Miedos en bebés de 1 año

Miedos en bebés de 1 año

Miedos en bebés de 1 año

A lo largo de nuestra vida vamos a experimentar el miedo. Este irá evolucionando según nuestras experiencias, pero tener miedo no es malo.

  La capacidad de poder expresarnos, tener sentimientos o sentir emociones es de lo que más nos caracteriza como humanos. Lo primero que hacemos al salir del vientre de nuestra madre es llorar.

Con esto queremos dar a entender que lo primero que hacemos al llegar a este mundo es expresar una emoción, tal vez porque sentimos miedo de lo desconocido.

Indice

El miedo en bebés

El miedo es una característica evolutiva que permite al ser humano distinguir situaciones específicas que lo pueden colocar en una zona donde puede estar en riesgo su vida.

En cada etapa de la vida se experimentarán distintos tipos de miedo.

Por ejemplo, un niño de tres años le puede tener miedo al sonido de un globo que explota, mientras que un adulto joven le tendrá miedo a las alturas.

Con este ejemplo podemos entender que el miedo se va a ir adaptando a las experiencias que vaya viviendo cada individuo, por lo tanto su enfoque irá dirigido a las preocupaciones personales que tenga cada persona.

¿A qué le tiene miedo mi bebé?

Ya entendemos qué es el miedo y por qué sucede, pero seguramente ahora quieres entender los miedos de tu pequeño para poder ayudarlo cuando estos se manifiesten.

1.- Ruidos fuertes. A todos nos espanta un sonido incidente de alta intensidad. Sin embargo, cuando creces y analizas de dónde proviene simplemente se queda en espanto y no en miedo. En cambio a los bebés, al presentarse a una situación que no pueden comprender, les provocará miedo y sensación de peligro.

2.- Desapego. Cuando la persona de apego del pequeño sale de su campo visual, este sentirá miedo. No tiene aún la percepción de tiempo o espacio, por lo que lo único que conoce es a ti, su padre o su madre.

3.- Extraños. Este punto se relaciona con el anterior, puesto que el bebé sólo se siente seguro con su persona de apego. Al ver a un desconocido en su campo visual sentirá peligro.

4.- Juguetes. Algunos juguetes pueden tener simulaciones de rostros, los cuales estarán modificados al que están acostumbrados. Estos también puede contener expresiones extrañas y los hará sentir inseguros.

5.- Oscuridad. El miedo a los ambientes donde no pueden ver se debe a que de la misma forma sienten el desapego de sus padres y sienten miedo al no poder ver bien lo que ocurre a su alrededor.

¿Cómo lo puedo ayudar al bebé cuando tenga miedo?

Es difícil afrontar algo que nos da miedo a cualquier edad. No importa si tienes 5, 20 o 50 años. Todos tenemos miedo y nos cuesta afrontarlo. Sin embargo, el apoyo por parte de otra persona siempre es una buena arma para ponerle cara al asunto.

Aquí te damos unos consejos para que puedas apoyar a tu hijo ante las situaciones o cosas que le provocan miedo.

1.- El miedo es normal. Lo primero es comprender que tener miedo es una percepción natural, así lograrás entender que tu hijo se sienta así ante un mundo nuevo.

2.- Consuélalo. Por nada del mundo lo hagas sentir avergonzado al momento que presente su miedo. En lugar de eso deberás consolarlo y transmitirle seguridad.

3.- Acompáñalo. No lo obligues a enfrentar su miedo. Sí deberás acompañarlo ante su miedo, pero si el niño decide no afrontarlo, no lo obligues.

Tu hijo al final del día superará sus miedos para después aprender unos nuevos. Esto lo ayudará a desarrollarse, puesto que al ir superando situaciones también madurará y podrá comprender más las cosas.

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Источник: https://www.todopapas.com/bebe/psicologia-bebe/miedos-en-bebes-de-1-ano-8098

Temores infantiles. Los miedos más comunes en los niños

Miedos en bebés de 1 año

Los temores infantiles son parte del proceso de aprendizaje. La misión de los padres es ayudarles a superarlos para que no se terminen convirtiendo en fobias y les perjudiquen en su día a día.

Es normal que tengan miedo a lo desconocido o a miedos clásicos como la oscuridad, los animales, los ruidos fuertes o a las personas extrañas.

