Parto natural, ¿con epidural?

Ventajas y desventajas del parto con epidural

Parto natural, ¿con epidural?

Dolor. Probablemente esa es la palabra que más asocian las mujeres cuando se habla del parto.

La mayoría tiene un temor arraigado en su mentalidad y es que parir duele y, aunque en la etapa final del embarazo se produce un cambio hormonal que aumenta el umbral del dolor, es decir la mujer soportará mejor ese dolor, sigue siendo muy superior al que produce, por ejemplo, una fractura ósea.

La evolución de la Medicina ha conseguido poner al alcance de las futuras madres opciones, como la epidural que reduzcan ese dolor.

Sin embargo, aunque la mayoría sabe de su existencia de la epidural y en determinados momentos ha escuchado nuevas buenas y malas sobre la misma, lo cierto es que muchas mujeres llegan con dudas al paritorio y desconocen todo lo que rodea a este tipo de anestesia.

En palabras de Antonio Abengochea Cotaina, jefe de sección de Anestesiología y Reanimación del Hospital Universitari i Politècnic La Fe, en Valencia, y coordinador de Anestesiología Obstétrica, la epidural es la analgesia que se produce al introducir anestésicos locales y opiáceos por un catéter dirigido hasta el espacio epidural. Esta anestesia permite eliminar las contracciones durante el parto.

Abengochea especifica que la anestesia epidural puede administrarse siempre que la gestante haya iniciado el trabajo del parto, sea mayor de edad (en caso contrario se necesitará un consentimiento informado de los tutores de la niña) y no haya contraindicaciones.

¿Tiene riesgos?

Aunque hay otras alternativas, la evidencia científica demuestra que la epidural es la técnica más efectiva en relación riesgo/beneficio.

La principal ventaja es el alivio del dolor, sin afectar a la madre ni al feto. Al mismo tiempo, permite disminuir la ansiedad”, afirma Abengochea, quien indica que en caso de terminar el parto en cesárea, se puede anestesiar a la paciente a través del catéter sin necesidad de intubarla en el contexto de una anestesia general.

Además, de para reducir el dolor, la epidural se puede administrar en otras dos situaciones:

  • Cuando el especialista prevé que la paciente puede tener una cesárea y la vía aérea es de difícil acceso.
  • En los casos en los que la paciente esté en estadio inicial de preeclampsia.

Respecto a los riesgos, al igual que otras anestesias, la epidural los tiene.

El experto señala que su administración puede “provocar una bajada de tensión arterial, especialmente al principio, por lo que hay que monitorizar muy bien al niño y a la madre, es lo que llamamos parto medicalizado”, afirma.

También es frecuente la aparición de temblores, picores y un aumento de la temperatura que se aprecia en periodos muy largos de dilatación, así como un dolor de espalda en la zona donde le pusieron el catéter que desaparece a los dos días, generalmente.

“A veces una parte del cuerpo queda sin analgesia suficiente, es lo que se conoce como analgesia parcheada, teniendo mayor sensibilidad al dolor en esta área, durante las contracciones”, añade Abengochea.

Los riesgos de los que advierten a las gestantes en las sesiones informativas de analgesia epidural, según el especialista, son:

1) Hipotensión arterial ocasional en 1 de cada 50 mujeres.

2) Que la analgesia sea insuficiente para la realización de la cesárea y precise un complemento con anestesia espinal o general algunas veces (en 1 de cada 20 mujeres).

3) Dolor de cabeza intenso, por cefalea postpunción dural. Riesgo poco común que aparece en 1 de cada 100 mujeres.

4) Daño a las raíces nerviosas, con entumecimiento o debilidad temporal de alguna pierna (1 de cada 1.000 mujeres), o de duración superior a seis meses (1 de cada 13.000 mujeres). Ambas circunstancias son muy raras.

5) Aparición de infección epidural (1 de cada 50.000 mujeres), meningitis (1 de cada 100.000 mujeres), o hematoma epidural (1 de cada 170.000 mujeres). Todo ello es muy raro.

6) Pérdida de conocimiento (1 de cada 100.000 mujeres) o lesiones irreversibles, como una parálisis importante (1 de cada250.000 mujeres). Estos eventos son sumamente raros.

