Mi hijo no tiene amigos. ¿Cómo fomentar la amistad en los niños?

Contents
  1. Mi hijo no tiene amigos: ¿qué hago?
  2. La importancia de la familia en el desarrollo social
  3. Mi hijo no tiene amigos, ¿cuál puede ser la causa?
  4. El dolor de saber que mi hijo no tiene amigos, ¿cómo ayudarlo?
  5. Mi hijo tiene pocos amigos, ¿cómo puedo ayudarle a ser sociable?
  6. Habilidades sociales necesarias para la amistad
  7. ¿Cómo ven los niños la amistad?
  8. Consejos para hacer amigos
  9. ¿Qué podemos hacer para fomentar la socialización y el valor de la amistad desde la familia y la escuela?
  10. Me preocupa que mi hijo no haga amigos y no socialice, ¿qué puedo hacer?
  11. La importancia de las amistades
  12. ¿Es mi hijo introvertido o tiene problemas para relacionarse?
  13. Cómo podemos ayudar
  14. 1. Facilitar que se relacione con sus compañeros fuera del contexto escolar
  15. 2. Fijarnos en su conducta social
  16. 3. Ser un buen modelo a imitar
  17. 4. Evitar las presiones
  18. 5. Darle oportunidad de ampliar su círculo de amigos
  19. ¿Por qué los niños necesitan tener amigos?
  20. Introducción
  21. ¿Para qué están los amigos?
  22. Tener amigos
  23. La amistad según los grupos de edad
  24. Los amigos y los resultados académicos
  25. Cuando la amistad no ayuda
  26. Fomentar la amistad entre los niños
  27. Mi hijo no tiene amigos ¿cómo ayudarlo?
  28. Por qué mi hijo no tiene amigos
  29. La distancia entre compañeros dificulta el crear vínculos
  30. Cambios de residencia que le impiden hacer amigos
  31. Uso excesivo de la tecnología
  32. Más pantallas y menos interacción social
  33. El Bullying le impide confiar en los demás
  34. Causas más comunes que explican la dificultad de relacionarse de los niños
  35. ¿Y si le hacen bullying qué hago?
  36. Cómo ayudar a mi hijo a hacer amigos
  37. No tener amigos, un gran problema social e individual
  38. Educar en valores: cómo fomentar la amistad en los niños y niñas
  39. Por qué es importante el valor de la amistad
  40. Ideas para fortalecer el valor de la amistad y niños y niñas

Mi hijo no tiene amigos: ¿qué hago?

Mi hijo no tiene amigos. ¿Cómo fomentar la amistad en los niños?

Los seres humanos somos seres sociales por naturaleza. Como seres sociales que somos, es innegable la comunicación entre todos nosotros.

De hecho, el buen funcionamiento de la sociedad requiere de una buena comunicación entre sus miembros. Para que la comunicación se produzca, establecemos determinados lazos con los miembros del grupo.

Pero, si mi hijo no tiene amigos, ¿cómo forja relaciones?

Bien, cuando vemos que “mi hijo no tiene amigos”, la situación nos provoca dolor.

Ver los sentimientos que suscita en los hijos puede llegar a desbordarnos como padre o madre ¿Qué hacer si mi hijo no tiene amigos? ¿Cuáles pueden ser las razones? ¿Cómo podemos actuar? ¿Lo correcto sería darle tiempo? O, quizás, ¿debería salir al parque en busca de algún amigo? Si mi hijo no tiene amigos, ¿qué hago?

Estás cuestiones se nos pueden plantear cuando nos encontramos en este tipo de situación. Ver que un hijo no tiene amigos es duro para los padres. Saber que nuestro hijo es rechazado por otros es algo preocupante, hasta el punto de, en muchas ocasiones, no saber qué hacer. A lo largo del artículos daremos algunas respuestas a las preguntas anteriores.

“Debes saber que, cuando uno es amigo de sí mismo, lo es también de todo el mundo”.~ – Séneca – ~

La importancia de la familia en el desarrollo social

No hay duda de la importancia que tiene la familiapara el niño y la niña, sobretodo en lo que tiene que ver con su desarrollo social, ya que esta representa el primer escenario esencial de la socialización. El sistema familiar provee un espacio psicosocial en el que los niños y las niñas obtienen los elementos distintivos de la cultura y las normas sociales para su posterior integración en la sociedad.

La calidad de la relación familiar influye de una manera significativa en el desarrollo de la dimensión social.

 Los estudiosos de la Psicología reconocen la familia como un factor determinante en los procesos de socialización de la primera infancia.

Son muchas las teorías sobre la socialización que exaltan la presencia de una fuerte asociación entre el tipo de relaciones padres-hijos existente en la familia y el desarrollo de los hijos e hijas (Cortés y Cantón, 2000).

La familia como contexto primordial es donde el niño y la niña consiguen las cualidades primarias de subjetividad que los diferencian como seres sociales y pertenecientes a un determinado régimen social.

La socialización en la familia es un proceso de aprendizaje en el que, a través de un proceso de interacciones con los padres, el niño y la niña asimilan conocimientos, actitudes, valores, costumbres, necesidades, sentimientos y demás patrones culturales que caracterizan para toda la vida su estilo de adaptación al ambiente (Valencia, 2012).

“La única forma de hacer un amigo, es serlo”.~ – Ralph Waldo Emerson – ~

Mi hijo no tiene amigos, ¿cuál puede ser la causa?

