Niños hiperactivos: descubre el TDAH

Síntomas y Diagnóstico del TDAH

Niños hiperactivos: descubre el TDAH

Decidir si un niño tiene trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un proceso de varios pasos.

No hay un único examen para diagnosticar el TDAH y hay muchos otros problemas, como la ansiedad, la depresión y ciertos tipos de trastornos del aprendizaje, que pueden presentar síntomas similares.

Esta página le proporciona una descripción general de cómo se diagnostica el TDAH.

Si le preocupa que un niño pueda tener TDAH, el primer paso es hablar con un profesional de atención médica para averiguar si los síntomas corresponden con el diagnóstico. El diagnóstico puede ser hecho por un profesional de salud mental, como un sicólogo o un siquiatra, o un proveedor de atención primaria, como un pediatra.

La Academia Estadounidense de Pediatría (American Academy of Pediatrics, AAP) recomienda que los profesionales de atención médica les pregunten a los padres, maestros y otros adultos que cuiden al niño sobre la conducta que este tiene en diferentes contextos, como en el hogar, en la escuela o al interactuar con sus pares.

El profesional de atención médica también debe determinar si el niño tiene otra afección que pueda explicar mejor los síntomas, o que se presente junto con el TDAH. Lea más sobre otras inquietudes y afecciones.

¿Cómo se diagnostica el TDAH?

Los profesionales de atención médica utilizan las pautas de la quinta edición del Manual diagnóstico y estadístico (DSM-5), de la Asociación Estadounidense de Siquiatría (American Psychiatric Association)1 para diagnosticar el TDAH.

Este estándar de diagnóstico ayuda a garantizar que el diagnóstico y tratamiento de las personas con TDAH se realice de manera correcta.

El uso del mismo estándar en todas las comunidades también puede ayudar a determinar cuántos niños tienen TDAH y qué impacto tiene esta afección en la salud pública.

Aquí están los criterios en forma resumida. Por favor tenga en cuenta que se presentan solo para su información. Solo los proveedores de atención médica capacitados pueden diagnosticar o tratar el TDAH.

Criterios del DSM-5 para el TDAH

Las personas con TDAH muestran un patrón persistente de falta de atención o hiperactividad/impulsividad que interfiere con el funcionamiento o el desarrollo:

  1. Falta de atención: Seis o más síntomas de falta de atención para niños de hasta 16 años de edad, o cinco o más para adolescentes de 17 años de edad o más y adultos. Los síntomas de falta de atención han estado presentes durante al menos 6 meses y son inapropiados para el nivel de desarrollo de la persona:
    • A menudo no logra prestar adecuada atención a los detalles o comete errores por descuido en las actividades escolares, en el trabajo o en otras actividades.
    • A menudo tiene problemas para mantener la atención en tareas o actividades recreativas.
    • A menudo pareciera que no escucha cuando se le habla directamente.
    • A menudo no cumple las instrucciones y no logra completar las actividades escolares, las tareas del hogar o las responsabilidades del lugar de trabajo (p. ej., pierde la concentración, se desvía).
    • A menudo tiene problemas para organizar tareas y actividades.
    • A menudo evita, le disgustan o se niega a hacer tareas que requieren realizar un esfuerzo mental durante un periodo prolongado (como las actividades o las tareas escolares).
    • A menudo pierde cosas necesarias para las tareas y actividades (p. ej., materiales escolares, lápices, libros, herramientas, billeteras, llaves, papeles, anteojos, teléfonos celulares).
    • A menudo se distrae con facilidad.
    • A menudo se olvida de las cosas durante las actividades diarias.
  1. Hiperactividad e impulsividad: Seis o más síntomas de hiperactividad/impulsividad para niños de hasta 16 años de edad, o cinco o más para adolescentes de 17 años de edad o más y adultos. Los síntomas de hiperactividad/impulsividad han estado presentes durante al menos 6 meses al punto que son perjudiciales e inapropiados para el nivel de desarrollo de la persona:
    • A menudo se mueve nerviosamente o da golpecitos con las manos o los pies, o se retuerce en el asiento.
    • A menudo deja su asiento en situaciones en las que se espera que se quede sentado.
    • A menudo corre o trepa en situaciones en las que no es adecuado (en adolescentes o adultos puede limitarse a una sensación de inquietud).
    • A menudo no puede jugar o participar en actividades recreativas de manera tranquila.
    • A menudo se encuentra “en movimiento” y actúa como si “lo impulsara un motor”.
    • A menudo habla de manera excesiva.
    • A menudo suelta una respuesta antes de que se termine la pregunta.
    • A menudo le cuesta esperar su turno.
    • A menudo interrumpe a otros o se entromete (p. ej., se mete en conversaciones o juegos).