Por último, Abengochea explica que ningún otro método es comparable a la anestesia epidural, o a las modificaciones de esta técnica regional, como son la anestesia espinal y la anestesia combinada (espinal y epidural). “Los fármacos opiáceos por vía sistémica pueden deprimir a la madre y al niño, con lo que son usados con cautela”, advierte.

Entre esas técnicas que alivian el dolor del parto están el TENS (transcutaneous electrical nerve stimulation), corrientes aplicadas en la zona lumbar que mitigan el dolor inicial, y el entonox, una mezcla de oxígeno y óxido nitroso al cincuenta por ciento. “Se administra por vía inhalatoria a través de una mascarilla coincidiendo con el inicio de la contracción y mantiene los reflejos laríngeos de la madre intactos”, especifica.

Como terapias alternativas apunta al parto en el agua, la aromaterapia, audioterapia, la hipnosis y la acupuntura. “Sólo estas dos últimas han demostrado algo de eficacia, a pesar de estar muy lejos de la alcanzada por la anestesia epidural”, concluye.

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Источник: https://cuidateplus.marca.com/reproduccion/parto/2016/06/05/ventajas-desventajas-parto-epidural-112952.html

El parto, ¿mejor con o sin peridural? – inatal – El embarazo semana a semana

Parto natural, ¿con epidural?

Hoy en día, un parto de bajo riesgo puede desarrollarse con anestesia peridural y total ausencia de dolor, sin ningún tipo de anestesia, o bien con grados de anestesia intermedios. Cada opción presenta sus ventajas e inconvenientes, pero las tres son seguras en condiciones controladas. Debe ser la madre quien los valore y tome la decisión más adecuada.

El dolor del parto

El parto duele. Obviamente, miles de millones de mujeres han parido durante la historia de la humanidad sin ningún tipo de anestesia, de la misma manera que otros muchos han sobrellevado enfermedades y heridas de todo tipo sin poder aliviar el dolor.

Sin embargo, gracias a los avances médicos hoy podemos eliminar el dolor en casi todas las situaciones. En consecuencia nuestra tolerancia actual al dolor es muy inferior a la de generaciones anteriores.

Así, si bien un parto sin anestesia sigue siendo normal en determinadas culturas y áreas del mundo, para las mujeres de una sociedad occidental, cuya exposición al dolor es muy baja, puede llegar a ser una experiencia muy dura sin unas medidas adecuadas.

Ahora bien, estas medidas no se limitan a una decisión simple de “peridural sí o no”, si no que pueden variar mucho en cada caso.

En la actualidad un parto de bajo riesgo puede desarrollarse con anestesia peridural y total ausencia de dolor, sin ningún tipo de anestesia, o bien con grados de anestesia intermedios.

Cada opción presenta sus ventajas e inconvenientes, pero las tres son igual de válidas y seguras en condiciones controladas.

Por tanto, debe ser la madre la que los valore y tome la decisión más adecuada según sus preferencias y circunstancias.

Sin calmantes

El parto sin anestesia requiere una adecuada formación materna previa; saber exactamente lo que pasará y prepararse para ello reduce la ansiedad y favorece el desarrollo del parto.

Además, un entorno adecuado, relajante y de mínima intervención, y por supuesto un acompañamiento profesional es también muy importante para asegurar el éxito del parto.

Por ejemplo, se ha demostrado que la dilatación en bañera contribuye a la relajación de la madre y mejor progresión del parto, o que la práctica del masaje perineal durante el embarazo puede reducir muchísimo los riesgos de trauma en el periné.

Distintos tipos de anestesia

Si a pesar de todo el parto se vuelve demasiado doloroso, o si se quiere reducir el dolor sin llegar a eliminarlo por completo, existen varios tipos de analgesia con medicación inyectable que ayudan a sobrellevar el dolor de las contracciones. Una alternativa muy satisfactoria también intermedia es el óxido nitroso, históricamente conocido como el “gas de la risa”. Se ha demostrado que reduce el dolor del parto y mejora notablemente la experiencia de la madre.

