Mi hijo no habla bien

No habla bien. ¿Es normal?

Mi hijo no habla bien

Muchos padres suelen preocuparse por lo que ellos consideran «problemas» en el lenguaje de sus hijos.

Aunque cada niño evoluciona a su propio ritmo, saber qué es normal y qué no a esta edad puede ayudar a detectar precozmente retrasos y alteraciones del habla.

Es muy importante descubrirlo cuanto antes, porque cuando los defectos del lenguaje son leves, puede bastar con la actuación adecuada de los padres; pero si existen trastornos serios, será necesaria la intervención de un especialista.

Una de las alteraciones más frecuentes en el lenguaje infantil son las llamadas dislalias: el niño no pronuncia correctamente uno o varios sonidos del lenguaje (los omite o los sustituye por otros).

Hasta entrados los seis años, generalmente, no dominan la correcta producción de todos los sonidos del habla.

Por eso, a los tres y cuatro años, no toda pronunciación incorrecta puede considerarse dislálica o retrasada.

Con tres años es normal que simplifiquen las palabras complejas mediante mecanismos de «asimilación» (por ejemplo decir «fufanda» en vez de «bufanda»).

Sin embargo, puede considerarse retraso, y los padres deberán tomar medidas, si un niño de tres años presenta alguno de los siguientes errores:

  • Ceceo (pronunciación del sonido /z/ en lugar del sonido /s/): «zopa» en vez de «sopa».
  • Guturalización del sonido /r/: «togue» en lugar de «torre».
  • Sustitución de los sonidos que se articulan en la parte posterior de la boca (/k/, /g/, /j/, /ch/, /ll/ y /ñ/), por otro que se articula en la parte anterior (/t/, /d/, /s/, /l/ y /n/): «sapa» por «chapa» o «lave» por «llave»…
  • Omisión de las consonantes finales de las palabras: «baló» en vez de «balón».

En ocasiones, a los tres o cuatro años aparece el denominado tartajeo fisiológico. El niño actúa como si fuese tartamudo (a causa de ciertos bloqueos musculares, su expresión verbal se interrumpe por la repetición innecesaria de sílabas y/o palabras).

Sin embargo, a esta edad no suele tratarse de una alteración del lenguaje, sino de una etapa  normal en su evolución: el niño piensa más rápido y con mayor complejidad de lo que puede hablar. En estos casos, lo mejor es que aquellos que rodean al pequeño se comporten normalmente y no le angustien.

Un tartamudeo fisiológico no es un defecto y, por ello, no hay que intentar corregirlo. Si los padres lo detectan, deben seguir las siguientes pautas:

  • Dejemos que el niño termine las frases sin mostrar impaciencia y fijándonos más en lo que dice que en cómo lo dice.
  • No hay que rectificarle ni hacer observaciones sobre su aparente problema.
  • No es bueno insistirle en que repita las palabras.
  • No debemos dar importancia al problema y tampoco transmitir al niño ansiedad con palabras o gestos.
  • Nunca se debe regañar al pequeño por sus dificultades ni imitarle y, mucho menos, burlarnos de él por su forma de hablar.
  • Habrá que acudir al especialista solo si el problema continúa a los cinco años o si existen otros problemas de la fluidez del habla asociado a este, como silabeo o problemas de articulación.

A los niños de esta edad les resulta difícil pronunciar en el orden correcto las sílabas de las palabras largas o que tienen mayor complejidad: dicen «cocholate» en lugar de «chocolate», «comolotora» o «mocolotora» por «locomotora», etc.

Pero, si no existen otros problema asociados, tales inversiones de sílabas suelen desaparecer espontáneamente después de algún tiempo, una vez que cumplen los cinco años.

Solo si las traslocaciones de sílabas persisten más allá de esta edad, o se resisten a los intentos de corrección, podremos hablar de un verdadero trastorno del habla. En este caso, habrá que acudir a un especialista.

¿Qué hacer?

  • Si existen problemas de inversión, lo primero es llamar la atención del niño sobre el orden correcto de las sílabas de las palabras problemáticas.
  • Le pediremos que repita tranquilamente la palabra, sílaba por sílaba, para que, después, intente decirla de un tirón.

Propiamente hablando, solo existe dislexia cuando alguien muestra dificultades de lectura y escritura, y estas no se deben a retraso mental o a la falta de educación.

La causa de la dislexia suele encontrarse en sutiles trastornos del lenguaje oral.

Las dificultades que se observan en la lecto-escritura del niño disléxico son las mismas por las que atraviesa el niño normal de forma transitoria mientras está aprendiendo a leer y escribir, solo que en el disléxico perduran más de lo usual. Por ello, la dislexia no se puede diagnosticar plenamente hasta los siete u ocho años.

Mi bebé todavía no habla, ¿debo preocuparme?

