Mi bebé nunca cierra la boca

¿Qué pasa si mi hijo respira por la boca?

Mi bebé nunca cierra la boca

El tremendo error por parte de los sucesivos Ministerios de Sanidad de no incluir la salud bucodental dentro de la salud general y atender solamente las patologías que requieren mutilaciones, hace creer a la gente común, y a muchos profesionales sanitarios en particular, que la boca no tiene nada que ver con la salud.

La nariz y la boca, los pilares de una buena salud

Parece que la ortodoncia es para que sonrías y quede bonito, y que los implantes, las endodoncias o cualquier otro tratamiento van enfocados a rellenar huecos. Parece que los dentistas son solamente los albañiles de la boca, que tapan agujeros y ponen la mano para cobrar.

Sin embargo, la realidad es que todas las funciones vitales comienzan en la nariz (imprescindible para respirar) y en la boca (imprescindible para alimentarse).

Cuando una no funciona, la otra se ve tremendamente afectada. Y el organismo, si tiene que decidir, prefiere respirar antes que comer.

Es más vital respirar que masticar; y respirar, se debe hacer por la nariz.

Cuando por cualquier causa (obstructiva, traumática, alérgica…) respiramos por la boca de forma habitual, absolutamente todo el organismo se ve afectado.

Para convertir el alimento en puré, debemos masticar por los dos lados. Pero, si respiras por la boca, la comida se masticará poco y solamente por uno. No da tiempo a más, ya que se ha de intercalar la masticación con la entrada de aire y, al mismo tiempo, coordinarlo todo para tragar.

Esto significa darle más trabajo al aparato digestivo. Por ejemplo, un niño con un frenillo lingual que dificulte la fuerza y los movimientos de la lengua, no podrá llevar la comida de un lado a otro de la boca. No realizará la primera fase de la digestión, que tiene una parte física (masticación potente) y otra química (gracias a las enzimas presentes en la saliva).

De esta forma, el pequeño pasará a ser respirador oral, forzando a la boca a realizar una función para la que no está destinada, y al aparato digestivo a que trabaje en exceso la digestión, ya que los alimentos deben llegar al estómago hechos puré. 

La boca, siempre cerrada

El aire debe entrar por la nariz y allí su flujo se altera por la presencia de los cornetes, con la idea de calentarlo, filtrarlo y humedecerlo gracias a la lágrima, que cae desde el conducto lacrimal hasta el interior de la nariz.

Pero si el aire entra por la boca no se calienta, ni filtra, ni humedece, ni desinfecta. Entra frío, sucio y seco a los bronquios y pulmones.

El organismo reaccionará teniendo más bronquiolitis, más asma… También los tejidos se agrandarán para tratar de “simular” ser una nariz: crecen las amígdalas y las vegetaciones para calentar ese aire e intentar humedecerlo y filtrarlo.

Todo esto a costa de deformar por completo los huesos de la boca, los músculos y, por supuesto, la colocación de los dientes.

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Encontramos paladares altos, en forma de “V”, que crecen hacia arriba restándole espacio a las fosas nasales. Es como si derribas el techo de tu casa para que quepan muebles más altos, pero tienes que eliminar las habitaciones del piso de arriba y vas a dormir al jardín.

Por supuesto, si respiras por la boca has de mantenerla abierta, con lo cual los músculos de cierre, que son los más potentes de todo el organismo, están de adorno, no funcionan, no trabajan. Los labios tampoco, así que nos encontramos con niños y niñas, ya desde bien pequeños, que acaban siendo adultos con un “síndrome de cara larga” o “cara de pájaro”.

Consecuencias inesperadas

Boca entreabierta, labio inferior hacia fuera, ojeras, el reborde inferior del ojo deja ver “lo blanco”… También genera cansancio, en muchísimos casos hiperactividad (que en ocasiones se confunde con TDA) y alteraciones que afectan al sistema nervioso autónomo: terrores nocturnos, bruxismo, enuresis, dolores difusos y alteraciones en los percentiles de crecimiento (comen muy poco porque no pueden comer y respirar a la vez, así que ingieren insuficiente alimento; y otros engullen y comen sin límite, pero al no masticar no se sacian bien e ingieren más alimento del necesario).

