana de vida

El recién nacido expresa con la sonrisa el estado de bienestar por la satisfacción de sus necesidades básicas. El recién nacido solo necesita estar bien alimentado a demanda, dormir bien cuando tiene sueño, tener el pañal limpio, no notar molestias en su estomaguito y sentirse seguro y protegido, preferiblemente en brazos de su mamá. 

Si se cumplen todos estos sueños, puede agradecerlo con una tierna sonrisa.

Quinta o sexta semana de vida

Alrededor del mes de vida, el bebé empieza a sonreír a una serie de estímulos externos. El estímulo más importante es la voz de la mamá, la persona que forma un todo con él y la preferida del mundo para el pequeño. Cuando la escucha, es como una melodía para sus oídos.

Asimismo, un determinado sonido o la cara de alguien familiar, conocido o persona que le resulte agradable acercándose a él también pueden provocarle una sonrisa. 

A partir de los tres meses

Alrededor de los tres meses, aparecen las primeras risas en voz alta. La carcajada es una señal de la maduración del niño; obedece a un proceso de los estímulos que recibe.

Un juego, una canción, una voz divertida, alguien que corre a su alrededor son estímulos que pueden provocar la carcajada del bebé. ¡Y pocas cosas hay más divertidas!

Alrededor de los cinco meses

A esta edad, el bebé es más selectivo y empieza a diferenciar entre una cara familiar y una cara extraña. Por lo tanto, es normal que sus sonrisas no sean tan prolíficas como cuando era más pequeñito.

No todos sus familiares o amigos de la familia tienen por qué agradarle y no se molesta en disimular. ¡No es nada personal! Pero, quizás, esa barba oscura, esa voz grave, esa risa chillona…

Se trata de una etapa más, en la que valora y analiza los estímulos y a las personas para realizar su selección antes de regalar su encantadora sonrisa.

A los ocho meses

Al octavo mes, ya es capaz de negar la sonrisa a las personas que no conoce. Es más mayorcito y sabe cada vez mejor qué es lo que quiere y, sobre todo, lo que no quiere. 
Los primeros balbuceos ya hicieron acto de presencia y cada vez emite más soniditos y gorjeos, que acompaña con gestos muy elocuentes.

Si algo le molesta, le aburre o no le provoca interés, protestará. Y sus sorisas y risas serán siempre sinceras cuando algo le provoca placer o satisfacción.

En cualquier caso, no olvides que siempre es importante responder a la sonrisa de un niño, desde que es recién nacido hasta que es más grande. Importa para su desarrollo y para su integración en el mundo social en el que vivimos. 

¡Con una sonrisa, todo tiene mejor color! :)

(Te interesa: Qué expresan los gestos del bebé)

Источник: https://mibebeyyo.elmundo.es/mx/bebes/crecimiento/crecimiento/las-etapas-de-la-sonrisa-4672

Calendario orientativo: El desarrollo del bebé desde que nace hasta los 18 meses

Mi bebé no interactúa conmigo

Durante el primer año y medio de vida de un niño ocurren muchísimos cambios.

En tan solo algunos meses pasa de ser un bebé completamente dependiente de sus padres, que duerme la mayor parte del día, a convertirse en un niño activo capaz de realizar algunas tareas de forma autónoma.

En esta etapa también experimenta un importante salto a nivel psicológico y social, que marcará el inicio del posterior desarrollo de su personalidad.

El bebé de 0 a 3 meses

Durante el primer mes de vida el bebé pasa casi todo el día durmiendo, solo se despierta cuando tiene hambre o se siente incómodo. Sus músculos aún están muy débiles por lo que es incapaz de sostenerse por sí solo o de agarrar con sus manos los juguetes u otros objetos.

No obstante, es probable que sostenga el dedo de su madre mientras esta lo amamanta o cuando lo tiene en brazos, un gesto que le tranquiliza y le hace sentir más seguro. En estas semanas el llanto es su única forma de comunicación, a través del cual también expresa sus necesidades.

A partir del segundo mes de vida el bebé ya pasa más tiempo despierto y se interesa por descubrir lo que sucede a su alrededor. Lo que más llama su atención suelen ser los colores vivos, los ruidos fuertes y el movimiento de los objetos.

En este momento ya es capaz de sonreír, lo hace como respuesta a otras sonrisas o para demostrar que le agradan los juegos o la compañía de otra persona.

También está preparado para hacer movimientos más enérgicos y mantener la cabeza levantada durante unos instantes.

Para el tercer mes, el pequeño comienza a familiarizarse con el fenómeno causa-efecto, comprende que si toca algunos juguetes estos pueden hacer sonidos y encender luces.

También empieza a descubrir algunas partes de su cuerpo, por lo que es normal que le preste una atención especial a sus manos y pies y que juegue con ellos.

En este momento ya es capaz de levantar su cabeza cuando lo llaman o mirar algo que le interese, aunque todavía tiene un bajo tono muscular por lo que le costará mantenerse en la misma posición durante mucho tiempo.

El bebé de 4 a 6 meses

Al cumplir los cuatro meses, el bebé empieza a ser más sociable, no quiere estar solo ni un minuto por lo que recurrirá a todos los métodos que conoce para llamar la atención de los adultos.

A esta edad ya se orienta mejor cuando escucha un ruido y empieza a desarrollar su capacidad para emitir sonidos vocales.

También es capaz de sentarse, siempre y cuando le sostengan por detrás, y si le enseñan un objeto o juguete intentará cogerlo.