Mi hijo no habla bien

Hace pocos días nos quedábamos boquiabiertos con el bebé de dos meses que dice «Te quiero», pero desde luego eso no es lo normal. No empecéis a hacer comparaciones que es una de las peores cosas que podemos hacer los padres. De hecho, es a raíz de comparar a nuestros hijos con otros niños cuando surgen las preocupaciones sobre si podrá hacer tal o cual cosa.

El desarrollo del lenguaje es una de las más frecuentes, especialmente cuando nos encontramos con niños de la misma edad de nuestros hijos capaces de pronunciar un discurso mientras que el nuestro no articula palabra. La pregunta es inevitable, mi bebé todavía no habla ¿debo preocuparme?

Como en cualquier aspecto del desarrollo, en la adquisición del lenguaje cada niño tiene su propio ritmo. Así como no todos los niños empiezan a andar a la misma edad, tampoco todos empiezan a hablar a una edad determinada. Todo depende de la maduración del niño, de cuando su cerebro esté biológicamente preparado para adquirir el lenguaje.

Se puede hablar de retraso simple del habla cuando se produce un desfase en la aparición del habla y en el desarrollo de la expresión respecto a la edad cronológica del niño. Es un desarrollo del lenguaje lento que no corresponde a su edad.

Normalmente, ¿cuándo empieza a hablar el niño?

El bebé comienza a pronunciar sus primeras palabras entre los 10 y los 13 meses.

Al principio habla de personas (papá, mamá, nene), animales (perro, gato, pato…), alimentos (agua, pan, manzana…), partes del cuerpo (ojos, boca, mano…), prendas de vestir (pantalón, camiseta, zapato…), vehículos (coche, barco, avión…), juguetes (pelota, puzzle, muñeca…) u objetos que se encuentran en la casa (cuchara, televisión, teléfono…), pero también de la localización en el espacio (arriba, abajo, al lado…) y de ciertas rutinas (hola, gracias, por favor…).

Hacia los 18 meses ha adquirido entre 50 y 100 palabras, hacia los 20 meses 200 palabras, hacia los 2 años entre 400 y 600 palabras, y hacia los 3 años unas 1.500 palabras y es capaz de utilizar frases de tres elementos con una estructura de nombre+verbo+nombre (por ejemplo, «nene come pan»).

Por supuesto que no vamos contando las palabras que pronuncia, pero nos sirve para tener una idea aproximada. Tampoco significa que el niño tenga un retraso del habla si no dice 50 palabras a los 18 meses.

¿Cuándo se puede decir que hay un retraso del habla?

Se puede decir que el niño tarda en empezar a hablar cuando a los 2 años no produce enunciados de dos palabras.

También hay otros síntomas que pueden alertar sobre un retraso del habla si a partir de los 3 años el niño presenta los siguientes signos:

  • Tiene una alteración en la organización del lenguaje. Es decir, es capaz de pronunciar sonidos aislados y grupos de sonidos, pero presenta dificultades para formar con ellos las palabras.
  • Muestra un retraso en la adquisición del juego simbólico.
  • Reduce al mínimo el uso de proposiciones, de nexos y utiliza muchas simplificaciones fonológicas.
  • Imita pero no pronuncia frases de forma espontánea.

Hay que decir que la mayoría de los bebés que empiezan a hablar tarde se normalizan después y también hay que aclarar que los prematuros pueden tardar algo más en comenzar a hablar.

¿Cómo podemos ayudarle?

Los padres podemos ayudar a nuestros hijos a estimular la adquisición del lenguaje con sencillas técnicas, como por ejemplo:

  • Leerles y contarles cuentos con frecuencia, incluso desde antes de que comiencen a hablar, para que vayan familiarizándose con nuevos sonidos y palabras.
  • Usar frases sencillas adaptadas a la edad y nivel de comprensión del niño.
  • Ir nombrando las acciones que vamos a haciendo («nos ponemos los calcetines», «te limpio la cara»)
  • Repetir varias veces palabras cotidianas que aún no pronuncia (coche, casa, libro, etc)
  • Destinar un rato del día a juegos en los que intervenga el habla (flashcards, dibujar y preguntarle qué ha dibujado, dibuja el objeto que él te nombre, etc)
  • Usar preguntas de respuesta abierta (¿y ahora qué hacemos? ¿cómo funciona esto?) para motivar al niño a participar.

Problemas que debemos descartar

Si notamos que el niño no progresa en la adquisición del lenguaje es necesario acudir a un especialista para descartar algún problema que pudiera estar interfiriendo, como por ejemplo: problemas de audición, un trastorno del habla (disglosia, disartria, tartamudez) o algún otro problema del desarrollo.