El camino que recorren estos pacientes será por otorrinos, alergólogos, dentistas, neurólogos, internistas, digestivos, psicólogos… cuando el problema está en otro lado.

La sabiduría popular lo tiene bien claro con dichos como “por la boca muere el pez” o “se te va la fuerza por la boca” o “en boca cerrada no entran moscas”.

Observa a tu hijo mientras está relajado, jugando o durmiendo: debe tener la boca cerrada.

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Источник: https://www.criarconsentidocomun.com/que-pasa-si-mi-hijo-respira-por-la-boca/

A todos los padres nos preocupa constantemente (a veces de forma consciente y otras no tanto) que nuestros hijos puedan tener algún problema de salud y no sepamos identificar los síntomas para que puedan obtener un diagnóstico temprano y sean atendidos lo antes posible.

Es por eso que una madre ha decidido compartir la experiencia con su hijo, para advertir a otros padres acerca del síntoma de un trastorno que alteraba totalmente el comportamiento de su hijo y que descubrió gracias a un síntoma al que a veces no le damos mucha importancia: dormir y respirar con la boca abierta.

Quienes tenemos hijos, nietos o sobrinos sabemos que cuando un niño tiene sueño o no ha descansado lo necesario, puede presentar cambios de humor, así como irritabilidad e incluso rabietas que podrían afectar su rendimiento escolar y las relaciones con familia y amigos cercanos.

En ocasiones, cuando esto sucede basta con que el niño descanse para volver a sentirse bien, con energía, menos irritable y más relajado.

Pero cuando nunca se obtiene el descanso adecuado, esto puede ser algo de todos los días, que desafortunadamente, podría interpretarse o diagnosticarse de forma errónea, como algún trastorno de comportamiento o mala conducta en él, cuando podría tratarse de un trastorno de sueño.

Esto fue lo que le ocurrió a Melody Yazdani, una madre que vio que su hijo comenzó a tener repentinamente cambios negativos en su comportamiento y que solo empeoraban con el paso del tiempo.

Tras meses de consultar especialistas y psicólogos, finalmente lograron obtener un diagnóstico correcto gracias a un síntoma que presentaba su hijo: dormía y respiraba con la boca abierta.

A través de una publicación en su cuenta de , Melody comparte la historia de su hijo Kian, quien actualmente tiene 8 años de edad, en la que explica todo lo que tuvieron que pasar y cómo finalmente lograron diagnosticarle correctamente para tratarle y que todo volviera a la normalidad.

«Todos los padres. Si tienen un hijo, les voy a decir algo que deben saber y que probablemente nunca antes habían escuchado. Y por favor, compártanlo. Hay una enorme bandera roja en la foto que comparto con esta historia. ¿Pueden verla?», comienza a explicar Melody, para entonces señalar lo que está mal.

LOS NIÑOS NO DEBERÍAN RESPIRAR POR LA BOCA. Ni cuando están despiertos, ni cuando están dormidos. Nunca.

Si tu hijo:

Se duerme de inmediato al poner su cabeza en la almohada

Ronca

Rechina sus dientes

Se despierta por las noches

Tiene «accidentes» nocturnos o en el día

Tiene problemas para controlar sus impulsos

Es difícil entenderle cuando habla

Tiene ojeras

Tiene los dientes chuecos o la mordida desalineada

Se despierta exageradamente temprano

Está irritable durante el día

Tiene mal o poco apetito

Tras enlistar esos síntomas, procede a explicar lo que sucedió con Kian, cuando éste se encontraba en su primer año de preescolar. «Comenzamos a tener reportes de mal comportamiento. 'Kian empujó a tal y tal', 'Kian está teniendo dificultades para controlar su cuerpo'.», cuenta Melody.