Para el quinto mes ya empieza a expresar sus deseos con más claridad, no solo se comunica a través del llanto sino que también usa todo su cuerpo, aparta la cabeza cuando algo no le agrada o patalea cuando está contento.

Sus movimientos son más coordinados y se mueve con más rapidez, ya apoya sus brazos y levanta la cabeza para mirar a su alrededor. En cuanto al lenguaje, es capaz de articular algunas sílabas e imitar algunos de los sonidos que escucha.

A los seis meses sus extremidades ganan fuerza, puede sostener el biberón con ambas manos y voltearse.

A partir de este momento empiezan a salir sus primeros dientes, por lo que ya es hora de comenzar a introducir en su dieta nuevos alimentos además de la leche materna.

A los seis meses ya muestra algunas de sus emociones, se enfada si no puede alcanzar el juguete u objeto que quiere y sonríe a carcajadas cuando juegan con él.

El bebé de 7 a 9 meses

A los 7 meses el bebé ha alcanzado un mayor control sobre sus movimientos, es capaz de mantenerse sentado sin caerse y a veces intentará ponerse en pie.

A esta edad ya gateará, por lo que si quiere un juguete irá arrastrándose a buscarlo.

También comenzará a explorar el entorno que lo rodea, de hecho, es probable que se lleve a la boca todo lo que encuentre, es su forma para reconocer los objetos.

A los 8 meses el pequeño ya conoce su nombre y cuando lo pronuncian voltea la cabeza para buscar a quien lo llama.

A lo largo de estos meses ha aprendido a reconocer a las personas más cercanas, además de sus padres, aunque todavía se comporta de forma tímida ante quienes no conoce.

Para este entonces ya dirá algunas sílabas y es probable que, si ha recibido una buena estimulación, diga su primera palabra.

A partir de los 9 meses la coordinación motora se perfila, el pequeño ya puede agarrar y sostener objetos con sus manos durante bastante tiempo.

Cuando gatea lo hace con más rapidez y sigue intentando ponerse en pie, apoyándose en los muebles que encuentra a su paso.

A esta edad, sus dientecitos ya están brotando por lo que es probable que se muestre incómodo la mayor parte del tiempo.

El bebé de 10 a 12 meses

En esta etapa el bebé ya gatea por toda la casa, se ha convertido en un auténtico explorador que toma todo lo que encuentra a su paso y que abre todos los cajones para curiosear.

Ya se puede poner de pie sosteniéndose a un mueble y puede moverse gateando por toda la casa.

En el décimo mes ya pasa gran parte del día despierto, aunque sigue durmiendo la siesta, lo cual le aporta un extra de energía para mantenerse activo el resto del tiempo.

Para el undécimo mes es capaz de buscar los objetos que le piden y si sus padres le dejan, empezará a comer solo, al menos los alimentos que puede agarrar con las manos. A esta edad se empieza a interesar por las historias que le narran y por los dibujos de los libros de cuentos, lo cual se debe a que su cognición se está desarrollando.

Al cumplir su primer año de vida el pequeño ya es capaz de mantenerse en pie e incluso puede dar algunos pasos sin la ayuda de un adulto. Ya dice mamá y papá y entiende muchas de las cosas que se le dicen, aunque todavía no puede seguir órdenes complejas.

A esta edad sus padres y quienes le rodean pueden entender prácticamente todo lo que expresa ya que aunque todavía no sabe hablar, recurre a diversos recursos extraverbales para hacerse entender.

A nivel físico-motor se ha desarrollado muchísimo y su equilibrio y coordinación han mejorado bastante.

El bebé de 13 a 18 meses

En esta etapa el bebé sigue con sus progresos, tiene movimientos más precisos y músculos más fuertes.

De hecho, ya no solo puede andar por toda la casa y mantenerse en pie sino que también se agacha para recoger cualquier objeto del suelo.

A esta edad empieza a imitar todo lo que hacen los padres y, aunque sigue necesitando su atención y cuidados, comenzará a apegarse a algunos juguetes, un proceso que le ayuda a ganar en autonomía.

A los 16 meses ya puede nombrar y señalar algunos objetos y reconoce la mayoría de las partes de su cuerpo.

También es capaz de utilizar la cuchara, pasar las páginas de un libro y empezará a hacer sus primeros garabatos, que serán la antesala de la escritura.

En este momento empieza a interactuar con otros niños de forma consciente y disfruta cuando tiene un pequeño compañero de juego, un indicador de que sus habilidades sociales se siguen desarrollando.

Cuando el bebé cumple los 18 meses ya será capaz de saltar y subirse a los muebles. Su equilibrio aún no es perfecto, pero sus movimientos son mucho más coordinados.

Su desarrollo emocional va más lento que sus avances físicos, sin embargo, ya expresa emociones como el enfado, la alegría y la tristeza y puede transmitirles a los demás su cariño o rechazo.

Imprime nuestro calendario para saber la evolución de tu bebé mes a mes

Источник: https://www.etapainfantil.com/calendario-orientativo-desarrollo-bebe-hasta-18

Mi hijo no juega con otros niños ¿le pasa algo? – Siquia Psicólogos Online

Mi bebé no interactúa conmigo

La psicóloga Cristina Pérez, directora de psicólogos de Siquia, nos desvela las principales dudas que nos surgen como padres cuando vemos que nuestros pequeños están aislados, no se relacionan con sus iguales o les vemos poco sociables. ¿Qué es lo normal? ¿Cómo se relacionan realmente los niños pequeños? ¿Qué debemos hacer? ¿En qué momento debemos preocuparnos? ¿Cuándo hay que consultar con un psicólogo infantil? Veamos.

