Niños de acogida en España

Contents
  1. Ser familia de acogida: Una mirada hacia un mundo tan difícil como apasionante
  2. ¿Qué pasos son necesarios dar para acoger un menor?
  3. 1. Reflexión
  4. 2. Solicitud
  5. 3. Valoración psicosocial y formación
  6. 4. Emisión del informe
  7. 5. Entrada de registro
  8. · ¿Qué cualidades pide la administración para tramitar que seas un hogar idóneo?
  9. · ¿Qué hay que tener muy claro cuando decides dar ese paso?
  10. · ¿Es normal que los niños de acogida vuelvan algún día con sus padres?
  11. · ¿Qué carencias y vulnerabilidades pueden tener estos menores?
  12. · ¿Qué sucede si te das cuenta de que no era como lo pensabas y quieres dar marcha atrás?
  13. Acogimiento Familiar. Gobierno de Aragón
  14. ¿Qué tipos de acogimiento familiar hay?
  15.  ¿Quién puede acoger?
  16. ¿Qué niños/niñas son susceptibles de ser acogidos?
  17. ¿Reciben las familias compensación económica?
  18. ¿Existe alguna incompatibilidad entre el procedimiento de acogimiento y el de adopción?
  19. Procedimiento a seguir para ser Familia Acogedora
  20. Servicio de Atención de la demanda de información por el ciudadano
  21. Direcciones de interés
  22. Contenidos relacionados
  23. Acogida temporal de niños: se buscan papás y mamás
  24. Una familia acogedora
  25. Modalidades de acogida
  26. La llegada de Álvaro a la familia
  27. Consejos sobre la acogida
  28. El acogimiento de menores. ¿Cuáles son las cinco preguntas clave?
  29. ¿Quieres saber más? 
  30. ¿Cómo ser familia de acogida en España?
  31. ¿Qué es ser familia de acogida?
  32. Requisitos para ser familia de acogida
  33. ¿Cómo hacerse familia de acogida? Pasos a seguir
  34. ¿Qué significa ser una familia de acogida de urgencia?
  35. ¿Cuánto cobra una familia de acogida en España?
  36. ¿Dan ayudas económicas para familias de acogida?
  37. Unos 21.000 niños viven en España en centros de menores: qué es acoger y por qué se necesitan familias
  38. El gran desconocido
  39. Ser familia acogedora, un camino arduo y solitario
  40. Merece la pena

Ser familia de acogida: Una mirada hacia un mundo tan difícil como apasionante

Niños de acogida en España

Se escucha muchas veces hablar de las familias de acogida y, como ocurre con otros conceptos, todavía hay algunas informaciones no del todo correctas que inducen a muchas personas a error.

Ana Barbero Sans es pediatra y experta en asesorar a padres que adoptan o a las que recurren a esta otra manera de ayudar y aportar a la sociedad, es decir, recibir temporalmente niños en sus casas.

«Los conceptos son muy importantes y los medios son responsables de transmitir muy bien qué significan las cosas que hacemos y en qué consisten», explica la pediatra.

«Ser familia de acogida es ofrecer tu casa, tu gente, tu corazón, a un menor que no puede vivir con los suyos y que está bajo el amparo del Sistema de Protección de Menores.

Es una medida provisional, hasta que su entorno esté en condiciones suficientes para poder cuidarlo, o hasta que se encuentre una solución más estable, y mucho más adecuada para su desarrollo que un centro residencial».

«Es fundamental dejar claro a los adultos interesados en hacer este tipo de colaboración que puede durar poco o mucho, depende de los casos, y de que no va a ser su hijo.

De hecho, en muchos casos mantendrá el contacto con sus padres y, si las cosas van bien, podrá volver con ellos ya son los que pueden darle lo que más necesita, pero con vosotros vivirá nuevas maneras, que le complementarán y, se acuerde o no, le acompañarán durante el resto de su vida», explica la pediatra.

¿Qué pasos son necesarios dar para acoger un menor?

La gestión del acogimiento es una competencia transferida a las comunidades autónomas, por lo tanto, cada una de ellas tiene sus normativas, pero a nivel general la experta nos recuerda estos puntos a seguir.

1. Reflexión

«Creo que cuando alguien decide que quiere dar el paso debería plantearse estas dos preguntas ¿el acogimiento es para mí y para mi familia? ¿El momento es ahora?», sostiene la doctora.

2. Solicitud

Una vez que hayamos respondido a nuestra conciencia a esas dos cuestiones, presentaremos la solicitud para ser candidatos a acoger en la entidad que nos hayan indicado en la sesión informativa. Esto varía según cada comunidad autónoma.

3. Valoración psicosocial y formación

No todos los que lo piden son aptos y para saber esto hay que pasar unas pruebas con un equipo de psicólogos y trabajadores sociales que valorarán si los candidatos reúnen las condiciones adecuadas.

«No te tomes la valoración de idoneidad como un examen, sino como un proceso, en el que profesionales que de verdad desean que haya familias de acogida te ayudarán a todo.

Porque si las cosas no van bien para ti será muy duro, pero para este niño será llover sobre mojado, será un «no me quieren», un «no valgo», un «soy rechazado». Porque esta protección no es para cualquier persona ni para todos los momentos», recalca la experta.

4. Emisión del informe

Los técnicos que han hecho la valoración psicosocial emiten un informe con propuesta de estimación o desestimación de la solicitud.

