Mi bebé tiene bajo peso

El bebé que no aumenta de peso – El Blog del Pediatra

Mi bebé tiene bajo peso

Las revisiones rutinarias de salud de los bebés a veces parecen un «examen»,… a ver si lo pasan o no. En ese «examen», el peso es una cuestión importante, pero hay que valorarlo bien junto con otros aspectos de su salud.

¿Cómo se valora si un bebé aumenta bien de peso o no?

Los pediatras utilizamos unas gráficas de referencia. Las de la OMS son de las más utilizadas. Son las gráficas de percentiles.

Lo que hay que saber es que estas gráficas en las que aparecen unas curvas de crecimiento, son datos estadísticos elaborados con una gran cantidad de niños, y sólo sirven de referencia para ver cómo está un niño en relación a los otros niños (a igualdad de edad y sexo).

En primer lugar, hay que destacar que lo importante es la evolución del peso de vuestro bebé respecto a sus pesos previos.

Todas las madres se alegran cuándo les digo que su hijo está en el percentil 90, y fruncen el ceño si su hijo está en el percentil 10. El percentil 10 sólo indica que el 10 % de niños normales están por debajo del tuyo. Todos los bebés no pueden estar en el percentil 90, porque entonces dejaría de ser el percentil 90.

«Una única medida de peso tiene poco valor si no se puede comparar con otros pesos previos.»

En segundo lugar, hay que saber cómo aumentan de peso los bebés. Si se observa las gráficas de crecimiento, se ve que son curvas que se van aplanando conforme el bebé se va haciendo más mayor. Es decir, un bebé de 2 meses puede aumentar 200 gramos a la semana, y uno de un año 100 gramos al mes.

Conclusión: no esperéis que vuestro bebé de 15 meses, aumente como cuando tenía 2 meses.

«Sí, pero mi bebé ha estado siempre en el percentil 3». Bueno, si tu bebé ha estado siempre en ese percentil, pero aumentando bien (siguiendo esa curva), es que probablemente esa es su curva de crecimiento.

Por último, hay que valorar la evolución del peso en varios períodos. Un bebé perfectamente normal puede aumentar sólo 50 gramos en una semana, pero la siguiente aumentar 300.

«Lo importante es valorar si el bebé está sano.»

Hay que tener una visión global. En el bebé que no aumenta, o que parece que aumenta poco, hay que ver cómo es su estado de salud en general, cómo come, si su alimentación es correcta, si tiene otros síntomas. Y también desde cuándo no aumenta bien, para identificar alguna enfermedad o causa que lo justifique.

Si hemos comprobado que realmente no aumenta bien de peso, ¿cuáles son las causas de esa falta de aumento de peso?

Pueden ser muchas. Para vuestra tranquilidad, la mayor parte de ellas son leves y transitorias. Las más frecuentes:

  • Procesos infecciosos de repetición. Esto se ve sobre todo en bebés que acuden a guardería, donde siempre están con mocos y cogiendo todo tipo de virus,… En esos procesos el peso puede estancarse, incluso perder, pero suelen volver a su línea de crecimiento.
  • Intolerancias/alergias alimentarias (alergia a las proteínas de leche de vaca) Son relativamente frecuentes en bebés. Habrá que valorarlas junto con otros síntomas que tenga el bebé.
  • Reflujo gastro-esofágico, (que no es lo mismo que las regurgitaciones normales del bebé, pincha aquí para distinguirlas).
  • Enfermedades crónicas: hipertrofia de adenoides (vegetaciones), asma, infecciones de orina de repetición,… pueden ser causa de estancamiento del peso.
  • Alimentación inadecuada. Sobre todo por errores en la introducción de la alimentación complementaria, lo cual va empeorando con los meses y llegar a tener verdaderos problemas con la comida a partir del año, año y pico. (Sobre este tema podéis leer los artículos sobre «alimentación complementaria» y «4 errores frecuentes en alimentación«)

