Orden de nacimiento

¿Cómo afecta el orden de nacimiento en la personalidad de tus hijos?

Orden de nacimiento

Cada familia es única, así como lo son cada uno de sus miembros. A pesar de que todos crecen dentro del mismo núcleo familiar bajo las mismas costumbres y las mismas reglas, no todos se comportan igual.

Esto seguramente lo has notado con tus hijos, a quienes, aunque les has dado la misma educación, se destacan y comportan de maneras diferentes.

Existen quienes aseguran que más que a la genética y a la educación que reciben, estas diferencias de personalidad se pueden atribuir al orden de nacimiento.

Francis Galton, sociólogo y psicólogo, primo de Darwin, fue el primero en establecer esta hipótesis en su famosa “Teoría del orden de nacimiento” (Birth Order Theory) en 1874, en donde hacía referencia al coeficiente intelectual de los hijos de acuerdo al orden de nacimiento.

Aldred W. Adler, fue todavía más allá, cuando en 1920 retomó esta teoría para asegurar que el orden no solo afecta en el coeficiente intelectual de los hijos, sino también en su personalidad.

¿De tal padre, tal hijo?

De acuerdo con Adler, no existen dos niños que tengan los mismos padres, aunque pertenezcan a la misma familia, ya que los padres son diferentes con cada uno de sus hijos.

Por ejemplo, los padres tienden a ser más estrictos con los hijos mayores, nacidos en primer lugar, quienes se ven forzados a responder con un mayor esfuerzo a los retos que se les imponen, asimismo cuentan con mayor supervisión y en algunas ocasiones, hasta sobreprotección.

El hijo que ha nacido en segundo lugar cuenta con menos exigencias y supervisión, por lo que carga con el complejo de no contar con la atención que se le ha dado al hijo mayor y siente la necesidad constante de competir por esa atención.

A los hijos que han nacido en tercer lugar, se les exige menos y se les da mayor independencia, pues los padres cuentan con más experiencia y menos tiempo, por lo que se les imprimen menos responsabilidades.

¿Te suena? Pues no es casualidad, este es un patrón que se repite en la mayoría de las familias y que ha dado pie a múltiples estudios de campo siempre con los mismos resultados: El orden de nacimiento tiene una gran influencia en la formación de la personalidad, los gustos e incluso las elecciones futuras de cada uno de tus hijos.

A esto habrá que agregar otros factores como los genes, los aspectos psicológicos propios y el entorno, que influyen también de forma notable.

Orden de nacimiento y personalidad

Si bien es verdad que cada ser humano es único e irrepetible, también es verdad que existen ciertos rasgos que coinciden entre las familias y a los que Adler se refiere en su teoría.

De acuerdo con el psicólogo los niños tienden a presentar os siguientes rasgos de personalidad de acuerdo con el orden en el que fueron traídos al mundo.

Los primeros: Líderes

  • Los primogénitos tienden a ser más conformes y están orientados hacia el logro.
  • Suelen interesarse más en el poder y en el ejercicio de la autoridad.
  • Además de que tratan de ayudar y proteger a los demás.
  • Suele ser los que encarrilan más rápido su vida y elegir una profesión.
  • Suelen ser más inteligentes y ansiosos.
  • Con frecuencia tratan de recobrar la atención que perdieron de los padres con el nacimiento de los hermanos.
  • Son más conservadores y cautelosos.

Los segundos: El sandwich

  • El segundo hijo tratará de alcanzar en logros al primero.
  • Son ambiciosos y competitivos y pueden superar al primogénito.
  • No están tan interesados en el poder.
  • Suelen ser más dubitativos y tardar más tiempo en decidirse a hacer las cosas.
  • Son más sociables y pacificadores.
  • También son más dubitativos y rebeldes.
  • Les gusta llamar la atención.

Los terceros: Consentidos

  • Los últimos tienden a ser más sociables e independientes.
  • Viven consentidos y mimados.
  • Suelen ser los más bohemios e “irresponsable”.
  • Suelan ser los más débiles o vulnerables.
  • Pero también los más creativos e impulsivos.
  • Son más sensibles.

Los hijos únicos

  • Los hijos únicos disfrutan ser el centro de la atención.
  • Dada su convivencia con los adultos maduran más rápido y tienden adoptar conductas de adulto chiquito.
  • Al ser mimados, como el hermano menor, pueden ser dependientes y dictatoriales.
  • Suelen ser inteligentes, sociables.
  • Pero también pueden ser algo egoístas e individualistas.

¿Qué pasa con los gemelos?