5. Entrada de registro

En el caso de aceptarse vuestra propuesta será necesario entrar en el Registro de Familias Acogedoras de tu comunidad autónoma.

· ¿Qué cualidades pide la administración para tramitar que seas un hogar idóneo?

«Para que funcione son necesarias una mirada, unas condiciones personales, una actitud». «Tu mirada ha de ver más allá, para poder comprender a este niño, y acompañarlo. Ha de incluirte también a ti y a los tuyos, para no quedaros por el camino», explica.

«Tus condiciones personales se resumen en: ‘te ha de caber’. En tu casa, en tu pareja o con tus otros hijos, en tu cuenta bancaria, en tu corazón. Has de tener una mínima edad, ser legalmente maduro, ausencia de antecedentes penales. Estar fuerte, física y emocionalmente, y en un momento afectivo equilibrado. Flexibilidad, capacidad de adaptación», matiza.

Además, agrega, «tu actitud es básica, y se resume en: ‘Tú serás quien le ayudará a despedirse de su familia’, y sólo podrás hacerlo si te lo crees, o si al menos te crees que, aunque no veas las cosas claras lo mejor que puedes hacer es no ponérselo más difícil», argumenta la doctora.

«Y confiar en la administración, en los técnicos. Sabiendo que a veces se equivocan, o que a ti te parecerá que se equivocan, o que a veces simplemente no entenderás nada. Porque no es tu hijo. Porque ellos son los verdaderos responsables, y sin ellos no sería posible.

Porque, reconócelo, tienen más experiencia que tú».

· ¿Qué hay que tener muy claro cuando decides dar ese paso?

Hay que tener claro que este niño estará contigo por un tiempo y que mantendrá el contacto con sus parientes, en la mayoría de los casos.

También ha de surgir de un deseo tuyo y de los tuyos, os debe compensar. Las familias de acogida expresan de mil maneras cómo les llena, cuánto les aporta, cómo les “engancha”, cómo les abre el corazón. Lo viven como una oportunidad, y repiten. Una y otra vez. Aunque sufran, aunque a veces tengan que dejar de hacerlo durante un tiempo.

· ¿Es normal que los niños de acogida vuelvan algún día con sus padres?

Esta acción está pensada con esta finalidad así que sí.

· ¿Qué carencias y vulnerabilidades pueden tener estos menores?

El niño que no ha sido bien cuidado manifiesta sus carencias de diferentes formas: tanto buscando el afecto de forma desproporcionada como por ejemplo rechazándolo completamente. Siente en su interior que no vale y a veces se porta mal para demostrarlo.

Reta, para que le demuestres hasta qué punto le aceptas, te pone a prueba. Le cuesta confiar, y necesita controlar a las personas así como al entorno, para sentirse seguro. Puede tener rabietas, o comportamientos más impulsivos o agresivos cuando es más mayor.

En el caso de los adolescentes es frecuente que busque el límite también con conductas de riesgo, advierte la pediatra.

· ¿Qué sucede si te das cuenta de que no era como lo pensabas y quieres dar marcha atrás?

Es importante intentar completar este acogimiento, para que el menor no vuelva a vivir un abandono. Para ello es básico buscar ayuda en cuanto las cosas se tuercen, dejarse acompañar y, en todo caso, no repetir.

ConsejosEducación en casaAdopción y acogida Objetivo Desarrollo Sostenible Solidaridad

Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/educacion-en-casa/requisitos-familias-de-acogida/

Acogimiento Familiar. Gobierno de Aragón

Niños de acogida en España

El acogimiento familiar es una medida de protección por la que se otorga la guarda de un menor a una persona o familia que asume las obligaciones señaladas expresamente en el artículo 173 del Código Civil, siempre que no fuese posible la permanencia del menor en su propia familia de origen.

El artículo 173 del Código Civil tiene la siguiente redacción:

«1. El acogimiento familiar produce la plena participación del menor en la vida de familia e impone a quien lo recibe las obligaciones de velar por él, tenerlo en su compañía, alimentarlo, educarlo y procurarle una formación integral. Este acogimiento se podrá ejercer por la persona o personas que sustituyan al núcleo familiar del menor o por responsable del hogar funcional.»

Es un recurso dentro del ámbito de la protección de menores que proporciona temporalmente una familia alternativa a la de origen, a aquellos niños y niñas o adolescentes que por diversas razones no pueden convivir con la suya propia. Trata de complementar, no de sustituir a la familia biológica, durante el tiempo que sea preciso para facilitar la recuperación familiar y la posterior vuelta a aquella.

Es imprescindible diferenciar el acogimiento familiar de la adopción de un niño/niña.

El acogimiento familiar es considerado como un soporte afectivo para el menor. Es por ello que, cuando se utiliza este término, en general no se hace referencia exclusivamente a la familia biparental legalmente constituida, sino a cualquier otra situación, de pareja o no, que ofrezca esa garantía de estabilidad y apoyo afectivo a los niños y niñas durante el tiempo que dure el acogimiento.

El acogimiento familiar de un/una menor conlleva:

  • Previsión de visitas con la familia de origen
  • Previsión de duración temporal

Un proyecto de acogimiento que contemple las causas que lo motivaron, los compromisos y obligaciones de la familia biológica, de la acogedora y del Instituto Aragonés de Servicios Sociales:

  • Compensación económica para la manutención
  • Apoyo técnico y seguimiento

¿Qué tipos de acogimiento familiar hay?