Además tiene su lado positivo, estos miedos les ayudarán a ser conscientes de los peligros reales y una vez los hayan superado fortalecerán su autoestima.

Los 10 miedos más comunes en la infancia

Si bien un niño puede tener miedo a algo en concreto, el sonido de un juguete, una fotografía o un cuadro, una muñeca antigua, etc. lo habitual es que el origen de sus temores sea lo que a la mayoría de nosotros nos ha asustado alguna vez en nuestra vida. Por ello, los más típicos son los siguientes:

En esta guía te damos una serie de recomendaciones para evitar accidentes comunes en el hogar con la corriente y los enchufes, productos de limpieza, medicamentos y pinturas, objetos peligrosos, quemaduras y peligros en el agua (piscinas, playa y bañeras)

Miedo a la oscuridad

El temor a la oscuridad es el más frecuente en los niños y surge alrededor de los dos años. El niño que se encuentra en una habitación a oscuras se siente desubicado, su imaginación se dispara y cualquier ruido le asusta.

La mayoría de los niños precisan de una pequeña iluminación a la hora de irse a la cama para no sentir la oscuridad plena. Ayuda al niño a entender la oscuridad y hazle ver que es bonita, explícale porque por la noche ya no está el sol, que las estrellas y la luna iluminan el cielo, etc.

Una opción puede ser decorar el techo de su habitación con estrellas decorativas que brillan en la oscuridad. A pesar de no dar luz, el niño podrá jugar con su imaginación y perder ese miedo.

Miedo al agua o a nadar

El miedo al agua de la piscina o del mar nace de nuestra condición como seres humanos, puesto que sabemos que no podemos respirar bajo el agua.

Además, este temor suele aparecer tras una experiencia traumática con el medio acuático. Como adultos, no debemos forzar al niño a meterse al agua lanzándolo contra su voluntad.

Además, debemos intentar no bromear dentro del agua para evitar así crear una fobia al medio acuático.

Miedo a los ruidos fuertes: tormentas o fuegos artificiales

Los ruidos fuertes de las tormentas y los aullidos del viento pueden provocar al niño temor, una necesidad de que sus padres les protejan de la tormenta. La solución es tomarlo como un juego.

En el caso del clima por ejemplo, salir a la calle cuando llueve y jugar con el paraguas y la ropa de lluvia, que vea que también puede ser divertido.

Por otro lado, si tu hijo tiene miedo a los ruidos fuertes como el de los fuegos artificiales, acudid a un evento festivo y jugad con los colores de los fuegos. Si tiene miedo a los petardos, exponerlos a ellos de forma progresiva.

Miedo a los animales

Los niños en sí no tienen porque tener miedo a los animales, por ejemplo a los perros, a no ser que hayan tenido una mala experiencia. Por regla general, los niños se acercan a los perros y gatos, les acarician, hasta que un día un perro se revuelve, y le ladra o se le sube encima. Es cuando el niño coge miedo a los animales.

Tenemos que tener claro que los niños se asustan ante lo desconocido, y ellos no saben cómo va a reaccionar un animal. Como adultos, cuando veamos un perro podemos acercarnos a él, acariciarlo y decirle al niño lo bonito que es el perro, en vez de sobreprotegerlo cuando se cruce en nuestro camino un perro.

 La clave está en generar tranquilidad.

Miedo a las personas desconocidas

El miedo a los extraños en un temor saludable, de autoprotección. Ellos deben saber que no deben irse con gente que no conocen. El problema viene cuando teme a personas que no ve de forma regular, como familiares o amigos.

Intenta permanecer cerca de tu hijo con un comportamiento natural, para que el niño vea que son gente de confianza a la que no tiene que temer.

Si es vergonzoso, advierte a las otras personas para que hablen con él sobre actividades que les gusten al niño, de manera que poco a poco se vayan acercando.

Miedo a dormir fuera de casa

Los niños que tienen miedo de dormir fuera de casa probablemente tienen miedo a la oscuridad y a separarse de sus padres. Pasar la noche fuera de casa, ya sea en casa de un amigo o de campamentos puede ser una aventura, pero también puede generar miedo a los pequeños.

