Mi bebé solo mama de un pecho

Errores en la lactancia materna

Mi bebé solo mama de un pecho

Durante los primeros días de lactancia materna, es muy fácil que la reciente mamá caiga en una serie de errores que puedan interferir en la normal puesta en marcha de la lactancia materna. Seguidamente, te los enumeramos y te recordamos cómo hay que actuar en cada caso.

Mirar el reloj

Hace años, era la norma: entre tomas, se sugería a la mamá hacer una pausa de dos horas y media o tres. En realidad, el discurso de los horarios hay quien lo sigue más para la alimentación con leche artificial, pero no cuando se da el pecho al bebé. La madre que amamanta no necesita el reloj: ¡es su hijo quien indica cuándo darle el pecho!

La madre puede estar segura de que alimenta a su hijo de la manera correcta, si lo observa atentamente y satisface su petición.

La leche materna es perfectamente digerible, para que el niño la asimile rápidamente, y su composición cambia constantemente, incluso a lo largo de un día o durante la misma toma.

Puede suceder que en la última toma el bebé haya tomado leche rica lactosa, que es más ligera, y por eso la haya asimilado más rápidamente y media hora después la haya digerido.

Si la madre, en lugar de ofrecerle el pecho cuando lo desea, espera un tiempo predeterminado, el bebé pasará hambre durante mucho tiempo. Sólo el bebé sabe cuándo tiene hambre y su estómago necesita llenarse: la madre tendrá que confiar en él sin preocuparse por los horarios, esquemas, ni número de comidas.

En todo caso hay que seguir la sugerencia contraria: mientras el bebé es pequeño y el amamantamiento está en fase “de rodaje”,  es mejor no dejar pasar mucho tiempo entre tomas. Si durante el día el bebé hace siestas muy largas, de más de cuatro horas seguidas, por lo menos al principio, es mejor despertarlo y le ofrecerle el pecho.

También debemos recordar que el bebé puede buscar el pecho porque tiene sed, o incluso porque necesita consuelo, y no sólo porque tenga hambre.

Dedicar un tiempo fijo a darle el pecho

De la misma manera que no hay que mirar el reloj para saber cuándo necesita comer, tampoco se recomienda establecer un tiempo para amamantar, pues, como ya hemos dicho, la composición de la leche materna cambia durante la toma.

Inicialmente, el niño recibe una leche más rica en lactosa, que le quita la sed, pero que tiene menos nutrientes. Durante la segunda parte de la toma, recibe el alimento que lo hará crecer.

Detener la toma tras un tiempo preestablecido, supone correr el riesgo de negarle la leche que contiene más nutrientes.

Por otro lado, no todos los niños son iguales: hay bebés que chupan vorazmente y que, en pocos minutos, dejan el pecho, y otros que tardan más tiempo en recibir la cantidad de leche adecuada a sus necesidades. Una vez más, el consejo es confiar en tu hijo y olvidarse del reloj. Cuando el bebé esté lleno, se separará espontáneamente del pecho y dormirá satisfecho en los brazos de la madre.

Pesarle tras cada toma

Pesar al bebé antes y después de la toma para saber cuánto come es una práctica totalmente desaconsejada para los bebés no prematuros y sanos. Como ya hemos dicho, al ser diferente la composición de la leche durante la toma, puede ocurrir que el bebé coma poco, pero que esta leche haya sido muy grasa y nutritiva.

En este caso, la respuesta de la báscula seria desalentadora, cuando en realidad el bebé acaba de hacer una buena comida. Otras veces, sin embargo, el bebé puede haber tomado cien gramos, pero de una leche más ligera…

Está claro, por tanto, que la información obtenida mediante las dos pesadas no es realmente importante para saber si el bebé está bien alimentado.

Por otro lado, a menudo, es muy incómodo pesar al bebé después de una toma, ya que en muchos casos los bebés se quedan dormidos en el pecho y es una pena despertarlos para pesarlos.

Pero, entonces, ¿cómo podemos saber si el bebé recibe suficiente leche? Controlar los pañales que ensucia cada día: un método cómodo e inmediato.

El bebé tiene que orinar, por lo menos, 6-8 veces al día y tiene que hacer caquitas regularmente (aproximadamente, deben ser de 2-4 cada 24 horas, pero esta cifra es muy variable).

Además, la madre pesará su bebé una vez por semana para evaluar el aumento de peso que, de acuerdo con las nuevas tablas de la Organización Mundial de la Salud, en los primeros meses, debe ser de 180 a 200 gramos a la semana.

Ignorar el dolor de pecho

Las grietas son una de las principales causas de abandono temprano de la lactancia materna.

El dolor causado por lesiones y/o grietas en la piel del pezón es muy intenso y puede trasnformar la lactancia en un momento de gran incomodidad para la madre.

Por esta razón, es importante no subestimar el dolor, pensando que, si resistes, pasará. La lactancia no debería ser dolorosa y la formación de grietas es una señal de que algo va mal y que necesita ser corregido.

