Paso de la guardería al colegio

Cuando el niño pasa de la guardería al colegio

Paso de la guardería al colegio

En el colegio el niño ya tiene más herramientas para conectar con otras personas y tomar las decisiones que crea convenientes.

Para los niños pequeños ya es difícil iniciar la etapa de la guardería para entrar en el colegio, dejar a sus padres, socializar, seguir rutinas, horarios, normas…, ordenadas por profesoras. Aprenden a compartir, a encontrar vías y soluciones ante problemas y actividades diarias. Con todo esto asimilado, el niño de 3 años ha de cerrar la puerta para abrir otra.

El niño y sus primeros aprendizajes fuera de casa

La educación infantil de 2º ciclo es una etapa para niños de 3 a 6 años, donde dejan en el pasado la guardería para afrontar un nuevo reto.

Son muchos los niños que tienen la suerte y posibilidad de continuar con sus mismos profesores y compañeros de guardería en el paso al colegio, pero no siempre ocurre así.

Cuando los niños deben despedirse de una ambiente y hábitos a los que se ha adaptado, es necesario apoyo y tiempo para que pueda volver a asimilar nuevos aspectos.

Con el colegio se inicia la educación obligatoria y ya se evidencian más responsabilidades para el niño.

El pequeño pasa de estar en un entorno desenfadado, divertido, más bien de ocio, para adentrarse en el normalmente aterrador “cole de mayores”.

No conviene utilizar esta expresión porque seguramente se les infundirá temor y reconocerán el colegio como un mundo apartado de él y más serio.

Cambios de la guardería al colegio

El colegio es un entorno más formal y rígido. Lo que hasta ahora había significado prácticamente una familia donde todos se conocían se transforma en algo más grande, donde existen más normas, tensiones y futuros conflictos.

En la etapa del colegio el niño sigue su desarrollo personal y académico. El niño está aprendiendo a ser, a comportarse y socializar en otro ambiente. La capa protectora de sus padres ya no está ahí en todo momento.

El niño que pasa al colegio y percibe y vive todo nuevo puede sufrir el síndrome de ansiedad y separación, lo mismo que ocurría en la guardería. Cada cambio y evolución son un paso más para el niño, que debe luchar contra sus temores e inseguridades. Obviamente ya tiene más herramientas para conectar con otras personas y tomar las decisiones que crea convenientes.

Recomendaciones a los padres para ayudar al niño en la transición al colegio

Si hay antiguos compañeros de guardería, vecinos o familiares con los que poder empezar en el mismo colegio, no se sentirá tan solo.

  • Debe hablarse con el niño: Explicarle qué va a suceder cuando deje la guardería, qué día empezará y dónde será su colegio, qué actividades realizará allí, si irán amigos suyos… Es importante llevarle días antes a ver las instalaciones, o al menos por fuera, para ver dónde se ubica y cuál será su nuevo espacio.
  • Si tiene hermanos o primos es óptimo poner su ejemplo y decirles que ellos también han ido y ahora están muy contentos. Se les puede explicar lo bien que lo pasan y las clases que tendrán… Se les puede explicar que todos pasan por ese cambio y que eso infiere más carácter. Empezar el colegio implica que ahora es mayor y puede hacer otras cosas que también le atraerán y le harán sentir con más capacidad de decisión.
  • Si hay antiguos compañeros de guardería, vecinos o familiares que vayan decírselo y quedar con ellos antes de empezar el cole para hacer vínculo e irse conociendo más a fondo. Así el pequeño no se sentirá tan solo al comenzar en el colegio ni deberá cortar todos los vínculos con gente de la guardería.
  • Hay que preguntarle e interesarse por sus miedos: El niño seguramente esté aterrado y conseguirá disimularlo, pero el miedo se verá reflejado en otras reacciones. El niño estará más nervioso, dormirá y comerá peor, deseará más contacto con los padres y le costará dejarles. Por ello hay que preguntarle cómo se encuentra, intentar animarle y ser transparente respecto a sus dudas. No conviene hablarle de aspectos menos agradables, sí se le puede hablar de la experiencia propia.
  • Los padres deben involucrarse en la incorporación de su hijo al colegio: Como padres deben ir al colegio, hablar con sus profesores, conocer su horario escolar, materiales, libros, actividades extraescolares… Con todos estos datos podrán sentarse a hablar con el niño de un modo abierto y claro y contarle muchas cosas sobre su nuevo colegio.
  • Hacerle partícipe del proceso previa incorporación al colegio: Ir con él a comprar el uniforme, libros y material escolar…, y empatizar con él. El niño desarrollará con mayor fuerza su autonomía personal. Sin obviar sus sentimientos hay que dejarle ser y actuar y darle ánimos. No conviene repetirle constantemente que estará con los mayores o las obligaciones a las que deberá hacer frente. Poco a poco lo irá viendo y comprendiendo.