Además, se deben cumplir las siguientes condiciones:

  • Varios de los síntomas de falta de atención o hiperactividad/impulsividad se presentaron antes de los 12 años de edad.
  • Varios de los síntomas se presentan en dos o más contextos (como en el hogar, la escuela o el trabajo; con amigos o familiares; en otras actividades).
  • Hay indicios claros de que los síntomas interfieren con el funcionamiento social, escolar y laboral, o que reducen su calidad.
  • Los síntomas no tienen una explicación mejor si se los asocia a otro trastorno mental (como trastorno del humor, trastorno de ansiedad, trastorno disociativo o trastorno de la personalidad). Los síntomas no ocurren solo durante el curso de episodios de esquizofrenia u otro trastorno sicótico.

Según los tipos de síntomas, pueden verse tres tipos (presentaciones) de TDAH:

Presentación combinada: Si se presentaron suficientes síntomas de ambos criterios, los de falta de atención y los de hiperactividad/impulsividad, durante los últimos 6 meses.

Presentación en la que predomina la falta de atención: Si se presentaron suficientes síntomas de falta de atención, pero no de hiperactividad/impulsividad, durante los últimos seis meses.

Presentación en la que predomina la hiperactividad/impulsividad: Si se presentaron suficientes síntomas de hiperactividad/impulsividad, pero no de falta de atención, durante los últimos seis meses.

Dado que los síntomas pueden cambiar con el paso del tiempo, la presentación también puede cambiar con el tiempo.

El TDAH en adultos

A menudo el TDAH dura hasta la adultez. Para obtener más información sobre el diagnóstico y tratamiento a lo largo de la vida, visite los sitios web del Centro Nacional de Recursos para el TDAHexternal icon y del Instituto Nacional de Salud Mentalexternal icon.

Referencia

American Psychiatric Association: Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 5th edition. Arlington, VA., American Psychiatric Association, 2013.

Источник: https://www.cdc.gov/ncbddd/spanish/adhd/diagnosis.html

El psiquiatra que

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A la psiquiatría hace tiempo que se le ve el plumero. Son tantas las enfermedades y trastornos que se describen en sus manuales que hoy en día lo raro es no tener nada.

Después de hacer saltar las alarmas al incluir las rabietas en el último Manual de Pediatría DSM (la biblia de los psiquiatras) y después de ver como el gobierno estadounidense declara en un informe que 1 de cada 5 niños tiene un trastorno de la salud mental, cifras que parecen un insulto al sentido común de la población, porque es imposible que tantos niños estén mentalmente enfermos, aparecen unas declaraciones de Leon Eisenberg, el psiquiatra que «descubrió» el TDAH, que no dejan indiferente a nadie que viva o trabaje con niños.

El semanario alemán Der Spiegel, en un artículo en que ponía en relieve el aumento de enfermedades mentales en la población alemana, explicó que Eisenberg dijo, siete meses antes de morir, cuando contaba ya con 87 años, que «el TDAH es un ejemplo de enfermedad ficticia».

Los primeros intentos por tratar de explicar que había niños con TDAH sucedieron en 1935.

Por aquellos tiempos, los médicos habían tratado por primera vez a niños de primaria con un carácter inquieto y con dificultad para concentrarse en lo que se les pedía, bajo el diagnóstico de síndrome post-encefálico. Fue un intento que no cuajó porque claro, la mayoría de esos niños nunca habían tenido encefalitis.

En los años sesenta apareció el protagonista de nuestra historia, Leon Eisenberg, quien volvió a hablar de dicha enfermedad, pero esta vez con otro nombre, «reacción hipercinética de la infancia».

Bajo dicho diagnóstico pudo tratar a alumnos difíciles, probando diferentes psicofármacos con ellos.

Empezó con dextroanfetamina y luego utilizó el metilfenidato, droga con la que consiguió su objetivo y que hoy en día prevalece como tratamiento de elección: los niños enérgicos se transformaban en niños dóciles.