En Bebés y más | Trastornos del lenguaje: retraso del lenguaje, Las fases de la adquisición del lenguaje

Источник: https://www.bebesymas.com/desarrollo/mi-bebe-todavia-no-habla-debo-preocuparme

Retraso en el desarrollo del habla o del lenguaje

Mi hijo no habla bien

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Al igual que con otras habilidades e hitos evolutivos, la edad a la que los niños aprenden el lenguaje y empiezan a hablar puede variar. Conocer algunas cosas sobre el desarrollo del habla y del lenguaje puede ayudar a los padres a saber si deberían o no preocuparse.

¿En qué se distinguen el habla y el lenguaje?

  • El habla es la expresión verbal del lenguaje e incluye la articulación, que es el modo en que formamos los sonidos y las palabras.
  • El lenguaje es expresar y recibir información. Se refiere a entender y ser entendido a través de la comunicación: verbal, no verbal y escrita.

¿Qué es un retraso en el desarrollo del habla o del lenguaje?

Los problemas del habla y del lenguaje difieren, pero a menudo se superponen. Por ejemplo:

  • Un niño con un retraso del habla puede ser capaz de utilizar palabras y frases para expresar sus ideas, pero lo que dice puede resultar difícil de entender.
  • Un niño con un retraso del lenguaje puede decir correctamente las palabras pero ser incapaz de combinar dos palabras en una frase.

¿Cuáles son los signos de un retraso del habla o del lenguaje?

Un bebé que no reacciona al sonido o que no vocaliza debe ser evaluado por un médico lo antes posible. Pero suele ser difícil que los padres sepan si su hijo solo está tardando más tiempo en alcanzar un hito evolutivo en el desarrollo del habla o del lenguaje o si tiene un problema.

He aquí algunas cosas en las que usted se debería fijar. Llame al médico de su hijo si:

  • con 12 meses: no utiliza gestos, como señalar o despedirse con la mano
  • con 18 meses: prefiere comunicarse con gestos en lugar de con vocalizaciones
  • con 18 meses: tiene dificultades para imitar sonidos
  • tiene dificultades para entender órdenes verbales sencillas
  • con 2 años: solo imita el habla o los actos ajenos pero no genera palabras o frases de forma espontánea
  • con 2 años: solo emite algunos sonidos o palabras de forma repetitiva y no puede utilizar el lenguaje oral para comunicar más que sus necesidades inmediatas
  • con 2 años: no puede seguir instrucciones sencillas
  • con 2 años: tiene un tono de voz extraño o una pronunciación extraña (como ronquera o nasalidad)

Llame también al médico si el habla de su hijo es más difícil de entender que lo que sería esperable según su edad:

  • Los padres y los cuidadores habituales del niño deberían entender aproximadamente el 50% de lo que dice un niño de 2 años y aproximadamente el 75% de lo que dice un niño de 3 años.
  • Con 4 años de edad, a un niño se le debería entender prácticamente todo, incluso cuando habla con desconocidos.

Causas de los retrasos del habla o del lenguaje

Un retraso del habla en un niño se puede deber a:

  • problemas orales, como alteraciones en la lengua o en el paladar
  • un frenillo corto (el pliegue que hay debajo de la lengua), que puede limitar los movimientos de la lengua

Muchos niños con retrasos del habla tienen problemas orales-motores. Estos ocurren cuando hay un problema en las áreas cerebrales responsables de la producción del habla. Esto dificulta que el niño coordine labios, lengua y mandíbula para emitir los sonidos del habla. Estos niños pueden tener otros problemas orales-motores, como dificultades para alimentarse.

Los problemas auditivos también pueden afectar al habla. Por lo tanto, un audiólogo debería evaluar la audición del niño siempre que haya una preocupación por el habla. Los niños con problemas auditivos pueden tener problemas para decir, entender, imitar y usar el lenguaje.

Las infecciones de oído, sobre todo las infecciones crónicas, pueden afectar a la audición. Pero, siempre que haya una audición normal en un oído, tanto el habla como el lenguaje se desarrollarán con normalidad.

¿Cómo se diagnostican los retrasos del habla o del lenguaje?

Si su hijo podría tener un problema en el habla, es importante que lo lleve a un logopeda (patólogo del habla y del lenguaje) lo antes posible. Puede buscar un logopeda por sí mismo o puede pedir al profesional de la salud que lleva a su hijo que le recomiende uno.

El logopeda evaluará el habla y el lenguaje de su hijo. Le pasará una serie de pruebas estandarizadas y comprobará si ha alcanzado o no los distintos hitos en el desarrollo del habla y del lenguaje.

El logopeda también avaluará:

  • lo que entiende su hijo (lo que se conoce como lenguaje receptivo)
  • lo que puede decir su hijo (lo que se conoce como lenguaje expresivo)
  • el desarrollo de los sonidos y la claridad del habla
  • el estatus oral-motor de su hijo (cómo trabajan conjuntamente boca, lengua, paladar, etc. al hablar, así como al comer y al tragar)

Basándose en los resultados de las pruebas, es posible que el logopeda recomiende sesiones de logopedia para su hijo.