Como padres es requisito fundamental dejarle que descubra todo lo que le depara por sí mismo sin avasallarle, asustarle con experiencias, sin darle datos hipotéticos que pueden ni ocurrir.

Conviene incluso relativizar la transición de etapa para que el niño afronte mejor lo que le llega.

En este caso el niño ya conoce lo que es ir a la guardería, así que, probablemente, le costará algo menos separarse por unas horas de sus padres.

Источник: https://madreshoy.com/cuando-el-nino-pasa-de-la-guarderia-al-colegio/

¿Le apuntamos a la guardería o escuela infantil?

Paso de la guardería al colegio

“Nos estamos planteando llevar al niño a la escuela infantil; en casa se aburre”

Y yo, entonces, pienso: “Si el niño pudiese hablar…”

Pensad en esto: Si pudiéramos preguntarle a Miguelito lo siguiente, ¿qué creéis que contestaría?: Dime, Miguelito, ¿Qué prefieres, levantarte cada día a la hora que te plazca, o madrugar todos los días para salir de casa llueva o granice? ¿Qué prefieres, que la abuelita te de la comida sentado en tu trona como un señor o esperar el turno junto con otros 12 niños a que te traigan el puré? ¿Qué te gustaría más, dormir la siesta en tu cunita tranquilo o acostarte en una habitación con otros 10 niños?

Reconozco que este es un tema controvertido y que quizá me genere alguna “enemistad”. Pero es una consulta tan frecuente en mi día a día, que ahí va lo que les suelo decir a mis pacientes.

Antes de empezar, quiero resaltar lo siguiente:

Las  escuelas infantiles realizan una maravillosa función cuidando de nuestros hijos cuando nosotros no podemos hacerlo. Son profesionales de la materia y saben cómo hacerlo.

El mundo laboral en el que estamos inmersas las mujeres y los hombres es cada vez más fiero y ya a los 4 meses una se tiene que incorporar a su puesto de trabajo.

Con las pocas facilidades que tenemos para conciliar nuestra vida familiar, no nos queda más remedio que poner a nuestros hijos en manos de otras personas.

Pero mi pregunta es: ¿Cuál es la mejor opción?  Pregunta que yo misma me hice cuando me tuve que incorporar sí o sí a los 4 meses y un día de mi baja por maternidad.

Pues bien… ¿Qué opinan los pediatras? En el Congreso Nacional de Pediatría del año pasado celebrado en Sevilla, la respuesta fue clara y concisa: Los pediatras recomiendan no escolarizar a los niños antes de los 2 años.

“Me da pena que esté en casa, que no juegue con niños”- me dicen muchos padres.

A lo que yo siempre respondo:

Los niños hasta los 2 años, incluso más, no tienen ningún interés por sociabilizar.

Nos encontramos en los años más importantes de su desarrollo emocional. Esos años son vitales para asentar unas buenas bases afectivas y un vínculo seguro.

Durante estos meses de vida, lo único que necesita el niño es ver todos los días a sus padres, o a sus dos papás o a sus dos mamás o a su mamá/papá en caso de familias monoparentales, sus abuelitos o sus cuidadores principiales… cada vez hay más modelos familiares y TODOS son igual de válidos. Necesita sus rutinas, su casa, sus horarios, sus besos y abrazos, su “minimundo”.

No tiene ninguna necesidad de saber que hay allí fuera.

No le interesan los otros niños, ni siquiera los otros adultos que no sean sus familiares más cercanos. ¿Sabéis qué pasa si ponemos a un niño de 12 meses en una habitación con otros 10 niños de esa edad? Cada uno irá a su aire; es más, lo más probable es que sientan angustia al perder de vista a su madre/padre y se pasen parte del tiempo mirando a la puerta a ver en qué momento reaparecen.

