No sabía que estaba embarazada y tomé alcohol

Contents
  1. Preguntas frecuentes
  2. ¿Qué es el Síndrome Alcohólico Fetal?
  3. ¿Por qué daña el consumo de alcohol al bebé si es la mujer la que consume?
  4. ¿Qué órganos del bebé se afectan más si se consume alcohol durante el embarazo?
  5. ¿Existe algún periodo durante el embarazo en el que consumir alcohol pueda considerarse seguro?
  6. ¿Qué cantidad de alcohol puede considerarse segura durante el embarazo?
  7. ¿Existe alguna relación entre la cantidad de alcohol que se ingiere durante el embarazo y el efecto que produce sobre el bebé?
  8. ¿Qué tipo de bebida alcohólica es más perjudicial durante el embarazo?
  9. ¿Se puede consumir alcohol durante la lactancia?
  10. ¿Por qué no se debe consumir alcohol si una mujer desea quedarse embarazada?
  11. ¿Qué debo hacer si ya había consumido alcohol antes de saber que estaba embarazada?
  12. ¿Cómo influye el entorno de la mujer embarazada en sus hábitos saludables y qué papel juega?
  13. ¿Cómo afecta el consumo de alcohol a la salud de las mujeres?
  14. ¿Cuál es la opinión de los Órganos Internacionales con responsabilidad en los temas de salud sobre el alcohol? ¿Por qué actuar en estos momentos? ¿Cuál es el contexto internacional?
  15. ¿Deben las embarazadas dejar de beber alcohol?
  16. Sí, según Mary Mather y Kate Wiles
  17. No, según Patrick O’Brien
  18. Beber pequeñas cantidades de alcohol en el embarazo modifica el rostro de los bebés
  19. Pequeños cambios en la cara con cantidades menores de alcohol
  20. Se desconoce cuál es la repercusión
  21. ¿Qué pasa si he tomado pastillas, bebido alcohol y fumado sin saber que estaba embarazada?
  22. 2. El tabaco
  23. 3. Medicamentos no prescritos
  24. 4. Drogas
  25. 5. Alcohol
  26. 6. Sustancias tóxicas en el trabajo
  27. 8. Ácido fólico
  28. 10. Algunos animales domésticos
  29. 11. Las obras en casa
  30. 12. Las radiaciones

Preguntas frecuentes

No sabía que estaba embarazada y tomé alcohol

Las pautas de consumo de alcohol que pueden entrañar bajo riesgo a nivel individual pueden estar asociadas a la aparición de efectos sanitarios y sociales negativos.

Es por ello que es importante reducir los daños sufridos por las personas del entorno del bebedor y por las poblaciones expuestas de mayor riesgo, como niños, adolescentes, mujeres en edad fértil, mujeres gestantes y lactantes, y otros grupos de riesgo.

El consumo de alcohol, durante el embarazo puede producir deficiencias físicas, mentales y motoras en el bebe que pueden afectarle durante toda su vida.

Estas consecuencias pueden manifestarse en el momento del nacimiento o más tarde durante el desarrollo.

De todas las sustancias de abuso, el alcohol es de las más peligrosas para el desarrollo fetal

El consumo de alcohol mientras se está embarazada aumenta el riesgo de aborto espontáneo y de parto prematuro. Al nacer estos niños pueden pesar y medir menos, aunque a veces este retraso en el crecimiento se manifiesta más tarde. En nuestro medio, el consumo de alcohol durante el embarazo es la primera causa no genética de retraso mental que, sin embargo, es enteramente prevenible.

Además de esto, los bebes pueden nacer con rasgos faciales alterados (cabeza pequeña, maxilar superior pequeño, ojos pequeños y rasgados con pliegues característicos, etc.

), problemas y malformaciones en otras partes del cuerpo como el corazón (defectos de cierre en los tabiques que comunican las distintas partes del corazón), los riñones, el tubo digestivo, las extremidades, etc.

Además, puede añadirse retraso psicomotor, desde moderado a profundo.

Más tarde, durante la infancia, también pueden aparecer alteraciones del desarrollo y comportamiento (hiperactividad, problemas de memoria, lenguaje,  coordinación, adaptación social, etc.).

¿Qué es el Síndrome Alcohólico Fetal?

Es el término médico por el que se conoce el conjunto de alteraciones que pueden afectar, de modo característico, a los bebés cuyas madres consumieron alcohol durante el embarazo.

En realidad, este síndrome, propiamente dicho, aparece en los casos más graves, pero existen muchos casos, la mayoría, en los que aparecen sólo algunas de esas manifestaciones de forma aislada y ni siquiera pueden identificarse en el momento del nacimiento o en los primeros meses de vida sino que se diagnostican en etapas posteriores del desarrollo del niño/a, durante la infancia o la adolescencia. Por eso se habla del “síndrome alcohólico fetal”, en el primer caso, y de “trastornos relacionados con el síndrome alcohólico fetal” en los otros casos.

¿Por qué daña el consumo de alcohol al bebé si es la mujer la que consume?

