¿Por qué el feto ingiere líquido amniótico?

Situaciones de riesgo que pueden darse con relación al meconio

¿Por qué el feto ingiere líquido amniótico?

Europa Press . Con información facilitada por la Dra. Mª Lourdes Cárcar Benito, Pediatra y Médico Puericultor de atención primaria y por Mª. M. S., Matrona del Hospital Gregorio Marañón de Madrid. PULEVAsalud

El meconio es la primera deposición de un recién nacido. Son heces que se van acumulando durante la vida embrionaria, concretamente a partir de que se forma el aparato digestivo del bebé. Su color suele ser negro y se expulsa normalmente durante los primeros días de vida. ¿Qué situaciones de riesgo pueden darse con relación al meconio? Descúbrelas aquí.

El meconio es la primera deposición de un recién nacido. Son heces que se van acumulando durante la vida embrionaria, concretamente a partir de que se forma el aparato digestivo del bebé.

En torno al cuarto mes de gestación ya se puede apreciar el esbozo del aparato y en el quinto mes el bebé ya tiene su boca, estómago e intestinos formados. El niño, alimentado a través del cordón umbilical, crece en el vientre de la madre, rodeado por líquido amniótico.

Este líquido es un fluido acuoso que rodea y amortigua al feto en el interior del saco amniótico (cuando la mujer rompe aguas libera el líquido del saco).

A partir del quinto mes, el feto empieza a tragar líquido amniótico durante sus movimientos en el interior del vientre materno. Estas son pequeñas «tragaditas» que el bebé realiza inconscientemente.

Se trata de un movimiento natural del bebé como puede ser cerrar y abrir los ojos, no es parte de su alimentación.

El aparato digestivo del bebé acumula meconio formado por los desechos y células muertas del líquido amniótico incluido el lanugo (vello muy fino que desprende el bebé); y la bilis que segrega el propio órgano digestivo.

Los desechos sólidos son contenidos por el niño hasta que salga del vientre de su madre; los líquidos, son expulsados cuando el feto orina.

Aunque parezca que es mucho tiempo de acumulación, lógicamente, se trata de un proceso lento y de unas cantidades muy pequeñas de materia inservible que el bebé acumula y concentra mucho, para que una vez nacido lo expulse en su primera defecación.

Su contenido y concentración hacen que el meconio sea de un color más negro que verde, de aspecto tremendamente adherente, muy espeso.

Antiguamente, nuestros abuelos decían «la pez» para referirse al meconio, la sustancia negra y pegajosa (parecida al alquitrán) que se empleaba para recubrir la madera de los barcos y así protegerla del agua.

Hoy en día, el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua reconoce en el segundo significado de «pez» en femenino: excremento de los niños recién nacidos.

2. Situaciones de riesgo

Hay dos problemas que pueden surgir con relación al meconio: que el bebé lo libere justo antes o durante el parto; o bien que no lo expulse hasta las 24 ó 48 horas posteriores al nacimiento.

2.1. Liberación prematura del meconio

Principalmente, lo más grave es que el meconio sea liberado en el interior del saco amniotico o durante el parto (las dos o tres horas de dilatación más el momento de dar a luz). Si una mujer suelta líquido amniótico turbio los médicos saben que el meconio ha sido expulsado.

La liberación del meconio es un síntoma del sufrimiento del feto: el bebé está siendo sometido a estrés debido a las contracciones del útero de la madre que dificultan la respiración del niño y hay falta de oxígeno.

La asfixia fetal es una situación de riesgo y un indicador de complicaciones en el parto. Controlando las situaciones de riesgo se vigila la posible liberación del meconio.

Es evidente, por tanto, que el objetivo primordial de los médicos es evitar el sufrimiento fetal.

Además pueden darse otro tipo de situaciones o factores que podrían «favorecer» la salida prematura del meconio.

Por ejemplo, si el niño viene de nalgas, si está enredado con el cordón umbilical o si tiene un nudo verdadero (un nudo en el cordón); también las medidas físicas del bebé y de la pelvis de la madre pueden contribuir a su expulsión antes del nacimiento.

Todas estas situaciones o cualquier tipo de cambio en el protocolo normal de un parto son prevenidas por los médicos para no llegar a consecuencias mayores.

En ocasiones, aunque se previene y se sigue a una embarazada durante sus nueve meses, puede necesitarse alguna medida de urgencia.

En el caso de que el meconio sea liberado dentro de la madre, el parto debe provocarse mediante cesárea. Del mismo modo, si el parto está iniciado, habría que agilizarlo para terminar cuanto antes.

De esta forma se intenta evitar la aspiración del meconio.

Para prevenir estos riesgos en la etapa final del embarazo, el ginecólogo sigue su evolución durante los nueve meses realizando al menos tres ecografías.

Hoy en día en España se sigue un protocolo muy riguroso y, gracias a las nuevas tecnologías y a la mayor preparación profesional, se evitan posibles complicaciones.