Así que yo a estos padres les digo:

  • No tengas pena porque esté en casa. Alégrate de que tengas a alguien de confianza que lo pueda cuidar a él solito en exclusiva. O Siéntete afortunada de ser tú misma la que puedas llevarle al parque para disfrutar de él y del entorno.

Vamos con otra frase “estrella” de muchas de vosotras:

  • Sé que se pondrá malito más a menudo pero así, cuando empiece el cole, ya estará inmunizado”- ¿verdad que os suena?

Los niños que van a guarderías tiene una media de entre 8 y 10 procesos febriles al año.

Teniendo en cuenta que las infecciones acontecen fundamentalmente en los meses fríos de invierno, eso supone que cada 2 – 3 semanas estarán malitos.

Los niños de estas edades escolarizados tienen el doble, incluso el triple más de posibilidades de caer enfermos que un niño que no va a la escuela infantil. Hablamos de otitis medias, resfriados, conjuntivitis,  gastroenteritis, bronquitis, neumonías. Además, tomarán más antibióticos y más tempranamente que el resto.

No hay estudios contrastados que defiendan la teoría que posteriormente se inmunizarán.

Hay más de 200 virus descritos causantes de infecciones respiratorias; sería imposible inmunizarse a todos ellos. Yo me pregunto ¿Qué es preferible, tener a Miguel en casa enfermo con fiebre y sin comer a los 4 años o a los 11 meses?

Además, la inmunidad de los niños no está del todo desarrollada hasta los 2-3 años de edad. Por lo que se defienden mal ante las infecciones. El mismo virus a un niño de 6 meses lo puede dejar en cama una semana y a un niño de 4 años a penas provocarle ningún síntoma o si se presentan, ser muy leves.

Otra de las frases estrella es: “En la escuela infantil se espabilan rápidamente”.  Y yo siempre pienso: maravillosa capacidad de adaptación al medio. 

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  • En la escuela infantil le quitaron el pañal, le enseñaron a coger los cubiertos, a comer de forma ordenada, aprendió los colores.

Cuando escucho todo esto sonrío y pienso: Si no va, ¿no aprende a comer con cubiertos? ¿También es imposible quitarle el pañal sin que haga pipí por todas las esquinas de la casa durante meses? ¿Tampoco aprenderá nunca los colores? Es evidente que todos los niños sanos aprenden este tipo de cosas si se las enseñamos.

No hay estudios científicos que demuestren que los niños que han acudido a escuela infantil tienen más habilidades sociales o éxito profesional en el futuro.

Al año de estar todos en el colegio, a penas se encuentran diferencias significativas entre los que han ido de los que no han ido.

Las escuelas infantiles son una excelente solución a un problema que es: “No tengo con quien dejar a mi hijo cuando me incorpore al trabajo”.

Efectivamente, si no tenemos quien se encargue de nuestros hijos, ¿Quién mejor que una serie de profesionales expertos en la materia?

Ahí estamos de acuerdo. En ese momento buscaremos la mejor de las opciones; visitaremos las escuelas infantiles, preguntaremos cuántos niños hay por educador, valoraremos las instalaciones en su conjunto, jardines, áreas de recreo, de descanso e intentaremos que el niño esté las menos horas posibles.

Y tomaremos la decisión sin sentimiento de culpa, porque sencillamente estas son nuestras circunstancias y no hay otra opción para poder seguir trabajando. 

No quiero que este post genere ningún sentimiento de culpa. Es lo que nos faltaba ya. Con lo difícil que lo tenemos ya… Esta información está enfocada fundamentalmente a aquellas familias que sí tiene varias opciones. 

Si tenemos la posibilidad  que  se críen de forma natural, sin exposición a infecciones en los primeros dos años, sin horarios tan estrictos, con la comida casera, y los paseos matutinos al parque de la mano de un familiar o de alguien de confianza, mejor. Ya tendrá tiempo de madrugar y asumir responsabilidades cuando empiece el colegio.

He de confesar que mi experiencia personal fue muy positiva: ninguno de mis hijos fue a guardería porque ya entonces pensaba igual que pienso ahora. Mi familia entera vivía a 1000 kms de distancia, estábamos solos pero tuve la suerte de tener a alguien de confianza que cuidara a mis hijos mientras yo trabajaba.

Fue duro separarme de ellos cuando tenían sólo 4 meses pero las exigencias laborales actuales no nos ofrecen demasiadas alternativas.