¿Cuándo empiezan a relacionarse los niños pequeños?

Realmente empiezan desde que nacen, a las pocas semanas ya sonríen, buscan miradas, interaccionan con las personas que tienen alrededor, generalmente con los padres y hermanos.

¿Cómo identificamos sus primeras interacciones?

Las primeras interacciones son muy tempranas, desde el primer mes de vida ya empieza a sonreír y a hacer gestos casi instintivos.

Ya es a partir del segundo mes de vida cuando lo hace más consciente. Sonríe cuando está bien, empieza a extrañar, se sorprende… Le gusta escuchar la voz de las personas que le están cuidando.

A partir de los 3 años empieza a compartir juegos con otros niños.

¿Cuándo podemos sospechar que algo va mal?

Marcar una edad exacta es muy difícil porque cada persona lleva un ritmo, pero debemos prestar especial atención a si interactúa con nosotros con los primeros gestos que le hacemos (a partir de los 2 ó 3 meses), si gatea o si se pone de pie más o menos a los 8 ó 9 meses, si empieza a caminar sobre los 12 ó 14 meses,… En general son comportamientos que iremos comprobando y además contaremos con el pediatra en sus revisiones  habituales. A la menor duda, debemos de preguntar al pediatra. Será él quien determine si el pequeño necesita del apoyo de otro profesional como puede ser un psicólogo infantil.

¿Puede que el niño se relacione por timidez o vergüenza?

La timidez es un rasgo de nuestra personalidad, una manera de proceder que en muchas ocasiones la exteriorizamos a través de la vergüenza y que puede ser limitante a nivel social.

  La vergüenza es un estado puntual.

Cuando tenemos vergüenza tenemos miedo a hacer el ridículo, a ser objeto de burla, al deshonor; es un sentimiento consciente que hemos experimentado todos en alguna ocasión.

¿Y si es simplemente introvertido?

Sí, es posible; la persona introvertida disfruta de su soledad, necesita estar sola y es algo voluntario, en ningún caso tiene miedo a enfrentarse a situaciones sociales.

¿Qué hacer para ayudarle?

A partir de los 2-3 años aparecen los primeros signos de timidez e incluso de vergüenza.

Generalmente se pasa con la edad, aun así debemos procurar un entorno de seguridad al niño, escucharle, no obligarle a hacer lo que no quiere hacer, procurar fortalecer su relación con otros niños, no  etiquetarle, no sobreprotegerle, reforzar las interacciones sociales y potenciar su autoestima demostrándole que sí puede conseguir todo lo que se propone.

¿Cómo reconocer el aislamiento por algún tipo de abuso o acoso en casa o en el colegio?

Es necesario saber si ha cambiado su comportamiento en el último tiempo, si de repente no quiere ir al colegio o no quiere estar con sus amigos, si está más triste o irritable sin motivo aparente.

En definitiva, hay que fijarse en los cambios bruscos de comportamiento sin que haya una razón para ello.

El caso de acoso en el  hogar, debemos ver si evita estar con alguna persona en concreto, si ha cambiado en alguna medida su manera de proceder, si tiene falta de apetito, si se muestra más triste o más irritable sin un motivo aparente, debemos observar su manera de jugar, fijarnos en los dibujos que hace, si tiene pesadillas recurrentes,… todo esto puede darnos alguna pista de que algo no funciona como debería.

¿Qué más puede aislar a un niño pequeño?

  • Fobia social. Es el miedo a hacer interacciones públicas, a estar en público y se manifiesta mediante sudoración, palpitaciones, tensión muscular, disfunciones intestinales, enrojecimiento de la piel en ocasiones puede llegar a confundirse con un ataque de pánico. Los niños con fobia social lo que quieren es estar en lugares donde se sienten seguros y con personas conocidas, de su entorno. La fobia social infantil la manifiestan ante adultos y ante niños de su misma edad.
  • Ansiedad por separación. La ansiedad por separación se da cuando el niño manifiesta un temor excesivo al separarse de la persona con la que tiene apego o incluso del hogar; angustia excesiva o miedo excesivo a perderse, a alejarse de su zona, a que le pase algo a la persona de apego, a dormir fuera de casa, pesadillas recurrentes con el tema de la separación, dolores de cabeza, náuseas, dolor abdominal cuando anticipa la separación… Por lo tanto, los niños tienden a aislarse porque prefieren estar en su hogar o con la persona con la que tienen apego. No hay problema si vamos a su zona o si están con la persona que quieren estar.
  • Trastornos del espectro autista. Este trastorno se diagnostica en niños de más avanzada edad, ya que no están afectadas las capacidades motoras tempranas (gatear, caminar, incorporarse…). El TEA  es un trastorno neurológico y del desarrollo que está presente durante toda la vida y que el diagnóstico temprano es muy importante para su tratamiento. Se caracteriza por problemas al interactuar con otras personas, intereses restringidos y movimientos repetitivos.
  • Altas capacidades. Los bebés «superdotados» son muy precoces, aguantan la cabeza antes de 1 mes de vida, dicen su primera palabra antes de los 5 meses, se sobreestimulan ellos mismos, con 6 meses ya responden a su nombre. Más adelante descubrimos que tiene hipersensibilidad emocional y también hipersensibilidad sensorial y en ocasiones pueden demostrar hipersensibilidad psicomotriz (son muy movidos, se agotan muy difícilmente), tienen mucha memoria y ofrecen resistencia a la autoridad. Por lo tanto, su incomprensión puede llevarles a sentirse aislados y a sentirse frustrados y marginados por lo que prefieren estar a su ritmo aunque sea en soledad.
  • Problemas en casa. Cuando un niño percibe malestar en el hogar tiende a retraerse, manifiesta retraso en el aprendizaje, problemas emocionales, suelen tener comportamientos violentos porque creen que esa es la manera de normal de relacionarse, se muestran irascibles con sus iguales. Muy a menudo creen que ellos tienen la culpa de la mala situación en el hogar y pueden llegar a tener depresión.