Algunas de las posibles causas son:

  1. Sufrir bullying o acoso escolar. El acoso tanto físico como psicológico por parte de sus compañeros no le permite socializarse. A medida que esto sucede, el infante puede tener miedo a relacionarse con sus iguales, o bien no ser capaz de desarrollar ciertas habilidades o capacidades sociales. Se siente inseguro tras haber sido rechazado, lo que va a provocar futuras relaciones tóxicas.
  2. Ser hostil y dominante. El niño o la niña que imponga o utilice la fuerza para llegar a unos fines, terminará siendo rechazado por su grupo de iguales e intentarán alejarse de él.
  3. Ser un ‘chivato’. Si no es capaz de guardar secretos y constantemente está delatando a sus compañeros, nadie va a querer ser su amigo. Saber que van a traicionarte te hace alejarte de esa persona.
  4. Falta de habilidades sociales. Es probable que no se relacione por timidez o vergüenza. Para algunos, resulta difícil entablar nuevas amistades, ya sea por su inseguridad o porque sienten miedo. La falta de empatía es otro factor que contribuye al rechazo.
  5. Aislarse. El uso prolongado de las nuevas tecnologías facilita la soledad de los niños y las niñas. Son muchos de ellos los que tienen como amigo una pantalla y esto potencia que estén aislados día tras día.
  6. Padecer algún trastorno psicológico o enfermedad. Por último, sufrir un trastorno psicológico o alguna enfermedad también puede repercutir en que nuestro hijo o hija no tenga amigos. Determinados trastornos psicológicos impiden la comunicación o la dificultan.

“El que busca un amigo sin defectos, se queda sin amigos”.~ – Proverbio – ~

El dolor de saber que mi hijo no tiene amigos, ¿cómo ayudarlo?

Algunos aspectos que podemos fomentar en nuestros hijos para que aprendan a hacer amigos son:

  • Enseñarles a iniciar una conversación y mantenerla.
  • Captar y responder a las señales sociales que puedan surgir.
  • Interaccionar de manera positiva con los demás.
  • Escuchar y entender lo que otros están diciendo.
  • Buscar niños con intereses similares a nuestro hijo.

Recuerda: que no tenga amigos no significa que tenga un problema de personalidad, así que haz que tu hijo practique las habilidades necesarias para hacer amigos. En caso de sufrirlo, lo más aconsejable es acudir a un especialista lo antes posible para abordar el problema.

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Источник: https://eresmama.com/hijo-no-tiene-amigos-que-hago/

Mi hijo tiene pocos amigos, ¿cómo puedo ayudarle a ser sociable?

Mi hijo no tiene amigos. ¿Cómo fomentar la amistad en los niños?

El desarrollo de las buenas amistades es un trabajo costoso que lleva mucho tiempo. No obstante, es una de las mayores gratificaciones de la vida.

La forma en la que se establecen los primeros lazos de amistad condicionará la manera de relacionarse en el futuro. Los amigos favorecen el desarrollo de la personalidad, el pensamiento, la expresividad, la pertenencia a un grupo y se van adquiriendo pautas para la resolución de conflictos.

Con la amistad se aprende a negociar. Los niños aprenden a estudiar al detalle las diversas situaciones que viven para controlar sus emociones y responder a las emociones de los otros, aprenden a comunicarse, a cooperar y a solucionar sus propios problemas.

Con la amistad aparecen ciertas formas de dominio por un lado, y de sumisión por otro que en principio se establecen de maneras muy sencillas, pero que con el tiempo contribuyen a definir un sistema determinado de valores y normas morales.

De esta manera, cuando llega la adolescencia se considera amigo a aquella persona que puede entender sus sentimientos más íntimos y que les aceptan en su totalidad, con sus defectos, fortalezas y sueños, existiendo un cierto compromiso emocional en ambos sentidos. 

Habilidades sociales necesarias para la amistad

  • Saber compartir el protagonismo sin sentirse siempre el primero, pero tampoco aislarse, saber manejar la atención que los demás precisan.
  • Desarrollar sensibilidad hacia los demás, tener en cuenta sus iniciativas, aceptar sus propuestas con simpatía y agradecimiento.
  • Con la amistad se aprende a negociar. Los niños aprenden a estudiar al detalle las diversas situaciones que viven para controlar sus emociones y responder a las emociones de los otros, aprenden a comunicarse, cooperar y solucionar sus propios problemas.
  • Colaborar con otros niños, saber intercambiar información y tratar a todos de igual a igual, dejando de lado cualquier sentimiento de superioridad o de inferioridad.

A partir de los 6 años, los niños reconocen perfectamente a aquellos que son capaces de intercambiar los papeles dentro de un juego o interrelación, y tienden a aceptar en menor grado a aquellos que siempre llaman la atención sobre sí mismos o que nunca ceden ante los deseos y necesidades de los demás.

En la observación de los niños que son aceptados por los grupos ya constituidos, es significativo el hecho de que actúan con mesura y adaptándose a lo que hace el grupo, sin llamar excesivamente la atención pero comunicándose de forma adecuada y oportuna, aportando poco a poco novedades al conjunto.

Los niños que son  muy bien aceptados por sus compañeros tienden a elogiar y valorar positivamente el buen comportamiento de los demás, generan una simpatía derivada de su escaso egoísmo y encuentran en sus relaciones con los demás unas bases importantes que le ayudan a crecer y desarrollarse positivamente en el plano social y emocional. Aceptan y son aceptados, quieren y son queridos y evitan las espirales de agresividad que perjudican a los que las mantienen.  Conviene por tanto identificar tanto las buenas como las malas prácticas para ayudar a nuestros niños para que desarrollen  las buenas habilidades de correspondencia con los demás. 

¿Cómo ven los niños la amistad?