Cuando cumplieron los 3 años, entraron en el colegio sin problemas, felices y contentos, asumiendo su nueva situación: “Ya soy mayor” y con ansia de explorar el mundo escolar que les rodeaba.

Pero reconozco y soy muy consciente de ello que muchas familias no tienen esta opción: ni abuelos que se puedan hacer cargo, ni familiares cercanos, ni posibilidades económicas para contratar a alguien que les pueda ayudar. 

También os digo que me temo que ese “ansia” por explorar el colegio que tenían a los 3 años  ya ha desaparecido, y tras varios años de madrugones y deberes, lo que desean de verdad, es recuperar la libertad que les da las vacaciones. C’est la vie!

Así que, ánimo a todas las familias que están ahora en esta encrucijada, os propongo hacer una lista de pros y contras y… ¡ adelante con ello! ¡Sin sentimiento de culpa!

Un abrazo fuerte. 

Cuentos de Lucía mi pediatra 2

Dra. Lucía Galán Bertrand. Pediatra y escritora. www.luciamipediatra.com

Autora de:

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Источник: https://www.luciamipediatra.com/le-apuntamos-la-guarderia/

De la guardería al colegio: cómo conseguir que tus hijos se adapten a esta nueva etapa

Paso de la guardería al colegio

Volver a empezar… otra vez. Las vacaciones de verano llegan a su fin y nos toca volver a la ‘vida real’. Si para nosotros regresar al trabajo no resulta tarea fácil, tampoco lo es para nuestros hijos. Y si, además, les toca dar el gran paso de la guardería al colegio, la situación puede complicarse.

Para averiguar cómo podemos afrontar esta nueva etapa , hemos hablado con Ascensión Liébana Alite, directora técnica de Educación Infantil y Primaria del Colegio JOYFE.

Ascensión nos ha confirmado que, en efecto, “el periodo de adaptación al ‘cole de mayores’ existe”, pero, sobre todo, que no debemos desesperarnos.

“Cada niño es un mundo”, así que sólo necesitamos tiempo y una buena dosis de paciencia para lograr nuestro objetivo.

– Lee: Cómo saber si los niños se están adaptando bien a la escuela infantil (y 'tips' para elegir la mejor de todas)

La familia, un pilar fundamental

Aunque éste es, sin duda, un gran cambio para los pequeños, también lo es para los padres.

Lejos de lo que solemos imaginar, en la mayoría de los casos, son los propios adultos los que pueden hacer más difícil el proceso de adaptación de los niños al colegio.

Por ello, es muy importante que, desde el primer momento, la familia les transmita sensación de seguridad. “Si la familia está angustiada, los primeros que van a angustiarse son los pequeños”, explica Ascensión.

Una manera de prepararlos, poco a poco, de cara a este nuevo curso que van a comenzar es “hacerles partícipes.

Por ejemplo, vamos a comprar juntos un nuevo albornoz para la piscina, la tartera donde vamos a llevar el almuerzo… pero sin estar constantemente hablando de ese cole de mayores porque si no, lo que les generamos a ellos es ansiedad”, comenta.

Y es que el colegio no debe convertirse en el centro de atención, sino darle la importancia justa.

Por otro lado, siempre es aconsejable levantarse con tiempo para poder organizarse sin estrés. En este sentido, Ascensión Liébana afirma: “No debemos agobiar a los niños. En los primeros días no podemos meterles prisa con el desayuno, la hora… Tenemos que evitarlo por completo, y hay que contarles que en este sitio se lo van a pasar muy bien”, señala.

El momento de dejarles y recogerles de la escuela es una parte clave en esta etapa. “Las despedidas tienen que ser rápidas, pero cariñosas”, detalla. No puede haber drama ni lágrimas, y en las recogidas, los niños no tienen que sentir que se les salva de algo o de alguien.

“Debemos hacerlo contentos, mostrarles alegría, entusiasmo, y preguntarles qué tal el día. Tienen que ser ellos los que nos vayan contando, y dedicarles un tiempo de calidad, jugar con ellos e incluso compartir lo que nosotros hemos vivido en el trabajo ese día.

De esta manera, verán que los adultos también estamos en un lugar diferente, y después estamos muy contentos en un entorno muy relajado”, indica Ascensión, al tiempo que recomienda que, siempre que sea posible, sea la misma persona la que lleve y recoja al pequeño del centro escolar.