El acogimiento puede tener lugar en familia extensa (son los familiares del niño/niña, abuelos, tíos…) o en familia ajena (Artículo 173 bis Código Civil).

En Familia Extensa podrán ser de carácter temporal (hasta dos años de duración) o permanente (a partir de dos años de duración).

En Familia Ajena la norma distingue los siguientes tipos:

  • Acogimiento Familiar de Urgencia: principalmente para menores de seis años pero no exclusivamente, que tendrá una duración no superior a seis meses, mientras se diagnostica la situación familiar o se decide una medida más estable y duradera.
  • Acogimiento Familiar Temporal: que tendrá carácter transitorio, bien porque de la situación del menor se prevea la reintegración de éste en su propia familia, o bien en tanto se adopte una medida de protección que revista un carácter más estable como el acogimiento permanente o la adopción. Este acogimiento tendrá una duración máxima de dos años, salvo que el interés superior del menor aconseje la prórroga de la medida por la previsible reintegración familiar, o la adopción de otra medida de protección definitiva.
  • Acogimiento Familiar Permanente: Se constituirá al finalizar el plazo de dos años de acogimiento temporal por no ser posible la reintegración familiar, o bien directamente en caso de menores con necesidades especiales o cuando las circunstancias del menor y su familia así lo aconsejen.

Además los acogimientos en familia ajena podrán ser Acogimientos Especializados, entendiendo por tal, el que desarrolle una familia en la que alguno de sus miembros dispone de cualificación, experiencia y formación específica para desempeñar esta función, respecto de menores con necesidades o circunstancias especiales, con plena disponibilidad y percibiendo por ello, la correspondiente compensación económica sin suponer en ningún caso una relación laboral.

 ¿Quién puede acoger?

 Toda aquella persona o familia que:

  • Desee de una manera solidaria ejercer la protección de un niño o una niña.
  • Que esté dispuesta a hacerlo como colaboradora necesaria del Instituto Aragonés de Servicios Sociales.
  • Que sea respetuosa con la circunstancia familiar del niño o niña que está dispuesta a acoger.

¿Qué niños/niñas son susceptibles de ser acogidos?

Los niños y niñas (entre 0 y 18 años) en guarda o tutelados por el Intituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS) que por circunstancias sobrevenidas en su  entorno familiar deben ser protegidos y cuidados en el contexto de una familia distinta a la de origen, para que puedan tener una experiencia  familiar similar a otros niños o niñas de su edad  en un ambiente estable y seguro donde puedan crear lazos afectivos.

¿Reciben las familias compensación económica?

Acoger a un menor es un acto de generosidad y solidaridad, por tanto gratuito y voluntario.

Para que la capacidad adquisitiva de la familia acogedora no se vea perjudicada y para que el acogimiento sea accesible a familias con todo tipo de situaciones económicas, existen una serie de compensaciones cuya cuantía se fija en cada caso según el número de menores acogidos, sus necesidades específicas o los gastos derivados de su especial atención sanitaria o educativa, de acuerdo con la normativa vigente ORDEN CDS/751/2017 de 29 de mayo por el que se regulan las compensaciones económicas para acogimientos familiares de menores en Aragón.

¿Existe alguna incompatibilidad entre el procedimiento de acogimiento y el de adopción?

La solicitud para ser familia acogedora es incompatible con la solicitud para ser familia adoptiva de un/una menor procedente de adopción nacional.

Procedimiento a seguir para ser Familia Acogedora

Sesión de acogida: Previa a la formalización de la solicitud de acogimiento, se realiza una entrevista de acogida individual familiar para informar sobre el programa de acogimiento.

Tipos de acogimientos, proceso administrativo hasta la formalización del acogimiento, perfil de los niños/niñas… así como tratar con las personas interesadas el ofrecimiento que estarían dispuestos y en condiciones de asumir en relación a las circunstancias de acogida de un/a menor.

Solicitud: Presentación de la solicitud (modelo pdf), junto a la documentación que especifica en dicha solicitud en la Unidad de Registro del Instituto Aragonés de Servicios Sociales, que una vez presentada, se inscribe en el Registro de Protección.

Formación: Los solicitantes reciben formación específica con el objetivo de proporcionarles unos conocimientos y habilidades necesarias para afrontar las dificultades que puedan surgir en el proceso de acogimiento familiar. Además de esta formación inicial, está previsto que a lo largo de su tarea como acogedores/acogedoras puedan recibir formación sobre temas específicos.

Valoración de la idoneidad y del ofrecimiento de la familia:  Se lleva a cabo por un/una trabajador/trabajadora social y un/una psicólogo/psicóloga y se realiza además una visita al domicilio familiar que se ofrece para el acogimiento.

Una vez valorada la idoneidad para el acogimiento, esto es, si sus circunstancias sociales, personales y familiares son compatibles  con la realización de acogimiento familiar de un menor, se realiza el trámite de audiencia por el que los interesados son informados del resultado de la valoración, con carácter previo a que se emita la Resolución de idoneidad  para el Acogimiento Familiar, del Director Gerente del IASS.

La familia  pasa a formar parte de la Bolsa de familias acogedoras de Aragón.

Selección de familia acogedora: Una vez que se han valorado las necesidades, características y circunstancias de un/una menor propuesto/propuesta para el acogimiento familiar, se valora qué familia de entre las disponibles en la bolsa puede atender la demanda planteada de acuerdo a su ofrecimiento.