  • Uno de ellos suele tomar el papel de hermano mayor.
  • Hay mayor cercanía entre ellos a diferencia de los hermanos que nacen en orden subsecuente.
  • Suelen ser más confiados.
  • Pero también se vuelven dependientes uno del otro.

Una vez más nos hemos dado cuenta de cómo el orden tiene un efecto fundamental en nuestras vidas, no solo el orden de los espacios, sino el orden de la vida misma.

Es verdad que todas las personas poseen su propio carácter, el cual se forma y expresa desde pequeño.

Sin embargo, no se nace ya dispuesto al éxito o al fracaso o ya responsable o inconsciente: hay muchas cosas que influyen en la formación del carácter de una persona, en su modo de ser y afrontar la vida desde su mismo nacimiento.

Una de estas cosas es el orden de nacimiento, aun cuando a primera vista pueda parecer extraño.

¿Tus hijos encajan en el perfil?

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¿Cómo son nuestros hijos según su orden de nacimiento?

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La teoría del hijo del medio: ¿cuánto influye el orden de nacimiento en la personalidad?

Orden de nacimiento

Se suele decir que los hijos del medio son distintos a sus hermanos mayores y menores, pero ¿en qué medida esto influye en la personalidad?

Los factores que influyen en el desarrollo y constitución de la personalidad de los individuos son muchos. Desde sus relaciones familiares a su interacción con compañeros de colegio; desde si tuvieron o no eventos traumáticos en sus vidas hasta si han crecido sobreprotegidos por sus padres.

Siempre se piensa en situaciones posteriores a su nacimiento como determinantes de la personalidad de los seres humanos. Sin embargo, cabe preguntarse si podría ser posible que el orden de nacimiento de los hijos de una misma familia tenga influencia en su forma de ser como adultos.

Especialistas en Psicología y Terapia familiar señalan que en el desarrollo cognitivo, emocional, social o educativo de los hijos, el comportamiento de los padres, así como sus expectativas, miedos o inseguridades, proyecciones e identificaciones, son distintos con cada hijo.

Precisamente porque el desarrollo infantil tiene lugar en interacción con el medio, el cual tiene una función estimuladora y reguladora, es frecuente encontrar diferencias a nivel cognitivo, emocional y social entre hermanos.

No obstante, el orden de nacimiento no afecta a todas las familias por igual y es importante tener también en cuenta otros factores como el tamaño de la familia, el sexo de los hermanos, los años que se llevan, las diferencias físicas, cognitivas y emocionales, proyecciones de los padres, fallecimientos o abortos previos, etcétera.

¿Qué significa esto? Si bien se podría decir que el orden de nacimiento podría afectar a la personalidad y el desarrollo de los niños, es esencial evitar generalizaciones y ver que cada persona es diferente, al igual que cada familia lo es.

La familia es el primer grupo social en el que las personas se crían y desarrollan. Especialistas en psicología señalan que el lugar que las personas ocupan en ese primer entorno social podría influir sobre ellas a lo largo de toda su vida.

La crianza de los hijos es diferente en cada caso

Es así que el desarrollo de los niños y niñas se ve influido por las primeras relaciones de apego, que normalmente se dan con los padres y madres y que dependen de la vinculación que generen ellos hacia el hijo y de su temperamento. En esa etapa se está formando su idea de cómo es y cómo funciona el mundo y las relaciones.

En relación al orden del nacimiento y a la influencia de esto sobre la personalidad de los hijos e hijas cabe mencionar que son diferentes los padres y madres primerizos que aquellos que ya han tenido otros niños.

En general, en el primero tienen toda la atención y, al mismo tiempo, cometen errores por inexperiencia.

En cambio, a partir del segundo hijo ya tienen más experiencia y se sienten más relajados, por lo que no suelen focalizar toda su atención en cada momento y movimiento del bebé.

Es así que, aún cuando los padres sean las mismas personas, no son los mismos con un primer hijo que con un segundo o tercero, dado que han adquirido habilidades y herramientas que antes no tenían. Asimismo, las relaciones son diferentes, aún cuando los valores y la educación que se transmitan sean los mismos.

Estudios sobre personalidad

Hay diversas investigaciones acerca de la influencia que tendría el orden de nacimiento en la constitución de la personalidad de los hijos de una misma familia.

Algunos de esos estudios sostienen que los hermanos mayores tienden a ser más responsables, confiados y exigentes, debido a las mayores expectativas de sus padres y el hecho de no tener que compartir las atenciones de los padres con los hermanos. En algunos casos incluso llegan a asumir un rol de «padres sustitutos» porque cuidan a sus hermanos menores cuando sus padres no pueden hacerlo.

