Parto natural, ¿con epidural?

Beneficios e inconvenientes del parto natural

Parto natural, ¿con epidural?

El parto natural tiene diferentes significados. Para algunas personas significa que el parto no ha sido por cesárea, para otras es el que ha sido vaginal, pero sin ventosa, ni fórceps, y para otras es el parto sin epidural.

“A mí me gusta más hablar de parto normal, que es el que se inicia de forma espontánea, se desarrolla y finaliza sin complicaciones, culmina con el nacimiento de un bebé sano y no necesita más intervención que el apoyo integral y respetuoso”, explica Marta Bernárdez, presidenta de la Asociación Gallega de Matronas.

Algunas de las motivaciones de las mujeres para parir sin epidural son:

  • Miedo a los riesgos de la epidural.
  • La confianza en que si a lo largo de toda la historia las mujeres han parido sin epidural y han repetido será porque no es tan terrible
  • Problemas de salud que impiden utilizarla.
  • Satisfacción de haberlo hecho sin anestesia.

Beneficios

Centrándose en los riesgos de la epidural, la experta indica que, como toda intervención, tiene sus peligros.

Por ello, “en un parto deben hacerse las mínimas intervenciones y únicamente cuando sean estrictamente necesarias.

Además, si en el hospital no permiten que las mujeres puedan moverse libremente durante la dilatación, tendrá más dificultades para controlar y tolerar el dolor y necesitarán epidural”. 

Con la epidural puesta, como la embarazada no se puede mover, “puede tener más dificultades para que el bebé se encaje correctamente, lo que puede hacer necesario un parto instrumentado o una cesárea.  Una mujer que pare sin epidural y con mínimas intervenciones generalmente es una mujer que ha tenido pleno control del proceso del parto y, por tanto, suele tener más confianza en ella misma”, opina Bernárdez.  

Riesgos

Juan Vidal, jefe de la Unidad de la Mujer del Hospital Rúber Internacional, muestra la parte negativa de este tipo de partos sin medicación. “El parto es muy doloroso y la epidural es una maravilla”, afirma.

Además, “antiguamente la mortalidad era del 50 por ciento en los niños y el 30 por ciento en las madres”. Reconoce que el parto natural, entendido como aquel que se realiza en un hospital sin el uso de medicación, es una opción para las mujeres, pero, entiende que la obstetricia ha avanzado mucho como para volver atrás de esta manera.

“Si la mujer quiere la mínima cantidad de medicación o no quiere ningún tipo de anestesia, se puede hacer.

Si tampoco desea la episiotomía, la incisión quirúrgica que se realiza para agilizar el parto y que el feto salga cuanto antes, se puede intentar no hacerla”.

Pero, “si se prevén problemas porque el niño es grande o porque hay riesgo de desgarro de la mujer, será necesario aplicar la medicación”, indica.

Hay que tener en cuenta que, “un parto que va perfecto, en un  momento dado se puede complicar y, como no tengas los medios adecuados, puedes perder al niño y a la madre. Es una cosa muy seria”, subraya Vidal.

En la misma línea se posiciona Mónica Blas, matrona de Amane, que considera que “los riesgos comienzan en el momento en el que no estamos acompañadas por un profesional de la salud durante todo el parto. Si sucede algún contratiempo necesitaremos de sus conocimientos y habilidades para que el nacimiento de nuestro bebé se lleve a cabo de la mejor manera posible”.

Cómo soportar el dolor

Vidal incide de nuevo en que este tipo de parto es muy doloroso. “Cientos de mujeres me han dicho que no quieren epidural, pero, en cuanto tienen los primeros dolores me la solicitan corriendo”.

Blas, en cambio, considera que “el cuerpo femenino está hecho para ello.

Se pueden buscan otras alternativas para el manejo del dolor, como la respiración, el uso de agua, el majase o la relajación.

La mujer tiene endorfinas, sustancias que se segregan durante el parto y actúan como un analgésico. Además, la oxitocina, hormona segregada en el parto para producir las contracciones, facilita la dilatación”.

Medicación utilizada en el parto

Vidal repasa los medicamentos que normalmente se emplean en el parto. “Lo que más se utiliza es la oxitocina, para estimular las contracciones en caso de que el parto se detenga o no tenga contracciones suficientes”.

También la epidural, que se ofrece a todo el mundo en España, salvo que haya una contraindicación, como una alteración en la columna o en la sangre. En este tipo de casos, se puede emplear la analgesia, que “se pone por vía intravenosa y disminuye los dolores”.

Otra de las situaciones en las que no se pone epidural es cuando hay un problema de urgencia, como un prolapso de cordón umbilical o una hemorragia intensa. “La mujer pasa inmediatamente al quirófano y no da tiempo a poner la epidural. Se hace con anestesia general”.