El alcohol consumido por la mujer embarazada pasa directamente al bebé, atravesando la barrera placentaria. Cuando una mujer embarazada bebe alcohol,  al cabo de una hora ella y su bebé tienen la misma concentración de alcohol en sangre.

¿Qué órganos del bebé se afectan más si se consume alcohol durante el embarazo?

No hay ninguna parte del cuerpo del bebé que no pueda ser afectada negativamente por el consumo de alcohol de la madre; no obstante, el sistema nervioso y, en concreto, el cerebro, es uno de los órganos más vulnerables al consumo de alcohol durante esta etapa.

Esta especial vulnerabilidad del cerebro y la gran cantidad de funciones que controla y en las que interviene, hace que las manifestaciones del daño relacionado con el consumo de alcohol durante el embarazo sean tan variadas en intensidad y en el tiempo, pudiendo aparecer en el nacimiento o durante la infancia o adolescencia.

Además de esto, dependiendo del momento del embarazo, pueden verse afectados diversos órganos, en función de cuál de ellos se esta desarrollando en ese momento.

¿Existe algún periodo durante el embarazo en el que consumir alcohol pueda considerarse seguro?

No.  Beber alcohol en cualquier momento del embarazo puede dañar al feto, aunque, en general, se considera que el primer trimestre de la gestación es un periodo especialmente vulnerable a todos los agentes tóxicos o dañinos para el bebé debido a que durante este periodo se lleva a cabo la mayor parte del desarrollo de los órganos del bebé.

¿Qué cantidad de alcohol puede considerarse segura durante el embarazo?

Ninguna. No existe un límite de consumo que sea seguro, por lo que el único consumo seguro de alcohol  durante el embarazo es el consumo cero. No ingerir bebidas alcohólicas durante el embarazo es la única garantía para no incrementar el riesgo que cada madre y su bebé tienen para desarrollar los efectos derivados del alcohol.

¿Existe alguna relación entre la cantidad de alcohol que se ingiere durante el embarazo y el efecto que produce sobre el bebé?

Sí, cuanto más alcohol se consume mayor es el daño que puede ocasionar. Las  manifestaciones más graves de los niños afectados por la exposición prenatal al alcohol, se producen en hijos de mujeres que consumen grandes cantidades de alcohol de manera habitual.

Sin embargo, el consumo ocasional de grandes cantidades, como el que se produce en los casos de borracheras o los consumos en atracón, aumentan también la probabilidad de que el desarrollo del bebé se vea seriamente afectado.

En la actualidad, el conocimiento científico no puede garantizar que el consumo de dosis pequeñas de alcohol durante la gestación no conlleve riesgos para el bebé.

¿Qué tipo de bebida alcohólica es más perjudicial durante el embarazo?

El daño asociado al consumo de alcohol no depende del tipo de bebida alcohólica que se consuma sino de la cantidad de alcohol  que se ingiera y la frecuencia con que se realice esta ingesta.

¿Se puede consumir alcohol durante la lactancia?

No, el alcohol consumido por la madre pasa a la leche materna y es como si fuese el bebé el que lo consumiese.

Por otra parte, algunas creencias sobre los posibles beneficios del consumo de ciertas bebidas alcohólicas para la lactancia son rigurosamente falsas.

El alcohol no aumenta la cantidad de leche materna ni mejora su calidad y representa un claro perjuicio para el bebé.

Al contrario, algunos estudios indican que el consumo de alcohol durante la lactancia podría reducir la cantidad de leche que la madre produce.

¿Por qué no se debe consumir alcohol si una mujer desea quedarse embarazada?

Si se está planificando un embarazo, la primera razón por la cual no debe consumirse alcohol es porque, según informan numerosos estudios, el consumo de alcohol puede producir disminución de la fertilidad y alteraciones del ciclo menstrual.

Además, suele ocurrir que, cuando la mujer confirma que está embarazada ya han transcurrido algunas semanas de embarazo, que son cruciales puesto que coinciden con las etapas iniciales del desarrollo embrionario del bebé en las que éste es especialmente vulnerable a cualquier agente perjudicial.

¿Qué debo hacer si ya había consumido alcohol antes de saber que estaba embarazada?

Lo más importante es no seguir consumiendo bebidas alcohólicas una vez que la mujer ha confirmado su embarazo.

Sin embargo, es recomendable que las embarazadas soliciten consejo a su ginecólogo y/o matrona con respecto a este tema y a otros hábitos que pueden suponer riesgos añadidos para su salud y la del bebé.

Conocer los riesgos a los que están expuestos, tanto la madre como el bebé, ayudará a poder realizar las pruebas diagnósticas necesarias y a planificar las decisiones terapéuticas más adecuadas.

En España, además, se dispone de un Servicio de Información Telefónica para la Embarazada (SITE: 91 822 24 36) en el que se pueden realizar consultas sobre diversos factores de riesgo para el desarrollo prenatal, entre los que se encuentra el consumo de alcohol.

¿Cómo influye el entorno de la mujer embarazada en sus hábitos saludables y qué papel juega?