El orden del nacimiento puede influir en la crianza y en la personalidad de los niños

Los hermanos del medio están en una especie de camino sin salida, dado que se encuentran atrapados entre dos frentes. Es así que suelen asumir roles de conciliación, más tendientes a la cooperación y comprensión.

Por último, para la crianza del hijo menor los padres suelen llegar más confiados y relajados. Esto le permite disfrutar de mayor libertad y, como consecuencia, se los suele ver como más independientes, abiertos, creativos y tienen a asumir menos responsabilidades.

¿Qué pasa con los hijos únicos?

Los hijos únicos también han sido objeto de estudio. De hecho, se los suele pensar como muy estereotipados; egoístas, poco solidarios, narcisistas, egocéntricos, a veces muy exigidos, son algunas de las características que se les suele atribuir a los hijos únicos.

Algunos especialistas señalan que el comportamiento de los padres con hijos únicos es similar al que se tiene con los hijos mayores en relación al hecho de no tener que repartir las atenciones con otros hijos y unas mayores expectativas y exigencias.

Entonces, ¿se podría decir que el orden de nacimiento determina la personalidad? Al momento de responder esta pregunta es importante considerar que los estudios muestran resultados contradictorios acerca de la relación entre rasgos de personalidad y orden de nacimiento. Es así que este último elemento podría explicar las tendencias en la personalidad de ciertos individuos, pero se debe atender a la singularidad de cada caso y se debe considerar todo lo que sucede en la vida de una persona.

El orden de nacimiento no es el único factor que determina la personalidad ni tampoco es el más importante.

Источник: https://www.iprofesional.com/health-tech/323100-como-influye-el-orden-de-nacimiento-de-los-hijos-en-la-personalidad

Así influye el orden de nacimiento en la personalidad de tus hijos

Orden de nacimiento

Imaginemos una familia de cazadores recolectores de hace 25.000 años. Su modo de vida es ir trasladándose de un sitio a otro por la sabana africana sobreviviendo de lo que cazan y encuentran, incluso carroña.

¿A la hora de sobrevivir y evolucionar, qué es mejor? ¿Tener tres hijos del mismo carácter compitiendo a ver cuál caza mejor?  ¿O tener un hijo buen cazador, otro buen observador de la naturaleza que sepa qué planta y qué fruta es comestible y otro hijo muy amable y dotado para las relaciones con otros grupos de cazadores a los que pueda pedir o con los que pueda intercambiar comida cuando haya escasez? La naturaleza promueve la variedad en la personalidad de los hijos en todos los niveles. Es una garantía de supervivencia de la especie.

Ser primero no solo es importante en las carreras. En la naturaleza, el orden de nacimiento es fundamental para la supervivencia y, en los humanos, para determinar parte de nuestra personalidad.

La naturaleza es inexorable a la hora de garantizar la vida. Algunos pájaros, como el piquero patiazul, ponen dos huevos.Si el polluelo que nace primero ve que no crece lo suficiente, ya sea por que su madre no le aporta comida o debido a una mala época de alimento, mata a picotazos al segundo polluelo. Si hay comida para los dos, pues tan felices.

Desde hace millones de años y hasta hace muy poco, con el desarrollo de la agricultura y sedentarismo, la vida era complicada para los homínidos cazadores recolectores.

Los padres debían repartir los recursos entre los hijos y esto es difícil cuando no hay nevera ni supermercados, sobre todo si tienes varios hijos. A veces, hay que decidir cuál tiene que sobrevivir.

La selección natural ha dado también estrategias a los hijos para competir por los padres; el lloro, las sonrisas, hacer que se sientan culpables o incluso el comportamiento autodestructivo, son estrategias contra el omnipresente poder físico de los padres.

Los padres dicen que han tratado a todos sus hijos por igual. Los hijos lo ven desde otra perspectiva y, casi siempre, hablan de diferencias de trato respecto de sus hermanos,

¿Cuándo se forma nuestra personalidad?

Siempre existe el dilema naturaleza/crianza, es decir, qué parte se hereda y determina por los genes y cuál está definida por el entorno. A este respecto, los espacios familiares desempeñan un papel importante.

Como a nadie puede extrañar, uno de los factores más importantes es la relación establecida con nuestros padres cuidadores y en relación con esto es fundamental el número de hermanos que se tienen y el orden que se ocupe dentro de ellos.

El argumento que explica esta relación es la interacción ambiental, es decir, el desarrollo de unos caracteres de personalidad, pero adaptados a nuestro espacio dentro de la familia.

La opinión de que la rivalidad entre dos hermanos significa que en algo se han equivocado los padres es errónea. La competición entre ellos existe desde hace millones de años en muchas especies.

La competencia promueve la creatividad y marca los límites de lo aceptable.