En muchos casos, la causa del problema es que el bebé no se coge bien al pecho, que agarra sólo el pezón y no una gran parte de la aréola. Cambiando la posición del bebé, poco a poco, también las grietas sanan.

Pero ¿qué hacer mientras tanto para calmar las molestias y facilitar la curación? Es mejor no recurrir a productos tópicos y desinfectantes, ya que pueden secar y/o irritar la piel aún más, y que además deben ser eliminados con cuidado antes de cada toma.

La mamá podrá, en su lugar, extender por el pezón durante unos días unas gotas de su leche, que tiene propiedades antibacterianas y curativas.

También es útil cambiar la posición al amamantar, por ejemplo, probando la toma bajo el brazo o la posición de “rugby”, para que la presión de la lengua del bebé afecte un área diferente del pezón.

En casos extremos, la madre puede utilizar temporalmente protectores de pezón o evitar darle el pecho que más le duela durante unos pocos días.

Para vaciarlo, en este último caso, se puede utilizar un sacaleches o la extracción manual.

Ten cuidado, sin embargo, cuando el malestar es muy intenso: debes ponerte en contacto con un experto en lactancia para obtener información y asesoramiento específico.

(Te interesa: Sacaleches: cuándo y cómo utilizarlo)

Ofrecer un complemento

«¿Tendré suficiente leche?». Es un temor común cuando la lactancia se está ejecutando y la reciente mamá aún no se siente muy segura de su potencial para alimentar a su hijo.

En muchos casos, es la constante demanda del bebé lo que crea un poco de ansiedad, pero es una falsa alarma, ya que las tomas frecuentes (unas 8-12 cada 24 horas) no sólo son lo normal, sino que son esenciales para asegurar una buena producción de leche.

En otros casos, lo que abruma a los recientes padres y hace que recurran a los suplementos es la agitación del bebé por la noche o un aumento repentino de la demanda, que pueden ocurrir en el primer y tercer mes.

También puede suceder que la madre utilice un sacaleches para comprobar la cantidad de leche que puede sacar (otro error, porque no hay correspondencia entre la leche que toma el bebé y la que se extrae con un sacaleches) y, tras comprobar que se trata de poca cantidad, decida ofrecer al bebé un complemento.

Sin embargo, así, interfiere con el mecanismo fisiológico de demanda y oferta, que regula la producción de leche.

Cuanto más succione el bebé, es decir, cuanto más vacíe el pecho, más leche producirá el cuerpo de la madre para satisfacer las necesidades del niño. Si se introduce un complemento, se rompe este equilibrio.

Se desencadena un círculo vicioso que puede, a la larga, llevar a una conclusión prematura de la lactancia materna. A menos que no haya una indicación médica clara, es preferible no dar al niño un complemento.

Si la mamá tiene la impresión de que el niño está menos satisfecho, bastará con darle el pecho con más frecuencia y, en unos pocos días, la producción se adaptará a las nuevas necesidades del niño en crecimiento. ¡Porque el cuerpo es una máquina perfecta!

Источник: https://mibebeyyo.elmundo.es/bebes/alimentacion/lactancia/lactancia-evitar-errores

Mi bebé solo mama de un pecho

Mi bebé solo mama de un pecho

Todos los recién nacidos, a los pocos minutos de llegar al mundo, son capaces de buscar el pecho de su madre, agarrarse al pezón y succionarlo para alimentarse. Este acto, por instintivo y espontáneo, no debería plantear ningún problema, sin embargo no siempre es así. Hay veces que el bebé rechaza mamar, lo que puede llegar a inquietar enormemente a su madre.

Indice

Identificar si existe un problema en la lactancia

Las causas que llevan a un niño a negarse a coger el pecho pueden ser diversas, por lo que conseguir un satisfactorio restablecimiento de la lactancia pasa por encontrar cuál es la que origina dicho rechazo en nuestro hijo.

Ahora bien, también puede ocurrir que el rechazo se produzca de forma unilateral, es decir, el bebé solo mama de un pecho, solo lo hace del derecho o solo del izquierdo, evitando el otro.

Hallar la causa en estos casos suele ser más complicado, si bien, antes de preocuparnos debemos descartar falsos rechazos. Por ejemplo, es totalmente normal que los bebés mamen solo de un pecho en cada toma. Algunos niños, especialmente cuando son algo mayores y dominan la técnica de succión, tardan poco tiempo en mamar de un pecho y obtener todo lo que necesitan.

Así, con un solo pecho quedan totalmente saciados hasta la siguiente toma. Esto no solo no es preocupante sino que es lo común. Pero, aunque de un pecho cada vez, toman de ambos.

El inconveniente está cuando por rutina no quiere prenderse de un pecho en particular, mamando únicamente del otro, lo que puede originar problemas en la mama rechazada.

¿Por qué algunos bebés sólo quieren tomar de un pecho?