Un embarazo no supone un trastorno ni una alteración en la vida de una mujer y no es incompatible, salvo en el caso de un embarazo de riesgo así considerado por un facultativo, con la mayoría de actividades familiares, sociales y laborales que realiza cualquier mujer que no esté embarazada. Sin embargo, es difícil modificar ciertos hábitos adquiridos anteriormente a la gestación que pueden resultar no saludables durante el embarazo por las consecuencias que conllevan para el desarrollo del bebé (consumo de tabaco o alcohol, dieta poco equilibrada, vida sedentaria, etc).

Muchas mujeres embarazadas realizan un esfuerzo en este sentido y soportan una carga de responsabilidad adicional con respecto al desarrollo óptimo del hijo/a que esperan.

Esta responsabilidad debe ser compartida por todos aquellos que forman parte del entorno de la mujer embarazada.

En esta tarea resulta fundamental el apoyo y la solidaridad de su pareja, de los miembros de la familia, de los amigos/as y de sus compañeros/as de trabajo, que deben apoyar el mantenimiento de los hábitos saludables de la mujer durante todo el embarazo y la lactancia y favorecer, frente a opciones no beneficiosas y/o de riesgo, la elección de alternativas saludables.

¿Cómo afecta el consumo de alcohol a la salud de las mujeres?

Existe evidencia científica contrastada de que el consumo de alcohol resulta perjudicial para la salud de las mujeres con consumos menores que los que producen daños en los hombres.

Aún incluso sin contar con las diferencias en el peso corporal entre hombres y mujeres, pues a menor peso corporal e igual cantidad de alcohol el daño es mayor, el alcohol alcanza en las mujeres mayores concentraciones en sangre que en hombres, aunque ambos ingieran la misma cantidad de alcohol. Ello se debe a una mayor proporción de grasa/agua en la mujer que hace más difícil la dilución del alcohol en el cuerpo y, también, a que las mujeres tienen niveles más bajos de la enzima alcohol deshidrogenasa que participa de modo fundamental en el metabolismo del alcohol.

Por otra parte, las mujeres son más proclives a sufrir daño en el hígado como consecuencia del consumo de alcohol. Así, enfermedades como las hepatitis o las cirrosis alcohólicas ocurren en las mujeres tras un periodo de consumo mucho menos prolongado que lo que tardan en ocurrir en los hombres.

El alcohol está ampliamente reconocido como un agente cancerigeno por la comunidad científica, es decir, es un factor, entre otros muchos, que aumenta las probabilidades de padecer diversos tipos de cáncer.

El consumo de alcohol también produce efectos sobre la función reproductiva de la mujer, pudiendo retrasar la pubertad, alterando el ciclo menstrual y disminuyendo la fertilidad.

¿Cuál es la opinión de los Órganos Internacionales con responsabilidad en los temas de salud sobre el alcohol? ¿Por qué actuar en estos momentos? ¿Cuál es el contexto internacional?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera el alcohol como un claro determinante de la salud de la población, por lo que debe ser enfocado desde una perspectiva de promoción de la salud al objeto de generar una conciencia sanitaria que incluya la información, el conocimiento y las habilidades necesarias para gozar de una vida saludable.

En el mes de mayo de 2010, durante la 63ª ASAMBLEA MUNDIAL DE LA SALUD, la OMS aprobó la Resolución WHA63.

13 sobre una estrategia mundial para reducir el uso nocivo del alcohol, por la que se insta a los Estados Miembros a que movilicen una voluntad política en aras a promover políticas de salud pública dirigidas a reducir el uso nocivo de alcohol, y en especial a que refuercen las iniciativas nacionales destinadas a proteger a las poblaciones en riesgo, en especial los adolescentes y jóvenes y las personas afectadas por el consumo nocivo de alcohol a terceros, como es el caso de las embarazadas.

En este sentido, la estrategia mundial de la OMS sobre alcohol entiende como “uso nocivo del alcohol” un concepto amplio que abarca el consumo de alcohol que provoca efectos sanitarios y sociales perjudiciales para el bebedor, para quienes lo rodean (terceros) y para la sociedad en general, así como las pautas de consumo de alcohol asociadas a un mayor riesgo de resultados sanitarios perjudiciales.

Es importante que los ciudadanos conozcan que el conocimiento científico nos informa que el riesgo cero no existe y que progresa en función del nivel de consumo, sin todavía llegarse a consensuar un dintel de validez y aceptación universal.

Se debe destacar un hecho fundamental: el riesgo es de particular relevancia en niños, adolescentes y mujeres embarazadas, en  personas que toman medicación, pues esta interacciona con el alcohol, en las que desarrollan actividades que requieran concentración, habilidad o coordinación (por ejemplo, la conducción) o que padecen comorbilidades que puedan verse afectadas por el consumo de alcohol (diabetes, hepatitis C, etc).

Es decir, el grado de riesgo por el uso nocivo del alcohol varía en función de la edad, el sexo y otras características biológicas del consumidor, así como de la situación y el contexto en que se bebe.