Al final, lo que se pretende es que los padres se interesen por uno, sentirse diferente para atraer la atención de ellos y la forma de hacerlo es desarrollar una personalidad única.

La típica frase “he criado a mis hijos por igual” no es cierta y, además, no sería bueno que lo fuera. Cada hijo tiene una personalidad y, por tanto, necesidades diferentes.

Hay que ayudarlos a crecer cada uno a su manera. La psicología positiva lleva años mostrando que es mejor dedicar recursos a potenciar sus habilidades que a intentar mejorar sus debilidades.

Hay que invertir en ellos de manera selectiva.

La ciencia define la inversión parental en los hijos dentro de tres tipos de recursos: materiales (comida), cognitivos (educación…) e interpersonales (afecto). Las ventajas o desventajas de la disponibilidad de un recurso depende de cuándo lo recibe el niño.

El cuidado exclusivo de los padres lo recibirá un primogénito cuando es bebé, porque no tiene hermanos menores, mientras que un hermano menor lo recibirá de forma exclusiva siendo mayor, cuando sus hermanos ya no convivan con los padres.

De esta manera, el apego o unión emocional entre cuidador y niño se produce principalmente en el primer año y por tanto será más fácil de obtener en los primogénitos. Y así lo dicen las encuestas, los primogénitos se sienten más unidos a sus padres que los más pequeños.

Otros estudios muestran fenómenos llamados de identificación, que suponen diferenciación. Por ejemplo, si mi hermano más cercano (principal competidor) prefiere al padre, yo preferiré a la madre, produciéndose así patrones en zigzag en muchos aspectos de las relaciones con los padres.

La atención sobre el orden de nacimiento la puso sobre la mesa, principalmente, Frank Sulloway con su libro Rebeldes de nacimiento.

En resumen, propone que las mayorías de las revoluciones de la historia y de las causas perdidas han sido apoyadas por hermanos pequeños y combatidas por primogénitos.

En la historia de Occidente, sobre un estudio de 121 sucesos históricos, incluyendo 28 revoluciones científicas y 90 políticas, los hermanos pequeños tienen el doble de probabilidad de presentar la alternativa radical.

Vamos a detenernos en algunas características observadas de manera genérica. Es decir, dado que hay un componente genético en el comportamiento lo que viene a continuación no es una regla inflexible, sino la tendencia observada en los estudios sociales y antropológicos.

El mayor de los hermanos

Los primogénitos son considerados por sus padres y hermanos como autodisciplinados, organizados y prudentes, más que sus hermanos menores. Y suelen llevar la fama de triunfador de la familia.

El primogénito, mientras no tenga otros hermanos, dispondrá de todos los recursos y sus figuras de referencia serán los padres o cuidadores. Suelen actuar como padres sustitutos y despliegan conductas del agrado de los padres.

Si el padre es abogado, militar o cocinero, es fácil que el primogénito lo sea, además de ser “presionado” para que la herede.

Suelen ser más responsables, mejores estudiantes, políticos más destacados, sobresalen en los premios Nobel y como eminencias científicas (aunque no como científicos revolucionarios, que lo serán los hermanos pequeños).

Los hijos mayores suelen ser más agresivos y utilizar su fuerza para la resolución de conflictos. John Wayne, Sylvester Stallone, Clint Eastwood y todos los actores James Bond eran primogénitos.

Los del medio

A partir del primogénito, los siguientes siempre tendrán que compartir los recursos con otros hermanos y competir con ellos por conseguirlos. Con el obstáculo de que sus hermanos mayores son más fuertes y más listos por la diferencia de edad. Por tanto, sus figuras de referencia no serán tanto los padres sino los hermanos mayores.

Los del medio suelen tener un 10% menos de atención que mayores y pequeños. Suelen buscar su nicho en los pares, es decir, con otros del medio fuera del entorno familiar.

En las encuestas de personalidad, los del medio no se parecen a sus padres o sus hermanos, se parecen a otros niños medianos.

Suelen ser los más agradables, tienen mejores relaciones de amistad y en las relaciones sentimentales son los más fieles.

El pequeño

Los menores tienen más competencia cuando más recursos necesitan. Es decir, los bebés necesitan mucho tiempo y recursos, pero tienen varios hermanos por delante. Los padres deben elegir y priorizar.

No necesitan padres autoritarios y tiránicos, ya tienen a sus hermanos mayores que administran los juguetes o las golosinas.

Intentarán ocupar el nicho de otro mayor y si no es posible, ocupan otros nichos dentro del espacio familiar, buscan un nicho libre y desde aquí el favor de los padres experimentando y asumiendo riesgos, es decir, ramifican su comportamiento y por tanto, desarrollan rasgos de personalidad distintos. La idea es sumar valor a la unidad familiar en su conjunto.