Si te encuentras con esta situación, en Siquia te podemos ayudar. Déjanos tu consulta y te contacta nuestro equipo de psicólogas para conocer tu caso particular y ofreceros ayuda personalizada.

Déjanos tu consulta para cerrar la primera sesión gratuita con una psicóloga de Siquia.

Источник: https://www.siquia.com/blog/mi-hijo-no-juega-con-otros-ninos-le-pasa-algo/

驴C贸mo detecto si mi hijo es autista? | Psicolog铆a para todos/Superdotados/Psicolog铆a infantil/Depresi贸n

Mi bebé no interactúa conmigo

Los trastornos del espectro autista (TEA), se manifiestan bastante pronto en la vida de un ni帽o, probablemente antes de los 3 a帽os de vida, pero por desgracia no siempre se identifican a estas edades. Hay distintos grados de autismo, y aquellos que tienen una menor afectaci贸n cognitiva, pueden llegar hasta la edad escolar sin ser identificados.

El DSM-IV-R, Manual Diagn贸stico y Estad铆stico de los Trastornos Mentales, incluye dentro de este grupo a los siguientes trastornos: Trastorno Autista, S铆ndrome de Rett, Trastorno Desintegrativo Infantil, S铆ndrome de Asperger y Trastorno Generalizado del Desarrollo no especificado.

Existe mucha variabilidad en la expresi贸n de estos trastornos y tambi茅n en el grado de afectaci贸n del ni帽o, por lo que aunque no se den todos los s铆ntomas descritos como cl谩sicos, no se puede afirmar que no tenga un TEA.

S铆ntomas cl谩sicos de un TEA

El patr贸n prototipo de estos trastornos se caracteriza por:

a)聽聽聽聽聽 Normalidad aparente en los 8 o 9 primeros meses de desarrollo, acompa帽ado adem谩s de tranquilidad expresiva o pasividad, no bien definidas.

b)聽聽聽聽聽 Ausencia de comunicaci贸n con intencionalidad para pedir y para compartir intereses, entre los 9 y los 17 meses.

c)聽聽聽聽聽 Claro retraso en el desarrollo cualitativo del lenguaje, con un menor retraso motor.

Por lo tanto son 3 los 谩mbitos cl谩sicos de afectaci贸n de los TEA, las relaciones sociales, las habilidades de imaginaci贸ny ficci贸n y la comunicaci贸n.

Habilidades de imaginaci贸n

La alteraci贸n en las habilidades de imaginaci贸n y de ficci贸n, se manifiesta en la necesidad de tener un entorno completamente controlado y predecible, no dejando cosas al azar.

Presentan adem谩s un excesivo inter茅s por determinados tema, juegos, partes de los objetos.

Se revelan y resienten con cualquier m铆nimo cambio en las rutinas o en los planes, aunque este cambio le califiquemos como banal, y tambi茅n con cambios en las personas de referencia.

Comunicaci贸n

En los TEA est谩n claramente alteradas las habilidades de comunicaci贸n. Por lo general no miran a los ojos, no sonr铆en, o bien lo hacen de forma irregular o excesiva. El lenguaje solo lo entienden de forma literal, no entienden las bromas ni la iron铆a, as铆 como tampoco entienden los aspectos tonales y no verbales del lenguaje.

Tienen una completa dificultad para expresar sus emociones, as铆 como para captar y comprender las emociones de los dem谩s.

En el caso del S铆ndrome de Asperger, sin embargo, el nivel cognitivo y el uso de la comunicaci贸n verbal, suelen tener un nivel promedio.

Relaciones sociales

Esta alteraci贸n se manifiesta de forma muy variable dentro del espectro autista. Normalmente encontramos dificultad para empatizar, para saber qu茅 pueden esperar de los dem谩s o bien qu茅 se puede esperar de ellos.

Tienen alteraciones en aspectos como el aprendizaje de normas sociales, de roles, de normas de conducta, de la significaci贸n de los distintos entornos, etc.

Signos de alarma del autismo

Los signos que nos pueden hacer sospechar la existencia de un TEA son los siguientes:

Alteraciones de la interacci贸n social, la respuesta emocional y el juego:

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Falta de sonrisa social *

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Falta de inter茅s en juegos de interacci贸n social. *

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 No responde cuando se le llama por su nombre. *

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Escasez de expresiones emocionales acompa帽adas de contacto ocular.

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Ausencia de imitaci贸n espont谩nea. *

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Escaso inter茅s en otros ni帽os.

Alteraciones en la comunicaci贸n y el lenguaje:

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 No mira hacia donde otros se帽alan. *

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 No alterna la mirada entre un objeto y un adulto (atenci贸n conjunta). *

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Ausencia de gestos comunicativos. *

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Ausencia de juego funcional o simb贸lico.