A pesar de las numerosas combinaciones de medidas intermedias, algunas mamás prefieren, o bien de antemano o durante el parto, eliminar completamente el dolor.

La anestesia peridural o epidural se realiza inyectando anestésicos en el espacio peridural de la médula espinal y genera un bloqueo anestésico de la parte inferior del cuerpo.

Es una técnica altamente segura, y genera una anestesia tan inmediata y efectiva, como selectiva, por lo que permite los movimientos maternos, existiendo incluso la llamada “walking epidural” con la que la madre puede caminar a pesar de la sedación.

La epidural elimina completamente el dolor, pero puede incrementar la duración del expulsivo, la parte final del parto. La relajación total de los músculos de la pelvis puede hacer que los pujos maternos no sean tan efectivos. Esto hace que los partos con peridural requieran con algo más de frecuencia (un 3 a 5%) la utilización de una ventosa para evitar un expulsivo muy largo para el bebé.

Una elección personal

Hoy en día, y con la excepción de cesáreas programadas o situaciones de algo riesgo, es la madre la que decide el tipo de anestesia de su parto. Cada vez hay más madres que les gustaría intentar un parto sin anestesia o con medidas intermedias, especialmente si se trata de su segundo embarazo.

En el caso del primer parto, es más frecuente el uso de peridural. En todo caso, como en toda decisión sobre el propio embarazo y parto, lo más importante es disponer de toda la información disponible, y entender que tu caso es solo tuyo.

Pretender atribuir beneficios a parir con o sin dolor tiene una nula base científica, por lo que no hay una opción más o menos válida que aquella con la que te sientas más cómoda.

En definitiva, es tan respetable querer vivir el parto con el dolor que lo acompaña como aprovechar las posibilidades que la medicina actual nos ofrece para reducirlo o eliminarlo.

Por Eduard Gratacós

Источник: https://inatal.org/noticias/blog-del-editor/478-parto-mejor-con-o-sin-peridural.html

La epidural

Parto natural, ¿con epidural?

Muchas mujeres nos han preguntado por los efectos secundarios de la epidural, pues cuando se leen el consentimiento informado, a menudo no recuerdan que en las charlas de su hospital o centro de salud les hayan hablado de todos los posibles efectos secundarios que aparecen en el consentimiento informado. Hemos revisado la evidencia más reciente para poder daros una respuesta.

¿Qué es la epidural?

La epidural es una analgesia (alivio del dolor) que se utiliza en muchos campos de la medicina. En el parto, la analgesia epidural se utiliza como método de alivio del dolor de las contracciones.

Es una técnica invasiva porque para ponerla es necesario acceder al espacio epidural, entre las vértebras lumbares, y colocar un catéter (como los de los sueros, pero más largo) a través del cual se irá introduciendo poco a poco y de forma continua la medicación.

¿Cuándo se debe poner la epidural?

En el momento actual, la mayoría de los estudios confirman que la epidural, ya sea espinal -epidural o sólo epidural, no debería ni alargar ni detener el trabajo de parto, por lo tanto, no habría un momento idóneo para ponerla, el momento lo decide la mujer (y la disponibilidad del anestesista en ese momento, por supuesto).

Hay estudios que alertan de una disminución de la contractilidad uterina, y hay dudas sobre si podría alargar la segunda fase del parto, y en este caso podría asociarse a un incremento de la instrumentalización del parto (uso de fórceps, ventosa…), aunque no aumenta el riesgo de cesáreas en los estudios revisados (Ver bibliografía) (1-4).

¿Se me pasará el efecto?

A menos que se salga el catéter de su sitio, el efecto de la epidural no se pasa pues hay un medicamento que entra de forma continua mientras dure el parto.

Lo que muchas veces sucede, es que la presión de la cabeza del bebé sobre la vulva cuando llega el expulsivo se “nota”. Muchas mujeres, al notar esta presión, les sorprende porque no esperaban sentir nada.

Pero no es que se haya pasado el efecto; simplemente, ha cambiado la fase del parto.

¿Qué efectos secundarios puede tener?