Algunos grupos y personas vulnerables presentan una mayor sensibilidad a las propiedades tóxicas, psicoactivas y adictivas del etanol.

De ahí, la importancia de atender a estos grupos y poblaciones más vulnerables, y de prestarles la atención necesaria, tal y como promueve la estrategia de la OMS, promoviendo políticas de alcohol.

Entendiéndose como política de alcohol aquella que se ocupa de la relación entre alcohol, salud y bienestar social, y que por tanto tiene como meta servir a los intereses de la salud pública y del bienestar social a través de su impacto sobre la salud y los determinantes sociales, entre los que cuentan los patrones de consumo, el ambiente social, la disponibilidad de alcohol etc.

Источник: https://www.mscbs.gob.es/campannas/campanas10/embarazadasCeroAlcohol/preguntas_frecuentes.html

¿Deben las embarazadas dejar de beber alcohol?

No sabía que estaba embarazada y tomé alcohol

Que si nada de alcohol. Que si solo una copa. Que si es un mito. Con tantas idas y venidas, a las mujeres no nos queda claro si la cervecita de la tarde está prohibida o no durante el embarazo. A las revistas científicas, tampoco.

De hecho, British Medical Journal, una de las más longevas publicaciones médicas del mundo, lanzaba esta semana en su web un suculento debate al respecto. Mientras que la pediatra jubilada Mary Mather y la investigadora del Centro de Investigación Integral Biomédica de Guy y St.

Thomas' NHS Foundation Trust y el Kings College de Londres, Kate Wiles, concluyen que se debería apostar de forma clara por la abstención, el catedrático en Obstetricia y Ginecología en el hospital de enseñanza University College, en Londres, Patrick O’Brien piensa que no deberíamos asumir que las mujeres embarazadas no pueden entender las evidencias. Estos son los planteamientos de ambos bandos de especialistas. ¿Deben las mujeres embarazadas dejar de beber alcohol?

Sí, según Mary Mather y Kate Wiles

Pediatra e investigadora admiten que ningún órgano de su país, Reino Unido, recomienda una abstención clara de alcohol durante el embarazo.

«El Departamento de Salud recomienda que las mujeres embarazadas eviten el alcohol, pero socava el consejo dando un nivel aparentemente seguro de alcohol en el embarazo: si una mujer elige beber no debe tomar más de cuatro unidades a la semana.

El Instituto Nacional para la Salud y Atención de Excelencia (NICE) hace hincapié en evitar el consumo de alcohol en los tres primeros meses de embarazo, porque está asociado a abortos espontáneos».

Posteriormente, hacen este recorrido por el panorama internacional: «La postura actual en EE UU es que 'no se conoce una cantidad segura de alcohol durante el embarazo, un momento seguro para beber ni un tipo seguro de alcohol'. A las mujeres embarazadas de Canadá, Dinamarca, Francia, Noruega, Israel, México, Australia, Irlanda, Nueva Zelanda, España, Países Bajos y Escocia se les aconseja que se abstengan del alcohol».

Y estos son algunos de los párrafos en los que sustentan su oposición al consumo:

«Cerca de 4.000 artículos publicados confirman la teratogenicidad del alcohol. No hay evidencias de que el alcohol sea beneficioso para el embrión y el desarrollo fetal.

La teratogenicidad ha sido concluyentemente mostrada en estudios clínicos, conductuales y epidemiológicos, los efectos teratogénicos, que no han sido refutados, incluyen el síndrome alcohólico fetal, el retraso mental, anomalías del desarrollo y el comportamiento y un bajo peso al nacer».

«Los estudios clínicos no pueden detectar pequeños efectos en el desarrollo cerebral.

Es imposible asegurarle a una mujer que bebe moderadamente durante el embarazo que el alcohol no causa un pequeño descenso del cociente intelectual de su hijo.

Un metaanálisis de 2014 mostró que el consumo de tan solo dos vasos de vino en todo el embarazo puede afectar negativamente al comportamiento del niño y sus resultados en la escuela».

«Una revisión sistemática de datos, que informaban de la posición de NICE, llevó a la conclusión de que las pruebas sobre el consumo moderado de alcohol en el embarazo no eran lo suficientemente fuertes como para excluir los riesgos. La ausencia de evidencias no equivale a la certeza de la ausencia de daños».

«Todas las prescripciones en el embarazo son un balance entre los riesgos y los beneficios. El balance relativo al alcohol se inclina claramente del lado de los riesgos.

El alcohol no es esencial para la salud o el bienestar de una mujer embarazada y se sabe que es teratogénico para el bebé.

No es una droga que vaya a ser alguna vez prescrita en el embarazo, y no es una droga que deba ser nunca recomendada».

«El nivel de alcohol y el momento en el que se produce un daño al feto se desconoce y tiende a variar de un embarazo a otro.

La nutrición, el genotipo, el fenotipo, la etnia, el metabolismo y el consumo de tabaco también afectan.

La influencia de cada una de estas variables nunca se puede conocer del todo para cada embarazada; el único consejo ético que se puede dar es la abstinencia del alcohol en el embarazo».

