Niños hiperactivos

Contents
  1. Tratamientos trastorno de déficit de atención hiperactividad
  2. El diagnóstico de TDAH
  3. Los tratamientos para el TDAH
  4. Pruebas sobre los efectos de la medicación en niños pequeños
  5. Los adultos y el TDAH
  6. TDAH
  7. ¿Cuáles son los síntomas del TDAH?
  8. ¿Cómo se diagnostica el TDAH?
  9. ¿Cómo se trata el TDAH?
  10. ¿Qué pueden hacer los padres?
  11. ¿Cuáles son las causas del TDAH?
  12. Entender la hiperactividad de su hijo
  13. Comportamiento hiperactivo que podría estar viendo
  14. Qué puede causar la hiperactividad
  15. Cómo ayudar a los niños hiperactivos
  16. «Muchos niños diagnosticados como hiperactivos lo que tienen es ansiedad»
  17. ¿Una vez que empieza a tratarse, mejora pronto?
  18. ¿Qué es lo que produce tanta ansiedad en el niño?
  19. ¿Entonces, no es cierto que el niño será hiperactivo toda la vida?
  20. ¿Cuánto tiempo tarda en curarse una vez que inicia la terapia?
  21. ¿Y sin tomar medicamentos?
  22. ¿Cuáles son los problemas neurológicos que producen hiperactividad?
  23. ¿Cómo se sabe si la hiperactividad se debe a un problema emocional o a un trastorno neurológico?
  24. En psicología hay varias tendencias, ¿con cuál se obtienen mejores resultados en el tratamiento de niños hiperactivos?
  25. ¿Cuál es la edad ideal para empezar a tratar estos síntomas?
  26. ¿Los padres también deben hacer psicoterapia?
  27. ¿Los psicofármacos pueden tener efectos secundarios?
  28. ¿En esos casos, puede prescribirlos el médico de cabecera?
  29. También debe de tener efectos secundarios poner una etiqueta a un niño, decirle: «Eres hiperactivo»
  30. Niños activos, niños hiperactivos
  31. Un problema más frecuente de lo que pensamos
  32. Los bebés prematuros cuentan con mayor riesgo de padecer TDAH
  33. ¿Niños activos o niños hiperactivos?
  34. Inatención (al menos 6 durante 6 meses)
  35. Hiperactividad:
  36. Impulsividad:
  37. La televisión, no antes de los dos años

Tratamientos trastorno de déficit de atención hiperactividad

Niños hiperactivos

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¿Su hijo no se puede quedar quieto, habla sin cesar o tiene dificultad para concentrarse y prefiere fantasear?

Entonces es posible que su hijo padezca el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).

El comienzo de este trastorno con frecuencia se presenta entre los 3 y 6 años de edad, según el Instituto Nacional de la Salud Mental (NIMH por sus siglas en inglés). Y no nada más es una enfermedad de la infancia: el TDAH puede continuar durante los años de la adolescencia y hasta la edad adulta.

Hay tres tipos de TDAH:

  • Inatención (dificultad para concentrarse, seguir instrucciones y terminar tareas)
  • Hiperactivo-Impulsivo (siempre en movimiento, charla demasiado e interrumpe a los demás)
  • Combinado (síntomas tanto de inatención (falta de atención) como de hiperactividad con impulsividad)

El diagnóstico de TDAH

Los estudios indican que el número de niños diagnosticados con trastorno de déficit de atención con hiperactividad continúa en aumento, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). Hasta el 2011, alrededor del 11% de los niños de entre 4 y 17 años de edad (6.

4 millones) habían sido diagnosticados con TDAH, en comparación con el 7.8% de 2003, según los CDC. La Dra. Tiffany R. Farchione, M.D.

, psiquiatra infantil que evalúa medicamentos en la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) para el tratamiento del TDAH, explica que el aumento podría deberse a un mayor conocimiento del público acerca de las enfermedades y los trastornos psiquiátricos en general.

Los varones (13.2 %) tenían más probabilidades que las niñas (5.6 %) de que se les diagnosticara el trastorno en algún momento. Además, los varones tienen más probabilidades de presentar el tipo hiperactivo-impulsivo, el cual es más fácil de identificar que el trastorno en el niño más tranquilo que no presta atención, señala la Dra. Farchione.

Si sospecha que su hijo pudiera tener TDAH, consulte con su pediatra o su médico de cabecera. También debe examinarse la vista y la audición de su hijo, y todo lo que pudiera contribuir a la falta de atención. El médico puede diagnosticarle TDAH a su hijo o recomendarlo con un especialista en salud mental para que le haga una evaluación.

