Parto con hernia umbilical

Contents
  1. Parto con hernia umbilical
  2. ¿Las hernias umbilicales son frecuentes en el embarazo?  
  3. ¿Qué recomendaciones puedo seguir?  
  4. ¿Se necesitará cirugía para remediar la hernia después del parto?  
  5. Hernia umbilical: diagnóstico y reparación – Bupa
  6. Una hernia de ombligo es más frecuente en recién nacidos y bebés, pero también puede darse en adultos, en particular mujeres embarazadas y personas con sobrepeso
  7. Diagnóstico y tratamiento de la hernia umbilical
  8. La cirugía de hernia umbilical es el único tratamiento efectivo. Sin ella, es probable que la hernia umbilical se agrande y sea más molesta
  9. Existen dos tipos de operaciones de operación de hernia umbilical: abierta y laparoscópica. Esta última se recomienda si la hernia umbilical ha aparecido después de una operación anterior
  10. Recuperación de una operación de hernia
  11. Tras una operación de reparación de hernia umbilical tendrás que reposar unas dos semanas. Debes también prevenir el estreñimiento y evitar levantar cargas pesadas
  12. Explicación
  13. La hernia umbilical durante y después del embarazo
  14. La hernia umbilical en el embarazo
  15. Síntomas de la hernia umbilical durante el embarazo
  16. Tratamiento de una hernia umbilical durante el embarazo
  17. Tratamiento de una hernia umbilical después del embarazo
  18. Cirugía de hernia umbilical
  19. Cinco cosas que quizás se desconocen de las cesáreas
  20. Lo que quizás no se sabe de una cesárea
  21. La recuperación física de una cesárea
  22. Eventración: una de las complicaciones físicas
  23. La herida emocional
  24. Un problema individual
  25. Negar sentimientos y restar importancia

Parto con hernia umbilical

Parto con hernia umbilical

Durante la gestación, el cordón umbilical atraviesa una pequeña abertura en los músculos abdominales del bebé. Normalmente esta abertura se cierra después del nacimiento, pero si los músculos no se unen por completo en la línea media de la pared abdominal, puede aparecer una hernia abdominal en el nacimiento o en un momento posterior de la vida.

En los adultos, si se produce demasiada presión abdominal contribuye a la aparición de hernias umbilicales. Las causas de un aumento de la presión en el abdomen son:

– Obesidad

 Embarazos múltiples

– Líquido en la cavidad abdominal (ascitis)

– Cirugía abdominal previa

– Diálisis peritoneal a largo plazo para tratar la insuficiencia renal

¿Las hernias umbilicales son frecuentes en el embarazo?

 

Las hernias umbilicales son una complicación bastante frecuente en el embarazo y los síntomas dependen del tamaño de la misma. Lo más normal es que no dé ningún problema durante el embarazo, ni durante el parto.

El hecho de que una hernia umbilical se estrangule durante el embarazo o el parto se considera como una posibilidad muy pequeña.

Por eso lo mejor es que no te preocupes por este tema y hagas vida normal, aunque procurando no hacer esfuerzos.

Si durante el parto se te tiene que realizar una cesárea, consulta con tu cirujano sobre la posibilidad de operarte la hernia en la misma operación quirúrgica, ya que en ocasiones esto se puede hacer.

¿Qué recomendaciones puedo seguir?

 

Si padeces una hernia umbilical en el embarazo, está totalmente desaconsejada la cirugía hasta el momento de dar a luz. Hay una serie de recomendaciones que seguir para evitar problemas con una hernia umbilical:

– No levantes peso excesivo

– No subas de peso de forma desmesurada

– Mantén una dieta equilibrada

– Evita el estreñimiento

– Haz ejercicio constante, pero de intensidad moderada

– Bajo ningún concepto realices ejercicios abdominales

– Protege la zona con una faja especial para embarazadas

Estas mismas recomendaciones son las que debes seguir para evitar que la hernia umbilical se desarrolle, pero es bastante complicado saber si tienes posibilidades de padecerla.

¿Se necesitará cirugía para remediar la hernia después del parto?