En el año 1968 se incluyó la «reacción hipercinética de la infancia» en el Manual Diagnóstico y Estadístico (DSM) y desde entonces forma parte de dicho manual, sólo que ahora recibe el conocido nombre de Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

El logro de Eisenberg y sus colaboradores fue conseguir que la gente creyera que el TDAH tiene causas genéticas, que es una enfermedad con la que se nace.

Él mismo dijo, junto con las palabras en que decía que era una enfermedad inventada, que la idea de que un niño tenga TDAH (entendemos que la idea de que un niño sea muy movido y sea un alumno problemático) desde el nacimiento estaba sobrevalorada.

Sin embargo, al conseguir que esto calara en la población y en los padres, el sentimiento de culpa desaparece, los padres se sienten aliviados porque el niño ha nacido así y el tratamiento es menos cuestionable. En 1993 se vendieron en las farmacias alemanas 34 kg de metilfenidato. En el año 2011 se vendieron 1.760 kg.

El conocido psiquiatra, que llegó a hacerse cargo de la gestión del servicio de psiquiatría en el prestigioso Hospital General de Massachusetts en Boston, donde fue reconocido como uno de los más famosos profesionales de la neurología y de la psiquiatría del mundo, decidió confesar la verdad meses antes de morir afectado de un cáncer de próstata, añadiendo que lo que debería hacer un psiquiatra infantil es tratar de determinar las razones psicosociales que pueden producir problemas de conducta. Ver si hay problemas con los padres, si hay discusiones en la familia, si los padres están juntos o separados, si hay problemas con la escuela, si al niño le cuesta adaptarse, por qué le cuesta, etc. A todo esto añadió que, lógicamente, esto lleva un tiempo, un trabajo y acompañado de un suspiro concluyó: «prescribir una pastilla contra el TDAH es mucho más rápido» (a lo que yo añadiría «y mucho más ventajoso para el negocio de la psiquiatría»).

El negocio de la psiquiatría

Como he dicho al principio de la entrada parece que la psiquiatría es un monstruo capaz de llevarse cualquier cosa por delante, con un hambre voraz, que no se detiene y que hará todo lo posible por tratar de conseguir que toda persona sana acabe tomando una u otra medicación para tratar su (no) enfermedad. Se les ve el plumero, y una prueba más de ello es que ya existe la próxima enfermedad que será difundida por toda la infancia: el trastorno bipolar o enfermedad maníaco-depresiva.

Hasta los años noventa era una afección desconocida en los niños. Ahora ya es uno de los diagnósticos más frecuentes en psiquiatría infantil, hasta el punto que las visitas por este trastorno se han multiplicado por 40 en menos de diez años, siendo muchos de los «enfermos» niños de dos y tres años.

Uno de los responsables de la llegada del trastorno bipolar a EE.UU. es el psiquiatra Joseph Biederman, que lleva años haciendo estudios y conferencias sobre el tema y que recibió 1,6 millones de dólares entre el año 2000 y el 2007, procedentes de las farmacéuticas que fabricaron los medicamentos para dicho trastorno, al parecer para dedicarlos a seguir investigando la enfermedad.

Pero esto no es todo.

Para conocer el alcance real del negocio de la psiquiatría, para ver hasta qué punto se inventan las enfermedades para luego poder dar los fármacos que ya existen, un estudio realizado por la psicóloga estadounidense Lisa Cosgrove reveló que, de los 170 miembros del grupo de trabajo del DSM (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales), es decir, los que hacen el manual de psiquiatría de referencia mundial, 95 (el 56%) tenía una o más relaciones financieras con las empresas de la Industria Farmacéutica.

¿Existe el TDAH?

Yo no sé si existe o no existe (y eso que el que la inventó dice que no), ni tampoco me toca a mí responder a esta pregunta, sin embargo estoy seguro de que son muchos los niños diagnosticados cuyo único pecado ha sido ser demasiado movidos, o ser demasiado insistentes a la hora de demandar de sus padres un poco más de atención.

Ya hace más de dos años os ofrecí dos entradas en las que explicaba cómo se diagnostica el TDAH, para que vierais que no existe ninguna prueba diagnóstica de ningún tipo que determine que un niño tiene el mencionado trastorno.

Todo se hace en base a la observación y en base al cumplimiento o no de unos criterios o parámetros que los niños normales deben hacer.