0-2 añosEl inicio de la amistad es una mirada, jugar al mismo juego, desear el mismo juguete y discutir por él… Los bebés se interesan por los demás bebés o niños con curiosidad, tienden a imitar y a buscar compañía.
2-3 añosTener amigos se convierte en un paso necesario para la socialización. Cada niño forma con uno o dos iguales los primeros lazos de amistad.
3-6 añosLos niños consideran amigos a aquellos que realizan las mismas actividades que ellos y les prestan sus juguetes. En esta etapa se dan importantes progresos sociales y al final los niños prefieren la compañía de sus amigos.
7-9 añosAparece una mayor conciencia de los intereses comunes y se aprecia más claramente la comprensión de conceptos como solidaridad o justicia. La amistad tiene un papel muy importante en esta etapa.
9-14 añosDurante la pubertad prefieren relacionarse con los de su mismo sexo, dando mucha importancia a aquellos en los que pueden confiar y se muestran muy sensibilizados con los sentimientos del otro, a quien consideran un amigo con inquietudes y problemas similares a los suyos.

Consejos para hacer amigos

  1. Hablar en casa sobre el valor de la amistad.
  2. Cuidar desde el primer momento su autoestima, pues será clave para las interacciones con los iguales, sin infravalorarle ni compararle con hermanos, primos…
  3. Fomentar que se relacionen con diferentes niños y pongan en práctica sus habilidades sociales permitiéndole cierta independencia
  4. Celebrar cumpleaños y eventos sociales invitando a los amigos de los niños especialmente cuando se muestran tímidos.
  5. Tratar de conocer más sobre las familias de los amigos.
  6. Buscar amigos de referencia, niños que tengan facilidad para relacionarse con otros…
  7. Invitarles a casa.

    Es el entorno más seguro para nuestro hijo y podrá enseñarles sus juguetes favoritos

  8. Conocer y hablar con los niños sobre las inquietudes y los gustos de sus amigos, intereses, deportes, aficiones…

¿Qué podemos hacer para fomentar la socialización y el valor de la amistad desde la familia y la escuela?

ÁMBITO FAMILIARÁMBITO ESCOLAR
Hablar sobre el valor de la amistadCrear circunstancias que favorezcan las relaciones entre las familias.
Celebrar los cumpleaños invitando a los amigos de los niños.Llevar a cabo proyectos para el desarrollo de la amistad.
Tratar de conocer más sobre las familias de los amigos.Formar al profesorado sobre estrategias para promover la amistad entre los compañeros.
Conocer las inquietudes de los amigosImpulsar actividades culturales de grupo
Hablar con los niños sobre los gustos de sus amigos.Tener informados a los padres sobre el grupo de compañeros donde el niño se siente más a gusto.

En la infancia, un amigo es aquel con el que se juega, se comparten los juguetes y a quien se gusta; al principio el niño no elige sus amistades.

Sus primeros amigos son vecinos, compañeros de la Escuela Infantil, hijos de los amigos de sus padres… pero con el tiempo prevalecen otros criterios tales como la edad, el sexo y los gustos.

No obstante la forma en la que se establecen los primeros lazos de amistad, condicionará la manera de relacionarse en el futuro.

Cuando se tienen amigos, se favorece el desarrollo de la personalidad, del propio pensamiento, de la expresividad, de la conciencia de pertenencia a un grupo distinto al núcleo familiar y además se van adquiriendo pautas de interacción social y habilidades para la resolución de conflictos. Con la amistad aparecen ciertas formas de dominio por un lado, y de sumisión por otro que en principio se establecen de maneras muy sencillas, pero que con el tiempo contribuyen a definir un sistema determinado de valores y normas morales. De esta manera, cuando llega la adolescencia se considera amigo a aquella persona que puede entender sus sentimientos más íntimos y que les aceptan en su totalidad, con sus defectos, fortalezas y sueños, existiendo un cierto compromiso emocional en ambos sentidos. 

Ana Roa, pedagoga y  psicopedagoga
www.roaeducacion.com
https://roaeducacion.wordpress.com/

Источник: https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/mi-hijo-tiene-pocos-amigos-como-puedo-ayudarle-a-ser-sociable/

Me preocupa que mi hijo no haga amigos y no socialice, ¿qué puedo hacer?

Mi hijo no tiene amigos. ¿Cómo fomentar la amistad en los niños?

«El otro día fui a una reunión al colegio de mi hija de 5 años y casualmente estaban en el recreo. Estuve observándola sin que se diese cuenta, y me sorprendió verla sola.

Iba de un lado a otro, parecía que no encajaba en ningún grupo. Al final se puso a jugar solita en el arenero.

Le pregunté a la profesora si esto era habitual, y me dijo que sí, pero que no me preocupara, que a estas edades muchos niños aun están en la fase de «juego solitario». Pero, ¿cómo no me iba a preocupar?»

«Mi hijo tiene doce años. Vivimos en un barrio tranquilo y los niños de su edad ya empiezan a quedar para salir por la tarde a dar una vuelta. Mi hijo no queda con nadie. Me preocupa que esté siendo excluido por sus compañeros, que no tenga interés por socializar, o que sea un bicho raro. ¿Qué puede estar pasando?»

Estas son preocupaciones habituales de cualquier padre. Es frecuente que en algún momento del desarrollo de nuestros hijos sintamos que algo no va bien en las relaciones con sus iguales. Veamos qué es lo que puede estar pasando.

La importancia de las amistades

La amistad es un sentimiento de conveniencia entre dos personas, donde se busca confianza, consuelo, amor y respeto, los amigos son vitales en la edad escolar para el correcto desarrollo de los niños.