Formalización de Acogimiento: Se recoge mediante unos Acuerdos los compromisos, deberes y derechos entre las partes, familia, menor y Director/Directora Provincial del Instituto Aragonés de Servicios Sociales.

Seguimiento: Es el proceso de acompañamiento técnico por los profesionales del Instituto Aragonés de Servicios Sociales sobre la evolución del menor en la familia.

Sobre todo se trata de proporcionar apoyo pero también, de recibir la información que proporcione la familia sobre el/la menor que en todo caso, será tenida en cuenta en las decisiones que se tomen y que afecten al menor.

Servicio de Atención de la demanda de información por el ciudadano

Para atender la demanda de información por parte de los ciudadanos/ciudadanas interesados/interesadas, se ha habilitado los siguientes medios:

Número de Teléfono 976 71 50 04

Correo electrónico acogimientofamiliar@aragon.es

Direcciones de interés

  • Subdirección de Protección a la Infancia y Tutela de la Dirección Provincial del IASS en Zaragoza: C/ Supervía, 27. Teléfono 976 71 50 04
  • Dirección Provincial del IASS en Huesca: C/ Juan XXIII 2, 2ª planta. Teléfono 974 22 16 35
  • Dirección Provincial del IASS en Teruel: Carretera Castralvo s/n. Teléfono 978 62 49 82

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Источник: https://www.aragon.es/-/acogimiento-familiar

Acogida temporal de niños: se buscan papás y mamás

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Indice

El acogimiento familiar es un recurso, pero en mayor parte una de las medidas que ofrecen las comunidades autónomas para los niños tutelados por el estado.

Ello les va a permitir integrarse en un ambiente que les proporcione la seguridad, el afecto y la estabilidad que necesitan para su desarrollo. El acogimiento puede darse en familia extensa que sería con miembros de su propia familia biológica, o en familia ajena.

La Cruz Roja o ASEAF (Asociación Estatal de Acogimiento Familiar) son algunas de las organizaciones que colaboran mano a mano con las provincias. 

Una familia acogedora

Marta y Jorge tenían 3 hijos biológicos cuando decidieron acoger. “Tomamos la decisión de acoger cuando nos enteramos de la existencia de la acogida en sí. La verdad es que estos programas son como un gran desconocido para la gente.

A mí me lo contó una compañera de trabajo –recuerda Marta- que después de dar a luz a su primer hijo, le dijeron que no podía tener más niños.

Entonces se puso a buscar información, se apuntó a las listas de espera de adopción nacional, después a las de adopción internacional y, finalmente, a las de acogida. Una mañana en el trabajo, tomando un café, me lo comentó.

A mí me pareció algo tan maravilloso… aunque ya tuviéramos hijos. Mi marido y yo llevábamos tiempo con una inquietud de ayudar socialmente y, nos planteamos ¿qué es lo mejor que tenemos? Nuestra familia; ¡pues vamos a ofrecerla!”.

Así, después de informarse sobre los programas de acogida, decidieron apuntarse a las listas de espera de MACI, una asociación que, desde 2001 y hasta hace un par de años, tenía encomendada la gestión del servicio de Acogimiento Familiar de Menores en la Comunidad de Madrid. Hoy en día, este servicio depende de ADAMCAM (Asociación de Acogedores de Menores de la Comunidad Autónoma de Madrid).

A los 3 o 4 meses, recibieron la respuesta de la asociación.

“Recibimos la llamada para decirnos que ya estábamos en el registro de familias acogedoras cuando justo nos enteramos de que Marta estaba embarazada –nos cuenta Jorge- Y, son incompatibles un proceso de acogida con un proceso biológico.

Se intentan que sean procesos naturales… Así que nos concedieron un año de prórroga y tras el nacimiento de la niña, nos volvieron a llamar para preguntarnos si seguíamos interesados en acoger”.

Modalidades de acogida

Según la Asociación Estatal de Acogimiento Familiar (ASEAF) pueden distinguirse a su vez cuatro modalidades según el tipo de intervención, la finalidad y la temporalidad:

– Acogimiento de urgencia. Pretende ofrecer una atención inmediata a los menores, especialmente a todos aquellos niños menores de seis años evitando su institucionalización. Este acogimiento tiene una duración no superior a seis meses.

Se trata, además, de un tipo de acogimiento que demanda de la familia acogedora una preparación adecuada para enfrentrarse a la creación de vínculos y separación posterior, la colaboración en el proceso de diagnóstico y una estrecha colaboración con el equipo de profesionales.

– Acogimiento temporal. Es de carácter transitorio ya que se prevé con él la vuelta del menor a su propia familia una vez se hayan resuelto ya las condiciones que han dado lugar a la separación.

– Acogimiento permanente. Aquel tipo de acogimiento en el que razonablemente se estima o se prevé que no será posible o deseable el retorno del menor a su entorno familiar, a medio o largo plazo, ni la adopción.

– Acogimiento preadoptivo. Como su propio nombre indica es aquel que tiene como finalidad la adopción. Es necesario que el menor en este caso tenga una situación jurídica adecuada para su adopción y que los acogedores cumplan todos los requisitos para ello.