El pequeño tiene la ventaja de ser el último hijo que los padres podrían tener, de modo que estos le ofrecerán una atención especial para que no le pase nada durante su infancia.

Ambos padres, sobre todo la madre, querrán corregir con ellos todos los errores que han tenido con los hermanos mayores pudiendo a llegar a ser muy consentidos.

Están acostumbrados a suplicar o negociar con otros hermanos y por tanto tienen caracteres más abiertos, más cariñosos, graciosos, zalameros, gamberros, son los comediantes de la familia. Están más acostumbrados al riesgo tanto en su aspecto positivo como negativo.

Tienen el doble de posibilidades de practicar deportes de riesgo que los hermanos mayores. Entre los grandes exploradores dominan hermanos pequeños. También revolucionarios contra el poder establecido: Fidel Castro, Trotski o Lenin eran hermanos pequeños.

Fueron los primeros que apoyaron la Reforma protestante y después, la Ilustración. Son más liberales, practican más el sexo casual y apoyan más fervientemente causas como el aborto o el apoyo al colectivo gay. Las revoluciones científicas que iban en contra de las teorías establecidas fueron lideradas en su mayoría por hermanos pequeños, Copérnico, Darwin y Descartes entre otros….

Es más fácil que un hermano menor tenga un pensamiento innovador o radical; está acostumbrado a cambiar su estrategia y probar cosas nuevas.

Dentro de sus familias son los últimos en la cola de la alimentación (todos hemos visto las peleas entre hermanos por comerse el último trozo de tarta en las que suele ganar el mayor por fuerza) y por tanto, se identifican más con los desvalidos y defienden causas igualitarias.

Numerosos estudios, siguiendo la teoría del modelo de dilución, donde los recursos se van dividiendo a medida que tiene hermanos antes que él, muestran que suelen tener menos años de educación académica, menos logros y menos aspiraciones a tenerlos.

El hijo único

No poseen efecto de orden, no tienen hermanos y por tanto no rivalizan. Se predicen dos cosas. Una es que los hijos únicos deberían ocupar posiciones intermedias en muchos rasgos de personalidad.

Esto es porque no padecen la presión de un hermano menor para ser especialmente aplicados o agresivos, ni la de un hermano mayor para ser particularmente osados o poco convencionales.

De ahí que los hijos únicos deben hallarse en algún punto intermedio desde el punto de vista de la conducta. Y resulta que, en efecto, así es.

Pueden ocupar el nicho que quieran, todos están libres y será una “negociación” con los padres.

Además, pueden ir de un espacio a otro en el tiempo, por tanto, deberían ser más variables en la medida de sus rasgos de personalidad. Y es verdad, los estudios muestran que los hijos únicos son los menos predecibles.

Su conducta es difícil de prever porque en la infancia han tenido muchas más opciones que las personas que crecen con otros hermanos.

Conclusión

Por supuesto, todo lo anterior se relaciona con estudios de un espectro amplio de población, en familias biparentales con dos o más hijos y con datos promediados, todos conocemos familias que no se ajustan a lo expuesto, familias monoparentales donde todo cambia, etcétera. Además, los efectos que hemos visto tienen relevancia cuando la distancia entre hermanos está entre 2 y 4 años, más allá el efecto se difumina.

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Источник: https://elpais.com/elpais/2019/04/12/mamas_papas/1555073592_113155.html

Cómo influye el orden de nacimiento de los hijos en su personalidad

Orden de nacimiento

¿Eres el hijo mayor, el mediano, el más pequeño? El orden en que, por azar, hemos nacido influye de alguna manera en nuestra personalidad y nuestra forma de relacionarnos. Lo mismo sucede con nuestros hijos, a quienes ser el primogénito, el mediano o el pequeño condiciona su papel en la familia.

Hablaremos de cómo influye el orden de nacimiento de los hijos en su personalidad y de cuál es la mejor forma de educar a cada uno de ellos, para que no se sientan limitados por el lugar que les ha tocado.

Ya sea que se tengan dos o nueve hijos, lo más frecuente es creer que darles a todos los hijos lo mismo y en la misma medida es lo más justo. Pero tratar y educar por igual a tus hijos tal vez no sea la mejor estrategia, ya que cada hijo es único y adaptarse a las necesidades de cada uno individualmente puede ser un camino más adecuado a la hora de criarlos.

Independientemente del lugar que ocupen en la familia, cada cual tiene su propia personalidad. Es importante centrarse en las diferencias que hacen único a cada hijo, ayudarles a hacer destacar sus destrezas y reforzar sus debilidades, sin encasillarlos.