 

No todas las hernias umbilicales que se manifiestan en el embarazo terminan en una operación quirúrgica.

Muchas de estas mujeres ven como la profusión desaparece durante el posparto sin necesidad de tener que someterse a una intervención quirúrgica para repararla (aunque en el siguiente embarazo volverá a aparecer).

En el caso de necesitar reparar la hernia umbilical, no se recomienda hacerlo justo después del parto, ya que en ese momento el orificio estará muy extendido y se necesitaría una malla más grande de la que puedes necesitar. La reparación de esta hernia se recomienda unos 3 meses después del parto o cesárea.

La hernia umbilical, si no se repara, puede conllevar a una incarcelación, al quedar el tejido herniado atrapado en el saco de la hernia con las consecuencias que esto puede producir. Pero esta incarcelación es raro que ocurra durante la gestación.

En el periodo que dura el embarazo el riesgo de que se produzca una estrangulación es muy bajo, ya que la distensión el abdomen agranda el orificio. En el último trimestre el útero protege el defecto herbario y se interpone entre la pared y las vísceras.

Si estás embarazada y tienes una hernia, lo mejor es que visites a un cirujano general para que, junto con tu obstetra, te realice el seguimiento adecuado de la hernia.

Como ya hemos dicho, en el caso de que tu parto sea a través de una cesárea, lo mejor es que hables con el cirujano por si existe la posibilidad de eliminar la hernia en la misma intervención, por intentarlo no pierdes nada.

Hernia umbilical

Definición:

Es un cierre imperfecto o una debilidad en el anillo umbilical, que provoca una masa o bulto que sobresale por el ombligo.

Síntomas:

Hinchazón blanda de la zona.

Tratamiento:

Según el tamaño, puede cerrarse espontáneamente o requerir cirugía.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/parto/parto-con-hernia-umbilical-11378

Hernia umbilical: diagnóstico y reparación – Bupa

Parto con hernia umbilical

E sta hoja informativa es relevante tanto para aquellos adultos que sufren este cuadro clínico y que se someterán a una operación de hernia umbilical como para padres de niños y bebés con hernia umbilical que van a someterse al procedimiento.

  1. Aun siendo más frecuente en recién nacidos y bebés, la hernia en el ombligo o hernia umbilical puede ocurrir a cualquier edad. Los adultos más propensos a desarrollar una hernia umbilical son en particular las mujeres durante y después del embarazo y las personas con sobrepeso.

    La protrusión o bulto de la hernia de ombligo puede tener un tamaño de menos de 1 cm a más de 5 cm de diámetro. Se produce cuando una parte de los órganos abdominales internos sobresalen a través del anillo abdominal debido a la presión intensificada en la zona más débil del área abdominal.

    Algunos de los factores de riesgo más comunes que contribuyen a la evolución de una hernia umbilical en adultos son:

    • Predisposición genética y antecedentes familiares
    • Embarazo (más frecuentemente a partir del segundo embarazo)
    • Esfuerzo durante partos muy prolongados
    • Esfuerzo por estreñimiento crónico 
    • Tos crónica por enfermedades pulmonares
    • Sobrepreso y obesidad
    • Antecedentes de cirugía abdominal previa
    • Ascitis (líquido en el abdomen)
    • Realizar un esfuerzo excesivo como levantar demasiado peso

    Una hernia de ombligo es más frecuente en recién nacidos y bebés, pero también puede darse en adultos, en particular mujeres embarazadas y personas con sobrepeso

  2. La hernia umbilical se produce debido a que el tejido de la pared muscular del abdomen está debilitado y al aplicar una presión interna los órganos adyacentes comienzan a sobresalir formando así una protuberancia visible.

    En muchas ocasiones, la hernia umbilical se produce porque el área débil ya presente desde el nacimiento vuelve a abrirse o empieza a manifestarse durante la edad adulta cuando la presión interna crece (por sobrepreso, embarazo, tos crónica, etc).