Asimismo, también podrían diferenciarse otros dos tipos de modalidades según la forma de constitución del acogimiento:

– Acogimiento administrativo: se formaliza mediante la resolución de la Entidad Pública en la que se especificarán la duración del acogimiento y los derechos y deberes de las partes implicadas.

– Acogimiento judicial: se constituye por auto del juez a propuesta de la Comisión de Tutela cuando el menor se encuentra en situación de riesgo y cualquier de los padres o tutores no accede de forma voluntaria al acogimiento. 

La llegada de Álvaro a la familia

Álvaro tenía 4 meses cuando llegó a casa de Marta y Jorge. Era un caso de acogimiento permanente determinado por la comisión de tutela.

“Cuando llegó a casa, nuestra hija mayor tenía 9 años. Recuerdo que era Semana Santa cuando les comentamos que ya tenían un niño para nosotros. La mayor se puso como loca de contenta a gritar qué bien, qué bien…; la reacción fue buenísima.

Personalmente –opina Jorge – creo que uno de los aspectos positivos de acoger cuando tienes hijos propios es la alegría y la naturalidad con la que reciben al nuevo hermano. Aunque nuestro caso es especial al llegar a casa tan pequeñito que no suele ser lo normal.

Es diferente un niño que llega a una nueva familia con 10 años, con vivencias, habiendo pasado por diferentes casas… Por eso hay gente que te cuenta experiencias muy diferentes a la nuestra.

También hay quien dice querer a su hijo de acogida desde el primer momento que entra por la puerta de casa… pero yo creo que eso es forzado, que es autoengañarse. Ese amor viene poco a poco, con el tiempo”:

Para Marta, lo más difícil ha sido precisamente comprender esto que comenta Jorge. “Con la llegada de Álvaro, lo más costoso era pensar que desde el principio no debería existir diferencia entre el hijo acogido y el biológico, y sí que la hay. Pero, simplemente es diferente, no por ello ni mejor ni peor.

Por ejemplo, cuando nació mi hija pequeña, me la comía a besos; era como una necesidad. Y con Álvaro al principio no me pasaba… así de crudo y así de sencillo. Simplemente diferente. Ahora le quiero con toda mi alma, ni más ni menos, pero fue llegando más lentamente… poco a poco, hay que tener más paciencia”.

Consejos sobre la acogida

Al preguntarles a Marta y Jorge cuál sería su principal consejo para alguien que esté pensando acoger, responden prácticamente al unísono. “Lo más importante es que la familia esté completamente de acuerdo en la decisión y muy unida, como una piña”.

“Yo, personalmente –dice Jorge- valorando la decisión, me pongo en la peor situación que pudiera llegar a ocurrir. Que dentro de… no sé, de 15, de 10, de 7 años, se lleven a Álvaro.

Entonces pienso que, al menos, ha tenido una infancia feliz, con una familia estable y aunque se fuese, siempre seguiríamos siendo su familia, siempre tendrá abiertas las puertas de casa y siempre nos tendrá para lo que necesite.

El resultado, el balance final, pase lo que pase, va a ser positivo hasta en el peor de los casos. La ley, hoy en día, actúa para proteger al menor; ni a la familia biológica ni a la acogedora. Pase lo que pase, se hará pensando en él.

También creo que es más fácil acoger teniendo hijos biológicos, porque ya no tienes esa necesidad afectiva que, en definitiva, va a ser una debilidad para la acogida, porque siempre te quedará la incertidumbre de las visitas con los padres biológicos, de qué pasará en un futuro…”

Tanto Marta como Jorge coinciden en que la labor y el apoyo de las asociaciones encargadas de las acogidas es fundamental. “Te brindan todo el apoyo del mundo, incluido el psicológico, que aunque nosotros no lo hemos necesitado nunca, sabes que está ahí para ti.

También estamos en contacto con una nueva asociación de familias acogedoras; quedamos, hablamos, nos desahogamos… En ningún momento nos hemos arrepentido, a pesar de los momentos difíciles, siempre hemos creído que ha sido una buena decisión.

Como todo en la vida, nada es ni blanco ni negro y yo diría que, en conjunto, en nuestro caso la acogida tiene más de un 90% de positivo.

Además, como experiencia personal es una libro abierto de mejora, aprendes muchísimo sobre ti, cultivas nuevas virtudes como la paciencia, te exiges más a ti mismo”. 

El acogimiento de menores. ¿Cuáles son las cinco preguntas clave?

1.¿Quién puede acoger a un niño? Cualquier persona o familia que desee incluirle en su entorno, cuidarle y darle afecto.

Además, deben cumplirse algunos requisitos, establecidos según cada Comunidad Autónoma, como tener medios de vida estables y suficientes, un estado de salud que no dificulte el cuidado del menor, capacidad de cubrir las necesidades de desarrollo del niño, respeto hacia la historia del niño y una actitud positiva para su formación y seguimientos.

2.¿Qué niños te necesitan? Niños de todas las edades y de cualquier raza.

Algunos poseen algunas características que hacen más difícil encontrarles una familia; como los que tienen más de 8 años de edad, que pertenecen a grupos de hermanos, los enfermos o discapacitados, los de culturas minoritarias, etc.

Éstos, suelen pertenecer a programas de acogimiento o adopciones especiales como el que gestiona Meniños, Fundación para la Infancia.

3.¿Qué apoyo ofrecen las asociaciones? Desde cursos de preparación sobre diferentes aspectos del acogimiento, pasando por asesoramiento por parte de trabajadores sociales, psicólogos, educadores o abogados, hasta orientación personalizada o contactos con otras familias acogedoras.