Ahora bien, ¿qué es ser normal? Krishnamurti dijo que «no es signo de buena salud el estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma», así que quién sabe, quizás los niños que se rebelan ante el intento de domesticarles, aquellos que no soportan estar sentados escuchando cosas que no les interesan, aquellos que preferirían poder decidir qué hacer en sus vidas en todo momento, aquellos que quieren probarlo todo y no dejarse nada, quizás sean al fin y al cabo los más cuerdos.

No digo que ninguno de estos niños no tengan nada.

No digo que no necesiten ayuda, porque es muy probable que muchos de ellos tengan muchos problemas, pero nunca he creído en la existencia de un trastorno que afecte al 10% de los niños y mucho menos he creído en la cura milagrosa del metilfenidato, porque si bien los niños cambian su comportamiento, los problemas que hicieron que el niño funcionara de un modo no aceptado siguen ahí.

Vía | World Public UnionFotos | Leon Eisenberg en Harvard, StormyDog, Architopher en FlickrEn Bebés y más | El sobrediagnóstico del TDAH puede poner en riesgo la salud de los niños, Posibles causas del TDAH en niños y niñas, Intervención en niños y niñas con TDAH

Источник: https://www.bebesymas.com/salud-infantil/el-psiquiatra-que-descubrio-el-tdah-confeso-antes-de-morir-que-es-una-enfermedad-ficticia

El talento del TDAH, lo que oculta la hiperactividad

Niños hiperactivos: descubre el TDAH

La mayoría de niños con Trastorno por Déficit de Atención Hiperactividad –TDAH– se sienten inseguros y con la autoestima muy baja.

Suelen acudir por primera vez a la consulta pensando que tienen poca capacidad, que son vagos o que no podrán aprobar aunque se esfuercen.

Y eso es así porque esa es su experiencia antes del diagnóstico y antes del tratamiento.

Las notas y el TDAH

Tras acabar el curso suelo hacer una visita a los niños con TDAH para valorar como ha ido y como han sido sus resultados académicos. Una de las principales preocupaciones en padres y niños.
Y tengo que decir que cuando la medicación funciona y el maestro se implica, así son las anotaciones que escribo en sus cursos clínicos:

«… hay una mejoría evidente en su rendimiento escolar, ha aprobado todo (o casi todo), también de su autoestima y de la seguridad en sí mismo. Él y sus padres están muy contentos.»

Ellos están muy contentos y yo también. ¡Son unos luchadores! Pero, ¿qué ha pasado?

Simplemente que hemos detectado el problema que le impedía demostrar sus capacidades y su valía. Ahora recibe la atención merecida y su talento reluce. En otras palabras, el niño ya era así de capaz, pero su TDAH le impedía demostrarlo.

Las notas tienen la importancia que tienen, relativa, pero para un niño que se esfuerza y que quiere aprender unas calificaciones que no reflejen su esfuerzo son un mazazo a su autoestima y a su motivación.

Vivir con TDA-H

A los niños, como a los adultos, les gusta hacer las cosas bien y que se reconozca cuando las hacen. Aprender requiere un esfuerzo, el problema es cuando los resultados no reflejan el esfuerzo invertido. Entonces se desaniman, ¿o no te desanimarías tú?
Trastorno por Déficit de Atención Hiperactividad son palabras, pero palabras que significan cosas. Veamos un poco qué significan.

Inatención

Al niño con TDAH le resulta muy difícil dirigir su atención al estímulo más importante en cada momento ya que los percibe todos con la misma intensidad y a su cerebro le cuesta discriminar y anular los que son irrelevantes para la tarea que está haciendo.

El maestro hablando, el compañero que se balancea en la silla, la forma peculiar de una mancha en el libro…, la luz de la ventana, el ruido de una ambulancia…, el pastel de la abuela esperándome en casa, lo que me ha dicho mi amiga a la hora del patio… Todo llama su atención por igual, ¿cómo puede aplicarse en estas circunstancias?

Más que inatento lo que está es atento a todo, y a todo a la vez.

Falta de organización

Por la misma razón tiene la sensación de que todo sucede al mismo tiempo. Y eso le hace difícil organizar la información, el tiempo y sus tareas.

Como todo es igual de relevante y de importante no sabe priorizar, le cuesta encontrar la información central para hacer un resumen o un esquema y se pierde en los detalles.