Que nuestros hijos jueguen con amigos ayuda a su desarrollo moral y emocional, además de a identificar cómo funcionan las normas sociales y desarrollar la empatía.

Además, es un impulso para reconocer los sentimientos en los demás, tomar decisiones o resolver conflictos, entre otras cosas.

¿Es mi hijo introvertido o tiene problemas para relacionarse?

Es posible que este no sea el rey del patio, pero no porque no sepa cómo, sino porque no quiera serlo.

Tener pocos amigos no es negativo per se, hay niños más bien solitarios pero debido a sus propias elecciones, lo importante es saber si tiene unos pocos amigos (incluso un único amigo) con los que sabe relacionarse adecuadamente y compartir buenos momentos y aficiones. Si esto es así, no hay nada de lo que preocuparse, este tiene simplemente una personalidad más introvertida.

Lo que debe hacer saltar nuestras alarmas es que nuestro hijo intente hacer amigos pero que no consiga conectar con sus compañeros de clase, con los de las actividades extraescolares o incluso con primos o vecinos de su edad. Aquí es momento de intervenir y de ofrecerles algo de ayuda, pues hay algo que están haciendo que les aleja de los demás.

Tal vez sean dificultades en habilidades sociales o inmadurez. Hay algunos que de manera natural son más hábiles socialmente, tienen más inteligencia emocional, y otros a los que les cuesta más. Puede que sean poco empáticos, demasiado impulsivos o que no hayan interiorizado ciertas normas.

 Si detectamos que algo de esto puede estar pasando, podemos trabajar estos aspectos con él.

Por otro lado, tenemos que observar si lo que sucede es que nuestro hijo parece no necesitar a los demás. Que no cuenta con lo que los psicólogos llamamos «intención social».

En este caso, el niño no busca la interacción con otros y parece no disfrutar del juego conjunto.

Si detectamos esto, es conveniente consultar con un especialista, pues estos síntomas pueden ser significativos y enmascarar alguna dificultad más seria.

Fuente: Canva

Cómo podemos ayudar

Si nuestro hijo sí presenta «intención social» y ganas de hacer amistades pero le cuesta un poco socializar, podemos ayudarle de esta manera:

1. Facilitar que se relacione con sus compañeros fuera del contexto escolar

Invitar a otro niños a casa después del cole, hacer fiestas temáticas o reuniones los fines de semana, proponer a nuestro hijo hacer alguna excursión con sus amigos donde él elija.

2. Fijarnos en su conducta social

A veces lo que ocurre es que nuestro hijo tiene alguna conducta que no favorece la interacción con los demás, quiere mandar siempre, acusa a otros niños, cuenta sus secretos o simplemente tiene un mal hábito como hurgarse la nariz o chupar todo lo que está a su alcance.

3. Ser un buen modelo a imitar

Los niños aprenden muchas habilidades sociales a través de la observación de cómo se relacionan sus figuras de referencia con otros adultos. ¿Cuál es vuestra relación con los otros padres en los cumpleaños o en el parque? Es necesario que mostremos buenas conductas de interacción para que nuestros hijos puedan aprenderlas.

4. Evitar las presiones

Si nuestro hijo siente que le estamos presionando para que haga amigos, será totalmente contraproducente. Se sentirá inseguro cuando esté con otros niños y aumentará su timidez. Nuestro deber es que vean los aspectos positivos de la amistad ofreciendo diferentes oportunidades para ello, pero nunca imponiéndolas.

5. Darle oportunidad de ampliar su círculo de amigos

Una buena idea es apuntarle a alguna actividad extraescolar fuera del colegio, donde pueda conocer otros niños con los que comparta intereses.

El camino de la socialización de nuestros hijos es largo y supone un aprendizaje. Como todos los aspectos del desarrollo, los padres podemos tener un papel fundamental en su consolidación. Lo más importante es, sabiendo cómo es y cuáles son sus necesidades, brindarle el apoyo que pueda necesitar para que logre tener relaciones sociales gratificantes.

Úrsula Perona
Psicóloga infantil
Colaboradora de Sapos y Princesas

ConsejosPsicologíaExpertos Inteligencia emocional Sociabilización

Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/psicologia-infantil/me-preocupa-que-mi-hijo-no-haga-amigos/

¿Por qué los niños necesitan tener amigos?

Mi hijo no tiene amigos. ¿Cómo fomentar la amistad en los niños?

Las amistades son importantes para ayudar a los niños a desarrollarse emocionalmente y socialmente.

Además, mediante las relaciones de amistad, aprenden a establecer normas, sopesar alternativas y tomar decisiones.

Introducción

Los seres humanos somos seres sociales. Venimos al mundo programados para responder y relacionarnos con los demás. Incluso los niños más pequeños giran la cabeza como respuesta al sonido de una voz humana. Ya en los primeros años de vida, los niños comienzan a interactuar con otros niños fuera del ámbito familiar.

La amistad entre los pequeños es diferente a la amistad que establecen con los padres y con otros familiares. Las relaciones familiares proporcionan un sentido de intimidad más profundo y cercano, pero no sustituyen a las otras relaciones.

Desde la infancia hasta la adultez, pasando por la adolescencia, la amistad es uno de los aspectos más importantes de la vida.

¿Para qué están los amigos?

Las amistades son importantes para ayudar a los niños a desarrollarse emocional y socialmente. Proporcionan un campo de entrenamiento para probar diferentes maneras de relacionarse con los demás.