¿Os habéis puesto a pensar cómo sería cada uno si hubiese nacido en diferente orden? Al mayor solemos darle más atención que al segundo y el más pequeño aprende mucho de sus hermanos mayores.

En «Libérate de tu lugar de nacimiento» la escritora y divulgadora científica Elsa Punset nos invita a experimentar la vida desde otro lugar, a romper con ese estigma. Y una buena manera de ponerlo en práctica es a través de nuestros hijos.

Hagamos el ejercicio de cambiar los papeles. ¿Cómo tratarías al mayor si fuese el segundo, y al más pequeño si fuese el mayor? Por supuesto, no tienes por qué tener tres hijos (es un ejemplo).

Lo mismo es aplicable si tienes dos como siete hijos.

El orden de nacimiento

Al igual que Elsa Punset, también el doctor Kevin Leman, psicólogo y autor de «The Birth Order Book» (El libro del orden de nacimiento), cree que hay una relación directa entre la personalidad de un individuo y el orden de nacimiento.

Pero, por supuesto, no se trata de una ciencia exacta. No es un molde que se adapta a todas las familias.

Cada familia tiene sus circunstancias particulares (¿qué sucede cuando hay más de un hijo medianos?), cada individuo tiene sus rasgos de personalidad y desde luego, no todos tienen los mismos padres, por lo tanto restringir la personalidad al orden en el que se ha nacido es un error. Hablamos de rasgos generalizados, características que han sido identificadas por expertos según el lugar de nacimiento.

El hijo mayor

El primogénito suele alcanzar todo lo que se propone y elige profesionales en las que pueda destacar. Se esfuerza por alcanzar el éxito. Está acostumbrado a ser admirado y alabado, sus logros son reconocidos y lo asume con naturalidad.

Le gustan los juegos y las profesiones en los que pueda destacar. Le gusta ser el centro de atención de sus padres. Es líder, competitivo.

«Los primogénitos son los primeros en todo… y son los que deciden la altura del listón», dice Leman, que añade que la mayoría de presidentes en Estados Unidos han sido primogénitos o hijos únicos.

Las expectativas que ponen los padres en el primero hijo no las ponen en los demás. Por ello, tienden a ser más responsables, perfeccionistas y ordenados, pues no quieren defraudar.

Como padres, deberíamos aprender a controlar la presión y las expectativas que ponemos en nuestros hijos mayores. Enseñarles que no pasa nada por equivocarse, que no tienen que ser perfectos y que los queremos por encima de ello.

El hijo mediano

«El papel del segundo es opuesto al del hermano mayor, sobretodo si es del mismo sexo», opina Punset. Todo lo que hace es por ser distinto al mayor y suele pasar más desapercibido.

Goza de menos admiración y atención, por lo que aprenden antes a valerse por sí mismos.

Precisamente por quedar entre el mayor y el más pequeño, el del medio suele ser el pacificador de la familia, según Leman. Esto hace que desarrolle mayores habilidades sociales y de negociación, y que sean más leales en sus relaciones.

Con los segundos solemos cometer unos cuantos errores. Como padres deberíamos hacer sentir al mediano que es tan importante como sus hermanos. Celebrar sus logros, acompañarlos en sus primeras veces y dedicarles tiempo en exclusiva.

El hijo pequeño

Por normal general, el pequeño necesita llamar la atención, por lo que tiende a ser más creativo, rebelde y divertido que los demás hermanos.

Son bromistas, astutos y saben salir de airosos de situaciones complicadas. Según Leman, «los hijos pequeños son manipuladores, sociales, extrovertidos, se venden muy bien… De niños se salen con la suya siempre y saben cómo ganarse el favor de la gente».

Los padres nos relajamos y solemos ser más permisivos con los más pequeños. Somos mucho menos estrictos con ellos que lo que hemos sido con sus hermanos mayores.

¿Cómo es en casa? ¿Se corresponde en vuestro caso? ¿Creéis que el orden de nacimiento influye en la personalidad de los hijos? ¿Creéis que como padres, deberíamos hacer algo para liberarlos de ese orden?

Más información | Dr. Leman
En Bebés y más | ¿Por qué existen los hijos favoritos?, El hijo favorito, Ni se te ocurra tener un tercer hijo (a menos que…)

Источник: https://www.bebesymas.com/ser-padres/como-influye-orden-nacimiento-hijos-su-personalidad

Cómo afecta a nuestra personalidad el orden de nacimiento

Orden de nacimiento

Al parecer, el orden de nacimiento puede afectar a nuestra personalidad, comportamiento y visión del mundo, según los expertos.