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Regresi贸n en el uso de palabras o frases y en la implicaci贸n social.

聽Intereses restringidos y movimientos repetitivos:

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Ausencia o escasa exploraci贸n visual activa del entorno.

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Tendencia a fijarse visualmente en ciertos est铆mulos u objetos (ej.: las luces)

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Movimientos repetitivos o posturas del cuerpo, brazos, manos o dedos.

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Tono muscular, postura y patrones de movimiento anormales. *

–聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Tendencia a sub o sobre reaccionar antes est铆mulos (ej.: sonidos)

*Signos que se pueden presentar antes de los 12 meses en el ni帽o.

Detecci贸n e Intervenci贸n

El proceso de detecci贸n puede comenzar por distintas v铆as.

En ocasiones, la mayor铆a de los casos, ser谩n los padres los que observen que 鈥渁lgo no va bien鈥�, y o bien lo llevan al pediatra o bien lo llevan a un psic贸logo.

En otras ocasiones los profesores o cuidadoras son las que dan la voz de alarma. Otras veces son los sistemas sanitarios, con las revisiones del ni帽o lo detectan a trav茅s del pediatra o de la enfermera de pediatr铆a.

A trav茅s de cualquiera de las distintas v铆as, el diagn贸stico debe realizarse bas谩ndose en la entrevista con los padres, en la observaci贸n directa del ni帽o y en pruebas psicol贸gicas como cuestionarios, inventarios y test.

Ante la m谩s m铆nima sospecha, si veis signos como los descritos m谩s arriba, llevarle a un especialista (m茅dico de familia, pediatra, psic贸logo o psiquiatra), que le eval煤e, confirme o descarte el diagn贸stico, y en caso de confirmaci贸n, planifique una intervenci贸n, en la que ser茅is una pieza clave.

Hoy en d铆a la intervenci贸n en el autismo se aborda desde diferentes frentes y distintas terapias. La integraci贸n de las mismas es la que obtiene mejores resultados, adapt谩ndolas a las caracter铆sticas de cada caso.

Existen multitud de terapias como son las sensoriomotrices (integraci贸n auditiva, integraci贸n sensorial, lentes de Irlen), terapias para mejorar la comunicaci贸n, tratamientos psicoeducativos y psicol贸gicos (intervenci贸n conductual, mejora de competencias sociales, psicoterapias expresivas, terapia psicodin谩mica鈥�)

Источник: http://www.psicoglobalia.com/como-detecto-si-mi-hijo-es-autista/

Vinculación con su bebé

Mi bebé no interactúa conmigo

  • Tamaño de texto más grande

El vínculo es el intenso apego afectivo que se desarrolla entre los padres y su bebé. Hace que los padres deseen colmar a su pequeño de amor y cariño, protegerlo y cuidarlo. Es el vínculo que hace que los padres se levanten a media la noche para alimentar a su bebé hambriento y el que les hace estar pendientes de su amplia gama de llantos.

Los científicos todavía están aprendiendo muchas cosas sobre este vínculo afectivo.

Saben que este fuerte vínculo entre padres e hijos proporciona al bebé el primer modelo de relaciones íntimas y favorece una sensación de seguridad y una autoestima positiva en el pequeño.

Así mismo, la receptividad de los padres a las señales del lactante puede afectar al desarrollo social y cognitivo del niño.

¿Por qué es importante la formación del vínculo?

La formación del vínculo es fundamental para el bebé.

Estudios hechos con monos recién nacidos a quienes se les proporcionaban muñecos que les hacía de madres desde el nacimiento mostraron que, incluso cuando los muñecos estaban hechos de material suave y proporcionaban leche artificial, los bebés de mono socializaban mejor cuando tenían madres vivas con quienes interactuar. Los bebés de mono con muñecos que hacían de madre también eran más proclives a sentirse desesperados. Los científicos sospechan que la no formación del vínculo afectivo en bebés humanos pueda causar problemas similares.

La mayoría de los lactantes están preparados para vincularse de inmediato. Los padres, por su parte, pueden tener una mezcla de sentimientos al respecto. Algunos padres sienten un fuerte apego hacia su bebé en los primeros minutos o días después de que nazca. Otros pueden tardar un poco más de tiempo en forjar este vínculo.

Pero la formación del vínculo es un proceso, no algo que sucede en unos minutos ni algo que tenga que ocurrir a la fuerza durante cierto periodo de tiempo después del nacimiento del bebé.

Para muchos padres, el apego es una consecuencia de los cuidados cotidianos que suministran a su pequeño.

Tal vez usted no se dé cuenta de que está formando ese vínculo con su hijo hasta que observe su primera sonrisa y, de repente, se dé cuenta de que le invade un profundo sentimiento de amor y de dicha.

Las formas en que se vinculan los bebés

Cuando nazca su bebé, lo más probable es que usted tarde un tiempo en entender a su recién nacido y todas las formas en que puede interaccionar:

  • El tacto es una de las primeras formas de comunicarse de los bebés, ya que responden al contacto piel a piel. Es tranquilizador tanto para el bebé como para usted, al tiempo que favorece el crecimiento saludable y el desarrollo del pequeño.
  • El contacto ocular también proporciona una comunicación significativa a corta distancia.
  • Los bebés pueden seguir con la vista objetos en movimiento.
  • Los bebés intentan imitar, desde muy pronto, las expresiones faciales y los gestos que ven en sus cuidadores.
  • Los bebés prefieren las voces humanas y disfrutan vocalizando en sus primeros intentos de comunicarse. Los bebés suelen disfrutar escuchando las conversaciones de sus cuidadores, así como sus descripciones de lo que ellos hacen y del entorno.