A través de la interacción con los amigos, los niños aprenden a establecer normas, sopesar alternativas y tomar decisiones. Experimentan miedo, enojo, agresión y rechazo, aprenden a ganar y a perder y entienden lo que es apropiado y lo que no.

También adquieren conocimientos sobre el posicionamiento social y las clases de poder: quién está dentro, quién está fuera, cómo dirigir y cómo seguir, qué es justo y qué no, etc.

Los niños aprenden que diferentes personas y diferentes situaciones requieren diferentes comportamientos, y llegan a comprender los puntos de vista de otras personas.

Los amigos proporcionan compañerismo y los niños descubren quiénes son al compararse con otros niños: quién es más grande, quién es más rápido, etc. Aprenden que son similares a otros niños, pero que cada uno tiene sus particularidades. En los pequeños, la amistad y el hecho de formar parte de un grupo mejora el sentimiento de autoestima.

El consuelo y el apoyo que dan los amigos ayudan a los niños a hacer frente aafrontar momentos difíciles o periodos de transición, como el cambio a una nueva escuela, el comienzo de la adolescencia, asuntos familiares complicados, decepciones, etc.

Las amistades no son un lujo, son una necesidad para un desarrollo psicosocial sano.

Estudios previos demuestran que los niños con amigos disfrutan de un estado de bienestar óptimo, de una mejor autoestima y tienen menos problemas sociales en la edad adulta que los niños que no tienen amistades.

Por otro lado, los niños con problemas para hacer amigos tienen más posibilidades de sentirse solos, de recibir burlas de los compañeros, de tener problemas académicos y de adquirir malas conductas.

Tener amigos

Cuanto más pequeños sean los niños a la hora de empezar a tener amigos, más probable será que tengan amistades en edades posteriores. Un 75 % de niños en edad preescolar tienen amistades, y en la adolescencia, entre un 80 % y un 90 % afirman tener amigos, normalmente indicando que uno o dos son los mejores amigos y los demás buenos amigos.

Niños y adolescentes de todas las edades piensan en la amistad en términos de reciprocidad, es decir, lo que uno hace por el otro, pero las relaciones de amistad cambian con la edad.

El niño pequeño ayudará a un compañero a reconstruir una torre de bloques, el niño en edad escolar ayudará al amigo a hacer los deberes, y el adolescente dará consejo a un amigo sobre un tema que éste no quiere hablar con los padres.

Aunque los términos de la reciprocidad se mantienen constantes, el concepto de amistad y del comportamiento asociado a esta cambia a medida que el niño crece.

La amistad según los grupos de edad

En la edad preescolar, los niños comienzan a establecer contacto con los compañeros, a desarrollar los fundamentos de comportamiento del juego y a hacer visibles las preferencias por ciertos compañeros.

Identifican niños específicos como amigos e interactúan de manera diferente con ellos.

Dentro de este grupo de edad, la amistad no se refleja a través del lenguaje, pero durante el tiempo que pasan juntos están inmersos en una misma actividad.

Durante la etapa escolar, los niños, generalmente, eligen amigos que presentan alguna similitud con ellos y con los que comparten intereses. A esta edad, los niños se suelen orientar a un grupo determinado de amigos.

Los grupos reflejan muchos de los problemas que existen en cualquier relación social: inclusión, exclusión, conformidad, independencia, miedo o rechazo. También reflejan diferencias de género.

Cuanta más edad, los grupos se vuelven cada vez más determinados por el sexo: las chicas suelen manifestar relaciones más íntimas y de apoyo con las amigas.

Los chicos tienden a formar grandes grupos de amigos, centrados sobre todo en el deporte, mientras que las chicas, en general, prefieren formar grupos más pequeños y mantener conversaciones más personales. Los grupos de niñas suelen ser más pequeños y exclusivos que los de niños durante la infancia, pero en la adolescencia la situación se revierte.

La formación de grupos es un fenómeno natural. Pertenecer a un grupo, ya sea de deporte, político, etc. proporciona un sentimiento de pertenencia. Entre los 10 y los 12 años se empiezan a formar los grupos, y a medida que los niños crecen, se apoyan más en los amigos, y los toman como guía a seguir, en detrimento de los padres.

Los grupos se pueden formar en base a la apariencia, a las habilidades atléticas, a los resultados académicos, al estatus económico o social, al talento, a la habilidad para atraer al sexo opuesto, etc. Para algunos niños, no pertenecer a ningún grupo es un motivo de preocupación.

Algunos de ellos pueden sufrir sentimientos de rechazo si no son incluidos e, incluso, pueden ser motivo de burlas y bullying.

La cantidad de tiempo que los niños pasan con los amigos es mayor durante la escuela primaria, la secundaria y la adolescencia. Los jóvenes pasan casi un tercio de su tiempo en compañía. La mayoría de adolescentes tiende a alejarse de los padres y de otros familiares y, en cambio, desarrolla unos vínculos más estrechos con los compañeros.

Mientras que la amistad entre los niños pequeños se basa, generalmente, en el compañerismo, los mayores prefieren compartir inquietudes, pensamientos y sentimientos personales.

Las características de la amistad en la preadolescencia, como el compañerismo, la ayuda, la validación, el cuidado de los amigos y la confianza son determinantes, pero, además, las amistades adolescentes se vuelven significativamente más íntimas.

Los adolescentes reconocen y valoran la complejidad de las relaciones humanas: consideran la amistad un fuerte vínculo perdurable en el tiempo.

Los amigos y los resultados académicos

Parece lógico que tener amigos en la escuela potencie el progreso académico de los niños. La escuela puede convertirse en una fuente de experiencias gratificantes y en un espacio natural de reforzamiento de comunidades. Los amigos pueden ayudarse mutuamente con las tareas escolares y los deberes, y lo que es más importante, hacen que la escuela sea más divertida.