  3. Algunos de los signos y síntomas más frecuentes de la hernia umbilical son:

    • Aparición de un bulto o protuberancia en la zona umbilical. Normalmente la hinchazón está más acentuada de pie o al hacer un esfuerzo abdominal como al toser y disminuye su tamaño en reposo o al apretar la zona. 
    • Dolor, malestar e inflamación en la zona abdominal, especialmente al realizar esfuerzos o al inclinarse.
    • Náuseas o vómitos
    • Estreñimiento

    Si crees que tienes una hernia umbilical, es importante que consultes a un médico.

  4. En general, la hernia umbilical es indolora, pero conforme se desarrollan y crecen sí pueden presentar dolor y tumefacción en la zona abdominal, especialmente al realizar algún esfuerzo y movimiento al estornudar o mantenerse en pie durante mucho tiempo.

    Aun no siendo peligrosa en sí misma, con frecuencia pueden presentarse complicaciones por la hernia umbilical, principalmente en los adultos para quienes existe un riesgo mayor de que el tejido de los intestinos quede atrapado en su interior.

    Esto puede cortar la irrigación sanguínea a los intestinos o al bucle de intestino atrapado en la hernia y causar afecciones que pueden amenazar la vida, como una obstrucción intestinal, gangrena o peritonitis.

    Si esto ocurriera, se dice que la hernia umbilical se estrangula y se necesita realizar una cirugía de hernia de emergencia.

    Diagnóstico y tratamiento de la hernia umbilical

    Para diagnosticarte una hernia umbilical, tu médico de cabecera te preguntará cuáles son tus síntomas y te examinará el abdomen para determinar si recomienda una cirugía o tratamientos alternativos. Sin embargo, una vez se diagnostica la hernia umbilical los facultativos médicos generalmente recomiendan una reparación de la misma.

    La cirugía es el único tratamiento de hernia umbilical realmente efectivo para evitar que los órganos internos sobresalgan más debido a la debilidad en la capa muscular.

    Sin esta cirugía, es probable que la hernia umbilical se agrande y cada vez sea más molesta, además de suponer el riesgo de que pueda causar complicaciones graves si no se trata en los adultos.

    El riesgo de las complicaciones aumenta con el tamaño de la hernia. 

    La cirugía de hernia umbilical es el único tratamiento efectivo. Sin ella, es probable que la hernia umbilical se agrande y sea más molesta

  5. La reparación de una hernia umbilical o herniorrafía es un procedimiento relativamente sencillo que se realiza con anestesia, lo que significa que estarás dormido durante la operación.

    Esto bloqueará completamente cualquier sensación alrededor del área del ombligo. Se te puede proporcionar un sedante junto con la anestesia local para ayudarte a que te relajes.

    El cirujano te recomendará qué tipo de anestesia es más adecuado para ti y las instrucciones que has de seguir en cada caso.

    El objetivo de la operación es empujar el contenido de la hernia umbilical dentro del abdomen y reparar el área débil en la pared muscular abdominal. Es una cirugía sencilla que se opera fácilmente y el cirujano te explicará cómo debes prepararte para tu operación de hernia. Mientras esperas es conveniente utilizar una faja abdominal para sujetar la zona.

    Existen dos tipos de operaciones de operación de hernia umbilical: abierta y laparoscópica. Esta última se recomienda si la hernia umbilical ha aparecido después de una operación anterior

    Principalmente, existen dos tipos de operación de hernia umbilical: abierta y laparoscópica (bocallave). La cirugía laparoscópica generalmente se recomienda si la hernia umbilical ha aparecido nuevamente después de una operación anterior.

    Cirugía abierta de hernia umbilical – Se realiza un pequeño corte justo por encima o debajo del ombligo, y se empuja la hernia hacia atrás. El área débil dentro del músculo se sutura y, a menudo, se sutura una malla sintética por encima para fortalecer aún más la pared abdominal. El corte se cierra con suturas solubles y se cubre con un vendaje.

    Cirugía laparoscópica de hernia umbilical – Se realizan dos o tres cortes pequeños a un lado del abdomen. El cirujano introducirá una cámara telescópica similar a un tubo (laparoscopio), de manera que podrá ver tu hernia en un monitor.