Como recomendación general, ante cualquier situación en la que haya que “invadir” el cuerpo (inyecciones, catéteres, sondas…), o ante cualquier intervención médica (administración de medicación), hay que leer muy bien el consentimiento informado, que debe ser entregado antes del parto.

Todas las mujeres tienen derecho a recibir información verbal y escrita sobre la técnica, y tener la oportunidad de resolver cualquier duda que tengan al respecto.

De forma resumida, pueden presentarse los siguientes efectos secundarios:

Con relación a la técnica:

  • Hipotensión arterial: Se considera un efecto secundario frecuente, para prevenirlo se pone una vía periférica con suero, para perfundir líquidos, generalmente suero fisiológico, cuando es preciso.
  • Punción accidental de duramadre: La duramadre es una membrana que recubre la médula y las raíces nerviosas. Cuando se pincha, puede salir líquido cefalorraquídeo (que circula normalmente por el interior de la duramadre). Esta salida de líquido provoca dolor de cabeza intenso. Es necesario mantener a la mujer totalmente horizontal si esto sucede, con la consiguiente dificultad para el amamantamiento en los primeros días. En algunos casos es necesario inyectar sangre en la zona de la punción para tapar el agujero y que cesen los síntomas. Cuando ésto sucede, el dolor de cabeza puede cronificarse, durando hasta uno o dos meses después del parto (Ver bibliografía) (5)
  • Infección del lugar de la punción: Infrecuente, en el caso de que se produzca puede llegar a provocar una meningitis.
  • Dolor en la zona de punción posterior al parto: Aunque no hay estudios que relacionen de forma causa-efecto la epidural con el dolor lumbar, sí que hay un aumento de la frecuencia del dolor de espalda leve o moderado en mujeres y hombres a los que se les ha aplicado una anestesia epidural. En general el dolor lumbar tras epidural se asocia a la punción accidental de duramadre (Ver bibliografía) (5)

BIBLIOGRAFÍA

1. Wong CA, Scavone BM, Peaceman AM, McCarthy RJ, Sullivan JT, Diaz NT, et al. The risk of cesarean delivery with neuraxial analgesia given early versus late in labor. N Engl J Med. 2005; 352(7), 655–65. Disponible en: https://doi.org/10.1056/nejmoa042573

2. Weigl W, Szymusik I, Borowska-Solonynko A, Kosińska-Kaczyńska K, Mayzner-Zawadzka E, et al. Wpływ znieczulenia zewnatrzoponowego na poród [The influence of epidural analgesia on the course of labor]. Ginekol Pol. 2010;81(1): 41-5. Disponible en: https://journals.viamedica.pl/ginekologia_polska/article/download/46521/33308

3. Aneiros F, Vazquez M, Valiño C, Taboada M, Sabaté S, Otero P, et al. Does epidural versus combined spinal-epidural analgesia prolong labor and increase the risk of instrumental and cesarean delivery in nulliparous women?. J Clin Anesth. 2009;21(2): 94-7. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.jclinane.2008.06.020

4. Cambic CR, Wong CA. Labour analgesia and obstetric outcomes. Br J Anaesth. 2010; 105(S1): i50-i60. Disponible en: https://doi.org/10.1093/bja/aeq311

5. Ranganathan P, Golfeiz C, Phelps AL, Singh S, Shnol H, Paul N, et al. Chronic headache and backache are long-term sequelae of unintentional dural puncture in the obstetric population. J Clin Anesth. 2015;27(3): 201-6. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.jclinane.2014.07.008

6. Junta de Andalucía. Formulario de información y consentimiento informado escrito [Internet]. Sevilla: Consejería de Salud Junta de Andalucía; 2013 [consultado 08 septiembre 2020]. Disponible en: https://www.juntadeandalucia.es/export/drupaljda/salud_5af95861ba501_analge sia_en_el_parto_tecnica_epidural.pdf

7. Hospitales Nisa. Consentimiento informado anestesia epidural obstétrica [Internet]. Madrid: Vithas Sanidad, S.L; 2014 [consultado 08 septiembre 2020]. Disponible en: https://video.hospitalesnisa.com/ficheroscentros/CIAnestesiaEpiduralObst%C3 %A9trica.pdf

8. Borgia ML, Piccardo A, Aragona P, Domenici R, Reale G, Altissimi C, et al. Dosaggio plasmatico di beta-endorfine e ACTH nel travaglio di parto in analgesia peridurale continua [Plasma levels of beta-endorphins and ACTH in labor with continuous peridural analgesia]. Minerva Anestesiol. 1996;62(5): 183-6. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/9045096/

Anestesia epidural en el parto: todo lo que tienes que saber

Parto natural, ¿con epidural?