Los tratamientos para el TDAH

La FDA ha aprobado dos tipos de medicamentos —estimulantes y no estimulantes— para ayudar a dismunir los síntomas del trastorno de déficit de atención con hiperactividad y mejorar el funcionamiento de los niños desde una edad tan temprana como los 6 años.

Pudiera parecer contradictorio, dice la Dra. Farchione, pero a pesar de su nombre, los estimulantes, mismos que contienen varias formas de metilfenidato y anfetaminas, de hecho tienen un efecto calmante en los niños hiperactivos con TDAH. Se cree que aumentan los niveles de dopamina, un neurotransmisor relacionado con la motivación, la atención y el movimiento, en el cerebro.

La FDA también ha aprobado tres medicamentos no estimulantes para tratar los síntomas del TDAH: Strattera (atomoxetina), Intuniv (guanfacina) y Kapvay (clonidina). Estos ofrecen una alternativa útil para los niños que no toleran muy bien los estimulantes. Pregunte a su profesional de la salud qué medicamentos podrían ser los mejores para su hijo.

Además de la medicación, algunos niños con TDAH reciben terapia conductual para ayudar a controlar los síntomas y brindarles estrategias adicionales para sobrellevar el trastorno.

Los padres preocupados también pueden acudir a la escuela de su hijo y a grupos de apoyo comunitario para obtener información y asesoría sobre cómo bregar con el comportamiento producto del TDAH.

“Es útil vincularse con las distintas personas que participan en la vida de un niño al momento de tratar el trastorno”, afirma la Dra. Farchione.

Pruebas sobre los efectos de la medicación en niños pequeños

Los medicamentos aprobados por la FDA que están actualmente disponibles en el mercado han sido sometidos a pruebas para determinar su seguridad y eficacia en ensayos clínicos con niños de 6 años en adelante. Pero una vez que un medicamento ha sido aprobado y sale al mercado, la FDA pide ahora que se lleven a cabo ensayos clínicos con participantes de apenas 4 o 5 años.

”Sabemos que los medicamentos para el TDAH se recetan para niños más pequeños, y creemos que es esencial que los datos de los estudios clínicos reflejen la seguridad y eficacia para este grupo etario”, agrega la Dra. Farchione.

De no tratarse, el trastorno de déficit de atención con hiperactividad puede tener consecuencias graves. Un niño puede atrasarse en la escuela, encontrar difícil hacer amistades y tener conflictos con sus padres, según la Academia Estadounidense de Psiquiatría Infantil y del Adolescente.

Los estudios indican que los niños con TDAH que no reciben tratamiento acuden con más frecuencia a la sala de urgencias y tienen más probabilidades de presentar lesiones autoinfligidas que aquellos cuyo trastorno es tratado. Los adolescentes con TDAH que no reciben tratamiento son más propensos a correr riesgos, tales como conducir en estado de ebriedad, y presentan el doble de accidentes vehiculares que los que sí lo reciben.

Los adultos y el TDAH

Los estudios sugieren que alrededor del 4% de los adultos puede padecer el trastorno de déficit de atención con hiperactividad.

En ellos, los síntomas del TDAH son los mismos que en los niños, pero pueden manifestarse de una manera un tanto diferente.

Los adultos con TDAH pueden ser malos para administrar su tiempo y tener dificultad para realizar más de una tarea al mismo tiempo, se impacientan con la inactividad y evitan realizar actividades que exijan una concentración continua.

Un diagnóstico de TDAH en un adulto se da únicamente cuando se sabe que algunos de los síntomas se manifestaron en la infancia, por lo general antes de los siete años.

“Para algunos adultos, un diagnóstico de TDAH puede traer una sensación de alivio”, afirma la Dra. Farchione. Recibir un diagnóstico les permite a los adultos comprender el motivo de sus problemas, y el tratamiento puede ayudarlos a afrontar los desafíos de una manera más eficaz.

Actualizado el 12 de octubre de 2016

Publicado el 14 de noviembre de 2011

Источник: https://www.fda.gov/consumers/articulos-en-espanol/lo-que-necesita-saber-para-tratar-el-trastorno-de-deficit-de-atencion-con-hiperactividad

TDAH

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TDAH significa trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Se trata de un trastorno médico. El desarrollo y la actividad del cerebro de las personas con TDAH presenta algunas diferencias que afectan la atención, la capacidad de sentarse quieto y el autocontrol. El TDAH puede afectar a un niño en la escuela, en el hogar y con los amigos.

¿Cuáles son los síntomas del TDAH?