Así que a menudo intenta hacer varias cosas a la vez en vez de una en una.

En cuanto se le ocurre una idea intenta llevarla a cabo, pero antes de acabar se le ocurre otra y luego otra… se atropella, priorizar es una «misión casi imposible» y la organización está lejos de su alcance, lo que aún dificulta más que pueda centrarse en una tarea.

Hiperactividad

La mayoría de niños con TDAH tienen además una gran inquietud motora. No puede parar, se muerde las uñas, mueve las piernas, da golpecitos con el lápiz, tararea, no calla…, necesita liberar energía continuamente, como si de esa manera pudiera concentrarse mejor.

Muchas veces ellos mismos lo relatan diciendo que notan como un motorizo dentro que no para. También suelen explicar que se sienten nerviosos continuamente.

Impulsividad

«Espera» es una palabra antipática para cualquier niño, pero si tiene TDAH es en sí misma un castigo. Entre la idea y la acción no suele haber reflexión, responde impulsivamente sin percibir adecuadamente el peligro o situaciones que pueden terminar en conflicto.

Trastorno

Todo esto le lleva a cometer errores e incluso a suspender.
Está haciendo todo lo que puede pero nadie parece darse cuenta, la frustración es lo normal… A la larga puede sentirse perdido e inseguro ante cualquier elección. Su autoestima sufre.

En definitiva, estas dificultades le causan problemas, le suponen un trastorno. Sin ayuda, no va a poder mejorar porque sencillamente su cerebro funciona así y ni siquiera sospecha que haya otra forma de funcionar.

Ve a sus compañeros que estudian y no entiende porque cuando él estudia no aprueba.

A veces le rechazan en los juegos… Es lógico, como no se ha enterado bien no sigue las reglas, no acaba los juegos, se distrae y hace que su equipo falle las jugadas de gol, olvida que aquello que le contó su amiga era un secreto que no debía compartir, aunque en el mejor de los casos incluso olvida lo que le ha dicho…

Sin diagnóstico ni tratamiento el TDA-H causa muchas dificultades y sufrimientos.

El niño que recibe el tratamiento multimodal adecuado aprende a autocontrolarse. Con la ayuda de sus padres, de sus maestros, de sus compañeros, de la medicación, pero sobre todo con su esfuerzo, casi siempre descubre las cualidades positivas que ocultaba el TDA-H.

Personas sensibles capaces de llegar a conclusiones deslumbrantes, con mentes rápidas y originales cuyos procesos cognitivos son diferentes a los de la mayoría. Mira en sus ojos y verás lo mismo que yo.

El talento del TDAH

No están los tiempos para desperdiciar el talento.

«¿Me está diciendo que mi hija no es despistada, olvidadiza, desordenada, desaseada, impulsiva y respondona? ¿me está diciendo que todo eso junto es un problema que se llama TDAH?»

Así reaccionaba la madre de una adolescente de 15 años que consultó por cefalea en Semana Santa. Me ha traído las notas finales del curso, por primera vez en su vida ha aprobado todo con buenas notas, se siente contenta y la han felicitado todos los profesores…

«¡Mamá, he sido la primera en cambiarme en la clase de gimnasia!… ni yo sé como lo he hecho…»

Palabras de una niña de 1º de primaria a quien le ponían todos los días una falta por salir la última del gimnasio de su colegio…

Otras frases oídas estos días…

«Estoy contentísima Dra.

mi hijo saca buenas notas y además ¡se sienta solo a hacer los deberes y los acaba!»«Yo me creía que era tonto y vago y he sacado todo notables y sobresalientes…»«Mi hermano ya no se cuela en los juegos y nos peleamos mucho menos.

»«He contestado bien el problema de matemáticas, lo he hecho totalmente distinto a los demás y la maestra, muy sorprendida, me ha puesto un 10»«Ahora tiene muchos amigos y le han invitado a varios cumpleaños»

«¡La pastilla es mágica!, ¡he aprobado todo y ya no tengo que repetir curso!»

¡No, la magia la haces tú con tu esfuerzo y con tus ganas!!

¿Son o no son luchadores?

2017 © mj mas

_________________________[sobre esta información]

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Gráfico: ©mj mas.

Источник: https://neuropediatra.org/2017/07/18/el-talento-del-tdah-hiparctividad/

Embarazo saludable
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