Movimientos fetales en la semana 28

Embarazo semana a semana: de la 21 a la 28

Movimientos fetales en la semana 28

Hemos llegado al ecuador del embarazo. Durante este periodo hemos tratado el embarazo semana a semana contando los cambios para el feto y la mama.

Semana 21 de embarazo

Cambios en el feto:

El feto llega a medir en torno a 17-18 cm y pesa aproximadamente 300 gramos.

En el futuro bebé el tracto digestivo continúa madurando y funcionando de forma que el feto deglute líquido amniótico que llega al intestino delgado donde se absorbe parte y el resto llega al intestino grueso.

El líquido es fuente de alimento y ayuda al funcionamiento tanto del sistema digestivo como del sistema respiratorio. El pequeño mueve todas las extremidades y cada vez tiene más actividad.

La médula ósea fabrica glóbulos rojos en esta etapa, en las niñas la vagina se empieza a formar y en los niños los testículos bajan desde la pelvis al exterior, al escroto. En caso de que esto no ocurra y se queden en el interior de la cavidad abdominal, se denominará criptorquídea.

Cambios en la mamá:

Es habitual que en estas semanas la mama ya note los movimientos fetales. Suelen ser más evidentes por la noche y pueden responder a estímulos sonoros. El útero continúa creciendo y es evidentemente palpable y poco a poco el ombligo ira aplanando.

Los músculos abdominales, conforme crece el tamaño del útero, se empiezan a separar un poco estirándose hacia los lados, se llama diastasis de rectos, no es un problema salvo que tras el parto se haya engordado mucho y estos hayan cedido demasiado, entonces recuperarlos puede costar más.

En esta semana y en adelante es fácil sentir un dolor punzante constante, que se agrava al final del día, que se irradia desde la ingle hasta arriba. En ocasiones es tan intenso y tan molesto que no cede con analgesia convencional.

Suele ser motivo de visita a urgencias y su explicación es que el ligamento redondo que sostiene el útero cede conforme crece éste y al hacerlo atrapa terminaciones nerviosas, otros ligamentos… y duele.

En este momento existe posibilidad de realizar la cordocentesis, que es una prueba diagnóstica en sangre de la vena del cordón con el fin de detectar anomalías genéticas, enfermedades sanguíneas, infecciones fetales (citomegalovirus, parvovirus B19, pero su riesgo es superior al de la prueba de la amniocentesis.

Embarazo semana a semana. De la semana 22 a la 23

Cambios en el feto:

El feto mide 19 cm y pesa alrededor de 350 gramos. En su cara ya se diferencian los párpados, las pestañas, las cejas, incluso en las extremidades las uñas de los dedos. En los niños los testículos ya tienen espermatozoides, y en las niñas hay óvulos en los ovarios.

 Su piel empieza a colorearse, es fina y delgada, con muchas arrugas. Por lo general el bebé nace con algo de coloración, pero es durante el primer año cuando adquiere el tono definitivo. El iris no está pigmentado, por lo que cuando al nacer no se sabe de qué color tendrá los ojos.

Los huesos siguen formándose, poco a poco el cartílago se vuelve hueso.

Cambios en la mamá:

El útero en la semana 22 ya sobrepasa el ombligo. Este aumento de tamaño hace que el retorno venoso sea cada vez más difícil y con ello aumenta la sensación de pesadez de piernas y de inflamación.

Es normal que en estos momentos de embarazo el aumento de peso sea de unos 5-6 kg. Por encima del ombligo se palpa el útero y a veces incluso se palpa duro, es porque el útero se contrae y se relaja.

Estas pequeñas contracciones no son continuas, suelen ser espaciadas, de poca intensidad y cortas, son las llamadas contracciones de Braxton-Hicks.

La dificultad del retorno venoso hace que se noten hinchadas las manos y los pies, igualmente es fácil que aparezcan varices en las extremidades inferiores.

Para evitarlo hay que evitar estar muchas horas de pie, no llevar ropa ajustada e intentar caminar una hora al día, masajes drenantes, abundante hidratación, evitar la sal, medias de compresión, baños de agua fría.

Si en esta semana no se ha hecho aun la ecografía morfológica, es posible realizarla.

En estas semanas los movimientos fetales se notan a diario. Es probable que debido a la distensión de la piel del abdomen se note picor y sensación de tirantez, incluso pueden empezar a aparecer las temidas estrías.