    La hernia se repara con instrumentos quirúrgicos especialmente diseñados que se pasan a través de los demás cortes. Se fija una malla sintética debajo de la superficie de los músculos abdominales para fortalecer la pared abdominal.

    Los cortes se cierran con suturas solubles y se cubren con un vendaje.

  6. La operación de hernia umbilical dura entre 20 y 50 minutos, según el método que se utilice. Si te administran anestesia general, es posible que necesites descansar hasta que pasen los efectos de la anestesia. Es posible que necesites un analgésico para ayudar a aliviar cualquier molestia a medida que desaparece la anestesia.

    Podrás irte a tu casa cuando te sientas preparado. Alguien debe acompañarte a tu casa. En lo posible, un amigo o familiar deba quedarse contigo las primeras 24 horas.

    Además, un enfermero te dará consejos sobre cómo curar la herida y es posible que te den una fecha para una consulta de seguimiento.

    Las suturas solubles generalmente desaparecen en unos 10 días.

    Recuperación de una operación de hernia

    Si necesitas aliviarte el dolor, puedes tomar un analgésico de ventasin receta, por ejemplo, paracetamol o ibuprofeno. Lee siempre el prospecto de información al paciente que viene con el medicamento, y si tienes preguntas, consulta al farmacéutico. No administres aspirina a niños menores de 16 años.

    Tras una operación de reparación de hernia umbilical tendrás que reposar unas dos semanas. Debes también prevenir el estreñimiento y evitar levantar cargas pesadas

    La anestesia general afecta temporalmente la capacidad de coordinación y razonamiento; por esta razón, no deberás conducir, beber alcohol, operar maquinarias ni firmar documentos jurídicos en las 48 horas siguientes. Si tienes dudas acerca de si puedes conducir, siempre sigue el consejo de tu cirujano y comunícate con la compañía de tu seguro de autos para conocer sus recomendaciones.

    Deberás relajarte los primeros días. Podrás volver a las actividades normales después de dos semanas aproximadamente. Realizar ejercicios livianos, como caminar, te ayudará a acelerar tu recuperación.

    Debes comer muchos vegetales, frutas y alimentos con alto contenido de fibras. Esto ayuda a prevenir el estreñimiento, que puede causar esfuerzos y molestias.

    Deberías poder volver a trabajar una vez que te sientas capaz de hacerlo, pero si tu trabajo es físicamente exigente e implica levantar cargas pesadas o colocar los músculos abdominales en tensión, consulta a tu médico primero. Los niños deben faltar a la escuela algunos días.

  7. La operación de hernia de ombligo es una cirugía común y, generalmente, segura. Sin embargo, para poder tomar una decisión informada y dar tu consentimiento, debes estar al tanto de los posibles efectos secundarios y del riesgo de complicaciones.

    Las complicaciones posibles de cualquier operación incluyen una reacción inesperada a la anestesia, una hemorragia excesiva o una infección. Las complicaciones pueden requerir de un tratamiento adicional, como volver al quirófano para detener una hemorragia o tomar antibióticos para tratar una infección. Las complicaciones específicas de una cirugía de hernia umbilical incluyen:

    • la reaparición de la hernia umbilical;
    • daño al intestino durante la operación (aunque esto es raro)

    Además, es posible que tengas un poco de dolor, hematomas e hinchazón menor en la parte baja del abdomen. Los efectos secundarios generalmente son más leves después de una cirugía laparoscópica.

    Los riesgos exactos dependen de tu hernia umbilical y varían en todas las personas, por lo que no hemos incluido ninguna estadística aquí. Pídele al cirujano que te explique cuáles son los riesgos en tu caso.

  8. ¿Qué debo hacer si mi hijo pequeño tiene una hernia umbilical?

    Pide a tu médico de cabecera que revise la hernia. Sin embargo, por lo general, no se necesita tratamiento.

    Explicación

    Es común que los bebés y niños menores de dos años tengan una hernia umbilical. Esto es cuando el ombligo sale hacia fuera debido a la debilidad en los músculos dentro o alrededor del ombligo.

    La hernia umbilical generalmente se cura sin tratamiento, pero puede necesitarse una operación si no mejora cuando el niño está en edad escolar o si la hernia se agranda demasiado o causa molestias.