Y aunque en la escuela hubo un poco de mejoría al trabajar en equipo padres y maestros, en casa las cosas iban mal. Kian estaba exageradamente enojado todo el tiempo y se alteraba con cosas muy pequeñas o simples y al iniciar segundo grado de preescolar, las cosas continuaron empeorando.

A diferencia de sus compañeros, que parecían ir aprendiendo a controlar sus rabietas y emociones, las de Kian eran más intensas y ahora eran cosa de todos los días.

Los reportes de la escuela fueron empeorando y en casa había rabietas desde las cinco de la mañana, en las que se incluían gritos, golpes y lanzamiento de objetos por parte de Kian.

Melody estaba desconcertada, intentando comprender qué había sucedido para que su hijo actuara así a pesar de todos sus esfuerzos por ayudarle.

Entonces comenzó un largo camino para él, en el que empezó a acudir con especialistas.

Primero y por recomendación de su pediatra, fue con un psicólogo, quien recomendó le hicieran pruebas por Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

A la par de todo esto, Kian presentaba una tos que simplemente no se iba, por lo que además lo llevaron con un neumólogo y un alergólogo.

Como era de esperarse, cada especialista recomendaba diferentes soluciones y medicamentos: más pruebas psicológicas, inhaladores, antibióticos diferentes y mil cosas más. En una visita al dentista para una limpieza de rutina, las cosas tampoco eran favorecedoras, pues descubrieron que Kian también rechinaba los dientes por la noche, pero eso fue algo que ayudó a Melody.

Mientras investigaba acerca de todo lo que su hijo presentaba, se encontró con un artículo en el que mostraban la conexión entre el TDAH, los trastornos de sueño y la respiración bucal, que es cuando se respira únicamente por la boca. Todos los síntomas y señales sonaban como lo que presentaba Kian, lo que hizo que investigara aún más.

Finalmente, encontraron la luz y tras visitar a un especialista en oído, nariz y garganta (otorrinolaringólogo), Kian fue diagnosticado con apnea del sueño y sinusitis.

Tras una serie de pruebas, descubrieron que sus senos paranasales estaban bloqueados en un 90% y que Kian tenía dolores de cabeza todos los días, pero era tan normal para él que nunca dijo nada.

Después de una cirugía, Kian pudo volver a respirar por su nariz y según cuenta Melody, pudieron ver una transformación total en su comportamiento.

Los resultados en sus estudios de sueño también cambiaron drásticamente mostrando resultados favorables, y aunque aún sigue en tratamiento por su apnea del sueño, las cosas han sido mucho más fáciles para todos, especialmente para Kian.

Melody explica al final de su publicación por qué decidió compartir la historia y pide que se comparta tanto como sea posible:

Nadie, en mis 12 años como madre, me dijo nada sobre esto. Todas las señales estaban ahí frente a nosotros y yo no tenía idea. El pediatra de Kian, a quien amamos y en quien confiábamos, nunca dijo nada.

El psicólogo no tenía idea, el neumólogo, el alergólogo e incluso el otorrinolaringólogo y el doctor del sueño no me creían cuando yo insistía que mi hijo debía ser examinado por este problema invisible de salud. Ni siquiera durante nuestras citas regulares o durante sus citas por enfermedad.

Y no fue sino hasta que llevé pruebas tangibles con los resultados de los análisis de sueño, que alguien me creyó. Tuve que encontrar esto, diagnosticarlo e insistir en el tratamiento yo misma. Y qué bueno que lo hice.

Si algo de esto levanta alguna bandera roja en tu mente, si suena similar a tu hijo, si tu hijo ha sido diagnosticado con TDAH, por favor acudan a un otorrinolaringólogo y háganle un estudio del sueño. Podría cambiar sus vidas.

¿Por qué es malo respirar por la boca?