4.¿Existe algún apoyo económico para la familia? La acogida es un acto de generosidad y no se recibe remuneración por el hecho de acoger. Pero, en algunas Comunidades, sí se ofrecen ayudas económicas en función de la especial atención sanitaria o educativa que pueda tener el menor en relación con los recursos de la familia acogedora.

5.¿Cómo se puede colaborar? Acogiendo a un niño de forma permanente, temporal o como paso previo a una adopción.

También se puede colaborar acogiendo durante los fines de semana y vacaciones.

Además, hay asociaciones que cuentan con voluntariados, como Meniños que ofrece la posibilidad de colaborar a través de sus programas de apoyo escolar, apoyo familiar y respiro familiar.

Lo peor de todo, sin embargo, no es solamente que Álvaro necesitara ser acogido, sino que son muchos los niños que lo necesitan. 

¿Quieres saber más? 

https://www.cruzvermella.org/colabora/faite-voluntario/

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Источник: https://www.todopapas.com/ninos/psicologia-infantil/acogida-temporal-de-ninos-se-buscan-papas-y-mamas-147

¿Cómo ser familia de acogida en España?

Niños de acogida en España

Existen muchas formas diferentes de ayudar a los demás y siempre hacen falta voluntarios en albergues, entidades sin ánimo de lucro, etc. Pero cuando se trata de dar una infancia digna y feliz a los niños, la ayuda es todavía más necesaria.

Afortunadamente, son cada vez más las personas que deciden actuar como familia de acogida.

En este artículo intentaremos resolver las dudas más frecuentes, pero si necesitas ayuda de un profesional siempre puedes contratar a un abogado de familia experto en adopciones y familias de acogida.

¿Qué es ser familia de acogida?

El acogimiento familiar es una medida de protección de menores que por unas circunstancias o por otras no tienen un hogar. Esta fórmula de acogimiento de menores persigue que no estén en un centro, sino en una casa con una familia que les quiera y les cuide, lo que influye de forma muy positiva en su desarrollo.

Ser familia de acogida es, por tanto, abrir las puertas del hogar y el ambiente familiar a pequeños y adolescentes que están pasando dificultades. De forma temporal, hasta que se solucionen sus problemas familiares o pasen a adopción.

Requisitos para ser familia de acogida

No basta con decir “quiero ser familia de acogida”, hay que cumplir una serie de requisitos para poder optar a ello. 

Quien acoge a un menor debe estar en pleno uso de sus derechos civiles y tener al menos 25 años. Además, es necesario que la diferencia de edad entre el ofertante y el menor que será acogido sea como mínimo de 14 años. 

Si se va a acoger en un mismo hogar a más de una persona, los ofertantes deben ser cónyuges o una pareja estable.

Lo que se busca sobre todo es que quien acoge sea capaz de entender la situación por la que están pasando estos menores, tenga tiempo para dedicarles y les pueda brindar un ambiente familiar adecuado.

Como es lógico, se busca a personas que tengan un estado de salud que les permita atender bien al menor, con recursos económicos suficientes para cubrir sus necesidades y que no tengan antecedentes que puedan suponer un riesgo para el niño.

¿Cómo hacerse familia de acogida? Pasos a seguir

Los procedimientos de acogida son regulados por cada comunidad autónoma, así que nos podemos encontrar con pasos diferentes en cada región. No obstante, a la hora de la verdad los trámites son bastante similares en todos lados.

Para empezar es necesario que la persona o personas interesadas comuniquen su disponibilidad al organismo autonómico competente. A partir de ese instante comienza un procedimiento en el que se hará una valoración y selección. Se trata así de buscar a personas que de verdad puedan ayudar a los niños y jóvenes menores de edad con problemas.

Aquellos que pasan el proceso de selección deben pasar después por un conjunto de sesiones informativas con el fin de aprender más sobre el sistema de acogimiento familiar y cómo debe ser la atención a los menores.

Finalizado el proceso se propone un menor para el acogimiento. Si este se produce, la administración pone a disposición de la familia y del menor los recursos técnicos necesarios para que se produzca una buena integración familiar.

¿Qué significa ser una familia de acogida de urgencia?

No todas las acogidas son iguales, las hay de corta duración (menos de dos años), de larga duración, de vacaciones y fines de semana (para niños mayores de 9 años que están en centros residenciales) e incluso permanentes. Es más, una familia de acogida puede llegar a adoptar al menor que tiene a cargo.

Pero existe además la acogida de urgencia, aplicable a los menores de 6 años. En este caso el menor permanece con la familia mientras se estudia su situación y se decide cuál es la mejor opción de ayuda para él.

¿Cuánto cobra una familia de acogida en España?

Ninguna familia de acogida se presta a ello por dinero, lo que hay detrás es una verdadera voluntad de ayudar. Pero no podemos pasar por alto que la llegada de uno o más niños a la familia supone un coste extra que hay que asumir.

A fin de incentivar a más personas a acoger menores con problemas y conseguir que el acogimiento no suponga un problema económico para quien quiere ayudar, las administraciones públicas suelen fijar una cuantía diaria que se abona a las familias que tienen menores acogidos.

El importe que recibe una familia de acogida en España puede variar de una zona a otra, pero lo habitual es cobrar entre 15 y 20 € por día por cada niño acogido. En el caso de las familias de acogida de urgencia normalmente el importe es algo menor.