Para que esto no ocurra, debemos preparar la salida con antelación, haciéndole ver que se lo va a pasar muy bien y que ante cualquier problema, puede llamarnos por teléfono, que el niño tenga seguridad.

  Asegúrate de informarle de las actividades que podrá realizar al dormir fuera de casa o en el campamento y lanza mensajes motivadores para que sus ganas sean mayores que sus temores.

Los niños con temor a dormir fuera de casa pueden presentar nerviosismo, dolor de estómago, vómitos, manos frías y sudorosas o dolor de cabeza.

Es muy importante actuar ante la falta de sueño en los niños ya que, que puede afectarles en su alimentación, actividad física, bienestar emocional y rendimiento escolar. En esta guía explicamos la importancia del dormir las horas adecuadas, y varios consejos para conseguir un sueño saludable desde pequeños.

Miedos y terrores nocturnos: las pesadillas

Los terrores nocturnos o parasomnias, a diferencia de las pesadillas, no provocan que el niño se despierte. Cuando el niño se despierta no recuerda qué ha soñado.  Se suelen dar en niños a partir de los tres años y desaparecen en la adolescencia.

Si las pesadillas afectan prácticamente a todos lo niños, los terrores nocturnos afectan al 5% de la población infantil. Los terrores nocturnos son reacciones que tienen lugar en la fase más profunda del sueño. El niño se asusta, grita de forma angustiosa, suda y se le acelera el ritmo cardíaco.

Algunos incluso se levantan de la cama, y el consuelo no les afecta positivamente. Minutos después el niño se calma y sigue durmiendo sin acordarse de lo sucedido.

Por otro lado, las pesadillas son sueños con contenidos muy elaborados. Al despertarse el niño siente miedo y ansiedad, asociadas al recuerdo del sueño.

Son normal entre los niños entre 3 y 7 años. Si son muy frecuentes pueden estar asociadas a niños con alguna inseguridad o tras haber estado separados de su padres durante un tiempo.

Se superan con la edad sin necesidad de tratamiento psicológico.

Miedo a separarse de su madre/padre o a estar solo

El niño se preocupa cuando sus padres salen de casa (por motivos de viaje, de trabajo o simplemente se salen de la rutina diaria). Su temor es que les pase algo malo, que se pongan enfermos o que fallezcan.

Este temor puede interferir ya que los padres se sientan sobrecargados al estar el máximo tiempo posible con el niño, que no puedan salir de casa sin él o no puedan hacer planes de ocio dejándoles con un familiar.

Miedo a ir al médico o dentista

Para algunos niños la visita al pediatra o al dentista puede suponer síntomas de terror: lloros, gritos, malestar general, etc. El niño tiene temor a lo desconocido y al dolor que pueda provocarle la visita.

Si no ha sufrido una mala experiencia en el médico, es importante informarle de lo que va a ocurrir. Dile que el médico va a mirar su cuerpo y va a curarle, escuchar tu corazón y ver que está fuerte y grande.

Estas palabras le calmarán y le harán ver que la visita al médico no es un castigo, sino algo bueno para él.

Miedo a los monstruos y las caretas/disfraces

A los niños les pueden asustar las personas disfrazadas o las máscaras de monstruos. La razón se basa en que no saben qué es o quien está detrás de ese disfraz.

La solución es hacerles ver que detrás de ese disfraz hay una persona, que le muestre la cara para que él mismo lo compruebe, y además podemos intentar ponerle a él esa máscara y vea que es solo un complemento más.

Источник: https://quierocuidarme.dkvsalud.es/salud-para-ninos/temores-infantiles-los-miedos-mas-comunes-en-los-ninos

Miedos de los niños. Ayudarles a superar sus temores

Miedos en bebés de 1 año

Reír, llorar, enfadarse… Experimentar emociones es algo común en niños y adultos. Sentir miedo, también. Es normal e incluso positivo, ya que supone un estado de alerta que protege de posibles riesgos.

Hay temores comunes en casi todos los niños, propios de cada etapa evolutiva, los cuales se superarán con un poco de ayuda de forma casi espontánea.

Solo debemos preocuparnos si los miedos perduran demasiado o provocan un estado de ansiedad desproporcionado.

Por qué tienen miedo los niños

Temer a los extraños, a separarse de sus padres, a la oscuridad, al colegio… son miedos evolutivos.