¿Cómo ayuda la logopedia?

El logopeda trabajará con su hijo para mejorar sus habilidades lingüísticas, y le indicará qué puede hacer en casa para ayudar a su hijo.

¿Cómo pueden ayudar los padres?

Los padres son una parte importante en el proceso de ayudar a sus hijos con problemas en el habla o el lenguaje.

He aquí unas pocas formas de favorecer el desarrollo del habla en casa:

  • Céntrese en la comunicación. Hable a su bebé, cántele y fomente en él la imitación de sonidos y de gestos.
  • Lea a su hijo. Empiece a leerle cuando tan solo sea un bebé. Busque libros que sean apropiados para su edad, de tapa blanda o dura, y con imágenes que animen a su hijo a mirarlas mientras usted las vaya nombrando.
  • Aproveche las situaciones de la vida cotidiana. Para reforzar el habla y el lenguaje de su hijo, pásese todo el día hablándole. Nombre los alimentos que compra en la tienda de comestibles, explíquele lo que vaya haciendo mientras prepara la comida o limpia una habitación, y vaya señalando objetos de la casa. Háblele de una forma sencilla, pero evite utilizar el «habla infantil», es decir, la forma de hablar propia de los bebés.

Reconocer y tratar un retraso del habla o del lenguaje lo antes posible es el mejor enfoque a seguir. Llame al médico si hay algo que le preocupa sobre el desarrollo del habla o el lenguaje de su hijo.

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/not-talk-esp.html

Si tu hijo tarda en aprender a hablar no tiene por qué sufrir un trastorno del habla

Mi hijo no habla bien

Cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo que debemos respetar, pero si un niño no alcanza los hitos del desarrollo en el momento esperado, es normal que sus padres comiencen a preocuparse. Te contamos qué señales advierten de un trastorno en el habla, cuáles pueden ser las causas y qué tratamientos existen.

Qué es un trastorno del habla

Un trastorno del habla es una afección que causa problemas a la persona que lo padece para crear o formar los sonidos del habla necesarios para desarrollar correctamente el lenguaje oral y comunicarse con otros. Los trastornos más comunes del habla son articulatorios, fonológicos, de falta de fluidez o trastornos de la voz. Son diferentes de los trastornos del lenguaje en los niños.

Los trastornos del habla y los del lenguaje se consideran dos categorías distintas de los denominados trastornos de la comunicación (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, DSM-V; APA).

Los del lenguaje se refieren a las dificultades para conseguir comunicar el significado o mensaje a otros (lenguaje expresivo) y/o para entender el mensaje de otros (lenguaje receptivo). Hasta 1 de cada 20 niños tiene síntomas de un trastorno del lenguaje. Los niños con trastornos pueden a veces producir sonidos y su discurso se puede entender.

Causas

Definir la causa exacta de que un niño tenga un problema con las habilidades lingüísticas puede resultar difícil antes de los 3 años de edad. Ya que, hasta este momento, no se considera alarmante que un niño no hable tanto ni tan bien como los demás, o comience a hablar más tarde.

A partir de los 4 años, este tipo de dificultades pueden presentarse en niños con otros problemas del desarrollo, trastornos del espectro autista, pérdida de la audición y dificultades de aprendizaje.

También pueden darse problemas en el habla por daño al sistema nervioso central, problemas o cambios en la estructura o forma de los músculos y huesos empleados para producir los sonidos del habla (como el paladar hendido o problemas en los dientes), daño a partes del cerebro o pérdida de la audición.

Los trastornos del habla son diferentes al retraso en el habla. Con este último, el niño desarrolla el habla y el lenguaje de la misma manera que otros niños, pero posteriormente y/o con mayor lentitud. En los trastornos del habla, en cambio, el habla y el lenguaje no se desarrollan normalmente. En los trastornos del habla, en cambio, el habla no se desarrollan normalmente.

Por otra parte, hay trastornos del habla relacionados con trastornos de la voz, que son causados por problemas cuando el aire pasa desde los pulmones, a través de las cuerdas vocales y luego a través de la garganta, la nariz, la boca y los labios. Un trastorno de la voz puede deberse a problemas del paladar, afecciones que dañan las cuerdas vocales, anomalías congénitas, neoplasias benignas (pólipos, nódulos, quistes, granulomas, papilomas o úlceras) o sordera.