    Mi hijo tiene una hernia umbilical y estreñimiento. ¿Qué debo hacer?

    Con frecuencia, lo único que se necesita es comer una dieta rica en fibras, frutas y vegetales y beber líquidos suficientes.

    La hernia umbilical durante y después del embarazo

    Parto con hernia umbilical

    Se denomina hernia a la protuberancia o salida de un órgano a través de un defecto en la pared abdominal. Cuando la pared abdominal se debilita, es posible que se desgarre. Este desgarro causa que el abdomen empuje el peritoneo y éste salga al exterior, manifestándose en el paciente como una especie de bulto o saco herniario.

    En cuanto a la hernia umbilical, es el tipo de hernia que se localiza en el ombligo o alrededor del mismo. Algunas de las causas por las que se produce una hernia umbilical son: realización de grandes esfuerzos físicos, la obesidad, el embarazo, etc.

    La hernia umbilical en el embarazo

    Durante el embarazo, la hernia más frecuente que se produce es la hernia umbilical, que no supone ninguna complicación ni peligro para la gestación.

    La hernia umbilical en embarazadas se produce sobre todo durante la segunda mitad de la gestación y se debe principalmente al aumento de tamaño del útero. También puede producirse después del embarazo, a causa de un gran esfuerzo abdominal al dar a luz.

    Las hernias umbilicales suelen ser congénitas, es decir, previo al embarazo suele existir un defecto en la pared abdominal que implica propensión a la aparición del defecto herniario, haciéndose efectivo durante el embarazo debido al aumento de la presión ejercida.

    Síntomas de la hernia umbilical durante el embarazo

    Normalmente, una hernia umbilical no suele presentar síntomas, sin embargo, en ocasiones se puede apreciar una especie de bulto o aumento del volumen del ombligo. Sobre todo este bulto o protuberancia puede aparecer cuando se realizan esfuerzos abdominales.

    Otro de los síntomas que sufre la embarazada puede ser el dolor leve en la zona, que puede aparecer también al realizar algún esfuerzo, como al agacharse o al reírse. Cuando el dolor que se siente es importante, el doctor recomienda una faja maternal (faja abdominal).

    Por lo general, las hernias umbilicales no suponen ningún riesgo para la embarazada ni para el bebé, aunque en algunas ocasiones cuando son de mayor tamaño los intestinos pueden quedar atrapados por la hernia y puede producirse lo que se llama “estrangulamiento de la hernia”, que puede causar el corte del flujo sanguíneo en la zona y ser peligroso para la madre.

    Es por esto por lo que, para evitar futuras complicaciones cuando una embarazada tiene una hernia umbilical, se le recomienda no subir mucho de peso durante el embarazo y evitar los grandes esfuerzos abdominales.

    Lo más recomendable cuando se sospecha que se puede tener una hernia umbilical, es consultar con el especialista para que confirme el diagnóstico y pueda recomendar el mejor tratamiento a la embarazada, tanto durante como después del embarazo.

    Tratamiento de una hernia umbilical durante el embarazo

    En ocasiones, la hernia umbilical no requiere ningún tratamiento cuando no manifiesta síntomas.

    Si bien es cierto que existe la posibilidad que en ocasiones una hernia umbilical en embarazadas sí que necesite ser intervenida.

    En ese caso, la intervención se realizará cuando la madre haya dado a luz, nunca durante el embarazo, puesto que podría suponer un riesgo para el feto.

    Mientras la hernia no pueda ser operada (durante el embarazo, en el caso de que la madre todavía no haya dado a luz), el especialista recomendará a la paciente algunas medidas, como:

    • Cuidar la alimentación para evitar el sobrepeso.
    • Realizar ejercicio suave y moderado, como caminar.
    • Tomar una dieta rica en fibra, para evitar el estreñimiento.
    • No realizar esfuerzos abdominales.
    • Proteger la zona del abdomen con una faja especial para embarazadas.

    Con estas medidas, la paciente prevendrá las complicaciones en la hernia umbilical, aunque las pacientes que no tengan una hernia umbilical también es recomendable que sigan estas medidas para evitar la posibilidad de que aparezca.