La influencia del orden de nacimiento

Nuestra posición en la familia según el orden de nacimiento es considerado por algunos investigadores y psicólogos como una de las influencias más poderosas sobre la personalidad, junto con la genética, el género, el temperamento y los estilos de crianza.

Seguramente en más de una ocasión habrás oído decir que el hijo mayor tiende a ser más responsable, mientras que los niños que no tienen hermanos son mucho más propensos a ser egoístas y exigentes. ¿Son estas características estereotipos, o realmente es cierto que nuestro orden de nacimiento puede dar forma a nuestra personalidad?

La teoría de la influencia del orden de nacimiento en el comportamiento humano apareció por primera vez a finales de los años veinte de la mano del psicólogo Alfred Adler, amigo y colega de Sigmund Freud.

Adler creía que el orden en el que nacemos dentro de la familia afecta intrínsecamente a nuestra personalidad.

Posteriormente, otros teóricos como Frank Sulloway y Delroy Paulhus también escribieron sobre este tema.

A continuación te explicamos cómo serían los distintos tipos de personalidad según el orden de nacimiento.

El primogénito

Según Adler, el niño más mayor tiende a ser conservador, orientado al triunfo y predispuesto hacia el liderazgo. Debido a que suelen asumir la responsabilidad de sus hermanos menores, los primogénitos crecen para ser cariñosos, más dispuestos a convertirse en padres y más propensos a tomar la iniciativa.

Los primogénitos disfrutan de la presencia de sus padres en solitario, un privilegio que no poseerán los demás hermanos, lo que puede explicar por qué a veces actúan como mini-adultos. Los primogénitos suelen ser diligentes y quieren ser los mejores en todo lo que hacen. Sobresalen a la hora de ganar los corazones de sus mayores.

No es extraño que los hijos mayores tengan más cosas en común con otros hijos mayores que con sus propios hermanos. Sus padres pudieron volcar toda su atención en ellos mientras no había más hijos, por lo que tienden a ser mucho más cuidadosos, equilibrados y responsables que sus hermanos. Son como una especie de proyección de sus padres.

El problema de los hermanos mayores aparece cuando llega un hermano más pequeño a la familia, ya que pueden sufrir el síndrome del “rey destronado”, perdiendo su posición especial de ser el único niño de la casa.

La atención de sus padres, que antes era sólo para ellos, ahora debe ser compartida con su hermano o hermana. Este sentimiento de pérdida puede dar lugar a una cierta propensión a presentar un carácter algo melancólico.

Como líder del grupo, los primogénitos a menudo tienden a ser:

  • De confianza
  • Concienzudos
  • Seguros
  • Estructurados
  • Cautelosos
  • Controladores
  • Responsables
  • Saben comportarse

El segundo o mediano

Puesto que el hermano o la hermana mayor es un «modelo a seguir», a menudo los medianos o segundos hijos se esfuerzan por superarle de alguna forma. Su ritmo de desarrollo es más rápido.

Los hijos del medio en una familia tienden a ser ambiciosos, pero rara vez son egoístas. También son más propensos a establecer metas excesivamente altas para sí mismos.

Esto aumenta el número de fracasos, sin embargo saben cómo hacer frente a las dificultades en la vida, y eso es lo que los hace más fuertes.

Por otro lado, los hijos medianos sienten que no reciben la cantidad de atención necesaria de parte de sus padres, por lo que tratan de compensar este déficit haciendo vínculos más fuertes con sus amigos.

Es por este motivo que los hijos medianos se caracterizan por tener un círculo de amigos muy fiel y cercano, al que sienten como si fuese parte de su propia familia. Dentro de este grupo de amigos, el mediano intenta captar la atención que no siempre siente por parte de su familia.

En general, los hermanos medianos tienden a poseer las siguientes características:

  • Complacientes
  • Algo rebeldes
  • Se nutren de sus amistades
  • Tienen un gran círculo social
  • Pacificadores
  • Cooperativos
  • Flexibles
  • Comprensivos
  • Les cuesta poner límites

El último o pequeño

Por lo general, el hijo más pequeño recibe mucho cuidado y atención tanto de los padres como de sus hermanos mayores. Por eso pueden parecer los más mimados. Sin embargo, los nacidos últimos suelen estar muy motivados a superar a sus hermanos mayores.

A menudo logran un gran éxito y ganan reconocimiento en el campo que elijan. Se convierten en los atletas más rápidos, los mejores músicos o los artistas más talentosos. Los niños más pequeños de una familia tienden a ser muy sociables, aunque es probable que sean más irresponsables y frívolos que los mayores.