El médico que sigue a la mujer conoce su historia médica, sabe si tiene alguna enfermedad infecciosa, si existe alguna complicación física para dar a luz, sabe por ejemplo si es hipertensa (esto influye claramente en la vida del feto) o si ha sido madre antes.

Además, mediante las ecografías observa posibles malformaciones en el niño y, a través del monitor, sabe si el bebé se encuentra en buen estado o si su posición del feto es la adecuada.

En definitiva, los médicos prevén desde el comienzo del embarazo y sobre todo al final las posibles complicaciones que pueden desembocar en estrés y sufrimiento fetal en el momento de dar a luz.

Por estos motivos, la mujer es monitorizada incluso en la última visita y, por supuesto, desde que comienza el parto. Un foco del monitor controla el latido del corazón del niño y el otro foco mide las contracciones uterinas. De esta forma se ve cómo reacciona el niño ante la falta de oxígeno provocada por las contracciones.

Cuando el sufrimiento comienza, el monitor indica el estado «Dip 1»; si el bebé recupera su ritmo cardiaco normal no ocurre nada, pero si los gráficos forman picos en vez de curvas se llega al estado «Dip 2», en el que las contracciones del útero están asfixiando al niño, baja la frecuencia cardiaca y hay que agilizar o provocar el parto. Además, antes de que se haya llegado a «Dip 2», los médicos pueden realizar una amnioscopia a través del cuello uterino para comprobar el color del líquido amniótico.

2.2. Liberación tardía del meconio

En la situación opuesta, el bebé puede contener el meconio en su interior sin expulsarlo. Esto empieza a ser preocupante a partir de las 48 horas.

Sin embargo no suele ser grave a no ser que se trate de casos excepcionales: malformaciones en el aparato digestivo o en el propio ano, espina bífida, problemas neurológicos, etc.

En caso de que no sean causas físicas, las cuales se pueden comprobar fácilmente e incluso antes de que nazca el niño, se le provoca la expulsión de sus primeras heces. Basta con aplicar un poco del contenido de un supositorio y favorecer la deposición colocando sus nalguitas en posición fetal.

Afortunadamente, las situaciones de riesgo y las complicaciones en el parto no son muy habituales, la aspiración del meconio se produce en un porcentaje muy bajo de partos. En general, las madres dan a luz por vía vaginal o por cesárea sin llegar a sufrir complicaciones.

3. Liberación precoz del meconio y su tratamiento

A pesar de que el parto se agilice o se realice una cesárea, si el bebé ha soltado el meconio en el interior, es probable que el niño lo aspire y pueda sufrir problemas respiratorios y digestivos. Cuando se produce el sufrimiento fetal, el bebé se asfixia y aspira el meconio -con más fuerza puesto que se ahoga-, enviándolo a las vías respiratoria y gástrica.

Aunque suelen ser más graves las consecuencias por falta de oxígeno, la aspiración del meconio puede provocar al bebé un distrés respiratorio. Esto conlleva dificultades en la respiración que pueden ser más o menos graves, dependiendo del tiempo de aspiración.

Por ello, los riesgos están muy controlados y los médicos están siempre preparados ante una posible cesárea de urgencia.

Del mismo modo, la vía gástrica y el estómago pueden estar afectados.

Los desechos hacen que el aparato digestivo del bebé se desajuste y no tolere la leche materna, e incluso que el niño vomite cuando coma.

En casos extremos de mucha cantidad de meconio aspirado, podría ser necesario un lavado de estómago. No obstante, lo habitual es que el bebé recupere el apetito en unos días.

Cuando el líquido amniótico turbio confirma que el meconio ha sido liberado y el bebé lo ha podido aspirar hay que actuar. Lo primero, una vez sacado el niño es estabilizar e incluso, si fuese necesario, reanimarlo.

Una vez estabilizadas sus constantes vitales hay que limpiar las vías respiratoria y gástrica mediante la aspiración del meconio (incluso lavado de estómago). Además suelen ser necesarios los antibióticos. El médico le ausculta para observar cómo reacciona y para ver las dificultades respiratorias.

Se hace también un examen total para descartar cualquier tipo de lesión, incluso una posible neumonía por aspiración.

La liberación del meconio no suele ser muy grave. La aspiración tiene que ser muy larga para que los problemas sean serios.

Aunque las patologías pueden ser varias, las consecuencias suelen ser pequeñas y mediante el tratamiento y seguimiento del recién nacido pueden recuperarse los órganos que han sufrido.

Desde el momento en el que nace el bebé, el médico puericultor se encarga de su cuidado, busca las causas del estrés del niño que han provocado la liberación del meconio y analiza de qué forma le ha afectado.

Источник: https://www.lechepuleva.es/nutricion-y-bienestar/meconio-situaciones-de-riesgo-mas-frecuentes

Aspiración de meconio

¿Por qué el feto ingiere líquido amniótico?