En algún momento, a todos los niños les cuesta prestar atención, escuchar y seguir instrucciones, sentarse quietos o esperar su turno. Pero en los niños con TDAH, las dificultades son mayores y ocurren más a menudo.

Los niños con TDAH tal vez tengan síntomas de una, dos o tres de las siguientes categorías:

  • Falta de atención. Los niños con falta de atención (se distraen con facilidad) tienen dificultad para centrar su atención, concentrarse y mantenerse enfocados en una tarea. Tal vez no escuchen bien las instrucciones, se pierdan detalles importantes y no terminen lo que comenzaron. Es posible que sueñen despiertos o pierdan el tiempo. Quizás parezcan distraídos u olvidadizos y no recuerden dónde dejaron sus cosas.
  • Hiperactividad. Los niños hiperactivos son inquietos, movedizos y se aburren con facilidad. Tal vez tengan dificultad para sentarse quietos o permanecer callados cuando es necesario. Es posible que hagan las cosas a las apuradas y cometan errores por descuido. Quizás trepen, salten o jueguen violentamente cuando no deberían hacerlo. Sin querer, es posible que actúen de formas que molesten a los demás.
  • Impulsivo. Los niños impulsivos actúan demasiado rápido antes de pensar. Con frecuencia interrumpen, quizás empujen o agarren a otros y tengan dificultad para esperar. Es posible que hagan cosas sin pedir permiso, tomen cosas que no les pertenecen o actúen de forma arriesgada. Tal vez tengan reacciones emocionales que parezcan demasiado intensas para la situación.

A veces, los padres y maestros notan síntomas de TDAH cuando el niño es muy pequeño. Pero es normal que los niños pequeños sean distraídos, inquietos, impacientes o impulsivos; estas características no siempre indican que un niño tiene TDAH.

La atención, la actividad y el autocontrol se desarrollan poco a poco a medida que los niños crecen. Los niños aprenden estas habilidades con la ayuda de los padres y los maestros.

Pero algunos niños no mejoran mucho en los aspectos de prestar atención, calmarse, escuchar o esperar.

Cuando estas características continúan y comienzan a causar problemas en la escuela, el hogar o con los amigos, es posible que se trate del TDAH.

¿Cómo se diagnostica el TDAH?

Si cree que su hijo tiene TDAH, programe una cita con el médico de su hijo. Él le hará a su hijo una evaluación, que incluye la vista y el oído, para asegurarse de que los síntomas no se deban a otra cosa. Si es necesario, el médico puede remitir a su hijo a un psicólogo o psiquiatra.

Para diagnosticar el TDAH, los médicos comienzan haciendo preguntas sobre la salud, el comportamiento y la actividad del niño. Hablan con los padres y los niños acerca de las cosas que han notado. Es posible que el médico le pida que complete una lista de verificación sobre el comportamiento de su hijo y que le pida que también le dé una lista al maestro.

Después de reunir esta información, los médicos diagnostican TDAH si resulta claro lo siguiente:

  • La distracción, hiperactividad o impulsividad del niño superan lo habitual para la edad.
  • Los comportamientos han estado presentes desde que el niño era pequeño.
  • La distracción, hiperactividad e impulsividad afectan al niño en la escuela y en el hogar.
  • El chequeo médico demuestra que estas dificultades no se deben a otro problema de salud ni a un trastorno del aprendizaje.

Muchos niños con TDAH también tienen problemas de aprendizaje, conductas oposicionistas y desafiantes, o problemas de ansiedad o mal humor. Los médicos suelen tratarlos junto con el TDAH.

¿Cómo se trata el TDAH?

El tratamiento para el TDAH suele incluir lo siguiente:

  • Medicamentos. Esto activa la capacidad del cerebro para prestar atención, calmarse y usar más el autocontrol.
  • Terapia conductual. Los terapeutas pueden ayudar a los niños a desarrollar las habilidades sociales, emocionales y de planificación que aún no tienen debido al TDAH.
  • Entrenamiento para los padres. Por medio del entrenamiento, los padres aprenden mejores maneras de responder a las dificultades de comportamiento que forman parte del TDAH.
  • Apoyo en la escuela. Los maestros pueden ayudar a los niños con TDAH a que les vaya bien y disfruten más de la escuela.

El tratamiento adecuado ayuda a mejorar el TDAH. Los padres y maestros pueden enseñarles a los niños más pequeños a controlar mejor su atención, su comportamiento y sus emociones. A medida que crecen, los niños deben aprender a mejorar su atención y autocontrol.