¿Dan ayudas económicas para familias de acogida?

Como en el caso anterior, la existencia de otro tipo de ayudas depende de la regulación que haya hecho la comunidad autónoma. Por ejemplo, en el caso de La Rioja existen ayudas complementarias para cubrir el 100 % de los costes de la terapia familiar y el tratamiento psicológico que requiera el menor.

Las ayudas económicas para familias de acogida en 2019 han sido muy variadas. Desde subvenciones para tratamientos psicológicos a ayudas para libros y material escolar o asistencia sanitaria. 

Si estás pensando ser familia de acogida y quieres saber los requisitos exactos que se piden en tu lugar de residencia, así como las ayudas económicas que da la administración en estos casos, lo mejor es que consultes con el organismo competente de tu comunidad autónoma.

Etiquetado como: Artículos Adopciones, Artículos Familia

Источник: https://iurisnow.com/es/articulos/familia-acogida/

Unos 21.000 niños viven en España en centros de menores: qué es acoger y por qué se necesitan familias

Niños de acogida en España

Al pedirle a Elvira Perona, presidenta de la Asociación de Acogedores de la Comunidad de Madrid (ADAMCAM), su colaboración en este reportaje sobre acogimiento familiar, respondió con una pregunta reveladora: «¿Para idealizarlo o para contar la realidad?»

El acogimiento familiar es una medida de protección a la infancia que permite que una familia acoja en su hogar a un niño o niña que no puede –o no debe– vivir con sus progenitores por orden de los servicios sociales.

A diferencia de la adopción, los acogedores no tienen la tutela del menor, que sigue siendo de la comunidad autónoma donde residen, y es una medida de carácter temporal, aunque puede ser permanente si no se llegan a dar las condiciones adecuadas para el retorno del menor con la familia biológica.

La alternativa al acogimiento familiar para un niño que queda a cargo de la Administración es el acogimiento residencial, los centros de menores, donde actualmente se encuentran la mayoría de ellos a pesar de que, con la modificación en 2015 de la Ley de Protección a la Infancia y la Adolescencia, se introdujo la obligación de dar prioridad al acogimiento familiar frente al residencial por los beneficios que reporta en el menor.

En total, hay 40.828 niños en España en manos de la Administración. El 52% todavía vive en centros de menores. El otro 48%, con una familia, pero quienes saben leer este dato explican que es impreciso.

«Existe en el acogimiento la figura de 'familia extensa', en la que son otros miembros de la propia familia biológica quienes se encargan del menor.

Buena parte de ese porcentaje pertenece a este tipo y no a acogedores externos sin vínculo con él», explica Teresa Díaz, vicepresidenta de la Asociación nacional Familias para la Acogida e investigadora del Instituto de Estudios de la Familia de la Universidad San Pablo CEU.

Estas cifras han propagado la creencia de que en España no hay cultura de acogimiento familiar, de que no hay una red de familias dispuestas a sacar a esos 21.000 menores de los centros.

¿Por qué? El desconocimiento de este método de acogida y el abandono al que se encuentran relegados los padres y madres acogedores por parte de la Administración, son las principales causas que perciben tanto las asociaciones, como las familias.

El gran desconocido

«En general, no se conoce que en España hay 21.000 niños creciendo en centros de menores», afirma María Araúz de Robles, madre acogedora y presidenta de la Asociación Estatal de Acogimiento Familiar (ASEAF). «Lo primero que tienen que hacer las administraciones es difundir esto, salir a buscar familias, ¿por qué no lo hacen?», continúa.

El pasado mes de noviembre, con motivo del IV Congreso del Interés Superior del Menor, organizado por ASEAF, el Ministerio de Sanidad impulsó la campaña publicitaria «Tú serás mi hogar», pero las asociaciones reclaman acciones menos costosas, pero más efectivas.

«Por ejemplo –recuerda Teresa Díaz–, una campaña que se hizo en Pamplona hace unos años, con la que el Ayuntamiento llenó las zonas peatonales de cunas con el eslogan: 'Que ningún bebé tenga su cuna en una residencia'.

O acercarnos a los lugares donde se mueven las familias: colegios, centros de ocio, pabellones deportivos, para contarles de cerca qué es el acogimiento y por qué se necesita tanto.

Es algo que tienen que hacer las instituciones, nosotros somos padres y madres que trabajamos, cuidamos a nuestros hijos y en el tiempo que nos queda atendemos a las familias que llegan a la asociación», asegura la presidenta de Familias de Acogida.

María de Araúz cree que desde el primer paso, el de la divulgación, «hay una manifestación de que aquí prima el sistema de protección a la infancia residencial.

Hay una red muy amplia de centros y la medida preferente es institucionalizar a los niños, reclamamos que haya un cambio de paradigma».

Y apunta dos motivos por los que sería beneficioso: «Por un lado se ha demostrado que el interés superior del niño es crecer en el entorno de seguridad y afecto que le proporciona una familia, y por otro, que el sistema residencial es mucho más costoso para el Estado».

Lo confirma Elvira Perona: «La administración destina 3.000 euros al mes por niño en un centro de menores, pero el dinero que reciben las familias acogedoras en Madrid, si lo reciben, es de 2.500 euros al año, algo mayor si es un niño con necesidades especiales».