Y también, ¿qué causas que NO suelen producir falta de aumento de peso?:

  • La lactancia materna casi nunca es causa de falta de aumento de peso (si no, nos habríamos extinguido hace mucho tiempo). Pero sí conviene saber que la curva de peso de los niños con lactancia materna exclusiva puede ser algo diferente. Pero insisto, lo importante es la valoración en global: si el bebé está sano y la evolución del peso en períodos más largos.
  • Lo que se llama el niño «mal comedor», porque casi nunca es un problema de comer poco, sino más bien de actitud hacia el hecho de comer (para leer más sobre esto pincha aquí).

¿Qué hay que hacer si el bebé no gana peso?

Consulta al pediatra.

El bebé que no aumenta de peso requiere un manejo muy individualizado, porque cada bebé y su evolución son diferentes. Hay que valorar cada caso teniendo en cuenta el desarrollo en global, síntomas, alimentación, etc. Incluso si es un problema de comportamiento/actitud hacia la comida, habrá que ver la mejor manera de abordarlo, que será diferente según cada caso.

Pero sobre todo es importante saber: ¿qué NO hay que hacer si el bebé no gana peso?:

  • Embutirle la comida.
  • Dar biberón de «apoyo» a la lactancia materna por vuestra cuenta.
  • Ir cambiando le leche de fórmula a ver.
  • Forzarlo o engañarlo para comer
  • Darle suplementos, estimulantes del apetito,…

Todo eso no solo no va servir de nada, sino que puede ser perjudicial. Si realmente no aumenta bien de peso habrá que ver la causa, y  el establecer el tratamiento adecuado.

Si tu bebé no aumenta bien peso consulta al pediatra.

Puedes hacerme una Consulta Online aquí.

Источник: https://pediatragabiruiz.com/el-bebe-que-no-aumenta-de-peso/

Mi hijo no sube de peso: cuánto debería aumentar según su edad y señales de alerta

Mi bebé tiene bajo peso

El aumento de peso es una preocupación frecuente de las familias y un tema que importa también mucho a los pediatras.

Tanto el exceso como la poca ganancia de peso puede suponer un problema y/o esconder una patología.

En los primeros meses de vida, las revisiones con el pediatra son muy frecuentes y se realiza un seguimiento estrecho tanto del peso, como de la talla y del perímetro cefálico.

Más adelante, las revisiones se espacian y son muchas veces los padres los que consultan preocupados porque notan que sus hijos o hijas engordan poco. Pero, ¿cómo de importante es el peso? ¿Qué signos de alarma debemos conocer? ¿Debemos los padres llevar un registro del peso de nuestros hijos?

Es difícil dar una cifra exacta, pues la ganancia de peso depende de muchos factores: del sexo, de la edad, de la alimentación, de la genética; tampoco aumentarán lo mismo niños sanos que niños con enfermedades, ni un bebé prematuro (que ha nacido antes de lo que le tocaba) que uno a término.

Para saber si la ganancia de peso es adecuada, a los pediatras nos ayudan mucho las gráficas de crecimiento y los percentiles.

De esta manera, sabemos si un niño o niña tiene un peso normal para su edad y su altura y, lo más importante, sabemos si la ganancia de peso es adecuada y se mantiene en un percentil similar a lo largo de su crecimiento; o, por el contrario, hay una bajada o un aumento muy llamativo que nos hagan estar alerta y descartar posibles enfermedades.

El aumento de peso en los primeros meses de vida

La inmensa mayoría de los recién nacidos pierden peso tras el nacimiento (habitualmente no más de un 7-10%) y lo recuperan en torno a los 10-15 días de vida. Posteriormente, y durante las primeras 4-6 semanas de vida, suelen ganar unos 20 g/día (que viene a ser 150-200g a la semana).