No, según Patrick O’Brien

El ginecólogo resume de esta forma las pruebas sobre el asunto: «Un consumo intenso en el embarazo puede causar síndrome alcohólico fetal; hay algunas evidencias de que el alcohol en el primer trimestre puede aumentar el riesgo de aborto espontáneo; y hay trastornos menos severos que el síndrome alcohólico fetal que entran dentro del paraguas de términos de los trastornos del espectro alcohólico fetal. Una considerable incertidumbre se mantiene en los bordes borrosos de la robusta evidencia. Por ejemplo, ¿cómo de frecuentes son los trastornos del espectro alcohólico fetal y qué proporción de estos casos se puede atribuir al alcohol?». Pero, ¿qué pasa con el bajo consumo?

Así argumenta su postura sobre la no renuncia:

«El Departamento de Salud aconseja: 'Si usted está embarazada, o planea estarlo, debe evitar el alcohol totalmente.

Pero, si decide beber, no debe superar más de una o dos unidades de alcohol una o dos veces a la semana para minimizar el riesgo para el bebé [1 o 2 copas de vino, una o dos veces en semana]'.

Sin embargo, la Asociación Médica Británica aconseja, y lo ha reiterado en su reciente conferencia anual, que 'a las mujeres embarazadas, o que están consideran estarlo, se les debe recomendar no consumir ningún tipo de alcohol”. 

«Estas diferencias plantean una pregunta fundamental en torno a la naturaleza de nuestra relación con los pacientes.

Los argumentos comunes que se dan para apoyar la abstención son que los consejos opuestos son confusos para las mujeres, ellas no entienden qué es una unidad de alcohol y es imposible saber si el consumo moderado de alcohol después de 12 semanas de gestación es perjudicial.

Todo esto, según se argumenta, debería llevar a aconsejar que el alcohol sea completamente evitado en el embarazo. No estoy de acuerdo con esta línea argumental».

«Las mujeres son inteligentes y autónomas. En el día a día, por ejemplo, los obstetras y matronas explican les explican las complejidades de la detección del síndrome de Down. No evitamos la discusión solo porque es compleja. No decimos: 'Esto es difícil de entender para ti, pero hazte una amniocentesis'.

Respetamos la autonomía de nuestros pacientes y reconocemos que es nuestra responsabilidad encontrar una manera de darles la información de una manera que ellos puedan entenderla, y después apoyarles para que tomen una decisión.

Seguramente somos capaces de explicar lo que significa una unidad de alcohol a las embarazadas o a las mujeres que están pensando en estarlo».

«Aunque el asesoramiento individualizado no es una tarea fácil, es claramente más difícil cuando se trata de educar a una población entera. Sin embargo, solo porque la tarea sea compleja y exigente no significa que debamos legislar para el mínimo denominador común».

«Todos lidiamos con la incertidumbre en nuestras vidas a diario, y las mujeres embarazadas no son menos capaces de hacerlo.

Una cosa está clara; si tratamos de apelar al mínimo común denominador, la mayoría de las mujeres van a buscar la evidencia online y a juzgar por sí mismas.

Y si perciben que hemos estado haciendo juicios de valor en su nombre, o manifestando una certeza que no existe, vamos a perder inevitablemente su confianza».

Aquí puede leer el artículo completo de British Medical Journal.

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Источник: https://elpais.com/elpais/2015/10/08/buenavida/1444314905_486347.html

Beber pequeñas cantidades de alcohol en el embarazo modifica el rostro de los bebés

No sabía que estaba embarazada y tomé alcohol

«Que no, mujer, tómate una copita, que no pasa nada». «Pues yo mira, de vez en cuando me tomaba una copa y mira mis hijos, están estupendos». «Las mujeres de ahora os lo tomáis todo muy a la tremenda… tampoco hay que irse a los extremos. Si te fueras a emborrachar, vale. Pero por un poco bebas ya me dirás qué le va a pasar a tu bebé».

Estas y muchas otras son frases que a menudo se escuchan cuando hay algún festejo o celebración, hay alcohol sobre la mesa y entre los participantes al evento hay alguna mujer embarazada.

Y es que se sigue creyendo que un poco de alcohol no puede afectar en absoluto al feto que se está formando (cuya placenta no filtra el alcohol), cuando varias investigaciones dicen lo contrario, y una muy reciente hasta demuestra que pequeñas cantidades de alcohol durante el embarazo modifican el rostro del bebé.

Se sabe que las mujeres que beben mucho alcohol durante el embarazo, de manera frecuente, tienen bebés que pueden llegar a padecer el llamado síndrome alcohólico fetal, en el que no solo hay una afectación evidente del desarrollo cerebral del bebé, sino que además se acompaña de rasgos faciales característicos: son niños con la nariz chata, con los ojos más bien pequeños, la cabeza también pequeña, con un labio superior fino y sin el surco vertical entre la nariz y los labios.

Son niños propensos a tener trastornos de la conducta y de la atención, un menor cociente intelectual, y en consecuencia necesitan de terapias desde el primer momento que puedan ayudarles a desarrollar su máximo potencial, para que sean lo más autónomos posible.