Lo mejor para las estrías es evitarlas y para eso una buena hidratación de la piel desde el inicio del embarazo hará que no aparezcan o bien sean mejor llevadas. La hinchazón de las piernas incluso de las manos continúa porque cada vez el útero presiona más las venas.

Es recomendable que siempre que se esté acostada sea del lado izquierdo, para evitar el peso sobre la vena principal, la vena cava inferior. También puede aliviar elevar un poco las piernas.

Como consecuencia del aumento de peso es posible que la mamá corrija su postura y aparezcan dolores de espalda, para eso puede ser muy útil hacer ejercicio tipo Pilates, yoga o nadar.

En la semana 24 de embarazo

Cambios en el feto:

Ya es el sexto mes y el feto alcanzaría en la mayoría de los casos los 700 gramos y mide entre 21-22 cm. Continúa moviéndose y cambiando de situación porque aún tiene espacio para hacerlo.

Los órganos de los sentidos están formados y el bebé interactúa por medio del líquido amniótico. Es capaz de notar olores y sabores, pero no es capaz de ver.

En estas semanas se hace muy importante una sustancia llamada surfactante pulmonar, se fabrica en los pulmones y será fundamental para ayudar al intercambio de oxígeno en los pulmones tras el parto.

Cambios en la madre:

La madre en esta semana se hará la analítica de sangre del segundo trimestre en la cual veremos el estado del hierro y las plaquetas. Es habitual que haya anemia, es decir un descenso en la hemoglobina y la madre se encuentra cansada, algo pálida, incluso con sensación de palpitaciones.

Si los niveles son bajos deberemos suplementar con hierro para que de cara al parto esté recuperada de la anemia. También en este momento hay que hacer el Test de O´Sullivan, una analítica que estudia el metabolismo de la glucosa y nos dice si hay una posible diabetes gestacional.

Se realiza haciendo una extracción de sangre en ayunas y determinando la glucosa basal, luego se da un jarabe con 50 gramos de glucosa y una hora después se realiza otra extracción para comparar los valores de glucosa basal y tras la sobrecarga.

Si el test es positivo habrá que realizar otro más largo para poder decir si hay o no una diabetes y poner tratamiento si es preciso y los controles fetales y maternos necesarios.

En la semana 25 de embarazo

Cambios en el feto:

El bebé en la semana 25 pesa 800 gramos y mide de la cabeza a las nalgas 22 cm, además es capaz de abrir los ojos, tiene pestañas, y aunque aún no es capaz de ver, sí es capaz de oír.

De hecho, éste es el sentido más desarrollado porque al estar en un medio acuoso las vibraciones del sonido se transmiten muy bien por el líquido amniótico.

Está muy activo y no para de realizar movimientos, aún puede cambiar la presentación y tan pronto está de nalgas como de cabeza, pero esto sucederá hasta que se aproxime el parto.

Cambios en la madre:

Aunque ya no es época de tanta náusea y tanto vómito como en las primeras semanas, por el aumento del tamaño uterino y la compresión que puede ejercer sobre la boca del estómago, es fácil que aparezcan reflujo y ardores, también son frecuentes los gases, por la disminución de las asas intestinales y por la compresión del útero. Por estos motivos no se recomiendan alimentos de difícil digestión dos horas antes de acostarse.

En esta semana no hay ninguna prueba diagnóstica, pero en caso de realizarse una ecografía además de ver el ritmo del crecimiento fetal se puede ver como hace muecas, bosteza, se ríe incluso, saca la lengua, da patadas… el corazón se escuchará a un ritmo muy rápido, entre 120 y 160 latidos por minuto.

En la semana 26 de embarazo

Cambios en el feto:

Mide aproximadamente 23 cm y pesa 900 gramos, casi casi llega al kg de peso.

Es capaz de realizar ciclos de sueño-vigilia, duran menos que en los niños o en los adultos, y gran parte del día está dormido y no se moverá en esos momentos, pero cuando esté despierto se activa y continuará con la actividad.

Se desarrollan sus reflejos y puede responder estirando los brazos y las piernas ante de terminados estímulos. El sistema nervioso sigue su desarrollo y ya es capaz de regular la temperatura y de realizar movimientos respiratorios. Aunque dentro del utero no respire, se está “ejercitando” para cuando nazca.

Cambios en la madre:

En la mamá no se producen grandes cambios, debe seguir hidratándose para evitar y disminuir las estrías y es recomendable el descanso sobre el lado izquierdo para evitar varices y la hinchazón de las extremidades inferiores.