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Todos los padres y madres que están esperando un bebé desean tener un parto sin complicaciones y un bebé sano. Pero algunos bebés tienen complicaciones durante el parto.

Uno de los trastornos que pueden afectar a la salud de un recién nacido es la aspiración de meconio, también conocida como síndrome de aspiración meconial.

Aunque puede ser grave, la mayoría de casos de este síndrome no lo son.

Sobre la aspiración de meconio

El síndrome de aspiración meconial puede ocurrir antes del parto o durante este, cuando el recién nacido aspira una mezcla de meconio y líquido amniótico (el líquido en que flota dentro del saco amniótico).

Por meconio entendemos las primeras deposiciones que hace el bebé.

Se trata de unas heces pegajosas, densas y de color verde oscuro que suelen expulsarse dentro del vientre materno al principio del embarazo y de nuevo durante los primeros días de vida extrauterina.

El meconio inhalado puede obstruir parcial o completamente las vías respiratorias del bebé. A pesar de que el aire puede pasar a través del meconio que ha entrado en las vías respiratorias del bebé al inspirar, el meconio se queda atrapado a las paredes de las vías respiratorias cuando el bebé espira. Y el meconio aspirado irrita las vías respiratorias y dificulta la respiración.

El síndrome de aspiración meconial puede afectar a la respiración del bebé de varias formas diferentes, incluyendo la irritación química del tejido pulmonar, la obstrucción de las vías respiratorias por el tapón de meconio, la infección, y la inactivación del tensioactivo (surfactante) por el meconio (el tensioactivo es una sustancia natural que ayuda a los pulmones a expandirse).

La gravedad del síndrome de aspiración meconial dependerá de la cantidad de meconio inhalado así como del estado del bebé y las afecciones que pudiera padecer previamente, como el hecho de haber contraído alguna infección dentro del útero o la posmaduriez (cuando un bebé supera las 42 semanas de gestación). Por lo general, cuanto más meconio inhala un bebé, más grave es el trastorno.

Normalmente, el meconio sube y baja solamente por la tráquea (la porción superior de las vías respiratorias) cuando hay actividad respiratoria en el feto.

El meconio puede llegar hasta los pulmones cuando el bebé boquea en el vientre materno o en las primeras bocanadas posteriores al parto.

Los bebés suelen boquear cuando algún problema (por ejemplo, una infección o la compresión del cordón umbilical) hace que tengan dificultades para obtener suficiente oxígeno dentro del vientre materno.

Incidencia

Aunque entre el 6% y el 25% de los bebés tienen el líquido amniótico manchado de meconio, no todos los bebés que eliminan meconio durante las fases de dilatación y expulsión del parto desarrollan un síndrome de aspiración de meconio.

De los bebés que expulsan el meconio durante el parto o cuyo líquido amniótico está teñido de meconio, entre el 2% y el 36% inhalan meconio dentro del útero materno o bien en la primera respiración extrauterina.

De los bebés que nacen con el líquido amniótico manchado de meconio, el 11% presenta algún grado de síndrome de aspiración de meconio.

Causas

El síndrome de aspiración meconial se suele relacionar con el sufrimiento fetal. El sufrimiento fetal puede estar provocado por problemas durante el embarazo, como las infecciones, o por las dificultades que surgen durante el parto.

Cuando un bebé experimenta sufrimiento fetal puede sufrir hipoxia (reducción del aporte de oxígeno), lo que puede provocar un incremento de la actividad intestinal del bebé, así como una relajación del esfínter anal (la válvula muscular que controla el paso de las heces por el ano), con la consiguiente expulsión de meconio en el líquido amniótico donde flota el bebé.

Pero la expulsión de meconio durante el parto no siempre se asocia a sufrimiento fetal. En algunas ocasiones, bebés que no muestran indicios de sufrimiento fetal durante el parto expulsan meconio antes de nacer. En cualquier caso, si el bebé boquea e inhala meconio, es posible que desarrolle un síndrome de aspiración de meconio.

Otros factores de riesgo para desarrollar un síndrome de aspiración de meconio son los siguientes:

  • un parto difícil
  • edad gestacional avanzada (o post maduridad)
  • una madre que fuma mucho o que padece diabetes, hipertensión (tensión arterial elevada) o enfermedad respiratoria o cardiovascular crónicas
  • complicaciones relacionada con el cordón umbilical
  • escaso crecimiento intrauterino

La prematuridad no es un factor de riesgo. De hecho, el síndrome de aspiración de meconio es muy poco frecuente en bebés de menos de 34 semanas de edad gestacional.