Más adelante, hasta el cuarto mes aproximadamente, ganarán entre 100 y 200 gramos a la semana (habrá semanas que ganen más y otras menos y no hay ningún problema). Hay estudios que apuntan a que los bebés alimentados con biberón y fórmula artificial engordan más que los bebés que sólo reciben lactancia materna.

También sabemos que los bebés amamantados tienen menos riesgo de obesidad en el futuro.

Muchas de las gráficas de crecimiento de las que disponemos se elaboraron con diferentes poblaciones sin distingur su alimentación; ahora, se recomienda emplear las de la OMS para los lactantes, pues han sido elaboradas con datos de lactantes alimentados con leche materna y muestran cuál debería de ser el crecimiento de un niño en condiciones óptimas.

Para las madres que amamantan, muchas veces existe la preocupación de saber si su bebé está comiendo bien y llegan a obsesionarse con el peso.

Es importante añadir aquí que, aunque el peso es un excelente indicador de que un bebé está comiendo bien, hay otros datos que nos indican que nuestro bebé tienen suficiente leche y es importante valorarlos, especialmente en los recién nacidos.

Si durante el primer mes de vida realiza entre 8-12 tomas al día, moja al menos 4-5 pañales de pis al día y realiza varias deposiciones diarias, queda satisfecho y tranquilo tras la toma, y nosotras notamos que el pecho se vacía tras la toma (no todas las mujeres lo notan), es probable que esté comiendo bien.

Aumento de peso entre los 4 y los 12 meses de vida

El peso aumenta mucho durante los primeros meses de vida. Como hemos visto, hasta los 3-4 meses de vida engordan entre 100 y 200 gramos a la semana.

A partir de ahí, la ganancia de peso se frena un poco y es importante que los padres (y profesionales) lo conozcan, pues en las madres lactantes esta menor ganancia de peso puede llevar a una introducción de suplementos y al abandono posterior de la lactancia materna (es la llamada crisis de crecimiento de los 3 meses).

Entre los 4 y los 6 meses de vida suelen ganar 80-150gramos a la semana y entre los 6 y los 12 meses «sólo» 40-80 gramos a la semana.

Los primeros dos-tres años de vida es una de las etapas de la vida donde el crecimiento es mayor (otra será la pubertad) pues los bebés suelen duplicar el peso al nacer a los 5 meses, lo triplican al año y cuadriplican a los dos años.

Aumento de peso en niños más mayores

Ya hemos comentado que el crecimiento durante los tres primeros años de vida es muy rápido. A partir del segundo o tercer año de edad y hasta la adolescencia, el crecimiento se frena y estabiliza. En esas edades, los niños suelen ganar entre 1 y 3 kg de peso al año.

¿Cuánta cantidad deben comer los niños?

Ésta es una de las preguntas más recurrentes en la consulta cuando hablamos de alimentación.

Y no hay una respuesta única, pues depende del niño y de la edad, pero como normal general y con muchos matices suelo contestar: lo que quiera el niño.

Y es que los niños sanos controlan perfectamente sus señales de hambre y saciedad y son capaces de regular su ingesta. Pero vayamos con los matices.