El pecho cambia en el embarazo y en estas semanas la areola es cada vez mayor y más oscura, aparecen además unos pequeños bultitos llamados glándulas de Morgagni, que segregan una sustancia que lubrica el pecho y lo protege en la lactancia frente a infecciones.

Los movimientos fetales a veces son tan evidentes y continuos que pueden llegar a ser molestos e incluso dolorosos.

El crecimiento del útero hace presión sobre la vejiga de forma que se hace necesario orinar con mucha frecuencia, si esto ocurre por la noche es recomendable reducir la ingesta de liquido por la noche. En estas semanas se suelen seguir notando las contracciones de Braxton-Hicks.

En este momento no es preciso ninguna prueba específica, salvo que el test de O`Sullivan haya dado positivo y haya que realizar la curva larga de azúcar para confirmar o descartar la presencia de diabetes gestacional.

Embarazo semana a semana: 27 y 28

Cambios en el feto:

El feto ya mide 24 cm de la cabeza a las nalgas y hasta 34 cm si incluimos los pies. Pesa algo más de 1 kg, hace ya muchas cosas intraútero y entre ellas, el hipo.

Se puede ver cómo tiene espasmos, pero sin ruido porque no tiene aire en los pulmones. Estos órganos son los últimos en terminar de formarse.

Aunque no los usa realmente antes de nacer porque el oxígeno se lo aporta la placenta, sí empieza a realizar pequeños movimientos respiratorios.

En la semana 28, el feto ya pesa más de 1 kg, más o menos 1100-1200 gramos. La longitud total es de 35-37 cm. Cada vez el feto va adquiriendo más forma de bebé, se va redondeando y va adaptando la forma de recién nacido porque se acumula más grasilla bajo la piel.

El cerebro sufre continuos cambios de forma que al madurar se torna menos liso y se definen las circunvoluciones cerebrales y los surcos. El feto ya puede identificar la voz materna y continua con su actividad, realizando movimientos más evidentes y fuertes.

Los ojos en este momento son sensibles a la luz, no percibe colores y formas del todo pero al nacer si lo hará.

Cambios en la madre:

Es muy posible que en estas semanas, si aún no se han percibido contracciones se empiecen a notar ahora. Son las llamadas contracciones de Braxton-Hicks, son fisiológicas y son de poca intensidad y de corta duración, no son contracciones de parto.

Debido al aumento del volumen del abdomen es probable que la mamá tenga sensación de tirantez en la piel e incluso picores, para ello una buena hidratación es fundamental. Es frecuente que dormir se haga cada vez más incómodo y aparezca el insomnio.

Las piernas tienen hormigueo y ganas de moverse continuamente, similar a un síndrome de las piernas inquietas, y se suma que la vejiga esta disminuida de tamaño por el aumento del útero por lo que es fácil que se levante varias veces a lo largo de la noche, dificultando así el descanso.

En la semana 28 es recomendable la administración de la Ig anti D en las mujeres con Rh negativo, y se hace para evitar la formación de anticuerpos contra los glóbulos rojos del feto, la llamada isoinmunización.

Embarazo semana a semana

Источник: https://quierocuidarme.dkvsalud.es/salud-para-mujeres/embarazo-semana-semana-de-la-21-la-28

¿Sirve para algo fijarse en los movimientos del bebé? Cómo puedo saber lo que es y no es normal – inatal – El embarazo semana a semana

Movimientos fetales en la semana 28

Los movimientos fetales son el primer signo de vitalidad fetal que percibe la embarazada.

Aunque existen algunas circunstancias fisiológicas de la madre que pueden alterarlos (sobrepeso, estrés…), en general, notar la ausencia de movimientos fetales o una disminución en su percepción a partir de la semana 24 nos tiene que alertar: el feto podría estar en riesgo. Nos lo cuenta Miriam Illa, especialista en medicina maternofetal de BCNatal.

¿Cuándo empieza a moverse el feto?

El movimiento fetal lo realiza el feto como consecuencia de su propia actividad muscular.

La actividad locomotora comienza ya en etapas muy precoces de la gestación, concretamente en la etapa embrionaria tardía (6-7 semanas de gestación).

Aunque no será hasta más adelante cuando estos movimientos alcancen cierta intensidad y puedan ser percibidos por la futura mamá, algo que generalmente ocurre alrededor de las 18-22 semanas de embarazo.