Síntomas de un trastorno del habla

Se pueden diferenciar hasta tres niveles de gravedad, con distintos síntomas, cuyos límites dependen en gran medida de la edad del niño:

  • Retraso leve: el niño sustituye con frecuencia los sonidos que le resultan difíciles de pronunciar por otros que le son más fáciles (por ejemplo, “ela” en lugar de “abuela”). A estos cambios se les conoce como procesos fonológicos de simplificación. Su nivel semántico también es ligeramente más escaso. Su comprensión y su desarrollo morfosintáctico, sin embargo, son perfectamente normales y, a nivel pragmático, no se advierten distorsiones ni dificultades especiales.
  • Retraso moderado: los procesos fonológicos de simplificación son más evidentes y numerosos, el niño acusa una evidente pobreza de vocabulario a nivel semántico y la comprensión se limita al entorno más cercano y familiar del niño. A nivel morfosintáctico (por ejemplo: género y número) también se aprecia un mayor déficit. No obstante, donde más se nota el retraso es en la distorsión de artículos, en el uso de escasas preposiciones y en la dificultad para elaborar frases simples. El niño tiende a expresarse con gestos y muestra poca iniciativa y participación en las conversaciones sociales.
  • Retraso grave: los patrones fonológicos de estos niños se ven reducidos a un repertorio mínimo de consonantes (/m/, /p/, /t/, /n/), de vocales (/i/, /u/, /a/) y de estructuras de palabra CV (Consonante+Vocal, por ejemplo /ma/) y CVCV (por ejemplo /mama/). Utiliza palabras que funcionan como palabras (holofrases) y habla telegráficamente (zapato-nene). La comprensión, por tanto, es difícil si no es con la ayuda de un contexto.

Tipos de trastornos

Existen diferentes tipos de trastornos relacionados con el lenguaje:

  1. Disfasia: supone la presencia de una discapacidad en la comprensión y expresión del lenguaje en niños con un nivel de inteligencia propio de su nivel de desarrollo. Puede ser evolutiva o adquirida. En cualquiera de los casos, el niño puede tener problemas en el lenguaje expresivo o en el receptivo y presentar un vocabulario reducido.
  2. Trastorno fonológico o dislalia: se producen diferentes errores en la articulación de las palabras, siendo la más frecuente la sustitución, distorsión, omisión o inserción de sonidos.
  3. Disfemia: tartamudez o trastorno de la fluidez de inicio en la infancia. Se trata de un trastorno centrado en la ejecución del habla, concretamente en su fluidez y ritmo. Durante la emisión del habla, la persona que la padece sufre uno o varios espasmos o bloqueos que interrumpen el ritmo normal de la comunicación. La disfemia suele causar vergüenza y ansiedad, dificulta la comunicación y la adaptación social. Este problema solo aparece cuando se habla con alguien, pero el niño afectado puede hablar con normalidad en completa soledad, y no se debe a lesiones cerebrales o perceptivas.
  4. Disartria: se manifiesta como la dificultad para articular palabras debido a un problema neurológico que provoca que la boca y los músculos que emiten el habla no presenten el debido tono muscular y, por tanto, no respondan correctamente. Es uno de los tipos de trastornos del habla más conocidos.
  5. Trastorno de la comunicación social: quienes padecen este trastorno tienen problemas para adecuar la comunicación al contexto en el que se encuentran, así como para entender el significado metafórico o implícito de lo que se les dice, captar los gestos o respetar los turnos de palabra.
  6. Disglosia: es un trastorno que causa una severa dificultad en la articulación de los sonidos que configuran el habla debido a la presencia de alteraciones en los propios órganos bucofonatorios, como malformaciones congénitas.
  7. Taquifemia o farfulleo: se caracteriza por un habla exageradamente rápida, perdiéndose palabras por el camino y cometiendo errores.
  8. Afasias: es uno de los trastornos más conocidos. Consiste en la pérdida o alteración del lenguaje en sujetos adultos (en niños estaríamos ante las anteriormente mencionadas disfasias) debida a la presencia de una alteración o lesión cerebral.

Cómo se diagnostica

Las primeras personas que pueden sospechar que un niño puede tener un trastorno del habla o del lenguaje suelen ser aquellas que tienen mayor relación con él, normalmente sus padres o profesores de preescolar o de escuela primaria.

En el diagnóstico pueden participar varios profesionales del habla y del lenguaje, incluyendo un fonoaudiólogo o patólogo del habla-lenguaje, es decir, un profesional de la salud capacitado para evaluar y tratar a niños con problemas del habla o del lenguaje.

Las habilidades en el lenguaje se miden usando herramientas de evaluación que determinan la capacidad del niño de construir frases y mantener las palabras en el orden correcto, el número de palabras en su vocabulario y la calidad de su lenguaje hablado.

También hay una cantidad de pruebas específicamente diseñadas para diagnosticar estos casos. Algunas de las pruebas usan interacciones entre el niño y títeres u otros juguetes. De esta manera, los especialistas pueden evaluar su situación.

Estas pruebas se pueden utilizar con los niños de 3 a 8 años de edad y son especialmente útiles para identificar los trastornos cuando los pacientes entran en la edad escolar.