Pequeños cambios en la cara con cantidades menores de alcohol

Esto es lo que dice un estudio reciente, según leemos en NewScientist, al observar a bebés de 12 meses y determinar cómo la cantidad de alcohol consumida por sus madres había podido afectar a la forma de sus cráneos y rostros.

Al parecer, han evidenciado que incluso cuando se habla de cantidades pequeñas de alcohol, pueden observarse efectos sutiles en la formación de la cara del bebé.

Para estudiarlo, los investigadores contactaron con 1.570 mujeres embarazadas a las que siguieron durante su gestación, tras el nacimiento y hasta la edad de un año de cada uno de sus hijos. De todas ellas, el 27% explicaron que habían seguido bebiendo al menos un poco de alcohol en el embarazo.

A los 12 meses del parto se hicieron fotos de 415 bebés con múltiples cámaras y desde diferentes ángulos. Con dichas imágenes se crearon imágenes 3D de cada uno de los niños en que se podían analizar hasta 70.000 puntos de la cara de cada uno.

De este modo, pudieron ver las diferencias sutiles en la formación del rostro de aquellos bebés cuyas madres habían bebido alcohol en comparación con los bebés de las que no lo habían consumido.

El rasgo más evidente, al parecer, fue que tenían una nariz un poco más curva hacia arriba, y a la vez un poco más corta.

Ahora bien, en los casos en que el consumo era más bajo, dichas diferencias se apreciaban solo mediante este tipo de técnicas de imagen: a simple vista sería muy difícil percibir esos cambios.

Se desconoce cuál es la repercusión

En los hijos de mujeres que beben mucho alcohol el efecto en sus vidas puede ser claro y evidente. Sin embargo, en los casos de un consumo bajo, aun cuando se produzcan esas pequeñas modificaciones en el rostro, se desconoce cuál es la repercusión real.

Dicho de otro modo: no saben si afecta de alguna manera en el desarrollo del bebé, aunque sí tienen intención de estudiarlo. Jane Halliday, directora de la investigación lo explica así:

No sabemos si los pequeños cambios en la forma de la cara de los niños están conectados de alguna manera con las diferencias en su desarrollo. Tenemos el objetivo de ver esto a medida que los niños crezcan.

De hecho, en los casos menos evidentes, los investigadores sugieren que ni siquiera tienen por qué ser duraderos, dado que la cara de un bebé cambia mucho en los primeros años de vida.

Es por eso que los investigadores instan a las madres que han bebido poco durante el embarazo a no preocuparse, porque por ahora no se tienen más datos, y porque son conscientes de que muchas mujeres beben cuando aún no saben que están embarazadas.

Es más, hay mujeres cuyo consumo es preocupante que tienen bebés sin el mencionado síndrome alcohólico fetal; el problema es que no se sabe aún por qué, y ante la duda la recomendación más lógica es la de evitar el alcohol tanto como sea posible, básicamente porque no se ha podido establecer todavía una dosis mínima segura.

Debe tenerse en cuenta que tan solo han analizado las modificaciones sutiles del rostro de los bebés, y no otras sutilezas que podrían suceder en la formación de los órganos o incluso en la formación y el desarrollo cerebral.

Unas diferencias mínimas en la nariz podrían no suponer nada para un bebé, pero unas diferencias mínimas en el hígado, el corazón o el cerebro, por mencionar algunos de los órganos más importantes, podrían significar algo más en la edad adulta.

En cualquier caso solo son hipótesis y falta que, como dicen los investigadores, se estudie más a fondo sobre esta cuestión. Mientras tanto, lo dicho: el alcohol no es bueno para nadie, ni para las madres, ni para los padres, ni para los bebés. Así que en general, cuanto menos se consuma en casa, mejor. Y en caso de embarazo, con más razón.

Como he mencionado al principio, la placenta no lo filtra, así que la concentración de alcohol que se consigue en sangre es exactamente la que recibe el feto. Si la madre llega a tener «el puntillo», imaginad el feto, que es mucho más pequeño y tiene sus órganos aún en formación.

Fotos | iStock
En Bebés y más | El (triste) mapamundi del alcohol durante el embarazo, Recomiendan no beber alcohol a todas las mujeres en edad fértil que no usen anticonceptivos, Sí, sigue siendo necesario advertir de que si estás embarazada no debes beber alcohol

Источник: https://www.bebesymas.com/embarazo/beber-pequenas-cantidades-de-alcohol-en-el-embarazo-modifica-el-rostro-de-los-bebes

¿Qué pasa si he tomado pastillas, bebido alcohol y fumado sin saber que estaba embarazada?