¿Todas las mujeres empiezan a notar los movimientos en el mismo momento?

No. Aunque la gran mayoría de embarazadas notan los primeros movimientos fetales entre la semana 18 y la 22, algunas pueden notarlos antes o después. Las mujeres que ya han estado embarazadas anteriormente pueden llegar a notarlos incluso a la semana 16, mientras que mujeres con sobrepeso pueden percibirlos más tarde, generalmente alrededor de la semana 24.

¿Notaré los movimientos fetales de la misma manera a lo largo del embarazo?

No. Durante las primeras semanas, los movimientos irán aumentando en intensidad y frecuencia, hasta la semana 28 de gestación. A partir de entonces, puede que haya una disminución en la percepción de los movimientos fetales.

Esta disminución es debida a un aumento de los periodos de sueño del feto, situación totalmente fisiológica y normal durante el tercer trimestre de la gestación. Al principio de la gestación son patadas y movimientos del tronco, que pueden notarse ya hasta el final de la gestación.

En el tercer trimestre también se suele detectar que el bebé tiene hipo. Buena señal, eso indica una maduración neurológica correcta.

¿Todas las embarazadas perciben los movimientos fetales de la misma manera?

No. Para empezar, ningún feto se mueve igual a otro, ni con la misma intensidad ni con el mismo ritmo. Cada bebé tiene sus pautas y la madre es la que debe observar los movimientos para conocerlos y hacer un seguimiento. Cada bebé es diferente en su modo de moverse, y no hay un patrón de movimiento ideal.

Lo importante es que su nivel de actividad no cambie demasiado, con eso sabremos que lo más probable es que todo vaya bien.

Por otro lado, también hay que tener en cuenta otros factores que hacen que la embarazada perciba de diferente manera los movimientos fetales, como por ejemplo el sobrepeso, el estrés materno, el consumo de determinados fármacos, el ayuno prolongado o largos periodos de tiempo de pie. Todas estas situaciones pueden alterar su percepción.

¿Es importante tomar consciencia acerca de los movimientos fetales a lo largo de los nueve meses?

Claro. La correcta adquisición de los movimientos fetales en etapas precoces de la gestación nos indica un correcto desarrollo neurológico del feto. En etapas avanzadas del embarazo, los movimientos fetales nos indican un correcto bienestar fetal.

La disminución en la percepción materna de los movimientos fetales se ha relacionado con ciertas situaciones de riesgo para el bebé: nacimiento prematuro, bajo peso al nacer o incluso puede indicar situación de riesgo vital que acabe con la pérdida del bebé.

¿Cuándo debo consultar porque no siento ningún movimiento o porque se mueve menos?

En condiciones normales, a las 24 semanas todas las madres deberían percibir los movimientos del bebé. Si llegado a ese punto del embarazo la madre no percibe ningún movimiento, es importante consultarlo.

Si ha notado movimientos pero se percibe un cambio en el patrón habitual de los movimientos de tu bebé, también se recomienda consultar.

Como máximo, se aconseja no demorar la consulta más allá de 24 horas cuando existe una disminución de los movimientos fetales.

En el caso de la ausencia aguda de movimientos fetales, se recomienda consultar en el plazo de las siguientes 2 horas y no más allá de las 24 horas.

Si existen dudas, se recomienda realizar un contaje dirigido del número de movimientos que presenta el bebé y consultar si se cuenta menos de 10 movimientos durante 12 horas o menos de 10 movimientos durante las dos horas siguientes después de las comidas. Se aconseja además hacer este contaje estirada sobre el lado izquierdo.

Источник: https://inatal.org/noticias/el-articulo-del-especialista/583-sirve-para-algo-fijarse-en-los-movimientos-del-bebe-como-puedo-saber-lo-que-es-y-no-es-normal.html

Movimientos fetales en la semana 28

Movimientos fetales en la semana 28

Independientemente de cuándo sea el día exacto en el que una mujer siente por primera vez una vida en su interior, lo cierto es que el feto en crecimiento se mueve desde hace mucho tiempo atrás, al menos, según afirman los expertos, desde la 6º semana, y con 20 ya puede realizar todos los movimientos fetales.