Los más pequeños tienden a ser los más libres de espíritu debido a la actitud cada vez más laissez-faire de sus padres hacia la crianza del segundo (tercero, cuarto, quinto…) hijo.

Aquí los padres tienen ya mucha experiencia y confianza en ejercer su papel, por lo que tienden a ser menos exigentes y se muestran bastante más relajados, ya no se alarman tanto por las cosas innecesarias como lo hacían con el hijo mayor.

Por ese motivo, los hijos terceros (o más) son mucho más libres, además al haber tenido menos responsabilidades (no hay más hermanos pequeños de quien ocuparse), tienden a generar un estilo de vida más creativo y relajado.

Así pues, el hecho de que los padres, por falta de tiempo o por experiencia, no estén tan pendientes de las acciones del pequeño, hace que éste disfrute de más libertad que sus hermanos, por lo que suele desarrollar una personalidad más independiente.

Pero por otro lado, este hermano trata de llamar la atención constantemente a través de una personalidad simpática y carismática. Tampoco es extraño que sean los payasos de la clase y el alma de las fiestas. Son niños alegres y extrovertidos, pero tienden a aburrirse con facilidad y tienen mucho miedo al rechazo, además de una baja capacidad de atención.

En consecuencia, los nacidos en último lugar suelen ser muy buenos manipuladores.

El pequeño de la familia tiende a ser:

  • Amante de la diversión
  • Sin complicaciones
  • Manipuladores
  • Extrovertidos
  • Buscadores de atención
  • Egocéntricos
  • Sociables
  • Autónomos

El hijo único

Sin ningún hermano con quien competir, el hijo único a menudo rivaliza con su padre.

Al ser el centro de atención de sus progenitores, el pequeño se acostumbra a recibir todo el cuidado de los adultos, y espera los mismos mimos y protección por parte de todos los demás, y no sólo en la infancia, también en la edad adulta. Si los padres  lo protegen en exceso, puede caer en dependencia y el egocentrismo.

Al crecer rodeado de adultos, generalmente es un niño más maduro que otros de su misma edad. También suele ser bastante perfeccionista, y tiende a alcanzar sus metas, pase lo que pase. Acostumbra a desarrollar más su intelecto, así como ciertas habilidades como el ingenio y la creatividad.

En muchos aspectos, el hijo único es muy similar al primogénito, pero lleva sus cualidades al extremo. Tiende a ser un líder, es conservador y organizado. También acostumbra a ser más difícil de manejar. Puede ser muy exigente e implacable, y odia admitir que está equivocado. Le cuesta aceptar las críticas.

Se caracteriza por los siguientes rasgos:

  • Maduro para su edad
  • Líder
  • Perfeccionista
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  • Se siente más cómodo con adultos que con otros niños

Estudios realizados

La teoría dice que el orden en el que nacemos tiene un fuerte impacto en nuestra personalidad.

Algunos afirman que también ocurre con el nivel de inteligencia, ya que Investigadores de la Universidad de Leipzig y la Universidad Johannes Gutenberg de Mainz (Alemania) estudiaron a más de 20.

000 adultos de los Estados Unidos, Reino Unido y Alemania. En este estudio compararon el nivel intelectual de hermanos dentro de las familias y el orden de su nacimiento.

Al parecer encontraron que los hermanos mayores generalmente muestran un mayor rendimiento en las pruebas de inteligencia. Sin embargo, los científicos no encontraron relación entre el orden de nacimiento y la estabilidad emocional o la imaginación.

Otro estudio proporcionó más pruebas de que el orden de nacimiento afecta a la personalidad. Los investigadores analizaron rasgos de personalidad de 377.000 estudiantes de secundaria en los Estados Unidos.

Lo que encontraron fue que los primogénitos generalmente tienden a ser más honestos y dominantes. Sin embargo, también son menos sociables y menos resistentes al estrés.

Los hermanos medianos tienden a ser más conscientes y diligentes. Y es más probable que el hijo pequeño de una familia sea el más abierto y sociable.

Los niños que no tienen hermanos suelen mostrarse más nerviosos en las relaciones interpersonales, pero también son bastante sociables.

Por otro lado, debemos remarcar que las investigaciones no tienen en cuenta factores sociales tan importantes como la educación, el bienestar de los padres y las relaciones dentro de una familia.

Aunque el orden de nacimiento puede tener un cierto impacto en la personalidad o la inteligencia, no debemos olvidar que las relaciones entre padres e hijos y la crianza que reciben los niños en sus hogares, son factores mucho más importantes para moldear sus vidas como individuos.

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Источник: https://www.psicoactiva.com/blog/personalidad-orden-nacimiento/

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