Cuando el TDAH no se trata, a los niños les resulta difícil salir adelante. Esto puede derivar en baja autoestima, depresión, comportamiento oposicionista, fracaso escolar, comportamientos de riesgo o conflictos familiares.

¿Qué pueden hacer los padres?

Si a su hijo le diagnostican TDAH:

  • Involúcrese. Aprenda todo lo posible sobre el TDAH. Siga el tratamiento que le recomiende el profesional del cuidado de la salud de su hijo. Acuda a todas las citas recomendadas de terapia.
  • Dele los medicamentos de manera segura. Si su hijo está tomando medicamentos para el TDAH, déselos siempre en el horario y las dosis recomendadas. Conserve los medicamentos en un lugar seguro.
  • Trabaje con la escuela de su hijo. Pregúnteles a los maestros si su hijo debería tener un IEP. Reúnase frecuentemente con los maestros para averiguar cómo le está yendo a su hijo. Trabajen juntos para ayudar a su hijo a salir adelante.
  • Criar a un niño objetivamente y con cariño. Aprenda qué enfoques de crianza son los mejores para los niños con TDAH; y cuáles pueden empeorar el TDAH. Hable de forma abierta y alentadora acerca del TDAH con su hijo. Céntrese en las fortalezas y las cualidades positivas de su hijo.
  • Conéctese con otros para recibir apoyo y conocimiento. Únase a una organización de apoyo para el TDAH para obtener novedades sobre tratamientos y otra información.

¿Cuáles son las causas del TDAH?

No está claro qué es lo que provoca las diferencias del TDAH en el cerebro. Existen evidencias claras de que el TDAH es casi siempre hereditario. Muchos niños con TDAH tienen un padre o un pariente con TDAH.

El TDAH no se debe a que el niño pasa demasiado tiempo delante de una pantalla, a una mala crianza ni a la ingesta excesiva de azúcar.

El TDAH puede mejorar cuando los niños reciben tratamiento, comen alimentos saludables, hacen ejercicio físico, duermen lo suficiente y tienen padres que los apoyan y saben cómo responder al TDAH.

Revisado por: Shirin Hasan, MD

Fecha de revisión: noviembre de 2017

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/adhd-esp.html

Entender la hiperactividad de su hijo

Niños hiperactivos

Hay muchos niños que son muy activos, pero son capaces de controlarse cuando es momento de parar y calmarse. Podrían patear un balón durante un minuto y cinco minutos más tarde sentarse a leer tranquilamente.

Sin embargo, algunos no pueden quedarse quietos. Constantemente están moviéndose, agarrando cosas o hablando o corriendo aunque se les diga que dejen de hacerlo. Va más allá de que sean activos. Los expertos los describirían como hiperactivos.

Los niños no actúan así a propósito. Tienen necesidad de moverse y aún no han desarrollado las habilidades para controlarse.

Algunas personas critican a los niños hiperactivos porque creen que son indisciplinados o rudos. También podrían hacer comentarios desagradables que les causen malestar y vergüenza (a ellos o a usted).

Si su hijo está en constante movimiento, puede que se haga preguntas sobre su comportamiento. Conozca más acerca de la hiperactividad en los niños.

Comportamiento hiperactivo que podría estar viendo

¿Qué es la hiperactividad? Algunos creen que es cuando los niños están corriendo todo el tiempo, pero es mucho más que eso.

La hiperactividad es estar constantemente activo de maneras inapropiadas en un momento o lugar determinado. La gran diferencia es el hecho de que sea constante. Si sucede una o dos veces, nadie le daría mucha importancia.

Estos son varios ejemplos de lo que podrían hacer a menudo los niños hiperactivos:

  • Correr y gritar cuando juegan, incluso cuando están en un espacio cerrado.
  • Pararse en clase y caminar mientras el maestro habla.
  • Moverse con tal rapidez que tropiezan con personas y cosas.
  • Jugar muy bruscamente y herir accidentalmente a otros niños o a ellos mismos.

La hiperactividad puede evidenciarse de manera diferente dependiendo de la edad y del niño. Estas son algunas conductas que usted podría observar, más allá de correr y saltar:

  • Pareciera que no para de hablar.
  • Interrumpe a otros con frecuencia.
  • Se mueve de un lugar a otro con rapidez y a menudo torpemente.
  • Continúa moviéndose incluso cuando está sentado.
  • Tropieza con cosas.
  • Es inquieto y necesita tocar y jugar con todo.
  • Tiene dificultad para sentarse a comer y realizar actividades en silencio.

Qué puede causar la hiperactividad

La hiperactividad no es lo mismo que ser muy activo: es constante y no la pueden controlar. Los niños no son hiperactivos por falta de disciplina o porque sean rebeldes.