Aunque Melody insiste en varias ocasiones en su publicación, que ella no puede decir si un niño tiene el mismo problema que Kian o no y que lo mejor es acudir al especialista, sí comparte información importante que encontró gracias a la investigación que realizó acerca de la respiración bucal:

  • Respirar por la boca NO ES NORMAL y tiene consecuencias a largo plazo para la salud. Lo repito, porque es muy importante: RESPIRAR POR LA BOCA NO ES NORMAL, NI DURANTE EL DÍA NI LA NOCHE. Cuando un niño respira por la boca, su cerebro y su cuerpo no reciben el oxígeno suficiente. En la noche, esta baja saturación de oxígeno es perjudicial para su calidad del sueño y para la habilidad de su cerebro de tener un descanso suficiente.
  • Cuando la boca está abierta, la lengua no puede descansar en el lugar correcto. Con el paso del tiempo, esto puede llevar a un desarrollo incorrecto de la mandíbula superior, incluyendo un paladar muy alto, mordida cruzada, problemas de lenguaje y dientes desalineados. Estos reducen la vía respiratoria y empeoran el problema.
  • Al dormir, además de la reducción de oxígeno, la mandíbula retraída puede cortar por completo la circulación del aire y contribuir a la apnea del sueño en niños. Para compensarlo, el cuerpo despierta al niño y empuja la mandíbula hacia delante, resultando en ciclos del sueño interrumpidos y bruxismo (rechinamiento de los dientes).

Causas de la respiración bucal

La respiración bucal es patológica, no es lo que debería ser normal. Al notar resistencia para respirar por la nariz, el cerebro ordena abrir la boca para que entre mayor flujo de aire. No hay que confundir con los niños que respiran por la nariz, pero duermen con la boca abierta. Las causas habituales de la respiración bucal son:

  • Bloqueo de vías aéreas (adenoides, amígdalas agrandadas)
  • Desviación del tabique nasal
  • Anquiloglosia (frenillo lingual corto)
  • Rinitis alérgica
  • Congestión nasal
  • Mal hábito adquirido

De acuerdo con la información que recolectó Melody y que se puede observar en estudios como este y este, la falta de descanso en los niños y el TDAH presentan los mismos síntomas.

Existe incluso un estudio en el que al resolver los trastornos del sueño ocasionados por la respiración en niños que habían sido diagnosticados con TDAH, la mayoría de ellos dejó de presentar síntomas los siguientes seis meses y ya no fue necesario continuar medicándolos, como si el TDAH se hubiera curado, pero en realidad, estos niños habían sido erróneamente diagnosticados con TDAH, cuando solo tenían un trastorno del sueño.

¿Qué dicen los profesionales al respecto?

Consultamos con la otorrinolaringóloga Diana Paz acerca de la respiración bucal en niños, y nos comenta que efectivamente no es algo normal, pues los niños sanos deben respirar únicamente por la nariz.

Ella nos reafirma que la respiración bucal es algo patológico y puede ser una señal que nos indique que el niño puede tener algún problema como los que mencionábamos entre las causas de la respiración bucal.

Sin embargo, también nos aclara que no hay que alarmarse, pues en la mayoría de los casos suelen ser problemas menores y que pueden solucionarse siguiendo un tratamiento, a diferencia del caso de Kian, que padecía apnea del sueño y necesitó cirugía.

Su recomendación es que ante cualquier inquietud o síntoma respecto a la respiración de nuestros hijos, es sumamente importante que les llevemos a revisión con un especialista, que puede ser un neumólogo pediatra o un otorrinolaringólogo, para que nos den un diagnóstico correcto y un tratamiento adecuado.

Trastornos del sueño en la infancia: más comunes de lo que pensamos

De acuerdo con información de la Asociación Española de Pediatría (AEPED), los trastornos del sueño en la niñez son un problema de salud pública de acuerdo a su prevalencia, pues se estima que hasta un 30% de los niños tiene alteraciones crónicas del sueño.

También comentan que la deprivación o mala calidad del sueño en los niños repercute su rendimiento escolar y su estado de humor, además que la alteración crónica puede tener repercusiones físicas, por lo cual es importante detectarlo a tiempo y realizar el tratamiento adecuado.