Diversos estudios demuestran que los niños que tienen amigos y cambian de grado escolar, tienen mejores resultados escolares y les es más fácil conservar y hacer nuevos amigos. Paralelamente, los adolescentes que tienen amigos experimentan menos problemas psicológicos a la hora de cambiar de curso o de instituto.

Cuando la amistad no ayuda

La calidad de la amistad es importante. La conocida expresión «presión de grupo», que comienza en la adolescencia, aunque positiva para muchos, puede comportar también consecuencias negativas.

Los niños que se relacionan con compañeros que muestran conductas antisociales corren el riesgo de seguir este mismo patrón de comportamiento. Los amigos antisociales no son un buen modelo a seguir.

Especialmente durante la adolescencia, los jóvenes que tienen un historial de comportamiento difícil y unas relaciones pobres con los compañeros tienen más riesgo de involucrarse en conductas delictivas.

Por el contrario, los adolescentes que tienen un historial de buenas relaciones y son socialmente maduros tienen más capacidad de resiliencia y mejores aptitudes para hacer frente a los cambios y al estrés.

Fomentar la amistad entre los niños

¿Qué pueden hacer las escuelas?

Para los niños que necesitan ayuda individualizada:

  • Enseñar a los niños habilidades sociales a través de un coach o de un asesor, y practicar con ellos las nuevas estrategias.
  • Terapia en pareja: 2 niños con dificultad interactúan el uno con el otro mientras reciben feedback de un adulto.

Intervenciones de grupo en la clase:

  • Realizar programas de resolución de conflictos que enseñen a los niños a encontrar alternativas para gestionar los problemas.
  • Trabajar en tareas de cooperación, organizar juegos, etc. que fomenten la interacción y fortalezcan las alianzas entre los compañeros.
  • Mediante un refuerzo de las habilidades sociales adecuadas se puede mejorar la sociabilidad del niño.

¿Qué pueden hacer los padres?

  • Explica a tu hijo qué representa para ti la amistad. Esta transmisión es importante y hay que dedicarle esfuerzo.
  • Respeta el estilo de sociabilidad de tu hijo. Algunos niños se desarrollan mejor con muchos amigos, otros con menos pero más íntimos, etc. Algunos hacen amistades de manera más rápida mientras que otros necesitan más tiempo.
  • Ayuda a tu hijo a que dedique tiempo a hacer amigos. Esto es especialmente importante si el niño es tímido o reticente a mantener interacciones con otros niños. Por ejemplo, ofrece tu casa para que el niño pueda invitar a compañeros de clase, queda con otras familias con niños o sugiérele directamente que invite a algún amigo.

Aunque, a menudo, muchos padres sienten que pueden estar forzando demasiado estas estrategias, estudios recientes indican que los niños que fueron reconducidos socialmente tenían padres que estaban involucrados en sus actividades sociales.

Si tu hijo tiene problemas con algún amigo, fomenta que hable con él o ella y piensen de qué manera pueden gestionar situaciones similares si vuelven a aparecer.

Es importante ayudar al niño a manejar la situación de forma positiva y a entender sus reacciones y sentimientos.

Referencia bibliográfica

Do Kids Need Friends?. NYU Child Study Center , 2013 [acceso: 31 de enero de 2013]. 
 

Источник: https://faros.hsjdbcn.org/es/articulo/ninos-necesitan-tener-amigos

Mi hijo no tiene amigos ¿cómo ayudarlo?

Mi hijo no tiene amigos. ¿Cómo fomentar la amistad en los niños?

Mi hijo no tiene amigos ¿cómo ayudarlo? Una de las cosas más difíciles de gestionar para unos padres es ver a su hijo sufrir y no tener la capacidad o los recursos para poderle ayudar. Además, el rechazo social o la falta de amistad son algunos de los problemas emocionales más frecuentes en los niños.

Al dolor a nivel individual y familiar que provoca esta situación hemos de sumarle otras dificultades a largo plazo.

Los humanos somos seres sociales, y dependiendo de cómo sea el contexto social en el que nos criemos así se desarrollará nuestro cerebro.

Un niño que se encuentra aislado socialmente podrá presentar cantidad de problemas futuros por un desarrollo pobre de su cerebro.

En este artículo intentaremos explorar los motivos por los que un niño no tiene amigos, cómo saber si eso significa que esté sufriendo bullying y cómo podemos ayudarles a hacer amigos.

Por qué mi hijo no tiene amigos

Lo primero de todo, no existe una respuesta única por la que nuestro hijo no tenga amigos. Se suele deber a una situación multicausal. Algunas de las factores que influyen son:

Le cuesta abrirse a los demás y eso le impide encontrar un grupo estable de amigos. A veces, este es el caso de muchos niños. No es que tengan ningún problema en sí, sino que el hecho de hablar poco no favorece sus interacciones.

La distancia entre compañeros dificulta el crear vínculos

El contexto actual en el que vivimos donde cada vez residimos más en ciudades. Muchos niños refieren que a pesar de tener buenas relaciones en el cole, les cuesta mucho mantener las amistades porque viven muy lejos de sus compañeros.

Cambios de residencia que le impiden hacer amigos

Cada vez las familias asumen más cambios de residencia, y aunque esto puede tener grandes beneficios también puede dificultar el afianzamiento de amistades.

Uso excesivo de la tecnología

El uso y la influencia de la tecnología, está haciendo que a nivel general estemos avanzando hacia una sociedad más solitaria. Ya que es más sencillo conseguir cualquier cosa sin necesidad de interaccionar con los demás.