De hecho, los que son demasiado activos suelen querer tranquilizarse para poder ser parte de lo que está ocurriendo a su alrededor.

Puede ser muy frustrante tener dificultad para realizar lo que saben que se espera de ellos.

La edad es algo a tener en cuenta. Los niños tardan en desarrollar las habilidades de autorregulación que necesitan para controlar su comportamiento, y no todos se desarrollan a la misma velocidad. Un niño podría tener un buen autocontrol a los 4 años, mientras que otro lo logra cuando tiene 6 años.

Sin embargo, llega un momento en el que la mayoría de los niños en un rango de edad tienen habilidades de autorregulación similares. Es en ese momento cuando se suele evidenciar si los niños tienen algún retraso.

Una de las causas principales de la hiperactividad es el TDAH, una condición común causada por diferencias a nivel del cerebro.

La hiperactividad es un síntoma fundamental del TDAH. El TDAH no desaparece al crecer, pero la hiperactividad a menudo sí, o al menos se vuelve menos extrema. Eso suele ocurrir en la adolescencia. (Lea más acerca de la hiperactividad en los adolescentes).

También existen condiciones médicas, físicas y mentales, que pueden causar hiperactividad. Los problemas de tiroides, la falta de sueño, la ansiedad y los traumas relacionados con situaciones de abuso son algunos de ellos. El inicio de la pubertad también puede causar que los chicos sean hiperactivos.

Cómo ayudar a los niños hiperactivos

Busque patrones de conducta en su hijo. ¿Cuándo es más hiperactivo? ¿Cómo se evidencia su hiperactividad? Por ejemplo, tal vez luzca como intranquilidad, movimientos nerviosos o hablar constantemente. Esos patrones lo ayudarán a ser específico cuando hable con el médico o el maestro de su hijo.

El maestro es una fuente valiosa de información. Hable con él para saber lo que está ocurriendo en el aula y si tiene alguna recomendación que usted pueda probar en casa. Por ejemplo, tal vez permita descansos o que su hijo manipule un objeto durante la clase.

Si su hijo tiene dificultad para sentarse a hacer la tarea o cenar, antes de empezar permítale que haga una actividad repetitiva durante 10 minutos. Los crucigramas, rompecabezas y juegos de cartas son algunas opciones.

La hiperactividad puede ser difícil para toda la familia (así como para los maestros). Algo importante que usted puede hacer es ayudar a su hijo a no sentirse mal o avergonzado. Explíquele que la hiperactividad es común y que mejorará con apoyo y el paso del tiempo.

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El equipo de Understood está integrado por entusiastas escritores, editores y moderadores de la comunidad en línea. Muchos de ellos tienen hijos que piensan y aprenden de manera diferente.

Bob Cunningham (EdM) es director ejecutivo del desarrollo del aprendizaje en Understood.

Источник: https://www.understood.org/es-mx/learning-thinking-differences/child-learning-disabilities/hyperactivity-impulsivity/understanding-your-childs-trouble-with-hyperactivity

«Muchos niños diagnosticados como hiperactivos lo que tienen es ansiedad»

Niños hiperactivos

Consiste en hacer psicoterapia al niño y entrevistas a los padres para averiguar qué es lo que ha originado esa hipermotilidad y ese exceso de ansiedad en el niño.

Hay que hacer sesiones individuales al pequeño en las que pueda expresar, a través del juego o del dibujo, los conflictos que «nos está mostrando» a través de su «no poder estar ni un minuto quieto».

Porque cuando nosotros vemos por primera vez a un niño con hiperactividad y déficit de atención, descubrimos que tiene fallas en la atención y el aprendizaje, pero que él, en realidad, y aunque no lo sepa conscientemente, está muy atento a las preocupaciones de su mundo interior. Esos conflictos le producen angustia y su única manera de expresarlo es moviéndose continuamente, tocando las cosas sin motivo, durmiendo mal y con otros síntomas que se incluyen en este síndrome.

¿Una vez que empieza a tratarse, mejora pronto?

En las primeras sesiones el niño juega con varios elementos lúdicos, toca y deja objetos, empieza a armar construcciones y las abandona sin terminarlas, va al servicio varias veces sin necesidad, pide agua aunque no tenga sed…

, no puede quedarse quieto, pero una vez que comienza a expresar sus conflictos inconscientes, y cuando puede manifestarlos a través de la palabra, los dibujos y los juegos, notamos que cambia su modo de comportarse: comienza a concentrarse y puede dedicar más tiempo a una actividad.