  • Para los lactantes menores de 6 meses, la alimentación debe ser a demanda, tanto la leche materna como la fórmula artificial. Los bebés comen cuando tienen hambre y dejan de hacerlo cuando están saciados; especialmente la lactancia materna supone para ellos un ejercicio, un esfuerzo, así que si no lo necesitan no comerán. Podéis ofrecer tranquilamente el pecho todas las veces que lo necesiten (pues además de alimento es consuelo, confort, tranquilidad…) sin miedo a sobrealimentarlos.
  • Cuando comenzamos la alimentación complementaria, en torno a los 6 meses de edad, la leche continúa siendo el alimento principal hasta el año de vida. Tanto es así que al principio recomendamos ofrecerla antes de los demás alimentos. De éstos, regularemos la cantidad de proteína (entre los 6 y los 12 meses de vida de recomienda tomar 30-40g de pescado o 20-30 gramos de carne o un huevo pequeño al día) y ofreceremos el resto de alimentos según las pautas del pediatra. El niño o niña será quién decida qué cantidad quiere comer. Es habitual que al principio coman poco y progresivamente vayan aumentando su cantidad.
  • A partir del año de vida ya podrían comer como el resto de la familia con pequeñas excepciones. La necesidad de leche en esta etapa es de medio litro de leche (o derivados lácteos) al día aproximadamente. Ya no es un alimento imprescindible (aunque sí importante), pues podemos obtener sus nutrientes de otros alimentos. La cantidad necesaria de proteína al día va aumentándose progresivamente. Los niños, también en estas edades, son capaces de regular su ingesta siempre que los alimentos que pongamos a su alcance sean saludables. Para saber qué cantidad ofrecer de cada grupo de alimentos, es una buena práctica mantener las proporciones del plato de Harvard: la mitad del plato debe ser fruta y verdura, una cuarta parte del plato cereal integral y otra cuarta parte proteína saludable.

¿Debemos obligar a un niño a comer?

Nunca, nunca se debe obligar a un niño a comer. Tampoco debemos usar la comida como premio ni como castigo, ni debemos «entretener» al niño para que coma (televisión, juegos, ipad…).

Las tácticas más comúnmente usadas para conseguir que los niños coman podrían incluso tener el efecto contrario: hay estudios que indican que obligar a los niños a consumir alimentos como frutas y verduras puede hacer que las consuman menos.

Además, obligar a un niño a comer podría favorecer la obesidad e incluso trastornos de la alimentación. Por ello, tanto la Asocación Española de Pediatría como la Academia Amerciana de Pediatría, entre otras, desaconsejan obligar a los niños a comer.

Los adultos somos los que decidimos qué alimentos ofrecemos a nuestros hijos, ellos son los que deciden la cantidad.

Si un niño no engorda lo suficiente, la solución no es obligarle a comer más, sino averiguar por qué come poco o por qué lo que come no es suficiente para compensar su gasto energético.

¿Cuáles son las causas más frecuentes por las que un bebé o niño gana poco peso?

La mayoría de las veces, la poca ganancia de peso no se debe sólo a una causa sino a una suma de varias.

En los primeros meses de vida, es frecuente que la causa de ganar poco peso sea una alimentación insuficiente: mal enganche al pecho, problemas que dificultan la extracción de leche (como u frenillo sublingual) u horarios rígidos (el tan popular «dar de mamar cada 3 horas y tan sólo 10 minutos cada pecho») son algunas de las posibles causas; también una incorrecta preparación de los biberones, una infección, un reflujo-gastroesofágico o una alergia a las proteínas de la leche de vaca pueden originar que un bebé no gane suficiente peso en los primeros meses de vida.

En niños más mayores las causas pueden ser múltiples: técnica de alimentación inadecuada, ingesta insuficiente de determinados nutrientes, enfermedades que conllevan una mala absorción de nutrientes (como fibrosis quística o enfermedad celíaca), un aumento de las pérdidas (como una gastroenteritis prolongada), o unos requerimientos de nutrientes aumentados (cardiopatías, enfermedades metabólicas, hipertiroidismo…).

¿Cuando consultar si piensas que tu bebé o hijo no engorda suficiente?

Ya hemos hablado que la ganancia de peso es diferente en función de la edad así que los signos de alarma también los serán.