Signos y síntomas

En el momento del nacimiento probablemente el médico detectará uno o más síntomas de síndrome de aspiración de meconio, incluyendo:

  • restos de meconio, es decir, manchas o vetas de color verde oscuro en el líquido amniótico
  • piel azulada (cianosis) o verdosa (debido a las manchas de meconio) en el recién nacido
  • problemas respiratorios —incluyendo respiración rápida (taquipnea), respiración dificultosa o suspensión de la respiración (apnea) en el recién nacido
  • baja frecuencia cardíaca (bradicardia) en el bebé antes de nacer
  • baja puntuación en la escala Apgar (la escala Apgar es una prueba a que se someten todos los recién nacidos inmediatamente después de nacer en la que les evalúan el color, la frecuencia cardíaca, los reflejos, el tono muscular y la respiración)
  • flacidez
  • posmaduridad (signos de que el bebé ha nacido con retraso, como uñas largas)

Diagnóstico

Si se cree que un bebé ha inhalado meconio, el tratamiento empezará durante el parto. Si el bebé tiene dificultades para respirar, el pediatra le introducirá un laringoscopio en la tráquea para extraerle cualquier resto de meconio. Probablemente también le auscultará el pecho con un estetoscopio en busca de los sonidos tipicos de los bebés con síndrome de aspiración meconial.

Es posible que el pediatra también solicite algunas pruebas, como un análisis de sangre (denominado análisis de gases sanguíneos) que ayuda a determinar si un bebé está obteniendo suficiente oxígeno, y una radiografía de tórax para detectar los parches o vetas en los pulmones propios de los bebés con síndrome de aspiración meconial.

Tratamiento

Actualmente se recomienda que, si un bebé ha inhalado meconio pero se le ve activo, tiene buen aspecto y tiene un latido cardíaco fuerte (>100 latidos por minuto), el equipo que asiste el parto solo observará al bebé para detectar posibles signos de síndrome de aspiración de meconio, que suelen aparecer durante las primeras 24 horas. Por lo tanto, se observará atentamente al bebé por si presentara incremento de la frecuencia respiratoria, emisión de sonidos roncos al respirar o cianosis.

Si el bebé ha inhalado meconio y da muestras de escaso nivel de actividad, tiene una frecuencia cardíaca baja (

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/meconium-esp.html

Síndrome de aspiración meconial| CuidatePlus

¿Por qué el feto ingiere líquido amniótico?

El síndrome de aspiración meconial es una afección que se produce cuando el recién nacido aspira líquido amniótico que contiene meconio (heces fecales) en momentos próximos al parto, lo que puede provocar la inflamación de sus pulmones y dar lugar a problemas respiratorios. El meconio es la materia fecal que el niño elimina poco después de su nacimiento, antes de comenzar a tomar y digerir leche.

La aspiración de meconio puede afectar al aparato respiratorio de varias formas: irritando el tejido pulmonar, obstruyendo las vías respiratorias, o dificultando el trabajo de los tensioactivos o surfactantes, que se corresponden con la sustancia que ayuda a los pulmones a expandirse.

Síntomas

Los principales síntomas que pueden indicar que el bebé sufre síndrome de aspiración meconial son:

  • Piel de color azulado: En estos casos el niño puede presentar cianosis, que se manifiesta como una coloración azul de la piel a causa de una oxigenación deficiente de la sangre.  
  • Problemas para respirar: Al bebé le cuesta respirar y necesita hacer esfuerzos. Se pueden manifestar en forma de taquipnea (respiración rápida) y en algunas circunstancias se puede producir un paro respiratorio  
  • Flacidez y debilidad.

Diagnóstico

Por lo general, si se trata a tiempo, el síndrome de aspiración meconial tiene un pronóstico positivo y no tiene por qué presentar mayores complicaciones. La gravedad de la afección depende en gran medida de factores como la cantidad de meconio inhalado y el estado de salud del bebé.

Los problemas respiratorios suelen durar entre dos y cuatro días, aunque la taquipnea puede durar algunos días más.

No es frecuente que se produzca un daño pulmonar permanente, pero en ocasiones el bebé necesita utilizar un respirador.

También se pueden dar casos de hipertensión pulmonar persistente del recién nacido, por la que el niño no puede llevar suficiente sangre hacia los pulmones.

En el momento del parto, el especialista puede comprobar si hay presencia de meconio en el bebé y en el líquido amniótico; sin embargo, antes del mismo, se puede detectar el problema midiendo la frecuencia cardiaca del bebé a través de un monitoreo fetal.

Uno de los exámenes que se realizan para detectar este tipo de problemas y medir la salud de los recién nacidos en general es la prueba de Apgar, que consiste en un examen rápido que se suele practicar al primer y quinto minuto después del nacimiento y que determina el estado del niño y las posibles complicaciones que hayan podido surgir durante el parto. Durante esta observación, el especialista analizará algunos factores, como el tono muscular, los reflejos, el color de la piel o la dificultad para respirar del bebé.

También se puede auscultar al recién nacido con un estetoscopio para apreciar posibles sonidos respiratorios anormales que pueden estar causados por la aspiración de meconio.