Con 28 semanas de embarazo la intensidad de su actividad es máxima. El bebé con esta edad gestacional ya es grande, mide aproximadamente 36 centímetros y ocupa bastante espacio en el útero, pero aún queda hueco a su alrededor, por lo que puede moverse todavía libremente, girar sobre sí mismo, estirarse, etc. pero chocando constantemente contra la pared uterina.

Y esto se aprecia desde el exterior. Si te tumbas y observas la barriga podrás ver cómo ésta se mueve y se abulta, incluso puedes sospechar la forma de un piececito. Un momento excelente para observar al bebé moverse es durante un baño relajante, en el que el pequeño suele estar más activo.

¡Aprovecha e implica al papá dejando que ponga sus manos en tu barriga!

Patadas dolorosas del bebé

Aunque en ocasiones parezca maravilloso sentir al bebé, sobre todo cuando se está viviendo el primer embarazo, los movimientos fetales en la semana 28 pueden llegar a resultar incómodos e incluso muy molestos.

Ocurre cuando el bebé se estira, cuando golpea con sus extremidades las paredes del útero y especialmente cuando alcanza un órgano próximo o las costillas inferiores de su mamá.

Estos golpes o patadas, que pueden llegar a ser realmente fuertes y dolorosos, pueden dejar a la madre sin aliento por un instante o despertarla en mitad de la noche.

Si además una está en una postura que al bebé no le satisface, éste no dudará en moverse hasta que su madre cambie de posición. Durante la noche, también, el feto suele estar más activo, por lo que no es extraño que, en esta fase de la gestación, los golpes nocturnos sean más intensos y frecuentes.

No obstante estos movimientos bruscos y potentes, muy característicos entre las semanas 26 y 30, recuerdan que el bebé está activo y creciendo, por lo que a pesar de ser molestos, a la mayoría de las mujeres encinta les hacen sentir bien.

Hipos, sobresaltos y bostezos

Igualmente, en esta semana de gestación, es posible notar cómo el bebé responde a estímulos externos, especialmente a la voz, a la música o a ruidos inesperados. De hecho, según se ha comprobado en varias investigaciones, los bebés reaccionan con un sobresalto a los sonidos fuertes a partir de la semana 9 de embarazo, lo que evidencia que pueden oír en el útero.

En estas semanas es frecuente además sentir al bebé hipar. Lo hará a menudo acompañándolo de pequeños estiramientos de sus miembros; de hecho al ser un movimiento peculiar, espasmódico y prolongado, su hipo será más fácil de detectar que cualquier otro movimiento.

Se sabe también que los bebés bostezan en el vientre materno. No se sabe a ciencia cierta por qué lo hacen, pero estos movimientos suelen ir unidos a encogimientos de hombros o estiramientos de piernas.

El bebé se mueve demasiado

En esta época del embarazo es normal llegar a pensar que el bebé se mueve demasiado dentro de una. Pero, si obviamos las incómodas patadas, esto no es malo, todo lo contrario. Cuanto más se mueva mejor. En contra de algunas creencias, un feto muy activo no es síntoma de hiperactividad posterior.

¿Qué pasa si el bebé no se mueve?

No está de más recordar que los bebés en el útero duermen como los recién nacidos, así que pasan largos periodos durmiendo, por lo que habrá momentos en los que no se muevan.

Además sus ciclos de sueño y vigilia varían, razón por la cual no puede establecerse un patrón único de actividad – inactividad.

Será la propia madre la que con el tiempo conocerá cuándo su bebé está activo y cuándo tranquilo.

Generalmente cuando la mamá descansa, el feto está más activo y cuando su madre está ocupada su pequeño estará calmado.

Esto tiene dos explicaciones fundamentalmente: Cuando una está activa y distraída es menos consciente de los movimientos del bebé dentro, porque no le está prestando tanta atención como cuando está relajada o intentando descansar.

Otra razón es que el meneo que hace la madre al andar, o al hacer ejercicio, acuna al niño y éste se tranquiliza y se duerme en estos ratos.

Si ya estás familiarizada con las pautas de movimientos fetales y te preocupa no sentirlos en un momento dado, puedes hacer lo siguiente: Después de las comidas, o tras beber un zumo de naranja o algo azucarado, cuenta las patadas que sientes. Si puedes recostarte sobre tu lado izquierdo o permanecer dándote un baño, mejor. Deberás contar al menos 10 patadas en las dos horas siguientes. Si no es así, acude de inmediato al ginecólogo.

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Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/semanas-embarazo/movimientos-fetales-en-la-semana-28-5947

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