Son muchas las mujeres que recurren al uso de la anestesia epidural a la hora de dar a luz. Y aunque sin duda esta anestesia ha supuesto un antes y un después en el manejo del dolor durante el parto, se trata de una decisión personal que debe ser tomada de forma meditada.

Si estás embarazada y estás pensando en dar a luz con anestesia epidural, te explicamos en qué consiste, cómo actúa durante el parto y que implicaciones tiene.

La anestesia es el uso de medicamentos que se utilizan para evitar la sensación de dolor durante una cirugía o un procedimiento doloroso. Existen distintos tipos de anestesia, pero todos tienen como finalidad bloquear los impulsos nerviosos y, por tanto, el dolor.

Durante el parto, la anestesia a la que se recurre con más frecuencia es la epidural, que consiste en el bloqueo reversible de las raíces nerviosas evitando el dolor en una región entera del cuerpo.

Según las estadísticas elaboradas por los propios hospitales, ocho de cada diez embarazadas recurren a ella en el momento del parto.

¿Cuándo se administra?

Será el médico o la matrona quien indique el momento más adecuado para administrar la anestesia epidural según tu tipo de parto. Generalmente, se pone cuando las contracciones son regulares e intensas (al menos tres contracciones cada diez minutos), se han alcanzado los tres-cuatro centímentros de dilatación, y el cuello del útero se ha borrado al menos la mitad.

En caso de un estado de dilatación muy avanzado podría no ser recomendable ponerla, pues precisa de un tiempo para que haga efecto (entre 15 y 20 minutos), y en esos casos los riesgos podrían superar a los beneficios.

¿Cómo se administra?

El anestesista te dirá cómo debes colocarte para administrarte la anestesia. Deberás estar sentada o recostada de lado, y siempre con la curvatura de la espalda hacia fuera. Antes de administrar la epidural, se desinfecta la piel y se aplica una anestesia local, para evitar el dolor al pinchar la zona lumbar.

Luego se inserta una aguja entre la segunda y tercera vértebra, o entre la tercera y la cuarta. Esta aguja penetra en el espacio epidural situado entre las paredes óseas del canal medular y la envoltura de la médula. A través de ella se mete un tubito muy fino y hueco llamado «catéter» que queda insertado tras retirar la aguja. y

A través del catéter se van aplicando la dosis de anestesia necesaria mediante una bomba automática de infusión. De esta forma, cada vez que se necesite más anestesia no será necesario volver a pinchar.

¿Qué se siente tras la administración de la anestesia?

Lo más habitual es que tras la aplicación de la anestesia se sientan las contracciones de manera más soportable, y las piernas queden con sensación de hormigueo y algo pesadas al movimiento. Durante la fase del expulsivo es normal (y recomendable) notar la presión que ejerce la cabeza del bebé; esto permitirá dirigir los pujos y ayudar al bebé a nacer.

Pero, no todas las mujeres reaccionan igual ante la epidural. Hay veces que las piernas se quedan totalmente inmóviles, no se sienten las contracciones y no se tiene deseo de empujar. Mientras que en otros casos no resulta tan efectiva como se esperaba.

Ventajas de la anestesia epidural

Algunas embarazadas reconocen que tienen miedo al parto, especialmente por el dolor que pueda acarrear y la incertidumbre de saber si serán capaces de sobrellevarlo. En estos casos, la anestesia epidural puede ser una gran ayuda para que la mujer afronte su parto más tranquila y confiada.