Para encontrar una solución es necesario atender a los motivos que suscitan esta situación, que pueden originarse tanto en la propia madre como en el bebé.

– En la madre:

Pezón invertido o plano. Si uno de los pezones es plano o está invertido, el bebé puede tener dificultad para agarrarse y extraer la leche. Existen pezoneras para este problema, aunque no son imprescindibles. Con una buena técnica de succión el pequeño debería ser capaz de sacar el pezón y mamar. Si tienes dudas, déjate aconsejar por una matrona o un asesor de lactancia.

Pecho o pezón más grande. Prácticamente ninguna mujer tiene los dos pechos iguales, sin embargo en algunas mujeres esta asimetría es mucho más evidente y el tamaño desmesurado de uno de ellos puede hacer que al bebé le resulte más difícil de agarrar.

Cuando hay una excesiva producción de leche y el pecho está demasiado lleno y terso (imagínate un globo o una pelota muy hinchada), prenderse de él puede ser imposible. Si es tu caso, puedes vaciarlo un poco (manualmente o con un sacaleches) antes de la mamada del niño.

Al estar más flácido podrá engancharse mejor.

Mastitis, ingurgitación u obstrucción de conductos. Una afección de este tipo en el pecho de la mujer puede producir un rechazo por parte del niño, ya sea porque ésta impide la salida del flujo lácteo o porque cambia el sabor de la leche.

El niño no quiere el pecho porque no obtiene leche de él o no le gusta.

La solución pasa por continuar dándole el pecho que rechaza o, si no lo quiere, extraerse la leche de ese lado para evitar agravar el problema (si se interrumpe la estimulación de ese pecho la leche se acumula y se obstruyen los conductos provocando ingurgitaciones y/o mastitis).

– En el niño:

Incomodidad. Los niños necesitan tranquilidad para comer. Si están incómodos o alterados pueden negarse a mamar. Aunque esta circunstancia suele provocar el rechazo de ambos pechos, hay veces que los bebés se sienten más incómodos al mamar de un lado en particular.

Dolor o molestias. Igual que en el caso anterior, el bebé puede sentir dolor o estar molesto en al ser sostenido en un sola postura.

Un dolor de oídos por una infección, dolor de mandíbula, dolor en la clavícula, en una nalga por vacunación reciente, etc.

También puede sentir presión en un lado de la cabeza por la postura, por un hematoma o traumatismos producidos durante el parto por el uso de fórceps o técnica de Kristeller.

Nariz obstruida. Si tiene un orificio nasal taponado por exceso de mucosidad, debido a un catarro por ejemplo, tendrá problemas para respirar por la nariz y por tanto para mamar bien.

Dificultad en la técnica de lactancia. El bebé, por diversos motivos, no succiona bien de un pecho.

¿Qué hacer en estos casos?

Lo inmediato es tratar de que acepte el pecho rechazado, ¿cómo? Ofreciéndoselo pero sin forzarle. Busca posturas alternativas que le resulten cómodas y descarta posibles anomalías en tu pecho o molestias o enfermedades en el niño.

Mientras tanto, si no logras que mame de los dos pechos, tendrás que extraerte la leche del que evita, con el objetivo de que no se origine una ingurgitación o la leche deje de producirse. Y continuar alimentándole con el otro pecho. Puedes almacenar la leche extraída para otras ocasiones.

Procura darle el pecho sin prisas, en un ambiente tranquilo y confortable, libre de ruidos.

Si en unos días sigue sin querer el pecho y no encuentras una razón aparente a ese rechazo, puedes amamantar a tu hijo solo con un pecho durante todo el tiempo que dure la lactancia. Es totalmente posible, un bebé puede crecer perfectamente mamando de un solo pecho.

Tu cuerpo será capaz de adaptarse y fabricar suficiente leche de un solo seno. Eso sí, el problema puede ser estético para la madre, ya que puede notarse la asimetría de cada pecho.

Una posible solución es utilizar rellenos en los sujetadores de lactancia que hagan esta diferencia menos evidente.

Mastitis

Definición:

Inflamación de la mama. Se denomina mastitis puerperal cuando ocurre en madres lactantes.

Síntomas:

Se manifiesta por dolor, secreción purulenta por el pezón, enrojecimiento local y fiebre.

Tratamiento:

Los masajes y la aplicación de calor húmedo sobre el seno antes de la lactación puede contribuir a abrir los conductos de la glándula mamaria. Las compresas frías pueden ser usadas para aliviar el dolor mientras no se esté amamantando, aunque lo apropiado es reducir la cantidad de leche en el seno. Si es necasrio, habrá que recurrir a antibióticos.

Hematoma

Definición:

Acumulación de sangre bajo la piel debido a la rotura de pequeños vasos sanguíneos.

Tratamiento:

Aplicar hielo (nunca directamente sobre la piel) o gasas frías en la zona. Administrar un analgésico si duele mucho. También se puede colocar un apósito que comprima la zona para evitar que el hematoma se expanda.