  • Para los recién nacidos, si notáis que el bebé está muy irritable o, por el contrario, muy aletargado; que no reclama las tomas y es difícil despertarle o que no quiere soltar el pecho y pide mamar a todas horas; si moja menos de 4 pañales de pis al día, si el pis es anaranjado y/o apenas hace deposición, es motivo para consultar. Si la pérdida de peso tras el nacimiento es superior a 7-10% del peso del recién nacido y/o tarda más de 15 días en recuperar el peso al nacimiento, también deberá ser valorado.
  • Si en los siguientes meses os parece que gana poco peso, y sobre todo si notáis algún otro síntoma añadido (vómitos, rechazo de tomas…) también debéis consultar.
  • Ya hemos dicho que a partir de los 2 años el crecimiento se frena y estabiliza y eso puede conllevar que el niño o niña coma menos. Si el peso y la talla se mantienen en sus percentiles, su desarrollo psicomotor es normal y son niños activos y contentos, no habría que preocuparse. Si por el contrario notamos una pérdida de peso más o menos rápida, están más cansados y decaídos o asocian otros síntomas (diarrea, vómitos…) debemos consultar.
  • En niños adolescentes (o cercanos a ella, pues desgraciadamente cada vez empiezan antes) debemos también estar atentos a posibles trastornos de la alimentación (anorexia, bulimia)

Como norma general, los padres no necesitamos llevar un registro minucioso del peso de nuestros hijos.

Las revisiones periódicas del niño sano suelen ser suficientes para detectar posibles problemas de crecimiento.

Pero si el peso os preocupa o si habéis detectado alguno de los síntomas de alarma de los que hemos hablado, no dudéis en contactar con vuestro pediatra para que valore al niño o niña y haga el seguimiento oportuno.

En Bebés y más | Las 17 dudas más frecuentes sobre el recién nacido en las primeras horas de vida, Niños que comen poco‏: ¿debo preocuparme?

Источник: https://www.bebesymas.com/salud-infantil/mi-hijo-no-sube-peso-cuanto-deberia-aumentar-su-edad-senales-alerta

¿Qué hacer si mi hijo tiene bajo peso?

Mi bebé tiene bajo peso

Mi hijo tiene bajo peso, ¿qué debo hacer para ayudarle? Este puede ser un interrogante que genere un poco de ansiedad en las madres cuando su chiquillo presenta algún problema alimenticio. Te contamos lo que necesitas saber al respecto. 

En la sociedad, el sobrepeso es una condición mal vista, sobre todo en los pequeños de la casa. Del mismo modo, la desnutrición puede generar señalamientos del resto de la gente.

Un niño bajo de peso debe encender las alarmas de los padres en caso de que se desconozca la raíz del problema que lo esté causando. Los mayores suelen cometer el grave error de dejar que los niños coman toda la comida chatarra que deseen. Piensan que esto los ayudarán a subir de peso de una manera saludable. Por supuesto, no es así.

En realidad, lo mejor para que los pequeños aumenten de peso es cambiar esos malos hábitos alimenticios. Un buen cambio comienza conociendo y escogiendo alimentos con un alto contenido de nutrientes, vitaminas y calorías aceptables.

Primer paso a seguir si mi hijo tiene bajo peso

Lo primero será siempre consultar al médico. Él determinará lo que es mejor para el niño. La realización de exámenes de rutina, acompañados de un dictamen médico siempre será la mejor opción.

Herencia

Puede que la contextura de sus padres sea heredada por el chiquillo; si estos son delgados, por consecuencia él lo será. Si este no es el caso, hay que realizar una evaluación médica para determinar la razón del bajo peso.

Poco interés por los alimentos

A los niños les gusta comer. No todo, pero sí hay una gran variedad de alimentos que ellos toleran y degustan. Por eso, si el niño tiene poco interés en comer, puede ser indicativo de algún problema médico o psicológico.

Otra de las causas puede ser un descontrol hormonal o de bajo metabolismo, como la diabetes o el hipertiroidismo. También puede que el pequeño sea alérgico a algunos alimentos o sufra de problemas gastrointestinales; esto conlleva a que comer sea incómodo.

Bullying

Los niños en etapa de preadolescencia suelen desarrollar trastornos alimenticios a consecuencia de las presiones sociales. El bullying, en ese sentido, puede conducir a la bulimia.

Actividad física

El exceso de actividad física promueve un metabolismo acelerado; en algunos casos, esta situación no permite asimilar correctamente los alimentos.