    Tratamiento de una hernia umbilical después del embarazo

    Después del embarazo, la hernia umbilical podrá ser corregida sin causar ningún daño.

    Tras la operación, la paciente también deberá seguir unas medidas para curar la herida:

    • Evitar las actividades que requieran esfuerzo físico.
    • Evitar realizar actividades que presionen el abdomen.
    • Evitar conducir vehículos.
    • Realizar ejercicios suaves, como caminar.
    • Comer vegetales, frutas, arroz, pan integral,… En general, alimentos ricos en fibra que ayuden a prevenir el estreñimiento.

    Cirugía de hernia umbilical

    En general, la hernia umbilical se corrige mediante la técnica de hernioplastia, que consiste en la colocación de una malla quirúrgica de material sintética que corrige el defecto. Para llevar a cabo la cirugía, se puede optar por dos tipos de abordajes, el abierto o el laparoscópico:

    • Abordaje abierto: mediante esta técnica, que es la convencional, el especialista realiza una incisión hasta llegar al defecto herniario, lo recoloca en el interior y a continuación coloca una malla sintética que consolida la pared abdominal.
    • Abordaje laparoscópico: mediante esta técnica, el especialista realiza 3 o 4 incisiones e introduce un laparoscopio (instrumento de tamaño pequeño que tiene una cámara en el extremo que permite ver en el interior del paciente), lo que facilita la resolución del problema. Con esta técnica también se coloca una malla protésica en el abdomen.

    La operación de hernia umbilical dura entre 30-40 minutos y no suele presentar complicaciones, además mejora la calidad de vida del paciente, eliminando todo tipo de molestias que ésta pueda causarle.

    Cabe destacar que lo más recomendable es realizar la intervención y evitar que pueda reaparecer en un futuro, cosa que es muy probable.

    Si quieres saber más sobre la cirugía de hernia umbilical tras el embarazo, pincha en la siguiente imagen:

    Источник: https://www.operarme.es/noticia/317/la-hernia-umbilical-durante-y-despues-del-embarazo/

    Cinco cosas que quizás se desconocen de las cesáreas

    Parto con hernia umbilical

    Hay una frase que siempre termina alcanzando, de una forma u otra, a una mujer a la que se le ha practicado una cesárea: “Lo importante es que el bebé está bien”. Y, claro, lo es.

    Sin embargo, son menos las veces en las que alguien se detiene a pensar en cómo se ha vivido ese proceso o los daños colaterales –físicos y emocionales– que puede ocasionar esta intervención para la madre. Hoy sabemos más acerca de la experiencia corporal del parto –y de sus consecuencias– gracias a los generosos relatos de las mujeres que han pasado por ello.

    Relatos que encontramos en la literatura. En Sigo aquí (Libros del Asteroide), la escritora irlandesa Maggie O'Farrell narra cómo estuvo a punto de morir mientras le practicaban una cesárea de urgencia y cómo el shock la acompañó varios meses después. «¿Qué tal el parto?, me preguntan con interés, con una mirada amable, y no sé qué decirles».

    En Las madres no (Tránsito editorial), de Katixa Agirre, Alice sueña que se le abre la cicatriz de la cesárea: “Lo primero que sintió es que algo la arañaba por dentro, un leve cosquilleo que se fue tornando en escozor insistente”. También integra en la historia los detalles de una intervención de este tipo y sus efectos.

    La escritora Laura Freixas habla en A mí no me iba a pasar (Ediciones B) de su propia experiencia: “Me abren, me rajan, me desatornillan. Hay que forzar la ostra para apoderarse de la perla. Por eso me habrán puesto el trapo verde entre los ojos y la barriga, para que no vea cómo me sierran, lo noto perfectamente, sí, con un serrucho”.

    También encontramos relatos en blogs, en medios y en redes sociales. Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, publicaba el pasado mes de diciembre en un post a través del cual daba visibilidad al problema que arrastraba desde el nacimiento de su hijo hace dos años y medio.