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Источник: https://www.todopapas.com/bebe/lactancia/mi-bebe-solo-mama-de-un-pecho-5794

¡Mi bebé solo quiere pecho todo el día!

Mi bebé solo mama de un pecho

¿Tu bebé solo pide teta y más teta? ¿Está inquieto, no para de llorar y no parece saciarse nunca? ¿Solo lo calma el pecho, pero piensas que no tienes leche porque pide incesantemente? ¿Piensas que algo va mal en la lactancia?

Si tu hijo acaba de cumplir las tres semanas, se acerca al mes y medio de vida, los tres meses… probablemente esté pasando por una crisis. Sé bien de lo que hablo: he amamantado a 5 niños y soy fotógrafa newborn. En este artículo descubrirás todo esto:

Crisis de lactancia: el gran desconocido

CRISIS: ¡¿what crisis?! Por algún motivo que desconozco, esta información que vale su peso en oro parece que apenas llega a las madres lactantes, pero si muchas de nosotras la conociésemos, probablemente se salvarían muchas lactancias.

En la relación binómica que se produce entre madre e hijo al amamantar, el camino no es una línea recta sino que está lleno de baches.

Y no me refiero a mastitis, grietas, perlas de leche y otras carreteras secundarias (que también), sino a lo que se conoce como crisis de lactancia, picos o brotes de crecimiento.

Como lo oyes: en una lactancia completamente normal, hay «malas rachas» en las que el bebé pide continuamente tomar pecho o parece estar a disgusto mamando, sin que ello implique la existencia de un problema de fondo. Así, un bebé que hasta ese momento ha tomado pecho a demanda y se mostraba feliz, de repente parece no saciarse nada y llora desesperado si no está al pecho.

¿Cuándo ocurren las crisis de lactancia? ¿Son todas iguales?

No, cada crisis tiene su motivo y su proceso, y no siguen una precisión matemática. Es más, no todos los bebés reaccionan igual. Es posible que con un hijo las «sufras» más porque su carácter ya es más demandante de forma natural, mientras que otro bebé se adapte más fácilmente a estos baches transitorios de la lactancia.

La crisis de las 3 semanas: el bebé pide pecho todo el día

La primera crisis de lactancia se produce alrededor de las tres semanas de vida, entre el día 15 y el 20 aproximadamente.

¿Cómo reconocerla? El bebé quiere mamar de forma continua, llora si no tiene el pecho en la boca y solo se calma mamando. Puede ocurrir que regurgite, y acto seguido, siga pidiendo como si no hubiera mañana. Aparentemente, no se sacia y está muy nervioso… y eso hace que nos preguntemos si nuestra leche es buena, si tenemos suficiente o si estamos haciendo algo mal.

No es que la madre no tenga leche, es que el bebé crece muy rápido y necesita aumentar la producción. Y la forma de hacerlo es… ¡BINGO! Mamando con más frecuencia.

Si detectas que tu bebé está más inquieto y pide muy a menudo, lo único que tienes que hacer es escuchar lo que te pide de manera instintiva y ofrecerle teta a demanda. Si ya ha recuperado el peso de nacimiento, verás que en pocos días, la situación se regulará y la lactancia recuperará su ritmo habitual.

Este primer bache es el que más vemos los fotógrafos especializados en recién nacidos, y es uno de los motivos por el que solemos recomendar que la sesión de fotos newborn se realice antes de las tres semanas. Sin embargo, la crisis de las tres semanas no es la única. Se producen nuevos baches hacia el mes y medio, a los tres meses, alrededor del año y a los dos años.

Fotos newborn y crisis de lactancia: ¿cuál es la mejor manera de abordarlas?

Una crisis de lactancia no es motivo para no hacer una sesión de fotos a tu bebé durante sus primeros días de vida (lo que se conoce como fotografía newborn o de recién nacidos), si así lo deseas.

Sin embargo, es aconsejable anticiparse a lo que ocurrirá si el día agendado para la sesión de fotos coincide con el primer pico de crecimiento, alrededor de las tres semanas, o con la segunda crisis, alrededor del mes y medio.

Prepárate para darle dosis extra de pecho a demanda, para tomas caóticas y para tener que hacer continuas pausas. Aunque, si lo piensas bien, también puedes aprovechar estos momentos de alta demanda de pecho para reclamar un poco de protagonismo en las imágenes y hacerte unas fotos preciosas amamantando a tu hijo.

Crisis de lactancia del mes y medio: pide teta continuamente y se arquea

Cuando el bebé cumple alrededor de seis semanas de vida, la necesidad de aumentar la producción de leche se combina con un cambio de sabor transitorio, que hace que el bebé se ponga más nervioso si cabe: tirones, llantos, espalda arqueada y piernas tensas son la norma.