Recuperación tras un parto natural

En cuanto a la recuperación post parto, Vidal reconoce que depende de cada paciente. “Hay algunas mujeres que se recuperan enseguida porque tienen una mentalidad positiva y otras más sensibles al dolor que lo aguantan peor”.

Las embarazadas que han elegido parto natural, “como han aguantado todo el dolor del parto, las molestias del posparto no les resulta tan dolorosas”, señala Vidal. “En ese sentido –continúa- es mejor la recuperación del parto natural”.

Blas también opina que la recuperación es más rápida en el parto natural. “La mujer se puede mover inmediatamente después del parto, lo único que necesita es descansar.

Tras un parto con analgesia epidural, en cambio, es habitual tener molestias en la espalda (lumbalgia) y se puede tardar unas horas en recuperar la movilidad total de las piernas.

También se puede tener dolor de cabeza intenso.

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Источник: https://cuidateplus.marca.com/reproduccion/parto/2016/04/21/principales-beneficios-e-inconvenientes-parto-natural-112424.html

Mi parto con o sin epidural

Parto natural, ¿con epidural?

Puede que la palabra dolor, sea probablemente la sensación que asocian las mujeres cuando se habla del parto. La mayoría tiene un temor arraigado en su mentalidad y es que parir duele, ya sea por experiencias de familiares o propias, las mujeres piensan en dolor cuando se habla de dar a luz.

En la etapa final del embarazo se produce un cambio hormonal que aumenta el umbral del dolor, es decir la mujer podrá soportar mejor ese dolor a la hora de dar a luz, aunque este sigue siendo muy superior al que produce, por ejemplo, al de una fractura ósea.

Con el paso de los años y numerosos estudios, la medicina ha conseguido poner al alcance de las futuras madres opciones, como la epidural que reducen ese dolor en el momento del parto.

Aunque la mayoría de mujeres sabe de la existencia de la epidural, las dudas invaden la mente de muchas embarazadas.

Es frecuente que busquen por internet, pregunten a amigas que ya han sido madres y han pasado por eso, y también es una consulta frecuente a sus doctores en el momento de hablar sobre el parto.

No obstante, son muchas las mujeres llegan con dudas al paritorio y desconocen todo lo que rodea a este tipo de anestesia.

¿Qué es y cómo funciona la epidural?

Es una técnica para controlar el dolor de la zona de útero y vagina. Este tipo de anestesia consiste en inyectar anestésicos locales o analgésicos a través de un catéter muy fino introduciéndolo en la columna vertebral lumbar, concretamente en una zona conocida como espacio epidural.

Una vez colocado el catéter, se administra la medicación necesaria a la embarazada a medida que avance el trabajo de parto. Esta técnica se puede usar incluso si finalmente el parto es con cesárea.

El dolor es algo subjetivo y cada mujer lo siente en diferentes grados por ello, a la hora de administrar la epidural siempre se intenta que la dosis sea la justa para permitir aliviar el dolor más intenso pero permitiendo que la madre note las contracciones y que pueda colaborar en el trabajo de parto y los pujos, en lo que ya denominamos ‘walking epidural’ o ‘epidural ambulante’, dado que la movilidad de las piernas y mitad inferior del cuerpo no se limita totalmente, aunque está dificultada.

El momento idóneo de la colocación del catéter es cuando el trabajo de parto ya está iniciado y se han alcanzado al menos 3-4cm de dilatación. Es por ello que, durante el parto, la ginecóloga o anestesióloga estudiaran el avance de cada parto y serán quienes decidan cuándo es el mejor momento de suministrar la dosis a la futura madre.

¿El parto con epidural duele?

El dolor es probablemente la palabra asociada más frecuentemente al parto.

Sin embargo, cada mujer vive el dolor de manera diferente dependiendo de sus expectativas respecto al proceso de parto, de su grado de tolerancia o ‘umbral’ del dolor que ella tenga, del momento en el que se encuentre dentro del proceso de parto, de la experiencia de partos anteriores en caso de que no sea primeriza y otros muchos y diversos condicionantes, añade.

La analgesia epidural, y sus variantes, como la analgesia intradural o la intradural-epidural combinada, es la técnica más utilizada actualmente por los ginecólogos a la hora del parto, pues es la que ofrece un mejor equilibrio entre eficacia y seguridad durante todo el proceso tanto para la madre como para el bebé.

¿Qué se siente en un parto con epidural?

La analgesia epidural disminuye las sensaciones de la zona inferior del cuerpo, pero no las elimina totalmente, de manera que la madre está despierta en todo momento y puede colaborar en el proceso de parto.