Esta sería una de las principales ventajas de la anestesia epidural, pero hay más que pasamos a detallar:

  • El alivio del dolor se produce sin bloquear ninguna de las facultades mentales de la madre, de manera que podrá vivir de manera consciente el nacimiento de su hijo.
  • La anestesia epidural puede utilizarse durante todo el parto, y regular la intensidad de la medicación cuando la madre quiera.
  • Evita la necesidad de aplicar otro anestésico en caso de que el parto sea instrumental o se realice una episiotomía.
  • En caso de que el parto deba acabar finalmente en cesárea, no es necesario aplicar ninguna anestesia adicional por lo que la madre podrá estar consciente en todo momento.

Riesgos de la anestesia epidural

Pero la anestesia epidural también conlleva una serie de efectos secundarios y riesgos que la embarazada debe conocer, de cara a tomar la decisión con la que más cómoda se sienta en el momento del parto:

  • Una revisión de estudios publicada en 2009 por Cochrane concluyó que la epidural aumenta el riesgo de parto instrumental (uso de otros fármacos, fórceps, ventosa, episiotomía, etc.), pues en muchas ocasiones la mujer pierde el reflejo de pujo y necesita ayuda para que el bebé salga.
  • Algunas mujeres presentan una disminución de las contracciones, lo que alarga la fase de dilatación y aumenta las posibilidades del uso de oxitocina.
  • Caída de la presión arterial materna.
  • Dolores de cabeza intensos como consecuencia de la punción accidental de la duramadre.
  • La lumbalgia post-punción es uno de los problemas más frecuentes, que afecta entre el 22% y el 45% de los pacientes
  • Temblores incontrolables tras el parto.
  • Picores.
  • Algunas mujeres experimentan fiebre tras la administración de la anestesia, y sin que haya ninguna infección que la provoque.
  • Incontinencia urinaria y/o fecal.
  • Náuseas y vómitos posteriores al parto.
  • Incrementa el riesgo de cesárea cuando se coloca antes de las recomendaciones de dilatación mínima.
  • Puede afectar al bebé, disminuyendo su frecuencia cardíaca durante el parto y/o afectando a su estado de consciencia, lo que a su vez repercutiría en el inicio temprano de la lactancia.

Hay casos más raros en los que la epidural puede tener efectos graves o muy graves, como convulsiones, parálisis, meningitis a causa de una infección en la zona de la punción, infección del pulmón o derrames cerebrales.

Contraindicaciones de la anestesia epidural

Según podemos leer en esta hoja informativa elaborada por el Hospital Universitario de Fuenlabrada (Madrid), la anestesia epidural está contraindicada de manera absoluta en aquellas pacientes que presenten infección en el punto de punción, hipotensión importante, hipertención endocraneal, síndrome infreccioso grave, desórdenes de la coagulación y tratamientos anticoagulantes.

Las alteraciones de la columna vertebral y la obesidad no son contraindicaciones, pero pueden dificultar la técnica e incluso impedirla

Su uso está muy extendido por todos los hospitales, por lo que la consulta con el anestesista en la última fase del embarazo suele ser muy recomendable para aclarar dudas y analizar los riesgos y beneficios que implica el uso de la epidural.

Una decisión muy personal

Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de decidir si recurrir o no a la anestesia epidural, es que la experiencia puede ser muy diferente de una mujer a otra, e incluso de un parto a otro. Por eso, es recomendable no dejarse llevar por opiniones subjetivas y en caso de dudas consultar siempre con un profesional.

Y es que es fundamental tomar la decisión correctamente informada, analizando los pros y los contras de tu caso concreto.

Y si has tomado la decisión de no recurrir a la anestesia epidural, te recomendamos ponerlo por escrito en tu plan de parto, pues aunque el uso de esta anestesia está muy extendido y la mayoría de las mujeres la elige, ningún hospital debe dar nada por hecho.

Sin duda se trata de una decisión totalmente personal que debes evaluar, y elegir si prefieres priorizar el no sentir dolor a los posibles riesgos (que aunque son mínimos, los hay), o por el contrario prefieres buscar otros métodos alternativos para sobrellevar los dolores de parto.

Fotos | iStock

Más información | El Parto es Nuestro

Источник: https://www.bebesymas.com/parto/anestesia-epidural-parto-todo-que-tienes-que-saber

Mi parto con o sin epidural

Parto natural, ¿con epidural?