    “Tras mi cesárea, el equipo médico estaba satisfecho con la operación y el buen estado de salud del bebé. Yo también, feliz con mi pequeño y agradecida con la sanidad pública. Pero según la ginecología clásica, la hernia que me quedó no era “nada grave”, así que no hicieron nada en el momento.

    Y así he pasado dos años y medio con una hernia que dolía, que era incómoda, que hacía que no tuviera ombligo. No era grave, no era cuestión de vida o muerte, pero a mí me ha condicionado mi vida y mi autoestima.

    Y hoy, cuando tras la operación veo mi cuerpo en el espejo, con moratones, con grapas, pero finalmente con ombligo, río de alegría y de rabia”, contaba.

    Con este relato, Colau se convertía en el espejo de muchas mujeres, pero también en un excelente altavoz para denunciar lo infravalorado y lo silenciado de la experiencia materna. “Se habla mucho (y se ridiculiza) de los síntomas del embarazo como las náuseas o los vómitos.

    Pero es mucho más que eso.

    Son las estrías, la baja autoestima, los miedos e inseguridades, el peso de la responsabilidad, las muchas cosas que no debes comer o beber, que se niegue nuestra deseabilidad y sexualidad durante el embarazo y en los meses posteriores, y un largo etcétera.

    Un elemento común a esas muchas cosas que te pasan o te pueden pasar a raíz del embarazo es que son TU problema. No son problema de la familia, ni de la sociedad, ni del sistema de salud… si no hay riesgo para tu vida, todo lo que te pase es TU problema”, denunciaba.

    Lo que quizás no se sabe de una cesárea

    Cuenta Ibone Olza en Parir (Ediciones B), un ensayo sobre la experiencia vital del parto, que una cesárea es como si te operaran de apendicitis, pero nada más salir del quirófano te dieran un recién nacido para cuidarlo. “¡Estrenar así la maternidad es muy difícil!”, dice.

    Pocas frases resumen mejor lo abrumador que puede ser el comienzo de esta etapa. Y es que, son muchos los condicionantes que van a influir en la experiencia como, por ejemplo, si hay consecuencias físicas y/o emocionales o si se necesita y se tiene el apoyo del entorno.

    Una cesárea es –o puede ser– un plus de complejidad a una vivencia ya compleja per se. Caótica. Aquí algunas cosas aún poco conocidas sobre las cesáreas.

    La recuperación física de una cesárea

    Explica Miriam Al Adib Mendiri, ginecóloga y autora del libro Hablemos de vaginas (OBERON), que la recuperación de la madre dependerá de muchos factores: si hay o no complicaciones derivadas de la cirugía, del estado de salud de base de la mujer y si existe obesidad o enfermedades debilitantes acompañantes. “En general, si no hay complicaciones y el estado de salud es bueno, la recuperación física suele oscilar entre unos días a algunas semanas, dependiendo del ritmo de cada mujer”, señala.

    Eventración: una de las complicaciones físicas

    “La cesárea, cuando hay alguna complicación, puede salvar vidas, pero hay que tener en cuenta que es una operación y por tanto tiene sus indicaciones precisas, pues como toda cirugía mayor también tiene sus riesgos”, cuenta Miriam Al Adib Mendiri. Entre las complicaciones la ginecóloga destaca algunas como hemorragia, infección, efectos secundarios derivados de la anestesia, tromboembolismos, hematomas, seromas o lesiones de órganos adyacentes.

    La cicatrización varía mucho de unas mujeres a otras. Algunas sufren un crecimiento exagerado de la cicatriz, formándose lo que se denominan queloides. Vuelvo a Sigo aquí de Maggie O'Farrell: “La cicatriz que cruza el abdomen parece, según mi hermana, una mordedura de tiburón».

    Otra de las consecuencias, como en el caso de Ada Colau, puede ser la aparición de una hernia que cuando se produce en el lugar de una incisión quirúrgica recibe el nombre de eventración. “Esto consiste en que una de las capas de la pared abdominal no cicatriza bien.

    En este caso queda un hueco por el que sale contenido abdominal, quedando así ese contenido de la hernia justo por debajo de la piel de la cicatriz formando un bulto”, explica Miriam Al Adib Mendiri.