La teta, que por lo general es su fuente de consuelo, se convierte en un momento difícil de gestionar. Piensa, además, que un bebé de mes y medio ya es mucho más reactivo que cuando tenía pocos días de vida, así que notarás claramente cómo se «pelea» con el pecho o incluso parece rechazarlo.

La solución, una vez más, es tener paciencia y estar tranquila: tu pecho produce suficiente leche, solo que al bebé le incomoda el cambio transitorio de sabor. En pocos días recuperaréis la normalidad.

La gran crisis de lactancia: los 3 meses

Sin embargo, la crisis de lactancia por excelencia es la de los 3 meses, momento en el que se producen muchos cambios en el desarrollo del bebé y, al mismo tiempo, se ajusta el mecanismo de producción de leche de la madre.

  • Llora al pecho, parece inquieto mamando, y parece «pelearse» con la teta.
  • Se distrae con cualquier ruido y las tomas son caóticas: ahora se agarra, pero enseguida se suelta, luego parece querer otra vez, pero solo se engancha medio segundo…
  • Pide con menos frecuencia que anteriormente, y las tomas duran mucho menos tiempo: en cinco minutos ya ha terminado.
  • Las madres notamos los pechos blandos y vacíos y pensamos que no tenemos leche.

Pero todo tiene una explicación: las tomas duran menos porque el bebé es mucho más eficaz succionando y vaciando el pecho de la madre.

Tu hijo tiene los sentidos mucho más desarrollados y su curiosidad por el mundo que le rodea hace que se distraiga más fácilmente.

Tu pecho ya ha hecho el rodaje necesario y ahora produce leche de forma mucho más eficiente y bajo demanda – pero ello conlleva un tiempo de espera de unos 2 minutos hasta que empieza a salir la leche. Por eso el bebé se desespera succionando.

La crisis de los tres meses es probablemente uno de los momentos más duros en la lactancia, porque se alarga durante semanas y porque nos hace dudar de que el pecho le esté alimentando bien. Para rematarlo, prácticamente coincide en el tiempo con la reincorporación laboral de la mayoría de mujeres (lo que suele traducirse en destete).

¿Qué puedo hacer para superarlas?

Lo primero, saber que existen. El mero hecho de tomar conciencia hará que te sientas más segura y confíes en que puedes superar este bache. Sí, tienes leche. Sí, tu bebé es normal. No, no le pasa nada extraordinario.

Lo segundo, armarte de paciencia. Tatúate las palabras «a demanda» en el cerebro y ofrécele pecho siempre que quiera. En la crisis de los tres meses, busca un ambiente tranquilo, sin distracciones y no fuerces nunca al bebé. Procura ponerte en su piel y entender por lo que está pasando en cada momento.

Si no te sientes segura y crees que necesitas más apoyo para sobrellevar este momento, te recomiendo que:

  • Acudas a un grupo de lactancia en tu localidad, donde te podrán orientar y ayudar en persona.
  • O, si prefieres no desplazarte, te inscribas en alguno de los seminarios online sobre lactancia de Criar con Sentido Común, donde abordan las claves para iniciar la lactancia con éxito, entre otras muchas cosas.
  • También puedes realizar consultas gratuitas directamente en la app Lactapp.

Las «crisis» de lactancia son naturales y forman parte de una lactancia estándar: permiten ajustar la producción de leche de la madre a través de la demanda del bebé. Solo hay que tener paciencia para superarlas.

Sesión de fotos de lactancia: inmortaliza momentos únicos

Las crisis son solo uno de los posibles baches que puedes encontrarte en el camino, pero hay lactancias que son verdaderas historias de superación y de AMOR, con mayúsculas. En realidad, la mayoría de lactancias que salen adelante han sido muy deseadas y luchadas. Pero es una etapa efímera, y del mismo modo que tiene un inicio, también tiene un final.

Como fotógrafa de familias he escuchado demasiadas veces a mujeres arrepentirse de no tener apenas ningún recuerdo en imágenes de la lactancia con sus hijos. Cuando estás metida en ello no ves el final, pero te aseguro que cuando llega, incluso aunque sea algo de lo que estás muy convencida, suele tener siempre un regusto amargo.

Como madre de 5 niños lo he vivido en todas sus vertientes posibles, y cuando la lactancia termina, siempre hay un duelo: te sientes triste, sabes que eso ya no volverá. Por ese motivo, una sesión de fotos de lactancia puede ser un fabuloso broche final o, sencillamente, un testimonio gráfico de un momento fugaz en vuestra historia juntos.

Porque la teta es mucho más que alimento: es consuelo, es refugio, es cariño. Son momentos íntimos ente tu bebé y tú.

Porque la lactancia es cosa de dos; una historia de amor fantástica (con sus más y sus menos, incluidos sus baches y problemas, ¡claro está!).

Conservar imágenes de esos momentos te ayudará a llevar mejor la despedida, y a recordar con una sonrisa todo lo que habéis vivido juntos.