Más pantallas y menos interacción social

Muchos niños prefieren quedar para jugar desde casa, que quedarse después de clase jugando en el parque. Esto genera una falta en el desarrollo de habilidades sociales y de resolución de problemas, lo que hace que los niños cada vez eviten más las interacciones sociales.

El Bullying le impide confiar en los demás

Si tu hijo sufre bullying es posible que se cierre en sí mismo y no confíe en poder hacer amigos nuevos. Es necesario poder ayudarle a afrontar la situación y actuar rápido para que no vaya a más.

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Estamos asistiendo a un cambio social, las familias y los contextos cambian. Estos cambios influyen en como nos relacionamos y como siempre la infancia es la que se ve más damnificada, al ser los niños los más vulnerables de toda la sociedad.

Causas más comunes que explican la dificultad de relacionarse de los niños

Antes de explorar cualquier otro tipo de causa debemos determinar si el niño está sufriendo bullying o cualquier otro tipo de rechazo. Si el niño está siendo rechazado, lo primero que se debe hacer en una intervención con el entorno. Nunca colocaremos al niño como culpable.

Si el bullying puede ser descartado, empezaríamos a explorar otras opciones. Primero evaluaríamos bien el contexto. Podemos llevar un registro durante varias semanas de las actividades del niño y evaluar el tipo de interacciones que tiene.

Por ejemplo, si vamos al parque, fijarnos si juega con otros niños, quién inicia el juego, si se enfada en algún momento o si busca solo jugar con personas conocidas o por lo contrario no tiene dificultad para adaptarse a niños nuevos.

A partir de ahí podemos ver si tiene dificultades para iniciar conversaciones, si le generan ansiedad situaciones nuevas, si le cuesta empatizar con los otros niños, o si necesita ayuda para proponer juegos. Es posible que necesite ayuda para mejorar sus habilidades sociales.

“Hay que descartar que le hagan bullying para poder cortarlo de inmediato.”

¿Y si le hacen bullying qué hago?

Si detectamos que nuestro hijo puede estar sufriendo bullying debemos actuar con rapidez. El sufrimiento que produce el bullying es muy doloroso y duradero en el tiempo.

El primer paso es hacer participe al colegio de la situación de bullying, para que ellos puedan intervenir con los compañeros. A continuación, sería conveniente ponernos en contacto con los padres de los acosadores para que esa situación acabe cuanto antes. Los niños también necesitan tomar conciencia.

En cuanto a nuestro hijo, lo principal que tenemos que hacer es acompañarlo, y hacerle sentir querido y valorado en todo momento. El mayor peligro del bullying es que nos lleva a la destrucción de nuestra propia autoestima e identidad. Ayudarle a sentirse una ser importante y amado por ser tal y como es, será un gran factor de protección.

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Si el bullying solo aparece en uno de sus contextos, por ejemplo en el colegio, es muy importante que fomentemos relaciones sanas fuera del colegio, que pueda sentir que no es algo que se deba a su personalidad.

Cómo ayudar a mi hijo a hacer amigos

Para ayudar al niño a hacer amigos primero debemos ver qué podemos hacer nosotros como padres. Aquí tienes algunas ideas

Para facilitar que genere buenas habilidades sociales y pueda tener relaciones sanas a lo largo de su vida debemos tener en cuenta alguna de las siguientes ideas.

  • Empezar a tener interacciones sociales desde muy pequeño.
  • Darle la oportunidad de tener diferentes contextos o grupos sociales con los que relacionarse.
  • Hablarles mucho de pequeños, cuanto más hablemos a los niños en el vientre materno y en los primeros años más fácil será que adquieran un buen vocabulario y con ello buenas habilidades sociales.
  • Estar atento a sus creencias entorno a la amistad y las relaciones, muchas veces se encontrarán que la persona que ella considera su mejor amiga le falla, es importante poderles acompañar en el proceso de frustración y en camino hacia la construcción de relaciones sanas.
  • Vigilar las relaciones de mejor amigo/a. A menudo los niños tímidos o con pocas habilidades sociales dependen mucho de un solo amigo para todo. En muchas ocasiones, esta relación es completamente sana, pero nos hemos encontrado casos en que se trata de una relación de sumisión, de la cual cuesta mucho salir y que además no aporta a la hora de aumentar el número de relaciones.

No tener amigos, un gran problema social e individual

La amistad es muy importante durante la infancia y la adolescencia. Sin embargo, cada vez más niños y adolescentes se encuentran con dificultades para tener un grupo de amigos.

Como padres podemos adaptarnos a sus necesidades actuales y ayudarles a ganar confianza en sí mismo y habilidades sociales que les faciliten la relación con los otros.

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Antes de empezar a trabajar sobre el niño es importante que evaluemos el contexto y las posibilidades reales de estos niños para generar relaciones duraderas. Si te sientes identificado con este artículo y crees que os podríamos ayudar a vosotros como padres o a vuestros hijos, no dudes en ponerte en contacto con el equipo de Psicoemocionat.

Источник: https://www.psicoemocionat.com/mi-hijo-no-tiene-amigos-como-ayudarlo/

Educar en valores: cómo fomentar la amistad en los niños y niñas

Mi hijo no tiene amigos. ¿Cómo fomentar la amistad en los niños?

Es probable que tus hijos e hijas hayan visto películas como las de la saga de Harry Potter o Toy Story, o hayan leído libros como El Principito o Las aventuras de Tom Sawyer. Todos tienen en común una cosa: hablan del valor de la amistad.