Si el terapeuta es un buen profesional y hay colaboración de los padres, en pocas semanas ese niño que era un torbellino está más atento, más tranquilo y tiene mejor rendimiento escolar.

¿Qué es lo que produce tanta ansiedad en el niño?

No existe un tratado de causas y sus efectos: puede haber muchas causas y muchos síntomas.

Con frecuencia son problemas «normales» que el niño no ha podido superar adecuadamente: la muerte de un familiar que quizás los padres no le dieron la importancia que tenía para él, la muerte de una mascota que quería mucho, la separación de los padres, cuando no ha sido bien manejada en el ámbito familiar, los celos «no superados» ante el nacimiento de un hermanito, el ingreso de la madre después de un parto por alguna complicación o muchas otras causas que forman parte de nuestra vida cotidiana.

Estas situaciones merecen un estudio y un tratamiento intenso, son traumas psíquicos o físicos que el niño pudo haber sufrido y que han desencadenado el síndrome de hiperactividad.

¿Entonces, no es cierto que el niño será hiperactivo toda la vida?

No, en absoluto. El problema se ha exagerado de tal manera que se habla en la prensa de presidentes de gobierno o de actores famosos que tienen hiperactividad. Pero yo creo que si una persona ha llegado a esos puestos de prestigio profesional y de gran responsabilidad, es porque su déficit de atención, después del tratamiento, ha desaparecido o es muy leve.

Ahora bien, un niño que tiene un estado de ansiedad crónico y que no recibe ayuda, sí está condenado a tener fracaso escolar y problemas laborales en el futuro.

¿Cuánto tiempo tarda en curarse una vez que inicia la terapia?

Depende de cada niño.

Si la hiperactividad se debe a un trastorno neurológico, es probable que necesite llevar una medicación bastante tiempo, pero si el trastorno es de origen emocional –que es muy frecuente, aunque los laboratorios farmacéuticos digan lo contrario– en poco tiempo se logran efectos muy, muy buenos. Lo primero que mejora es el rendimiento escolar: el niño comienza a asimilar conceptos, a memorizar temas, a prestar atención, a fijar su atención y a controlar sus movimientos.

¿Y sin tomar medicamentos?

El medicamento que se prescribe es un derivado anfetamínico que mejora los síntomas, pero el organismo se acostumbra a él. Ayuda a corregir el déficit de atención solo cuando el origen es neurológico y se han descartado causas emocionales; si las causas son problemas afectivos, hay que trabajar con el niño y con la familia y no es necesaria la medicación.

¿Cuáles son los problemas neurológicos que producen hiperactividad?

La disritmia cerebral, las alteraciones en el embarazo, los traumatismos craneoencefálicos, ciertas infecciones virales o bacterianas que dejan secuelas y pueden producir este trastorno o no.

¿Cómo se sabe si la hiperactividad se debe a un problema emocional o a un trastorno neurológico?

Los psicólogos tienen tests muy complejos y precisos para averiguar cuándo el déficit de atención se debe a una u otra causa.

En psicología hay varias tendencias, ¿con cuál se obtienen mejores resultados en el tratamiento de niños hiperactivos?

Psicoanalistas, psicólogos cognitivos, gestálticos, comportamentalistas… los buenos profesionales de todas las escuelas saben que la solución de la hiperactividad no pasa siempre por la medicación.

¿Cuál es la edad ideal para empezar a tratar estos síntomas?

Los síntomas de hipermotilidad llaman la atención a los padres suele ser a partir de los cinco o seis años –antes de esa edad el niño normalmente es inquieto y movedizo–, y a los seis años los maestros suelen advertir a los papás de que el niño «no atiende como los demás».

Ahora que está tan de moda la hiperactividad con déficit de atención, algunos padres de niños de dos o tres años que son muy inquietos vienen a consulta y en ese caso es mejor informarles y tranquilizarles, ya que esas reacciones que les llaman la atención pueden ser comportamientos evolutivos normales. Es alarmante el aumento de niños con estos trastornos y lamentablemente en muchos casos son diagnosticos erróneos e influidos por las tendencias actuales.

¿Los padres también deben hacer psicoterapia?

No tienen que hacer psicoterapia (excepto casos particulares que sí lo requieran), sino unas entrevistas para aclarar cuáles pueden ser los conflictos que preocupan al niño.

¿Los psicofármacos pueden tener efectos secundarios?

Todos los medicamentos tienen efectos secundarios. Por ese motivo desde hace ya varios años los laboratorios médicos adviertan en sus prospectos de los posibles inconvenientes. La cuestión es utilizarlos adecuadamente en los niños que realmente lo necesitan.