Tratamientos y soluciones

El tratamiento suele enfocarse tanto al niño como a sus padres, ya que suele ser preciso modificar ciertas actitudes (de sobreprotección o de poca estimulación) y enseñar técnicas que ayuden a estimular el lenguaje en su hijo.

En cualquier caso, se aconseja iniciar la reeducación lo antes posible, ya que está demostrado que si existe retraso temprano, se mostrará retraso del lenguaje posteriormente, junto con dificultades de socialización.

También se debe tener en cuenta que los niños con retraso del lenguaje tienen más posibilidades de presentar dificultades en el aprendizaje de la lectura y la escritura, por lo que podría considerarse también necesario trabajar estas áreas de aprendizaje.

Imágenes | iStock / KatarzynaBialasiewicz / Jovanmandic

Источник: https://muysaludable.sanitas.es/padres/hijo-aun-no-habla/

Las emociones y las conductas

Mi hijo no habla bien

(Delayed Speech or Language Development)

Su hijo ya tiene 2 años y apenas habla. Dice unas pocas palabras pero, en comparación con otros niños de su edad, usted cree que tiene bastante retraso.

Usted recuerda que su hermana era capaz de armar frases completas a la misma edad. Con la esperanza de que su hijo se acabará poniendo al día más adelante, usted pospone la búsqueda de ayuda profesional.

Hay niños que caminan muy pronto y otros que hablan muy pronto, se dice. No hay por qué preocuparse…

Esta situación es bastante habitual entre los padres de niños en quienes el habla se desarrolla más despacio de lo habitual.

A menos que también observen retrasos en otras áreas del desarrollo inicial del niño, los padres pueden dudar sobre si deberían o no buscar ayuda profesional.

Algunos justifican el retraso del habla de sus hijos diciéndose a sí mismos que “ya madurará” o que “a mi hijo le interesa más moverse que hablar”.

Conocer qué es “normal” y qué no lo es en el desarrollo del habla y del lenguaje puede ayudarle a saber si usted debería preocuparse o si su hijo está evolucionando según lo esperable en ambos ámbitos.

Desarrollo normal del habla y del lenguaje

Es importante que en cada una de las revisiones médicas sistemáticas a que se someta su hijo, hable con su pediatra sobre el habla y el desarrollo del lenguaje del niño, así como sobre otros aspectos de su proceso evolutivo que le preocupen. Puede ser difícil saber si su hijo solo es inmaduro en su capacidad para comunicarse o si tiene algún problema que requeriría una atención profesional.

Las siguientes normas de referencia sobre el desarrollo pueden servirle de guía:

Antes de los 12 meses

Es importante observar a los niños de esta edad a fin de detectar indicadores de que utilizan la voz para relacionarse con su entorno. El gorgojeo y el balbuceo son las fases iniciales del desarrollo del habla.

Cuando los bebés se hacen mayores (a menudo en torno a los 9 meses), empiezan a unir sonidos, a incorporar las distintas entonaciones del habla y a decir palabras como “mamá” y “papá” (aunque sin entender qué significan).

Antes de los 12 meses, los bebés deberían ser receptivos a los sonidos y empezar a reconocer nombres de objetos de uso común (por ejemplo, biberón, chupete, etc.). Los bebés que observan atentamente su entorno pero no reaccionan al sonido es posible que presenten pérdidas auditivas (o hipoacusias).

Entre los 12 y los 15 meses

Los niños de esta edad deberían tener un amplio abanico de sonidos en su balbuceo (como p, b, m, d, o n), empezar a imitar y a aproximarse a los sonidos y palabras que modelan los miembros de su familia y típicamente decir una o más palabras (excluyendo “mamá” y “papá”) de forma espontánea. Los nombres suelen ser las primeras palabras que utilizan los bebés, como “bebé” y “pelota”. Su hijo también debería entender y seguir instrucciones de un solo paso (“Por favor, pásame el juguete” y similares).

De los 18 a los 24 meses

Aunque hay una gran variabilidad, la mayoría de los niños dicen unas 20 palabras cuando tienen aproximadamente 18 meses y unas 50 o más cuando cumplen 2 años. En torno a esta edad, los niños empiezan a combinar dos palabras en frases muy simples, como “bebé llorar” o “papá grande”.

Un niño de 2 años debería poder identificar objetos de uso común (tanto cuando el objeto está presente como cuando se trata de imágenes del objeto), señalar sus ojos, sus orejas y su nariz cuando alguien se las menciona y seguir instrucciones de dos pasos (como “Por favor, recoge el juguete y dámelo”).

De 2 a 3 años

Los padres suelen presenciar grades avances en el habla de sus hijos a esta edad. El vocabulario del niño debería crecer considerablemente (demasiadas palabras para poderlas contar) y el niño debería combinar de forma sistemática tres o más palabras en frases más largas.