Desde luego, en Bebés y más recomendamos siempre acudir al médico y no autodiagnosticarse ni automedicarse. Compartimos el testimonio de Melody porque consideramos que es una serie de síntomas que podrían pasar desapercibidos y al publicarlos, quizás ayuden a alguna familia que esté pasando por lo mismo que ella con su hijo Kian.

Nuestra recomendación siempre será acudir a un experto que pueda proporcionar el diagnóstico apropiado para cada situación, así que si tienes alguna duda o crees que tu hijo presenta los mismos síntomas que comparte la madre de Kian, como respirar con la boca abierta de forma habitual, lo mejor es acudir con el especialista.

Foto | iStock
Vía | Scary Mommy

Источник: https://www.bebesymas.com/salud-infantil/ninos-no-deberian-respirar-boca-nunca-testimonio-madre-para-alertar-a-otros-padres

¿Qué hacer si mi hijo solo respira por la boca?

Mi bebé nunca cierra la boca

Respirar por la boca no es un hábito normal en un niño. En casi la totalidad de los casos, esto se debe a obstrucciones en las vías respiratorias, las cuales deben ser atendidas de forma expedita. De allí que muchos padres se pregunten ‘¿qué hacer si mi hijo solo respira por la boca?’.

La respiración es un proceso fundamental para la vida. El no hacerlo correctamente incide de forma negativa y produce alteraciones como la apnea del sueño, tos y desviación en los dientes, por nombrar solo algunos de los problemas que pueden darse.

La siguiente información apunta a darte una aproximación a este tema, de modo que aprendas a identificar las causas que generan este mal hábito y cuáles son algunas de las terapias más recomendadas por neumonólogos infantiles .

Mi hijo solo respira por la boca

El sistema respiratorio cumple diversas funciones que ayudan a mantener un balance en el organismo, ya que su trabajo eficiente incide directamente en que podamos vivir y estar sanos.

El caso de los niños que respiran por la boca es particular. Partimos del hecho que aspirar eventualmente aire de forma bucal es necesario; esto no afecta al organismo si lo hacemos alternándolo con la respiración nasal.

Sin embargo, queda claro que tomar esa vía como la única para aspirar y expirar puede esconder patologías específicas y desencadenar otras nuevas a su paso.

El proceso del sistema respiratorio vinculado a desplazar el aire dentro de los pulmones se llama ventilación. Esto se realiza mediante ciclos, en los que se inspira para tomar aire y se expira para desecharlo. La base está en un acto automático que realizan las neuronas, quienes a su vez envían las órdenes a los nervios para activar este mecanismo.

Todos los seres humanos nacemos condicionados para realizar el proceso de ventilación principalmente de forma nasal a modo de asistencia.

De allí que se puede deducir de inmediato que, si un niño no logra ejecutar un proceso que realiza el organismo de forma inconsciente, debe haber una obstrucción en una o varias partes del aparato respiratorio.

Consecuencias

Habiendo ya repasado las causas que pueden crear obstrucciones en la ventilación por la nariz, demos ahora un vistazo a las consecuencias más evidentes de la respiración bucal:

  • Episodios de tos y ronquidos durante la noche.
  • Apneas de sueño.
  • Malformaciones en la mandíbula o paladar estrecho.
  • Deglución atípica.
  • Problemas de audición.
  • Sinusitis.
  • Otitis.
  • Presencia de ojeras.
  • Debilidad.
  • Labios secos.

Soluciones médicas

Como se puede ver en los apartados anteriores, la respiración bucal en los niños responde a diversos factores disímiles; algunos de ellos, por suerte, son pasajeros.

Una vez identifiques que tu pequeño está respirando por la boca, debes acudir al pediatra para que él determine las causas y remita al niño con el especialista correspondiente; puede ser un neumólogo, otorrino u ortodoncista.