Crear el apego

Formar un vínculo de apego con su bebé será probablemente uno de los aspectos más placenteros de su cuidado. Puede empezar acunando al bebé, meciéndolo en su regazo y acariciándolo suavemente.

Si usted y su pareja sostienen, tocan y abrazan a su bebé a menudo, su pequeño pronto aprenderá a distinguir entre sus formas de tocarlo.

Ambos pueden aprovechar la oportunidad de estar «piel a piel» con su recién nacido, manteniéndolo en contacto con su propia piel mientras lo alimentan o lo acunan.

Los bebés, sobre todo los bebés prematuros y los que tienen problemas médicos, pueden responder al masaje para lactantes. Puesto que los bebés no son tan resistentes como los adultos, deberá masajear a su bebé con mucha suavidad.

Antes de intentar dar un masaje a su bebé, asegúrese de formarse bien sobre las técnicas adecuadas, consultado alguno de los muchos libros, vídeos y sitios web que existen sobre este tema.

También puede ponerse en contacto con su hospital local para averiguar si se dan clases de masaje infantil para lactantes en su área.

Tanto la lactancia materna como la artificial son momentos naturales para formar y afianzar el vínculo con el bebé. Los bebés responden al olor y al tacto de sus madres, así como a la receptividad de ambos padres a sus necesidades.

En los partos sin complicaciones, los profesionales que atienden al bebé intentan aprovechar el periodo de alerta inmediatamente posterior al nacimiento y animan a los padres a sostener y a alimentar al bebé.

De todos modos, esto no siempre es posible y, aunque sería lo ideal, el contacto inmediato no es necesario para el establecimiento de un buen vínculo de apego entre padres e hijos.

Los padres adoptivos pueden estar preocupados sobre la formación del vínculo con sus bebés. Aunque puede ocurrir antes en algunos padres que en otros, los bebés adoptados y sus padres se pueden vincular tan bien como lo hacen los padres biológicos y sus hijos.

Vincularse con papá

Los hombres de hoy en día pasan más tiempo con sus bebés que los padres de generaciones anteriores. Aunque los padres a menudo anhelan un contacto más estrecho con sus bebés, su vinculación con el bebé suele seguir pautas diferentes que en las madres, en parte porque carecen del contacto estrecho y temprano que tienen las madres cuando les dan el pecho.

Pero los padres deberían ser conscientes, desde el principio, que el hecho de establecer un vínculo de apego con su hijo no es cuestión de convertirse en una segunda mamá. En muchos casos, los padres comparten actividades especiales con sus bebés. Además, ambos padres se benefician enormemente cuando se apoyan mutuamente y se animan entre sí.

Las actividades de vinculación temprana incluyen las siguientes:

  • participar conjuntamente en el parto y el alumbramiento del bebé.
  • alimentar al bebé (sea mediante lactancia natural o artificial); a veces, los padres forman un vínculo especial con el bebé al ocuparse de él a media noche, dándole el biberón y cambiándole el pañal.
  • leerle o cantarle al bebé
  • bañar al bebé
  • imitar los movimientos del bebé
  • imitar los gorjeos, balbuceos y otras vocalizaciones del bebé, sus primeros esfuerzos para comunicarse
  • utilizar un canguro portabebés frontal durante las actividades cotidianas
  • dejar que el bebé note con el tacto las diferentes texturas del rostro del padre

Cómo crear un sistema de apoyo

Por supuesto, es más fácil vincularse con su bebé si las personas que le rodean le apoyan y le ayudan a desarrollar la confianza en sus habilidades para la crianza. Este es uno de los motivos por el cual los expertos recomiendan que los bebés permanezcan en la habitación del hospital de sus madres.

Aunque es cierto que cuidar de un bebé es agobiante y agotador al principio, usted se puede beneficiar del apoyo emocional procedente del personal hospitalario y empezar a sentirse más segura de sus capacidades como madre.

A pesar de que permanecer en la habitación de la madre no suele ser posible para los bebés prematuros o con necesidades especiales, el apoyo del personal hospitalario puede facilitar la formación del vínculo con el bebé.

Al principio, cuidar de un recién nacido puede requerir casi toda su atención y energía, sobre todo si ha optado por la lactancia materna.

La formación del vínculo será mucho más fácil si la madre no está agotada debido a todas las demás cosas que debe atender en su casa, como las tareas domésticas (limpiar la casa, hacer las comidas y lavar la ropa).

Ayuda mucho que la pareja de la madre haga un refuerzo extra en las tareas domésticas cotidianas y que ofrezca a la madre mucho apoyo emocional en general.

También está bien pedir ayuda a los parientes y amigos durante los días o, incluso, las semanas que sigan a la llegada del bebé a casa.

De todos modos, puesto que tener gente a su alrededor durante este periodo de transición puede resultarle incómodo, agobiante o estresante, tal vez prefiera pedir a su allegados que le traigan la comida hecha a casa, saquen a pasear al perro o le hagan recados fuera de casa.

Factores que pueden afectar a la formación del vínculo

La formación del vínculo se puede retrasar por diversos motivos. Es posible que los padres se hayan formado una imagen de su futuro bebé, en cuanto a sus rasgos físicos y emocionales.

Cuando, tras el nacimiento o la adopción, se encuentran con su bebé, es posible que la realidad les obligue a modificar su imagen mental.