Son temores comunes a casi todos los niños, la mayoría pasajeros, de poca intensidad y propios de una etapa evolutiva concreta.

Están asociados a las distintas fases del desarrollo y van variando a medida que evolucionan las características cognitivas, sociales o emocionales de los niños.

Ahora bien, cada uno, en función de sus características personales y de sus experiencias, vivenciará dichos miedos de forma diferente o en distintos momentos que otros, o incluso no experimentará nunca un temor determinado. No reaccionará de la misma manera un niño que ha sido agredido por un perro que otro cuyas experiencias con animales han sido positivas.

Frecuentemente, los padres recurren al miedo para proteger a sus hijos de situaciones peligrosas (enchufes, animales, tráfico), pero también, les meten el miedo en el cuerpo innecesariamente para controlar su conducta. Es una práctica educativa que, aunque consiga que el niño obedezca en ese momento, puede originar a la larga problemas más serios.

Miedos de los niños según su edad

– Durante el primer año, lo que más los sobresalta es la pérdida de sustentación, los ruidos fuertes, los extraños y separarse de sus padres.

– A partir del segundo año, descubren que hay animales que les pueden hacer daño, que no les gusta la oscuridad, que se angustian cuando se hacen alguna herida y que los asusta lo desconocido. Por ello, siguen sin querer separarse de los padres.

– Con 3 y 4 años sus miedos se hacen más patentes. Su imaginación les juega malas pasadas y elucubran acerca de los monstruos que se esconden en la oscuridad. También los asusta el daño físico y aparece el miedo a los fenómenos naturales (truenos, viento, terremotos).

– Al llegar a los 5 y 6 años, mantienen el miedo a separarse de sus padres, a los animales, a la oscuridad y al daño físico, pero además se suma el miedo a seres malvados (ladrones, secuestradores) y personajes imaginarios (brujas, fantasmas, el “coco”, personajes de dibujos animados).

Tampoco les gustan los médicos, sobre todo si llevan bata blanca, y los preocupa la enfermedad y la muerte.

– El niño de 7 y 8 años sigue teniendo miedo a la oscuridad, a los animales y a los seres sobrenaturales, y añade su temor a hacer el ridículo por la ausencia de habilidades escolares, sociales o deportivas.
– De 9 a 12 años disminuye su miedo a la oscuridad y a los seres imaginarios, pero ahora son especialmente sensibles al colegio (exámenes, suspensos), a la aceptación social (integración en el grupo, aspecto físico), a la soledad, a la enfermedad y a la muerte.

La reacción del niño ante el miedo

Cuando son bebés pueden reaccionar con sobresalto o llanto; más tarde, además de llorar, intentan evitar a toda costa la fuente que les causa el temor, buscan la compañía de un adulto que los proteja.

A veces, simplemente, experimentan algún cambio en su conducta habitual, por ejemplo, pueden manifestar alguna regresión en sus hábitos, volviéndose a hacer pis en la cama o a chuparse el dedo cuando ya habían dejado de hacerlo.

Los miedos no son motivo de grandes preocupaciones, pero si son tan intensos y persistentes que repercuten negativamente en el desarrollo del niño, en su vida cotidiana o en sus estudios, y la familia, a pesar de sus esfuerzos, no sabe cómo manejar la situación, sería conveniente visitar a un profesional.

Cómo ayudar al niño a superar el miedo

· Primero, identificar lo que produce miedo. · Hablar sobre las cosas que le causan temor, que se sienta escuchado.· Tener un talante comprensivo. Procurar que no se sienta avergonzado ni regañado.

· Transmitirle seguridad y confianza, siempre con un tono relajado. · Alentarle a que se enfrente a sus temores de forma gradual, aunque al principio sea con nuestra ayuda, sin forzarlos y elogiando sus conductas valerosas.

· Fomentar su autoestima y autonomía.

· Enseñarle maneras de contrarrestar la ansiedad: escuchar música, relajarse, o actividades que le mantengan ocupado (contar fichas, enumerar comidas favoritas). · Concederle algún poder sobre la situación (encender una pequeña luz, tener una pequeña mascota). · Predicar con el ejemplo, de forma que tenga en nosotros un modelo adecuado de superación. · Ofrecer al niño una visión positiva del mundo. Hay que enseñarle a no preocuparse excesivamente por las cosas y a encontrar soluciones a los problemas que le surjan.