Otra de las atenciones que puede recibir el niño para eliminar este mal hábito es asistir a un logopeda, quien es un especialista en problemas del habla y la audición. Con él, el pequeño puede realizar dos tipos de terapia; la primera se llama terapia respiratoria de ejercicios pasivos y activos, mientras que la segunda es la terapia miofuncional orofacial.

En el primer tratamiento, el pequeño hará ejercicios que le permitan reprogramar su cerebro para que elimine el patrón erróneo de respiración; se parte de ejercicios físicos y condicionamientos mentales.

La segunda metodología, en tanto, consiste en corregir los problemas de hipotonía de los músculos y las degluciones relacionados con problemas oclusales.

Como última aclaración, vale la pena remarcar el hecho de que la respiración bucal afecta de tantas maneras la salud de los niños que incluso muchos pequeños que los sufren demuestran tener problemas escolares e imposibilidad para realizar ejercicios físicos.

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Источник: https://eresmama.com/que-hacer-si-mi-hijo-solo-respira-por-la-boca/

Paladar hendido

Mi bebé nunca cierra la boca

Un paladar hendido es cuando un bebé nace con una abertura (fisura o hendidura) en el paladar. Esta hendidura deja un hueco entre la nariz y la boca.

La fisura puede:

  • ocurrir en la parte posterior o trasera del paladar (el paladar blando) o bien
  • extenderse a la parte anterior o delantera del paladar, detrás de las encías (el paladar duro)

A veces la abertura del paladar se puede conectar con una abertura en las encías y el labio (fisura labio-palatina). Estas fisuras o hendiduras orofaciales se encuentran entre las anomalías o malformaciones congénitas más frecuentes. La mayoría de los niños se pueden operar para que les reparen el paladar hendido cuando aún son bebés.

Un bebé puede nacer:

  • solo con paladar hendido
  • solo con labio leporino
  • o con ambos a la vez (fisura labio-palatina)

Causas del paladar hendido

Durante la sexta a la décima semana de gestación, normalmente los huesos y la piel de la mandíbula superior, la nariz y la boca del bebé se unen entre sí (o se fusionan) para formar el paladar y el labio superior. Cuando partes del paladar no se fusionan completamente, el bebé nace con paladar hendido.

Los médicos no siempre saben por qué un bebé ha desarrollado un paladar hendido, pero creen que algunos casos pueden estar relacionados con factores genéticos (hereditarios). Así mismo, algunos factores ambientales pueden aumentar el riesgo de que un bebé presente esta anomalía o malformación congénita (que se nace con ella), como los siguientes:

  • tomar ciertos medicamentos (como los fármacos anticonvulsivos) durante el embarazo
  • no ingerir una cantidad adecuada de nutrientes prenatales
  • exponerse a algunas sustancias químicas durante el embarazo
  • fumar tabaco, consumir drogas y/o beber alcohol durante el embarazo

¿Cómo se diagnostica el paladar hendido?

Los recién nacidos se someten a una exploración de la boca (oral) poco después de nacer. Los médicos suelen detectar el paladar hendido cuando observan y palpan el interior de la boca del bebé durante esta exploración.

¿Cómo se trata el paladar hendido?

El paladar hendido se suele reparar con una operación llamada palatoplastia, que se suele llevar a cabo cuando el bebé tiene de 10 a 12 meses de edad. Los objetivos de la palatoplastia son:

  • Cerrar la abertura existente entre la nariz y la boca.
  • Ayudar a crear un paladar que funcione y permita hablar bien.
  • Impedir que los alimentos sólidos y líquidos se escapen por la nariz.

En las operaciones de reparación de paladar, los cirujanos plásticos:

  • Cierran la fisura por capas.
  • Reorganizan y reparan los músculos del paladar blando para que funcionen mejor durante el habla.
  • Hacen dos incisiones (cortes) en cada lado del paladar detrás de las encías para reducir la tensión durante la operación.

Esta operación requiere anestesia general y dura aproximadamente de 2 a 3 horas. La mayoría de los bebés pueden volver a casa 1 o 2 días después de estar internados en el hospital. Los puntos se disuelven por sí solos.