Su comprensión también debería mejorar; con 3 años, un niño debería empezar a entender qué significa “ponlo en la mesa” o “ponlo debajo de la cama”. Su hijo también debería empezar a identificar colores y a entender conceptos descriptivos (por ejemplo, grande versus a pequeño).

La diferencia entre el habla y el lenguaje

El habla y el lenguaje suelen confundirse entre sí, pero hay una diferencia importante entre ambos:

  • El habla es la expresión verbal del lenguaje e incluye la articulación, que es el modo en que se forman los sonidos y las palabras.
  • El lenguaje es un concepto mucho más amplio y engloba el sistema completo de expresar y recibir información provista de significado. Se refiere a entender y ser entendido a través de la comunicación, sea verbal, no verbal o escrita.

A pesar de que los problemas relacionados con el habla y con el lenguaje difieren, a menudo se solapan entre sí.

De todos modos, un niño con un problema de lenguaje puede pronunciar correctamente las palabras pero ser incapaz de combinar más de dos palabras en una frase.

El habla de otro niño puede ser difícil de entender, aunque sea capaz de utilizar palabras y frases para expresar sus ideas. Y otro niño puede hablar bien y con claridad pero tener dificultades para seguir instrucciones.

Señales de alarma de un posible problema

Si le preocupa el desarrollo del habla y del lenguaje de su hijo, he aquí algunos de los aspectos en que se debería fijar. Un lactante que no reacciona al sonido o que no vocaliza sería un buen motivo de preocupación.

Entre los 12 y los 24 meses, otros posibles motivos de preocupación serían los siguientes:

  • con 12 meses, no utiliza gestos, como señalar o despedirse con la mano
  • con 18 meses, prefiere comunicarse con gestos en lugar de con vocalizaciones
  • con 18 meses, tiene dificultades para imitar sonidos
  • tiene dificultades para entender peticiones verbales simples

Solicite una evaluación por parte de un profesional si un niño de más de 2 años:

  • solo imita el habla o los actos ajenos pero no genera palabras o frases de forma espontánea
  • solo emite determinados sonidos o palabras de forma repetida y no puede utilizar el lenguaje oral para comunicar más que sus necesidades inmediatas
  • no puede seguir instrucciones simples
  • tiene un tono de voz extraño o una pronunciación extraña (roncos o nasales, por ejemplo)
  • cuesta más entenderle de lo que sería esperable por su edad. Los padres y los cuidadores habituales deberían entender la mitad de lo que dice un niño de 2 años y aproximadamente tres cuartas partes de lo que dice uno de 3 años. Con 4 años, a un niño se le debería entender prácticamente todo, incluso cuando hable a personas que no lo conocen.

Causas del retraso del habla o del lenguaje

Hay muchos aspectos que pueden provocar retrasos en el desarrollo del habla y del lenguaje.

Los retrasos del habla en un niño que en otros ámbitos se desarrolla con normalidad pueden obedecer a problemas relacionados con el aparato fonador, como alteraciones en la lengua o en el paladar.

Un frenillo corto (el pliegue que hay debajo de la lengua) puede limitar los movimientos linguales para la producción del habla.

Muchos niños con retrasos del habla tienen problemas orales motores, lo que implica la existencia de una comunicación ineficaz en las áreas cerebrales responsables de la producción del habla.

El niño puede tener dificultades al utilizar y coordinar los labios, la lengua y la mandíbula para producir los sonidos del habla. El habla puede ser el único ámbito afectado o bien los problemas en el habla pueden ir acompañados de otros problemas orales motores, como las dificultades para alimentarse.

El retraso del habla también puede ser una parte (en vez de indicar) de un problema más “global” (o general) de un retraso del desarrollo.

Los problemas auditivos también pueden estar relacionados con los retrasos del habla. Por este motivo, cuando a un padre le preocupa el habla de su hijo, debería llevarlo a un audiólogo para que le evalúe la audición. Un niño con problemas auditivos puede tener problemas para articular, así como para entender, imitar y utilizar el lenguaje.

Las infecciones de oído (u otitis), sobre todo las de carácter crónico, pueden repercutir sobre la capacidad auditiva de un niño.

De todos modos, las infecciones de oído que reciben un tratamiento adecuado y se curan bien no deberían tener ningún efecto sobre el habla del niño.

Y, siempre que exista una audición normal en por lo menos un oído, tanto el habla como el lenguaje se pueden desarrollar con normalidad.

Qué hacen los especialistas en trastornos del lenguaje

Si usted o su pediatra sospechan que su hijo tiene un problema en el habla o en el lenguaje, es decisivo que un especialista en trastornos del lenguaje lo evalúe lo antes posible. Por supuesto, si resulta que su hijo no tiene ningún problema, el resultado de la evaluación permitirá reducir sus temores.

Aunque usted mismo puede buscar un especialista en trastornos del lenguaje, es posible que el pediatra de su hijo o que su médico de familia los remita a uno de estos profesionales.