No sabía que estaba embarazada y tomé alcohol

¿Qué hacer si hemos incurrido en una conducta de riesgo? No todas las conductas afectan al feto de la misma manera, ni en todos los casos. Algunas sustancias suponen un riesgo casi siempre, otras rara vez, y en otros casos dependerá de la cantidad, de la frecuencia, del momento del embarazo, de la susceptibilidad genética de la futura madre…

  • La primera medida es no alarmarse y consultar al doctor.
  • Para valorar los posibles riesgos de una conducta determinada existe un servicio gratuito, el Teléfono de la Embarazada, habilitado por el Centro de Investigación sobre Anomalías Congénitas del Instituto de Salud Carlos III. Todos los días, de 9 a 15 horas, un equipo de especialistas atiende todas las dudas acerca de los riesgos que tiene una determinada actuación.
  • Durante la entrevista telefónica, cuya información se trata confidencialmente, se valora la posible concurrencia de más de un factor de riesgo (estilo de vida, situación laboral), y se orienta sobre las medidas que hay que tomar: dónde ir, qué hacer, qué pruebas solicitar…
  • Además, se puede pedir la documentación disponible.

Teléfono de la Embarazada (SITE), servicio gratuito de información: 918 222 436

Carne cruda de cerdo para no contraer la toxoplasmosis. Esta enfermedad, causada por un parásito, se manifiesta como una gripe ligera en la madre pero puede causar graves malformaciones en el feto. El parásito se destruye al cocinar los alimentos. También se mata congelando las carnes durante varios días a -22º C.

Pescado crudo (sushi, boquerones en vinagre, marisco crudo) y ahumado, por el riesgo de contraer la bacteria listeria o el parásito anisakis. Es recomendable tomar el pescado bien hecho. Congelándolo al menos durante 24 horas a -20º destruimos el anisakis.

Pez espada y salmón, que pueden acumular altos niveles de mercurio, un metal pesado que también afecta al desarrollo neurológico del feto. Podemos ingerir estos pescados muy de vez en cuando; lo mejor sería consumir pescado de piscifactoría.

Hay que extremar la higiene de las frutas y verduras que se toman crudas, y evitar la leche sin pasteurizar y sus derivados.

2. El tabaco

Fumar puede ser origen de graves complicaciones en el desarrollo del embarazo como: placenta previa o abortos espontáneos;  problemas para el feto, como malformaciones congénitas o bajo peso al nacer; algunos estudios apuntan que ese peligro continúa después de nacer: los bebés de madres fumadoras (activas o pasivas) parecen tener más riesgo de sufrir muerte súbita o enfermedades como cáncer o asma.

Las fumadoras pasivas corren casi los mismos riesgos que las activas, por lo que deben evitar a toda costa los ambientes con humo de tabaco (incluida la propia casa). Lo mejor para las mujeres fumadoras es dejarlo antes de buscar un embarazo.

3. Medicamentos no prescritos

Se pueden tomar medicamentos durante el embarazo, pero deberán estar prescritos y evaluados por el médico.

Hay que tener cuidado desde que planificamos quedarnos embarazadas, porque cuando descubramos que estamos embarazadas ya llevaremos al menos dos semanas de gestación. También debemos evitar la automedicación, incluso de los remedios aparentemente más inocuos.

En caso de fiebre (si se mantiene varias horas supone un riesgo para la seguridad del bebé) debemos tomar paracetamol y dirigirnos a nuestro médico cuanto antes.

4. Drogas

Todas las drogas, duras y blandas, pueden alterar el desarrollo del futuro bebé. Si se toman con otras sustancias, como alcohol, los peligros se multiplican.

Si la mujer las consumía antes de quedar en estado pero ya no lo hace, no tiene por qué preocuparse: las drogas afectan al bebé cuando atraviesan la placenta.

Es importante que se asegure de no sufrir carencias nutricionales o infecciones, situaciones que a veces acompañan al consumo prolongado de estas sustancias.

5. Alcohol

El alcohol puede afectar muy negativamente al embarazo durante los 9 meses: las primeras semanas puede dar lugar a abortos y graves malformaciones; luego a distintos tipos de malformaciones y retraso mental;  a largo plazo, puede causar problemas de aprendizaje y de comportamiento.

El tipo de problema y la gravedad dependerá de la cantidad de alcohol y de la susceptibilidad genética de la mujer.

¿Ocurre algo por tomar una copita de vino de vez en cuando? No se ha demostrado que exista una cantidad segura de alcohol durante el embarazo, así que lo mejor es no beber nada.

 Las cervezas «sin alcohol» suelen llevar un 1%, por lo que deberán tomarse con mucha moderación. Antes de hacerlo conviene leer bien la etiqueta.

6. Sustancias tóxicas en el trabajo

Hemos de revisar nuestro lugar de trabajo y los productos que tocamos o respiramos habitualmente, para descartar el contacto con sustancias peligrosas o tomar medidas preventivas.

Los disolventes orgánicos pueden producir alteraciones en el desarrollo del feto, si la madre se exponga a altas concentraciones.

Estos disolventes pueden absorberse por inhalación, por vía oral y a través de la piel, pero si se toman medidas (guantes para manipularlas, ventilación de los ambientes, mascarillas en casos extremos) no tienen por qué afectar a la salud de la madre ni al futuro bebé.

Es clave para la correcta formación de los órganos del feto y la maduración de su cerebro.