    Una complicación grave que puede tener la eventración es que esas vísceras que salen a través de ese defecto de la pared abdominal se estrangulen y no les llegue bien la vascularización, lo que sería un cuadro muy grave que requiere cirugía de urgencia.

    Según la ginecóloga existen factores de riesgo que aumentan la frecuencia de la eventración como son la obesidad, la diabetes, las enfermedades que debilitan el sistema inmune, la infección de la incisión quirúrgica y la mala técnica.

    La herida emocional

    Para Sabina del Río, psicóloga perinatal y directora del centro de psicología especializado en maternidad Calma, aunque es importante no generalizar, hay cambios en el cuerpo de la mujer tras el embarazo y el parto que pueden vivirse muy mal (estrías, diástasis de rectos, incontinencia urinaria y/o fecal, suelo pélvico dañado) y que pueden afectar en menor o mayor grado la autoestima de la mujer, su vida de pareja (muy importante también la vida sexual puede quedar afectada) y su vida social.

    Entre las consecuencias a nivel emocional de una cesárea destaca el trauma (“Si se ha sentido miedo a la propia muerte o del bebé o ha sido una cesárea de urgencia, o ha habido mucho dolor porque no se ha podido esperar a que haga efecto la anestesia”); la depresión postparto (“Se puede vivir la cesárea como un fracaso como mujer, sensación de parto robado ante las expectativas que se tenían…”); la tocofobia (“Se desarrolla miedo al parto y muchas mujeres no quieren tener más hijos”); y dificultades en la vinculación con el bebé y en la instauración de la lactancia (“En muchos hospitales todavía se separa a la madre del bebé tras la cesárea, cuando está demostradísimo que las dos primeras horas tras el nacimiento deben ser sagradas y madre y recién nacido deben estar en contacto piel con piel”).

    Un problema individual

    Lamentaba Ada Colau en el texto que todo lo que tiene que ver con el cuerpo de la mujer tras el embarazo se entiende como un problema individual.

    ¿Debemos darle más visibilidad? ¿Es urgente más atención al cuerpo de la mujer? Para Sabina del Río lo mejor que podemos hacer para ayudar a las mujeres en este tema concreto –y en general en referencia a todo lo relacionado con su salud ginecológica-obstétrica­–, es visibilizar y no minimizar, estigmatizar o incluso humillar. “El cuerpo de la mujer y todo lo relacionado con su funcionamiento, durante siglos ha estado oculto. Una gran parte de las mujeres no conocen su cuerpo ni se relacionan con él con normalidad, no saben de las fases del ciclo menstrual, no han observado nunca sus genitales ni saben nombrar sus diferentes partes. El desconocimiento, por tanto, lleva también al no cuidado y a «asumir» todo lo relacionado con lo femenino como algo a ocultar”.

    Para la psicóloga se trata de un tema familiar, social, educativo y sanitario; sobre este último pilar considera que se están dando pasos porque son cada vez más los profesionales preocupados en formarse en el cuidado integral de la mujer: “Hay especialistas y centros sanitarios que ya incluyen unidades de la mujer donde se tratan específicamente todos estos problemas y donde se comienza a visibilizar, nombrar y normalizar su cuerpo y su funcionamiento”.

    Negar sentimientos y restar importancia

    Algo que se dice habitualmente es que se tiende a restar importancia –a nivel social y familiar– y a negar los sentimientos negativos que puede provocar una cesárea.

    ¿Qué no se debería decir nunca en estos casos? Responde Sabina del Río que, aunque sean comentarios con la mejor intención, no se debe negar la importancia que puede tener para la mujer, minimizar el daño causado en su cuerpo y decir que eso no es grave o importante, que lo importante es que los dos están bien.

    “No se trata de que hagamos un drama, se puede desdramatizar lo que está viviendo la mujer sin quitarle su importancia”, señala. Un ejercicio tan complejo como necesario.

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    Источник: https://elpais.com/elpais/2020/01/14/mamas_papas/1579011212_684560.html

Embarazo saludable
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