¿Cómo conseguir que mi hijo tenga el peso ideal?

El peso ideal en la infancia es fundamental para una buena salud a largo plazo. El ejercicio y una alimentación de calidad los mantendrá sanos. Además, también puedes considerar aspectos como los siguientes:

Comidas frecuentes

Alimentar frecuentemente a niños bajos de peso es una buena estrategia. No es lo sólo lo que come, sino cada cuánto lo hace. Los niños con poca edad tienen el estómago más pequeño y necesitan comer cinco o seis veces al día.

Hábitos saludables en familia

Si en casa el niño y el resto de la familia mantienen buenos hábitos alimenticios, los pequeños adoptarán ese estilo de vida con facilidad. Esto, lógicamente, es beneficioso para una salud estable.

Por ende, combinar una efectiva rutina de ejercicios con una alimentación sana es inteligente. El ejercicio físico estimula mucho el apetito; practicar actividades físicas antes de las comidas puede resultar útil.

Además de todo lo citado, es recomendable evitar alimentos poco saludables como pasteles, bebidas gaseosas, galletas y la comida rápida. El riesgo de contraer problemas de salud por ingerir dichos alimentos (como diabetes o enfermedades cardíacas por exceso de grasas) es mucho mayor.

“Los mayores suelen cometer el grave error de dejar que los niños coman toda la comida chatarra que deseen. Piensan que esto los ayudarán a subir de peso de una manera saludable. Por supuesto, no es así”

¿Qué debo hacer para que el niño aumente de peso?

Lo primero será revisar los hábitos alimenticiosque tiene la familia. Cambiarlos por unos más saludables es la mejor opción. Entonces, las bebidas con alto nivel de azúcar y las comidas con muchas calorías se deben evitar si lo que se busca es aumentar de peso saludablemente.

Por el contrario, la mejor alternativa son aquellos alimentos que tengan un nivel balanceado de calorías y nutrientes que proporcionen vitaminas y minerales. Tener una variedad de estos alimentos puede ayudar a desarrollar un sinfín de menús que al niño puede degustar.

Es recomendable llevar una dieta rica en carbohidratos (pasta, pan, cereal), porciones de vegetales y frutas, proteínas (carne, pescado, granos y huevos) y productos lácteos. En cambio, se debe evitar el consumo excesivo de fibra: el arroz integral o la pasta de grano entero disminuyen el apetito en el infante.

Por otro lado, las grasas no siempre son malas para el organismo. Por ejemplo, las grasas vegetales son una herramienta nutritiva para una  dieta de calidad. Las semillas y los frutos secos son excelentes opciones para complementar una alimentación nutritiva. Son la opción favorita para una merienda de media tarde.

Para los niños que no son amantes de las frutas, los jugos con leche, los helados naturales y las ensaladas de frutas son ideales. En el caso de las verduras, se pueden preparar ricas cremas, tortillas y pudines para que sean más apetecibles.

La intención de todo este cambio en la dieta es suministrar los alimentos necesarios para que el niño esté bien alimentado y logre subir de peso de manera saludable.A veces, los cambios son difíciles pero necesarios y, más si se tiene en juego la salud de los pequeños de la casa.

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Источник: https://eresmama.com/que-hacer-si-mi-hijo-tiene-bajo-peso/

Qué hacer con un bebé bajo de peso

Mi bebé tiene bajo peso

A los recién nacidos se les pesa y mide muy a menudo para comprobar que crecen y engordan adecuadamente. Con los datos de cada revisión, se elabora una gráfica que va marcando el aumento de peso del niño que puede detectar si se estanca o pierde peso, alertando de un posible problema.

Asimismo, estos datos sirven para calcular el percentil del niño, es decir, el crecimiento del niño en relación a unos rangos estándares.

Cuando los papás salen de la consulta del pediatra y este les dice que ha engordado muy bien y tiene un percentil 50 o más, todo es felicidad. Pero si nos dicen que su peso es bajo o se ha estancado o que el percentil es 3, todo será preocupación e inquietud por el estado de salud de nuestro pequeño.