Es cierto que hoy en día los selfies son muy apañados, pero te aconsejo encarecidamente que las fotos dando el pecho te las haga alguien que pueda aportar una visión externa y retratarlo desde múltiples ángulos. Las fotos de lactancia son, parafraseando a Carlos González, un regalo para toda la vida.

Falsas crisis y otros baches

Además de los brotes de crecimiento, existen también «falsas crisis». A los 4 y a los 8 meses, los bebés despiertan con más frecuencia de noche, o lo hacen angustiados, y reclaman la teta para volver a dormirse. No obstante, estas crisis no tienen relación con la lactancia en sí misma, sino con el desarrollo evolutivo del sueño y la angustia por separación.

Por si esto fuera poco, hay momentos en los que los bebés parecen rechazar el pecho, o pelearse con él, sin estar pasando ninguna crisis.

Hay días en los que simplemente están cansados, y llega el final del día y se «pelean» con la teta como quien paga con la pareja el agotamiento tras un día muy ajetreado.

O simplemente es que se hacen mayores, y saben que la teta actúa como somnífero, y nosotras queremos ofrecerles la toma para dormirlos, pero ellos quieren juerga.

Son muchas las reacciones que puede tener un lactante que a veces te sorprenderán porque no parecen seguir ninguna lógica. Por eso, si quieres conocer a fondo todas las crisis de lactancia, lo mejor que puedes hacer es informarte bien.

Si estás buscando una fuente de información fiable, no puedo dejar de recomendarte el maravilloso libro de Alba Padró, «Somos la leche». Lectura obligada para cualquier mujer embarazada o que ya haya dado a luz y que quiera desentrañar todos los misterios de la lactancia materna.

El libro de Alba Padró, Somos la leche.

Y también que te instales la app Lactapp, el «santo Grial» para cualquier madre lactante donde podrás hacer consultas y resolver todas tus dudas, a cualquier hora del día o de la noche. Lactapp es una verdadera enciclopedia de bolsillo que puede ayudarte a superar todos los baches de lactancia imaginables.

Lactapp, la app gratuita de referencia para acompañarte en tu lactancia.

Источник: https://www.victoriapenafiel.com/mi-bebe-solo-quiere-pecho-todo-el-dia/

¿Lactancia materna con un solo pecho?

Mi bebé solo mama de un pecho

Ayer nos despertamos muchos leyendo una inspiradora pero dura historia en El Mundo con el cáncer y la lactancia como protagonistas. Tita, una mujer a la que le tuvieron que extirpar un pecho por culpa de un cáncer de mama, y a la que le habían dicho que amamantar con un solo pecho sería muy difícil, tuvo después de ello tres hijos.

Un niño primero, y tras él dos gemelos, a los que ha logrado amamantar yendo contracorriente, con la ayuda de experimentadas asesoras de lactancia y gracias a su determinación y «cabezonería», todo ello, con un solo pecho. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Es posible? ¿Lactancia materna con un solo pecho?

Dicen las cifras actuales que solo uno de cada cuatro niños llega a los seis meses siendo amamantado de manera exclusiva. En muchos casos porque a los cuatro meses se acaba la baja maternal, en muchos casos porque la lactancia no va bien, algo falla, y los bebés acaban tomando leche artificial.

Si esto sucede cuando las mujeres tienen dos pechos para amamantar, y la mayoría explican que «dejaron el pecho porque no producían suficiente», la lógica dice que con un pecho será mucho más difícil.

Después de padecer cáncer dos veces y de que le extirparan la mama se quedó embarazada.

Le dijeron que con un pecho no podría dar el pecho, pero ella decidió informarse e intentarlo: ¿Por qué no? ¿Y qué perdía intentándolo?

Lo logró con Félix, el mayor, y lo logró con los gemelos, Héctor y Eloy, aunque con ellos tuvo que tener una dedicación casi absoluta de día y suplementar un poco con leche artificial de noche.

¿Amamantar con un solo pecho?

Ella lo consiguió porque estaba totalmente decidida a hacerlo, porque tuvo ayuda en todo momento (sabiendo que empezaba con desventaja, tanto la familia como las asesoras se volcaron en ayudarle tanto como fuera necesario) y porque si los bebés se cogen bien al pecho, es posible hacerlo solo con uno.

En los países occidentales no se suele amamantar con un solo pecho, al menos no por decisión materna. Las madres ofrecen ambos pechos al bebé y es él (o ella), quien en ocasiones opta por uno y llega a rechazar el otro. ¿La razón? Depende.