¿En esos casos, puede prescribirlos el médico de cabecera?

Es recomendable que esta medicación sea pautada y controlada por un psiquiatra infantil.

También debe de tener efectos secundarios poner una etiqueta a un niño, decirle: «Eres hiperactivo»

Sí, es un peligro, pero los padres buscan un diagnóstico y una etiqueta porque ingenuamente les tranquiliza. Decir «tengo un niño con hiperactividad y déficit de atención» en muchos casos quita a la familia la responsabilidad que pueda tener en ese trastorno.

Источник: https://www.serpadres.es/3-6-anos/educacion-desarrollo/articulo/entrevista-guillermo-kozameh-bianco-ninos-hiperactivos-ansiedad

Niños activos, niños hiperactivos

Niños hiperactivos

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad es una de las patologías más frecuentes durante la edad escolar.

Se caracteriza por una falta de autocontrol que puede acarrear serios problemas en el plano académico y en la capacidad de adaptación social del pequeño.

Sin embargo, la mayoría de padres y docentes carecen de criterios y herramientas necesarias para tratar adecuadamente a niños hiperactivos.

Un problema más frecuente de lo que pensamos

Si tenemos en cuenta los datos estadísticos, en España, de media, en cada aula hay un alumno hiperactivo.

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o trastorno hipercinético es uno de los problemas más comunes de los niños en edad escolar: entre un 3 y un 7% de ellos presentan esta patología.

La gran mayoría de los estudios al respecto revelan una mayor incidencia del TDAH en los varones, si bien, parte de esta predominancia cabe atribuirla a que los chicos tienden a externalizar los síntomas en mayor medida que las chicas.

Hoy en día se sabe que en un alto porcentaje el TDAH (en torno al 75% de los casos) tiene carácter hereditario.

Sin embargo, la ciencia ha detectado un amplio abanico de factores ambientales que pueden estar en el origen de este trastorno, o bien agravarlo, si ya existe.

Entre ellos cabe destacar diversas circunstancias del embarazo, como la mala salud de la madre, el tabaquismo, el consumo de alcohol o el parto prematuro.

Se han identificado situaciones sociales relacionadas con el entorno familiar del pequeño que pueden agravar este transtorno

También se han identificado situaciones sociales relacionadas con el entorno familiar del pequeño que pueden hacer empeorar este trastorno, como la criminalidad del padre, la enfermedad de la madre, las malas relaciones entre el padre y la madre o la pertenencia a clases sociales deprimidas.

Los bebés prematuros cuentan con mayor riesgo de padecer TDAH

Un estudio publicado en 2006 en la revista Archives of Disease in Childhood, publicación oficial del británico Real Colegio de Pediatría y Salud Infantil, reveló que los niños prematuros o con bajo peso al nacer tienen un mayor riesgo de sufrir TDAH.

Por ejemplo, un bebé nacido entre las semanas 34 a 36 de gestación tendría un 70% más de posibilidades de sufrir el trastorno; mientras que los nacidos con menos de dos kilos y medio cuentan con un 90% más de posibilidades de ser hiperactivos que los que al nacer pesan más de tres kilos.

¿Niños activos o niños hiperactivos?

El principal medio para diagnosticar un trastorno de déficit de atención e hiperactividad es la observación de la conducta por parte de las personas que rodean al pequeño (padres, profesores…).

Su posterior descripción a un especialista en la materia permitirá determinar si nos encontramos ante el TDAH.  Hay que tener en cuenta que no es habitual que se pongan de manifiesto señales claras del mismo antes de los tres años.

Pero, ¿cuáles son estos signos en la conducta del niño que nos pueden llevar a pensar que padece un trastorno de hiperactividad?

Lo verdaderamente significativo es la presencia e intensidad de los síntomas con respecto a lo que sería el comportamiento normal de un niño de su edad

Lo primero que habría que dejar claro, como punto de partida para tratar el tema de los síntomas de la hiperactividad, es que lo determinante no es la presencia del síntoma en sí, ya que éste podría estar asociado a otro trastorno, o bien formar parte del comportamiento normal de un niño “activo”.

Ante la identificación de una de las conductas típicas de este trastorno, los padres deben tener en cuenta que lo verdaderamente significativo es la presencia e intensidad de dichos síntomas con respecto a lo que sería el comportamiento normal de un niño de su edad. En cualquier caso, y para despejar dudas, será necesaria la evaluación de un médico especialista.