Puesto que la cara del bebé es el instrumento de comunicación fundamental, desempeña un papel crítico en la formación del vínculo y del apego.

Las hormonas también pueden influir significativamente en la formación del vínculo. Aunque el hecho de amamantar al bebé durante las horas inmediatamente posteriores al parto favorece la formación del vínculo, también provoca la secreción de muchas hormonas diferentes en el cuerpo de la madre.

A algunas madres les resulta difícil formar el vínculo con sus bebés porque las hormonas están causando verdaderos estragos en sus organismos o porque desarrollan una depresión posparto.

La formación del vínculo también se puede retrasar si la madre está profundamente agotada y con dolor tras un parto largo y difícil.

Si su bebé tiene que pasar algún tiempo en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN), es posible que a usted le impresione la cantidad y la complejidad del equipo al que estará conectado. Pero seguirá siendo importante que establezca un vínculo con su bebé.

 El personal hospitalario le ayudará a manipular y acariciar al bebé a través de las aberturas de la incubadora (un moisés especial para las salas de recién nacidos). Cuando su bebé esté preparado, el personal le ayudará a sostenerlo y llevarlo en brazos.

Hasta que llegue ese momento, usted podrá dedicarse a observarlo, tocarlo, acariciarlo y hablarle. En poco tiempo, su bebé la reconocerá y responderá a su voz y a su contacto.

El personal de enfermería le ayudará a aprender a bañar y a alimentar a su bebé.

Si está utilizando la leche materna que se ha extraído previamente con una bomba de extracción de leche, el personal hospitalario, incluyendo un asesor de lactancia, la podrá ayudar a hacer la transición al amamantamiento antes de que vuelvan a casa. Algunas unidades de cuidados intensivos también ofrecen habitaciones a compartir con el bebé antes de volver a casa, para facilitar esta transición.

¿Y si surgen problemas?

Si tiene la sensación de que no se está formando un vínculo de apego entre usted y su bebé cuando lo lleve a la primera visita con el pediatra, comente sus preocupaciones con él.

Podría ser un signo de depresión posparto. O la formación del vínculo se podría haber retrasado por problemas de salud importantes o inesperados en su bebé.

También se podría deber a lo agotada y agobiada que se siente tras la llegada del recién nacido.

En cualquier caso, cuanto antes se aborde el problema, mejor. Los profesionales de la salud están acostumbrados a abordar este tipo de cuestiones y podrán ayudarla a estar más preparada para vincularse con su bebé.

Así mismo, suele ayudar el hecho de compartir sus sentimientos sobre la formación del vínculo con otros padres. Pregunte sobre clases de crianza para padres de recién nacidos.

La formación del vínculo es una experiencia compleja, personal y que requiere su tiempo. No existe ninguna fórmula mágica ni se puede forzar.

Un bebé cuyas necesidades básicas se están cubriendo no sufrirá solo porque el vínculo no sea fuerte desde el principio.

A medida que se vaya sintiendo más cómoda con su bebé y que su nueva rutina se vuelva más predecible, tanto usted como su pareja se sentirán más seguros sobre todos los aspectos sorprendentes implicados en la crianza de su pequeño.

Revisado por: Elana Pearl Ben-Joseph, MD

Fecha de revisión: junio de 2018

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/bonding-esp.html

¿Cuándo debe empezar la socialización en los niños?

Mi bebé no interactúa conmigo

La socialización de los niños es uno de los temas más debatidos en nuestra sociedad actual.

Este término, que significa (en el ámbito infantil) hacer partícipe a un niño de la sociedad, o bien acercar la sociedad al mismo, se inicia realmente desde que nace, con la familia, con los vecinos, con la televisión (tremendo agente socializador), con otros niños en el parque y en la calle para pasar después a producirse sin la familia en la escuela y otros entornos en los que tengan que ganar, perder, compartir, discutir, enfadarse, reconciliarse, defenderse, etc.

Es precisamente en los ámbitos que suponen separar a los niños del entorno familiar en los que se produce el mayor debate y es por lo tanto de este tipo de socialización sobre el que hablaré hoy (y cuando hable de socialización me estaré refiriendo a la que separa a un niño de sus padres para compartir tiempo con sus iguales).

La socialización es un proceso que llegará tarde o temprano al que se le ha otorgado un valor exagerado en la actualidad, argumentándose incluso que es algo necesario (casi obligatorio) en edades tempranas, digamos a partir de los 12 meses.

De la misma manera que se trivializa el tema del tiempo, ofreciendo la solución llamada “tiempo de calidad” ante la falta de cantidad, se ha generalizado en la sociedad la visión benefactora de las guarderías como elemento eminentemente socializador hasta el punto de verse como un ente necesario (avisadme cuando el gobierno deje de crear plazas de guardería para empezar a alargar las bajas maternales).

La crianza de los pequeños recae hoy día en terceras personas y un gran porcentaje acude a escuelas infantiles o ludotecas. El sistema está montado así, con una baja maternal irrisoria que obliga a una madre (o a un padre) a tener que ceder gran parte de su papel maternal a otras personas o entidades.

Con el fin de despojar a los padres de cualquier sentimiento de culpabilidad o malestar se asoció en algún momento de la historia (desconozco quién lo hizo ni cuándo) el contacto con otros niños a un progreso en la socialización de los mismos, y esta socialización temprana fue definida como beneficiosa y necesaria para su desarrollo y aprendizaje.