Las personas somos seres sociales y nos encanta el contacto con otras personas. Los amigos son fuente de alegría, de diversión, de apoyo, de cariño y de ayuda.

A lo largo de nuestra vida haremos nuevos amigos, perderemos a algunos y a otros nunca los olvidaremos.

El día 30 de julio se celebra el Día Internacional de la amistad y en este post queremos hablar de la importancia de la amistad y de cómo fomentar el valor de la amistad en niños y niñas para que vivan una existencia plena y feliz.

Por qué es importante el valor de la amistad

Todos necesitamos crear y desarrollar una serie de habilidades que nos ayuden a relacionarnos con otras personas y a integrarnos en la sociedad. Es labor de los padres y madres enseñar a sus hijos e hijas la importancia de crear relaciones, hacer amistades, cuidarlas y mantenerlas.

La amistad es fundamental para que tus hijos e hijas aprendan de niños de su edad, jueguen y se diviertan, y compartan experiencias. La amistad también favorece una buena salud mental y ayuda a crear relaciones afectivas duraderas.

Por lo general, nos hacemos amigos de personas con las que compartimos intereses y, con el paso del tiempo, surge el afecto. Es habitual tener varios grupos de amigos: en el colegio, en el barrio, en la universidad, en el trabajo. Muchas personas tienen amigos que conservan desde que eran pequeños.

En los malos momentos es cuando podemos ser totalmente conscientes de quiénes son nuestros amigos y de lo necesarios que son para superar una mala época. Un amigo de verdad se alegra de verte y siempre se esfuerza en pasar tiempo contigo, se ilusiona con tus logros, te ayuda de forma desinteresada y está a tu lado cuando lo necesitas.

El vínculo de la amistad con otras personas favorece que seamos más felices y empáticos, por lo que tener amigos tiene un impacto directo en nuestra salud física y mental. La amistad entre dos personas se puede terminar debido a una traición o a una falta de apoyo en momentos difíciles. Después de un acontecimiento de este tipo es difícil recuperar la confianza.

Ideas para fortalecer el valor de la amistad y niños y niñas

Como padres y madres tenemos la importante misión de que nuestros hijos sean felices y una de las formas de lograrlo es fomentar el valor de la amistad. Estos son algunos consejos que puedes seguir para lograrlo:

Da ejemplo. Los niños y niñas toman a sus padres y madres como ejemplo, por lo que si desea fomentar la amistad, ellos tendrán que ver que tú tienes amigos, que los cuidas y que los apoyas.

Invita a los amigos de tu hija o hijo a casa. Una forma fácil de fomentar la amistad de tus hijos e hijas con otros niños es invitarles a pasar un rato en tu casa o a hacer algún plan juntos: montar en bici, ir al parque, ir al cine etc. La idea es que tus hijos e hijas se relacionen con otros niños en otro ámbito distinto al colegio.

Fomenta los juegos en grupo. Cuando los niños y niñas se junten puedes proponer juegos que se hagan en grupo, por ejemplo, juegos de mesa, puzles, juego del pañuelo por equipos, el escondite por parejas o de tres en tres, los juegos de balón como el baloncesto, el balonmano o el fútbol o el juego de las sillas, entre otros muchos ejemplos.

No intervengas en sus conflictos. En el caso en que surjan conflictos, es mejor que te mantengas al margen, salvo que sea absolutamente necesario intervenir. Los niños y niñas deben aprender, poco a poco, a manejar los conflictos que surjan y a encontrar soluciones.

Escucha a tus hijos e hijas. Puede que un día tu hijo e hija llegue a casa disgustado porque ha tenido una riña con algún amigo. En estas situaciones es importante que no le quites importancia al problema, que le dejes que te cuente lo que ha sucedido y que le enseñes cómo puede resolver el problema hablando con sinceridad con su amigo.

Comparte con tus hijos e hijas cuentos y películas sobre la amistad. Cuando los niños y niñas son pequeños es importante fomentar la lectura con valores.

Elige libros que traten sobre la amistad para que comprendan su importancia y lee un rato con ellos todas las noches, por ejemplo. Un buen plan también es enseñar el valor de la amistad viendo películas que traten del tema.

Ya hemos citado antes la saga del joven aprendiz de mago Harry Potter. Puede ser un buen ejemplo de película en la que se muestra la importancia de tener amigos y de conservarlos.

Aplica un estilo de educación democrático. Permite que tus hijos e hijas intervengan en las decisiones que les conciernen, habla con ellos, pregúntales. Esta forma democrática de educar fomentará que tus hijos e hijas sean más tolerantes y tengan más facilidad para hacer amigos.

Un niño y niña que ha comprendido el valor de la amistad:

– Será conciliador con sus amigos.

– Escuchará a otras personas.

– Ayudará a sus amigos cuando lo necesiten y les apoyará en momentos difíciles.

– Se alegrará cuando un amigo alcance una meta complicada.

– Jugará con otros niños y disfrutará compartiendo juguetes.

– Será cariñoso con otros niños y niñas

En definitiva, se trata de que los niños y niñas aprendan valores como la amistad, hagan amigos, los disfruten y sepan cómo conservarlos a lo largo del tiempo, de manera que, a pesar de las circunstancias de la vida, sigan encontrándose con esos amigos a lo largo de los años y compartiendo confidencias y risas.

Derechos de imagen:  Cheryl Holt en Pixabay 

Amistad , compañerismo , empatía , España , Infancia , Valores

Источник: https://www.educo.org/Blog/Educar-en-valores-como-fomentar-la-amistad-ninos

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