La futura madre nota el alivio del dolor de manera gradual, pasados entre 10 y 20 minutos de la inyección de la primera dosis. Una vez suministrado, se puede producir un cierto grado de debilidad, pesadez o adormecimiento de las piernas, que variará en función de la mujer y de la dosis administrada.

Una vez la analgesia hace efecto, el dolor por las contracciones se aligera bastante o desaparece, aunque se puede continuar notando sensación de presión o una leve molestia. En un 5% de los casos ocurre que la anestesia no se completa, de manera que hay que repetir la técnica.

Una vez se ha terminado el parto se retira el catéter peridural y los efectos analgésicos sobre la madre desaparecen en pocos minutos/horas.

¿Es recomendable la epidural en madres primerizas?

Muchas madres primerizas consultan a sus ginecólogos sobre si es recomendable o no el uso de la epidural en el momento del parto, ya que tienen inquietudes sobre si puede afectar al bebé o a ellas durante el alumbramiento.

La principal ventaja de la analgesia epidural es el alivio del dolor, sin afectar sustancialmente a la madre ni al feto,, al mismo tiempo se disminuye la ansiedad asociada a todo el proceso, por lo que es altamente recomendable para madres primerizas.

Actualmente existen alternativas a esta anestesia.Como terapias alternativas se contempla el parto en el agua, diversas técnicas de relajación o el uso de óxido nitroso inhalado, pero sólo algunas de estas han demostrado algo de eficacia, a pesar de estar muy lejos de la calidad analgésica proporcionada por la analgesia epidural.

¿Es recomendable la epidural en el parto?

Como ocurre con cualquier otra técnica, hay algunas situaciones en las que la analgesia epidural está contraindicada:

  • Alergia a los anestésicos locales.
  • Alteraciones de la coagulación.
  • Infección generalizada o del punto de punción.

En el caso de otras enfermedades neurológicas o hematológicas, alteraciones anatómicas o la presencia de tatuajes en la espalda se realizará una valoración individual de la indicación.

Aunque se esté en la fase final de la dilatación la analgesia epidural puede ponerse. Sin embargo, dado que tarda unos 15-20 minutos en hacer efecto, si el parto progresa rápidamente puede ser que el bebé nazca antes de notar plenamente el efecto, por lo que, en fases avanzadas del parto, será necesario evaluar adecuadamente los riesgos de la técnica ante los beneficios que pueda aportar.

¿Tiene efectos secundarios la epidural?

Como recomendación general, ante cualquier intervención médica, hay que leer muy bien el consentimiento informado, y preguntar todas las dudas al respecto de la técnica a emplear.

Hay una proporción de efectos secundarios asociados a esta técnica, habitualmente en las mujeres que la han usado durante su parto, si estos se dan son efectos leves. Es importante que las mujeres conozcan estos posibles efectos secundarios de la técnica previamente a la toma de decisiones.

Estas son las complicaciones más frecuentes, y menos graves de la epidural:

  • Disminución de la presión arterial de la madre que sólo en algunos casos esto puede provocar un descenso de la frecuencia cardíaca fetal de forma transitoria.
  • Disminución de la contractilidad uterina, esto puede requerir el uso de oxitocina intravenosa y una mayor incidencia de parto instrumentado.
  • Punción accidental de la duramadre, una membrana que envuelve la médula espinal. Puede provocar dolor de cabeza intenso y requerir tratamiento específico con colocación de la madre en posición horizontal y necesidad de antiinflamatorios, lo cual puede dificultar el posterior amamantamiento del bebé.
  • Dolor en la zona de punción posterior al parto, lo cual se relaciona también con la punción de la duramadre.
  • Picor, temblores, sensación de calor, dificultad para orinar después del parto o torpeza motora en miembros inferiores durante las siguientes horas.

A parte de estos leves efectos que pueden aparecer tras el uso de la epidural durante el parto, existen otros que son más graves pero en muy raros casos se dan como son las neurológicas, hemorrágicas, es decir, aparición de un hematoma epidural, una Infección en el lugar de punción que puede llegar a producir meningitis, o dificultades cardio-respiratorias.

En relación con la lactancia, la epidural no afecta directamente a la misma, pero indirectamente hay que tener en cuenta que puede favorecer el edema de las mamas (por los líquidos infundidos intravenosos) y con ello dificultar el ‘agarre’ del pezón, así como la limitación de movilidad de la madre referida previamente.

Texto elaborado por la doctora Elia García, ginecóloga y obstetra de la Unidad de Partos del Hospital Quirónsalud Valencia

Источник: https://www.quironsalud.es/blogs/es/aventura-madre/parto-epidural

Pros y contras del parto con epidural

Parto natural, ¿con epidural?