Mediante una gasometría arterial, a través de un análisis de sangre, se pueden medir los niveles de ph, oxígeno y dióxido de carbono para comprobar el grado de afectación.

Se puede realizar, además, una radiografía del tórax para ver si hay áreas impregnadas con meconio en los pulmones.

Si se rompe aguas en casa y el líquido aparece teñido por una sustancia verdosa o marrón, esto también puede significar la presencia de meconio en el líquido amniótico.

Prevención

La mejor prevención en estos casos pasa por llevar un estilo de vida saludable durante el embarazo y por acudir con frecuencia a las revisiones, así como seguir los consejos e indicaciones del especialista. 

Ver también:

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Источник: https://cuidateplus.marca.com/reproduccion/parto/diccionario/sindrome-aspiracion-meconial.html

Qué es el líquido amniótico

¿Por qué el feto ingiere líquido amniótico?

El líquido amniótico es el líquido que rodea el feto dentro del útero durante el embarazo y que está contenido en el saco amniótico o amnios. El amnios (amnío(n), del griego ἀμνίον, 'membrana del feto') es el saco cerrado que envuelve y protege el embrión y luego el feto, y que se forma como membrana extraembrionaria.

El líquido amniótico es un fluido líquido acuoso, claro y ligeramente amarillento que permite al moverse dentro de la pared del útero sin que las paredes de éste se ajusten demasiado a su cuerpo. También le proporciona sustentación hidráulica. El líquido amniótico es producido principalmente por la madre hasta las 17 semanas de gestación.

El saco amniótico crece y comienza a llenarse, principalmente con agua dos semanas después de la fertilización. Tras diez semanas después el líquido contiene proteínas, carbohidratos, lípidos y fosfolípidos, urea y electrolitos, todos los cuales ayudan al desarrollo del feto.

En los últimos estadios de gestación la mayor parte del líquido amniótico está compuesto por orina fetal. El líquido amniótico circula constantemente a medida que el bebé lo traga y lo «inhala» y luego lo libera y «exhala» a través de la orina.

Esto es normal y no supone ningún riesgo, pero si entre el líquido amniótico empieza a haber meconio, las primeras heces del bebé (lo que se conoce como «tener las aguas manchadas»), se pude producir el síndrome de aspiración de meconio, un trastorno respiratorio causado por la inhalación de meconio del líquido amniótico dentro del árbol bronquial.

También puede haber flotando en el líquido amniótico restos de vérnix caseosa o unto sebáceo, que proteger la delicada piel del bebé de los efectos irritantes del líquido amniótico y de la deshidratación; y restos de lanugo o vellosidades que protegen el cuerpo del bebé.

Observación y control del líquido amniótico

La cantidad de líquido amniótico es mayor aproximadamente a las 34 semanas del embarazo, cuando llega a un promedio de 800 mililitros. Aproximadamente 600 mililitros de líquido amniótico rodean al bebé a término (40 semanas de gestación). En las ecografías de la última etapa del embarazo se controla la cantidad de líquido amniótico, por si ha habido pérdidas sin detectar.

A la hora del parto, también se puede realizar una amnioscopia, esto es, una prueba que se realiza mediante la introducción, vía vaginal, de un tubo metálico provisto de una luz que permite iluminar las membranas de la bolsa amniótica para valorar la coloración del líquido, por si hubiera meconio u otros problemas que pusieran en riesgo la salud del bebé.

Pero sus resultados no son seguros, por lo que no se recomienda hacer la amnioscopia nada más que en casos de riesgo.

Es importante observar el color del líquido amniótico cuando se rompe aguas naturalmente, o si se hace una rotura de membranas artificial, aunque esta maniobra no tiene por qué ser realizada de manera rutinaria; no obstante, sigue siendo una de las intervenciones innecesarias más frecuentes en los partos. El líquido debe ser de color claro, ya que si está teñido de un color verdoso es síntoma de que contiene restos de meconio.

Funciones del líquido amniótico

En cuanto a sus funciones, es importante que esté en buen estado y en cantidad suficiente porque el líquido amniótico ayuda:

  • Al feto a moverse en el útero, lo cual permite el crecimiento óseo apropiado.
  • Al desarrollo apropiado de los pulmones.
  • A mantener una temperatura relativamente constante alrededor del bebé, protegiéndolo así de la pérdida de calor.
  • A proteger al bebé de lesiones externas al amortiguar golpes o movimientos repentinos.

Salida del líquido amniótico

El líquido amniótico puede salir del saco por una pérdida o fisura en la bolsa amniótica o por la rotura de aguas.