· Mucho humor. Un buen antídoto contra el miedo es transformar aspectos aterradores en características graciosas mediante dibujos y bromas.

Qué no hacer si el niño tiene miedo

· No se debe ignorar el miedo. Frases del tipo “no te asustes, no tienes motivo” o “tienes que ser valiente” le hacen sentirse incomprendido y solo ante el peligro, ya que si sus padres niegan su miedo, seguramente no le van a poder ayudar a superarlo. · Tampoco hay que reaccionar de forma exagerada.

El niño puede ver en ello más atención y concesiones de las normales, que le libran de tareas y obligaciones, reforzando accidentalmente los temores. · No burlarnos del niño, ni regañarle. La ridiculización no le hace menos miedoso, solo merma la confianza en sí mismo y hace que trate de ocultar su miedo.

· No evitarle los objetos y hechos que teme, ya que así supera momentáneamente el miedo, pero no le ayuda a vencerlo definitivamente. · Permitir al niño dormir en la cama con los padres debe ser algo muy excepcional, como motivo de fiesta, pero nunca como medio para solucionar el problema. · No mentir al niño.

La información sobre un hecho que le sobrepasa (por ejemplo, vacunarse) le puede ayudar a controlarlo. Simplemente hay que explicarle las cosas de manera sencilla para que las pueda entender.

· Si son niños especialmente temerosos, evitar las historias de ogros, fantasmas o brujas, o actividades que puedan asustarlos (películas de miedo, sustos…), sobre todo antes de irse a dormir.

· No transmitirles nuestros temores personales.

Virginia González. Psicóloga y maestra de Educación Infantil

Источник: https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/miedos-de-los-ninos-ayudarles-a-superar-sus-temores/

¿De qué tienen miedo los niños?

Miedos en bebés de 1 año

Suele decirse que cuando de verdad aparecen los miedos infantiles es a partir de los dos años, porque a esta edad cobran protagonismo la fantasía y la imaginación de los pequeños. Pero eso no quiere decir que los niños no tengan miedo antes. Con un año, la mayoría de sus temores tienen que ver con el miedo a que les abandonen, por eso debemos intentar que se sientan seguros.

  • Algunos muñecos pueden provocarles pánico por su tamaño, por su expresión o por sus colores.
  • A muchos niños pequeños los payasos les causan un terror incontrolado. Su maquillaje, sus movimientos, sus voces, sus ropas y sus zapatones, diseñados para sorprender, no siempre divierten a los chiquitines.

También son muy frecuentes los temores a que les corten las uñas o el pelo con esas tijeras tan temibles. A esta edad todavía no tienen del todo claro qué duele y qué no, ni saben muy bien qué es propiamente su cuerpo. Por eso la tijera puede parecerles un arma terrible y el proceso del corte una feroz amputación.

¡Y qué decir de máquinas y electrodomésticos! La aspiradora, la batidora, la maquinilla de afeitar y otros ruidosos artefactos son capaces de ponerles los pelos de punta.

3. Separación

El temor a la separación es uno de los miedos más característicos de los niños con un año. Se manifiesta de diferentes formas. Una de ellas es la dificultad para despedirse de nosotros cuando tenemos que ausentarnos.

  • Cuando salgamos de casa, debemos despedirnos del niño aunque llore y le cueste. Así sabrá que puede confiar en nosotros y tendrá la seguridad de saber cuándo estamos en casa y cuándo no.
  • Si nos escapamos a escondidas se sentirá engañado. Además, su inseguridad será mayor porque, en cuanto no nos vea, tendrá la inquietud de que podemos habernos ido. Esto puede provocar que se nos pegue todo el día como una lapa y no soporte perdernos de vista. Si eso sucede demasiado a menudo, puede indicar un apego inseguro y ansioso.
  • Jugar al escondite puede ser de gran ayuda, ya que le hace sentir que podemos quedar fuera de su vista sin que por eso desaparezcamos del mapa.
  • Es bueno que se acostumbre a entretenerse solo algunos ratos. Le ayudará vernos aparecer de vez en cuando y oír nuestra voz desde otra habitación. Si tiene la tranquilidad de que estamos cerca y siente que puede contar con nosotros, pronto empezará a explorar el mundo por su cuenta.