Al realizar la evaluación, este tipo de especialista analizará el habla y el lenguaje de su hijo teniendo en cuenta el contexto del desarrollo general del niño. Aparte de observar a su hijo, este profesional le aplicará una serie de pruebas y escalas estandarizadas y comprobará si ha alcanzado o no los distintos hitos en el desarrollo del habla y del lenguaje.

El especialista en los trastornos del lenguaje también avaluará:

  • lo que entiende su hijo (lo que se conoce como lenguaje receptivo)
  • lo que puede decir su hijo (lo que se conoce como lenguaje expresivo)
  • si su hijo intenta comunicarse de otras maneras, como señalando, sacudiendo la cabeza, haciendo gestos, etc.
  • el desarrollo de los sonidos y la claridad del habla
  • el estado oral motor de su hijo (cómo trabajan conjuntamente la boca, la lengua, el paladar, etc. durante el habla, así como durante las conductas de comer y de tragar)

Si el especialista en trastornos del lenguaje considera que su hijo necesita hacer terapia del lenguaje, su participación, en calidad de padre o de madre, será de suma importancia.

Usted podrá observar las sesiones de terapia del lenguaje y aprender a participar en el proceso.

El terapista le enseñará cómo puede trabajar con su hijo en casa para mejorar el habla y las habilidades lingüísticas del pequeño.

Es posible que la evaluación que haga el especialista en trastornos del lenguaje sobre el habla y el lenguaje de su hijo indique que sus expectativas eran demasiado altas. Los materiales educativos que establecen las etapas y los hitos evolutivos en el desarrollo del habla y el lenguaje pueden ayudarle a ver a su hijo de una forma más realista.

Qué pueden hacer los padres

Como muchos otros aspectos de la vida, el desarrollo del habla es el resultado de la interacción entre la herencia y el ambiente (entre lo innato y lo adquirido). La dotación genética determina, en parte, la inteligencia y el desarrollo del habla y del lenguaje.

De todos modos, gran parte de este desarrollo depende del ambiente.

¿Se estimula adecuadamente al niño en casa y en la guardería? ¿El niño tiene oportunidades para participar en el intercambio y para comunicarse libremente? ¿Qué tipo de retroalimentación recibe el niño?

Cuando se detectan problemas en el habla, el lenguaje, de tipo auditivo o del desarrollo, la intervención precoz puede proporcionar la ayuda que necesita el niño. Y, cuando se entiende mejor las causas de que un niño no hable, se pueden aprender formas de favorecer el desarrollo del habla.

He aquí unos pocos consejos generales que puede utilizar en su casa:

  • Dedique mucho tiempo a comunicarse con su hijo, incluso durante la etapa de la lactancia: háblele, cántele y fomente en él la imitación de sonidos y de gestos.
  • Léale a su hijo, empezando cuando tan solo tenga 6 meses. No tiene que leerle libros enteros, pero busque libros apropiados para su edad, de tapa blanda o dura y con dibujos que animen a su hijo a mirar mientras usted van nombrando los dibujos. Pruebe empezar con cuentos clásicos para bebés (como “El conejito Pat”, donde se pueden imitar y realizar movimientos, como acariciar) o libros con texturas que los niños pueden palpar y sentir. Más adelante, deje que su hijo señale dibujos reconocibles e intente nombrarlos. Luego pase a los versos y canciones infantiles, que tienen el atractivo de la rima y el ritmo. Avance hacia los libros predecibles (como el de “Los tres cerditos”) que permiten a los niños anticipar lo que va a ocurrir. Es posible que su pequeño hasta empiece a memorizar partes de sus cuentos favoritos.
  • Aproveche situaciones de la vida cotidiana para reforzar el habla y el lenguaje de su hijo. En otras palabras, pásese todo el día hablando sin parar. Por ejemplo, nombre los alimentos que compra en la tienda de comestibles, explíquele lo que hace mientras prepara la comida o limpia una habitación, señale objetos de la casa y, cuando vayan en coche, coméntele los sonidos que vayan oyendo. Formule preguntas a su hijo y hágase eco de sus respuestas (incluso aunque sean difíciles de entender). Hable de forma sencilla, pero no utilice nunca el habla infantil, es decir, la forma de hablar propia de los bebés.

Independientemente de la edad que tenga su hijo, reconocer y tratar su retraso en el habla o el lenguaje lo antes posible es el mejor enfoque que usted puede adoptar para ayudarle. Con un tratamiento adecuado, lo más probable es que su hijo pueda comunicarse mejor con usted y con el resto del mundo.

Revisado por: Amy Nelson, MA, CCC-SLP
Fecha de revisión: julio de 2013

Источник: https://www.rchsd.org/health-articles/retraso-en-el-desarrollo-del-habla-o-del-lenguaje/

Embarazo saludable
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