  • Las pérdidas de líquido amniótico se detectan porque se moja la ropa interior con un líquido acuoso que fluye lenta pero constantemente, o al realizar determinados movimientos. Se distingue del flujo vaginal porque éste es filamentoso. Si se produce hacia el final del embarazo puede tratarse de rotura de aguas.
  • También puede suceder después de una amniocentesis (por eso hay que llevar una observación especial, ya que hay riesgo de infección) o en mujeres con historia clínica de rotura prematura de bolsa.
  • La rotura de aguas se produce cuando el saco amniótico libera su contenido, lo que se conoce como «ropmer aguas» o «romper fuente». Cuando esto sucede durante el parto al final de la gestación, se le llama «ruptura espontánea de membranas». Si la ruptura precede al término del parto, se le llama «ruptura prematura de membranas».

En la investigación de nuevas fuentes de células madre se ha comprobado que el líquido amniótico las contiene. Los últimos trabajos realizados por un grupo de investigadores dirigidos por Anthony Atala de la Universidad Wake Forest y un equipo de la Universidad Harvard ha descubierto que el líquido amniótico es una fuente de abundantes células madre no embrionarias.

Pronto volveremos con otras particularidades sobre el líquido amniótico, ese líquido que rodea y protege al bebé en el útero materno durante el embarazo, que es su entorno protector durante tantas semanas.

Más información | Medline PlusFotos | molly_darling, dizznbonn en FlickrEn Bebés y más | El líquido amniótico y lo que debemos saber, Las infecciones del líquido amniótico no detectadas y su relación con el parto prematuro, Una fisura en la bolsa amniótica, Al Sense: salvaslip para detectar pérdidas de líquido amniótico

Источник: https://www.bebesymas.com/embarazo/que-es-el-liquido-amniotico

El líquido amniótico: ¿qué es y para qué sirve en el embarazo?

¿Por qué el feto ingiere líquido amniótico?

El líquido amniótico es el fluido que rodea al feto durante el embarazo dentro del saco amniótico, la bolsa donde el feto crece y se desarrolla hasta su nacimiento.

Durante la gestación, el líquido amniótico tiene funciones muy importantes, pues es lo que sustenta y protege al feto.

Cualquier alteración en el líquido amniótico supone un riesgo para el embarazo y, por tanto, es algo que debe controlarse por ecografía, sobre todo en el último trimestre.

Composición

El líquido amniótico empieza a formarse sobre la cuarta semana de embarazo, cuando el embrión ya ha implantado en el útero y se forma el saco amniótico, también denominado amnios.

La composición del líquido amniótico va variando a lo largo del embarazo. En el primer trimestre, el líquido amniótico es un ultrafiltrado del plasma sanguíneo materno y está compuesto por proteínas, hidratos de carbono, glúcidos y electrolitos que ayudarán al desarrollo fetal.

A partir de la semana 12, el feto también interviene en la renovación del líquido amniótico aportando su orina, que será el componente principal en las próximas semanas.

La cantidad de líquido amniótico también cambia a lo largo de la gestación. Sobre la semana 14, el volumen de líquido es de unos 100 ml.

La cantidad máxima se alcanza en la semana 34, donde el volumen del líquido es de unos 800-1000 ml.

A partir de la semana 38 de embarazo, esta cantidad empieza a disminuir hasta los 600 ml aproximadamente.

Formación de líquido amniótico

Funciones

Durante el embarazo, el feto se encuentra flotando dentro del útero suspendido por el líquido amniótico. Éste es fundamental para el correcto desarrollo del feto y la gestación.

Las funciones principales del líquido amniótico son las siguientes:

  • Permite que el feto pueda moverse libremente sin que las membranas del saco amniótico se adhieran a su cuerpo. Esto contribuye al correcto crecimiento óseo.
  • Protege al feto de los golpes externos o movimientos súbitos. El líquido amortigua los posibles traumatismos abdominales en la madre y/o el efecto de las contracciones uterinas.
  • Del mismo modo, también amortigua los movimientos del feto para que la madre no sienta dolor. Además, el líquido evita los posibles daños a los órganos maternos próximos, así como la compresión del cordón umbilical.
  • Mantiene la temperatura adecuada y constante alrededor del feto, evitando la pérdida de calor, además de proporcionar el ambiente estéril más adecuado para su desarrollo.
  • Permite el correcto desarrollo de los pulmones del feto.
  • Por último, ayuda a acomodar al feto al canal del parto cuando la bolsa aún no se ha roto y, cuando ésta se rompe, el líquido amniótico lubrica el canal del parto.

Se trata de un líquido muy importante durante la evolución fetal, sin el cual el embarazo no podría seguir su curso.

Valoración del líquido amniótico

La evaluación de la cantidad de líquido amniótico durante el embarazo es un indicador de bienestar fetal. Puede hacerse por ecografía de ultrasonido, aunque se requiere que el ginecólogo tenga una gran experiencia.