El  yodo se consigue a través de la alimentación y el agua, pero nuestra dieta puede ser pobre en este mineral, por lo que se recomienda tomar suplementos desde el principio del embarazo hasta el final de la lactancia. Su deficiencia aumenta el riesgo de retraso mental o de hipotiroidismo.

8. Ácido fólico

El  ácido fólico o vitamina B9 es imprescindible para la correcta formación del sistema nervioso del embrión y, en concreto, para prevenir la espina bífida.

Se encuentra en las verduras de hoja verde, ciertas frutas y en cereales integrales, pero para prevenir defectos congénitos hace falta más cantidad de la que proporciona la dieta, incluso con una alimentación sana.

Por ello se aconseja tomar un suplemento desde que una mujer decide buscar un embarazo hasta la semana 14ª de gestación, aunque no hay problema en seguir tomándolo hasta el final, si lo recomienda el médico.

Cremas de la cara. Durante el embarazo pueden utilizarse casi todas, excepto las que tienen ácido retinoico (no confundir con el retinol).

 Anticelulíticas. Es mejor dejarlas para después del embarazo, dado que no se conocen los efectos de algunos tratamientos; podemos combatir la posible aparición de la celulitis con paseos, tan beneficiosos en este periodo.

Cremas decolorantes. Debemos evitarlas en zonas amplias o en la tripa, aunque las podemos utilizar sin problemas en zonas pequeñas, como el labio superior. En realidad no está demostrado que estas cremas sean perjudiciales, y se trata de una medida de precaución.

El pelo. Existe controversia sobre lo adecuado o no de teñirse el pelo, permanentarlo o alisarlo durante el embarazo.

En general no hay problema si ya se ha hecho anteriormente, siempre que se usen los mismos productos.

Sin embargo, si una mujer nunca se ha teñido o alisado el pelo, la gestación no es el mejor momento para hacerlo por primera vez, por el peligro a que se manifieste una alergia a cualquiera de los productos que se utilizan.

10. Algunos animales domésticos

Es necesario extremar la higiene en el trato con cualquier mascota por la posibilidad de contraer infecciones que podrían perjudicar al feto. Hay que tener un cuidado especial con los gatos ya que, si están infectados, pueden transmitir la toxoplasmosis.

El parásito que origina esta enfermedad no se transmite por el aire ni por contacto: hay que introducirlo en el cuerpo a través de los alimentos.

Se encuentra en los excrementos de gatos infestados y la mujer deberá lavarse bien las manos después de tocar a los gatos, especialmente si va a cocinar. La  futura mamá no debe limpiar nunca la caja de estos animales.

Si maneja tierra, debe usar guantes y luego lavarse bien las manos.

Si tenemos un gato, es posible saber si tiene la enfermedad a través de un análisis de sangre. Es más fácil encontrar la enfermedad entre los gatos de campo que entre los de ciudad: si estos últimos se alimentan exclusivamente de piensos y nunca han comido carne de otros animales, no la habrán contraído, ya que los gatos se contagian al ingerir carne cruda de animales infectados.

11. Las obras en casa

Las pinturas y disolventes son productos potencialmente dañinos para el feto. Si la madre se intoxica con los disolventes (por contacto o inhalación de dosis altas, principalmente), está corriendo el riesgo de un aborto, alteraciones o malformaciones del sistema nervioso central o retraso mental del futuro bebé.

Las pinturas son más o menos tóxicas en función de si sus pigmentos son orgánicos o no lo son (como el plomo). También son tóxicos los disolventes y barnices.

Si no queda más remedio que hacer las obras, se deberán ventilar muy bien los espacios (la mujer no entrará en ellos hasta el final) y, si es ella quien debe entrar en contacto con estos productos, se protegerá con guantes y mascarillas especiales para productos químicos.

12. Las radiaciones

Hay muchos tipos de radiaciones.

Las de los móviles, los microondas, los infrarrojos, las líneas eléctricas y la luz ultravioleta son radiaciones de baja frecuencia (no ionizante).

No se ha podido confirmar científicamente que exista un riesgo para el desarrollo del embrión.

Sí se ha confirmado, en cambio, el riesgo que supone la exposición a las ondas de muy alta frecuencia (ionizantes), es decir, los rayos X y la radiación nuclear.

Las radiografías solo suponen un riesgo en dosis altas, por lo que si una mujer embarazada o que está buscando un hijo tiene que hacerse una radiografía, debe informar al médico de su estado, para que utilice las menores dosis de radiación posible. Además, el especialista protegerá la zona abdominal poniéndole un delantal de plomo.

Vivir cerca de una central nuclear no es peligroso en principio, solo lo es si hay un escape.

Asesora: Dra. María Luisa Martínez-Frías, directora del Centro de Investigación sobre Anomalías Congénitas (CIAC), del Instituto Carlos III de Madrid.

Источник: http://www.masnatural.org/index.php/que-pasa-si-he-tomado-pastillas-bebido-alcohol-y-fumado-sin-saber-que-estaba-embarazada/

Embarazo saludable
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