Su hijo necesitará llevar una dieta líquida durante una o dos semanas, y luego podrá seguir una dieta blanda durante varias semanas más antes de retomar su dieta habitual.

Es posible que le pidan que su hijo lleve puestas unas mangas especiales para impedir que doble los codos.

Estas mangas se ponen para impedir que los bebés se metan los dedos u otros objetos duros en la boca, lo que podría volver a abrirle la fisura reparada.

¿Cuándo debería llamar al médico?

Las operaciones de paladar hendido han mejorado considerablemente en los últimos años. La mayoría de los niños que se operan tienen unos resultados muy buenos. Al igual que cualquier otra operación, se asocian a riesgos. Por lo tanto, llame al médico de su hijo si:

  • su fiebre supera los 101,4 °F (o 38,5 °C)
  • tiene molestias o dolores duraderos
  • tiene una fuerte hemorragia en la boca o la nariz
  • no puede beber líquidos
  • no está mojando pañales

¿Qué más debería saber?

Un niño con paladar hendido puede tener otros problemas se salud, como los siguientes:

  • dificultades para respirar
  • infecciones de oído
  • dificultades para alimentarse
  • pérdidas auditivas
  • problemas oculares
  • dificultades para hablar

Es importante trabajar con un equipo médico que tenga experiencia en tratar a niños con paladar hendido. Aparte del pediatra, este equipo de tratamiento también incluirá a los siguientes profesionales:

  • un cirujano plástico
  • un otorrinolaringólogo (un médico especializado en el oído, la nariz y la garganta)
  • un ortodoncista (dentista especializado en ortodoncia)
  • un dentista
  • un logopeda (patólogo del habla y del lenguaje)
  • un audiólogo

Es posible que usted también colabore con:

  • un cirujano maxilofacial
  • un trabajador social
  • un psicólogo o terapeuta
  • un genetista
  • el coordinador del equipo médico

Algunos niños con fisura labio-palatina pueden necesitar otras operaciones cuando se hagan mayores. Entre ellas, se pueden incluir las siguientes:

  • Operaciones relacionadas con el habla: los niños pueden desarrollar problemas del habla incluso después de que les hayan operado el paladar. En las visitas regulares con su equipo médico, el logopeda (patólogo del habla y del lenguaje) escuchará atentamente el habla de su hijo para ayudar al cirujano a decidir si necesita o no otra operación para mejorar el habla del niño.
  • Cirugía ortognática: algunos niños con paladar hendido necesitan someterse a operaciones para que les realineen las mandíbulas y los dientes cuando sean mayores. Estas operaciones se llevan a cabo cuando el niño ya ha dejado de crecer.

De cara al futuro

La mayoría de los niños con paladar hendido se tratan con éxito y no quedan con problemas duraderos. Un equipo médico con experiencia en el tratamiento de niños con paladar hendido puede diseñar un plan de tratamiento adaptado a las necesidades específicas de su hijo.

El psicólogo y el trabajador social del equipo de tratamiento están ahí para ayudarlos, tanto a usted como a su hijo. Por lo tanto, no duden en acudir a ellos para que los guíen a lo largo de cualquier momento difícil. También puede encontrar información y apoyo por internet en:

Источник: https://kidshealth.org/DevosChildrens/es/parents/cleft-palate-esp.html

Mi bebé nunca cierra la boca

Mi bebé nunca cierra la boca

La nariz es el lugar ideal para respirar y la boca para comer. Las características de cada uno hacen que sea mejor respirar a través de la nariz que hacerlo a través de la boca, aunque también sea posible ya que ambos órganos están conectados con el sistema respiratorio.

Sin embargo, la boca no está hecha para respirar y, cuando lo hacemos a través de ella en lugar de por la nariz, se pueden causar diversos trastornos, dando lugar al síndrome del respirador bucal, es decir, bebés que respiran por la boca. Estos bebés son fáciles de detectar porque tienen siempre la boca abierta y se les oye respirar, al contrario de los que respiran por la nariz, que no emiten ruido.