Puede ser que de uno sale más leche que del otro, que uno se le da mejor que el otro, que tiene una otitis y le duele menos con un pecho que con el otro, que tiene una fractura de clavícula y rechaza aquel en el que su clavícula queda debajo, que en un pecho le sabe mejor (cuando maman más de un pecho que de otro, la leche del pecho que amamanta menos tiende a acumular sodio y la leche sabe un poco más salada), que se acostumbra al pecho izquierdo (además de que es el pecho en el que está el corazón, las madres tienden a dar más del izquierdo para que les quede libre la mano derecha, que es la dominante en la mayoría de la población), que por la forma del pezón (no tienen por qué ser iguales) se coge mejor a uno que al otro o que, simplemente, opta por mamar de uno y no del otro, sin ser nosotros capaces de saber el porqué. Por cierto, y esto es importante, si el bebé mamaba bien de ambos pechos y de repente rechaza uno de ellos de manera muy exagerada y sostenida en el tiempo, podría ser a causa de un tumor en ese pecho.

El caso es que sucede, y las mujeres salen adelante porque la producción se adapta. El pecho del que el bebé no mama produce cada vez menos leche y el otro cada vez más, siguiendo la regla de «a más succión, más producción; a menos succión, menos producción».

La pega más importante en este sentido es estética: un pecho queda visualmente más grande que el otro (las mujeres suelen solucionarlo poniendo relleno en el sujetador, solo en el lado en que el bebé no mama), siendo otros problemas la posible ingurgitación o mastitis en el pecho del que deja de mamar (mientras se produce leche, si el bebé no la saca y la madre tampoco).

¿Y en otros países?

Si salimos del mundo occidental, si nos alejamos de los países desarrollados, la lactancia con un solo pecho es más habitual porque son las mismas madres las que escogen esa opción.

Con los niños habitualmente porteados, mientras trabajan, optan por dar solo del pecho izquierdo para tener el derecho libre (o dar el derecho para tener el izquierdo libre en caso de que la mano dominante sea la izquierda).

Se sabe incluso de alguna tribu cuya alimentación se basa en gran medida en la caza y que usan el arco para ello. Siendo así, optan por dar solo de un pecho, el izquierdo, para que el derecho no aumente de volumen y puedan seguir sujetando la flecha y apuntando sin interferencias.

¿Qué hacer si solo quiere mamar de un pecho?

Después de explicar que sucede y que cuando sucede no tiene por qué ser el final, porque la producción se adapta a los requerimientos del bebé, debéis saber que siempre hay algo que hacer o intentar para tratar de solventar el problema:

  • Tratar de conocer la causa y solucionarla: si es una otitis, la clavícula o la diferente forma del pezón, se intenta solventar la causa para que mame indistintamente de uno y otro pecho.
  • Extraer leche mientras tanto: mientras intentamos que se coja al otro pecho, y mientras no lo haga, puede ser una buena solución tratar de mantener la producción del pecho que no amamanta mediante la extracción de leche. De este modo, además, puede disminuirse el saborcito salado de la leche que ha acumulado más sodio por no extraerse de manera frecuente.
  • Darle ese pecho después del primero: como es un pecho que rechaza, no es buena idea darlo el primero porque si llega con hambre se pondrá nervioso y probablemente llorará, sin conseguir ningún avance. Vale la pena que se intente ofrecer ese pecho cuando ya haya comido un poco, para que más tranquilo pueda cogerse a él, o al menos intentarlo (la mamá), a ver si quiere.
  • Probar con una pezonera: si la causa de que no se coja es que el pezón es diferente y, a pesar de la insistencia y de probarlo de muchas maneras, el bebé no se coge a ese pecho, puede probarse con una pezonera por si de ese modo se cogiera mejor y realizara una succión eficaz.
  • No desesperar: si ni con esas, si no hay manera, solo nos quedará respetar la decisión del bebé y dejar de insistir. Es una posible solución porque a veces, cuando dejas de insistir, el bebé se acaba cogiendo un buen día por no se sabe muy bien qué razón. Si no lo hace, pues no lo hace. Entonces habrá que tener especial cuidado para que se establezca bien la lactancia con un solo pecho y el bebé vaya ganando bien el peso. Además, cuidar de que el pecho con el que no se amamanta no haga una infección. Hay mujeres que optan por seguir extrayendo leche, por si un día el bebé decide volver, para evitar esos problemas y para el futuro, si ha decidido guardar leche para cuando empiece a trabajar.

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Источник: https://www.bebesymas.com/lactancia/lactancia-materna-con-un-solo-pecho

¿Un pecho o dos por toma?

Mi bebé solo mama de un pecho

Parece imposible que no hubiéramos hecho esta entrada antes, cuando la pregunta más habitual de cualquier madre que inicia la lactancia es: ¿un pecho o dos por toma?

Tenemos dos pechos, y lo que debemos tener claro antes de empezar a dar respuestas es que cada pecho tiene una producción independiente, que tanto nosotras como nuestro bebé va a preferir uno de los dos pechos, que cada pecho tiene un 33% de producción extra, y que de un solo pecho un bebé puede mamar y mantener la lactancia semanas, meses y años. ¡Empezamos!

Cada pecho produce más de lo que el bebé necesita, así que con un solo pecho deberían tener más que suficiente. Le pones en un pecho y hasta que el bebé se suelte, lo que en un bebé menor de tres meses puede producirse a veces hasta en una hora. Es normal que el bebé se adormile al pecho y esté ratos en los que la succión no sea tan potente, esto forma parte de una toma.