– Lee: Lloros, cambios de conducta… ¿le está costando a tu hijo adaptarse a la escuela infantil?

Mantener la calma… y estar en contacto con el colegio

Tampoco podemos olvidarnos del papel fundamental que juega el colegio en este proceso. El nuevo centro de nuestros hijos creará ese clima de tranquilidad y cordialidad que precisan. “Es normal que algunos lloren, que tengan rabietas… pero vamos a actuar con total tranquilidad, y siempre respetando el ritmo de cada uno de los niños”.

En efecto, no hay que desesperarse si, al principio, nuestros hijos sueltan alguna lágrima a la hora de ir al colegio. Cada uno necesita un tiempo para adaptarse, y según explica Ascensión, no suele ser muy largo.

Más pronto que tarde, los pequeños se habrán adaptado a la rutina diaria de ir a este ‘cole de mayores’, donde conocerán nuevos amigos y vivirán nuevas experiencias.

Asimismo, Ascensión destaca que la familia y el colegio deben estar unidos y en permanente contacto. Si los padres tienen algunas inquietudes, pueden transmitírselas al colegio, que les ayudará a lo largo de este periodo. 

Un pequeño, pero gran paso que les ayudará en el futuro

Y, sobre todo, debemos recordar que adaptarse a este primer gran cambio de su vida supone un importante paso para su futuro. “Cambios a lo largo de su vida van a tener muchísimos, y es fundamental ir preparándolos”, comenta.

Así, nuestros hijos saldrán de la zona de confort, y sentaremos las bases para que se conviertan en unos adultos autónomos, capaces de tomar decisiones por sí mismos y preparados para hacer frente a cualquier situación.

Источник: https://www.hola.com/ninos/20190827147991/consejos-ninos-adaptar-colegio/

El periodo de adaptación al iniciar el colegio

Paso de la guardería al colegio

Muchos serán los niños que comiencen en los próximos días el colegio. Algunos de ellos sin haber cumplido los 3 años y con la operación pañal muy reciente.

Cómo podemos acompañar a los buenoshijos en esta adaptación al cole es el tema que hoy aborda en el blog nuestra colaboradora y experta en Atención Temprana Alejandra Melús.

¡Mucha suerte en este comienzo! No os perdáis este interesante post.

*Podéis seguir a Alejandra en ,  y en su BLOG.

Ha llegado septiembre y con él el inicio de un nuevo curso. Para muchos esto puede ser el comienzo de un curso más pero quizás para otros sea su primer año de cole, con lo que todo ello implica.

El primer año de infantil con tan sólo tres añitos nos hace plantearnos a todos muchos cambios y quizás muchas dudas y, por todo esto os vengo a proponer algunas pautas para comenzar el curso con éxito.

Quizás puede ser que tu buenhijo haya ido a la escuela infantil o puede que haya estado en casa hasta este momento. Puede que el proceso de retirada del pañal haya sido sencillo o que aún no esté alcanzado en su totalidad. Puede que tu buenhijo sea muy maduro y esté deseando estar con otros niños e iniciar esta etapa o que quizás se muestre más reticente y miedoso ante este cambio.

Pero en todos los casos, el comienzo de curso ha llegado y debemos estar preparadas para acompañar a nuestro buenhijo en este proceso y realizar una buena adaptación con éxito. Lo primero a tener en cuenta es que cada niño es único y por lo tanto, tiene unas necesidades diferentes e individuales y no todo vale para todos.

1- Para comenzar, la actitud lo es todo

La predisposición que tengamos ante la nueva situación es clave. Para los niños lo que les transmitimos y cómo se lo planteamos es muy importante. Somos el espejo donde se reflejan y si mostramos miedo, pena o incertidumbre, si verbalizamos que le vemos pequeño para este cambio o que no está preparado, esto influirá en él y el comienzo será más complicado.

Todo inicio da vértigo, pero la actitud ante éste es imprescindible.

2- Preparar el momento juntos puede ser muy positivo

Para que los niños anticipen lo que va a acontecer, puede ayudarnos el hecho de poner juntos las pegatinas del nombre en los libros, ir a comprar las zapatillas o el chándal para el colegio, hacerles partícipes de la elección de la mochila nueva o de aquello que vayan a llevar consigo cada día.