La cuantía que perciben los acogedores varía en función de la comunidad. La horquilla de diferencia es de más de 2.

000 euros anuales, según el Análisis Económico del Acogimiento Familiar en España por CCAA, dirigido por el catedrático de la Universidad Complutense de Madrid Francesco Sandulli.

«Si los medios humanos y materiales empezaran a declinarse en favor de las familias, habría más dispuestas a acoger», señala Teresa Díaz. Coincide con ella María de Araúz Robles en que «nunca puede ser la motivación económica lo que te lleve a acoger, pero tampoco debería un impedimento».

Elvira Perona añade además un elemento al que aluden también todas las familias consultadas: «No se trata tanto de dar un apoyo económico mensual, como de dar una red de servicios a los que esas familias puedan acceder: psicólogos, clases extraescolares… y que ahora tienen que pagar de sus bolsillos».

Ser familia acogedora, un camino arduo y solitario

Las cuatro familias consultadas llegan a las mismas conclusiones: acoger conlleva una carga administrativa enorme, hay poco seguimiento de los casos por parte de los técnicos, el sistema está saturado y ellos se encuentran solos. Algunos conocieron el acogimiento por la prensa, otros, por el boca a boca.

Cuando dieron el paso, se abrió ante ellos «un proceso de total incertidumbre», tal y como lo define Sergio, padre de un niño que ahora tiene cinco años y que pasó los dos primeros de su vida en un centro de menores.

«En Madrid no te aclaran nada en cuanto a tiempos, formas, condicionantes… Te apuntas, te dan cita para una charla abierta, luego lo solicitas, te asignan a un técnico, y empiezan las entrevistas, cursos de formación, etc.».

Beatriz Souto, madre acogedora de un niño de 11 meses que ahora tiene nueve años, cree que la primera barrera para que las familias acojan empieza en los cursos de formación.

«Entiendo que te tienen que poner en la peor de las situaciones, pero no hay que presuponer problemas que pueden no surgir. Por un lado buscan familias perfectas, que no existen, y por otro asustan a la gente».

Elvira Perona se pregunta: «¿Por qué la Comunidad de Madrid solo ha encontrado tres familias de acogida en todo un año? Es para reflexionar».

¿Y cuando ya te han asignado a un niño?

«Tienes que encargarte tú de todos los trámites administrativos, tú lo gestionas, la comunidad los firma», dice Elena Marigorta, madre acogedora desde hace 14 años. «No hay un teléfono al que llamar un sábado o un domingo si pasa algo, el niño lo tutela la comunidad, necesitamos su permiso para todo», explica Raquel, madre acogedora, pareja de Sergio.

Además de la carga administrativa, todas las familias señalan que, en algunas comunidades, hay una gran falta de seguimiento total de los casos. «Me han cambiado de técnico en numerosas ocasiones y el actual, desde hace tres años, no conoce aún a mi hijo.

Nos ha llegado a mandar un test por email para que evaluemos nosotros su desarrollo. Yo puedo decirle si sabe atarse los cordones, pero no puedo evaluar si mi hijo evoluciona según lo que le corresponde a su edad. No hablan con el colegio, no saben si le he vacunado».

Elvira Perona afirma que el principal problema es que «el técnico que lleva las visitas con la familia biológica pertenece a una empresa externa y es distinto al técnico que lleva el caso del niño por parte de la comunidad. La única relación que existe entre ambos es a través de informes».

En comunidades como Navarra y País Vasco ya han atado esta dificultad con planes de unificación de personal.

¿Qué más piden estos padres? «Ayudas fiscales, como las familias numerosas, si queremos, por ejemplo, apuntarlos a ciertas actividades o en el abono de transporte», explica Beatriz.

«Que garanticen plaza fija en una guardería o colegio público y no tengas que llevarlo a uno concertado o privado, donde hay un coste», reclama Raquel. «O una red de psicólogos a los que poder acudir, si detecto en mi hijo alteraciones de conducta.

Son niños con una mochila emocional difícil y pesada», dice Elena Marigorta.

Lola, madre acogedora, familia monomarental, sí ha tenido acceso a ese psicólogo –en la Comunidad de Madrid solo hay uno– porque la niña que acogió hace ya 15 años nació con síndrome de alcoholismo fetal, algo que «ha marcado su infancia y se está agravando ahora en la adolescencia», causándole serios problemas. El resto de familias consultadas o no han tenido acceso a terapia, o han entrado en una lista de espera de hasta dos años.

Merece la pena

«A pesar de todo, merece la pena. El esfuerzo no es en vano, es una forma de paternidad que tiene una dimensión añadida, porque te ayuda a reconocer situaciones difíciles que viven otras familias, la desesperación de no poder criar a sus hijos», cuenta Beatriz. Elena Marigorta cree que «una de las mejores cosas de acoger es darte cuenta de las cosas superfluas de la vida».

Lola quiere decirle a las familias que «hay niños maravillosos que están esperando que les saquemos de los centros, aunque sea por un tiempo».

Por último, Sergio y Raquel se despiden recordando los momentos en los que han vuelto con su hijo al centro de menores donde dio, literalmente, sus primeros pasos.

Dicen que le gusta visitarlo, aunque que siempre advirtiendo a los educadores: «Estoy de visita, pero me voy, eh».

Источник: https://www.eldiario.es/nidos/viviendo-espana-centros-necesitan-familias_1_1193712.html

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