Si tu bebé tiene dificultades para ganar peso le puedes ayudar haciendo “compresión mamaria” cuando veas que la succión no es continua y, de esta manera, va a obtener leche con más facilidad.

¡Mi bebé me pide los dos pechos!

Si tu bebé se suelta de un pecho y te pide el otro, sin duda se lo puedes dar. Como hemos dicho, si el bebé tiene menos de 3 meses, con un pecho solo debería tener de sobras, pero hay ocasiones en las que pueden necesitar mamar de los dos. Si tu bebé lo pide y lo necesita, ¡adelante!

¿Cómo sé si mi bebé “me pide” el otro pecho?

Si después de estar un rato mamando tu bebé se suelta del pecho, y se queda dormido es probable que la toma haya finalizado. Si se vuelve a despertar le puedes en poco rato le puedes ofrecer el mismo pecho, si no lo quiere o parece que está incómodo intenta con el pecho contrario.

Y de la misma manera si durante la toma del primer pecho el bebé se inquieta o parece que se “pela” con el pecho, puedes intentar darle el otro.

Cuando crecen, a partir de los 3-4 meses, ya te va a ser más fácil saber qué pecho quiere.

¿Cómo lo hago los primeros días?

Los primeros días los bebés pueden hacer varias cosas. La primera es quedarse mamando de un pecho mucho rato, pero también pueden requerir ir de un pecho al otro. Ambas cosas son normales y, por ello, lo importante es ver qué quiere hacer el bebé.

La clave está en no forzar nada, no es necesario ir cambiando de pecho cada determinado tiempo ni sacar al bebé del pecho porque sí.

Eso sí, también es importante que vayas revisando cómo están tus pechos y que des prioridad al pecho que notes más lleno o en el que puedas sentir molestias.

Pero, ¿y la leche del principio y la del final?

Mucho se habla de los dos tipos de leche, y de la importancia de que los bebés lleguen a la grasa del final pero, ¿tu pecho es transparente?

Nadie más que el bebé puede saber en qué punto está la leche, así que no hace falta que te preocupes por esto. Deja que tu bebé sea el que decide en qué momento se suelta del pecho. Cuando les damos el pecho con horarios o determinando el tiempo que están en cada pecho es cuando les privamos de poder conseguir la leche en la composición que necesitan.

Y si le pones en un pecho y lo rechaza, no dudes en ofrecer el otro.

Mi bebé no se suelta nunca solo del pecho

Cuando un bebé no se suelta nunca del pecho, y está más de una hora, no parece nunca saciado y su aumento de peso es más lento de lo que sería oportuno según su edad, es clave revisar el agarre del bebé al pecho y que no tenga ninguna dificultad oral. 

Tengo los dos pechos blandos, ¿cuál le doy?

Que tengas el pecho blando no implica que no tengas leche.

El pecho es una fábrica no un almacén, así que no es raro sentir el pecho blando y que a partir de los tres meses sea cada vez menos habitual notar el pecho cargado.

Si tienes los dos pechos igual, tú eliges qué pecho le quieres ofrecer al bebé. Si cuando le pones al pecho protesta o se enfada, le puedes ofrecer el otro y ver si lo acepta.

Tengo los dos pechos a tope, ¿cuál le doy?

Esta situación de sentir los dos pechos a tope suele ser bastante habitual las primeras semanas de lactancia, ya que hay una sobreproducción de leche, y poco a poco la producción se regula.

Si cuando empieza la toma,  los pechos están muy llenos hay que hacer algo con los dos. Lo primero es elegir el pecho que le quieras dar, después realizar un poco de presión inversa en la zona de la areola y coloca al bebé.

¿Y el otro pecho?

Pues hay que valorar qué hacer. Si te duele el pecho o hay una zona que te molesta, no dudes en sacarte un poco de leche y aplicar frío. En la siguiente toma elige este pecho.

¿Cuándo empiezan ellos a “elegir” el pecho?

Hasta los 4 meses somos nosotras las que solemos elegir qué pecho les damos. A partir de los 3-4 meses son los bebés los que ya empiezan a elegir qué pecho quieren. Puede pasar que le ofrezcas un pecho y lo rechace, ya que solo ellos saben qué composición presenta la leche y también solo ellos saben si tiene hambre o sed, así que toca empezar a escuchar qué quieren.

En resumen, ante la pregunta de si un pecho o dos por toma podemos pensar que lo ideal es un pecho por toma hasta que ellos mismos nos indiquen lo contrario priorizando, si es el caso, el pecho que notemos más lleno. Recuerda que la lactancia materna funciona a demanda justamente por esto, para que el pecho regule su producción según las necesidades del bebé y la madre.

Источник: https://blog.lactapp.es/un-pecho-o-dos-lactancia/

Embarazo saludable
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