Además, existen otros síntomas que se pueden apreciar en bebés y niños que respiran por la boca, como falta de aire o insuficiencia respiratoria al hacer cualquier actividad, disminución de los sentidos del olfato y el gusto, halitosis, boca seca, problemas para dormir, sueño durante el día, despertares frecuentes, salpicar saliva al hablar, dolor de espalda o de la musculatura del cuello.

Además, a la larga, si este problema no se corrige puede causar problemas de oclusión dental, bruxismo o mal funcionamiento de los órganos fono-articulatorios.

¿Por qué el bebé respira por la boca?

Los bebés que respiran constantemente por la boca lo hacen porque tienen la nariz o la faringe obstruidas y, al no poder pasar el aire por ahí, lo hace a través de la boca.

La obstrucción de la nariz puede deberse a la presencia de un cuerpo extraño (una pieza de un juguete o una bolita de comida que el niño se haya metido por la nariz), a un tabique nasal desviado, una hiperplasia de la mucosa o la presencia de tumores o pólipos.

En cuanto a la obstrucción de la faringe puede estar causada por una hipertrofia de las amígdalas, tanto las faríngeas (los adenoides o vegetaciones) como las palatinas (las anginas).

Si el bebé padece una atresia de coanas (anomalía congénita nasal) carece de orificios nasales posteriores, en cuyo caso no podrá respirar al nacer, lo que se detectará ya en la sala de partos.

También existen los falsos respiradores bucales, es decir, bebés que mantienen la boca abierta porque no pueden cerrarla porque tienen la lengua muy grande o apoyada sobre el paladar duro, pero eso no significa que respiren por la boca; respiran por la nariz, pero tienen la boca abierta constantemente. 

Y, por último, existen niños que, tras un catarro o una obstrucción de nariz o faringe, se acostumbran a respirar por la boca y siguen haciéndolo a pesar de que el problema ya se solucionó.

Sea cual sea la causa, si se vuelve crónico y el niño se acostumbra a respirar siempre por la boca o tener la boca abierta se debe hacer algo ya que respirar por la boca tiene graves consecuencias como problemas en la función de los músculos faciales, falta de fuerza para masticar los alimentos, malformaciones dentarias… en resumen, respirar por la boca altera las funciones de masticación, deglución, habla, etc.

¿Qué hacer si el bebé respira por la boca?

Si respira por la boca será necesario un tratamiento multidisciplinar que incluya al otorrinolaringólogo, odontopediatra, logopeda, etc. Lo primero que hay que hacer es buscar la causa y solucionarla para que pueda respirar por la nariz sin problemas.

Pero también habrá que tratar las posibles consecuencias que haya causado este trastorno, como terapia rehabilitadora de los músculos bucales, modificación de la estructura ósea para que se realice un crecimiento correcto de la cara y la cabeza, logopedia si le ha afectado al habla, etc.

No siempre tienen la boca abierta por lo mismo…

No obstante, hay que tener en cuenta que, muchas veces, los bebés se pasan casi todo el día con la boca abierta por otros motivos, sin tener problemas de obstrucción ni una lengua más grande.

Así, diversos estudios muestran que los niños frecuentemente tienen la boca abierta al “embobarse” con algo, al sorprenderse, al caminar, al correr, al escuchar a otra persona hablar…. Es decir, casi todo el tiempo. Pero, a medida que crecemos, el oír frases como “cierra la boca que pareces bobo” hace que dejemos de abrir la boca al sorprenderemos o hacer ciertas actividades como andar.

Por eso, muchos bebés se pasan el día con la boca abierta sin tener ningún tipo de problema o trastorno. Si es el caso de tu hijo, no coartes su libertad y déjale abrir la boca siempre que quiera. Mientras duerma con la boca cerrada y respire por la nariz, no tendrá ningún problema de salud.

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Источник: https://www.todopapas.com/bebe/cuidados-bebe/mi-bebe-nunca-cierra-la-boca-8950

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