Existen dos métodos utilizados para la estimación del volumen de líquido amniótico:

Medir el diámetro vertical de la laguna máxima libreconsiste en hacer una medición única del mayor cuadrante de líquido amniótico que esté libre de partes fetales y cordón umbilical. La medida normal de este diámetro se encuentra entre los 2-8 cm.Calcular el índice de líquido amniótico (ILA)consiste en dividir la cavidad uterina en cuatro cuadrantes y, a continuación, medir los diámetros de las lagunas máximas libres de líquido amniótico en cada cuadrante. Con la suma de estas cuatro medidas se obtendrá el ILA, cuyo valor normal se sitúa entre los 8-24 cm. Esta técnica también se conoce como método de Phelan.Medición de la cantidad de líquido amniótico

Cantidad anormal de líquido amniótico

El volumen de líquido amniótico se mide en el tercer trimestre de embarazo. Un valor fuera de los rangos establecidos como normales indica que existe alguna alteración en la cantidad de líquido amniótico.

Una poca cantidad de líquido amniótico, así como un volumen en exceso dentro del amnios, pueden causar problemas tanto en el madre como en el feto. Estas alteraciones son las siguientes:

Oligohidramnioses la presencia de poco líquido amniótico por un ILAPolihidramnioshace referencia al exceso de líquido en el saco amniótico por un ILA>24. Puede deberse al embarazo múltiple, anomalías congénitas, diabetes gestacional o infecciones maternas.

Generalmente, los embarazos en los que se detecta una de estas anomalías, se desarrollan con normalidad, dan lugar a un parto normal y al nacimiento de un bebé sano.

No obstante, hay casos excepcionales en los que estas alteraciones del líquido amniótico pueden suponer un riesgo. Por tanto, es necesario llevar un control adicional y específico del embarazo.

Para más información sobre esto, te recomendamos leer el siguiente artículo: Alteraciones del líquido amniótico.

Amniocentesis

La amniocentesis en una prueba prenatal que se puede hacer entre las semanas 14 y 20 de embarazo para evaluar el estado de salud del feto.

Consiste en extraer una muestra de líquido amniótico para analizarla, ya que éste contiene células fetales de la piel o los riñones.

La información que proporciona la amniocentesis es la siguiente:

  • Sexo del feto
  • Si existe malformación en el tubo neural
  • Alteraciones genéticas en los cromosomas
  • Estado de la madurez pulmonar del feto
  • Posibles enfermedades metabólicas hereditarias o musculares

Sin embargo, la amniocentesis es una prueba que conlleva un riesgo para el feto y, por tanto, solo se realizará en casos de sospecha de alguna malformación o alteración cromosómica.

Para información más detallada sobre esto, puedes seguir leyendo aquí: ¿Qué es la amniocentesis?

¿Qué características tiene el líquido amniótico?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

El líquido amniótico es un fluido que tiene un color claro, casi transparente y ligeramente amarillo. Gradualmente, el líquido puede adquirir grumos de la descamación de la piel del feto. Una vez pasada la fecha de parto, el líquido amniótico se vuelve lechoso.

Por otra parte, si el líquido se oscurece o adquiere un tono verde, significa que el feto ha liberado contenido intestinal, conocido como meconio. Esto supone un riesgo para el feto, ya que el meconio puede causar daño a sus pulmones si lo aspira. Puedes leer más sobre esto aquí: Síndrome de aspiración de meconio.

¿Cuál es la función del líquido amniótico?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

Las principales funciones del líquido amniótico consisten en proteger al feto y los órganos maternos que lo rodean, así como mantener su correcta homeostasis y temperatura corporal.

¿Cómo puedo recuperar líquido amniótico en el embarazo?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

Esto depende de la etapa del embarazo y la causa que origine el oligohidramnios. En general, se recomienda mantener mucho reposo, beber abundante agua y bebidas isotónicas, comer más verduras y frutas jugosas como el melón, la naranja o las uvas.

¿Qué pasa con los bebés nacidos en el saco amniótico?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

Esto es lo que se conoce como parto velado. Tiene lugar cuando el bebé nace con las bolsa intacta sin romper y el bebé se ve rodeado del líquido amniótico. Esto pasa en contadas ocasiones, durante el transcurso de un parto natural normalmente.

Cuando el saco amniótico no se rompe por sí mismo durante el parto, se procede a la rotura artificial por parte del médico.

Lectura recomendada

En ocasiones, el líquido amniótico puede salir de la bolsa por una rotura o fisura, lo cual siempre es motivo de preocupación. Puedes leer más sobre este tema en el siguiente artículo: ¿Cómo saber si estoy perdiendo líquido amniótico en el embarazo?

Las mujeres embarazadas deben llevar un control médico de este nuevo estado durante los 9 meses de gestación. Si quieres saber en qué consiste esto, te animamos a seguir leyendo en el siguiente post: Control médico del embarazo mes a mes.

Источник: https://www.reproduccionasistida.org/liquido-amniotico/

¿Por qué el feto ingiere líquido amniótico?

¿Por qué el feto ingiere líquido amniótico?

El desarrollo del feto en el vientre materno es muy complejo. El bebé suele venir al mundo con una serie de conocimientos, como succionar, tragar, etc. Para que llegue al mundo con estos conocimientos, el bebé tiene que practicar mientras está en el vientre materno.