Los síntomas del TDAH se dividen en tres grandes grupos: inatención, hiperactividad e impulsividad. Responderían al primero de ellos comportamientos tales como la dificultad para centrar la atención en clase, al hacer los deberes o en juegos que la requieren, así como la predisposición a eludir cualquier tarea que exija un esfuerzo mental continuado.

Por su parte, serían signos de hiperactividad correr o saltar en situaciones inapropiadas, la incapacidad para mantenerse sentado durante un cierto transcurso de tiempo en actividades que así lo requieren o, en general, mostrar inquietud moviendo pies y manos. Por último, la impulsividad hace referencia a conductas en las que el pequeño es incapaz de dominarse, como responder a una pregunta antes de que termine de ser formulada o no respetar el turno de los demás en los juegos.

Los especialistas señalan un criterio básico a tener en cuenta: el comportamiento “irregular” debe darse al menos en dos ámbitos distintos, como por ejemplo, el hogar y la escuela. Además, para poder atribuir estas conductas al TDAH, éstas deben interferir seriamente en el normal desarrollo escolar o social.

Inatención (al menos 6 durante 6 meses)

A menudo…

  1. … no presta atención en los detalles o comete errores por descuido en el trabajo escolar u otras actividades.
  2. … tiene dificultad para la atención sostenida en tareas y juegos.
  3. … no parece escuchar cuando le están hablando directamente.
  4. … no sigue las instrucciones o no consigue terminar los deberes, obligaciones, etc.
  5. … tiene dificultad para organizar tareas y actividades.
  6. … evita, rechaza tareas que requieren un esfuerzo mental continuado.
  7. … pierde cosas necesarias para tareas o actividades.
  8. … se distrae fácilmente por estímulos externos.
  9. … es olvidadizo en sus tareas diarias.

Hiperactividad:

A menudo…

  1.  … presenta inquietud, con sus manos o pies o se revuelve en el asiento.
  2. … se levanta de la silla en clase o en otras situaciones en las que debería permanecer sentado.
  3. … corre o salta excesivamente en situaciones inapropiadas.
  4. … tiene dificultad para jugar o realizar actividades de ocio con tranquilidad.
  5. … está excitado o “va como una moto”.
  6. … habla excesivamente.

Impulsividad:

  1. … responde antes que la pregunta haya sido finalizada
  2. … tiene dificultad para aguardar turno en juego o situaciones de grupo
  3. … interrumpe o interfiere a los demás (conversaciones, juegos, etc.)

Puede cumplir sólo el apartado de inatención o sólo el apartado de hiperactividad-impulsividad.

Además:

  • Alguno de los síntomas de inatención o hiperactividad-impulsividad estaba presente antes de los 7 años.
  • Los síntomas crean dificultades en dos o más situaciones (escuela, casa, etc.)
  • Afectan significativamente al funcionamiento social, escolar o laboral.
  • Los síntomas no ocurren a causa de otros trastornos del desarrollo o de la personalidad.

La televisión, no antes de los dos años

Algunos expertos afirman que una exposición excesiva a la televisión a edades tempranas puede conducir al déficit de atención. Según un estudio realizado por la Asociación Española de Pediatria, los menores de dos años que ven la televisión entre tres y cuatro horas al día tienen un riesgo entre 30 y 40 por ciento mayor de padecer TDAH.

Por esta razón, tanto la mencionada Asociación como la American Academy of Pediatrics desaconsejan que los pequeños de menos de dos años miren habitualmente la televisión o la pantalla del ordenador.

En clase, es recomendable que los niños que padecen este trastorno se sitúen en la primera fila. La presencia de un chico hiperactivo exigirá por parte del docente una cierta dosis de paciencia y flexibilidad.

Además de estar pendiente de la aceptación del pequeño entre sus compañeros, puede ser útil que el profesor eche mano de ciertas prácticas que pueden facilitar la integración del alumno y mejorar su capacidad de atención, como nombrarle encargado de algún aspecto organizativo del aula o pasarle por escrito las tareas a realizar.

Artículo original publicado en el número 14 de la revista Signos.

Fuentes
-”El trastorno por déficit de atención e hiperactividad”. P.J. Rodríguez Hernández, E. Cardo Jalón. Pediatría Integral 2007;XI (8).

– Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV) de la American Psychiatric Association.

-“Gestational age, birth weight, and the risk of hyperkinetic disorder” K. M. Linnet, K. Wisborg, E. Agerbo, et al. Archives of Disease in Childhood, diciembre de 2006.

-Con la colaboración de Loreto Carrasco Barea, psicóloga.

Источник: https://attendis.com/ninos-activos-ninos-hiperactivos/

Embarazo saludable
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