3- La anticipación debe ser una aliada

Ir a la puerta del cole unos días antes para que lo conozca y vaya más seguro, simplemente para que sea capaz de anticipar y tener una imagen real con la que preparar este momento. Si sabemos el nombre de su profesor/a ir diciéndoselo.

Explicarle cuál va a ser su rutina, quién le irá a llevar y recoger, si comerá o no allí, si va a jugar en el recreo, si hay algún vecino o amigo de la escuela infantil que también va a ir… Se trata de darle cierta información de lo que va a suceder, para que tenga una idea más real de lo que llega.

4- Ir entrando en rutina con antelación

A ver, seamos coherentes.

No vamos a estar desde hace un mes ya realizando los mismos horarios estrictos que nos queremos plantear a lo largo del curso (que no se vosotras, pero yo llego a junio sin haberlos cumplido), pero tampoco es positivo que se acuesten cada día a las 12 de la noche y se levanten a su caer. Por lo que os aconsejo que empecéis a poner una hora límite para irse a la cama y para despertarse, comenzando así un hábito que deberá instaurarse a lo largo del año.

5- Acompañar emocionalmente en el proceso

Ya sabéis que para mí es esencial. Las emociones nos mueven y nos hacen vibrar. Y si el colegio no les gusta y no se lo vendemos como algo genial, puede ser un sitio donde pasen muchas horas a disgusto. Por lo que acompañar estas emociones es básico.

Y ¿cómo podemos hacerlo? Si vemos que nuestro buenhijo es reticente al cambio, que es tímido o verbaliza no querer empezar el colegio, podemos ir anticipándole con un calendario explicándole cuántos días quedan y diciéndole que comprendemos sus miedos, poniéndonos de ejemplo (“Yo también tuve miedo mi primer día de cole pero luego lo pasé genial con todos los amigos que hice” o “Es normal que tengas vergüenza los primeros días pero ya verás que divertido es el cole), acompañar sus temores o sentimientos (“No estés triste que mamá va a estar todos los días cuando vuelvas del cole”, “Aunque estés en el colegio, papá y mamá están siempre que les necesites”).

El hecho de poner palabra a lo que vemos que están sintiendo nuestros hijos, hace que lo exterioricen y sea más sencillo de gestionar. Además les proporciona un ejemplo de ayuda para poder verbalizarlo ellos cuando lo crean conveniente.

Negar la evidencia y dejar a un lado lo que les preocupa, no hará que aprendan a gestionar sus emociones, algo que considero prioritario en el desarrollo.

6- No presionar y respetar sus ritmos, cada niño es único

Ya sé que en la mayoría de los colegios, piden que los niños entren con el control de esfínteres totalmente adquirido, que sepan comer y beber solos, y un largo etcétera de logros que nos pueden llegar a sorprendernos.

Pero, no olvidéis que hay objetivos que no pueden trabajarse, que dependen de la madurez de nuestro buenhijo, como os contaba aquí y, que nosotros sólo podemos intentar crear rutinas y hábitos, pero nunca adelantar estos procesos, por lo que no tratemos de presionar ni agobiarles con ser perfectos.

7- Ilusiona, motiva y alienta a tu buenhijo

Para mí son los tres pilares de un buen comienzo. Si logramos que inicien este etapa con ilusión y alegría, habremos conseguido más del 50% del proceso y para muchos casi el 100%. La motivación hacia una etapa de escolarización que durará muchos años, es fundamental para conseguir el éxito y las ganas de aprender.

Y el aliento diario debe ser una meta básica para nosotros como padres. Alentarles a conseguir sus objetivos, a superarse, a alcanzar nuevas metas o ser cada día mejores, es responsabilidad nuestra.

La opinión de la experta

La Educación Infantil es una etapa de comienzo, de desarrollo, de maduración, de aprendizaje, y sobre todo, de juego, ilusión y motivación, por lo que es importante que tengamos en cuenta estos valores y permitamos que nuestros buenhijos empiecen lo mejor posible esta etapa tan importante en sus vidas.

Y tú, ¿tienes un buenhijo que comienza este curso la etapa de infantil? ¿Has estado en esta situación y tienes algunas claves que te ayudaron en la adaptación?

Источник: https://clubdemalasmadres.com/periodo-adaptacion-iniciar-colegio/

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