Puede que la palabra dolor, sea probablemente la sensación que asocian las mujeres cuando se habla del parto. La mayoría tiene un temor arraigado en su mentalidad y es que parir duele, ya sea por experiencias de familiares o propias, las mujeres piensan en dolor cuando se habla de dar a luz.

En la etapa final del embarazo se produce un cambio hormonal que aumenta el umbral del dolor, es decir la mujer podrá soportar mejor ese dolor a la hora de dar a luz, aunque este sigue siendo muy superior al que produce, por ejemplo, al de una fractura ósea.

Con el paso de los años y numerosos estudios, la medicina ha conseguido poner al alcance de las futuras madres opciones, como la epidural que reducen ese dolor en el momento del parto.

Aunque la mayoría de mujeres sabe de la existencia de la epidural, las dudas invaden la mente de muchas embarazadas.

Es frecuente que busquen por internet, pregunten a amigas que ya han sido madres y han pasado por eso, y también es una consulta frecuente a sus doctores en el momento de hablar sobre el parto.

No obstante, son muchas las mujeres llegan con dudas al paritorio y desconocen todo lo que rodea a este tipo de anestesia.

¿Qué es y cómo funciona la epidural?

Es una técnica para controlar el dolor de la zona de útero y vagina. Este tipo de anestesia consiste en inyectar anestésicos locales o analgésicos a través de un catéter muy fino introduciéndolo en la columna vertebral lumbar, concretamente en una zona conocida como espacio epidural.

Una vez colocado el catéter, se administra la medicación necesaria a la embarazada a medida que avance el trabajo de parto. Esta técnica se puede usar incluso si finalmente el parto es con cesárea.

El dolor es algo subjetivo y cada mujer lo siente en diferentes grados por ello, a la hora de administrar la epidural siempre se intenta que la dosis sea la justa para permitir aliviar el dolor más intenso pero permitiendo que la madre note las contracciones y que pueda colaborar en el trabajo de parto y los pujos, en lo que ya denominamos ‘walking epidural’ o ‘epidural ambulante’, dado que la movilidad de las piernas y mitad inferior del cuerpo no se limita totalmente, aunque está dificultada.

El momento idóneo de la colocación del catéter es cuando el trabajo de parto ya está iniciado y se han alcanzado al menos 3-4cm de dilatación. Es por ello que, durante el parto, la ginecóloga o anestesióloga estudiaran el avance de cada parto y serán quienes decidan cuándo es el mejor momento de suministrar la dosis a la futura madre.

¿El parto con epidural duele?

El dolor es probablemente la palabra asociada más frecuentemente al parto.

Sin embargo, cada mujer vive el dolor de manera diferente dependiendo de sus expectativas respecto al proceso de parto, de su grado de tolerancia o ‘umbral’ del dolor que ella tenga, del momento en el que se encuentre dentro del proceso de parto, de la experiencia de partos anteriores en caso de que no sea primeriza y otros muchos y diversos condicionantes, añade.

La analgesia epidural, y sus variantes, como la analgesia intradural o la intradural-epidural combinada, es la técnica más utilizada actualmente por los ginecólogos a la hora del parto, pues es la que ofrece un mejor equilibrio entre eficacia y seguridad durante todo el proceso tanto para la madre como para el bebé.

¿Qué se siente en un parto con epidural?

La analgesia epidural disminuye las sensaciones de la zona inferior del cuerpo, pero no las elimina totalmente, de manera que la madre está despierta en todo momento y puede colaborar en el proceso de parto.

La futura madre nota el alivio del dolor de manera gradual, pasados entre 10 y 20 minutos de la inyección de la primera dosis. Una vez suministrado, se puede producir un cierto grado de debilidad, pesadez o adormecimiento de las piernas, que variará en función de la mujer y de la dosis administrada.

Una vez la analgesia hace efecto, el dolor por las contracciones se aligera bastante o desaparece, aunque se puede continuar notando sensación de presión o una leve molestia. En un 5% de los casos ocurre que la anestesia no se completa, de manera que hay que repetir la técnica.