No es casual que en España, el 90 por ciento de las parturientas elijan dar a luz con anestesia epidural. Y es que su eficacia para aliviar el dolor es muy tentador. Pero, como cualquier intervención médica, también tiene sus inconvenientes. Hacemos un repaso de los pasos a seguir para su aplicación y de los pros y los contras de la anestesia epidural. 

Los pasos para la anestesia epidural

1. Antes de dar a luz, la consulta con el anestesiólogo.

Antes de la fecha prevista para el parto, el anestesiólogo deberá evaluar tu estado de salud, historial de alergias, antecedentes quirúrgicos, tensión arterial y descartar cualquier motivo que pudiera llevar a una contraindicación.

Es importante que conozca tu peso y tu talla así como la marcha de tu embarazo. Posiblemente pida alguna prueba adicional como electrocardiograma y análisis de sangre.

En ausencia de esta consulta, la evaluación se hará en la maternidad por el obstetra, la matrona y el anestesiólogo.

2. Firma del consentimiento informado. La anestesia epidural tiene, como cualquier acto médico, sus riesgos. La parturienta deberá otorgar su consentimiento por escrito después de haber sido informada de los pros y los contras de la epidural.

3. Aplicación de la anestesia epidural. Cuando hayas dilatado unos cuatro centímetros, el anestesiólogo empezará la maniobra.

– Se te propondrá dos posturas: acostada de lado, con las rodillas dobladas y las manos a la altura del ombligo o sentada en la cama, con la espalda inclinada hacia delante.

– El anestesiólogo aplica una anestesia local para eliminar la sensibilidad.

– A continuación, introduce una aguja en el espacio epidural y coloca un tubo flexible y delgado llamado catéter a través de la aguja y la retira. El catéter se sujeta con un esparatrapo a la espalda.

– Por último, inyecta el anestésico a través del catéter. El medicamento fluye hasta los nervios y bloquea el dolor. Notarás alivio a los veinte o treinta minutos pero no te impedirá colaborar en el parto ni alterará tu conciencia.

Los pros de la anestesia epidural

Su eficacia para aliviar el dolor sin alterar la conciencia de la parturienta es su mayor ventaja. Podrás ajustar la cantidad de anestésico según el dolor percibido gracias a un botón.

La walking epidural o epidural ambulante permite incluso mantener suficiente fuerza para caminar. Así podrás adoptar posiciones más favorables a la dilatación como estar de pie o caminar.

 

La epidural es eficaz en casi todos los casos. Ahora bien, si la dilatación está muy avanzada – con 8 a 9 cm – no está indicada ya que la posibilidad de que surjan complicaciones supera los beneficios. Además, en estas circunstancias, pierde efectividad.

Otro aspecto a señalar es que si fuera necesaria una intervención quirúrgica como una cesárea de urgencia, únicamente habría que aumentar las dosis de anestésico para realizarla.

Los contras de la anestesia epidural

Como cualquier otro medicamento, no deja de tener efectos secundarios. Los más frecuentes son:

A veces la epidural no llega a ser total: la mujer sigue notando dolores pero en sitios concretos o en un lado del cuerpo, por ejemplo.

– Puede disminuir la presión arterial lo que, a veces, tiene consecuencias sobre la frecuencia cardíaca del bebé que disminuye también.

– Puedes sufrir calambres en las piernas, picores y temblor.

– Si la anestesia afecta tu pared torácica, puedes experimentar dificultades para respirar durante un tiempo corto.

– La anestesia epidural puede bloquear la capacidad de vaciamiento de la vejiga y obligar a colocar una sonda.

– Menos habituales son las cefaleas intensas al levantarse en los días posteriores al parto.

– Al no recibir las endorfinas que circulan por la sangre materna a causa del dolor experimentado, se ha observado que los bebés que nacen con epidural son menos tranquilos y duermen peor que los que lo hacen por  parto vaginal sin epidural. 

Los casos en los que la epidural es contraindicada

No podrán ponértela si:

– Tienes alguna infección generalizada o en la zona de la punción.

– Ciertas lesiones de columna impide este tipo de anestesia.

– Ante problemas de coagulación sanguínea –ya sea por enfermedad o porque tomes medicamentos como la heparina.

– Algunas patologías del sistema nervioso la impiden.

– También es poco recomendable si tienes un tatuaje en la zona lumbar, aunque depende de su extensión y localización concreta.

Magda Campos

Источник: https://www.guiadelnino.com/parto/parto-normal/pros-y-contras-del-parto-con-epidural

Embarazo saludable
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