No obstante, que tenga un bajo peso no significa necesariamente que le ocurra algo. Muchos niños son pequeños o engordan poco y están totalmente sanos. Al igual que tener un percentil bajo no significa necesariamente que le pase algo al niño. Para saber si le ocurre algo o no hay que tener en cuenta muchos otros datos:

– Los niños enfermos son poco activos, su peso se estanca o baja de repente cuando su evolución hasta ese momento era normal y su desarrollo es más lento.

– Mientras que los niños sanos, aunque pesen poco, son activos, despiertos, con un desarrollo normal y siempre han engordado poco o tenido un percentil bajo.

Es decir, lo más importante es estudiar la evolución del niño ya que lo preocupante es que de repente empiece a perder peso o se estanque y no engorde nada en semanas. Una alteración importante de los percentiles en los que suele moverse es lo que puede alarmar de que hay un problema.

Causas de bajo peso en niños enfermos

En aquellos niños en los que el bajo peso sí es un problema, las causas pueden ser muchas y muy diferentes:

– Intolerancias y alergias alimentarias

– Enfermedades crónicas respiratorias, metabólicas y de corazón

– Problemas con la hormona del crecimiento y del tiroides

– Anemia por falta de hierro

– Reflujo gastroesofágico

– Infecciones respiratorias o urinarias de repetición (niños que enferman a menudo)

¿Qué hacer si el bebé tiene bajo peso?

Como hemos dicho, lo primero es valorar si el bajo peso se debe a un problema o es la condición normal del bebé. Si no tiene ningún problema y el pediatra confirma que el pequeño está sano, solo que es más pequeñito que la media, no se debe hacer nada de nada.

Es decir, ni suplementos vitamínicos, ni jarabes para el apetito ni aumentar la ingesta calórica ni, mucho menos, obligarle a comer más. Todas estas opciones son un grave error ya que forzaríamos el metabolismo del bebé, haciendo que aparezcan problemas de salud a la larga, como sobrepeso, diabetes o trastornos alimentarios.

Si tu hijo está sano y feliz, déjale comer y engordar a su aire y no te preocupes.

Si el pediatra detecta un problema en el niño, lo que hay que hacer ante todo es encontrar la causa de su bajo peso y tratarla, será la única manera de que el pequeño vuelva a engordar.

Así, si está con la lactancia materna, quizá se deba a una mala postura que le impide succionar correctamente y comer bien. Si tiene una intolerancia o alergia, habrá que descubrir cuál es (las más habituales son lactosa y gluten) y eliminar esos alimentos de su dieta. Etc.

Hay veces que la escasa ganancia se debe a una dieta insuficiente. En estos casos el pediatra deberá examinar lo que come el bebé y ver si hace falta darle más cantidad o añadir alimentos más calóricos a su dieta.

Los percentiles de peso permiten determinar el peso de un bebé dado con otros de su misma edad, facilitando así el control de su crecimiento.

Reflujo gastroesofágico

Definición:

Es la vuelta a la boca de alimento contenido en el estómago o el esófago después de que el bebé haya comido o si le han movido mucho.

Síntomas:

Si la cantidad expulsada es escasa, poco frecuente y va acompañada de un eructo es una simple regurgitación y se resuelve espontáneamente al crecer el niño. Pero sin son habituales y abundantes, pueden repercutir en el crecimiento del bebé. Además, el ácido puede llegar a irritar la mucosa del esófago e incluso la laringe.

Tratamiento:

No mover demasiado al bebé después de comer; acostarle boca arriba con la cabeza más alta que el resto del cuerpo; no tumbarle inmediatamente después de la comida; intentar que no ingiera mucho aire. Sólo en casos graves se recurre a la cirugía. El reflujo suele mejorar al cambiar a alimentos sólidos.

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Embarazo saludable
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