¿Cuáles son las funciones del líquido amniótico?

– Ayuda al feto a moverse en el útero, lo que permite un crecimiento óseo apropiado

– Ayuda al correcto desarrollo de los pulmones

– Evita la presión en el cordón umbilical

– Ayuda a mantener una temperatura estable en el bebé, protegiéndolo así de la pérdida del calor

– Protege al bebé de lesiones externas al amortiguarlo de golpes o de movimientos repentinos
 

¿Cuándo aprenden a tragar los bebés?

La aptitud de deglución se desarrolla cuando el bebé aún se encuentra en el vientre materno, durante el segundo trimestre de la gestación. Esto ha sido demostrado a través de ecografías fetales. La deglución de líquido amniótico es una parte importante a la hora de que haya una cantidad apropiada. Si el feto no deglute aparece el polihidramnios.

En menor medida, esta deglución contribuye a la obtención de elementos nutritivos, especialmente de proteínas. La capacidad enzimática intestinal progresa funcionalmente, pero se mantiene inmadura en el recién nacido a término.

Hay un mecanismo regulador del intestino, en la depuración del líquido amniótico y en la reabsorción del líquido amniótico y en la reabsorción de sodio y agua. Esta depuración aumenta a medida que lo hace la edad gestacional del feto. Un estudio ha demostrado que un feto deglute seis veces más frecuentemente que un adulto.

No se conocen los mecanismos que regulan la deglución feral, sin embargo, con el desarrollo de la tecnología no invasiva se pueden ver desde momentos muy tempranos que la deglución ocurre.

¿Cómo el feto no respira este líquido?

Debes tener en cuenta que los pulmones del feto no tienen función respiratoria. El feto respira gracias a la placenta. Toma el oxígeno y los nutrientes que necesita para desarrollarse de la sangre materna que llega hasta la placenta.

Sin embargo, como hemos dicho, el feto sí inspira líquido amniótico por la traquea y los bronquios y lo expulsa mediante movimientos muy similares a los que hacen respirar, aunque, dentro del útero, el feto no realiza una verdadera función respiratoria con los pulmones.

Esta entrada y salida del líquido ayuda a que los pulmones y el aparato respiratorio se desarrollen bien y puedan  realizar la función de respirar una vez que el bebé ya haya nacido.

¿Qué es el meconio y por qué es peligroso?

El meconio es la primera materia fecal (heces) eliminadas por un recién nacido poco después del nacimiento, antes de que el bebé empiece a diferir leche materna o leche en fórmula.

En raros casos, el bebé elimina este meconio cuando aún se encuentra dentro del útero dando lugar al síndrome de aspiración del meconio, que puede ser muy grave y causar infecciones y otros problemas al neonato.

Esto puede ocurrir si los bebés están “estresados” y padecen sufrimiento fetal agudo, dado que el suministro de sangre y oxígeno disminuye. Esto con frecuencia es debido a problemas con la placenta o con el cordón umbilical.

Hay tres posibles escenarios en los que un feto puede aspirar el líquido amniótico con meconio:

– El bebé aún se encuentra dentro del útero

– Durante el parto

– Inmediatamente después del nacimiento

El meconio puede bloquear las vías respiratorias del bebé inmediatamente después del nacimiento. Esto puede causar problemas respiratorios al neonato debido a la hinchazón en los pulmones después del nacimiento.

Para evitar los problemas que conducen a que el meconio se presente, debes mantenerte saludable durante el embarazo y seguir los consejos de tu proveedor de medicina. Tu obstetra y tu matrona deberán estar preparados para la presencia de meconio en el nacimiento si:

– Has roto la fuente en casa y el líquido estaba teñido con una sustancia verdosa o marrón

– Cualquier examen que te han realizado durante el embarazo indica que se pueden presentar problemas

– El monitoreo fetal muestra cualquier signo de sufrimiento fetal

Hidramnios

Definición:

Polihidramnios. Volumen anormalmente incrementado de líquido amniótico (>2 litros). Si el feto produce demasiada orina, o no traga lo suficiente, a veces se acumula demasiado líquido, dando como resultado el hidramnios.

Síntomas:

Con frecuencia, el hidramnios leve no presenta síntomas, pero puede causar sofocación, dolor abdominal e inflamación o hinchazón marcada, los cuales pueden ser señales de un hidramnios más severo.

Tratamiento:

Los médicos pueden tratar los síntomas de hidramnios, pero generalmente no lo que haya causado la afección en sí. Ya que el hidramnios puede provocar un parto prematuro o pretérmino, pueden administrar medicamentos para prevenir esta situación. También pueden sugerir que se realice una amniocentesis para extraer algo del exceso de líquido y disminuir el malestar.

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Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/salud-embarazo/por-que-el-feto-ingiere-liquido-amniotico--11418

Embarazo saludable
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