Una vez se ha terminado el parto se retira el catéter peridural y los efectos analgésicos sobre la madre desaparecen en pocos minutos/horas.

¿Es recomendable la epidural en madres primerizas?

Muchas madres primerizas consultan a sus ginecólogos sobre si es recomendable o no el uso de la epidural en el momento del parto, ya que tienen inquietudes sobre si puede afectar al bebé o a ellas durante el alumbramiento.

La principal ventaja de la analgesia epidural es el alivio del dolor, sin afectar sustancialmente a la madre ni al feto,, al mismo tiempo se disminuye la ansiedad asociada a todo el proceso, por lo que es altamente recomendable para madres primerizas.

Actualmente existen alternativas a esta anestesia.Como terapias alternativas se contempla el parto en el agua, diversas técnicas de relajación o el uso de óxido nitroso inhalado, pero sólo algunas de estas han demostrado algo de eficacia, a pesar de estar muy lejos de la calidad analgésica proporcionada por la analgesia epidural.

¿Es recomendable la epidural en el parto?

Como ocurre con cualquier otra técnica, hay algunas situaciones en las que la analgesia epidural está contraindicada:

  • Alergia a los anestésicos locales.
  • Alteraciones de la coagulación.
  • Infección generalizada o del punto de punción.

En el caso de otras enfermedades neurológicas o hematológicas, alteraciones anatómicas o la presencia de tatuajes en la espalda se realizará una valoración individual de la indicación.

Aunque se esté en la fase final de la dilatación la analgesia epidural puede ponerse. Sin embargo, dado que tarda unos 15-20 minutos en hacer efecto, si el parto progresa rápidamente puede ser que el bebé nazca antes de notar plenamente el efecto, por lo que, en fases avanzadas del parto, será necesario evaluar adecuadamente los riesgos de la técnica ante los beneficios que pueda aportar.

¿Tiene efectos secundarios la epidural?

Como recomendación general, ante cualquier intervención médica, hay que leer muy bien el consentimiento informado, y preguntar todas las dudas al respecto de la técnica a emplear.

Hay una proporción de efectos secundarios asociados a esta técnica, habitualmente en las mujeres que la han usado durante su parto, si estos se dan son efectos leves. Es importante que las mujeres conozcan estos posibles efectos secundarios de la técnica previamente a la toma de decisiones.

Estas son las complicaciones más frecuentes, y menos graves de la epidural:

  • Disminución de la presión arterial de la madre que sólo en algunos casos esto puede provocar un descenso de la frecuencia cardíaca fetal de forma transitoria.
  • Disminución de la contractilidad uterina, esto puede requerir el uso de oxitocina intravenosa y una mayor incidencia de parto instrumentado.
  • Punción accidental de la duramadre, una membrana que envuelve la médula espinal. Puede provocar dolor de cabeza intenso y requerir tratamiento específico con colocación de la madre en posición horizontal y necesidad de antiinflamatorios, lo cual puede dificultar el posterior amamantamiento del bebé.
  • Dolor en la zona de punción posterior al parto, lo cual se relaciona también con la punción de la duramadre.
  • Picor, temblores, sensación de calor, dificultad para orinar después del parto o torpeza motora en miembros inferiores durante las siguientes horas.

A parte de estos leves efectos que pueden aparecer tras el uso de la epidural durante el parto, existen otros que son más graves pero en muy raros casos se dan como son las neurológicas, hemorrágicas, es decir, aparición de un hematoma epidural, una Infección en el lugar de punción que puede llegar a producir meningitis, o dificultades cardio-respiratorias.

En relación con la lactancia, la epidural no afecta directamente a la misma, pero indirectamente hay que tener en cuenta que puede favorecer el edema de las mamas (por los líquidos infundidos intravenosos) y con ello dificultar el ‘agarre’ del pezón, así como la limitación de movilidad de la madre referida previamente.

Texto elaborado por la doctora Elia García, ginecóloga y obstetra de la Unidad de Partos del Hospital Quirónsalud Valencia

Источник: https://www.quironsalud.es/blogs/es/aventura-madre/parto-epidural

Embarazo saludable
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