4. Extraños

El miedo a los extraños es muy típico de esta edad, es otra forma que adopta el miedo a la separación y empieza a manifestarse incluso antes del primer cumpleaños.

  • El niño puede reaccionar aferrándose a nosotros cuando se encuentre ante personas desconocidas o a las que ha tratado muy poco. Debemos aceptar esta reacción como algo natural y saludable, ya que no tiene nada de extraordinaria.
  • Nuestro pequeño puede tener esta reacción en un primer momento, incluso cuando llegan los tíos o los abuelos. Nunca debemos tomárselo a mal, sino respetar la distancia y el ritmo que el niño necesita. Hay que dar tiempo al tiempo y dejar que el pequeño se acerque progresivamente a los suyos sin forzar las cosas.
  • Las gafas, las barbas, los bigotes, una gran estatura, una voz fuerte… pueden intimidar a nuestro hijo. Incluso que mamá se tiña el pelo o que papá vuelva de viaje con perilla puede provocarle momentáneamente desconcierto y hasta temor. Dejemos pasar un poco de tiempo y todo volverá a la normalidad.

5. Oscuridad

El miedo a la oscuridad también es consecuencia del temor a la separación que puede empezar a iniciarse a estas etapas. En realidad es un miedo a quedarse solo ante lo desconocido sin el amparo de papá y mamá.

  • Es mejor no dejarle llorando en su habitación con la idea de que ya se le pasará, porque confirmamos su temor al abandono, que es en realidad la base de su miedo.
  • Podemos volver para que compruebe que seguimos ahí, pero tratando de ampliar progresivamente los ratos que es capaz de permanecer solo antes de dormirse.
  • La puerta abierta, una luz en el pasillo o un peluche que le acompañe también serán de ayuda.
  • Hacerle entender que en la oscuridad no hay nada y que papá y mamá están en la habitación de al lado no servirá de nada porque el niño es demasiado pequeño para comprenderlo. Aunque no está de más decírselo.
  • Debemos tranquilizarle con mucho cariño y quedarnos a su lado el ratito que sea necesario.

A esta edad, las explicaciones con la intención de controlar sus miedos no sirven de gran cosa porque todavía no son capaces de comprenderlas bien.

  • Por ejemplo, ante el miedo a las tormentas, lo que necesita un niño en ese momento es nuestra compañía y consuelo. Debemos acariciarle y explicarle que no pasa nada, que las nubes se están peleando. Podemos inventarnos un cuento muy sencillo sobre el tema en el que todo se resuelva felizmente. Quizás lo entienda todo a medias, pero nuestra presencia hará el resto.También podemos jugar a hacer ruidos con la boca y las manos o golpear un tambor. El juego y la risa son armas eficaces para combatir los miedos infantiles.
  • Un buen abrazo es un consuelo seguro. Nuestro contacto y nuestros brazos son el mejor refugio. El contacto físico es un modo de demostrar amor, y si habitualmente es necesario, aún lo es más como receta contra el miedo.
  • Tenemos que entender que el miedo es algo natural, sobre todo en los niños. Al cabo de un tiempo se va por donde ha venido.
  • No hay que avergonzarles ni hacerles sentir que sus temores son incorrectos. Debemos consolarles y transmitirles seguridad.
  • Tampoco hay que obligarles a enfrentarse a lo que les asusta. Aunque si con nuestro apoyo y protección se sienten más valientes, hay que animarles. Si el niño no quiere que le coja el rey mago pero se atreve a saludarle desde nuestros brazos, estupendo.
  • No debemos utilizar sus miedos para controlarles. Decirles 'como no te portes bien me marcho y te dejo solo', es cualquier cosa menos un buen recurso educativo.
  • Procuraremos no contagiarles nuestros temores. Si nos asustan los perros, sería bueno que el niño estuviese acompañado por otra persona que le inspire seguridad cuando nos encontremos con uno.

El desarrollo en niños de 1 a 2 años

Источник: https://www.serpadres.es/1-2-anos/educacion-estimulacion/articulo/miedos-temores-terrores-infantiles-ninos-1-ano

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