Así, además de aquellas parejas que utilizan las guarderías por necesidad, es posible encontrar muchos padres que apuntan a sus hijos de un año (o menos, o más) a una escuela infantil porque “tiene que aprender que no es el centro del universo”, porque “necesita jugar con otros niños”, para que se “independice”, porque “allí se espabilan mucho” o porque sino será “muy dependiente de su madre” (vamos, un mimado o enmadrado, en el lenguaje coloquial).

Lo cierto es que los niños necesitan el afecto, el contacto y la seguridad que les proporciona su madre (en realidad se habla de la persona con la que más vinculada esté, que suele ser la madre, claro) para crecer física y emocionalmente estable, de manera ideal, hasta al menos los 3-4 años.

Esto no quiere decir que no pueda empezar a relacionarse con otros niños antes, que puede y será, seguro, enriquecedor, pero no es estrictamente necesario y menos si para hacerlo tiene que separarse de su madre.

Los niños son egocéntricos porque deben serlo

Los niños son egocéntricos hasta, más o menos, los seis años. Esto que suena tan negativo (un adulto egocéntrico no es bien visto) es una característica necesaria en los niños.

Ellos necesitan ser así, necesitan sentirse el centro del universo y creer que todo les compete y que todo les afecta para crecer con una alta autoestima y conocerse a sí mismos tanto como puedan.

En otras palabras, no es recomendable “soltar” a un niño a conocer a otras personas si todavía no se conoce a sí mismo y, para conocerse a sí mismo, debe sentirse en el centro de todo lo que le rodea y ver cómo encaja él en ese entorno.

Por poner un ejemplo, pretender que un niño socialice a edad temprana es querer que un niño camine cien metros cuando acaba de echar dos pasos. En definitiva, es pedirle que sepa que hay más niños, cuando ni siquiera sabe que él es un niño.

Los niños no empiezan a entender que son personas con un cuerpo que puede interactuar con el entorno y con los demás hasta los 18 meses. En el vídeo siguiente podéis ver un experimento con niños que explica esto:

A partir de entonces (de esa etapa en que descubren que son personas) empieza un complejo entramado de aprendizajes que les tiene que llevar a conocerse como personas.

Este aprendizaje debería llegar junto a la persona que más estabilidad emocional les proporcione y en contacto con la otra figura paterna (o materna), ya que ambos sirven de modelo del que aprender.

A partir de los 3-4 años la cosa cambia

Hacia los 3-4 años el lenguaje se ha ampliado considerablemente con respecto a edades anteriores, los accesos de rabia (rabietas) son cada vez menos frecuentes puesto que empieza a madurar el control de sus propias emociones pudiendo expresar, a su manera, los sentimientos de amor, tristeza, celos, envidia, alegría, curiosidad y orgullo.

Gracias a estas capacidades emocionales su visión egocéntrica se empieza a ampliar a otras realidades al comenzar a preocuparse por los demás (los niños son tremendamente empáticos, llegando incluso a llorar si ven que alguien está llorando y a ofrecer su bien más preciado para consolarle).

Esta maduración emocional es la que el niño necesita para empezar a conocer otros ambientes y aprender que existen otros niños con semejantes inquietudes y deseos y con capacidad para interaccionar con él de una manera diferente a la de papá y mamá. A continuación, en el siguiente vídeo, podéis ver cuándo los niños empiezan a desarrollar sus bases emocionales:

Es este el momento ideal de iniciar la socialización, que debería ser siempre de manera paulatina y respetando los ritmos de los pequeños.

Es decir, ni siquiera estamos diciendo que el colegio debería empezar a los tres o cuatro años, lo ideal sería que a esa edad empezaran a tomar contacto con otros niños en compañía de su madre (aunque sin prohibir contactos más tempranos, evidentemente, pues muchos son inevitables), siendo el niño quien decidiera hasta dónde separarse y hasta dónde llegar.

Es fácil entender por qué diversos países europeos defienden la escolarización a partir de los 6-7 años. Su objetivo es tratar de que el proceso de socialización sea precisamente eso, un proceso en el tiempo y no un “mañana empieza a socializarse, lo dejo en la guardería”.

Los menores de tres años socializan poco o nada

Si nos detenemos a observar a niños menores de 3 años, ya sea en la guardería, ya sea en un parque, podemos observar que, generalmente, hay poca interacción entre ellos.

Con esto quiero decir que se defiende un concepto de socialización erróneo. El “en la guardería juegan todos y así aprenden a jugar unos con otros” es una falacia.

Los niños juegan unos junto a los otros, pero no con los otros, y menos por iniciativa propia. Veámoslo explicado de nuevo con un vídeo:

La escuela infantil se convierte entonces en un recurso (un gran recurso) para aquellas personas que la necesiten, sin embargo no es necesaria para el correcto desarrollo de los niños ya que, como hemos comentado, es hacia los 3-4 años cuando los niños deberían empezar a interaccionar con otros niños y siempre, de momento, con la presencia de los padres.

Fotos | Flickr – John Wilkinson, Mrs. W,
Vídeos | Extractos del Documental Baby Human – Relacionarse
En Bebés y más | La sociabilidad de los bebés: su significado, ¿Tiempo de calidad o cantidad de tiempo?, Los niños tienen que compartir, si quieren, ¿No le gusta compartir? Esperemos a que crezca

Источник: https://www.bebesymas.com/desarrollo/cuando-debe-empezar-la-socializacion-en-los-ninos

Embarazo saludable
Deja una respuesta

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!: